Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 7 DE FEBRERO. Levítico 1,2,3

LIBRO TERCERO DE MOISÉS

LEVÍTICO

 Los holocaustos

1

1Llamó Jehová a Moisés, y habló con él desde el tabernáculo de reunión, diciendo: 2Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros ofrece ofrenda a Jehová, de ganado vacuno u ovejuno haréis vuestra ofrenda.

3Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo ofrecerá; de su voluntad lo ofrecerá a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová. 4Y pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y será aceptado para expiación suya. 5Entonces degollará el becerro en la presencia de Jehová; y los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre, y la rociarán alrededor sobre el altar, el cual está a la puerta del tabernáculo de reunión. 6Y desollará el holocausto, y lo dividirá en sus piezas. 7Y los hijos del sacerdote Aarón pondrán fuego sobre el altar, y compondrán la leña sobre el fuego. 8Luego los sacerdotes hijos de Aarón acomodarán las piezas, la cabeza y la grosura de los intestinos, sobre la leña que está sobre el fuego que habrá encima del altar; 9y lavará con agua los intestinos y las piernas, y el sacerdote hará arder todo sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová.

10Si su ofrenda para holocausto fuere del rebaño, de las ovejas o de las cabras, macho sin defecto lo ofrecerá. 11Y lo degollará al lado norte del altar delante de Jehová; y los sacerdotes hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor. 12Lo dividirá en sus piezas, con su cabeza y la grosura de los intestinos; y el sacerdote las acomodará sobre la leña que está sobre el fuego que habrá encima del altar; 13y lavará las entrañas y las piernas con agua; y el sacerdote lo ofrecerá todo, y lo hará arder sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová.

14Si la ofrenda para Jehová fuere holocausto de aves, presentará su ofrenda de tórtolas, o de palominos. 15Y el sacerdote la ofrecerá sobre el altar, y le quitará la cabeza, y hará que arda en el altar; y su sangre será exprimida sobre la pared del altar. 16Y le quitará el buche y las plumas, lo cual echará junto al altar, hacia el oriente, en el lugar de las cenizas. 17Y la henderá por sus alas, pero no la dividirá en dos; y el sacerdote la hará arder sobre el altar, sobre la leña que estará en el fuego; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová.

 Las ofrendas

2

1Cuando alguna persona ofreciere oblación a Jehová, su ofrenda será flor de harina, sobre la cual echará aceite, y pondrá sobre ella incienso, 2y la traerá a los sacerdotes, hijos de Aarón; y de ello tomará el sacerdote su puño lleno de la flor de harina y del aceite, con todo el incienso, y lo hará arder sobre el altar para memorial; ofrenda encendida es, de olor grato a Jehová. 3Y lo que resta de la ofrenda será de Aarón y de sus hijos; es cosa santísima de las ofrendas que se queman para Jehová.

4Cuando ofrecieres ofrenda cocida en horno, será de tortas de flor de harina sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite. 5Mas si ofrecieres ofrenda de sartén, será de flor de harina sin levadura, amasada con aceite, 6la cual partirás en piezas, y echarás sobre ella aceite; es ofrenda. 7Si ofrecieres ofrenda cocida en cazuela, se hará de flor de harina con aceite. 8Y traerás a Jehová la ofrenda que se hará de estas cosas, y la presentarás al sacerdote, el cual la llevará al altar. 9Y tomará el sacerdote de aquella ofrenda lo que sea para su memorial, y lo hará arder sobre el altar; ofrenda encendida de olor grato a Jehová. 10Y lo que resta de la ofrenda será de Aarón y de sus hijos; es cosa santísima de las ofrendas que se queman para Jehová.

11Ninguna ofrenda que ofreciereis a Jehová será con levadura; porque de ninguna cosa leuda, ni de ninguna miel, se ha de quemar ofrenda para Jehová. 12Como ofrenda de primicias las ofreceréis a Jehová; mas no subirán sobre el altar en olor grato. 13Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal.

14Si ofrecieres a Jehová ofrenda de primicias, tostarás al fuego las espigas verdes, y el grano desmenuzado ofrecerás como ofrenda de tus primicias. 15Y pondrás sobre ella aceite, y pondrás sobre ella incienso; es ofrenda. 16Y el sacerdote hará arder el memorial de él, parte del grano desmenuzado y del aceite, con todo el incienso; es ofrenda encendida para Jehová.

 Ofrendas de paz

3

1Si su ofrenda fuere sacrificio de paz, si hubiere de ofrecerla de ganado vacuno, sea macho o hembra, sin defecto la ofrecerá delante de Jehová. 2Pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda, y la degollará a la puerta del tabernáculo de reunión; y los sacerdotes hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor. 3Luego ofrecerá del sacrificio de paz, como ofrenda encendida a Jehová, la grosura que cubre los intestinos, y toda la grosura que está sobre las entrañas, 4y los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, y sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de los intestinos que está sobre el hígado. 5Y los hijos de Aarón harán arder esto en el altar, sobre el holocausto que estará sobre la leña que habrá encima del fuego; es ofrenda de olor grato para Jehová.

6Mas si de ovejas fuere su ofrenda para sacrificio de paz a Jehová, sea macho o hembra, la ofrecerá sin defecto. 7Si ofreciere cordero por su ofrenda, lo ofrecerá delante de Jehová. 8Pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda, y después la degollará delante del tabernáculo de reunión; y los hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor. 9Y del sacrificio de paz ofrecerá por ofrenda encendida a Jehová la grosura, la cola entera, la cual quitará a raíz del espinazo, la grosura que cubre todos los intestinos, y toda la que está sobre las entrañas. 10Asimismo los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de sobre el hígado. 11Y el sacerdote hará arder esto sobre el altar; vianda es de ofrenda encendida para Jehová.

12Si fuere cabra su ofrenda, la ofrecerá delante de Jehová. 13Pondrá su mano sobre la cabeza de ella, y la degollará delante del tabernáculo de reunión; y los hijos de Aarón rociarán su sangre sobre el altar alrededor. 14Después ofrecerá de ella su ofrenda encendida a Jehová; la grosura que cubre los intestinos, y toda la grosura que está sobre las entrañas, 15los dos riñones, la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de sobre el hígado. 16Y el sacerdote hará arder esto sobre el altar; vianda es de ofrenda que se quema en olor grato a Jehová; toda la grosura es de Jehová. 17Estatuto perpetuo será por vuestras edades, dondequiera que habitéis, que ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 7 DE FEBRERO. Mateo 24: 29 – 51.

La venida del Hijo del Hombre

(Mr. 13.24–37; Lc. 21.25–36; 17.25–36; 12.41–48)

29E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. 30Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. 31Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

32De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 33Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. 34De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 35El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

36Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. 37Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. 38Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. 40Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. 41Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. 42Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. 43Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. 44Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.

45¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? 46Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. 47De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. 48Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; 49y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, 50vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, 51y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes. Amen. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 7 DE FEBRERO. Levítico 1, 2, 3

Capítulo 1

1.1 El libro de Levítico comienza donde termina el libro de Éxodo: al pie del monte Sinaí. Se había completado el tabernáculo (Éxodo 35–40) y Dios estaba listo para enseñar al pueblo cómo adorarlo allí.

1.1 El tabernáculo de reunión era la estructura más pequeña dentro del tabernáculo mayor. El tabernáculo de reunión tenía el santuario en una parte y el Lugar Santísimo con el arca en otra parte. Estas dos secciones estaban separadas por una cortina. Dios se reveló a Moisés en el Lugar Santísimo. Éxodo 33.7 menciona un «tabernáculo de reunión» donde Moisés se encontró con Dios antes que se construyera el tabernáculo. Muchos creen que cumplió la misma función que el que se describe aquí.

1.1ss Quizá estemos tentados a saltarnos Levítico por considerarlo un registro de rituales extraños de una era diferente. Pero estas prácticas tenían sentido para la gente de esa época y ahora nos ofrecen un cuadro importante de la naturaleza y del carácter de Dios. Para mucha gente hoy, los sacrificios de animales parecen obsoletos y repulsivos. Pero los sacrificios de animales fueron practicados en muchas culturas en el Medio Oriente. Dios usó el sistema de los sacrificios para enseñar a su pueblo acerca de la fe. Era necesario tomar el pecado con seriedad. Cuando la gente veía morir a los animales destinados al sacrificio se sensibilizaba de la importancia de su pecado y culpabilidad. Por la forma displicente en que nuestra cultura ve el pecado, pareciera ignorar el costo del pecado y la necesidad de arrepentimiento y restauración. Aunque muchos de los rituales de Levítico fueron diseñados para la cultura de ese día, su propósito era revelar a un Dios alto y santo que debía ser amado, obedecido y adorado. Las leyes y los sacrificios para Dios tenían el propósito de motivar una devoción en el corazón. Las ceremonias y rituales eran la mejor forma para que los israelitas enfocaran sus vidas en Dios.

1.2 ¿Había alguna diferencia entre el sacrificio y una ofrenda? En Levítico las palabras son intercambiables. Por lo general, a un sacrificio específico se le llamaba una ofrenda (holocausto, ofrenda de grano, ofrenda de paz). En general, a las ofrendas se les llama sacrificios. El punto es que cada persona ofrecía un regalo a Dios sacrificándolo en el altar. En el Antiguo Testamento, el sacrificio era la única manera de acercarse a Dios y restaurar una relación con él. Había más que una clase de ofrenda o sacrificio. La variedad de sacrificios los hacía más significativos, ya que cada uno de ellos se relacionaba con una situación específica de la vida de una persona. Se ofrecían los sacrificios en alabanza, adoración y acción de gracias, así como para el perdón y la paz. Los siete primeros capítulos de Levítico describen la variedad de ofrendas y la manera como el pueblo las utilizaba.

1.2 Cuando Dios enseñó a su pueblo a adorarlo, puso gran énfasis en los sacrificios ¿Por qué? Era la forma que proporcionaba Dios en el Antiguo Testamento para que el pueblo pidiera perdón por sus pecados. Desde la creación, Dios aclaró que el pecado separaba a la gente de Él y que aquellos que pecaban merecían morir. Por cuanto todos han pecado (Romanos 3.23), Dios diseñó el sacrificio como un medio para buscar el perdón y restaurar la relación con Él. Debido a que Él es un Dios de amor y misericordia, decidió desde el mismo principio que vendría a nuestro mundo y moriría para pagar el castigo por todos los humanos. Esto lo hizo en su Hijo, el que aún siendo Dios, tomó la forma humana. Mientras tanto, antes de que Dios hiciera este sacrificio supremo de su Hijo, instruyó al pueblo para que matara animales como sacrificio por el pecado.

El sacrificio del animal cumplía dos propósitos: (1) simbólicamente, el animal tomaba el lugar del pecador y pagaba el castigo del pecado, y (2) la muerte del animal representaba una vida entregada para que otra pudiera salvarse. Este método de sacrificio continuó a lo largo de los tiempos del Nuevo Testamento. Era eficaz para enseñar, dirigir, y para traer al pueblo de regreso a Dios. Pero en los tiempos del Nuevo Testamento, la muerte de Cristo fue el último sacrificio requerido. Él llevó nuestro castigo de una vez y para siempre. Ya no se requiere el sacrificio de animales. Ahora toda persona puede ser libre del castigo del pecado por simplemente creer en Jesús y aceptar el perdón que Él ofrece.

1.3, 4 La primera ofrenda que Dios describió fue la del holocausto. Una persona que hubiera pecado llevaba al sacerdote un animal sin defecto. El animal inmaculado simbolizaba la perfección moral demandada por un Dios santo y la naturaleza perfecta del verdadero sacrificio que habría de venir: Jesucristo. La persona entonces colocaba su mano en la cabeza del animal para simbolizar la total identificación con el animal como su sustituto. Luego mataba al animal y el sacerdote esparcía la sangre. Simbólicamente transfería su pecado al animal, y así sus pecados le eran quitados (expiación). Finalmente el animal, (excepto la sangre y la piel) era quemado en el altar, representando la completa dedicación de la persona a Dios. Por supuesto, Dios requería más que un sacrificio. Además le pedía al pecador que tuviera una actitud de arrepentimiento. El símbolo exterior (el sacrificio) y el cambio interno (arrepentimiento) tendrían que trabajar juntos. Pero es importante recordar que ni el sacrificio, ni el arrepentimiento realmente quitan el pecado. Sólo Dios perdona el pecado. Afortunadamente para nosotros, el perdón es parte de la naturaleza amorosa de Dios. ¿Ha venido usted a Dios para recibir perdón?

1.3ss ¿Qué enseñaban los sacrificios al pueblo? (1) Al requerir animales perfectos y sacerdotes santos, enseñaban reverencia hacia un Dios santo. (2) Al demandar obediencia exacta, enseñaban total sumisión a las leyes de Dios. (3) Al requerir un animal de gran valor, mostraban el alto costo del pecado y mostraban la sinceridad de su compromiso con Dios.

1.3-13 ¿Por qué eran tan detalladas las regulaciones para cada ofrenda? Dios tenía un propósito al dar estas órdenes. Partiendo de cero, estaba enseñando a su pueblo un estilo de vida totalmente nuevo, limpiándolos de todas las prácticas paganas que habían aprendido en Egipto y restaurando la verdadera adoración hacia Él. Los detalles estrictos evitaban que Israel cayera otra vez en su antiguo estilo de vida. Además, cada ley pinta un cuadro gráfico de la seriedad del pecado y de la gran misericordia de Dios al perdonar a los pecadores.

1.4ss Israel no era la única nación que sacrificaba animales. Muchas religiones paganas lo hacían también para tratar de complacer a sus dioses. Algunas culturas incluso incluían sacrificios humanos, los cuales estaban estrictamente prohibidos por Dios. Sin embargo, el significado del sacrificio de animales en Israel era claramente diferente de aquellos de sus vecinos paganos. Los israelitas sacrificaban animales no para apaciguar la ira de Dios, sino como un sustituto del castigo que merecían por sus pecados. Un sacrificio mostraba fe en Dios y un compromiso para sus leyes. Más importante aún, este sistema anunciaba el día cuando el Cordero de Dios (Cristo Jesús) moriría y derrotaría al pecado de una vez y para siempre.

1.13 El «olor grato para Jehová» es una forma de decir que Dios aceptó el sacrificio por la actitud del pueblo.

Capítulo 2

2.1ss La ofrenda de grano acompañaba a todos los holocaustos y era un presente de acción de gracias a Dios. Recordaba al pueblo que su comida venía de Dios y que por lo tanto debían sus vidas a Él. Se detallan aquí tres tipos de ofrenda de grano: (1) harina fina con aceite e incienso, (2) tortas cocidas de harina fina y aceite, (3) espiga tierna tostada con aceite e incienso. La ausencia de levadura simbolizaba la ausencia del pecado, y el aceite simbolizaba la presencia de Dios. Parte de la ofrenda era quemada en el altar como ofrenda a Dios, y el resto lo comían los sacerdotes. Las ofrendas los ayudaban a sostenerse en su trabajo.

2.11 ¿Por qué no se permitía usar levadura en las ofrendas? La levadura es un hongo bacterial o moho y, por lo tanto, un símbolo adecuado para el pecado. Crece en la masa del pan del mismo modo que el pecado crece en una vida. Un poco de levadura afectará toda la masa, al igual que un simple pecado puede arruinar toda una vida. Jesús continuó esta analogía al advertir contra la levadura de los fariseos y saduceos (Mateo 16.6, Marcos 8.15).

2.13 Las ofrendas eran sazonadas con sal como un recordatorio del pacto (contrato) del pueblo con Dios. La sal es un buen símbolo de la actividad de Dios en la vida de una persona, ya que penetra, preserva y ayuda a curar. Dios quiere estar activo en su vida. Permítale ser parte de usted, penetrando en cada aspecto de su vida, preservándolo de todo el mal que lo rodea, y curándolo de sus propios pecados y deficiencias.

2.13 En los países árabes, un acuerdo se sellaba con un obsequio de sal para mostrar la fuerza y permanencia del contrato. En Mateo 5.13 los creyentes son llamados «sal de la tierra». Permita que la sal que usa cada día le recuerde que ahora forma parte del pueblo del pacto de Dios el cual activamente ayuda a preservar y purificar el mundo.

2.14, 15 Granos nuevos desmenuzados mezclados con aceite y tostados constituían un alimento típico para la gente en común. Esta ofrenda era una presentación simbólica de la comida diaria de una persona. De esta manera, la gente reconocía a Dios como proveedor de sus alimentos. Hasta una persona pobre podía cumplir con esta ofrenda. Dios se complacía por la motivación y la dedicación de la persona que la daba.

Capítulo 3

3.1ss Una persona daba una ofrenda de sacrificio de paz como una expresión de gratitud y como un medio de establecer compañerismo entre él y Dios. Debido a que simbolizaba paz con Dios, la persona que hacía la ofrenda podía comer parte de ella.

3.2 El altar estaba dentro de las paredes de la puerta del tabernáculo, pero afuera del tabernáculo de reunión.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 7 DE FEBRERO. Mateo 24: 29 - 51.

24.30 Los incrédulos se lamentarán al descubrir inesperadamente que estaban equivocados. Todo lo que fue objeto de su burla sucederá, y ya será muy tarde para recapacitar.

24.36 Es bueno que no sepamos con exactitud cuándo Cristo volverá. Si llegáramos a conocer la fecha precisa, nos veríamos tentados a descuidar la tarea que Cristo nos encomendó, o peor aún, podríamos planear pecar y volvernos a Dios justo al final. El cielo no es la única meta; hay una labor que cumplir aquí. Y debemos llevarla a cabo hasta la muerte o hasta el momento inequívoco del regreso de nuestro Señor.

24.40-42 La Segunda Venida de Cristo será repentina y sorpresiva. No habrá oportunidad de reflexión tardía, arrepentimiento de último minuto ni regateo. La elección que ya hayamos hecho determinará nuestro destino eterno.

24.44 El propósito de Jesús al referirse a su regreso no es estimular predicciones ni cálculos acerca de la fecha sino advertirnos que debemos estar preparados. ¿Estará usted listo? La única medida que hay que tomar es obedecerle hoy (24.46).

24.45-47 Jesús nos pide que mientras esperamos, cuidemos de su pueblo y nos ocupemos de su obra en la tierra, dentro y fuera de la iglesia. Esta es la mejor manera de estar preparados para el regreso de Cristo.

24.50 El conocer que la venida de Cristo será sorpresiva debiera motivar en nosotros una constante preparación. No debemos vivir en forma irresponsable. No debemos sentarnos y esperar sin hacer nada, ni buscar el placer de ser servidos, ni usar su demora como una excusa para no cumplir con la tarea de Dios de edificar su Reino, ni confiarnos en cálculos precisos de las fechas, ni permitir que nuestra curiosidad por el fin de los tiempos nos aparte de cumplir con la obra de Dios.

24.51 «El lloro y el crujir de dientes» es una frase que denota desesperación. El juicio venidero de Dios es tan cierto como el regreso de Cristo a la tierra. Comentario de la Biblia del Diario Vivir. RVR 1960.


 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 6 DE FEBRERO. Éxodo 39, 40

Hechura de las vestiduras de los sacerdotes

(Ex. 28.1–43)

39

1Del azul, púrpura y carmesí hicieron las vestiduras del ministerio para ministrar en el santuario, y asimismo hicieron las vestiduras sagradas para Aarón, como Jehová lo había mandado a Moisés.

2Hizo también el efod de oro, de azul, púrpura, carmesí y lino torcido. 3Y batieron láminas de oro, y cortaron hilos para tejerlos entre el azul, la púrpura, el carmesí y el lino, con labor primorosa. 4Hicieron las hombreras para que se juntasen, y se unían en sus dos extremos. 5Y el cinto del efod que estaba sobre él era de lo mismo, de igual labor; de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, como Jehová lo había mandado a Moisés.

6Y labraron las piedras de ónice montadas en engastes de oro, con grabaduras de sello con los nombres de los hijos de Israel, 7y las puso sobre las hombreras del efod, por piedras memoriales para los hijos de Israel, como Jehová lo había mandado a Moisés.

8Hizo también el pectoral de obra primorosa como la obra del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. 9Era cuadrado; doble hicieron el pectoral; su longitud era de un palmo, y de un palmo su anchura, cuando era doblado. 10Y engastaron en él cuatro hileras de piedras. La primera hilera era un sardio, un topacio y un carbunclo; esta era la primera hilera. 11La segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante. 12La tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista. 13Y la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe, todas montadas y encajadas en engastes de oro. 14Y las piedras eran conforme a los nombres de los hijos de Israel, doce según los nombres de ellos; como grabaduras de sello, cada una con su nombre, según las doce tribus. 15Hicieron también sobre el pectoral los cordones de forma de trenza, de oro puro. 16Hicieron asimismo dos engastes y dos anillos de oro, y pusieron dos anillos de oro en los dos extremos del pectoral, 17y fijaron los dos cordones de oro en aquellos dos anillos a los extremos del pectoral. 18Fijaron también los otros dos extremos de los dos cordones de oro en los dos engastes que pusieron sobre las hombreras del efod por delante. 19E hicieron otros dos anillos de oro que pusieron en los dos extremos del pectoral, en su orilla, frente a la parte baja del efod. 20Hicieron además dos anillos de oro que pusieron en la parte delantera de las dos hombreras del efod, hacia abajo, cerca de su juntura, sobre el cinto del efod. 21Y ataron el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordón de azul, para que estuviese sobre el cinto del mismo efod y no se separase el pectoral del efod, como Jehová lo había mandado a Moisés.

22Hizo también el manto del efod de obra de tejedor, todo de azul, 23con su abertura en medio de él, como el cuello de un coselete, con un borde alrededor de la abertura, para que no se rompiese. 24E hicieron en las orillas del manto granadas de azul, púrpura, carmesí y lino torcido. 25Hicieron también campanillas de oro puro, y pusieron campanillas entre las granadas en las orillas del manto, alrededor, entre las granadas; 26una campanilla y una granada, otra campanilla y otra granada alrededor, en las orillas del manto, para ministrar, como Jehová lo mandó a Moisés.

27Igualmente hicieron las túnicas de lino fino de obra de tejedor, para Aarón y para sus hijos. 28Asimismo la mitra de lino fino, y los adornos de las tiaras de lino fino, y los calzoncillos de lino, de lino torcido. 29También el cinto de lino torcido, de azul, púrpura y carmesí, de obra de recamador, como Jehová lo mandó a Moisés.

30Hicieron asimismo la lámina de la diadema santa de oro puro, y escribieron en ella como grabado de sello: SANTIDAD A JEHOVÁ. 31Y pusieron en ella un cordón de azul para colocarla sobre la mitra por arriba, como Jehová lo había mandado a Moisés.

 La obra del tabernáculo terminada

(Ex. 35.10–19)

32Así fue acabada toda la obra del tabernáculo, del tabernáculo de reunión; e hicieron los hijos de Israel como Jehová lo había mandado a Moisés; así lo hicieron. 33Y trajeron el tabernáculo a Moisés, el tabernáculo y todos sus utensilios; sus corchetes, sus tablas, sus barras, sus columnas, sus basas; 34la cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, la cubierta de pieles de tejones, el velo del frente; 35el arca del testimonio y sus varas, el propiciatorio; 36la mesa, todos sus vasos, el pan de la proposición; 37el candelero puro, sus lamparillas, las lamparillas que debían mantenerse en orden, y todos sus utensilios, el aceite para el alumbrado; 38el altar de oro, el aceite de la unción, el incienso aromático, la cortina para la entrada del tabernáculo; 39el altar de bronce con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, la fuente y su base; 40las cortinas del atrio, sus columnas y sus basas, la cortina para la entrada del atrio, sus cuerdas y sus estacas, y todos los utensilios del servicio del tabernáculo, del tabernáculo de reunión; 41las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las sagradas vestiduras para Aarón el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para ministrar en el sacerdocio. 42En conformidad a todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda la obra. 43Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había mandado; y los bendijo.

 Moisés erige el tabernáculo

40

1Luego Jehová habló a Moisés, diciendo: 2En el primer día del mes primero harás levantar el tabernáculo, el tabernáculo de reunión; 3y pondrás en él el arca del testimonio, y la cubrirás con el velo. 4Meterás la mesa y la pondrás en orden; meterás también el candelero y encenderás sus lámparas, 5y pondrás el altar de oro para el incienso delante del arca del testimonio, y pondrás la cortina delante a la entrada del tabernáculo. 6Después pondrás el altar del holocausto delante de la entrada del tabernáculo, del tabernáculo de reunión. 7Luego pondrás la fuente entre el tabernáculo de reunión y el altar, y pondrás agua en ella. 8Finalmente pondrás el atrio alrededor, y la cortina a la entrada del atrio. 9Y tomarás el aceite de la unción y ungirás el tabernáculo, y todo lo que está en él; y lo santificarás con todos sus utensilios, y será santo. 10Ungirás también el altar del holocausto y todos sus utensilios; y santificarás el altar, y será un altar santísimo. 11Asimismo ungirás la fuente y su base, y la santificarás. 12Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua. 13Y harás vestir a Aarón las vestiduras sagradas, y lo ungirás, y lo consagrarás, para que sea mi sacerdote. 14Después harás que se acerquen sus hijos, y les vestirás las túnicas; 15y los ungirás, como ungiste a su padre, y serán mis sacerdotes, y su unción les servirá por sacerdocio perpetuo, por sus generaciones. 16Y Moisés hizo conforme a todo lo que Jehová le mandó; así lo hizo. 17Así, en el día primero del primer mes, en el segundo año, el tabernáculo fue erigido. 18Moisés hizo levantar el tabernáculo, y asentó sus basas, y colocó sus tablas, y puso sus barras, e hizo alzar sus columnas. 19Levantó la tienda sobre el tabernáculo, y puso la sobrecubierta encima del mismo, como Jehová había mandado a Moisés. 20Y tomó el testimonio y lo puso dentro del arca, y colocó las varas en el arca, y encima el propiciatorio sobre el arca. 21Luego metió el arca en el tabernáculo, y puso el velo extendido, y ocultó el arca del testimonio, como Jehová había mandado a Moisés. 22Puso la mesa en el tabernáculo de reunión, al lado norte de la cortina, fuera del velo, 23y sobre ella puso por orden los panes delante de Jehová, como Jehová había mandado a Moisés. 24Puso el candelero en el tabernáculo de reunión, enfrente de la mesa, al lado sur de la cortina, 25y encendió las lámparas delante de Jehová, como Jehová había mandado a Moisés. 26Puso también el altar de oro en el tabernáculo de reunión, delante del velo, 27y quemó sobre él incienso aromático, como Jehová había mandado a Moisés. 28Puso asimismo la cortina a la entrada del tabernáculo. 29Y colocó el altar del holocausto a la entrada del tabernáculo, del tabernáculo de reunión, y sacrificó sobre él holocausto y ofrenda, como Jehová había mandado a Moisés. 30Y puso la fuente entre el tabernáculo de reunión y el altar, y puso en ella agua para lavar. 31Y Moisés y Aarón y sus hijos lavaban en ella sus manos y sus pies. 32Cuando entraban en el tabernáculo de reunión, y cuando se acercaban al altar, se lavaban, como Jehová había mandado a Moisés. 33Finalmente erigió el atrio alrededor del tabernáculo y del altar, y puso la cortina a la entrada del atrio. Así acabó Moisés la obra.

 La nube sobre el tabernáculo

(Nm. 9.15–23)

34Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo. 35Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba. 36Y cuando la nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas; 37pero si la nube no se alzaba, no se movían hasta el día en que ella se alzaba. 38Porque la nube de Jehová estaba de día sobre el tabernáculo, y el fuego estaba de noche sobre él, a vista de toda la casa de Israel, en todas sus jornadas. Amen.  


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 6 DE FEBRERO. Mateo 24: 1 -28

Jesús predice la destrucción del templo

(Mr. 13.1–2; Lc. 21.5–6)

24

1Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. 2Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

 Señales antes del fin

(Mr. 13.3–23; Lc. 21.7–24)

3Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? 4Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. 6Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. 7Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8Y todo esto será principio de dolores.

9Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 12y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. 14Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

15Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), 16entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. 17El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; 18y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. 19Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! 20Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo;* 21porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. 22Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. 23Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. 24Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. 25Ya os lo he dicho antes. 26Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. 27Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. 28Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas. Amen. Rv. 


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 6 DE FEBRERO. Éxodo 39, 40

Capítulo 39

39.1–21 Los sacerdotes tenían que usar cada día un uniforme para el tabernáculo. Algunas de las piezas del uniforme no sólo eran hermosas sino significativas. Dos partes del vestuario del sumo sacerdote eran el efod y el pectoral. El efod se asemejaba a un chaleco y se llevaba sobre la ropa exterior. El pectoral estaba unido al efod (y algunas veces se le llamaba efod). El pectoral era hecho con linos de colores de casi 22 cm2. En su frente había doce piedras preciosas, cada una de ellas llevaba inscrito el nombre de una tribu de Israel. Esto simbolizaba que el sumo sacerdote representaba a todo el pueblo ante Dios. El pectoral también contenía bolsillos que tenían dos piedras o platos llamados Urim y Tumim. De alguna manera el sumo sacerdote podía determinar la voluntad de Dios para la nación al consultar el Urim y el Tumim. 

39.32 Al fin se completó el tabernáculo hasta el último detalle. Dios estaba profundamente interesado en todo. El Creador del universo estaba interesado aun en las pequeñas cosas. Mateo 10.30 dice que Dios realmente sabe el número de cabellos que hay en nuestras cabezas. Esto muestra que está muy interesado en usted. No tenga miedo de hablar con Él de cualquiera de sus preocupaciones, pese a cuán pequeñas o insignificantes puedan parecer.

39.42 Moisés aprendió bien su lección de administración. Delegó importantes responsabilidades a otros y luego confió en ellos para hacer el trabajo. Los grandes líderes, como Moisés, presentan los planes y dirigen mientras permiten que otros participen en el equipo. Si usted es un líder, confíe a sus ayudantes las responsabilidades clave.

39.43 Moisés inspeccionó el trabajo concluido, vio que había sido hecho de la forma que Dios quería y luego bendijo al pueblo. Un buen líder continúa con las tareas asignadas y recompensa el buen trabajo. En cualquier puesto responsable en el que se encuentre, continúe hasta asegurarse de que sus tareas han sido completadas como estaban programadas y muestre agradecimiento a la gente que lo ayudó.

Capítulo 40

40.1ss Moisés se cuidaba de obedecer las instrucciones de Dios al más mínimo detalle. Nótese que no hacía un facsímil razonable de la descripción de Dios, sino una copia exacta. Debiéramos seguir el ejemplo de Moisés y ser minuciosos en nuestra obediencia. Si Dios le ha dicho que haga algo, hágalo, hágalo bien y hágalo completamente.

40.16 Dios le dijo a Moisés cómo construir el tabernáculo y Moisés delegó el trabajo a fin de realizarlo. Dios permite que su pueblo participe con Él cumpliendo su voluntad. Su deber no es sólo sentarse y mirar a Dios obrar, sino hacer su mejor esfuerzo cuando el trabajo necesite ser hecho.

40.17-33 El cuidado físico del tabernáculo requería una larga lista de tareas, y cada una era importante para la obra de la casa de Dios. Este principio es igualmente importante para recordarlo hoy, cuando la casa de Dios es la iglesia. Hay muchas tareas que parecen ser igualmente insignificantes y que tienen que hacerse para darle mantenimiento a su iglesia. No parece muy espiritual el lavar los platos, pintar las paredes o quitar la nieve. Pero son vitales para el ministerio de la iglesia y juegan un papel importante en la adoración a Dios.

40.34 El tabernáculo era la casa de Dios en la tierra. Él lo llenaba con su presencia y su gloria. Casi quinientos años más tarde, Salomón construyó el templo, que sustituyó al tabernáculo como lugar central de adoración. También Dios llenó el templo con su gloria (2 Crónicas 5.13, 14). Pero cuando Israel le dio las espaldas a Dios, su gloria y su presencia abandonaron el templo, y fue destruido por ejércitos invasores (2 Reyes 25). El templo fue reconstruido en 516 a.C. y la gloria de Dios regresó con el mismo gran esplendor casi cinco siglos después cuando Jesucristo, el Hijo de Dios, entró en él y enseñó. Cuando Jesús fue crucificado, la gloria de Dios otra vez abandonó el templo. Sin embargo, Dios ya no necesitó más un edificio físico después que Jesús se levantó de los muertos. El templo de Dios ahora es su iglesia, el cuerpo de creyentes.

40.38 Los israelitas fueron una vez esclavos egipcios que hacían ladrillos sin que le dieran paja. Ahora estaban siguiendo una nube de fuego, cargando el tabernáculo que habían construido para Dios. Éxodo comienza en la penumbra y termina en la gloria, ejemplificando así nuestro progreso a lo largo de la vida cristiana. Comenzamos como esclavos del pecado, somos redimidos por Dios y terminamos nuestro peregrinaje viviendo con Él eternamente. Las lecciones que aprendieron los israelitas a lo largo del camino también son lecciones prácticas para nosotros.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 6 DE FEBRERO. Mateo 24: 1 - 28.

Capítulo 24

24.1, 2 A pesar de que nadie sabe con exactitud cómo era este templo, debió haber sido hermoso. Herodes había ayudado a los judíos en su remodelación, sin duda alguna para mantener lazos de amistad con sus sometidos. En el interior del templo, junto al lugar donde se hallaban los objetos sagrados y se ofrecían los sacrificios, había un área grande denominada atrio de los gentiles (donde los cambistas y mercaderes tenían sus puestos). Fuera de esos atrios se hallaban los pórticos. El pórtico de Salomón tenía casi medio kilómetro de largo, y el pórtico del trono estaba decorado con ciento sesenta columnas en sus casi trescientos metros de largo. Mientras contemplaban extasiados aquella estructura majestuosa, los discípulos escucharon incrédulos las palabras de Jesús relacionadas con su destrucción. Pero el templo fue destruido sólo cuarenta años más tarde cuando los romanos saquearon Jerusalén en 70 d.C.

24.3ss Jesús estaba sentado en el Monte de los Olivos, el mismo lugar donde el profeta Zacarías predijo que el Mesías pondría sus pies cuando vino a establecer su reino (Zacarías 14.4). Este era un momento adecuado para que los discípulos preguntaran a Jesús cuándo vendría con poder y qué acontecimientos tendrían lugar. La respuesta de Jesús enfatizó los acontecimientos que tendrían lugar antes del final de los tiempos. Aclaró que no debían preocuparse por la fecha exacta sino en estar preparados, en vivir como Dios manda, para que cuando viniera en gloria, pudiera considerarlos suyos.

24.4 Los discípulos preguntaron a Jesús por las señales de su venida y por el fin de los tiempos. Jesús primero respondió: «Mirad que nadie os engañe». El hecho es que siempre que miramos a las señales nos volvemos susceptibles a ser engañados. Hay muchos falsos profetas (24.11–24) rondando con falsas señales de espiritualidad, poder y autoridad. La única manera cierta de guardarnos del engaño es fijar la mirada en Jesús y sus palabras. No busque señales especiales y no pierda el tiempo mirando a otros. Mire a Cristo.

24.9–13 Quizá usted no esté enfrentando persecución intensa ahora, pero hay cristianos en otras partes del mundo que lo están. Cuando oiga de cristianos que sufren por su fe, recuerde que son sus hermanos en Cristo. Ore por ellos. Pregunte a Dios qué puede hacer para ayudarles en sus tribulaciones. Cuando una parte del cuerpo sufre, todo el cuerpo sufre. Cuando todas las partes se unen, el sufrimiento es menor, todo el cuerpo se beneficia (1 Corintios 12.26).

24.11 El Antiguo Testamento menciona con frecuencia a los falsos profetas (véanse 2 Reyes 3.13; Isaías 44.25; Jeremías 23.16; Ezequiel 13.2, 3; Miqueas 3.5; Zacarías 13.2). Eran personas que afirmaban haber recibido mensajes de Dios y que predicaban «salud y bienestar». Decían sólo lo que la gente quería oír, aun cuando la nación no seguía a Dios como debiera. Hubo falsos profetas en los tiempos de Jesús y los tenemos también hoy. Son líderes populares que esparcen un evangelio falso, que dicen lo que la gente quiere oír: «Dios quiere que usted sea rico», «Haga lo que desee», «No existen ni el pecado ni el infierno». Jesús anunció que vendrían maestros falsos, y puso en alerta a sus discípulos, así como lo hace con nosotros, para que no escuchemos sus peligrosas palabras.

24.12 Con las enseñanzas falsas y la pérdida de los valores morales viene una enfermedad particularmente destructiva: la pérdida del verdadero amor a Dios y a los demás. El pecado enfría nuestro amor por Dios y por los demás al hacer que nos enfoquemos sólo en nosotros mismos. Nadie podrá amar si piensa sólo en sí mismo.

24.13 Jesús predijo que los que aborrecen sus puntos de vista perseguirían con severidad a los cristianos. Sin embargo, los cristianos podían tener esperanza en medio de la terrible persecución, sabiendo que la salvación era de ellos. Los tiempos de prueba sirven para diferenciar a los cristianos verdaderos de los que no lo son o de los que son cristianos sólo cuando las cosas van bien. Cuando lo presionen a rendirse y dar las espaldas a Cristo, no ceda. Recuerde los beneficios de permanecer firme y siga viviendo por Cristo.

24.14 Jesús dijo que antes de que Él volviera, las buenas nuevas acerca del Reino (el mensaje de salvación) serían predicadas en todo el mundo. Esta era la misión de los discípulos, y es la nuestra hoy. Jesús se ocupó del fin de los tiempos y del juicio final a fin de mostrar a sus seguidores la urgencia de esparcir las buenas nuevas de salvación por doquier.

24.15, 16 ¿Qué es esta «abominación desoladora» que Daniel y Jesús mencionan? Antes que como un objeto específico, acontecimiento o persona, pudiera interpretarse como un intento deliberado de mofarse y negar la realidad de la presencia de Dios. La predicción de Daniel se hizo realidad en 168 a.C. cuando Antíoco Epífanes sacrificó un cerdo a Zeus en el altar del templo santo (Daniel 9.27; 11.30, 31). Las palabras de Jesús resonaron en 70 d.C., cuando Tito colocó un ídolo en el lugar del templo incendiado después de destruir Jerusalén. Al final de los tiempos, el Anticristo levantará una estatua de sí mismo y ordenará que todos la adoren (2 Tesalonicenses 2.4; Apocalipsis 13.14, 15). Estas son todas las «abominaciones» que buscarán desacreditar lo santo.

24.21,22 Jesús, al hablar del fin de los tiempos, enfocaba a la vez acontecimientos cercanos y futuros, como lo hacían los profetas del Antiguo Testamento. Muchas de estas persecuciones ya han acontecido, muchas están todavía por venir. Pero Dios está en control aún de la duración de las persecuciones. No olvidará a su pueblo. Esto es todo lo que necesitamos saber acerca del futuro para alentarnos a vivir con rectitud hoy.

24.23,24 Jesús advierte acerca de los falsos maestros que retienen la verdad. Al examinarlos bien, se ve que muchos mensajes atractivos no están de acuerdo con el mensaje de Dios en la Biblia. Sólo un fundamento sólido en la Palabra de Dios nos puede equipar para percibir los errores y distorsiones de las falsas enseñanzas.

24.24–28 En medio de la persecución aun a los creyentes firmes se les hará difícil ser fieles. Para evitar ser engañados por los falsos mesías, debemos entender que el regreso de Jesús será incuestionable (Marcos 13.26). Cuando Él vuelva, no habrá duda alguna. Si alguien tiene que decirnos que el Mesías ya vino, es porque no es así (24.27). Cuando Cristo venga, todos lo veremos. Biblia del Diario Vivir. RVR 1960.