Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY  9 DE AGOSTO. Salmo 85,86,87

SALMO 85

Súplica por la misericordia de Dios sobre Israel

Al músico principal. Salmo para los hijos de Coré.

1 Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehová;

Volviste la cautividad de Jacob.

2 Perdonaste la iniquidad de tu pueblo;

Todos los pecados de ellos cubriste.  Selah

3 Reprimiste todo tu enojo;

Te apartaste del ardor de tu ira.

4 Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación,

Y haz cesar tu ira de sobre nosotros.

5 ¿Estarás enojado contra nosotros para siempre?

¿Extenderás tu ira de generación en generación?

6 ¿No volverás a darnos vida,

Para que tu pueblo se regocije en ti?

7 Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia,

Y danos tu salvación.

8 Escucharé lo que hablará Jehová Dios;

Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos,

Para que no se vuelvan a la locura.

9 Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen,

Para que habite la gloria en nuestra tierra.

10 La misericordia y la verdad se encontraron;

La justicia y la paz se besaron.

11 La verdad brotará de la tierra,

Y la justicia mirará desde los cielos.

12 Jehová dará también el bien,

Y nuestra tierra dará su fruto.

13 La justicia irá delante de él,

Y sus pasos nos pondrá por camino.


SALMO 86

Oración pidiendo la continuada misericordia de Dios

Oración de David.

1 Inclina, oh Jehová, tu oído, y escúchame,

Porque estoy afligido y menesteroso.

2 Guarda mi alma, porque soy piadoso;

Salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía.

3 Ten misericordia de mí, oh Jehová;

Porque a ti clamo todo el día.

4 Alegra el alma de tu siervo,

Porque a ti, oh Señor, levanto mi alma.

5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador,

Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

6 Escucha, oh Jehová, mi oración,

Y está atento a la voz de mis ruegos.

7 En el día de mi angustia te llamaré,

Porque tú me respondes.

8 Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses,

Ni obras que igualen tus obras.

9 Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor,

Y glorificarán tu nombre.

10 Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas;

Sólo tú eres Dios.

11 Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad;

Afirma mi corazón para que tema tu nombre.

12 Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón,

Y glorificaré tu nombre para siempre.

13 Porque tu misericordia es grande para conmigo,

Y has librado mi alma de las profundidades del Seol.

14 Oh Dios, los soberbios se levantaron contra mí,

Y conspiración de violentos ha buscado mi vida,

Y no te pusieron delante de sí.

15 Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente,

Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad,

16 Mírame, y ten misericordia de mí;

Da tu poder a tu siervo,

Y guarda al hijo de tu sierva.

17 Haz conmigo señal para bien,

Y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados;

Porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste.


SALMO 87

El privilegio de morar en Sion

A los hijos de Coré. Salmo. Cántico.

1 Su cimiento está en el monte santo.

2 Ama Jehová las puertas de Sion

Más que todas las moradas de Jacob.

3 Cosas gloriosas se han dicho de ti,

Ciudad de Dios.  Selah

4 Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen; He aquí Filistea y Tiro, con Etiopía; Este nació allá.

5 Y de Sion se dirá: Este y aquél han nacido en ella,

Y el Altísimo mismo la establecerá.

6 Jehová contará al inscribir a los pueblos:

Este nació allí.  Selah

7 Y cantores y tañedores en ella dirán:

Todas mis fuentes están en ti. Amén.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 9 DE AGOSTO. Romanos 9

La elección de Israel

Capitulo 9

1Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, 2que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. 3Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; 4que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; 5de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.

6No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, 7ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. 8Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes. 9Porque la palabra de la promesa es esta: Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo. 10Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre 11(pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), 12se le dijo: El mayor servirá al menor. 13Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.

14¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. 15Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. 16Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. 17Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. 18De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.

19Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad? 20Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? 21¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? 22¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, 23y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, 24a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles? 25Como también en Oseas dice:

Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo,

Y a la no amada, amada.

26 Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío,

Allí serán llamados hijos del Dios viviente.

27También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo; 28porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud. 29Y como antes dijo Isaías:

Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia,

Como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes.

 La justicia que es por fe

30¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe; 31mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. 32¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo, 33como está escrito:

He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída;

Y el que creyere en él, no será avergonzado. Amén. Rv


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 9 DE AGOSTO.

Salmo 85,86,87.

Capítulo 85

85.6,7 El salmista pedía a Dios que renovara a su pueblo. Dios es capaz de renovar a las iglesias y a los individuos. Puede derramar su amor sobre nosotros, nos puede hacer que lo volvamos a amar. Si usted necesita un avivamiento en su iglesia, en su familia o en su vida espiritual, pida a Dios que le dé un toque fresco de su amor.


Capítulo 86

86.7 Algunas veces nuestros problemas o dolores son tan grandes que lo único que podemos hacer es gritar a Dios: «Guarda mi alma». Y a menudo, cuando no vislumbramos alivio alguno, todo lo que podemos hacer es recordar la grandeza de Dios y aguardar que vengan días mejores. La convicción de que Dios responde las oraciones nos debe sostener en tiempos difíciles.

86.8–10 «Ninguno hay como tú entre los dioses» ¡El Dios de la Biblia es único! Él vive y es capaz de obrar poderosos milagros para quienes lo aman. Todas las deidades que el hombre ha creado son impotentes ante Él debido a que son simples invenciones de la mente, no seres vivientes. Solo el Señor es «digno[...] de recibir la gloria y la honra y el poder» (Apocalipsis 4.11). Si bien la gente cree en muchos dioses, usted nunca tendrá que temer que Dios es uno entre tantos ni que adora al falso Dios. Solo el Señor es Dios.

86.17 Es bueno orar pidiendo una señal de la bondad de Dios. Como David descubrió, quizás sea justo lo que necesitamos. Pero no debemos dejar pasar por alto las señales que ya nos ha dado. El apoyo de familia y amigos, la comunión con otros cristianos, la luz de cada nuevo día. Y podemos confiar en que Él conoce nuestra situación, no importa cuán desesperada se vuelva. Él tiene cuidado de nosotros.


Capítulo 87

87.1ss Sion (el monte santo, Jerusalén) y su templo se simbolizan aquí como la futura comunidad de todos los creyentes. Este salmo mira hacia la futura ciudad santa de Dios descrita en Apocalipsis 21.10–27. El honor de vivir allí se garantiza a todos los que sus nombres aparecen registrados en el libro de la vida del Cordero (Apocalipsis 21.27). Es la gracia de Dios la que crea y sostiene esta maravillosa comunidad. ¿Cómo puede alguien rechazar el ofrecimiento a ser parte de esta celebración?

87.4 Rahab es el nombre de un monstruo conocido como enemigo de Dios en la poesía del antiguo Cercano Oriente. Aquí el nombre se usa para representar a Egipto, un tradicional enemigo del pueblo de Dios.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 9 DE AGOSTO. Romanos 9

Capítulo 9

9.1-3 Pablo expresa su preocupación por sus «hermanos» judíos al decir que estaría dispuesto a recibir el castigo que a ellos corresponde si esto los salvara. Teniendo en mente que solo Cristo puede salvarnos, Pablo expresa una profundidad de amor rara. Como Jesús, estaba dispuesto a sacrificarse por otros. ¿Cuán preocupado está usted por los que no conocen a Cristo? ¿Está dispuesto a sacrificar tiempo, dinero, energías, comodidades y seguridad a fin de lograr que pongan su fe en Jesús?

9.4 Los judíos del Antiguo Testamento veían la elección de Israel por Dios como una adopción. No merecían ni tenían derechos como hijos naturales. Aun así, Dios los adoptó y les otorgó la condición de hijos suyos.

9.6 Las promesas del maravilloso pacto de Dios fueron para Abraham. Los del pacto, los verdaderos hijos de Abraham, no son solo sus descendientes biológicos, sino también los que confían en Dios y en lo que Cristo hizo por ellos. (Véanse también 2.29, Gálatas 3.7.)

9.11 Los judíos sentían orgullo de que su linaje viniera de Isaac —cuya madre fue Sara, la esposa legítima de Abraham— y no de Ismael, cuya madre fue Agar, la sirvienta de Sara. Pablo afirma que ninguno puede decir que Dios lo escogió por los méritos de sus antepasados ni por sus buenas obras. La doctrina de la elección enseña que es la soberana opción de Dios salvarnos por su bondad y misericordia, y no por nuestro mérito.

9.12–14 ¿Fue Dios justo al escoger a Jacob, el menor, para que estuviera sobre Esaú? En Malaquías 1.2, 3 la declaración «Y amé a Jacob, y a Esaú aborrecí» se refiere a las naciones de Israel y Edom, más que a los hermanos como individuos. Dios eligió a Jacob para continuar el linaje de los fieles, porque conocía el corazón de Jacob. Pero no excluyó a Esaú en cuanto a conocerlo y amarlo. Tenga en mente el tipo de Dios que adoramos: es soberano, no es arbitrario, obra para nuestro bien en todo, es confiable y salva a todos los que creen en Él. Cuando entendemos estas cualidades de Dios, concluimos que sus decisiones son buenas aunque no logremos entender todas sus razones.

9.17, 18 Pablo cita Éxodo 9.16, donde Dios dijo de antemano cómo usaría a Faraón para declarar el poder del Señor. Usa este argumento para demostrar que salvar era tarea de Dios y no del hombre. Dios castigó el pecado de Faraón endureciéndole el corazón, para confirmar su desobediencia, a fin de que las consecuencias de su rebelión fueran su propio castigo.

9.21 Con esta ilustración, Pablo no dice que algunos somos más valiosos que otros, sino simplemente que el Creador controla todo lo creado. El objeto creado, sin embargo, no tiene el derecho de demandar cosa alguna de su Creador; su existencia depende de Él. Al tener en cuenta esta perspectiva, se elimina cualquier tentación de enorgullecernos por logros personales.

9.25, 26 Setecientos años antes del nacimiento de Jesús, Oseas habló de la intención de Dios de restaurar a su pueblo. Pablo aplicó el mensaje de Oseas al propósito de Dios de que los gentiles fueran parte de su familia, después que los judíos rechazaron su plan. El versículo 25 es una alusión a Oseas 2.23 y el versículo 26 a Oseas 1.10.

9.27–29 Isaías profetizó que solo un número reducido, un remanente, del pueblo original de Dios, los judíos, serían salvos. Pablo vio ocurrir esto en cada ciudad en la que predicaba. A pesar de que iba primero a los judíos, muy pocos aceptaban el mensaje. Los versículos 27 y 28 se basan en Isaías 10.22, 23 y 9.29 es de Isaías 1.9.

9.31-33 Algunas veces somos como estas personas que intentaban guardar la Ley para estar a bien con Dios. Quizás pensemos que basta con asistir a la iglesia, ocuparnos en sus actividades, diezmar y ser buenas personas. Eso es lo que se espera, ¿no? Pero las palabras de Pablo nos sacuden. Pablo explica que el plan de Dios no es para los que tratan de ganar su favor siendo buenos; es para los que creen que nunca serán suficientemente buenos y por lo tanto tienen que depender de Dios. Solo si ponemos nuestra fe en lo que Cristo ha hecho, seremos salvos. Si lo hacemos, «nunca seremos avergonzados» ni defraudados.

9.32 Los judíos tenían una meta loable: honrar a Dios. Sin embargo, optaron equivocadamente por una rígida y dolorosa obediencia a la Ley. Algunos se dedicaron más a la Ley que a Dios. Pensaban que si cumplían con la Ley, Dios tendrían que aceptarlos como su pueblo. Pero uno no puede obligar a Dios. Los judíos no vieron que sus Escrituras, el Antiguo Testamento, enseñaban que la salvación es por la fe y no mediante esfuerzos humanos (véase Génesis 15.6). La «piedra de tropiezo» era Jesús. Los judíos no creían en Él porque no llenaba sus expectativas en cuanto al Mesías. Algunas personas aún consideran a Jesús un tropiezo porque la salvación por la fe no tiene sentido para ellas. Por lo tanto, tratan de trazarse un camino a Dios o esperan que Cristo pase por alto sus defectos. Otros tropiezan con Jesús porque los valores de Cristo son opuestos a los del mundo. Él espera humildad y muchos no están dispuestos a humillarse delante de Él. Cristo demanda obediencia y muchos rechazan someterse a su autoridad. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir.


 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY  8 DE AGOSTO. Salmo 82,83,84,


SALMO 82

Amonestación contra los juicios injustos

Salmo de Asaf.

1 Dios está en la reunión de los dioses;

En medio de los dioses juzga.

2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente,

Y aceptaréis las personas de los impíos?  Selah

3 Defended al débil y al huérfano;

Haced justicia al afligido y al menesteroso.

4 Librad al afligido y al necesitado;

Libradlo de mano de los impíos.

5 No saben, no entienden,

Andan en tinieblas;

Tiemblan todos los cimientos de la tierra.

6 Yo dije: Vosotros sois dioses,

Y todos vosotros hijos del Altísimo;

7 Pero como hombres moriréis,

Y como cualquiera de los príncipes caeréis.

8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra;

Porque tú heredarás todas las naciones.


SALMO 83

Plegaria pidiendo la destrucción de los enemigos de Israel

Cántico. Salmo de Asaf.

1 Oh Dios, no guardes silencio;

No calles, oh Dios, ni te estés quieto.

2 Porque he aquí que rugen tus enemigos,

Y los que te aborrecen alzan cabeza.

3 Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente,

Y han entrado en consejo contra tus protegidos.

4 Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación,

Y no haya más memoria del nombre de Israel.

5 Porque se confabulan de corazón a una,

Contra ti han hecho alianza

6 Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas,

Moab y los agarenos;

7 Gebal, Amón y Amalec,

Los filisteos y los habitantes de Tiro.

8 También el asirio se ha juntado con ellos;

Sirven de brazo a los hijos de Lot.  Selah

9 Hazles como a Madián,

Como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón;

10 Que perecieron en Endor,

Fueron hechos como estiércol para la tierra.

11 Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb;

Como a Zeba y a Zalmuna a todos sus príncipes,

12 Que han dicho: Heredemos para nosotros

Las moradas de Dios.

13 Dios mío, ponlos como torbellinos,

Como hojarascas delante del viento,

14 Como fuego que quema el monte,

Como llama que abrasa el bosque.

15 Persíguelos así con tu tempestad,

Y atérralos con tu torbellino.

16 Llena sus rostros de vergüenza,

Y busquen tu nombre, oh Jehová.

17 Sean afrentados y turbados para siempre;

Sean deshonrados, y perezcan.

18 Y conozcan que tu nombre es Jehová;

Tú solo Altísimo sobre toda la tierra.


SALMO 84

Anhelo por la casa de Dios

Al músico principal; sobre Gitit. Salmo para los hijos de Coré.

1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!

2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

3 Aun el gorrión halla casa,

Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos,

Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos,

Rey mío, y Dios mío.

4 Bienaventurados los que habitan en tu casa;

Perpetuamente te alabarán. Selah

5 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,

En cuyo corazón están tus caminos.

6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente,

Cuando la lluvia llena los estanques.

7 Irán de poder en poder;

Verán a Dios en Sion.

8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración;

Escucha, oh Dios de Jacob. Selah

9 Mira, oh Dios, escudo nuestro,

Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.

10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.

Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios,

Que habitar en las moradas de maldad.

11 Porque sol y escudo es Jehová Dios;

Gracia y gloria dará Jehová.

No quitará el bien a los que andan en integridad.

12 Jehová de los ejércitos,

Dichoso el hombre que en ti confía. Amén.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 8 DE AGOSTO. Romanos 8:19 - 39.

19Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. 20Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; 21porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; 23y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. 24Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? 25Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.

26Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

 Más que vencedores

28Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 29Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

31¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? 33¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36Como está escrito:

Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.

 37Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Amén. Rv 1960.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 8 DE AGOSTO.

Salmo 82,83,84,


Capítulo 82

82.6 Este salmo llama «dioses» e «hijos del Altísimo» a los gobernantes y jueces de Israel debido a que representaban a Dios al ejecutar el juicio. En Juan 10.34–36, Jesús usó este pasaje para defender sus declaraciones de ser Dios. Su argumento era como sigue: Si Dios llamó a hombres comunes «dioses», ¿por qué era una blasfemia que Él, el verdadero Hijo de Dios, se declarara igual a Dios?


Capítulo 83

83.5–8 Quizás esta alianza en contra de Dios se refiera a la reunión de ciertos reyes para pelear en contra de Josafat y el pueblo de Judá (2 Crónicas 20). Al autor del salmo se le llama Asaf, pero esto puede significar Asaf o uno de sus descendientes. Uno de los hijos de Asaf llamado Jahaziel profetizó la victoria para Judá en la batalla en contra de Josafat (2 Crónicas 20.13–17). El salmista dice que la alianza en contra de Judá es en verdad en contra de Dios. Por lo tanto, Jahaziel exclamó: «Porque no es vuestra la guerra, sino de Dios» (2 Crónicas 20.15). Dios es el «solo Altísimo sobre toda la tierra» (83.18) y los enemigos de Israel se consideraban enemigos de Dios. Los agarenos pudieron haber sido los descendientes de Agar (Génesis 21.8–21).

83.8–11 «Los hijos de Lot» se refiere a los moabitas y amonitas (Génesis 19.36–38). Sísara era capitán del ejército opresor del rey cananeo Jabín. Lo asesinó una mujer (véase en Jueces 4 la historia completa). (Si desea más información sobre la historia de Oreb y Zeeb, véase Jueces 7.25; para Zeba y Zalmuna, véase Jueces 8.21.)

83.13-18 Alrededor de Judá había naciones paganas que buscaban su caída. El salmista oró que Dios se las llevara como hojarasca ante el viento hasta que reconocieran que Jehová está sobre todos los gobernantes de la tierra. A veces debemos estar humillados por la adversidad antes que podamos buscar y ver a Dios; antes de obtener la victoria final nos deben derrotar. ¿No sería mejor buscar a Dios en tiempos de prosperidad antes que esperar hasta que su juicio nos venga encima?


Capítulo 84

84.1,4 El escritor anhelaba salir pronto del mundo y encontrarse con Dios en sus moradas, su santo templo. Podemos encontrarnos con Dios en cualquier parte en cualquier momento, pero sabemos que asistir al lugar donde se congrega la iglesia nos ayuda a alejarnos del bullicio de la vida pues entramos donde podemos meditar y orar con tranquilidad. Encontramos gozo, no en el hermoso edificio, sino en la oración, el canto, la enseñanza, la predicación y la comunión.

84.5-7 La peregrinación hacia el templo pasaba a través del árido valle de lágrimas. No se ha identificado ningún valle en especial y quizás sea uno simbólico por los tiempos de luchas y lágrimas a través de los cuales el pueblo debió pasar en su camino para encontrarse con Dios. El fuerte crecimiento ante la presencia de Dios a menudo lo precede el viaje a través de los áridos lugares que hay en nuestra vida. La persona que se deleita en pasar tiempo con Dios verá su propia adversidad como un motivo para volver a experimentar la fidelidad de Él. Si usted anda por su valle de lágrimas en el día de hoy, tenga la seguridad de que lo conducirá hacia Dios y no lejos de Él.

84.11 Este versículo no promete que Dios nos dará todo lo que nosotros pensemos que es bueno, sino que no detendrá lo que es siempre bueno. Nos dará los medios para andar por sus caminos, pero nosotros somos los que tenemos que caminar. Cuando lo obedecemos, no detendrá nada que nos pueda ayudar a vivir para Él.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 8 DE AGOSTO. 

Romanos 8:19 – 39

8.19-22 Los cristianos ven al mundo tal como es: decadente en lo físico e infectado por el pecado en lo espiritual. Sin embargo, los cristianos no debemos ser pesimistas, porque tenemos la esperanza de un futuro glorioso. Miramos hacia los nuevos cielos y tierra que Dios prometió y esperamos el nuevo orden que librará al mundo de pecado, enfermedades y maldad. Mientras tanto, salimos con Cristo al mundo a sanar cuerpos y almas enfermas y luchar contra los efectos malignos del pecado.

8.23 Resucitaremos con cuerpos glorificados semejante al que Cristo posee ahora en el cielo (véase 1 Corintios 15.25–58). Tenemos las «primicias», el adelanto del Espíritu Santo como garantía de nuestra vida resucitada (véanse 2 Corintios 1.22; 5.5; Efesios 1.4).

8.24,25 Es natural que los hijos confíen en sus padres a pesar de que estos algunas veces fallan al cumplir con sus promesas. Nuestro Padre celestial, sin embargo, nunca promete algo que después no cumpla. No obstante, su plan puede demorar más de lo que esperábamos. En lugar de actuar como niños impacientes mientras esperamos que se revele la voluntad de Dios, debiéramos confiar en la bondad y sabiduría del Señor.

8.24, 25 En Romanos, Pablo presenta la idea de que la salvación es pasado, presente y futuro. Es pasado porque fuimos salvos en el momento en que creímos en Jesucristo como Señor y Salvador (3.21–26; 5.1–11; 6.1–11, 22, 23); nuestra vida nueva (vida eterna) comenzó en ese momento. Es presente porque nos estamos salvando; o sea, estamos en proceso de santificación. Pero al mismo tiempo no recibimos por completo los beneficios y bendiciones de la salvación que recibiremos cuando el reino de Cristo se establezca definitivamente. Esa será nuestra salvación futura. Aunque estamos seguros de nuestra salvación, seguimos mirando con esperanza y confianza hacia aquel cambio completo de cuerpo y personalidad que nos espera más allá de esta vida, cuando seamos como Él es (1 Juan 3.2).

8.26,27 Como creyente, no está abandonado a su suerte para enfrentar los problemas. Aun cuando no sepa las palabras adecuadas cuando ora, el Espíritu Santo ora con usted y por usted, y Dios contesta. Con la ayuda de Dios al orar, usted no debe temer estar ante su presencia. Pida que el Espíritu Santo interceda en su favor «conforme a la voluntad de Dios». Luego, cuando presente sus peticiones a Dios, confíe en que Él siempre le dará lo mejor.

8.28 Dios hace posible que «todas las cosas», no solo incidentes aislados, redunden en nuestro bien. Esto no significa que todo lo que nos pasa es bueno. Lo malo sigue prevaleciendo en nuestro mundo caído, pero Dios es capaz de cambiar todas las circunstancias a nuestro favor. Tenga presente que Dios no está ocupado en hacernos felices, sino en cumplir sus propósitos. Note asimismo que esta promesa no es para todos. Es solo para los que aman a Dios y forman parte de los planes divinos. Los «llamados» son todas los que el Espíritu Santo convence y permite que reciban a Cristo. Estas personas tienen una nueva perspectiva, una nueva mentalidad en la vida. Confían en Dios, no en los tesoros de la vida; buscan su seguridad en el cielo, no en la tierra; aprenden a aceptar el dolor y la persecución, no a lamentarlos, porque Dios está con ellos.

8.29 La meta suprema de Dios en cuanto a nosotros es hacernos semejantes a Cristo (1 Juan 3.2). A medida que vamos siendo como Él, descubrimos lo que en realidad somos, las personas para lo cual fuimos creados. ¿Cómo podemos ser conformados a la imagen de Cristo? Leyendo y prestando atención a la Palabra de Dios, estudiando su vida en la tierra a través de los Evangelios, llenándonos con el Espíritu Santo y haciendo la obra de Dios en la tierra.

8.30 Llamó significa convocó o invitó. Si desea más información acerca de la justificación y la glorificación, véase el cuadro en el capítulo 3.

8.31-34 ¿Cree que por no ser suficientemente bueno Dios no lo salvará? ¿Piensa o siente que la salvación es para todos menos para usted? Entonces estos versículos le vienen muy bien. Si Dios entregó a su Hijo por usted, ¡no va a quitarle la salvación! Si Cristo dio su vida por usted, ¡no va cambiar de opinión ni condenarlo! La epístola de Romanos, más que una explicación teológica de la gracia redentora de Dios, es una carta de consuelo y aliento dirigida a usted.

8.35-39 Estos versículos contienen una de las promesas más reconfortantes de todas las Escrituras. Los creyentes siempre han tenido que enfrentar dificultades de diversas formas: persecución, enfermedad, prisión, aun muerte. Esto podría hacerles creer que Cristo los había abandonado. Pero Pablo exclama que es imposible que algo nos separe de Cristo. Su muerte a nuestro favor es prueba de su amor inquebrantable. Nada impedirá su presencia constante con nosotros. Dios nos dice cuán grande es su amor para que nos sintamos bien seguros en Él. Si tenemos esta seguridad sorprendente, no temeremos. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv. 1960.