LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 23 DE Abril. 2 Samuel 7, 8, 9
Pacto de Dios con David
(1 Cr. 17.1–27)
7
1Aconteció que cuando ya el rey habitaba en su casa, después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor, 2dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas. 3Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo.
4Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo: 5Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more? 6Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo. 7Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, ¿he hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel, diciendo: ¿Por qué no me habéis edificado casa de cedro? 8Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; 9y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra. 10Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio, 11desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa. 12Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. 13El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. 14Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; 15pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. 16Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. 17Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.
18Y entró el rey David y se puso delante de Jehová, y dijo: Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí? 19Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. ¿Es así como procede el hombre, Señor Jehová? 20¿Y qué más puede añadir David hablando contigo? Pues tú conoces a tu siervo, Señor Jehová. 21Todas estas grandezas has hecho por tu palabra y conforme a tu corazón, haciéndolas saber a tu siervo. 22Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos. 23¿Y quién como tu pueblo, como Israel, nación singular en la tierra? Porque fue Dios para rescatarlo por pueblo suyo, y para ponerle nombre, y para hacer grandezas a su favor, y obras terribles a tu tierra, por amor de tu pueblo que rescataste para ti de Egipto, de las naciones y de sus dioses. 24Porque tú estableciste a tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre; y tú, oh Jehová, fuiste a ellos por Dios. 25Ahora pues, Jehová Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz conforme a lo que has dicho. 26Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y se diga: Jehová de los ejércitos es Dios sobre Israel; y que la casa de tu siervo David sea firme delante de ti. 27Porque tú, Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, revelaste al oído de tu siervo, diciendo: Yo te edificaré casa. Por esto tu siervo ha hallado en su corazón valor para hacer delante de ti esta súplica. 28Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad, y tú has prometido este bien a tu siervo. 29Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti, porque tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre.
David extiende sus dominios
(1 Cr. 18.1–13)
8
1Después de esto, aconteció que David derrotó a los filisteos y los sometió, y tomó David a Meteg-ama de mano de los filisteos.
2Derrotó también a los de Moab, y los midió con cordel, haciéndolos tender por tierra; y midió dos cordeles para hacerlos morir, y un cordel entero para preservarles la vida; y fueron los moabitas siervos de David, y pagaron tributo.
3Asimismo derrotó David a Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba, al ir éste a recuperar su territorio al río Eufrates. 4Y tomó David de ellos mil setecientos hombres de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarretó David los caballos de todos los carros, pero dejó suficientes para cien carros. 5Y vinieron los sirios de Damasco para dar ayuda a Hadad-ezer rey de Soba; y David hirió de los sirios a veintidós mil hombres. 6Puso luego David guarnición en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, sujetos a tributo. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue. 7Y tomó David los escudos de oro que traían los siervos de Hadad-ezer, y los llevó a Jerusalén. 8Asimismo de Beta y de Berotai, ciudades de Hadad-ezer, tomó el rey David gran cantidad de bronce.
9Entonces oyendo Toi rey de Hamat, que David había derrotado a todo el ejército de Hadad-ezer, 10envió Toi a Joram su hijo al rey David, para saludarle pacíficamente y para bendecirle, porque había peleado con Hadad-ezer y lo había vencido; porque Toi era enemigo de Hadad-ezer. Y Joram llevaba en su mano utensilios de plata, de oro y de bronce; 11los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y el oro que había dedicado de todas las naciones que había sometido; 12de los sirios, de los moabitas, de los amonitas, de los filisteos, de los amalecitas, y del botín de Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba.
13Así ganó David fama. Cuando regresaba de derrotar a los sirios, destrozó a dieciocho mil edomitas en el Valle de la Sal. 14Y puso guarnición en Edom; por todo Edom puso guarnición, y todos los edomitas fueron siervos de David. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.
Oficiales de David
(2 S. 20.23–26; 1 Cr. 18.14–17)
15Y reinó David sobre todo Israel; y David administraba justicia y equidad a todo su pueblo. 16Joab hijo de Sarvia era general de su ejército, y Josafat hijo de Ahilud era cronista; 17Sadoc hijo de Ahitob y Ahimelec hijo de Abiatar eran sacerdotes; Seraías era escriba; 18Benaía hijo de Joiada estaba sobre los cereteos y peleteos; y los hijos de David eran los príncipes.
Bondad de David hacia Mefi-boset
9
1Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán? 2Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo. 3El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. 4Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar. 5Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar. 6Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo. 7Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa. 8Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?
9Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor. 10Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer; pero Mefi-boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos. 11Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey a su siervo, así lo hará tu siervo. Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey. 12Y tenía Mefi-boset un hijo pequeño, que se llamaba Micaía. Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset. 13Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 23 DE Abril. Lucas 19: 1 - 27.
Jesús y Zaqueo
19
1Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. 2Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, 3procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. 4Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. 5Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. 6Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. 7Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. 8Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. 10Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Parábola de las diez minas
11Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. 13Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. 14Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 15Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 16Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. 17Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 18Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. 19Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. 20Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; 21porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. 22Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; 23¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses? 24Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. 25Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas. 26Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 27Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí. Amen. Rv
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 23 DE Abril. 2 Samuel 7, 8, 9
Capítulo 7
7.1ss Este capítulo registra el pacto que hizo Dios con David, prometiéndole que continuaría la línea de David para siempre. Esta promesa se vio cumplida en su totalidad con el nacimiento de Cristo Jesús. Si bien la palabra pacto no se establece específicamente aquí, se usa en cualquier otra parte para describir esta ocasión (23.5; Salmo 89.3, 4, 28, 34–37).
7.2 Esta es la primera vez que se menciona al profeta Natán. Dios se aseguró de que durante el reinado de cada uno de los reyes de Israel hubiera un profeta. Las obligaciones principales de un profeta eran las de exhortar al pueblo a seguir a Dios, y comunicar sus leyes y los planes para el rey. La mayoría de los reyes rechazaron a los profetas enviados por Dios. Pero Dios les dio la oportunidad de escuchar y obedecer. En los años anteriores, los jueces y los sacerdotes tenían el papel de profetas. Samuel sirvió como juez, sacerdote y profeta llenando el vacío entre el período de los jueces y la monarquía.
7.5 En este mensaje de Natán, Dios dice que Él no quería que David construyera una «casa» para Él ¿Por qué no quería Dios que David construyera un templo para Él? Dios dijo a David que su trabajo era unificar y guiar a Israel, y destruir a sus enemigos. Esta tarea requeriría que David derramara una gran cantidad de sangre. En 1 Crónicas 28.3 se menciona que Dios no quería que un guerrero construyera su templo. Por lo tanto, David hizo planes y recolectó los materiales para que así su hijo Salomón pudiera comenzar a trabajar en el templo tan pronto como llegara a ser rey (1 Reyes 5–7). David aceptó su papel en el plan de Dios y no trató de ir más allá. Algunas veces Dios le dice no a nuestros planes. Cuando eso ocurra debemos utilizar las otras oportunidades que Él nos da.
7.8–16 La petición de David era buena, pero Dios dijo que no. Esto no quiere decir que Dios rechazó a David. Es más, Dios estaba planeando algo aun mayor en la vida de David que permitirle el prestigio de construir el templo. Aunque Dios rechazó la petición de David prometió que continuaría la casa (o dinastía) de David para siempre. La dinastía terrenal de David terminó cuatro siglos más tarde, pero Jesucristo, un descendiente directo de David, fue el cumplimiento final de esta promesa (Hechos 2.22–36). Cristo reinará por toda la eternidad, ahora en su reino espiritual y en los cielos, y más tarde en la tierra, en la nueva Jerusalén (Lucas 1.30–33; Apocalipsis 21). ¿Ha orado con buenas intenciones, sólo para que Dios le diga que no? Esta es la manera que Dios tiene de dirigir su vida hacia un propósito mayor. Aceptar el no de Dios requiere tanta fe como para cumplir el sí de Dios.
7.18ss Esta sección registra la oración de David en la que expresa su humilde aceptación de la promesa de Dios para extender su dinastía para siempre. David se dio cuenta de que estas bendiciones habían sido conferidas a él y a sus descendientes para que Israel también fuera bendecido. Ayudarían a cumplir el gran propósito de Dios, y sus promesas para toda la nación; y a la larga, para el mundo entero (Génesis 12.1–3).
Capítulo 8
8.1–5 Parte del pacto entre Dios y David incluía la promesa de que los enemigos de Israel serían vencidos y ya no los oprimirían más (7.10, 11). Dios cumplió su promesa al ayudar a David a derrotar las naciones enemigas. En este capítulo se enumeran algunos enemigos: (1) Los moabitas, descendientes de Lot que vivían al este del Mar Muerto. Representaban una constante amenaza tanto militar como religiosa para Israel (Números 25.1–3; Jueces 3.12–30; 1 Samuel 14.47). Parecía que David mantenía una buena relación con los moabitas en ese tiempo. (2) El rey Hadad-ezer de Soba, su derrota en manos de David hizo realidad la promesa de Dios a Abraham de que Israel controlaría la tierra hacia al norte, hacia el río Éufrates (Génesis 15.18). (3) Los edomitas, descendientes de Esaú (Génesis 36.1) que además fueron archienemigos de Israel (véanse 2 Reyes 8.20; Jeremías 49.7–22; Ezequiel 25.12–14).
8.6 Un tributo era una contribución impuesta a las naciones conquistadas. El impuesto ayudaba a mantener el gobierno, y demostraba que la nación conquistada estaba bajo el control de Israel.
8.15 Todo lo que David hacía complacía al pueblo (3.36), no porque quisiera agradarlos a ellos, sino porque trataba de agradar a Dios. A menudo aquellos que más tratan de volverse populares, nunca lo logran. Pero «la alabanza del hombre» no es tan importante. No pase el tiempo investigando formas para agradar a otros y llegar a ser aceptado a los ojos de la gente. Por el contrario, luche por hacer lo correcto y sus convicciones serán respetadas tanto por Dios como por el hombre.
8.15 El reinado de David se caracterizó por «la justicia y la equidad». Justicia significa imparcialidad al interpretar la ley, administrando el castigo con misericordia, respeto por los derechos de las personas y reconocimiento de los deberes de las personas hacia Dios. No es de sorprenderse que casi todos confiaban en él y lo seguían. ¿Por qué era bueno para David buscar justicia? (1) Era el mandamiento de Dios (Deuteronomio 16.18–20) y su carácter (Deuteronomio 32.4). Sus leyes se hicieron para establecer una sociedad justa. (2) Era en beneficio de la nación porque llegarían tiempos en los que cada individuo necesitaría confiar en ella. La justicia debe ser una característica en su relación con los demás. Asegúrese de ser imparcial en su trato con otros.
COMENTARIO LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 23 DE Abril. Lucas 19: 1 - 27
Capítulo 19
19.1-10 Para financiar su gran imperio mundial, los romanos cargaron de impuestos elevados a las naciones que estaban bajo su dominio. Los judíos se oponían a estos impuestos porque servían para apoyar a un gobierno secular y a sus dioses paganos, pero aun así estaban obligados a pagar. Los cobradores de impuestos eran las personas más impopulares en Israel. A los judíos por nacimiento que optaban trabajar para los romanos se les consideraba traidores. Además, era sabido por todos, que los cobradores de impuestos se enriquecieron a expensas de sus compatriotas. No sorprende, por lo tanto, que las multitudes se sintieron molestas cuando Jesús visitó a Zaqueo, un cobrador de impuestos. A pesar de que Zaqueo era deshonesto y traidor, Jesús lo amaba y, en respuesta, el pequeño recaudador de impuestos se convirtió. En toda sociedad ciertos grupos de personas se consideran «intocables» ya sea por su opinión política, conducta inmoral o forma de vivir. No debemos ceder a la presión social y evadir a este tipo de personas. Jesús las ama y estas necesitan oír sus buenas nuevas.
19.8 Por la reacción de la gente se puede juzgar que Zaqueo fue, sin duda, un torcido publicano. Sin embargo, después de su encuentro con Jesús llegó a la conclusión de que su vida necesitaba que la enderezaran. Al dar a los pobres y restituir con intereses generosos a los que defraudó, Zaqueo demostró mediante acciones externas el cambio interno que experimentó. No es suficiente seguir a Cristo de corazón. Debe mostrar su cambio de vida mediante una nueva conducta. ¿Traduce su fe en acciones? ¿Qué cambios necesita hacer?
19.9,10 Cuando Jesús dijo que Zaqueo era un hijo perdido de Abraham, debe haber sorprendido a sus oyentes al menos en dos maneras. No les debe haber gustado reconocer que este cobrador de impuestos tan impopular era un compatriota hijo de Abraham y no deben haber deseado admitir que hijos de Abraham pudieran perderse. Una persona no se salva por un notable linaje, ni se condena por uno malo; la fe es más importante que la estirpe. A Jesús le interesa llevar su Reino a los perdidos, sin importarle sus antecedentes ni estilos de vida anteriores. Mediante la fe, los perdona y hace nuevos.
19.11ss La gente seguía esperando un líder político que llegara a establecer un reino terrenal y que los librara del dominio de Roma. La parábola de Jesús mostró que su Reino no tendría esta característica de inmediato. Primero, se ausentaría por un tiempo y se requería de sus seguidores que fueran fieles y productivos durante su ausencia. Su regreso establecería el Reino más poderoso y justo que jamás hayan imaginado.
19.11ss Esta parábola mostró a sus seguidores lo que tendrían que hacer en el lapso entre su partida y su Segunda Venida. Ya que vivimos en este tiempo, se relaciona directamente con nosotros. Se nos han dado medios excelentes para edificar y extender el Reino de Dios. Jesús espera que usemos estos talentos al grado que puedan multiplicarse y que el Reino se expanda. Él nos pedirá cuenta a cada uno sobre lo que hemos hecho con lo que nos dio. Mientras esperamos la venida del Reino de Dios en gloria, cumplamos la tarea encomendada.
19.20–27 ¿Por qué el rey fue tan duro con el hombre que no incrementó el dinero? Lo castigó porque: (1) no tenía el mismo interés que su amo en el reino; (2) no confió en las intenciones de su amo; (3) su lealtad solo fue para él mismo; y (4) no hizo nada para invertir el dinero. Como el rey en esta historia, Dios nos ha dado dones para usarlos en beneficio de su Reino. ¿Desea que el Reino crezca? ¿Confía en que Dios lo gobierna con justicia? ¿Le interesa el bienestar de los demás así como en el suyo? ¿Está deseoso de usar con fidelidad lo que se le ha confiado?. Comentario de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.
