Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 13 DE OCTUBRE. Isaías 50,51,52. 

Jehová ayuda a quienes confían en él

50

1Así dijo Jehová: ¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudié? ¿O quiénes son mis acreedores, a quienes yo os he vendido? He aquí que por vuestras maldades sois vendidos, y por vuestras rebeliones fue repudiada vuestra madre. 2¿Por qué cuando vine, no hallé a nadie, y cuando llamé, nadie respondió? ¿Acaso se ha acortado mi mano para no redimir? ¿No hay en mí poder para librar? He aquí que con mi reprensión hago secar el mar; convierto los ríos en desierto; sus peces se pudren por falta de agua, y mueren de sed. 3Visto de oscuridad los cielos, y hago como cilicio su cubierta.

4Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios. 5Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás. 6Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos.

7Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado. 8Cercano está de mí el que me salva; ¿quién contenderá conmigo? Juntémonos. ¿Quién es el adversario de mi causa? Acérquese a mí. 9He aquí que Jehová el Señor me ayudará; ¿quién hay que me condene? He aquí que todos ellos se envejecerán como ropa de vestir, serán comidos por la polilla.

10¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios. 11He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados.

 Palabras de consuelo para Sion

51

1Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados. 2Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué. 3Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto.

4Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi justicia para luz de los pueblos. 5Cercana está mi justicia, ha salido mi salvación, y mis brazos juzgarán a los pueblos; a mí me esperan los de la costa, y en mi brazo ponen su esperanza. 6Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá.

7Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus ultrajes. 8Porque como a vestidura los comerá polilla, como a lana los comerá gusano; pero mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salvación por siglos de siglos.

9Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al dragón? 10¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo; el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos? 11Ciertamente volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán.

12Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno? 13Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige? 14El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan. 15Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos. 16Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú.

17Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalén, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su ira; porque el cáliz de aturdimiento bebiste hasta los sedimentos. 18De todos los hijos que dio a luz, no hay quien la guíe; ni quien la tome de la mano, de todos los hijos que crió. 19Estas dos cosas te han acontecido: asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada. ¿Quién se dolerá de ti? ¿Quién te consolará? 20Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como antílope en la red, llenos de la indignación de Jehová, de la ira del Dios tuyo. 21Oye, pues, ahora esto, afligida, ebria, y no de vino: 22Así dijo Jehová tu Señor, y tu Dios, el cual aboga por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, los sedimentos del cáliz de mi ira; nunca más lo beberás. 23Y lo pondré en mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Inclínate, y pasaremos por encima de ti. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, para que pasaran.

 Dios librará del cautiverio a Sion

52

1Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa; porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni inmundo. 2Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion.

3Porque así dice Jehová: De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados. 4Porque así dijo Jehová el Señor: Mi pueblo descendió a Egipto en tiempo pasado, para morar allá, y el asirio lo cautivó sin razón. 5Y ahora ¿qué hago aquí, dice Jehová, ya que mi pueblo es llevado injustamente? Y los que en él se enseñorean, lo hacen aullar, dice Jehová, y continuamente es blasfemado mi nombre todo el día. 6Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente.

7¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina! 8¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sion. 9Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido. 10Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro.

11Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová. 12Porque no saldréis apresurados, ni iréis huyendo; porque Jehová irá delante de vosotros, y os congregará el Dios de Israel.

 Sufrimientos del Siervo de Jehová

13He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto. 14Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, 15así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 13 DE OCTUBRE.1 Tesalonicenses 1

PRIMERA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS
TESALONICENSES

 Salutación

1

1Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

 Ejemplo de los tesalonicenses

2Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, 3acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo. 4Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección; 5pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. 6Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, 7de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. 8Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; 9porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, 10y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera. Amen. Rv


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 13 DE OCTUBRE. Isaías 50,51,52. 

Capítulo 50

50.1,2 Dios prometió pelear por Israel, pero este se vendió al pecado causándose sus propios problemas. «¿Se ha acortado mi mano?» significa: «¿No tengo yo poder para ayudarlos?» Israel se olvidó de Dios y confió en la ayuda de otras naciones. Dios no rechazó a Israel, sino que Israel lo rechazó a Él.

50.10,11 Si andamos con nuestra luz y rechazamos la de Dios, nos volvemos autosuficientes y el resultado es tormento. Cuando depositamos nuestra confianza en la inteligencia, apariencia o los logros en lugar de Dios, nos arriesgamos a sufrir en gran manera cuando estos puntos fuertes desaparezcan.

Capítulo 51

51.1,2 El remanente fiel se sintió solo debido a que eran muy pocos. Pero Dios les recordó sus antepasados, la fuente de su herencia espiritual: Abraham y Sara. Abraham era una sola persona, pero a través de él se multiplicaron por su fidelidad. Si los pocos fieles permanecieran fieles, muchos más vendrían a partir de ellos. Si los cristianos, incluso unos pocos fieles, permanecemos como tales, ¡piense en lo que Dios puede hacer a través de nosotros!

51.7 Isaías alentó a los que siguen las leyes de Dios. Les dio esperanza cuando encararan afrentas y ultrajes de la gente a causa de su fe. No debemos temer cuando nos insulten por nuestra fe, ya que Dios está con nosotros y la verdad prevalecerá. Si la gente se burla de usted o deja de agradarles porque cree en Dios, recuerde que no están en su contra en forma personal, sino en contra de Dios. Él se encargará de ellos. Usted debe concentrarse en amarlo y obedecerlo.

51.9, 10 «Rahab» era un término derogatorio usado para Egipto (monstruo femenino de la mitología asociado con el leviatán; véase nota a 27.1; además, Job 9.13; 26.12). Dios obró muchos milagros poderosos al fundar Israel, quizás ninguno fue tan asombroso como la separación del Mar Rojo (Éxodo 14). Nuestro Dios es el mismo que abrió un camino en las profundidades del mar. Sus métodos pueden cambiar, pero su amor y protección no.

51.12-16 El pueblo de Dios temía a Babilonia, pero no a Dios. Tenía razones para temer a Babilonia debido al daño que esta quería hacerle, pero también debió haberse dado cuenta de que el poder de Dios es mucho más grande que el de Babilonia. A esta le interesaba llevarse cautivo al pueblo. A Dios le interesaba liberarlos. El pueblo se equivocó al depositar en otro su temor y su amor. Jerusalén debió temer el poder de Dios y amar su misericordia.

51.17–52.10 Jerusalén era la ciudad santa de Dios, la ciudad donde estaba el templo. Pero el pueblo de Judá experimentó desolación en vez de prosperidad, destrucción en vez de libertad. El pueblo sufrió debido a su pecado. Pero Dios prometió restaurar a Jerusalén como una nación santa donde no entrarán los pecadores. «Desnudó su santo brazo» (52.10) significa que Dios reveló su santo poder y justicia. Dios reina. Él tiene el control.

Capítulo 52

52.7 Dios dice que son «hermosos» los pies del que trae buenas nuevas. Es un precioso privilegio anunciar las buenas nuevas a otros: noticias de redención, salvación y paz. ¿A quién necesita anunciar las buenas nuevas?

52.12 El pueblo no salió huyendo temeroso debido a que Ciro, el ungido de Dios (45.1), decretó que los cautivos judíos podían regresar sanos y salvos a Jerusalén (Esdras 1.1–4). Tenían la aprobación del rey, su protección garantizada. Aún más importante, el Señor iría adelante para señalar el camino y atrás para protegerlos.

52.13 El «siervo», como se usa el término aquí, es el Mesías, nuestro Señor Jesús. Sería grandemente exaltado debido a su sacrificio, descrito en el capítulo 53.

52.14, 15 Este Siervo, Cristo, sería «desfigurado de los hombres su parecer»; pero mediante su sufrimiento, purificaría a las naciones (Hebreos 10.14; 1 Pedro 1.2).


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 13 DE OCTUBRE. 1 Tesalonicenses 1

Capítulo 1

1.1 Pablo y sus acompañantes, probablemente llegaron a Tesalónica a comienzos del verano del año 50 d.C. Establecieron la primera iglesia cristiana en dicha ciudad, pero tuvieron que salir apresuradamente porque sus vidas estaban amenazadas (Hechos 17.1–10). En la primera oportunidad que tuvo, tal vez cuando se detuvo en Corinto, Pablo envió a Timoteo de regreso a Tesalónica para ver cómo estaban los nuevos creyentes. Timoteo volvió a Pablo con muy buenas noticias: los cristianos en Tesalónica se mantenían firmes en la fe y estaban unidos. Pero tenían algunas preguntas relacionadas con su nueva fe. Pablo no había tenido tiempo para contestarlas todas durante su breve visita y, mientras tanto, habían surgido otras. Por lo tanto, escribió esta carta para responder a sus interrogantes y para alabarlos por su fidelidad a Cristo.
1.3 Los creyentes de Tesalónica se mantuvieron firmes cuando fueron perseguidos (1.6; 3.1–4, 7, 8). Pablo felicita a estos nuevos cristianos por su obra producida por la fe, su trabajo impulsado por el amor y su paciencia inspirada por la esperanza. Estas características son la marca de cristianos efectivos en cualquiera época.

1.5 El evangelio vino «con poder», y tuvo un efecto poderoso en los tesalonicenses. ¡Dondequiera que la Biblia es oída y obedecida, las vidas son cambiadas! El cristianismo, más que una colección de hechos interesantes, es el poder de Dios a todo aquel que cree. ¿Qué ha hecho el poder de Dios en su vida desde el primer momento en que creyó?

1.6 Aunque los tesalonicenses recibieron el mensaje de salvación con gran gozo, les trajo serios sufrimientos porque desató la persecución, tanto de los judíos como de los gentiles (3.2–4; Hechos 17.5). Habiendo creído el mensaje del evangelio y aceptado la nueva vida en Cristo, Aparentemente muchos tesalonicenses creyeron que serían protegidos de la muerte hasta el retorno de Cristo. Luego cuando los creyentes empezaron a morir bajo la persecución, algunos cristianos tesalonicenses empezaron a cuestionar su fe. Muchos de los comentarios de Pablo en esta carta están dirigidos a estas personas, explicándoles lo que sucede cuando los creyentes mueren (véase 4.13ss).

1.9,10 Todos nosotros debiéramos responder a las Buenas Nuevas como lo hicieron los creyentes de Tesalónica: volvernos a Dios, servir a Dios y esperar por el regreso de su Hijo, Cristo. Deberíamos volvernos del pecado a Dios porque Cristo viene a juzgar la tierra. Deberíamos ser fervientes en nuestro servicio porque disponemos de poco tiempo antes de que Cristo vuelva. Debiéramos estar preparados para el regreso de Cristo porque no sabemos cuándo vendrá. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960.


 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 12 DE OCTUBRE. Isaías 48,49 

Dios reprende la infidelidad de Israel

48

1Oíd esto, casa de Jacob, que os llamáis del nombre de Israel, los que salieron de las aguas de Judá, los que juran en el nombre de Jehová, y hacen memoria del Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia; 2porque de la santa ciudad se nombran, y en el Dios de Israel confían; su nombre es Jehová de los ejércitos.

3Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad. 4Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce, 5te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas.

6Lo oíste, y lo viste todo; ¿y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías. 7Ahora han sido creadas, no en días pasados, ni antes de este día las habías oído, para que no digas: He aquí que yo lo sabía. 8Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo habías conocido; ciertamente no se abrió antes tu oído; porque sabía que siendo desleal habías de desobedecer, por tanto te llamé rebelde desde el vientre.

9Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y para alabanza mía la reprimiré para no destruirte. 10He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción. 11Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro.

12Oyeme, Jacob, y tú, Israel, a quien llamé: Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero. 13Mi mano fundó también la tierra, y mi mano derecha midió los cielos con el palmo; al llamarlos yo, comparecieron juntamente.

14Juntaos todos vosotros, y oíd. ¿Quién hay entre ellos que anuncie estas cosas? Aquel a quien Jehová amó ejecutará su voluntad en Babilonia, y su brazo estará sobre los caldeos. 15Yo, yo hablé, y le llamé y le traje; por tanto, será prosperado su camino. 16Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me envió Jehová el Señor, y su Espíritu.

17Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir. 18¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar. 19Fuera como la arena tu descendencia, y los renuevos de tus entrañas como los granos de arena; nunca su nombre sería cortado, ni raído de mi presencia. 20Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegría, publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra; decid: Redimió Jehová a Jacob su siervo. 21No tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos; les hizo brotar agua de la piedra; abrió la peña, y corrieron las aguas. 22No hay paz para los malos, dijo Jehová.

 Israel, siervo de Jehová

49

1Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. 2Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba; 3y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré. 4Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.

5Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza); 6dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.

7Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.

 Dios promete restaurar a Sion

8Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades; 9para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos. 10No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas. 11Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas. 12He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim.

13Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia. 14Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí. 15¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. 16He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros. 17Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti. 18Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.

19Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos. 20Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: Estrecho es para mí este lugar; apártate, para que yo more. 21Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos?

22Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. 23Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí.

24¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano? 25Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos. 26Y a los que te despojaron haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán embriagados como con vino; y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 12 DE OCTUBRE. Colosenses 4

4

1Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.

2Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; 3orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, 4para que lo manifieste como debo hablar.

5Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. 6Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.

 Salutaciones finales

7Todo lo que a mí se refiere, os lo hará saber Tíquico, amado hermano y fiel ministro y consiervo en el Señor, 8el cual he enviado a vosotros para esto mismo, para que conozca lo que a vosotros se refiere, y conforte vuestros corazones, 9con Onésimo, amado y fiel hermano, que es uno de vosotros. Todo lo que acá pasa, os lo harán saber.

10Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda, y Marcos el sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle; 11y Jesús, llamado Justo; que son los únicos de la circuncisión que me ayudan en el reino de Dios, y han sido para mí un consuelo. 12Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. 13Porque de él doy testimonio de que tiene gran solicitud por vosotros, y por los que están en Laodicea, y los que están en Hierápolis. 14Os saluda Lucas el médico amado, y Demas. 15Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia que está en su casa. 16Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros. 17Decid a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor.

18La salutación de mi propia mano, de Pablo. Acordaos de mis prisiones. La gracia sea con vosotros. Amén. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 12 DE OCTUBRE. Isaías 48,49. 

48.1 El pueblo de Judá se sentía confiado porque vivía en Jerusalén, la ciudad del templo de Dios. Dependieron de su herencia, ciudad y templo, pero esta era una seguridad falsa ya que no dependieron de Dios. ¿Se siente seguro porque asiste a la iglesia o vive en cierto país cristiano? Ni la herencia, los edificios ni las naciones pueden darnos una relación con Dios. Debemos depender verdaderamente de Él en forma personal, con todo nuestro corazón.

48.9-11 No había nada en las acciones, actitudes y logros de Israel que obligaran a Dios a amarlos y salvarlos. Pero por amor a sí mismo, para mostrar quién es Él y lo que puede hacer, los salvó. Dios no nos salva porque seamos buenos, sino porque nos ama y por su naturaleza misericordiosa.

48.14,15 «Aquel a quien Jehová amó» se refiere a Ciro y esto sin duda estremeció a su audiencia. ¿Cómo podía amar el Señor a un rey pagano, un enemigo? Pero era Ciro al que Dios utilizaría para liberar a su pueblo del cautiverio en Babilonia. La misión de Ciro era liberar a Israel al conquistar Babilonia, luego decretar que todos los judíos podían regresar a su tierra natal. ¿Quién sino un profeta podía narrar una historia tan increíble pero verdadera casi doscientos años antes de que sucediera?

48.17,18 Como un padre amoroso, Dios nos enseña y dirige. Debemos escucharlo, porque recibimos paz y justicia cuando obedecemos su Palabra. Negarnos a prestar atención a los mandatos de Dios invita al castigo y amenaza esa paz y justicia.

49.

49.1–7 Antes de que el Siervo, el Mesías, naciera, Dios lo eligió para llevar la luz del evangelio (el mensaje de salvación) al mundo (véase Hechos 13.47). Cristo ofreció salvación a todas las naciones y sus apóstoles comenzaron el movimiento misionero para llevar el evangelio hasta los confines de la tierra. La obra misionera en la actualidad continúa la Gran Comisión de Jesús (Mateo 28.18–20), llevando la luz del evangelio a todas las naciones.

49.24,25 Dios probaría al mundo que Él es Dios al obrar lo imposible: hacer que los guerreros liberaran a sus cautivos e incluso a devolverles el botín que les quitó. Dios lo hizo antes en el éxodo y lo haría una vez más cuando los cautivos volvieran a Israel. Nunca debe dudarse de que Dios cumplirá sus promesas. Él aun hará lo imposible para hacerlas realidad.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 12 DE OCTUBRE. Colosenses 4

Capítulo 4

4.1 Los amos debían proveer lo que era justo y recto. De la misma manera hoy, los empleadores deberían pagar salarios dignos y tratar a sus empleados con justicia. Y los líderes deberían cuidar de los que trabajan voluntariamente y no abusar de ellos. Si usted tiene responsabilidad ante otros, asegúrese de hacer lo que es justo y recto, porque deberá dar cuenta a su Amo celestial.

4.2 ¿Se ha cansado alguna vez de orar por alguien o por algo? Pablo dice: «Perseverad en la oración, velando en ella». Nuestra perseverancia demuestra que creemos que Dios contestará nuestras oraciones. La fe no debería morir si las respuestas se tardan en venir, dado que la demora puede ser la manera divina de forjar su voluntad en nuestras vidas. Cuando se canse de orar, tenga presente que Dios está allí, siempre escucha, siempre actúa, quizá no en la forma que usted esperaba, sino en la manera que Él considere que es mejor.

4.3 El «misterio de Cristo» son las buenas nuevas de salvación que nos da Cristo, el evangelio. El aspecto central de la vida de Pablo fue anunciar a otros a Cristo, mediante la explicación y la predicación de este maravilloso misterio.

4.4 Pablo pidió oración para poder proclamar las buenas nuevas de Cristo con claridad, y nosotros podemos pedir oración para hacer lo mismo. No importa que método de evangelización usemos, sea que enfaticemos ejemplo y estilo de vida o discipulado, nunca deberíamos oscurecer el mensaje del evangelio.

4.5 Debemos ser sabios en nuestros contactos con los incrédulos («los de afuera»), sacando el mayor provecho de las oportunidades que tenemos para contarles las buenas nuevas de salvación. ¿Qué oportunidades tiene usted?

4.6 Cuando les hablemos a otros acerca de Cristo, siempre es importante hacerlo con gracia. No importa cuánto sentido tenga el mensaje, perdemos su efectividad si no somos amables. Así como a nosotros nos gusta ser respetados, debemos respetar a los demás si queremos que escuchen lo que tenemos que decirles. «Sazonada con sal» significa que lo que hablamos debería ser sabroso y dejar la puerta abierta para la continuación del diálogo.

4.7 Tíquico era uno de los representantes personales de Pablo y probablemente el portador de las cartas a los Colosenses y los Efesios (véase también Efesios 6.21, 22). Acompañó a Pablo a Jerusalén llevando lo recolectado para la iglesia (Hechos 20.4).

4.10 Aristarco era un tesalonicense que acompañó a Pablo en su tercer viaje misionero. Estuvo con Pablo en el alboroto de Éfeso (Hechos 19.29). Tíquico y él estuvieron con el apóstol en Grecia (Hechos 20.4). Aristarco fue a Roma con Pablo (Hechos 27.2). Marcos partió con Pablo y Bernabé en el primer viaje (Hechos 12.25), pero los dejó en medio del viaje por razones desconocidas (Hechos 13.13). Bernabé y Marcos eran parientes, y cuando Pablo rehusó aceptar la compañía de Marcos en otro viaje, se fueron juntos para predicar el evangelio (Hechos 15.37–41). Marcos también trabajó con Pedro (Hechos 12.12, 13; 1 Pedro 5.13). Más tarde, Marcos y Pablo se reconciliaron (Filemón 24). Marcos escribió el evangelio que lleva su nombre. Su perfil está en Hechos 12.

4.14 Lucas pasó mucho tiempo con Pablo, no solo acompañándolo en gran parte del tercer viaje misionero sino también permaneciendo con él en la prisión en Roma. Lucas escribió su Evangelio y Hechos. Su perfil está en Hechos 17. Demas fue fiel a Pablo por un tiempo, luego lo abandonó «amando este mundo» (2 Timoteo 4.10).

4.15 La iglesia primitiva, con frecuencia, se reunía en los hogares. Los edificios construidos, llamados templos, no fueron conocidos sino hasta el tercer siglo.

4.16 Algunos sugieren que la carta a Laodicea pudo haber sido la epístola a los Efesios. Da la impresión de que hubo una carta especial para los de Laodicea, de la que no tenemos noticias hasta hoy. Pablo escribió varias cartas que se han extraviado (véase, por ejemplo, 2 Corintios 2.3, con su nota respectiva).

4.17 Pablo animó a Arquipo a que se asegurara de realizar el ministerio que había recibido del Señor. Hay muchas maneras de dejar nuestro trabajo incompleto: podemos desviarnos moralmente con facilidad; agotarnos y parar; enojarnos y abandonar o despreocuparnos dejándoselo a otros. Debemos asegurarnos de que acabemos el trabajo que Dios nos asignó y no dejarlo inconcluso.

4.18 Para comprender la carta a los Colosenses, es necesario tomar en cuenta que la iglesia enfrentaba la presión de una herejía que prometía vida espiritual profunda a través del conocimiento secreto (una forma primitiva de gnosticismo). Los falsos maestros destruyeron la fe en Cristo al menoscabar la humanidad y divinidad de Cristo.

Pablo deja en claro que solo Cristo es la fuente de nuestra vida espiritual, la cabeza del cuerpo de creyentes. Cristo es Señor tanto del mundo físico como del espiritual. La senda a una vida espiritual profunda no es a través de deberes religiosos, conocimiento especial o secreto; solo se consigue por medio de una relación clara con el Señor Jesucristo. No debemos permitir que nada se interponga entre nosotros y nuestro Salvador. Comentarios de Biblia del Diario Vivir. 1960.