Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 21 DE OCTUBRE. Jeremías 5,6,  

Impiedad de Jerusalén y de Judá

5

1Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré. 2Aunque digan: Vive Jehová, juran falsamente. 3Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse.

4Pero yo dije: Ciertamente éstos son pobres, han enloquecido, pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. 5Iré a los grandes, y les hablaré; porque ellos conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Pero ellos también quebraron el yugo, rompieron las coyundas.

6Por tanto, el león de la selva los matará, los destruirá el lobo del desierto, el leopardo acechará sus ciudades; cualquiera que de ellas saliere será arrebatado; porque sus rebeliones se han multiplicado, se han aumentado sus deslealtades.

7¿Cómo te he de perdonar por esto? Sus hijos me dejaron, y juraron por lo que no es Dios. Los sacié, y adulteraron, y en casa de rameras se juntaron en compañías. 8Como caballos bien alimentados, cada cual relinchaba tras la mujer de su prójimo. 9¿No había de castigar esto? dijo Jehová. De una nación como esta, ¿no se había de vengar mi alma? 10Escalad sus muros y destruid, pero no del todo; quitad las almenas de sus muros, porque no son de Jehová. 11Porque resueltamente se rebelaron contra mí la casa de Israel y la casa de Judá, dice Jehová. 12Negaron a Jehová, y dijeron: El no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre; 13antes los profetas serán como viento, porque no hay en ellos palabra; así se hará a ellos.

14Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos: Porque dijeron esta palabra, he aquí yo pongo mis palabras en tu boca por fuego, y a este pueblo por leña, y los consumirá. 15He aquí yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehová; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo que hablare. 16Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes. 17Y comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos y a tus hijas; comerá tus ovejas y tus vacas, comerá tus viñas y tus higueras, y a espada convertirá en nada tus ciudades fortificadas en que confías.

18No obstante, en aquellos días, dice Jehová, no os destruiré del todo. 19Y cuando dijeren: ¿Por qué Jehová el Dios nuestro hizo con nosotros todas estas cosas?, entonces les dirás: De la manera que me dejasteis a mí, y servisteis a dioses ajenos en vuestra tierra, así serviréis a extraños en tierra ajena.

20Anunciad esto en la casa de Jacob, y haced que esto se oiga en Judá, diciendo: 21Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye: 22¿A mí no me temeréis? dice Jehová. ¿No os amedrentaréis ante mí, que puse arena por término al mar, por ordenación eterna la cual no quebrantará? Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán sus ondas, mas no lo pasarán. 23No obstante, este pueblo tiene corazón falso y rebelde; se apartaron y se fueron. 24Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora a Jehová Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo, y nos guarda los tiempos establecidos de la siega. 25Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas, y vuestros pecados apartaron de vosotros el bien. 26Porque fueron hallados en mi pueblo impíos; acechaban como quien pone lazos, pusieron trampa para cazar hombres. 27Como jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño; así se hicieron grandes y ricos. 28Se engordaron y se pusieron lustrosos, y sobrepasaron los hechos del malo; no juzgaron la causa, la causa del huérfano; con todo, se hicieron prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron. 29¿No castigaré esto? dice Jehová; ¿y de tal gente no se vengará mi alma?

30Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; 31los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?

 

El juicio contra Jerusalén y Judá

6

1Huid, hijos de Benjamín, de en medio de Jerusalén, y tocad bocina en Tecoa, y alzad por señal humo sobre Bet-haquerem; porque del norte se ha visto mal, y quebrantamiento grande. 2Destruiré a la bella y delicada hija de Sion. 3Contra ella vendrán pastores y sus rebaños; junto a ella plantarán sus tiendas alrededor; cada uno apacentará en su lugar. 4Anunciad guerra contra ella; levantaos y asaltémosla a mediodía. ¡Ay de nosotros! que va cayendo ya el día, que las sombras de la tarde se han extendido. 5Levantaos y asaltemos de noche, y destruyamos sus palacios.

6Porque así dijo Jehová de los ejércitos: Cortad árboles, y levantad vallado contra Jerusalén; esta es la ciudad que ha de ser castigada; toda ella está llena de violencia. 7Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, así ella nunca cesa de manar su maldad; injusticia y robo se oyen en ella; continuamente en mi presencia, enfermedad y herida. 8Corrígete, Jerusalén, para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta en desierto, en tierra inhabitada.

9Así dijo Jehová de los ejércitos: Del todo rebuscarán como a vid el resto de Israel; vuelve tu mano como vendimiador entre los sarmientos. 10¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman. 11Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano. 12Y sus casas serán traspasadas a otros, sus heredades y también sus mujeres; porque extenderé mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehová. 13Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. 14Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz. 15¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.

16Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos. 17Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos. 18Por tanto, oíd, naciones, y entended, oh congregación, lo que sucederá. 19Oye, tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley. 20¿Para qué a mí este incienso de Sabá, y la buena caña olorosa de tierra lejana? Vuestros holocaustos no son aceptables, ni vuestros sacrificios me agradan. 21Por tanto, Jehová dice esto: He aquí yo pongo a este pueblo tropiezos, y caerán en ellos los padres y los hijos juntamente; el vecino y su compañero perecerán.

22Así ha dicho Jehová: He aquí que viene pueblo de la tierra del norte, y una nación grande se levantará de los confines de la tierra. 23Arco y jabalina empuñarán; crueles son, y no tendrán misericordia; su estruendo brama como el mar, y montarán a caballo como hombres dispuestos para la guerra, contra ti, oh hija de Sion. 24Su fama oímos, y nuestras manos se descoyuntaron; se apoderó de nosotros angustia, dolor como de mujer que está de parto. 25No salgas al campo, ni andes por el camino; porque espada de enemigo y temor hay por todas partes. 26Hija de mi pueblo, cíñete de cilicio, y revuélcate en ceniza; ponte luto como por hijo único, llanto de amarguras; porque pronto vendrá sobre nosotros el destruidor.

27Por fortaleza te he puesto en mi pueblo, por torre; conocerás, pues, y examinarás el camino de ellos. 28Todos ellos son rebeldes, porfiados, andan chismeando; son bronce y hierro; todos ellos son corruptores. 29Se quemó el fuelle, por el fuego se ha consumido el plomo; en vano fundió el fundidor, pues la escoria no se ha arrancado. 30Plata desechada los llamarán, porque Jehová los desechó. Amen.

 

LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 21 DE OCTUBRE. 1 Timoteo 1

PRIMERA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO A
TIMOTEO

 Salutación

1

1Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza, 2a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.

 Advertencia contra falsas doctrinas

3Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, 4ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. 5Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, 6de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, 7queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman.

8Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente; 9conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, 10para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, 11según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado.

 El ministerio de Pablo

12Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, 13habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. 14Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. 15Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. 16Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna. 17Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

18Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, 19manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, 20de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar. Amen. Rv


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 21 DE OCTUBRE. Jeremías 5,6,  

Capítulo 5

5.1 Jerusalén era la ciudad capital y el centro de adoración de Judá, sin embargo Dios desafió a cualquiera a encontrar al menos una persona justa y veraz en toda la ciudad. Dios estaba dispuesto a salvar la ciudad si se encontrara una persona así (hizo una declaración similar sobre Sodoma, véase Génesis 18.32). Piense cuán significativo puede ser su testimonio en su ciudad o comunidad. A lo mejor usted es el único testimonio de Dios para mucha gente. ¿Es fiel a esa oportunidad?

5.3 Dios solo acepta la verdad. Cuando oramos, cantamos, hablamos o servimos, nada cierra la puerta a la aceptación de Dios más que la hipocresía, mentiras o jactancia. Dios ve a través nuestro y se niega a escuchar. Para estar cerca de Dios, séale sincero.

5.4,5 Aun los líderes que conocían las leyes de Dios y entendían sus palabras de juicio lo rechazaron. Se suponía que debían enseñar y guiar al pueblo, pero en lugar de eso los guiaron al pecado. Jeremías observó a los pobres y enloquecidos (ignorantes), esos que desconocían los caminos de Dios y se dio cuenta que no aprendían las leyes de Dios de sus líderes. Por lo tanto, la búsqueda de Dios en Jerusalén fue total, no había seguidores verdaderos en ningún nivel de la sociedad.

5.7 Dios responsabilizó a estas personas de los pecados de sus hijos ya que siguieron el ejemplo de sus padres. El pecado de desviar a otros a través de nuestro ejemplo, sobre todo a los hijos, es un pecado por el que Dios nos hará responsables.

5.15 Babilonia era en efecto una nación antigua. El antiguo Imperio Babilónico duró aproximadamente desde 1900 a.C. al 1550 a.C., y los reinos anteriores habitaron su suelo desde 3000 a.C. Babilonia, en los días de Jeremías, pronto se rebelaría en contra del domino asirio, formaría su propio ejército, conquistaría Asiria y llegaría a ser la siguiente potencia mundial dominante.

5.21 ¿Ha hablado a alguien alguna vez solo para darse cuenta de que no ha escuchado ni una palabra de lo que le decía? Jeremías dijo al pueblo que ni sus ojos ni sus oídos les servían de algo debido a que se negaban a ver y escuchar el mensaje de Dios. Los pueblos de Judá e Israel fueron neciamente sordos cuando Dios les prometió bendiciones por su obediencia y destrucción por su desobediencia. Cuando Dios habla mediante su Palabra o sus mensajeros, nos hacemos daño al no prestar atención. El mensaje de Dios nunca nos cambiará a menos que lo escuchemos.

5.22-24 ¿Cuál es su actitud cuando llega a la presencia de Dios? Debemos ir con temor y temblor (esto es asombro y respeto), porque Dios pone límites a los inmensos mares, y establece las lluvias y cosechas. Dios tuvo que quitarles todos los beneficios que Judá e Israel llegaron a respetar más que a Él mismo, con la esperanza de que el pueblo se volviera a Dios. No espere a que Dios le quite los recursos que ama, antes de comprometerse con Él como debería.

5.28,29 Pueblos y naciones que agradan a Dios tratan a sus huérfanos con justicia y se ocupan de los pobres. Los malvados en Israel trataban injustamente a los indefensos, lo que disgustaba a Dios en gran manera. Algunas personas indefensas están a nuestro alcance: huérfanos, pobres, solitarios y desamparados. ¿Qué acciones puede emprender para ayudar al menos a uno de ellos?

Capítulo 6

6.1 El Señor advirtió a la tribu de Benjamín (la tribu de Jeremías) que escapara, no hacia la seguridad de la gran ciudad amurallada de Jerusalén porque estaría bajo sitio, sino hacia Tecoa, un pueblo localizado más o menos a 19 km al sur de Jerusalén. La señal de humo, como advertencia, se encendió en Bet-haquerem, a la mitad del camino entre Jerusalén y Belén.

6.3 Los pastores eran los líderes de los ejércitos babilónicos y los rebaños sus tropas.

6.9 El remanente mencionado aquí no debe confundirse con el remanente santo. Este último son los que quedaron después de la primera ola de destrucción. Como un vendimiador, Babilonia no se satisfaría hasta que cada persona se llevara al cautiverio. Invadió Judá tres veces hasta que logró destruir la nación y su templo por completo (2 Reyes 24, 25).

6.10 El pueblo se enojó y cerró sus oídos. No quiso ningún mandamiento de Dios porque vivir para Él no les pareció emocionante. Como en los días de Jeremías, a la gente de hoy no le agrada la demanda de Dios de una vida disciplinada. Aunque sean inquietantes las respuestas de la gente, debemos continuar anunciando la Palabra de Dios. Nuestra responsabilidad es presentar la Palabra de Dios, la de ellos es aceptarla. No debemos permitir que lo que la gente quiera escuchar establezca el parámetro de lo que decimos.

6.14 «¡Olvídate de eso y quizás desaparezca!» ¿Le suena familiar? Esta fue la respuesta de Jerusalén a las advertencias de Jeremías. Siguieron escuchando las predicciones de paz, porque no les gustaba cómo Jeremías condenaba su pecado. Pero negar la verdad nunca la cambia, lo que Dios dice siempre sucede. El pecado nunca desaparece al negar su existencia. Debemos confesar a Dios que hemos pecado y pedirle que nos perdone.

6.16 El buen camino para vivir es antiguo y Dios lo ha señalado. Pero el pueblo rehusó tomar el sendero de Dios, yendo por su propio camino. Nosotros enfrentamos la misma decisión: andar por el camino de Dios antiguo pero verdadero, o seguir un nuevo sendero a nuestra elección. No se deje engañar. La única manera de hallar paz y «descanso para vuestra alma», es tomar el sendero de Dios.

6.20 Sabá, localizada en el sudoeste de Arabia, era un centro de intercambio comercial en incienso y especias usados en rituales religiosos paganos.

6.29-30 El metal se purificaba mediante el fuego. Conforme se calienta, se queman las impurezas y solo permanece el metal puro. Cuando Dios probó al pueblo de Judá, sin embargo, no encontró pureza en sus vidas. Siguieron en sus caminos de maldad. ¿Ve usted impurezas en su vida que deben quemarse? Confiéselas a Dios y permítale que lo purifique como Él tenga a bien hacerlo. Dedique tiempo ahora para meditar en las esferas de su vida que Él ya ha refinado, luego agradézcale lo que está haciendo.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 21 DE OCTUBRE. 1Timoteo 1

Capítulo 1

1.1 Esta carta fue escrita a Timoteo en los años 64 ó 65 d.C., después del primer encarcelamiento de Pablo en Roma (Hechos 28.16–31). Aparentemente, Pablo había estado fuera de la prisión por varios años, y durante ese tiempo volvió a visitar muchas iglesias en Asia y Macedonia. Cuando él y Timoteo regresaron a Éfeso, hallaron falsa enseñanza difundida en la iglesia. Pablo había advertido a los ancianos en Éfeso para que estuvieran alerta en contra de los falsos maestros que inevitablemente vendrían luego de que él saliera (Hechos 20.17–31). Pablo envió a Timoteo para que dirigiera la iglesia en Éfeso mientras él se trasladaba a Macedonia. De allí escribió esta carta de aliento e instrucción para ayudar a Timoteo a enfrentar la difícil situación de la iglesia de Éfeso. Más tarde, Pablo fue arrestado nuevamente y llevado de vuelta a la cárcel en Roma.
1.1 Pablo se llama a sí mismo apóstol, o sea uno que es enviado. Él fue enviado por Jesucristo para llevar el mensaje de salvación a los gentiles (Hechos 9.1–20). Para mayor información sobre Pablo, véase su perfil en Hechos 9.
1.1 ¿Cómo llegó Pablo a ser un apóstol por «mandato de Dios»? En Hechos 13.2, el Espíritu Santo dijo a través de los profetas: «Apartadme a Bernabé y Saulo [Pablo] para la obra a que los he llamado». Por Romanos 16.25, 26 y Tito 1.3 es obvio que Pablo recibió la comisión directamente de Dios.


1.3, 4 Pablo visitó por primera vez Éfeso en su segundo viaje misionero (Hechos 18.19–21). Más tarde, en su tercer viaje misionero, permaneció allí por casi tres años (Hechos 19; 20). Éfeso, juntamente con Roma, Corinto, Antioquía y Alejandría, era una de las ciudades más grandes en el Imperio Romano. Era un centro para el comercio, la política, y las religiones de Asia Menor, y el lugar en que el templo dedicado a la diosa Artemisa (Diana) estaba localizado.
1.3, 4 La iglesia de Éfeso probablemente estaba plagada de la misma herejía que estaba amenazando a la iglesia en Colosas, la enseñanza que para ser aceptado por Dios, una persona tenía que descubrir cierto conocimiento escondido y tenía que adorar a los ángeles (Colosenses 2.8, 18). Pensando que eso les ayudaría en su salvación, algunos efesios construyeron historias míticas basadas en la historia o las genealogías del Antiguo Testamento. Los falsos maestros estaban motivados por sus intereses propios y no por los de Cristo. Enredaron a la iglesia en interminables e irrelevantes disputas y controversias, restando tiempo para el estudio de la verdad. Hoy en día también podríamos entrar en discusiones sin valor e irrelevantes, pero tales disputas rápidamente excluyen el mensaje transformador de Cristo. Manténgase alejado de especulaciones religiosas y de argumentos teológicos sin sentido. Al comienzo pueden parecer inocentes, pero tienen la intención de desviarnos del mensaje central del evangelio: la persona y obra de Jesucristo. Y ellos consumen tiempo que deberíamos usar para anunciar el evangelio a otros. Usted debería apartarse de todo lo que le impida hacer la obra de Dios.
1.3–11 Hay muchos líderes y autoridades hoy que demandan lealtad, muchos de los cuales nos apartarían de Cristo con tal de que los siguiéramos. Aunque aparentan conocer la Biblia, su influencia puede ser peligrosamente sutil. ¿Cómo puede usted reconocer las enseñanzas falsas? (1) Promueven controversias en lugar de ayudar a la gente a venir a Jesús (1.4). (2) Con frecuencia, son promovidas por aquellos cuya motivación es hacerse de un nombre (1.7). (3) Son contrarias a la verdadera enseñanza de las Escrituras (1.6, 7; 4.1–3). Para protegerse del engaño de los falsos maestros, usted debería saber lo que la Biblia enseña y mantenerse firme en su fe depositada sólo en Cristo.

1.5 Los falsos maestros estaban motivados por un espíritu de curiosidad, y un deseo de ganar poder y prestigio. Al revés, los maestros cristianos genuinos están motivados por una fe sincera y por el deseo de hacer lo recto. Puede ser excitante impresionar a la gente con nuestro gran conocimiento pero, un gran prestigio basado en la falsedad es, al fin y al cabo, vacío.

1.6 Argumentar sobre detalles de la Biblia puede conducirnos por interesantes pero irrelevantes rutas secundarias y hacernos perder la verdadera intención del evangelio. Los falsos maestros de Éfeso construyeron vastos sistemas especulativos y luego argumentaron acerca de detalles insignificantes de sus ideas imaginarias. No debemos permitir que nada nos distraiga de las buenas nuevas de Jesucristo, el punto principal de las Sagradas Escrituras. Necesitamos saber lo que la Biblia dice, aplicarla cada día a nuestras vidas y enseñarla a otros. Cuando hagamos esto, estaremos en condiciones de evaluar todas las enseñanzas a la luz de la verdad central acerca de Jesús. No invierta demasiado tiempo en detalles superficiales de las Escrituras al grado que excluya el asunto principal de lo que Dios le está enseñando.

1.7 Pablo escribió en contra de aquellos que estaban enredándose en especulaciones filosóficas basadas en el Pentateuco (los cinco primeros libros del Antiguo Testamento escritos por Moisés).
1.7–11 Los falsos maestros querían ser famosos como maestros de la ley de Dios, pero ellos ni siquiera entendían el propósito de la ley. La ley no tenía como objetivo dar a los creyentes una lista de mandamientos para cada ocasión, sino mostrar a los no creyentes su pecado y conducirlos a Dios. Para mayores detalles de lo que Pablo enseñó acerca de nuestra relación con la ley, véase Romanos 5.20, 21; 13.9, 10; Gálatas 3.24–29.

1.10 «Sodomitas» se refiere a los homosexuales. Existen los que quieren legitimar la homosexualidad como un estilo de vida alternativo aceptable. Inclusive algunos cristianos dicen que la gente tiene el derecho de elegir su preferencia sexual. Pero la Biblia específicamente llama a la homosexualidad conducta pecaminosa (véanse Levítico 18.22; Romanos 1.18–32; 1 Corintios 6.9–11). Debemos tener cuidado, sin embargo, de condenar sólo la práctica y no a las personas. Los que cometen actos homosexuales no deben ser temidos, ridiculizados u odiados. Pueden ser perdonadas y sus vidas transformadas. La iglesia debiera ser un refugio de perdón y sanidad para los homosexuales arrepentidos, sin comprometer su posición en contra de la conducta homosexual. Para mayores detalles véase la nota sobre Romanos 1.26, 27.

1.12–17 La gente puede sentirse tan culpable por su pasado que podrían llegar a pensar que Dios jamás podría perdonarlos y aceptarlos. Pero considere el pasado de Pablo. Él se había burlado de las enseñanzas de Jesús («antes blasfemo») y persiguió y asesinó al pueblo de Dios («perseguidor e injuriador») antes de llegar a Cristo por fe (Hechos 9.1–9). Dios perdonó a Pablo y lo usó poderosamente para su Reino. No importa cuán avergonzado estés por tu pasado, Dios puede perdonarte y usarte.

1.14 Con frecuencia podemos sentir que nuestra fe en Dios y nuestro amor por Jesús y hacia otros es inadecuado. Pero podemos estar seguros de que Cristo ayudará a nuestra fe y amor a crecer en la medida que nuestra relación con Él se profundice.

1.15 Aquí Pablo resume las buenas nuevas: Jesús vino al mundo para salvar pecadores, y ningún pecador está excluido de su poder salvador. (Para entender el propósito de Jesús al vivir en la tierra, véase Lucas 5.32.) Jesús no vino meramente para mostrarnos cómo vivir una mejor vida o para desafiarnos a ser mejores personas. Él vino para ofrecernos salvación que nos lleve a la vida eterna. ¿Has aceptado su ofrecimiento?
1.15 Pablo se llama a sí mismo el peor, o «el primero» de los pecadores. Consideramos a Pablo un gran héroe de la fe, pero él nunca se vio a sí mismo de esa manera porque se acordaba de su vida antes de conocer a Cristo. Mientras más comprendía la gracia de Dios, más consciente era de su propia pecaminosidad. La vida de cada cristiano debería estar marcada por humildad y gratitud. Nunca olvides que tú también eres un pecador salvado por gracia.

1.18 Pablo dio un alto valor al don de la profecía (1 Corintios 14.1). A través de la profecía vinieron a la iglesia importantes mensajes de advertencia y aliento. Así como hoy día los pastores son ordenados y apartados para ministrar en la iglesia, Timoteo había sido separado para el ministerio cuando los ancianos pusieron sus manos sobre él (véase 4.14). Al parecer, en esta ceremonia varios creyentes profetizaron en relación con los dones y habilidades de Timoteo. Estas palabras del Señor debieron ser de estímulo a través de su ministerio.

1.19 ¿Cómo puede usted mantener su conciencia limpia? Atesore su fe en Cristo más que cualquier otra cosa y haga lo que sabe que es correcto. Cada vez que deliberadamente ignore su conciencia, estará endureciendo su corazón. Muy pronto su capacidad para diferenciar entre lo correcto e incorrecto disminuirá. Pero al caminar con Dios, Él le hablará por medio de su conciencia, dándole a conocer la diferencia entre lo bueno y lo malo. Asegúrese de actuar motivado por esos impulsos internos, de manera que haga lo que es correcto, así su conciencia permanecerá limpia.

1.20 No sabemos quién fue Alejandro. Quizás haya sido un colaborador de Himeneo. El error de Himeneo se explica en 2 Timoteo 2.17, 18. Él debilitó la fe de la gente enseñando que la resurrección ya había tenido lugar. Pablo dice en 1 Timoteo 1.20 que lo entregó a Satanás, privándolo de la comunión de la iglesia. Esto lo hizo con el propósito de que Himeneo pudiera ver su error y se arrepintiera. El propósito final de este castigo era la corrección. La iglesia de hoy es con frecuencia muy débil en disciplinar a los cristianos que pecan deliberadamente. La desobediencia deliberada debería ser tratada de inmediato para evitar que toda la congregación se vea afectada. Pero la disciplina se debe aplicar de tal manera que el ofensor vuelva al Señor y sea recibido en la comunión amorosa de la iglesia. La definición de disciplina incluye estas palabras: fortalecimiento, purificación, entrenamiento, corrección, perfeccionamiento. Por lo tanto, condenación, sospecha, alejamiento, o exilio permanente no deberían ser parte de la disciplina de la iglesia. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir.Rv 1960.


 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 20 DE OCTUBRE. Jeremías 3,4, 

3

1Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose ésta de él se juntare a otro hombre, ¿volverá a ella más? ¿No será tal tierra del todo amancillada? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; mas ¡vuélvete a mí! dice Jehová. 2Alza tus ojos a las alturas, y ve en qué lugar no te hayas prostituido. Junto a los caminos te sentabas para ellos como árabe en el desierto, y con tus fornicaciones y con tu maldad has contaminado la tierra. 3Por esta causa las aguas han sido detenidas, y faltó la lluvia tardía; y has tenido frente de ramera, y no quisiste tener vergüenza. 4A lo menos desde ahora, ¿no me llamarás a mí, Padre mío, guiador de mi juventud? 5¿Guardará su enojo para siempre? ¿Eternamente lo guardará? He aquí que has hablado y hecho cuantas maldades pudiste.

 Jehová exhorta a Israel y a Judá al arrepentimiento

6Me dijo Jehová en días del rey Josías: ¿Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Ella se va sobre todo monte alto y debajo de todo árbol frondoso, y allí fornica. 7Y dije: Después de hacer todo esto, se volverá a mí; pero no se volvió, y lo vio su hermana la rebelde Judá. 8Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la había despedido y dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que también fue ella y fornicó. 9Y sucedió que por juzgar ella cosa liviana su fornicación, la tierra fue contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño. 10Con todo esto, su hermana la rebelde Judá no se volvió a mí de todo corazón, sino fingidamente, dice Jehová.

11Y me dijo Jehová: Ha resultado justa la rebelde Israel en comparación con la desleal Judá. 12Ve y clama estas palabras hacia el norte, y di: Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo. 13Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado, y fornicaste con los extraños debajo de todo árbol frondoso, y no oíste mi voz, dice Jehová.

14Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion; 15y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia. 16Y acontecerá que cuando os multipliquéis y crezcáis en la tierra, en esos días, dice Jehová, no se dirá más: Arca del pacto de Jehová; ni vendrá al pensamiento, ni se acordarán de ella, ni la echarán de menos, ni se hará otra. 17En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón. 18En aquellos tiempos irán de la casa de Judá a la casa de Israel, y vendrán juntamente de la tierra del norte a la tierra que hice heredar a vuestros padres.

19Yo preguntaba: ¿Cómo os pondré por hijos, y os daré la tierra deseable, la rica heredad de las naciones? Y dije: Me llamaréis: Padre mío, y no os apartaréis de en pos de mí. 20Pero como la esposa infiel abandona a su compañero, así prevaricasteis contra mí, oh casa de Israel, dice Jehová. 21Voz fue oída sobre las alturas, llanto de los ruegos de los hijos de Israel; porque han torcido su camino, de Jehová su Dios se han olvidado. 22Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones. He aquí nosotros venimos a ti, porque tú eres Jehová nuestro Dios. 23Ciertamente vanidad son los collados, y el bullicio sobre los montes; ciertamente en Jehová nuestro Dios está la salvación de Israel.

24Confusión consumió el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud; sus ovejas, sus vacas, sus hijos y sus hijas. 25Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos cubre; porque pecamos contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este día, y no hemos escuchado la voz de Jehová nuestro Dios.

4

1Si te volvieres, oh Israel, dice Jehová, vuélvete a mí. Y si quitares de delante de mí tus abominaciones, y no anduvieres de acá para allá, 2y jurares: Vive Jehová, en verdad, en juicio y en justicia, entonces las naciones serán benditas en él, y en él se gloriarán. 3Porque así dice Jehová a todo varón de Judá y de Jerusalén: Arad campo para vosotros, y no sembréis entre espinos. 4Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.

 Judá es amenazada de invasión

5Anunciad en Judá, y proclamad en Jerusalén, y decid: Tocad trompeta en la tierra; pregonad, juntaos, y decid: Reuníos, y entrémonos en las ciudades fortificadas. 6Alzad bandera en Sion, huid, no os detengáis; porque yo hago venir mal del norte, y quebrantamiento grande. 7El león sube de la espesura, y el destruidor de naciones está en marcha, y ha salido de su lugar para poner tu tierra en desolación; tus ciudades quedarán asoladas y sin morador. 8Por esto vestíos de cilicio, endechad y aullad; porque la ira de Jehová no se ha apartado de nosotros.

9En aquel día, dice Jehová, desfallecerá el corazón del rey y el corazón de los príncipes, y los sacerdotes estarán atónitos, y se maravillarán los profetas. 10Y dije: ¡Ay, ay, Jehová Dios! Verdaderamente en gran manera has engañado a este pueblo y a Jerusalén, diciendo: Paz tendréis; pues la espada ha venido hasta el alma.

11En aquel tiempo se dirá a este pueblo y a Jerusalén: Viento seco de las alturas del desierto vino a la hija de mi pueblo, no para aventar, ni para limpiar. 12Viento más vehemente que este vendrá a mí; y ahora yo pronunciaré juicios contra ellos.

13He aquí que subirá como nube, y su carro como torbellino; más ligeros son sus caballos que las águilas. ¡Ay de nosotros, porque entregados somos a despojo! 14Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad? 15Porque una voz trae las nuevas desde Dan, y hace oír la calamidad desde el monte de Efraín. 16Decid a las naciones: He aquí, haced oír sobre Jerusalén: Guardas vienen de tierra lejana, y lanzarán su voz contra las ciudades de Judá. 17Como guardas de campo estuvieron en derredor de ella, porque se rebeló contra mí, dice Jehová. 18Tu camino y tus obras te hicieron esto; esta es tu maldad, por lo cual amargura penetrará hasta tu corazón.

19¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las fibras de mi corazón; mi corazón se agita dentro de mí; no callaré; porque sonido de trompeta has oído, oh alma mía, pregón de guerra. 20Quebrantamiento sobre quebrantamiento es anunciado; porque toda la tierra es destruida; de repente son destruidas mis tiendas, en un momento mis cortinas. 21¿Hasta cuándo he de ver bandera, he de oír sonido de trompeta? 22Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron.

23Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz. 24Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos. 25Miré, y no había hombre, y todas las aves del cielo se habían ido. 26Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades eran asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira.

27Porque así dijo Jehová: Toda la tierra será asolada; pero no la destruiré del todo. 28Por esto se enlutará la tierra, y los cielos arriba se oscurecerán, porque hablé, lo pensé, y no me arrepentí, ni desistiré de ello. 29Al estruendo de la gente de a caballo y de los flecheros huyó toda la ciudad; entraron en las espesuras de los bosques, y subieron a los peñascos; todas las ciudades fueron abandonadas, y no quedó en ellas morador alguno. 30Y tú, destruida, ¿qué harás? Aunque te vistas de grana, aunque te adornes con atavíos de oro, aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas; te menospreciarán tus amantes, buscarán tu vida. 31Porque oí una voz como de mujer que está de parto, angustia como de primeriza; voz de la hija de Sion que lamenta y extiende sus manos, diciendo: ¡Ay ahora de mí! que mi alma desmaya a causa de los asesinos. Amen.

 



LECTURA EN EL N.T. DE LA PALABRA PARA HOY 20 DE OCTUBRE. 

2 Tesalonicenses 3

Que la palabra de Dios sea glorificada

3

1Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, 2y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe. 3Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. 4Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. 5Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.

 El deber de trabajar

6Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros. 7Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, 8ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; 9no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis. 10Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. 11Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. 12A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan. 13Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.

14Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence. 15Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano.

 Bendición final

16Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.

17La salutación es de mi propia mano, de Pablo, que es el signo en toda carta mía; así escribo. 18La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén. RV 


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 20 DE OCTUBRE. Jeremías 3,4,

Capítulo 3

3.1 Esta ley, que aparece en Deuteronomio 24.1–4, dice que una mujer a la que su primer marido le dio carta de divorcio por haber encontrado algo indigno en ella, nunca se podrá unir de nuevo a su primer esposo. Judá «se divorció» de Dios y «se casó» con otros dioses. Dios tenía todo el derecho de repudiar a su pueblo desobediente, pero en su misericordia estaba dispuesto a volverlos a recibir.

3.2 «Como árabe en el desierto» significa que así como un ladrón árabe se escondería y esperaría para saquear una caravana en viaje, Judá corría hacia la idolatría.

3.4,5 A pesar de su gran pecado, Israel seguía hablando como si fuera hijo de Dios. De la única manera que podían hacerlo era restando importancia a su pecado. Cuando sabemos que hemos hecho algo malo, queremos pasar por alto el error liberando así algo de la culpa que sentimos. Cuando le restamos importancia a nuestra maldad, por naturaleza nos asustamos ante los cambios que debemos hacer y, por lo tanto, continuamos pecando. Sin embargo, si viéramos cada actitud o acción errónea como una ofensa seria a Dios, comenzaríamos a entender lo que significa vivir para Él. ¿Hay algún pecado en su vida que considera demasiado pequeño como para preocuparse? Dios dice que debemos confesar y apartarnos de todo pecado.

3.6–6.30 El reino del norte, Israel, cayó ante Asiria y su pueblo lo llevaron en cautiverio. La lección trágica de su caída debió haber provocado que el reino del sur, Judá, regresara a Dios, pero no prestó atención. Jeremías exhortó a Judá a que volviera a Dios para evitar un desastre seguro. Su mensaje llegó entre 627 y 621 a.C. durante el reinado de Josías. A pesar de que este rey obedeció los mandamientos de Dios, su ejemplo aparentemente no llegó al corazón del pueblo. Si el pueblo se negaba a arrepentirse, Dios dijo que destruiría la nación debido a la maldad del abuelo de Josías, el rey Manasés (2 Reyes 23.25–27).

3.11-13 Israel ni siquiera trataba de aparentar obediencia a Dios, sin embargo, Judá mantuvo su apariencia de fe verdadera sin un corazón sincero. Creer la sana doctrina sin un compromiso de corazón es como ofrecer sacrificios sin un verdadero arrepentimiento. El falso arrepentimiento de Judá trajo palabras condenatorias de Jeremías. Vivir sin fe es caso perdido y expresar dolor sin cambiar resulta traicionero y desleal. No basta con sentirse mal por el pecado. El arrepentimiento demanda un cambio de actitud y corazón que resulta en un cambio de conducta.


3.12-18 El reino del norte, Israel, estaba en cautiverio, castigado por sus pecados. El pueblo de Judá despreció a estos vecinos del norte por su herejía flagrante y por su degradación moral. Aun así, Jeremías prometió al remanente de Israel las bendiciones de Dios si se volvían a Él. Judá, todavía seguro en su propia opinión, debió haberse vuelto a Dios después de ver la destrucción de Israel. Pero rehusó hacerlo, así que Jeremías los sorprendió al hablarles acerca de la promesa de Dios al remanente de Israel si se arrepentían.

3.15 Dios prometió dar líderes del pueblo («pastores» conforme a su corazón) que lo siguieran, llenos de conocimiento (sabiduría) y entendimiento. Dios observó la falta de dirección de Israel, por lo que prometió enviar la clase correcta de liderazgo para ellos. Miramos a nuestros líderes y confiamos en ellos para que nos guíen y dirijan. Pero si no siguen a Dios, nos desviarán del camino verdadero. Ore que nuestras naciones, comunidades e iglesias tengan líderes que honren a Dios, líderes que sean buenos ejemplos y nos traigan la sabiduría de Dios.

3.16, 17 En los días que Salomón reinó sobre una nación unida, el pueblo tuvo un hermoso templo donde adoraban a Dios. El templo guardaba el arca del pacto, símbolo de la presencia de Dios con su pueblo. El arca guardaba las tablas de los Diez Mandamientos (véase Éxodo 25.10–22). En el reino futuro, no se extrañarían esos días con el arca porque Dios estaría presente en medio de su pueblo a través del Espíritu Santo.

3.22-25 Jeremías predijo el día en que la nación volvería a unirse, la verdadera adoración se reinstauraría y el pecado se vería como tal. Nuestro mundo glorifica la emoción que surge de la riqueza, competencia y placer sexual y pasa por alto el pecado que con tanta frecuencia se asocia con estas emociones. Resulta muy triste el hecho de que muy pocos vean el pecado tal y como es: un engaño. La mayoría de la gente no puede verlo hasta que se ve destruida por el pecado que ha perseguido. La ventaja de creer en la Palabra de Dios es que no tenemos que aprender por dura experiencia los resultados destructivos del pecado.


Capítulo 4

4.3 Jeremías dijo al pueblo que rompiera la dureza de sus corazones de la misma forma que un arado rompe el suelo sin labrar. Los reyes buenos como Josías trataron de hacer que el pueblo volviera a Dios, pero el pueblo continuó adorando a sus ídolos en secreto. Sus corazones se endurecieron a la Palabra de Dios. Jeremías dijo que el pueblo necesitaba quitar el pecado que endureció sus corazones antes que la buena semilla de la Palabra de Dios pudiera echar raíces. De la misma forma, debemos apartar el pecado que endurece nuestros corazones si esperamos que la Palabra de Dios eche raíces y crezca en nuestras vidas.

4.6, 7 El mal del norte vendría desde Babilonia cuando Nabopolasar y Nabucodonosor II lo atacaran (2 Crónicas 36).

4.10 Jeremías, profundamente conmovido por las palabras de Dios, expresó su lamento y confusión a Dios. Jeremías era intercesor del pueblo. Ellos tenían falsas expectativas por sus promesas pasadas de bendición, su ceguera ante su pecado y los falsos profetas que continuaban diciéndoles que todo marchaba bien.

4.15 La fatalidad se anunció antes para Dan y el monte de Efraín debido a que estaban localizados en la frontera norte de Israel y así serían los primeros en ver que se acercaban los ejércitos cuando atacaran desde el norte. Nadie detendría a los ejércitos debido a que vendrían como castigo por el pecado del pueblo.

4.19-31 Jeremías estaba angustiado por la devastación segura que habría de venir por el juicio. Este juicio seguiría hasta que el pueblo se volviera de su pecado y escuchara a Dios. A pesar de que esta profecía se refiere a la futura destrucción babilónica, también puede describir el juicio para todos los pecadores en el fin del mundo.

4.22 Judá demostró talento en hacer el mal y no supo cómo hacer el bien. La vida recta es algo más que evitar el pecado. Se requiere decisión y disciplina. Debemos desarrollar habilidades para vivir correctamente debido a que nuestra conducta atrae la atención de Dios. Debemos tratar de alcanzar la excelencia en la vida cristiana con el mismo esfuerzo que perseguimos la excelencia en el trabajo.

4.27 Dios advirtió que la destrucción era segura. Sin embargo, prometió que el remanente fiel sería salvo. Dios está comprometido a preservar a quienes le son fieles.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 20 DE OCTUBRE. 2Tesalonicenses 3.

Capítulo 3

3.1–3 Una dura batalla de los poderes espirituales invisibles se está tramando bajo la superficie de la vida cotidiana. Nuestra defensa principal es orar para que Dios nos proteja del maligno y que nos haga fuertes. (Véase también los comentarios en Efesios 6.10–19 referente a nuestra armadura para la guerra espiritual). Las siguientes pautas le pueden ser de ayuda para estar preparado y sobrevivir a los ataques satánicos: (1) tome en serio la amenaza del ataque espiritual; (2) ore pidiendo fuerzas y ayuda de Dios; 3) estudie la Biblia para reconocer las tácticas y estilo de Satanás, (4) memorice pasajes de las Escrituras para que le sean de ayuda sin importar el lugar en que esté; (5) Relaciónese con aquellos que hablan verdad; y (6) ponga en práctica lo que le han enseñado sus líderes espirituales.

3.6–10 Aquí, Pablo está escribiendo acerca de las personas indolentes. Les dice que cuando él y sus compañeros estuvieron en Tesalónica, trabajaron duro para comprar lo que necesitaban en lugar de ser una carga para algunos de los creyentes. La regla que siguieron fue «si alguno no quiere trabajar, tampoco coma». Hay diferencia entre descanso y ociosidad. El relajarse y recrearse provee un balance necesario para nuestras vidas, pero cuando es tiempo de trabajar, los cristianos deben ser diligentes en hacerlo. Debemos usar al máximo nuestro talento y tiempo y hacer todo lo necesario para buscar nuestro sustento y el de los que dependen de nosotros. Descanse cuando tiene que descansar y trabaje cuando tiene que trabajar.
3.6–15 Algunas personas en la iglesia de Tesalónica habían sido enseñadas erróneamente que debido a que la venida de Cristo podría tener lugar cualquier día, debían abandonar sus responsabilidades, dejar de trabajar, no hacer planes para el futuro y sólo esperar que llegara el Señor. Pero su falta de actividad sólo les condujo al pecado. Se convirtieron en carga para la iglesia, la que tuvo que sostenerlos, desperdiciando un tiempo valioso que pudo ser usado para ayudar a otros; y se entrometieron con lo ajeno (3.11). Estos miembros de la iglesia quizás hayan pensado que serían más espirituales si no trabajaban, pero Pablo les dijo que fueran responsables y que volvieran al trabajo. Estar preparados para Cristo significa obedecerle en cada área de la vida. Ya que sabemos que Cristo viene, debemos vivir de tal manera que nuestra fe y nuestra vida diaria le agraden cuando Él llegue.

3.11,12 Entrometerse en lo ajeno es chismear. La persona ociosa, que no trabaja, termina llenando su tiempo con actividades nocivas, como chismear. Los rumores y habladurías son tentadores y excita el oírlos y nos hacen aparecer como personas bien informadas. Pero destruyen a las personas. Si usted con frecuencia encuentra su nariz metida en los asuntos de otros, posiblemente esté desempleado. Si es así, busque algo que hacer por Cristo o por su familia y póngase a trabajar.

3.14,15 Pablo aconseja a la iglesia a no apoyar económicamente ni reunirse con aquellos que persisten en su ociosidad. Hambre y soledad pueden ser medios muy efectivos para conseguir que la persona ociosa se convierta en productiva. Pablo no estaba aconsejando frialdad o crueldad sino la clase de amor firme que se debería mostrar a un hermano o a una hermana.

3.18 El libro de 2 Tesalonicenses es especialmente significativo para aquellos que están siendo perseguidos o que están bajo presión por causa de su fe. En el capítulo 1 se nos dice lo que el sufrimiento puede hacer por nosotros. En el capítulo 2 se nos asegura la victoria final. En el capítulo 3 se nos anima a vivir en forma responsable a pesar de las circunstancias difíciles. El regreso de Cristo es más que una doctrina, es una promesa. Esta epístola no es sólo para el futuro sino que tiene un impacto vital en la forma como vivimos hoy. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960.