Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 28 DE Mayo 1 Crónicas 23,24,25

Distribución y deberes de los levitas

23

1Siendo, pues, David ya viejo y lleno de días, hizo a Salomón su hijo rey sobre Israel.

2Y juntando a todos los principales de Israel, y a los sacerdotes y levitas, 3fueron contados los levitas de treinta años arriba; y fue el número de ellos por sus cabezas, contados uno por uno, treinta y ocho mil. 4De éstos, veinticuatro mil para dirigir la obra de la casa de Jehová, y seis mil para gobernadores y jueces. 5Además, cuatro mil porteros, y cuatro mil para alabar a Jehová, dijo David, con los instrumentos que he hecho para tributar alabanzas. 6Y los repartió David en grupos conforme a los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.

7Los hijos de Gersón: Laadán y Simei. 8Los hijos de Laadán, tres: Jehiel el primero, después Zetam y Joel. 9Los hijos de Simei, tres: Selomit, Haziel y Harán. Estos fueron los jefes de las familias de Laadán. 10Y los hijos de Simei: Jahat, Zina, Jeús y Bería. Estos cuatro fueron los hijos de Simei. 11Jahat era el primero, y Zina el segundo; pero Jeús y Bería no tuvieron muchos hijos, por lo cual fueron contados como una familia.

12Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel, ellos cuatro. 13Los hijos de Amram: Aarón y Moisés. Y Aarón fue apartado para ser dedicado a las cosas más santas, él y sus hijos para siempre, para que quemasen incienso delante de Jehová, y le ministrasen y bendijesen en su nombre, para siempre. 14Y los hijos de Moisés varón de Dios fueron contados en la tribu de Leví. 15Los hijos de Moisés fueron Gersón y Eliezer. 16Hijo de Gersón fue Sebuel el jefe. 17E hijo de Eliezer fue Rehabías el jefe. Y Eliezer no tuvo otros hijos; mas los hijos de Rehabías fueron muchos. 18Hijo de Izhar fue Selomit el jefe. 19Los hijos de Hebrón: Jerías el jefe, Amarías el segundo, Jahaziel el tercero, y Jecamán el cuarto. 20Los hijos de Uziel: Micaía el jefe, e Isías el segundo.

21Los hijos de Merari: Mahli y Musi. Los hijos de Mahli: Eleazar y Cis. 22Y murió Eleazar sin hijos; pero tuvo hijas, y los hijos de Cis, sus parientes, las tomaron por mujeres. 23Los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jeremot, ellos tres.

24Estos son los hijos de Leví en las familias de sus padres, jefes de familias según el censo de ellos, contados por sus nombres, por sus cabezas, de veinte años arriba, los cuales trabajaban en el ministerio de la casa de Jehová. 25Porque David dijo: Jehová Dios de Israel ha dado paz a su pueblo Israel, y él habitará en Jerusalén para siempre. 26Y también los levitas no tendrán que llevar más el tabernáculo y todos los utensilios para su ministerio. 27Así que, conforme a las postreras palabras de David, se hizo la cuenta de los hijos de Leví de veinte años arriba. 28Y estaban bajo las órdenes de los hijos de Aarón para ministrar en la casa de Jehová, en los atrios, en las cámaras, y en la purificación de toda cosa santificada, y en la demás obra del ministerio de la casa de Dios. 29Asimismo para los panes de la proposición, para la flor de harina para el sacrificio, para las hojuelas sin levadura, para lo preparado en sartén, para lo tostado, y para toda medida y cuenta; 30y para asistir cada mañana todos los días a dar gracias y tributar alabanzas a Jehová, y asimismo por la tarde; 31y para ofrecer todos los holocaustos a Jehová los días de reposo,* lunas nuevas y fiestas solemnes, según su número y de acuerdo con su rito, continuamente delante de Jehová; 32y para que tuviesen la guarda del tabernáculo de reunión, y la guarda del santuario, bajo las órdenes de los hijos de Aarón sus hermanos, en el ministerio de la casa de Jehová.

24

1También los hijos de Aarón fueron distribuidos en grupos. Los hijos de Aarón: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 2Mas como Nadab y Abiú murieron antes que su padre, y no tuvieron hijos, Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio. 3Y David, con Sadoc de los hijos de Eleazar, y Ahimelec de los hijos de Itamar, los repartió por sus turnos en el ministerio. 4Y de los hijos de Eleazar había más varones principales que de los hijos de Itamar; y los repartieron así: De los hijos de Eleazar, dieciséis cabezas de casas paternas; y de los hijos de Itamar, por sus casas paternas, ocho. 5Los repartieron, pues, por suerte los unos con los otros; porque de los hijos de Eleazar y de los hijos de Itamar hubo príncipes del santuario, y príncipes de la casa de Dios. 6Y el escriba Semaías hijo de Natanael, de los levitas, escribió sus nombres en presencia del rey y de los príncipes, y delante de Sadoc el sacerdote, de Ahimelec hijo de Abiatar y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y levitas, designando por suerte una casa paterna para Eleazar, y otra para Itamar.

7La primera suerte tocó a Joiarib, la segunda a Jedaías, 8la tercera a Harim, la cuarta a Seorim, 9la quinta a Malquías, la sexta a Mijamín, 10la séptima a Cos, la octava a Abías, 11la novena a Jesúa, la décima a Secanías, 12la undécima a Eliasib, la duodécima a Jaquim, 13la decimatercera a Hupa, la decimacuarta a Jesebeab, 14la decimaquinta a Bilga, la decimasexta a Imer, 15la decimaséptima a Hezir, la decimaoctava a Afses, 16la decimanovena a Petaías, la vigésima a Hezequiel, 17la vigesimaprimera a Jaquín, la vigesimasegunda a Gamul, 18la vigesimatercera a Delaía, la vigesimacuarta a Maazías. 19Estos fueron distribuidos para su ministerio, para que entrasen en la casa de Jehová, según les fue ordenado por Aarón su padre, de la manera que le había mandado Jehová el Dios de Israel.

20Y de los hijos de Leví que quedaron: Subael, de los hijos de Amram; y de los hijos de Subael, Jehedías. 21Y de los hijos de Rehabías, Isías el jefe. 22De los izharitas, Selomot; e hijo de Selomot, Jahat. 23De los hijos de Hebrón: Jerías el jefe, el segundo Amarías, el tercero Jahaziel, el cuarto Jecamán. 24Hijo de Uziel, Micaía; e hijo de Micaía, Samir. 25Hermano de Micaía, Isías; e hijo de Isías, Zacarías. 26Los hijos de Merari: Mahli y Musi; hijo de Jaazías, Beno. 27Los hijos de Merari por Jaazías: Beno, Soham, Zacur e Ibri. 28Y de Mahli, Eleazar, quien no tuvo hijos. 29Hijo de Cis, Jerameel. 30Los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jerimot. Estos fueron los hijos de los levitas conforme a sus casas paternas. 31Estos también echaron suertes, como sus hermanos los hijos de Aarón, delante del rey David, y de Sadoc y de Ahimelec, y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y levitas; el principal de los padres igualmente que el menor de sus hermanos.

 Distribución de músicos y cantores

25

1Asimismo David y los jefes del ejército apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún, para que profetizasen con arpas, salterios y címbalos; y el número de ellos, hombres idóneos para la obra de su ministerio, fue: 2De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarela, hijos de Asaf, bajo la dirección de Asaf, el cual profetizaba bajo las órdenes del rey. 3De los hijos de Jedutún: Gedalías, Zeri, Jesaías, Hasabías, Matatías y Simei; seis, bajo la dirección de su padre Jedutún, el cual profetizaba con arpa, para aclamar y alabar a Jehová. 4De los hijos de Hemán: Buquías, Matanías, Uziel, Sebuel, Jeremot, Hananías, Hanani, Eliata, Gidalti, Romanti-ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot. 5Todos éstos fueron hijos de Hemán, vidente del rey en las cosas de Dios, para exaltar su poder; y Dios dio a Hemán catorce hijos y tres hijas. 6Y todos éstos estaban bajo la dirección de su padre en la música, en la casa de Jehová, con címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo de Dios. Asaf, Jedutún y Hemán estaban por disposición del rey. 7Y el número de ellos, con sus hermanos, instruidos en el canto para Jehová, todos los aptos, fue doscientos ochenta y ocho. 8Y echaron suertes para servir por turnos, entrando el pequeño con el grande, lo mismo el maestro que el discípulo.

9La primera suerte salió por Asaf, para José; la segunda para Gedalías, quien con sus hermanos e hijos fueron doce; 10la tercera para Zacur, con sus hijos y sus hermanos, doce; 11la cuarta para Izri, con sus hijos y sus hermanos, doce; 12la quinta para Netanías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 13la sexta para Buquías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 14la séptima para Jesarela, con sus hijos y sus hermanos, doce; 15la octava para Jesahías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 16la novena para Matanías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 17la décima para Simei, con sus hijos y sus hermanos, doce; 18la undécima para Azareel, con sus hijos y sus hermanos, doce; 19la duodécima para Hasabías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 20la decimatercera para Subael, con sus hijos y sus hermanos, doce; 21la decimacuarta para Matatías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 22la decimaquinta para Jeremot, con sus hijos y sus hermanos, doce; 23la decimasexta para Hananías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 24la decimaséptima para Josbecasa, con sus hijos y sus hermanos, doce; 25la decimaoctava para Hanani, con sus hijos y sus hermanos, doce; 26la decimanovena para Maloti, con sus hijos y sus hermanos, doce; 27la vigésima para Eliata, con sus hijos y sus hermanos, doce; 28la vigesimaprimera para Hotir, con sus hijos y sus hermanos, doce; 29la vigesimasegunda para Gidalti, con sus hijos y sus hermanos, doce; 30la vigesimatercera para Mahaziot, con sus hijos y sus hermanos, doce; 31la vigesimacuarta para Romanti-ezer, con sus hijos y sus hermanos, doce. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 28 DE Mayo, Juan 11: 1 – 16

Muerte de Lázaro

11

1Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. 2(María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.) 3Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. 4Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

5Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. 7Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez. 8Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá? 9Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 10pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. 11Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. 12Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. 13Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño. 14Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; 15y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él. 16Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él. Amen. Rv


COMENTARIO DEL A.T. 1CRONICAS 23,24,25

1 Crónicas 23

23.1 Para más información acerca de la coronación de Salomón y de los intentos por alcanzar el trono, véase 1 Reyes 1, 2. 

23.1ss A pesar de que David no pudo construir el templo, pudo hacer los preparativos y tomó el trabajo con seriedad. No sólo reunió los fondos y los materiales para la casa de Dios, también planeó mucho de la administración y arregló los servicios de adoración. Los lectores originales de Crónicas estaban reconstruyendo el templo, después de haber sido destruido por los ejércitos enemigos y su información acerca de los procedimientos les habría sido muy valiosa. Los siguientes cinco capítulos demuestran que la organización es esencial para un servicio efectivo y fluido. 

23.3 ¿Por qué fue aceptable este censo mientras que el otro no (capítulo 21)? Este censo registró sólo a los levitas, aquellos separados para servir a Dios, y fue usado para organizar el trabajo en el templo. El censo no estaba basado en la soberbia o en la autosuficiencia, como lo estuvo el censo anterior de guerreros. 23.14 Todo lo que se dice aquí acerca de Moisés es que él fue "varón de Dios". ¡Qué profunda descripción de una persona! Un hombre o una mujer de Dios es aquel cuya vida refleja la presencia, las prioridades y el poder de Dios. 

23.28-32 Los sacerdotes y levitas tenían diferentes trabajos dentro y alrededor del templo. Los sacerdotes estaban autorizados para llevar a cabo lo sacrificios. Los levitas estaban apartados para ayudar a los sacerdotes. Hacían el trabajo de los ancianos, diáconos, guardias, asistentes, músicos, cargadores y reparadores. Tanto los sacerdotes como los levitas provenían de la tribu de Leví, pero los sacerdotes además tenían que ser descendientes de Aarón, primer sumo sacerdote de Israel (Exo 28:1-3). A los sacerdotes y levitas los mantenían los diezmos y los ingresos de ciertas ciudades que habían estado ofrendando para ellos. La adoración en el templo no pudo haberse llevado a cabo sin los esfuerzos combinados de los sacerdotes y de los levitas. Sus responsabilidades eran diferentes, pero eran igualmente importantes para el plan de Dios. No importa qué lugar tenga en el servicio de su iglesia, usted es importante para su sano funcionamiento. 

DEBERES ASIGNADOS EN EL TEMPLO 

El rey David encargó a toda esta gente que hiciera su trabajo "al nombre de Jehová" (1Ch 22:17-19). Dios necesita gente de todos los talentos, no solo profetas y sacerdotes, para obedecerlo. Funciones administrativas Directores, Gobernadores, Jueces, Administradores públicos. 1Ch 23:4-5 1Ch 23:4-5 1Ch 23:4-5 1Ch 26:29-30 Funciones ministeriales Sacerdotes, Profetas, Ayudantes para los sacrificios, Ayudantes para las ceremonias de purificación, 1Ch 24:1 1Ch 25:1 1Ch 23:29-31 1Ch 23:28 Funciones de servicio Panaderos del pan de la proposición, Los que verificaban los pesos y las medidas, Guardas 1Ch 23:29 1Ch 23:29 1Ch 23:28 Funciones financieras Encargados del tesoro, Encargados de las cosas santificadas. 1Ch 26:20 1Ch 26:26-28 Funciones artísticas Músicos y Cantantes. 1Ch 25:6 1Ch 25:7 Funciones de vigilancia Porteros 1Ch 26:12-18 Asignaciones individuales Jefe de los porteros, Escribas, Videntes, Profeta bajo las órdenes del rey, Jefe sobre los tesoros. 1Ch 9:19-21 1Ch 24:6 1Ch 25:5 1Ch 25:2 1Ch 26:23-24


1 Crónicas 24

24.1ss El servicio del templo estaba altamente estructurado, pero esto no obstaculizaba al Espíritu de Dios. Más bien, proporcionaba un contexto ordenado para la adoración. (Compárese 1Co 14:40.) Algunas veces sentimos que el planear y estructurar no son actividades espirituales y que pueden obstaculizar la espontaneidad en la adoración. No obstante, el orden y la estructura pueden liberarnos para responder a Dios. El orden trae gloria a Dios cuando experimentamos el gozo, la libertad y la calma que provienen de haber preparado sabiamente con antelación todo lo necesario.

24.3 Este Ahimelec era el hijo de Abiatar y el nieto del otro Ahimelec, uno de los sacerdotes masacrados por Saúl (1Sa 22:11-18). Abiatar y Sadoc eran sumos sacerdotes en la misma época, bajo el gobierno de David: uno estaba en Jerusalén donde se guardaba el arca de Dios, y otro estaba en Gabaón sirviendo en el tabernáculo. Por este versículo y por 18.16 parece que Ahimelec comenzó a asumir algunas de las funciones de Abiatar cuando su padre envejeció. 

24.4 Los descendientes de Eleazar fueron divididos en dieciséis grupos (en comparación con los ocho de Itamar) por tres razones. (1) Eleazar había recibido el derecho de primogenitura debido a que habían matado a sus dos hermanos mayores: Nadab y Abiú (Levítico 10). El derecho de primogenitura incluía una doble porción de los bienes del padre. (2) Sus descendientes fueron más numerosos que los de Itamar. (3) Sus descendientes tuvieron una mayor habilidad para el liderazgo. Estos veinticuatro grupos pusieron orden en el funcionamiento del templo. 

24.7-18 Cada uno de estos veinticuatro grupos de sacerdotes sirvieron por turnos de dos semanas cada año en el templo. El resto del tiempo sirvieron en su tierra natal. Este sistema todavía funcionaba en los días de Jesús (Luk 1:5-9). Zacarías era miembro de la división de Abías. Fue durante su turno en el templo que se le apareció un ángel y le anunció que tendría un hijo, Juan.


1 Crónicas 25

25.1 Profetizar es algo más que predecir el futuro. La profecía también incluye canciones de alabanzas y la predicación del mensaje de Dios (1Co 14:1). Los profetas podían ser músicos, granjeros (Amo 1:1), esposas (2Ki 22:14) o líderes (Deu 34:10), cualquiera que hablara con denuedo y exactitud de parte de Dios y que tratara de llevar a la gente de regreso a la adoración. De un gran grupo de músicos David eligió a aquellos que mostraban una habilidad poco común para hablar de Dios y para alentar a que los demás cantaran. 

25.1-7 Se podía contribuir de muchas maneras a la adoración en el tabernáculo. Algunos profetizaban (25.1), algunos aclamaban y alababan (25.3) y otros tocaban instrumentos (25.6, 7). Dios quiere que todo su pueblo participe en la adoración. Quizá usted no sea un genio de la música, un profeta o un maestro, pero Dios puede utilizar cualquier cosa que usted tenga para ofrecer. Desarrolle sus dones especiales para ofrecerlos en el servicio a Dios (Rom 12:3-8; 1Co 12:29-31). 

25.9-31 Los cantantes estaban divididos en veinticuatro grupos para igualar los veinticuatro grupos de levitas (24.7-25). Esta división de trabajo dio lugar a la planificación de la obra del templo, promovió la excelencia al hacer más fácil el entrenamiento, dio variedad a la adoración ya que cada grupo trabajaba un período y proporcionaba oportunidades para que muchos se involucraran. 

MUSICA EN LOS TIEMPOS DE LA BIBLIA 

Pablo aplica el punto de vista cristiano de que las cosas no son malas o buenas en sí mismas (véanse Romanos 14 y 1Co 14:7-8, 1Co 14:26). El punto siempre deberá ser adorar a Dios o ayudar a otros utilizando las cosas de este mundo, incluyendo la música. La música fue creada por Dios y puede regresar a El en alabanza. ¿Tiene un impacto negativo o positivo en su relación con Dios la música que usted toca o escucha? Puntos sobresalientes del empleo de la música en las Escriturass Jubal es padre de todos los músicos - Gen 4:21 María y otras mujeres cantaron y danzaron para alabar a Dios Exo 15:1-21 El sacerdote debía tener campanillas en la orla del manto Exo 28:34-35 Jericó cayó ante el sonido de las trompetas Jos 6:4-20 Saúl experimentó alivio a través de la música 1Sa 16:14-23 La coronación del rey fue acompañada de música 1Ki 1:39-40 El arca marchó precedida de trompetas 1Ch 16:6 Había músicos en la corte del rey Ecc 2:8 Desde los tiempos de David en adelante, el empleo de la música en la adoración fue mucho más organizada. La música del templo llegó a ser refinada. 1Ch 15:16-24 1Ch 16:4-7 2Ch 5:11-14 Todos debían usar todos los medios a su alcance para alabar al Señor Salmo 150 En el Nuevo Testamento, la adoración continuó en las sinagogas hasta que los cristianos ya no fueron bien recibidos allí, así que hubo una rica herencia musical que ya estaba establecida. El hecho de que la música se mencione con menos frecuencia en el Nuevo Testamento no significa que fuera menos importante. Jesús y los discípulos cantaron un himno Mat 26:30 Pablo y Silas cantaron en la cárcel Act 16:25 Debemos cantar a Dios como respuesta de lo que ha hecho en nuestras vidas Eph 5:19-20; Col 3:16; Jam 5:13


COMENTARIO EN EL N.T. Juan 11: 1-17.

Juan 11

11.1 El pueblo de Betania estaba ubicado unos tres kilómetros al este de Jerusalén en el camino a Jericó. Estaba lo bastante cerca de Jerusalén para que Jesús y sus discípulos estuviesen en peligro, pero a suficiente distancia para no atraer la atención prematuramente. 

11.3 Cuando su hermano se agravó, María y Marta acudieron a Jesús pidiendo ayuda. Creían que podía brindarles ayuda porque habían visto sus milagros. Nosotros también sabemos de los milagros de Jesús por las Escrituras y las vidas cambiadas que hemos tenido ocasión de ver. Cuando tenemos necesidad de ayuda extraordinaria, Jesús ofrece recursos extraordinarios. No debiéramos vacilar en pedirle ayuda. 

11.4 Cualquier prueba que deba enfrentar un creyente puede en última instancia glorificar a Dios porque El puede sacar cosas buenas de cualquier situación mala (Gen 50:20; Rom 8:28). Cuando vienen las dificultades, ¿murmura, protesta y culpa a Dios, o ve en sus problemas la oportunidad de honrarlo? 

11.5-7 Jesús amaba a esta familia y a menudo les visitaba. Conocía su dolor, pero no respondió enseguida. Su demora tenía un propósito específico. El tiempo de Dios, en especial sus demoras, tal vez nos haga pensar que no responde o no lo hace como quisiéramos. Pero El suplirá nuestras necesidades de acuerdo con su programa y propósito perfectos (Phi 4:19). Aguarde con paciencia el tiempo de Dios. 

11.9, 10 Día simboliza el conocimiento de la voluntad de Dios, y noche, la ausencia de este conocimiento. Cuando avanzamos en oscuridad, es probable que tropecemos. 

11.14, 15 Si Jesús hubiese estado durante los momentos finales de la enfermedad de Lázaro, es posible que lo hubiese sanado en lugar de dejarlo morir. Pero Lázaro murió para que el poder de Jesús sobre la muerte pudiese mostrarse a sus discípulos y a otros. La resurrección de Lázaro era una demostración esencial del poder de Cristo, y la resurrección es una creencia fundamental de la fe cristiana. Jesús no solo se levantó de entre los muertos (10.18), sino que tiene poder para levantar a otros. 

11.16 A menudo recordamos a Tomás como "el que dudaba", porque dudó de la resurrección de Jesús. Pero aquí demostró amor y valor. Los discípulos conocían los peligros de ir a Jerusalén con Jesús e intentaron convencerlo para que desistiese de hacerlo. Tomás sencillamente expresó lo que sentían todos. Al fracasar sus objeciones, estuvieron dispuestos a ir e incluso morir con Jesús. Tal vez no entendían bien por qué Jesús iba a morir, pero eran leales. Existen peligros desconocidos al realizar la obra de Dios. Es sabio considerar el alto costo que implica ser discípulo de Cristo. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.


 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 27 DE Mayo 1 Crónicas 20, 21, 22

David captura a Rabá

(2 S. 12.26–31)

20

1Aconteció a la vuelta del año, en el tiempo que suelen los reyes salir a la guerra, que Joab sacó las fuerzas del ejército, y destruyó la tierra de los hijos de Amón, y vino y sitió a Rabá. Mas David estaba en Jerusalén; y Joab batió a Rabá, y la destruyó. 2Y tomó David la corona de encima de la cabeza del rey de Rabá, y la halló de peso de un talento de oro, y había en ella piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Además de esto sacó de la ciudad muy grande botín. 3Sacó también al pueblo que estaba en ella, y lo puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hachas. Lo mismo hizo David a todas las ciudades de los hijos de Amón. Y volvió David con todo el pueblo a Jerusalén.

 Los hombres de David matan a los gigantes

(2 S. 21.18–22)

4Después de esto aconteció que se levantó guerra en Gezer contra los filisteos; y Sibecai husatita mató a Sipai, de los descendientes de los gigantes; y fueron humillados. 5Volvió a levantarse guerra contra los filisteos; y Elhanán hijo de Jair mató a Lahmi, hermano de Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como un rodillo de telar. 6Y volvió a haber guerra en Gat, donde había un hombre de grande estatura, el cual tenía seis dedos en pies y manos, veinticuatro por todos; y era descendiente de los gigantes. 7Este hombre injurió a Israel, pero lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David. 8Estos eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y de sus siervos.

 David censa al pueblo

(2 S. 24.1–25)

21

1Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel. 2Y dijo David a Joab y a los príncipes del pueblo: Id, haced censo de Israel desde Beerseba hasta Dan, e informadme sobre el número de ellos para que yo lo sepa. 3Y dijo Joab: Añada Jehová a su pueblo cien veces más, rey señor mío; ¿no son todos éstos siervos de mi señor? ¿Para qué procura mi señor esto, que será para pecado a Israel? 4Mas la orden del rey pudo más que Joab. Salió, por tanto, Joab, y recorrió todo Israel, y volvió a Jerusalén y dio la cuenta del número del pueblo a David. 5Y había en todo Israel un millón cien mil que sacaban espada, y de Judá cuatrocientos setenta mil hombres que sacaban espada. 6Entre éstos no fueron contados los levitas, ni los hijos de Benjamín, porque la orden del rey era abominable a Joab.

7Asimismo esto desagradó a Dios, e hirió a Israel. 8Entonces dijo David a Dios: He pecado gravemente al hacer esto; te ruego que quites la iniquidad de tu siervo, porque he hecho muy locamente. 9Y habló Jehová a Gad, vidente de David, diciendo: 10Ve y habla a David, y dile: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te propongo; escoge de ellas una que yo haga contigo. 11Y viniendo Gad a David, le dijo: Así ha dicho Jehová: 12Escoge para ti: o tres años de hambre, o por tres meses ser derrotado delante de tus enemigos con la espada de tus adversarios, o por tres días la espada de Jehová, esto es, la peste en la tierra, y que el ángel de Jehová haga destrucción en todos los términos de Israel. Mira, pues, qué responderé al que me ha enviado. 13Entonces David dijo a Gad: Estoy en grande angustia. Ruego que yo caiga en la mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas en extremo; pero que no caiga en manos de hombres.

14Así Jehová envió una peste en Israel, y murieron de Israel setenta mil hombres. 15Y envió Jehová el ángel a Jerusalén para destruirla; pero cuando él estaba destruyendo, miró Jehová y se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía: Basta ya; detén tu mano. El ángel de Jehová estaba junto a la era de Ornán jebuseo. 16Y alzando David sus ojos, vio al ángel de Jehová, que estaba entre el cielo y la tierra, con una espada desnuda en su mano, extendida contra Jerusalén. Entonces David y los ancianos se postraron sobre sus rostros, cubiertos de cilicio. 17Y dijo David a Dios: ¿No soy yo el que hizo contar el pueblo? Yo mismo soy el que pequé, y ciertamente he hecho mal; pero estas ovejas, ¿qué han hecho? Jehová Dios mío, sea ahora tu mano contra mí, y contra la casa de mi padre, y no venga la peste sobre tu pueblo.

18Y el ángel de Jehová ordenó a Gad que dijese a David que subiese y construyese un altar a Jehová en la era de Ornán jebuseo. 19Entonces David subió, conforme a la palabra que Gad le había dicho en nombre de Jehová. 20Y volviéndose Ornán, vio al ángel, por lo que se escondieron cuatro hijos suyos que con él estaban. Y Ornán trillaba el trigo. 21Y viniendo David a Ornán, miró Ornán, y vio a David; y saliendo de la era, se postró en tierra ante David. 22Entonces dijo David a Ornán: Dame este lugar de la era, para que edifique un altar a Jehová; dámelo por su cabal precio, para que cese la mortandad en el pueblo. 23Y Ornán respondió a David: Tómala para ti, y haga mi señor el rey lo que bien le parezca; y aun los bueyes daré para el holocausto, y los trillos para leña, y trigo para la ofrenda; yo lo doy todo. 24Entonces el rey David dijo a Ornán: No, sino que efectivamente la compraré por su justo precio; porque no tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste. 25Y dio David a Ornán por aquel lugar el peso de seiscientos siclos de oro. 26Y edificó allí David un altar a Jehová, en el que ofreció holocaustos y ofrendas de paz, e invocó a Jehová, quien le respondió por fuego desde los cielos en el altar del holocausto. 27Entonces Jehová habló al ángel, y éste volvió su espada a la vaina.

 El lugar para el templo

28Viendo David que Jehová le había oído en la era de Ornán jebuseo, ofreció sacrificios allí. 29Y el tabernáculo de Jehová que Moisés había hecho en el desierto, y el altar del holocausto, estaban entonces en el lugar alto de Gabaón; 30pero David no pudo ir allá a consultar a Dios, porque estaba atemorizado a causa de la espada del ángel de Jehová.

22

1Y dijo David: Aquí estará la casa de Jehová Dios, y aquí el altar del holocausto para Israel.

 Preparativos para el templo

2Después mandó David que se reuniese a los extranjeros que había en la tierra de Israel, y señaló de entre ellos canteros que labrasen piedras para edificar la casa de Dios. 3Asimismo preparó David mucho hierro para la clavazón de las puertas, y para las junturas; y mucho bronce sin peso, y madera de cedro sin cuenta. 4Porque los sidonios y tirios habían traído a David abundancia de madera de cedro. 5Y dijo David: Salomón mi hijo es muchacho y de tierna edad, y la casa que se ha de edificar a Jehová ha de ser magnífica por excelencia, para renombre y honra en todas las tierras; ahora, pues, yo le prepararé lo necesario. Y David antes de su muerte hizo preparativos en gran abundancia.

6Llamó entonces David a Salomón su hijo, y le mandó que edificase casa a Jehová Dios de Israel. 7Y dijo David a Salomón: Hijo mío, en mi corazón tuve el edificar templo al nombre de Jehová mi Dios. 8Mas vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Tú has derramado mucha sangre, y has hecho grandes guerras; no edificarás casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí. 9He aquí te nacerá un hijo, el cual será varón de paz, porque yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor; por tanto, su nombre será Salomón, y yo daré paz y reposo sobre Israel en sus días. 10El edificará casa a mi nombre, y él me será a mí por hijo, y yo le seré por padre; y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre. 11Ahora pues, hijo mío, Jehová esté contigo, y seas prosperado, y edifiques casa a Jehová tu Dios, como él ha dicho de ti. 12Y Jehová te dé entendimiento y prudencia, para que cuando gobiernes a Israel, guardes la ley de Jehová tu Dios. 13Entonces serás prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y decretos que Jehová mandó a Moisés para Israel. Esfuérzate, pues, y cobra ánimo; no temas, ni desmayes. 14He aquí, yo con grandes esfuerzos he preparado para la casa de Jehová cien mil talentos de oro, y un millón de talentos de plata, y bronce y hierro sin medida, porque es mucho. Asimismo he preparado madera y piedra, a lo cual tú añadirás. 15Tú tienes contigo muchos obreros, canteros, albañiles, carpinteros, y todo hombre experto en toda obra. 16Del oro, de la plata, del bronce y del hierro, no hay cuenta. Levántate, y manos a la obra; y Jehová esté contigo.

17Asimismo mandó David a todos los principales de Israel que ayudasen a Salomón su hijo, diciendo: 18¿No está con vosotros Jehová vuestro Dios, el cual os ha dado paz por todas partes? Porque él ha entregado en mi mano a los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sometida delante de Jehová, y delante de su pueblo. 19Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros ánimos en buscar a Jehová vuestro Dios; y levantaos, y edificad el santuario de Jehová Dios, para traer el arca del pacto de Jehová, y los utensilios consagrados a Dios, a la casa edificada al nombre de Jehová. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 27 DE Mayo, Juan 10: 22 – 42

Los judíos rechazan a Jesús

22Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, 23y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. 24Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. 25Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; 26pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. 27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30Yo y el Padre uno somos.

31Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. 32Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? 33Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios. 34Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? 35Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios(y la Escritura no puede ser quebrantada), 36¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? 37Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. 38Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre. 39Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos.

40Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan; y se quedó allí. 41Y muchos venían a él, y decían: Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de éste, era verdad. 42Y muchos creyeron en él allí. Amen. Rv


COMENTARIO DEL A.T. 1 Crónicas 20,21,22.

1 Crónicas 20

20.1 El adulterio de David ocurrió en este tiempo, mientras David permaneció en Jerusalén en vez de ir a la batalla (2 Samuel 11, 12). Esta historia pudo haber sido excluida de 1 Crónicas debido a que el libro fue escrito para enfatizar la atención en el interés a largo plazo de Dios sobre Israel y en el templo como símbolo de la presencia de Dios entre ellos. La historia de David y Betsabé no cumple con este propósito. La historia de la rebelión de Absalón, que ocurrió entre este capítulo y el siguiente, tal vez fue omitida por la misma razón (2 Samuel 15-18). 

20.1 Los reyes salían a la batalla luego de la cosecha de primavera. Era durante este tiempo que el trabajo en el campo se reducía y que los ejércitos podían vivir de lo que producía la tierra. Durante el invierno, ellos planeaban las futuras conquistas. Luego, cuando el clima lo permitía, sus ejércitos salían a la guerra. Pero David ignoró esta oportunidad. El permaneció en su casa y envió a Joab a ponerse al frente del ejército. Fue durante este tiempo de inactividad que pecó con Betsabé. Reconozca las "primaveras" de su vida, los tiempos en que Dios quiere que usted responda, tome la iniciativa y haga su voluntad. Es durante estos momentos críticos que podemos estar más sensible a la tentación. Determínese tomar la acción que Dios le ha señalado. Que su inactividad no sea un punto de apoyo para la tentación. 

20.1 Rabá era la capital de los amonitas y es el sitio de la Amán moderna en Jordania.


1 Crónicas 21

21.1 El censo de David acarreó el desastre debido a que, a diferencia de los censos tomados en el libro de Números (Números 1, 2) los cuales Dios había ordenado, este censo se llevó a cabo para que David pudiera sentirse orgulloso de la fortaleza de su ejército. Al determinar su poder militar, estaba comenzando a confiar más en este poder que en la fuerza de Dios. Existe una línea muy delgada entre la dependencia que confía en el poder de Dios y la soberbia porque Dios lo ha usado para grandes propósitos. 

21.1 El texto bíblico dice que Satanás incitó a David para hacer un censo. ¿Acaso puede forzar Satanás a la gente a hacer cosas malas? No, Satanás sólo tentó a David con la idea, pero fue David el que decidió hacerlo. Desde el huerto del Edén, siempre Satanás ha estado tentando a la gente a pecar. El censo de David no iba en contra de la ley de Dios, pero el motivo del censo estaba mal: sentía orgullo por su ejército poderoso, mientras olvidaba que su verdadera fortaleza provenía de Dios. Incluso Joab, quien no era conocido por sus ideales de alta moral, reconoció que el censo era un pecado. Del ejemplo de David podemos aprender que un acto que por sí mismo no es malo, puede llegar a ser un pecado si lo motivan la codicia, la arrogancia o el egoísmo. A menudo nuestros motivos, y no nuestras acciones, originan el pecado. Debemos sopesar constantemente nuestros motivos antes de actuar. 

21.1-3 David cayó en la tentación de Satanás. Dios proporcionó una salida con el consejo de Joab, pero la curiosidad de David se vio estimulada por la arrogancia. Su fe estaba en su propia fortaleza y no en la de Dios. Si nos sentimos autosuficientes y depositamos nuestra confianza lejos de Dios, pronto caeremos en los esquemas de Satanás. En la autosuficiencia perdemos nuestra seguridad. Para escapar de la tentación, examine los deseos internos de su corazón para comprender por qué la tentación externa es tan atractiva. (Véase 1Co 10:13 para más información acerca del escape de la tentación.) 

21.8 Cuando David se dio cuenta de su pecado, tomó plena responsabilidad de ello, admitió que estaba mal, y pidió a Dios que lo perdonara. Muchas personas quieren contar con Dios y sus bendiciones en sus vidas sin reconocer sus pecados personales ni su culpabilidad. Pero la confesión y el arrepentimiento deben llegar antes de recibir el perdón. Al igual que David, debemos admitir la plena responsabilidad de nuestros actos y confesarlos a Dios antes que El nos perdone y continúe su obra en nuestras vidas. 

21.13, 14 El pecado tiene un efecto de dominó. Una vez que se ha cometido un pecado, lo siguen una serie de consecuencias. Dios perdonará nuestro pecado si se lo pedimos, pero las consecuencias de ese pecado ya están en marcha. David suplicó misericordia, y Dios respondió al detener al ángel antes de que completara su misión de muerte. Sin embargo, las consecuencias del pecado de David ya habían causado un gran daño. Dios siempre perdonará nuestros pecados y a menudo intervendrá para hacer menos severas sus amargas consecuencias, pero permanecerán las cicatrices. El pensar en las posibles consecuencias antes de actuar puede evitarnos a nosotros mismos y a los demás mucha pena y mucho sufrimiento. 

21.14 ¿Por qué murieron setenta mil inocentes por el pecado de David? Nuestra sociedad hace un gran énfasis en el individuo. En los tiempos antiguos, sin embargo, los líderes familiares, los líderes de las tribus y los reyes representaban al pueblo que dirigían, y todos esperaban compartir sus triunfos al igual que sus fracasos y castigos. David merecía castigo por su pecado, pero su muerte podía haber ocasionado un caos político y la invasión del ejército enemigo, causando cientos de miles de muertos. En cambio, Dios mostró su gracia al salvar la vida de David. Además detuvo la plaga para que se salvara la mayor parte del pueblo de Jerusalén. Dios nos hace trabajar juntos, en forma interdependiente. Ya sea que pensemos que eso es justo o no. Queramos o no, nuestras acciones siempre afectan a otras personas. No podemos conocer por completo la mente de Dios en este juicio severo. No sabíamos dónde estaban los profetas, los líderes de las tribus y los otros consejeros durante este incidente y ya sea que lo hubieran decidido o no permanecieron junto al rey. Nosotros sí sabemos que depositar nuestra confianza únicamente en el poder militar es idolatría. Cualquier cosa que tome el lugar de Dios es pecado, y el pecado origina consecuencias desastrosas. 21.22-24 Cuando David quiso comprar la tierra de Ornán para construir un altar, Ornán la ofreció generosamente como regalo. Pero David lo rechazó, diciendo: "No tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste". David quería ofrecer un sacrificio a Dios. La palabra sacrificio implica dar aquello que le haya costado al dador algo de sí mismo, tiempo o dinero. ¿Le está costando algo el servir a Dios, o lo sirve cómodamente debido al exceso de lo que tiene? El dar a Dios lo que nada cuesta, no demuestra su compromiso. 

21.29-22.1 Gabaón fue una ciudad de Benjamín. Luego que Saúl venció a Nob, quien era benjaminita, Saúl trasladó el tabernáculo a Gabaón. Gabaón se encontraba al noroeste de Jerusalén, aproximadamente a dos horas de viaje.


1 Crónicas 22

22.1 Del trágico error de David surgió la compra de un terreno que sería el sitio del templo, el símbolo de la presencia de Dios entre su pueblo. Cada vez que el pueblo fuera al templo recordaría que Dios es su verdadero Rey y que todos, incluso su rey humano, es falible y sujeto al pecado. Dios puede utilizar hasta nuestros pecados para propósitos buenos, si estamos arrepentidos y buscamos su perdón. Cuando confesamos nuestros pecados, se abre el camino para que Dios saque una buena obra de una situación mala. 

22.7-10 Dios dijo a David que él no sería el que construiría el templo. En su lugar, la tarea sería para su hijo Salomón. David aceptó con gracia este "no" de Dios. No se sintió celoso por el hecho de que su hijo fuera a tener el honor de construir el templo de Dios, sino que hizo todos los preparativos para que Salomón llevara a cabo su tarea. De la misma manera, debemos dar los pasos para preparar el camino de nuestros hijos para que encuentren y cumplan el llamado de Dios en sus vidas. Tarde o temprano nuestros hijos tendrán que tomar sus propias decisiones, pero podemos ayudarlos al proporcionarles las herramientas apropiadas: enseñándoles cómo orar, cómo estudiar la Palabra de Dios, la diferencia entre el bien y el mal y la importancia de participar en la iglesia.


COMENTARIO DEL N.T. Juan 10: 22 – 42.

10.22, 23 La Fiesta de la Dedicación conmemoraba la restauración del templo bajo Judas Macabeo en 165 a.C., después que Antíoco Epífanes lo profanase al sacrificar un cerdo sobre el altar del holocausto. La fiesta se celebraba a finales de diciembre. Esta es también la actual Fiesta de las Luces, llamada Hanukah. 10.23 El pórtico de Salomón era una galería cubierta sostenida por grandes columnas de piedra la cual se encontraba en el patio del templo apenas traspuestos los muros. 

10.24 Muchas personas que piden pruebas lo hacen por motivos que no corresponden. La mayoría de aquellos cuestionadores no deseaban seguir a Jesús como El quería. Tenían la esperanza de que Jesús se proclamase Mesías por razones no exactamente correctas. A ellos, al igual que a los discípulos y el resto de la gente en la nación judía, les habría encantado que El hubiera echado a los romanos. Sin embargo, muchos no pensaban que lo haría. Estos que dudaban tenían la esperanza de que se identificase para acusarlo de mentiroso (como hicieron los fariseos en 8.13). 

10.28, 29 Del mismo modo que un pastor protege sus ovejas, Jesús protege a su pueblo del daño eterno. A pesar de que es de esperar que los creyentes sufran en la tierra, Satanás no puede dañar sus almas ni quitarles su vida eterna con Dios. Existen muchas razones para sentir temor aquí en la tierra porque este es territorio del diablo (1Pe 5:8). Pero si decide seguir a Jesús, El le dará seguridad eterna. 

10.30 Esta es la declaración más clara de su divinidad que Jesús haya expresado jamás. Jesús y su Padre no son la misma persona, pero en esencia y naturaleza son uno. De aquí que Jesús no es un simple buen maestro: El es Dios. Esta declaración no dejaba lugar a dudas. Los líderes religiosos deseaban matarlo porque sus leyes decían que cualquiera que proclamase ser Dios debía morir. No había nada que pudiese persuadirlos de que la declaración de Jesús era verdad. 

10.31 Los líderes judíos intentaron cumplir la directiva que se encuentra en Lev 24:16 con respecto a los blasfemos (los que afirman ser Dios). Tenían la intención de apedrear a Jesús. 

10.34-36 Jesús se refería al Psa 82:6, donde a gobernadores y jueces israelitas se les llama "dioses" (véanse también Exo 4:16; Exo 7:1). Si Dios llamó dioses a los líderes israelitas porque eran agentes de la revelación de Dios y de su voluntad, ¿cómo podía ser blasfemia que Jesús se llamase el Hijo de Dios? Jesús estaba reprendiendo a los líderes religiosos porque El es el Hijo de Dios en una singular y sin paralelos relación de unidad con el Padre. 

10.35 "La Escritura no puede ser quebrantada" es una clara declaración de la verdad de la Biblia. Si aceptamos a Cristo como Señor, también debemos aceptar su testimonio de la Biblia como Palabra de Dios. 

LOS NOMBRES DE JESUS.En distintas situaciones, Jesús se asignó nombres que señalaban papeles especiales que estaba dispuesto a cumplir para las personas. Algunos de estos se remontan a las promesas del Mesías del Antiguo Testamento. Otros eran maneras de ayudar a la gente a entenderlo. 6.27: El Hijo del Hombre Forma favorita de Jesús para referirse a El mismo. Este enfatiza su humanidad, pero de la manera que la utilizaba, resultaba ser un anuncio de divinidad. 6.35: El pan de vida Se refiere a su papel de dador de vida, El es la única fuente de vida eterna. 8.12: La luz del mundo La luz es un símbolo de verdad espiritual. Jesús es la respuesta universal a la necesidad del hombre de verdad espiritual. 10.7: La puerta de las ovejas Jesús es el único camino que lleva al Reino de Dios. 10.11: El buen pastor Jesús se apropió de las imágenes proféticas del Mesías que aparecen en el Antiguo Testamento. Esta es una manifestación de divinidad enfocada en el amor y la dirección de Jesús. 11.25: La resurrección y la vida Jesús no solo es la fuente de la vida, también es el poder sobre la muerte. 14.6: El camino, la verdad y la vida Jesús es el método, el mensaje y el significado para todas las personas. Mediante este título resume el propósito por el que vino a la tierra. 15.1: La vid Este título tiene una importante segunda parte: "vosotros los pámpanos". De la misma manera que ocurre con muchos de sus otros nombres, Jesús nos recuerda que así como los pámpanos obtienen vida de la vid y no pueden vivir separados de ella, dependemos por completo de Cristo para obtener vida espiritual. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.