Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 22 DE AGOSTO. SALMO 119: 49 - 104

Zain

49 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo,

En la cual me has hecho esperar.

50 Ella es mi consuelo en mi aflicción,

Porque tu dicho me ha vivificado.

51 Los soberbios se burlaron mucho de mí,

Mas no me he apartado de tu ley.

52 Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos,

Y me consolé.

53 Horror se apoderó de mí a causa de los inicuos

Que dejan tu ley.

54 Cánticos fueron para mí tus estatutos

En la casa en donde fui extranjero.

55 Me acordé en la noche de tu nombre, oh Jehová,

Y guardé tu ley.

56 Estas bendiciones tuve

Porque guardé tus mandamientos.


Chet

57 Mi porción es Jehová;

He dicho que guardaré tus palabras.

58 Tu presencia supliqué de todo corazón;

Ten misericordia de mí según tu palabra.

59 Consideré mis caminos,

Y volví mis pies a tus testimonios.

60 Me apresuré y no me retardé

En guardar tus mandamientos.

61 Compañías de impíos me han rodeado,

Mas no me he olvidado de tu ley.

62 A medianoche me levanto para alabarte

Por tus justos juicios.

63 Compañero soy yo de todos los que te temen

Y guardan tus mandamientos.

64 De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra;

Enséñame tus estatutos.


Tet


65 Bien has hecho con tu siervo,

Oh Jehová, conforme a tu palabra.

66 Enséñame buen sentido y sabiduría,

Porque tus mandamientos he creído.

67 Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba;

Mas ahora guardo tu palabra.

68 Bueno eres tú, y bienhechor;

Enséñame tus estatutos.

69 Contra mí forjaron mentira los soberbios,

Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.

70 Se engrosó el corazón de ellos como sebo,

Mas yo en tu ley me he regocijado.

71 Bueno me es haber sido humillado,

Para que aprenda tus estatutos.

72 Mejor me es la ley de tu boca

Que millares de oro y plata.


Yod

73 Tus manos me hicieron y me formaron;

Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.

74 Los que te temen me verán, y se alegrarán,

Porque en tu palabra he esperado.

75 Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos,

Y que conforme a tu fidelidad me afligiste.

76 Sea ahora tu misericordia para consolarme,

Conforme a lo que has dicho a tu siervo.

77 Vengan a mí tus misericordias, para que viva,

Porque tu ley es mi delicia.

78 Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado;

Pero yo meditaré en tus mandamientos.

79 Vuélvanse a mí los que te temen

Y conocen tus testimonios.

80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos,

Para que no sea yo avergonzado.


Caf

81 Desfallece mi alma por tu salvación,

Mas espero en tu palabra.

82 Desfallecieron mis ojos por tu palabra,

Diciendo: ¿Cuándo me consolarás?

83 Porque estoy como el odre al humo;

Pero no he olvidado tus estatutos.

84 ¿Cuántos son los días de tu siervo?

¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?

85 Los soberbios me han cavado hoyos;

Mas no proceden según tu ley.

86 Todos tus mandamientos son verdad;

Sin causa me persiguen; ayúdame.

87 Casi me han echado por tierra,

Pero no he dejado tus mandamientos.

88 Vivifícame conforme a tu misericordia,

Y guardaré los testimonios de tu boca.


Lámed

89 Para siempre, oh Jehová,

Permanece tu palabra en los cielos.

90 De generación en generación es tu fidelidad;

Tú afirmaste la tierra, y subsiste.

91 Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy,

Pues todas ellas te sirven.

92 Si tu ley no hubiese sido mi delicia,

Ya en mi aflicción hubiera perecido.

93 Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos,

Porque con ellos me has vivificado.

94 Tuyo soy yo, sálvame,

Porque he buscado tus mandamientos.

95 Los impíos me han aguardado para destruirme;

Mas yo consideraré tus testimonios.

96 A toda perfección he visto fin;

Amplio sobremanera es tu mandamiento.


Mem

97 ¡Oh, cuánto amo yo tu ley!

Todo el día es ella mi meditación.

98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos,

Porque siempre están conmigo.

99 Más que todos mis enseñadores he entendido,

Porque tus testimonios son mi meditación.

100 Más que los viejos he entendido,

Porque he guardado tus mandamientos;

101 De todo mal camino contuve mis pies,

Para guardar tu palabra.

102 No me aparté de tus juicios,

Porque tú me enseñaste.

103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!

Más que la miel a mi boca.

104 De tus mandamientos he adquirido inteligencia;

Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 22 DE AGOSTO. 1Corintios 4

El ministerio de los apóstoles

4

1Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. 2Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel. 3Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aun yo me juzgo a mí mismo. 4Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor. 5Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

6Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros. 7Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

8Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros! 9Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres. 10Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados. 11Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. 12Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. 13Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.

14No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados. 15Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. 16Por tanto, os ruego que me imitéis. 17Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias. 18Mas algunos están envanecidos, como si yo nunca hubiese de ir a vosotros. 19Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras, sino el poder de los que andan envanecidos. 20Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder. 21¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre? Amen. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 22 DE AGOSTO. Salmo 119.97-104 

La Palabra de Dios nos hace sabios. Más sabios que nuestros enemigos y que cualquier maestro que la olvida. La verdadera sabiduría va más allá de un conocimiento acumulado, es la aplicación de ese conocimiento para cambiar la vida. Las personas inteligentes o experimentadas, no son necesariamente sabias. Somos sabios cuando permitimos que nos guíe lo que Dios nos ha enseñado.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 22 DE AGOSTO. 1Corintios 4

Capítulo 4

4.1, 2 Pablo insta a los corintios a considerar a Pedro (Cefas) y Apolos, no como a líderes de distintas facciones sino como a siervos de los misterios de Dios. El siervo hace lo que su amo le dice que haga. Nosotros debemos hacer lo que Dios nos dice que hagamos, por medio de la Biblia y su Espíritu Santo. Cada día Dios nos confronta con necesidades y oportunidades que nos desafían a hacer lo que sabemos que es correcto.

4.5 Es una tentación juzgar a los demás cristianos, evaluándolos si son o no buenos seguidores de Cristo. Pero sólo Dios conoce el corazón de la persona, y sólo Él tiene el derecho de juzgarnos. La advertencia de Pablo a los corintios también debiera ser para nosotros. Debemos confrontar a los que pecan, pero no debemos juzgar quién es un mejor siervo de Cristo. Cuando usted juzga a alguien, se considera automáticamente mejor, y eso es arrogancia.

4.6,7 Cuán fácil es sentirnos atraídos por un líder espiritual. Cuando alguien nos ayuda, es natural que le brindemos lealtad. Pero Pablo nos advierte que tengamos cuidado del orgullo que puede originar división en la iglesia por tener líderes favoritos. Todo verdadero líder espiritual es un representante de Cristo y no tiene nada que ofrecer aparte de lo que Dios le ha dado. No permita que su lealtad origine pleitos, calumnias o quiebre relaciones. Asegúrese de que su lealtad sincera sea a Cristo y no a sus agentes humanos. Aquellos que emplean la mayoría del tiempo peleando por el liderazgo en la iglesia antes que en declarar el mensaje de Cristo no lo tienen a Él como su máxima prioridad.

4.6-13 Los corintios se habían dividido en varios grupos, cada uno seguía a su predicador favorito (Pablo, Apolos, Pedro, etc.). Cada grupo manifestaba ser el único poseedor de la verdad, y así cayeron en el orgullo espiritual. Pero Pablo les dijo que no debían atarse a ningún predicador en particular porque eran simplemente humildes servidores que habían sufrido por el mismo mensaje de salvación que hay en Cristo Jesús. Ningún predicador tiene mayor categoría que otro.

4.15 En los días de Pablo, el ayo era un esclavo que había sido asignado como tutor especial y guardián de un niño. Pablo menciona su afecto especial por los corintios (afecto mayor que el que podía tener un esclavo) y su función especial (más que un guardián). En un intento de unificar la iglesia, apela a su relación con ellos. Por padre, quiere decir que fue el fundador de la iglesia. Como él la inició, podían confiar en que tenía las mejores intenciones. Sus palabras duras eran motivadas por el amor, amor semejante al que tiene un padre por sus hijos (véase también 1 Tesalonicenses 2.11).

4.16 Pablo les dijo a los corintios que debían imitarlo. Podía hacer esta declaración porque caminaba cerca de Dios, empleaba tiempo en la Palabra de Dios y en la oración, y estaba consciente de la presencia de Dios en su vida en todo tiempo. Dios era su ejemplo, por lo tanto, su vida pudo ser un ejemplo a otros cristianos. Pablo no esperaba que los demás copiaran cada cosa que hacía, pero sí aquellos aspectos de su vida que habían sido modelados a la manera de vivir de Cristo.

4.16 Pablo les dijo a los corintios que debían imitarlo. Podía hacer esta declaración porque caminaba cerca de Dios, empleaba tiempo en la Palabra de Dios y en la oración, y estaba consciente de la presencia de Dios en su vida en todo tiempo. Dios era su ejemplo, por lo tanto, su vida pudo ser un ejemplo a otros cristianos. Pablo no esperaba que los demás copiaran cada cosa que hacía, pero sí aquellos aspectos de su vida que habían sido modelados a la manera de vivir de Cristo.

4.17 Timoteo había acompañado a Pablo en su segundo viaje misionero (véase Hechos 16.1–3) y fue una persona clave en el crecimiento de la iglesia primitiva. Timoteo pudo haber sido el portador de esta carta pero da la impresión de que llegó un poco después de ella (véase 16.10). Su misión era ver si el consejo de Pablo había sido considerado, leído e implementado. Luego regresó e informó a Pablo del progreso de la iglesia.

4.18-20 Algunas personas hablan mucho acerca de su fe pero no van más allá, sólo hablan. Pueden saber las palabras correctas que deben usar pero sus vidas no reflejan el poder de Dios. Pablo dice que el reino de Dios debe ser vivido, no sólo discutido. Hay una gran diferencia entre conocer las palabras correctas y vivirlas. No se contente con tener las respuestas correctas acerca de Cristo. Procure que su vida demuestre que el poder de Dios está trabajando verdaderamente en usted. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960.


 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 21 DE AGOSTO. Salmo 119: 1 – 48.

SALMO 119

Excelencias de la ley de Dios

Alef

1 Bienaventurados los perfectos de camino,

Los que andan en la ley de Jehová.

2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios,

Y con todo el corazón le buscan;

3 Pues no hacen iniquidad

Los que andan en sus caminos.

4 Tú encargaste

Que sean muy guardados tus mandamientos.

5 ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos

Para guardar tus estatutos!

6 Entonces no sería yo avergonzado,

Cuando atendiese a todos tus mandamientos.

7 Te alabaré con rectitud de corazón

Cuando aprendiere tus justos juicios.

8 Tus estatutos guardaré;

No me dejes enteramente.


Bet

9 ¿Con qué limpiará el joven su camino?

Con guardar tu palabra.

10 Con todo mi corazón te he buscado;

No me dejes desviarme de tus mandamientos.

11 En mi corazón he guardado tus dichos,

Para no pecar contra ti.

12 Bendito tú, oh Jehová;

Enséñame tus estatutos.

13 Con mis labios he contado

Todos los juicios de tu boca.

14 Me he gozado en el camino de tus testimonios

Más que de toda riqueza.

15 En tus mandamientos meditaré;

Consideraré tus caminos.

16 Me regocijaré en tus estatutos;

No me olvidaré de tus palabras.

Guímel


17 Haz bien a tu siervo; que viva,

Y guarde tu palabra.

18 Abre mis ojos, y miraré

Las maravillas de tu ley.

19 Forastero soy yo en la tierra;

No encubras de mí tus mandamientos.

20 Quebrantada está mi alma de desear

Tus juicios en todo tiempo.

21 Reprendiste a los soberbios, los malditos,

Que se desvían de tus mandamientos.

22 Aparta de mí el oprobio y el menosprecio,

Porque tus testimonios he guardado.

23 Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí;

Mas tu siervo meditaba en tus estatutos,

24 Pues tus testimonios son mis delicias

Y mis consejeros.


Dálet

25 Abatida hasta el polvo está mi alma;

Vivifícame según tu palabra.

26 Te he manifestado mis caminos, y me has respondido;

Enséñame tus estatutos.

27 Hazme entender el camino de tus mandamientos,

Para que medite en tus maravillas.

28 Se deshace mi alma de ansiedad;

Susténtame según tu palabra.

29 Aparta de mí el camino de la mentira,

Y en tu misericordia concédeme tu ley.

30 Escogí el camino de la verdad;

He puesto tus juicios delante de mí.

31 Me he apegado a tus testimonios;

Oh Jehová, no me avergüences.

32 Por el camino de tus mandamientos correré,

Cuando ensanches mi corazón.


He

33 Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos,

Y lo guardaré hasta el fin.

34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley,

Y la cumpliré de todo corazón.

35 Guíame por la senda de tus mandamientos,

Porque en ella tengo mi voluntad.

36 Inclina mi corazón a tus testimonios,

Y no a la avaricia.

37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad;

Avívame en tu camino.

38 Confirma tu palabra a tu siervo,

Que te teme.

39 Quita de mí el oprobio que he temido,

Porque buenos son tus juicios.

40 He aquí yo he anhelado tus mandamientos;

Vivifícame en tu justicia.


Vau

41 Venga a mí tu misericordia, oh Jehová;

Tu salvación, conforme a tu dicho.

42 Y daré por respuesta a mi avergonzador,

Que en tu palabra he confiado.

43 No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad,

Porque en tus juicios espero.

44 Guardaré tu ley siempre,

Para siempre y eternamente.

45 Y andaré en libertad,

Porque busqué tus mandamientos.

46 Hablaré de tus testimonios delante de los reyes,

Y no me avergonzaré;

47 Y me regocijaré en tus mandamientos,

Los cuales he amado.

48 Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé,

Y meditaré en tus estatutos. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 21 DE AGOSTO. 1Corintios 3

Colaboradores de Dios

3

1De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, 3porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? 4Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?

5¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. 6Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. 8Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. 9Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

10Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. 11Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 12Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, 13la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

16¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 17Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

18Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. 19Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos. 20Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. 21Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: 22sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, 23y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios. Amen. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 21 DE AGOSTO. Salmo 119: 1 – 48.

Capítulo 119

119.1ss Este es el salmo y el capítulo más largo de la Biblia. Quizás Esdras lo escribió después de la reconstrucción del templo (Esdras 6.14, 15) como una meditación repetitiva acerca de la belleza de la Palabra de Dios y de la forma en que nos ayuda a permanecer puros y a crecer en la fe. Este salmo tiene veintidós secciones estructuradas con esmero. Cada una corresponde a una letra diferente del alfabeto hebreo y cada versículo comienza con la letra que corresponde a su sección. Casi todos los versículos mencionan el término Palabra de Dios o un sinónimo. Tal repetición era común en la cultura hebrea. La gente no tenía copias particulares de las Escrituras para leerlas como lo hacemos nosotros, así que entre la gente común, la Palabra de Dios se memorizaba y trasmitía en forma oral. La disposición de este salmo permitió la fácil memorización. Recuerde, la Palabra de Dios, la Biblia, es la única guía segura para una vida pura.

119.9 Nos ahogamos en un mar de impureza. A cualquier parte donde miremos, descubriremos que la tentación conduce a la vida impura. El salmista hizo una pregunta que nos preocupa a todos: ¿Cómo podemos permanecer puros en un ambiente impuro? No podemos hacerlo por nuestra propia cuenta, sino que debemos tener consejos y fortaleza mucho más dinámicos que las influencias tentadoras que nos rodean. ¿Dónde encontramos esa medida de fortaleza y sabiduría? Al leer la Palabra de Dios y al practicar lo que ella dice.

119.11 Guardar la Palabra de Dios en nuestros corazones es una fuerza de disuasión contra el pecado. Esto únicamente nos debe inspirar a querer memorizar las Escrituras. Pero la memorización por sí sola no nos impedirá pecar, debemos también poner en práctica la Palabra de Dios en nuestras vidas, haciendo de ella una guía vital para todo lo que hagamos.

119.12-24 La mayoría nos irritamos con las reglas, ya que pensamos que nos limitan para hacer lo que queremos. A primera vista, entonces, parece raro escuchar al salmista hablar de que se regocija en las leyes de Dios más que en las riquezas. Sin embargo, las leyes de Dios se dieron para librarnos, poder ser todo lo que Él quiere que seamos. Nos limitan para no hacer cosas que nos incapacitarían e impedirían sacar de nosotros lo mejor. Las leyes de Dios son principios que nos ayudan a seguir en su camino y a no vagar en caminos que nos conduzcan a la destrucción.

119.19 El salmista dice: «Forastero soy yo en la tierra», por lo tanto, necesita dirección. Casi cualquier viaje requiere de un mapa o un guía. Cuando viajemos por la vida, la Biblia debe ser nuestro mapa de carreteras, señalándonos las rutas seguras, los obstáculos que debemos evitar y nuestro destino final. Debemos reconocer que somos peregrinos aquí en la tierra y que necesitamos estudiar el mapa de Dios para conocer el camino. Si pasamos por alto el mapa, vagaremos indefensos por la vida y nos arriesgaremos a perder nuestro verdadero destino.

119.27,28 Nuestras vidas están llenas de libros de reglas, pero los autores nunca vienen a ayudarnos a seguirlas. Dios sí. Esta es la singularidad de nuestra Biblia. Dios no solo proporciona las reglas y los principios, sino que viene personalmente todos los días a donde estamos para ayudarnos a vivir de acuerdo con esas leyes. Por supuesto, tenemos que invitarlo a hacerlo y responder a su dirección.

119.36 En nuestro mundo actual, la gente muy a menudo codicia las ganancias económicas. El dinero representa poder, influencia y éxito. Para muchos el dinero es un dios. No piensan demasiado en otra cosa. En verdad, puede comprar ciertas comodidades y ofrecer alguna seguridad. El dinero se ha vuelto tan importante para algunos, que harían casi cualquier cosa para obtenerlo. Pero mucho más valiosa que la riqueza es la obediencia a Dios, debido a que es más un tesoro celestial que uno terrenal (Lucas 12.33). Debemos hacer lo que Dios quiere a pesar de las implicaciones financieras. Haga suya la oración del salmista, pídale a Dios que lo ayude a preferir la obediencia antes que el dinero, a la larga será para su propio beneficio.

119.44-46 El salmista habla acerca de guardar las leyes y aun así ser libre. Contrario a lo que muchas veces esperamos, obedecer las leyes de Dios no nos inhibe ni restringe. Por el contrario, nos libera para ser lo que Él quiere que seamos. Al buscar la salvación y el perdón de Dios, somos libres del pecado y de su consiguiente culpabilidad opresora. Al vivir en el camino de Dios, tenemos libertad para cumplir el plan que Él tiene para nosotros.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 21 DE AGOSTO.1Corintios 3

Capítulo 3

3.1-3 Pablo llama a los corintios niños en la vida cristiana, porque aún no eran espiritualmente saludables y maduros. La prueba era que se peleaban como niños, permitiendo que las divisiones los distrajeran. Los cristianos inmaduros son «carnales», controlados por sus propios deseos; los creyentes maduros están a tono con los deseos de Dios. ¿Cuánta influencia ejercen sus propios deseos en su vida? Nuestra meta es permitir que los deseos de Dios sean los nuestros. Ser controlado por sus propios deseos impedirá su crecimiento.

3.6 Pablo plantó la semilla del mensaje del evangelio en los corazones de las personas. Fue pionero en la misión, trajo el mensaje de salvación. El papel de Apolos fue regar: ayudar a los creyentes a crecer más fuertes en la fe. Pablo fundó la iglesia en Corinto y Apolos la construyó sobre dicho fundamento. Trágicamente, los creyentes en Corinto se habían divido en grupos, ofreciendo lealtad a diferentes maestros (véase 1.11–13). Después que el trabajo de los predicadores ha sido completado, Dios continúa haciendo crecer a los cristianos. Nuestros líderes, ciertamente, deben ser respetados, pero nunca debemos colocarlos en pedestales que creen barreras entre las personas o levantarlos como sustitutos de Cristo.

3.7-9 La obra de Dios involucra a muchos individuos con una variedad de dones y habilidades. No hay superestrellas en esta tarea, sólo miembros de equipo que desarrollan sus funciones específicas. Nos convertimos en miembros útiles del equipo de Dios al poner a un lado el deseo de recibir gloria por lo que hacemos. La alabanza que viene de la gente es comparativamente sin valor, la aprobación de Dios es la que cuenta.

3.10, 11 El fundamento de la Iglesia —de todos los creyentes— es Jesucristo, y este es el fundamento que Pablo estableció (al predicar a Cristo) cuando empezó la iglesia en Corinto. Cualquiera que edifica la iglesia —maestros, predicadores, padres y otros— debe construir con materiales de alta calidad (sana doctrina y testimonio 3.12ss) que encaje en las normas de Dios. Pablo no está criticando a Apolos, sino desafiando a los futuros líderes de la iglesia a tener una predicación, así como una enseñanza, sana y sólida.

3.10–17 En la iglesia basada en Jesucristo, cada miembro debería ser maduro, espiritualmente sensible y sano en lo doctrinal. La iglesia en Corinto estaba construida con «madera, heno y hojarasca», con miembros que eran inmaduros, insensibles a los demás, y receptivos a las doctrinas erróneas (3.1–4). No nos extrañe que tuvieran tantos problemas. Las iglesias locales deben estar edificadas en Cristo. ¿Puede su carácter cristiano pasar la prueba?

3.16, 17 Así como nuestro cuerpo es «templo del Espíritu Santo» (6.19), la iglesia local o la comunidad cristiana es el templo de Dios. Así como el templo de los judíos en Jerusalén no debía ser destruido, de igual manera la iglesia no debía ser estropeada y arruinada por las divisiones, controversias u otros pecados cuando los miembros se reunían para adorar a Dios.

3.18–21 Pablo no dice que los corintios debían despreciar la búsqueda del conocimiento, sino que les advierte que deben escoger la sabiduría de lo alto que es de mucho más valor, aunque sea considerado necio por el mundo (1.27). Los corintios estaban empleando la llamada sabiduría de este mundo para evaluar a sus líderes y maestros. Su orgullo hizo que dieran mayor valor a la presentación del mensaje que a su contenido.

3.22 Pablo dice que tanto la vida como la muerte son nuestras. ¿Cómo puede ser posible esto? Mientras los incrédulos son víctimas de la vida, arrastrados por su corriente y preguntándose si hay sentido en ella, los creyentes usan la vida bien porque comprenden su verdadero propósito. Los incrédulos sólo pueden temer a la muerte. Para los creyentes, sin embargo, la muerte no es motivo de temor porque Cristo la ha derrotado (véase 1 Juan 4.18). La muerte es sólo el comienzo de la vida eterna con Dios. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir.