LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 11 DE Mayo 2 Reyes 1,2,3
SEGUNDO LIBRO DE LOS REYES
Muerte de Ocozías
1
1Después de la muerte de Acab, se rebeló Moab contra Israel.
2Y Ocozías cayó por la ventana de una sala de la casa que tenía en Samaria; y estando enfermo, envió mensajeros, y les dijo: Id y consultad a Baal-zebub dios de Ecrón, si he de sanar de esta mi enfermedad. 3Entonces el ángel de Jehová habló a Elías tisbita, diciendo: Levántate, y sube a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y diles: ¿No hay Dios en Israel, que vais a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón? 4Por tanto, así ha dicho Jehová: Del lecho en que estás no te levantarás, sino que ciertamente morirás. Y Elías se fue.
5Cuando los mensajeros se volvieron al rey, él les dijo: ¿Por qué os habéis vuelto? 6Ellos le respondieron: Encontramos a un varón que nos dijo: Id, y volveos al rey que os envió, y decidle: Así ha dicho Jehová: ¿No hay Dios en Israel, que tú envías a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón? Por tanto, del lecho en que estás no te levantarás; de cierto morirás. 7Entonces él les dijo: ¿Cómo era aquel varón que encontrasteis, y os dijo tales palabras? 8Y ellos le respondieron: Un varón que tenía vestido de pelo, y ceñía sus lomos con un cinturón de cuero. Entonces él dijo: Es Elías tisbita.
9Luego envió a él un capitán de cincuenta con sus cincuenta, el cual subió a donde él estaba; y he aquí que él estaba sentado en la cumbre del monte. Y el capitán le dijo: Varón de Dios, el rey ha dicho que desciendas. 10Y Elías respondió y dijo al capitán de cincuenta: Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo, y consúmate con tus cincuenta. Y descendió fuego del cielo, que lo consumió a él y a sus cincuenta.
11Volvió el rey a enviar a él otro capitán de cincuenta con sus cincuenta; y le habló y dijo: Varón de Dios, el rey ha dicho así: Desciende pronto. 12Y le respondió Elías y dijo: Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo, y consúmate con tus cincuenta. Y descendió fuego del cielo, y lo consumió a él y a sus cincuenta.
13Volvió a enviar al tercer capitán de cincuenta con sus cincuenta; y subiendo aquel tercer capitán de cincuenta, se puso de rodillas delante de Elías y le rogó, diciendo: Varón de Dios, te ruego que sea de valor delante de tus ojos mi vida, y la vida de estos tus cincuenta siervos. 14He aquí ha descendido fuego del cielo, y ha consumido a los dos primeros capitanes de cincuenta con sus cincuenta; sea estimada ahora mi vida delante de tus ojos. 15Entonces el ángel de Jehová dijo a Elías: Desciende con él; no tengas miedo de él. Y él se levantó, y descendió con él al rey. 16Y le dijo: Así ha dicho Jehová: Por cuanto enviaste mensajeros a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón, ¿no hay Dios en Israel para consultar en su palabra? No te levantarás, por tanto, del lecho en que estás, sino que de cierto morirás.
17Y murió conforme a la palabra de Jehová, que había hablado Elías. Reinó en su lugar Joram, en el segundo año de Joram hijo de Josafat, rey de Judá; porque Ocozías no tenía hijo. 18Los demás hechos de Ocozías, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
Eliseo sucede a Elías
2
1Aconteció que cuando quiso Jehová alzar a Elías en un torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo de Gilgal. 2Y dijo Elías a Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado a Bet-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Descendieron, pues, a Bet-el. 3Y saliendo a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Bet-el, le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? Y él dijo: Sí, yo lo sé; callad.
4Y Elías le volvió a decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado a Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Vinieron, pues, a Jericó. 5Y se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó, y le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? El respondió: Sí, yo lo sé; callad.
6Y Elías le dijo: Te ruego que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron, pues, ambos. 7Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y se pararon delante a lo lejos; y ellos dos se pararon junto al Jordán. 8Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco.
9Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí. 10El le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no.
11Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. 12Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes. 13Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán. 14Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo.
15Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de él. 16Y dijeron: He aquí hay con tus siervos cincuenta varones fuertes; vayan ahora y busquen a tu señor; quizá lo ha levantado el Espíritu de Jehová, y lo ha echado en algún monte o en algún valle. Y él les dijo: No enviéis. 17Mas ellos le importunaron, hasta que avergonzándose dijo: Enviad. Entonces ellos enviaron cincuenta hombres, los cuales lo buscaron tres días, mas no lo hallaron. 18Y cuando volvieron a Eliseo, que se había quedado en Jericó, él les dijo: ¿No os dije yo que no fueseis?
19Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril. 20Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron. 21Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad. 22Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo.
23Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube! 24Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos. 25De allí fue al monte Carmelo, y de allí volvió a Samaria.
Reinado de Joram de Israel
3
1Joram hijo de Acab comenzó a reinar en Samaria sobre Israel el año dieciocho de Josafat rey de Judá; y reinó doce años. 2E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, aunque no como su padre y su madre; porque quitó las estatuas de Baal que su padre había hecho. 3Pero se entregó a los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel, y no se apartó de ellos.
Eliseo predice la victoria sobre Moab
4Entonces Mesa rey de Moab era propietario de ganados, y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones. 5Pero muerto Acab, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel. 6Salió entonces de Samaria el rey Joram, y pasó revista a todo Israel. 7Y fue y envió a decir a Josafat rey de Judá: El rey de Moab se ha rebelado contra mí: ¿irás tú conmigo a la guerra contra Moab? Y él respondió: Iré, porque yo soy como tú; mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como los tuyos. 8Y dijo: ¿Por qué camino iremos? Y él respondió: Por el camino del desierto de Edom.
9Salieron, pues, el rey de Israel, el rey de Judá, y el rey de Edom; y como anduvieron rodeando por el desierto siete días de camino, les faltó agua para el ejército, y para las bestias que los seguían. 10Entonces el rey de Israel dijo: ¡Ah! que ha llamado Jehová a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas. 11Mas Josafat dijo: ¿No hay aquí profeta de Jehová, para que consultemos a Jehová por medio de él? Y uno de los siervos del rey de Israel respondió y dijo: Aquí está Eliseo hijo de Safat, que servía a Elías. 12Y Josafat dijo: Este tendrá palabra de Jehová. Y descendieron a él el rey de Israel, y Josafat, y el rey de Edom.
13Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: ¿Qué tengo yo contigo? Ve a los profetas de tu padre, y a los profetas de tu madre. Y el rey de Israel le respondió: No; porque Jehová ha reunido a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas. 14Y Eliseo dijo: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que si no tuviese respeto al rostro de Josafat rey de Judá, no te mirara a ti, ni te viera. 15Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová vino sobre Eliseo, 16quien dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchos estanques. 17Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia; pero este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias y vuestros ganados. 18Y esto es cosa ligera en los ojos de Jehová; entregará también a los moabitas en vuestras manos. 19Y destruiréis toda ciudad fortificada y toda villa hermosa, y talaréis todo buen árbol, cegaréis todas las fuentes de aguas, y destruiréis con piedras toda tierra fértil. 20Aconteció, pues, que por la mañana, cuando se ofrece el sacrificio, he aquí vinieron aguas por el camino de Edom, y la tierra se llenó de aguas.
21Cuanto todos los de Moab oyeron que los reyes subían a pelear contra ellos, se juntaron desde los que apenas podían ceñir armadura en adelante, y se pusieron en la frontera. 22Cuando se levantaron por la mañana, y brilló el sol sobre las aguas, vieron los de Moab desde lejos las aguas rojas como sangre; 23y dijeron: ¡Esto es sangre de espada! Los reyes se han vuelto uno contra otro, y cada uno ha dado muerte a su compañero. Ahora, pues, ¡Moab, al botín! 24Pero cuando llegaron al campamento de Israel, se levantaron los israelitas y atacaron a los de Moab, los cuales huyeron de delante de ellos; pero los persiguieron matando a los de Moab. 25Y asolaron las ciudades, y en todas las tierras fértiles echó cada uno su piedra, y las llenaron; cegaron también todas las fuentes de las aguas, y derribaron todos los buenos árboles; hasta que en Kir-hareset solamente dejaron piedras, porque los honderos la rodearon y la destruyeron. 26Y cuando el rey de Moab vio que era vencido en la batalla, tomó consigo setecientos hombres que manejaban espada, para atacar al rey de Edom; mas no pudieron. 27Entonces arrebató a su primogénito que había de reinar en su lugar, y lo sacrificó en holocausto sobre el muro. Y hubo grande enojo contra Israel; y se apartaron de él, y se volvieron a su tierra.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 11 DE Mayo, Juan 3: 22 - 36.
El amigo del esposo
22Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba. 23Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados. 24Porque Juan no había sido aún encarcelado.
25Entonces hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación. 26Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. 27Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. 28Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. 29El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. 30Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.
El que viene de arriba
31El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos. 32Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio. 33El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz. 34Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. 35El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.
36El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. Amen. Rv
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 11 DE Mayo 2 Reyes 1,2,3
Capítulo 1
1.1 Ya que 1 y 2 Reyes fueron originalmente un solo libro, 2 Reyes continúa donde 1 Reyes termina. La que en un tiempo fue la gran nación de Israel ahora está dividida en dos, ya que se olvidaron de Dios. El libro comienza con Elías, un profeta de Dios, cuando es llevado a los cielos. Termina cuando el pueblo de Israel y Judá son llevados en cautiverio. En 1 Reyes, fue construido el hermoso templo de Dios. En 2 Reyes, es profanado y destruido.
En la actualidad nuestro mundo es muy similar al mundo descrito en 2 Reyes. Los gobiernos nacionales y locales no buscan a Dios, y los países se ven atormentados por la guerra. Mucha gente sigue a los falsos profetas de la ciencia, del materialismo y de la guerra. Es muy rara la verdadera adoración a Dios en la tierra.
En nuestro caótico y corrupto mundo, podemos volvernos a los ejemplos de David, Elías y Eliseo, dedicados a dar gran honor a Dios y a su ley moral y a promover el avivamiento y el cambio en sus días. Más importante aún, podemos ver a Jesucristo, el modelo perfecto. Para que las naciones puedan llevar a cabo la voluntad de Dios, necesitan individuos que hagan su obra. Si su corazón está comprometido a Dios, Él puede obrar por medio de usted para llevar a cabo la obra a la que lo ha llamado.
1.2 Baal-zebub no era el mismo dios que Baal, el dios cananeo adorado por Acab y Jezabel (1 Reyes 16.31–33). Baal-zebub era otro dios popular cuyo templo estaba en la ciudad de Ecrón. Ya que se creía que este dios tenía el poder de la profecía, el rey Ocozías envió mensajeros a Ecrón para saber acerca de su futuro. Se asociaba a este dios poder sobrenatural y misterio. La acción de Ocozías mostró una falta de respeto a Dios.
1.8 Para más información acerca de Elías, véase su perfil en 1 Reyes 18.
1.13-15 Fíjese cómo ante Elías fue el tercer capitán. A pesar de que los primeros dos capitanes llamaron a Elías «varón de Dios», no fueron genuinos: Dios no figuraba en sus corazones. El tercer capitán también lo llamó «varón de Dios», pero humildemente imploró misericordia. Su actitud, que mostró respeto por Dios y su poder, salvó la vida de sus hombres. Una vida efectiva comienza con una actitud correcta hacia Dios. Antes que vengan palabras religiosas a su boca, asegúrese de que provienen de su corazón. Dejemos que el respeto, la humildad y el servicio caracterice nuestra actitud hacia Dios y hacia los demás.
1.18 Las crónicas de los reyes de Israel y las crónicas de los reyes de Judá (8.23) eran libros históricos. El autor inspirado de 2 Reyes seleccionó hechos de estos libros para volver a narrar la historia de Israel y Judá desde la perspectiva de Dios. Dios dirigió los pensamientos y el proceso de selección del escritor para asegurarse de que su verdadera Palabra fuera escrita.
Capítulo 2
2.3 «Los hijos de los profetas» formaban parte de algo así como una escuela, un conjunto de discípulos reunidos alrededor de un profeta reconocido como lo eran Elías o Eliseo. Estas compañías de profetas estaban localizadas a lo largo de la nación, para ayudar a contener la marea de decadencia espiritual y moral que comenzó bajo el gobierno de Jeroboam. Los estudiantes en Bet-el fueron testigos oculares de la sucesión del ministerio profético de Elías a Eliseo.
2.8 El manto de Eliseo era un símbolo de su autoridad como profeta.
2.9 Eliseo pidió una doble porción del espíritu de Elías (ministerio profético). Deuteronomio 21.17 nos ayuda a explicar la petición de Eliseo. De acuerdo con la costumbre, el primogénito recibía una doble porción de la herencia del padre (véase la nota a Génesis 25.31). Eliseo estaba pidiendo ser heredero de Elías, o sucesor, el que continuaría con el trabajo de Elías como líder de los profetas. Pero la decisión de conceder la petición de Eliseo dependía de Dios. Elías sólo le mencionó cómo se daría cuenta si esa petición era otorgada.
2.9 Dios le concedió a Eliseo su petición porque sus motivos eran puros. Su meta principal no era la de ser mejor o más poderoso que Elías, sino lograr más para Dios. Si nuestros motivos son puros, no debemos tener miedo de pedir a Dios grandes cosas. Cuando le pedimos a Dios gran poder o habilidad, necesitamos examinar nuestros deseos y deshacernos de cualquier egoísmo que encontremos. A fin de tener la ayuda del Espíritu Santo, debemos estar dispuestos a pedirla.
2.11 Elías fue llevado a los cielos sin morir. Es la segunda persona en las Escrituras que tuvo esa experiencia. Enoc fue el primero (Génesis 5.21–24). Quizá los otros profetas no vieron a Dios llevarse a Elías, o quizá fue difícil para ellos creer lo que vieron. En cualquier caso, quisieron buscar a Elías. El no encontrar una huella física de Elías confirmaría lo que sucedió y fortalecería su fe. La única persona llevada a los cielos en cuerpo fue Jesús, después de su resurrección (Hechos 1.9).
2.13-25 Estos tres incidentes fueron testimonios de la comisión de Eliseo como profeta de Dios. Son registrados para demostrar el nuevo poder y autoridad de Eliseo como jefe de los profetas de Israel bajo el poder y autoridad supremos de Dios.
2.14 Cuando Eliseo golpeó el agua, no fue por falta de respeto a Dios o a Elías. Fue una súplica a Dios para que confirmara que Él lo había designado sucesor de Elías.
2.23,24 Estos muchachos que se burlaban eran de Bet-el, el centro religioso de la idolatría en el reino del norte, probablemente estaban advirtiendo a Eliseo que no hablara de su inmoralidad como Elías lo había hecho. No sólo estaban molestando a Eliseo por ser calvo, sino que estaban mostrando una gran falta de respeto por el mensaje de Eliseo y por el poder de Dios. Además también debieron haberse burlado debido a su incredulidad acerca del carro de fuego que se había llevado a Elías. Eliseo los maldijo pero no llamó a los osos que fueron enviados como juicio de Dios.
2.23-24 Estos jóvenes se burlaron del mensajero de Dios y pagaron por ello con sus vidas. El burlarse de los líderes religiosos ha sido un deporte popular a través de los tiempos. El levantarse a favor de Dios significa ser diferente al mundo y vulnerable al abuso verbal. Cuando somos cínicos y sarcásticos contra los líderes religiosos, estamos en peligro de burlarnos no sólo del hombre, sino de su mensaje espiritual. Necesitamos orar por nuestros líderes, no reírnos de ellos. Se debe escuchar, respetar y alentar a los verdaderos líderes que siguen a Dios en su ministerio.
Capítulo 3
3.1 A pesar de que 1.17 menciona que Joram era rey de Judá, 3.1 manifiesta que Josafat era rey de Judá. Cuando el rey envejecía, era común que su hijo gobernara junto a él. Josafat, cerca del final de su reinado, designó a su hijo Joram para que gobernara junto a él. Joram sirvió como cogobernador junto con Josafat durante cinco años (853–848 a.C.; se vuelve a mencionar en 8.16–24). Los reyes de Israel y de Judá entonces tenían el mismo nombre: Joram. Joram, rey de Israel, era el hijo de Acab y hermano de Ocozías (1.17). Tanto Acab (1 Reyes 16.29–22.40) como Ocozías (1.2–18) sirvieron como reyes antes de Joram.
3.3 Los pecados de los reyes de Israel se comparan a menudo con «el pecado de Jeroboam». Jeroboam fue el primer gobernante del reino del norte de Israel. Su gran pecado fue la institución de la idolatría a lo largo de su reino, originando que el pueblo se apartara de Dios (1 Reyes 12.25–33). Al ignorar a Dios y permitir la idolatría, Joram continuó con el pecado de Jeroboam.
3.4, 5 Israel y Judá mantenían algunas de las tierras más fértiles y las posiciones más estratégicas del antiguo Medio Oriente. No necesitamos preguntarnos por qué las naciones vecinas como Moab envidiaban y constantemente intentaban capturar la tierra. Moab quedaba justo al sudeste de Israel. El país había estado bajo el control de Israel durante algún tiempo debido al gran liderazgo militar del rey Acab. Cuando Acab murió, Mesa, el rey moabita, aprovechó la oportunidad para rebelarse. Si bien Ocozías, el siguiente rey de Israel, no hizo nada acerca de la revuelta, su sucesor, Joram, decidió tomar medidas al respecto. Unió fuerzas con Josafat, rey de Judá, y fue a pelear con los moabitas. Juntos, Israel y Judá llevaron a los moabitas a la rendición. Pero cuando vieron que el rey de Moab sacrificó a su propio hijo y sucesor (3.27), se echaron atrás aun cuando habían ganado la batalla. Moab luchó muchas otras batallas con Israel y Judá. Algunas de ellas, están registradas por Mesa (c. 840 a.C) que grabó sus hazañas en una placa llamada la Piedra Moabita (descubierta en 1868).
3.10 Edom estaba bajo el control de Judá, de modo que serían tres los reyes que marcharían juntos contra Moab.
3.11–20 La pregunta de Josafat: «¿No hay aquí profeta de Jehová, para que consultemos?» nos muestra cómo habían decaído la verdadera adoración y la experiencia religiosa tanto en Israel como en Judá. En los días de David, tanto el sumo sacerdote como los profetas daban consejo al rey. Pero la mayoría de los sacerdotes habían abandonado Israel (véase la primer nota a 1 Reyes 17.1), y los profetas de Dios eran vistos como mensajeros del mal (1 Reyes 22.18). Este milagro predicho por Eliseo afirmó el poder y la autoridad de Dios y revalidó el ministerio de Eliseo. En 2 Crónicas 18, el rey Josafat de Judá y el rey Acab de Israel hicieron al profeta Micaías un requerimiento similar. Pero ellos ignoraron el consejo de Dios, y tuvieron resultados desastrosos.
3.15 En el Antiguo Testamento, la música a menudo acompañaba a la profecía (1 Crónicas 25.1).
3.20 El sacrificio de la mañana era uno de los dos sacrificios que los sacerdotes debían ofrecer cada día
COMENTARIO LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 11 DE Mayo. Juan 3: 22 - 36.
3.25ss Algunas personas buscan puntos discrepantes para sembrar semillas de discordia, descontento y duda. Juan el Bautista terminó esta discusión teológica hablando de su devoción a Cristo. Es contraproducente forzar a otros a que crean como nosotros. Es mejor hablarles de nuestra entrega personal a Cristo y lo que Él ha hecho por nosotros. Después de todo, ¿quién puede refutarnos eso?
3.26 Los discípulos de Juan el Bautista estaban confundidos porque la gente seguía a Jesús y no a Juan. Es fácil que nuestros celos germinen cuando aumenta la popularidad del ministerio de otra persona. Sin embargo, debemos recordar que nuestra verdadera misión es lograr que las personas sigan a Cristo y no a nosotros.
3.27 ¿Por qué Juan el Bautista siguió bautizando después que Jesús entró en escena? ¿Por qué no se convirtió también en discípulo? Juan explicó que como Dios fue el que le dio este trabajo, debía continuarlo hasta que lo llamara a hacer otra cosa. El propósito principal de Juan era conducir la gente a Cristo. Aunque Jesús ya había comenzado su ministerio, Juan podía seguir guiando la gente a Jesús.
3.30 La disposición de Juan a menguar en importancia muestra su humildad. Los pastores y otros cristianos pueden sentirse tentados a enfatizar más el éxito de su ministerio que a Cristo. Cuídese de los que ponen más énfasis en sus logros que en el Reino de Dios.
3.31-35 El testimonio de Jesús era confiable porque vino del cielo y hablaba de lo que vio allí. Sus palabras eran las mismas de Dios. Toda su vida espiritual depende de cómo responde a una sola pregunta: «¿Quién es Jesucristo?» Si acepta a Jesús únicamente como un profeta o un maestro, tendrá que rechazar su enseñanza, puesto que Él declaró que era el Hijo de Dios, incluso que era Dios mismo. La esencia del Evangelio de Juan es la verdad dinámica de que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Mesías, el Salvador, el que fue desde el principio y seguirá viviendo para siempre. Este mismo Jesús nos ha invitado a aceptarlo y vivir con Él eternamente. Cuando entendemos quién es Jesús, nos sentimos compelidos a creer lo que dijo.
3.34 El Espíritu de Dios estaba sobre Jesús sin límite y sin medida. Por lo tanto, Jesús fue la suprema revelación de Dios a la humanidad (Hebreos 1.2).
3.36 Jesús dice que todo el que cree en Él tiene (no dice que tendrá) vida eterna. La vida eterna se recibe cuando uno se une a la vida de Dios, la cual por naturaleza es eterna. Así que la vida eterna comienza en el momento del nacimiento espiritual.
3.36 Juan, el escritor de este Evangelio, demostró que Jesús es el verdadero Hijo de Dios. Establece ante nosotros la gran alternativa en la vida. A nosotros nos toca elegir hoy a quién obedeceremos (Josué 24.15) y Dios quiere que lo elijamos a Él (Deuteronomio 30.15–20). Postergar nuestra elección es decidir no seguir a Cristo. La indecisión es una decisión fatal. Biblia del diario vivir. RVR 1960.

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