Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY  8 DE AGOSTO. Salmo 82,83,84,


SALMO 82

Amonestación contra los juicios injustos

Salmo de Asaf.

1 Dios está en la reunión de los dioses;

En medio de los dioses juzga.

2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente,

Y aceptaréis las personas de los impíos?  Selah

3 Defended al débil y al huérfano;

Haced justicia al afligido y al menesteroso.

4 Librad al afligido y al necesitado;

Libradlo de mano de los impíos.

5 No saben, no entienden,

Andan en tinieblas;

Tiemblan todos los cimientos de la tierra.

6 Yo dije: Vosotros sois dioses,

Y todos vosotros hijos del Altísimo;

7 Pero como hombres moriréis,

Y como cualquiera de los príncipes caeréis.

8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra;

Porque tú heredarás todas las naciones.


SALMO 83

Plegaria pidiendo la destrucción de los enemigos de Israel

Cántico. Salmo de Asaf.

1 Oh Dios, no guardes silencio;

No calles, oh Dios, ni te estés quieto.

2 Porque he aquí que rugen tus enemigos,

Y los que te aborrecen alzan cabeza.

3 Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente,

Y han entrado en consejo contra tus protegidos.

4 Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación,

Y no haya más memoria del nombre de Israel.

5 Porque se confabulan de corazón a una,

Contra ti han hecho alianza

6 Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas,

Moab y los agarenos;

7 Gebal, Amón y Amalec,

Los filisteos y los habitantes de Tiro.

8 También el asirio se ha juntado con ellos;

Sirven de brazo a los hijos de Lot.  Selah

9 Hazles como a Madián,

Como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón;

10 Que perecieron en Endor,

Fueron hechos como estiércol para la tierra.

11 Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb;

Como a Zeba y a Zalmuna a todos sus príncipes,

12 Que han dicho: Heredemos para nosotros

Las moradas de Dios.

13 Dios mío, ponlos como torbellinos,

Como hojarascas delante del viento,

14 Como fuego que quema el monte,

Como llama que abrasa el bosque.

15 Persíguelos así con tu tempestad,

Y atérralos con tu torbellino.

16 Llena sus rostros de vergüenza,

Y busquen tu nombre, oh Jehová.

17 Sean afrentados y turbados para siempre;

Sean deshonrados, y perezcan.

18 Y conozcan que tu nombre es Jehová;

Tú solo Altísimo sobre toda la tierra.


SALMO 84

Anhelo por la casa de Dios

Al músico principal; sobre Gitit. Salmo para los hijos de Coré.

1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!

2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

3 Aun el gorrión halla casa,

Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos,

Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos,

Rey mío, y Dios mío.

4 Bienaventurados los que habitan en tu casa;

Perpetuamente te alabarán. Selah

5 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,

En cuyo corazón están tus caminos.

6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente,

Cuando la lluvia llena los estanques.

7 Irán de poder en poder;

Verán a Dios en Sion.

8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración;

Escucha, oh Dios de Jacob. Selah

9 Mira, oh Dios, escudo nuestro,

Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.

10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.

Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios,

Que habitar en las moradas de maldad.

11 Porque sol y escudo es Jehová Dios;

Gracia y gloria dará Jehová.

No quitará el bien a los que andan en integridad.

12 Jehová de los ejércitos,

Dichoso el hombre que en ti confía. Amén.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 8 DE AGOSTO. Romanos 8:19 - 39.

19Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. 20Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; 21porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; 23y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. 24Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? 25Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.

26Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

 Más que vencedores

28Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 29Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

31¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? 33¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36Como está escrito:

Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.

 37Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Amén. Rv 1960.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 8 DE AGOSTO.

Salmo 82,83,84,


Capítulo 82

82.6 Este salmo llama «dioses» e «hijos del Altísimo» a los gobernantes y jueces de Israel debido a que representaban a Dios al ejecutar el juicio. En Juan 10.34–36, Jesús usó este pasaje para defender sus declaraciones de ser Dios. Su argumento era como sigue: Si Dios llamó a hombres comunes «dioses», ¿por qué era una blasfemia que Él, el verdadero Hijo de Dios, se declarara igual a Dios?


Capítulo 83

83.5–8 Quizás esta alianza en contra de Dios se refiera a la reunión de ciertos reyes para pelear en contra de Josafat y el pueblo de Judá (2 Crónicas 20). Al autor del salmo se le llama Asaf, pero esto puede significar Asaf o uno de sus descendientes. Uno de los hijos de Asaf llamado Jahaziel profetizó la victoria para Judá en la batalla en contra de Josafat (2 Crónicas 20.13–17). El salmista dice que la alianza en contra de Judá es en verdad en contra de Dios. Por lo tanto, Jahaziel exclamó: «Porque no es vuestra la guerra, sino de Dios» (2 Crónicas 20.15). Dios es el «solo Altísimo sobre toda la tierra» (83.18) y los enemigos de Israel se consideraban enemigos de Dios. Los agarenos pudieron haber sido los descendientes de Agar (Génesis 21.8–21).

83.8–11 «Los hijos de Lot» se refiere a los moabitas y amonitas (Génesis 19.36–38). Sísara era capitán del ejército opresor del rey cananeo Jabín. Lo asesinó una mujer (véase en Jueces 4 la historia completa). (Si desea más información sobre la historia de Oreb y Zeeb, véase Jueces 7.25; para Zeba y Zalmuna, véase Jueces 8.21.)

83.13-18 Alrededor de Judá había naciones paganas que buscaban su caída. El salmista oró que Dios se las llevara como hojarasca ante el viento hasta que reconocieran que Jehová está sobre todos los gobernantes de la tierra. A veces debemos estar humillados por la adversidad antes que podamos buscar y ver a Dios; antes de obtener la victoria final nos deben derrotar. ¿No sería mejor buscar a Dios en tiempos de prosperidad antes que esperar hasta que su juicio nos venga encima?


Capítulo 84

84.1,4 El escritor anhelaba salir pronto del mundo y encontrarse con Dios en sus moradas, su santo templo. Podemos encontrarnos con Dios en cualquier parte en cualquier momento, pero sabemos que asistir al lugar donde se congrega la iglesia nos ayuda a alejarnos del bullicio de la vida pues entramos donde podemos meditar y orar con tranquilidad. Encontramos gozo, no en el hermoso edificio, sino en la oración, el canto, la enseñanza, la predicación y la comunión.

84.5-7 La peregrinación hacia el templo pasaba a través del árido valle de lágrimas. No se ha identificado ningún valle en especial y quizás sea uno simbólico por los tiempos de luchas y lágrimas a través de los cuales el pueblo debió pasar en su camino para encontrarse con Dios. El fuerte crecimiento ante la presencia de Dios a menudo lo precede el viaje a través de los áridos lugares que hay en nuestra vida. La persona que se deleita en pasar tiempo con Dios verá su propia adversidad como un motivo para volver a experimentar la fidelidad de Él. Si usted anda por su valle de lágrimas en el día de hoy, tenga la seguridad de que lo conducirá hacia Dios y no lejos de Él.

84.11 Este versículo no promete que Dios nos dará todo lo que nosotros pensemos que es bueno, sino que no detendrá lo que es siempre bueno. Nos dará los medios para andar por sus caminos, pero nosotros somos los que tenemos que caminar. Cuando lo obedecemos, no detendrá nada que nos pueda ayudar a vivir para Él.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 8 DE AGOSTO. 

Romanos 8:19 – 39

8.19-22 Los cristianos ven al mundo tal como es: decadente en lo físico e infectado por el pecado en lo espiritual. Sin embargo, los cristianos no debemos ser pesimistas, porque tenemos la esperanza de un futuro glorioso. Miramos hacia los nuevos cielos y tierra que Dios prometió y esperamos el nuevo orden que librará al mundo de pecado, enfermedades y maldad. Mientras tanto, salimos con Cristo al mundo a sanar cuerpos y almas enfermas y luchar contra los efectos malignos del pecado.

8.23 Resucitaremos con cuerpos glorificados semejante al que Cristo posee ahora en el cielo (véase 1 Corintios 15.25–58). Tenemos las «primicias», el adelanto del Espíritu Santo como garantía de nuestra vida resucitada (véanse 2 Corintios 1.22; 5.5; Efesios 1.4).

8.24,25 Es natural que los hijos confíen en sus padres a pesar de que estos algunas veces fallan al cumplir con sus promesas. Nuestro Padre celestial, sin embargo, nunca promete algo que después no cumpla. No obstante, su plan puede demorar más de lo que esperábamos. En lugar de actuar como niños impacientes mientras esperamos que se revele la voluntad de Dios, debiéramos confiar en la bondad y sabiduría del Señor.

8.24, 25 En Romanos, Pablo presenta la idea de que la salvación es pasado, presente y futuro. Es pasado porque fuimos salvos en el momento en que creímos en Jesucristo como Señor y Salvador (3.21–26; 5.1–11; 6.1–11, 22, 23); nuestra vida nueva (vida eterna) comenzó en ese momento. Es presente porque nos estamos salvando; o sea, estamos en proceso de santificación. Pero al mismo tiempo no recibimos por completo los beneficios y bendiciones de la salvación que recibiremos cuando el reino de Cristo se establezca definitivamente. Esa será nuestra salvación futura. Aunque estamos seguros de nuestra salvación, seguimos mirando con esperanza y confianza hacia aquel cambio completo de cuerpo y personalidad que nos espera más allá de esta vida, cuando seamos como Él es (1 Juan 3.2).

8.26,27 Como creyente, no está abandonado a su suerte para enfrentar los problemas. Aun cuando no sepa las palabras adecuadas cuando ora, el Espíritu Santo ora con usted y por usted, y Dios contesta. Con la ayuda de Dios al orar, usted no debe temer estar ante su presencia. Pida que el Espíritu Santo interceda en su favor «conforme a la voluntad de Dios». Luego, cuando presente sus peticiones a Dios, confíe en que Él siempre le dará lo mejor.

8.28 Dios hace posible que «todas las cosas», no solo incidentes aislados, redunden en nuestro bien. Esto no significa que todo lo que nos pasa es bueno. Lo malo sigue prevaleciendo en nuestro mundo caído, pero Dios es capaz de cambiar todas las circunstancias a nuestro favor. Tenga presente que Dios no está ocupado en hacernos felices, sino en cumplir sus propósitos. Note asimismo que esta promesa no es para todos. Es solo para los que aman a Dios y forman parte de los planes divinos. Los «llamados» son todas los que el Espíritu Santo convence y permite que reciban a Cristo. Estas personas tienen una nueva perspectiva, una nueva mentalidad en la vida. Confían en Dios, no en los tesoros de la vida; buscan su seguridad en el cielo, no en la tierra; aprenden a aceptar el dolor y la persecución, no a lamentarlos, porque Dios está con ellos.

8.29 La meta suprema de Dios en cuanto a nosotros es hacernos semejantes a Cristo (1 Juan 3.2). A medida que vamos siendo como Él, descubrimos lo que en realidad somos, las personas para lo cual fuimos creados. ¿Cómo podemos ser conformados a la imagen de Cristo? Leyendo y prestando atención a la Palabra de Dios, estudiando su vida en la tierra a través de los Evangelios, llenándonos con el Espíritu Santo y haciendo la obra de Dios en la tierra.

8.30 Llamó significa convocó o invitó. Si desea más información acerca de la justificación y la glorificación, véase el cuadro en el capítulo 3.

8.31-34 ¿Cree que por no ser suficientemente bueno Dios no lo salvará? ¿Piensa o siente que la salvación es para todos menos para usted? Entonces estos versículos le vienen muy bien. Si Dios entregó a su Hijo por usted, ¡no va a quitarle la salvación! Si Cristo dio su vida por usted, ¡no va cambiar de opinión ni condenarlo! La epístola de Romanos, más que una explicación teológica de la gracia redentora de Dios, es una carta de consuelo y aliento dirigida a usted.

8.35-39 Estos versículos contienen una de las promesas más reconfortantes de todas las Escrituras. Los creyentes siempre han tenido que enfrentar dificultades de diversas formas: persecución, enfermedad, prisión, aun muerte. Esto podría hacerles creer que Cristo los había abandonado. Pero Pablo exclama que es imposible que algo nos separe de Cristo. Su muerte a nuestro favor es prueba de su amor inquebrantable. Nada impedirá su presencia constante con nosotros. Dios nos dice cuán grande es su amor para que nos sintamos bien seguros en Él. Si tenemos esta seguridad sorprendente, no temeremos. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv. 1960.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY  7 DE AGOSTO. Salmo 79,80,81, 

SALMO 79

Lamento por la destrucción de Jerusalén

Salmo de Asaf.

1 Oh Dios, vinieron las naciones a tu heredad;

Han profanado tu santo templo;

Redujeron a Jerusalén a escombros.

2 Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos,

La carne de tus santos a las bestias de la tierra.

3 Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalén,

Y no hubo quien los enterrase.

4 Somos afrentados de nuestros vecinos,

Escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores.

5 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Estarás airado para siempre?

¿Arderá como fuego tu celo?

6 Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen,

Y sobre los reinos que no invocan tu nombre.

7 Porque han consumido a Jacob,

Y su morada han asolado.

8 No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados;

Vengan pronto tus misericordias a encontrarnos,

Porque estamos muy abatidos.

9 Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre;

Y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre.

10 Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios?

Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos,

La venganza de la sangre de tus siervos que fue derramada.

11 Llegue delante de ti el gemido de los presos;

Conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte,

12 Y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete tantos

De su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová.

13 Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu prado,

Te alabaremos para siempre;

De generación en generación cantaremos tus alabanzas.


SALMO 80

Súplica por la restauración

Al músico principal; sobre Lirios. Testimonio. Salmo de Asaf.

1 Oh Pastor de Israel, escucha;

Tú que pastoreas como a ovejas a José,

Que estás entre querubines, resplandece.

2 Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés,

Y ven a salvarnos.

3 Oh Dios, restáuranos;

Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

4 Jehová, Dios de los ejércitos,

¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo?

5 Les diste a comer pan de lágrimas,

Y a beber lágrimas en gran abundancia.

6 Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos,

Y nuestros enemigos se burlan entre sí.

7 Oh Dios de los ejércitos, restáuranos;

Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

8 Hiciste venir una vid de Egipto;

Echaste las naciones, y la plantaste.

9 Limpiaste sitio delante de ella,

E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.

10 Los montes fueron cubiertos de su sombra,

Y con sus sarmientos los cedros de Dios.

11 Extendió sus vástagos hasta el mar,

Y hasta el río sus renuevos.

12 ¿Por qué aportillaste sus vallados,

Y la vendimian todos los que pasan por el camino?

13 La destroza el puerco montés,

Y la bestia del campo la devora.

14 Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora;

Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,

15 La planta que plantó tu diestra,

Y el renuevo que para ti afirmaste.

16 Quemada a fuego está, asolada;

Perezcan por la reprensión de tu rostro.

17 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra,

Sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste.

18 Así no nos apartaremos de ti;

Vida nos darás, e invocaremos tu nombre.

19 ¡Oh Jehová, Dios de los ejércitos, restáuranos!

Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.


SALMO 81

Bondad de Dios y perversidad de Israel

Al músico principal; sobre Gitit. Salmo de Asaf.

1 Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra;

Al Dios de Jacob aclamad con júbilo.

2 Entonad canción, y tañed el pandero,

El arpa deliciosa y el salterio.

3 Tocad la trompeta en la nueva luna,

En el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne.

4 Porque estatuto es de Israel,

Ordenanza del Dios de Jacob.

5 Lo constituyó como testimonio en José

Cuando salió por la tierra de Egipto.

Oí lenguaje que no entendía;

6 Aparté su hombro de debajo de la carga;

Sus manos fueron descargadas de los cestos.

7 En la calamidad clamaste, y yo te libré;

Te respondí en lo secreto del trueno;

Te probé junto a las aguas de Meriba.  Selah

8 Oye, pueblo mío, y te amonestaré.

Israel, si me oyeres,

9 No habrá en ti dios ajeno,

Ni te inclinarás a dios extraño.

10 Yo soy Jehová tu Dios,

Que te hice subir de la tierra de Egipto;

Abre tu boca, y yo la llenaré. 

11 Pero mi pueblo no oyó mi voz,

E Israel no me quiso a mí.

12 Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón;

Caminaron en sus propios consejos.

13 ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo,

Si en mis caminos hubiera andado Israel!

14 En un momento habría yo derribado a sus enemigos,

Y vuelto mi mano contra sus adversarios.

15 Los que aborrecen a Jehová se le habrían sometido,

Y el tiempo de ellos sería para siempre.

16 Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo,

Y con miel de la peña les saciaría. Amén.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 7 DE AGOSTO. Romanos 8:1-18.

Viviendo en el Espíritu

Capitulo 8: 1 - 18

1Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 2Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 5Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 7Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

9Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 10Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. 11Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

12Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 13porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 14Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. 15Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! 16El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 17Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

18Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.  Amén. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 7 DE AGOSTO. Salmo 79,80,81,

Capítulo 79

79.6 De acuerdo con el Antiguo Testamento, a menudo la ira y el juicio de Dios se desencadenaban en naciones enteras debido a que los pecados de la gente estaban en esa nación. Aquí, Asaf imploró para que llegara el juicio sobre los reinos que se negaban a reconocer la autoridad de Dios. Es irónico, pero la propia nación de Asaf, Judá, Dios la juzgaba precisamente por haberse negado a hacer esto (2 Crónicas 36.14–20). La gente esta fue la que hizo votos de lealtad a Dios, sin embargo ahora lo rechazaban. De ahí que su juicio fuera aun peor.

79.10 Al final, la gloria de Dios será evidente a todas las naciones, pero mientras tanto, debemos soportar el sufrimiento con paciencia y permitir que Dios nos purifique a través de él. Por razones que desconocemos, se les permite a los paganos burlarse de los creyentes. Debemos estar preparados para la crítica, las burlas y las declaraciones agresivas debido a que Dios no nos coloca fuera de los ataques de los que se burlan de nosotros.

Capítulo 80

80.1 Querubines son ángeles poderosos.

80.3,7,19 Tres veces el escritor llama a Dios para que los «restaure». Antes de la restauración debe venir el arrepentimiento, un cambio de actitud respecto a nuestros pecados. El arrepentimiento demanda que nos humillemos y volvamos a Dios para recibir su perdón. Cuando nos volvemos a Dios, nos ayuda a vernos a nosotros mismos, incluyendo nuestros pecados, con más claridad. Y cuando vemos nuestro pecado, el proceso de arrepentimiento debe repetirse una y otra vez. Solo así seremos restaurados a la comunión con Dios.

80.17 «Sea tu mano sobre el varón de tu diestra» quizás no se refiera al Mesías, sino a Israel, a quien Dios llama en otras partes «mi hijo, mi primogénito» (Éxodo 4.22). El salmista suplica que Dios restaure su misericordia a Israel, el pueblo escogido para llevar su mensaje al mundo.

Capítulo 81

81.1-5 Las fiestas de Israel recordaban a la nación los grandes milagros de Dios. Era un tiempo de regocijo y un momento de renovar fuerzas para las luchas diarias de la vida. En Navidad, ¿giran la mayoría de sus pensamientos en torno a los regalos? ¿Acaso la Pascua es solo una fecha propicia para tomar vacaciones y la cena del día de Acción de Gracias para una buena comida? Recuerde los orígenes espirituales de esos días especiales y úselos como oportunidades de adorar a Dios por la bondad que le muestra a usted, a su familia y a su nación.

81.2–4 David instituyó la música en los servicios de adoración del templo (1 Crónicas 25). La música y la adoración van de la mano. La adoración involucra a la persona en su totalidad, y la música ayuda a elevar sus pensamientos y emociones hacia Dios. A través de la música reflexionamos sobre nuestras necesidades y fallas, así como también alabamos la grandeza de Dios.

81.11,12 Dios permitió que los israelitas siguieran ciegos, necios y egoístas, cuando debían ser obedientes y cumplir los deseos de Dios. A veces Él permite que continuemos con nuestra necedad para hacernos volver a nuestros cabales. No nos impide rebelarnos porque quiere que aprendamos de las consecuencias del pecado. Dios usa estas experiencias para evitar que las personas caigan en pecados mayores y tengan fe en Él.

81.13–16 Dios estipuló en su pacto que Él restauraría a su pueblo si lo escuchaban y se volvían a Él (Éxodo 23.22–27; Levítico 26.3–13; Deuteronomio 7.12–26; 28.1–14).


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 7 DE AGOSTO. Romanos 8:1 – 18.

Capítulo 8

8.1 «Es inocente; déjenlo en libertad». ¿Qué significan estas palabras para usted si se hallara en la fila de las personas condenadas a muerte? El hecho es que todo el género humano está sentenciado a muerte, condenado con justicia por quebrantar repetidamente la santa ley de Dios. Sin Jesús no tendríamos esperanza alguna. ¡Pero gracias a Dios! Nos declaró inocentes y nos concedió libertad del pecado para hacer su voluntad.

8.2 Este Espíritu de vida es el Espíritu Santo. Estuvo presente en la creación del mundo (Génesis 1.2) y es el que produce el renacimiento de todo cristiano. El Espíritu Santo nos da el poder que necesitamos para disfrutar la vida cristiana. Si desea más información acerca del Espíritu Santo, léanse las notas a Juan 3.6; Hechos 1.3; 1.4, 5; 1.5.

8.3 Jesús se dio en sacrificio por nuestros pecados. En los tiempos del Antiguo Testamento, se ofrecían continuamente sacrificios de animales en el templo. Los sacrificios mostraban a los israelitas la seriedad del pecado: la sangre debía esparcirse para que se recibiera el perdón (véase Levítico 17.11). Pero en verdad la sangre de los animales no podía quitar el pecado (Hebreos 10.4). Los sacrificios representaban el sacrificio de Cristo, quien pagó el castigo de todos los pecados.

8.5, 6 Pablo divide a la gente en dos categorías: los que son de la carne y los que son del Espíritu Santo. Todos estaríamos en la primera categoría si Jesús no nos hubiera ofrecido una vía de escape. Una vez que aceptamos a Jesús, le seguimos porque su senda nos brinda vida y paz. Cada día debemos decidir a conciencia centrar nuestras vidas en Dios. Use la Biblia para ver los mandatos de Dios y sígalos. Pregúntese en cada situación dudosa: «¿Qué quiere Jesús que haga?» Cuando el Espíritu Santo le muestre lo que es bueno, hágalo con entusiasmo. Si desea más información acerca de la naturaleza que se opone a nuestra nueva vida en Cristo, léanse 6.6–8; Efesios 4.22–24; Colosenses 3.3–15.

8.9 ¿Se ha preguntado alguna vez si es cristiano de verdad o no? Cristiano es todo el que tiene el Espíritu de Dios morando en Él. Si usted ha confiado sinceramente en Cristo como Salvador y lo ha reconocido como Señor, el Espíritu Santo ha entrado a su vida y ya es cristiano. Uno no sabe que ha recibido el Espíritu Santo porque haya sentido ciertas emociones, sino porque Jesús lo ha prometido. Cuando el Espíritu Santo obra en nosotros, creemos que Jesús es el Hijo de Dios y que la vida eterna se obtiene a través de Él (1 Juan 5.5); empezamos a actuar bajo la dirección de Cristo (Romanos 8.5; Gálatas 5.22, 23); encontramos ayuda en los problemas cotidianos y en la oración (Romanos 8.26, 27); podemos servir a Dios y hacer su voluntad (Hechos 1.8; Romanos 12.6ss); y somos parte del plan de Dios para la edificación de su Iglesia (Efesios 4.12, 13).

8.11 El Espíritu Santo es promesa de Dios o garantía de vida eterna para quienes creen en Él. El Espíritu está ahora en nosotros por fe y por fe estamos seguros de que viviremos con Cristo por la eternidad. Véanse Romanos 8.23; 1 Corintios 6.14; 2 Corintios 4.14; 1 Tesalonicenses 4.14.

8.13 «Hacéis morir las obras de la carne» significa dar por muerto el poder del pecado en nuestro cuerpo (véanse 6.11; Gálatas 5.24). Cuando nos consideramos muertos al pecado, podemos rechazar la tentación.

8.14–17 Pablo toma la adopción para ilustrar la nueva relación del creyente con Dios. En la cultura romana, la persona adoptada perdía todos sus derechos en su familia anterior y ganaba los derechos de un hijo legítimo en su nueva familia. Se convertía en heredero de las posesiones de su nuevo padre. Asimismo, cuando uno acepta a Cristo, gana todos los privilegios y responsabilidades de un hijo en la familia de Dios. Uno de estos privilegios notables es recibir la dirección del Espíritu Santo (véase Gálatas 4.5, 6). Quizás no sintamos siempre que pertenecemos a Dios, pero el Espíritu Santo es nuestro testigo. Su presencia en nosotros nos recuerda quiénes somos, y nos anima con su amor divino (5.5).

8.14-17 Ya no somos esclavos temerosos y viles. Ahora somos hijos del Amo. ¡Qué privilegio! Debido a que somos hijos de Dios, disfrutamos de grandes riquezas como coherederos. Dios ya nos ha dado sus mejores regalos: su Hijo, perdón, vida eterna; y nos anima a pedirle todo lo que necesitemos.

8.17 Identificarse uno con Jesús tiene un precio. Junto con las grandes riquezas que menciona, Pablo habla de los sufrimientos que los cristianos enfrentarán. ¿Qué clase de sufrimientos serán? Para los creyentes del primer siglo hubo consecuencias sociales y económicas, y muchos enfrentaron persecución y muerte. Nosotros también debemos pagar un precio por seguir a Jesús. En muchos lugares del mundo actual, los cristianos enfrentan presiones tan severas como las de los primeros seguidores de Cristo. Aun en países donde el cristianismo se tolera o alienta, los cristianos no deben bajar la guardia. Vivir como Cristo lo hizo (servir a otros, ceder sus derechos, resistir las presiones para conformarse al mundo) siempre exige un precio. Nada que suframos, sin embargo, podrá compararse al gran precio que Jesús pagó por nosotros para salvarnos. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960.