Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 18 DE Marzo. Deuteronomio 31, 32

Josué es instalado como sucesor de Moisés

31

1Fue Moisés y habló estas palabras a todo Israel, 2y les dijo: Este día soy de edad de ciento veinte años; no puedo más salir ni entrar; además de esto Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán. 3Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá a estas naciones delante de ti, y las heredarás; Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho. 4Y hará Jehová con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, a quienes destruyó. 5Y los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que os he mandado. 6Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.

7Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar. 8Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.

9Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel. 10Y les mandó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete años, en el año de la remisión, en la fiesta de los tabernáculos, 11cuando viniere todo Israel a presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos. 12Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley; 13y los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.

14Y Jehová dijo a Moisés: He aquí se ha acercado el día de tu muerte; llama a Josué, y esperad en el tabernáculo de reunión para que yo le dé el cargo. Fueron, pues, Moisés y Josué, y esperaron en el tabernáculo de reunión. 15Y se apareció Jehová en el tabernáculo, en la columna de nube; y la columna de nube se puso sobre la puerta del tabernáculo.

16Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con él; 17y se encenderá mi furor contra él en aquel día; y los abandonaré, y esconderé de ellos mi rostro, y serán consumidos; y vendrán sobre ellos muchos males y angustias, y dirán en aquel día: ¿No me han venido estos males porque no está mi Dios en medio de mí? 18Pero ciertamente yo esconderé mi rostro en aquel día, por todo el mal que ellos habrán hecho, por haberse vuelto a dioses ajenos. 19Ahora pues, escribíos este cántico, y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel. 20Porque yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto. 21Y cuando les vinieren muchos males y angustias, entonces este cántico responderá en su cara como testigo, pues será recordado por la boca de sus descendientes; porque yo conozco lo que se proponen de antemano, antes que los introduzca en la tierra que juré darles. 22Y Moisés escribió este cántico aquel día, y lo enseñó a los hijos de Israel.

23Y dio orden a Josué hijo de Nun, y dijo: Esfuérzate y anímate, pues tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra que les juré, y yo estaré contigo.

 Orden de guardar la ley junto al arca

24Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse, 25dio órdenes Moisés a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, diciendo: 26Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti. 27Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura cerviz; he aquí que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehová; ¿cuánto más después que yo haya muerto? 28Congregad a mí todos los ancianos de vuestras tribus, y a vuestros oficiales, y hablaré en sus oídos estas palabras, y llamaré por testigos contra ellos a los cielos y a la tierra. 29Porque yo sé que después de mi muerte, ciertamente os corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado; y que os ha de venir mal en los postreros días, por haber hecho mal ante los ojos de Jehová, enojándole con la obra de vuestras manos.

 Cántico de Moisés

30Entonces habló Moisés a oídos de toda la congregación de Israel las palabras de este cántico hasta acabarlo.

32

1 Escuchad, cielos, y hablaré;

Y oiga la tierra los dichos de mi boca.

2 Goteará como la lluvia mi enseñanza;

Destilará como el rocío mi razonamiento;

Como la llovizna sobre la grama,

Y como las gotas sobre la hierba;

3 Porque el nombre de Jehová proclamaré.

Engrandeced a nuestro Dios.

4 El es la Roca, cuya obra es perfecta,

Porque todos sus caminos son rectitud;

Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él;

Es justo y recto.

5 La corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha,

Generación torcida y perversa.

6 ¿Así pagáis a Jehová,

Pueblo loco e ignorante?

¿No es él tu padre que te creó?

El te hizo y te estableció.

7 Acuérdate de los tiempos antiguos,

Considera los años de muchas generaciones;

Pregunta a tu padre, y él te declarará;

A tus ancianos, y ellos te dirán.

8 Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones,

Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres,

Estableció los límites de los pueblos

Según el número de los hijos de Israel.

9 Porque la porción de Jehová es su pueblo;

Jacob la heredad que le tocó.

10 Le halló en tierra de desierto,

Y en yermo de horrible soledad;

Lo trajo alrededor, lo instruyó,

Lo guardó como a la niña de su ojo.

11 Como el águila que excita su nidada,

Revolotea sobre sus pollos,

Extiende sus alas, los toma,

Los lleva sobre sus plumas,

12 Jehová solo le guió,

Y con él no hubo dios extraño.

13 Lo hizo subir sobre las alturas de la tierra,

Y comió los frutos del campo,

E hizo que chupase miel de la peña,

Y aceite del duro pedernal;

14 Mantequilla de vacas y leche de ovejas,

Con grosura de corderos,

Y carneros de Basán; también machos cabríos,

Con lo mejor del trigo;

Y de la sangre de la uva bebiste vino.

15 Pero engordó Jesurún, y tiró coces

(Engordaste, te cubriste de grasa);

Entonces abandonó al Dios que lo hizo,

Y menospreció la Roca de su salvación.

16 Le despertaron a celos con los dioses ajenos;

Lo provocaron a ira con abominaciones.

17 Sacrificaron a los demonios, y no a Dios;

A dioses que no habían conocido,

A nuevos dioses venidos de cerca,

Que no habían temido vuestros padres.

18 De la Roca que te creó te olvidaste;

Te has olvidado de Dios tu creador.

19 Y lo vio Jehová, y se encendió en ira

Por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.

20 Y dijo: Esconderé de ellos mi rostro,

Veré cuál será su fin;

Porque son una generación perversa,

Hijos infieles.

21 Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios;

Me provocaron a ira con sus ídolos;

Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo,

Los provocaré a ira con una nación insensata.

22 Porque fuego se ha encendido en mi ira,

Y arderá hasta las profundidades del Seol;

Devorará la tierra y sus frutos,

Y abrasará los fundamentos de los montes.

23 Yo amontonaré males sobre ellos;

Emplearé en ellos mis saetas.

24 Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente

Y de peste amarga;

Diente de fieras enviaré también sobre ellos,

Con veneno de serpientes de la tierra.

25 Por fuera desolará la espada,

Y dentro de las cámaras el espanto;

Así al joven como a la doncella,

Al niño de pecho como al hombre cano.

26 Yo había dicho que los esparciría lejos,

Que haría cesar de entre los hombres la memoria de ellos,

27 De no haber temido la provocación del enemigo,

No sea que se envanezcan sus adversarios,

No sea que digan: Nuestra mano poderosa

Ha hecho todo esto, y no Jehová.

28 Porque son nación privada de consejos,

Y no hay en ellos entendimiento.

29 ¡Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto,

Y se dieran cuenta del fin que les espera!

30 ¿Cómo podría perseguir uno a mil,

Y dos hacer huir a diez mil,

Si su Roca no los hubiese vendido,

Y Jehová no los hubiera entregado?

31 Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca,

Y aun nuestros enemigos son de ello jueces.

32 Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos,

Y de los campos de Gomorra;

Las uvas de ellos son uvas ponzoñosas,

Racimos muy amargos tienen.

33 Veneno de serpientes es su vino,

Y ponzoña cruel de áspides.

34 ¿No tengo yo esto guardado conmigo,

Sellado en mis tesoros?

35 Mía es la venganza y la retribución;

A su tiempo su pie resbalará,

Porque el día de su aflicción está cercano,

Y lo que les está preparado se apresura.

36 Porque Jehová juzgará a su pueblo,

Y por amor de sus siervos se arrepentirá,

Cuando viere que la fuerza pereció,

Y que no queda ni siervo ni libre.

37 Y dirá: ¿Dónde están sus dioses,

La roca en que se refugiaban;

38 Que comían la grosura de sus sacrificios,

Y bebían el vino de sus libaciones?

Levántense, que os ayuden

Y os defiendan.

39 Ved ahora que yo, yo soy,

Y no hay dioses conmigo;

Yo hago morir, y yo hago vivir;

Yo hiero, y yo sano;

Y no hay quien pueda librar de mi mano.

40 Porque yo alzaré a los cielos mi mano,

Y diré: Vivo yo para siempre,

41 Si afilare mi reluciente espada,

Y echare mano del juicio,

Yo tomaré venganza de mis enemigos,

Y daré la retribución a los que me aborrecen.

42 Embriagaré de sangre mis saetas,

Y mi espada devorará carne;

En la sangre de los muertos y de los cautivos,

En las cabezas de larga cabellera del enemigo.

43 Alabad, naciones, a su pueblo,

Porque él vengará la sangre de sus siervos,

Y tomará venganza de sus enemigos,

Y hará expiación por la tierra de su pueblo.

44Vino Moisés y recitó todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y Josué hijo de Nun. 45Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel; 46y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. 47Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.

 Se le permite a Moisés contemplar la tierra de Canaán

48Y habló Jehová a Moisés aquel mismo día, diciendo: 49Sube a este monte de Abarim, al monte Nebo, situado en la tierra de Moab que está frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán, que yo doy por heredad a los hijos de Israel; 50y muere en el monte al cual subes, y sé unido a tu pueblo, así como murió Aarón tu hermano en el monte Hor, y fue unido a su pueblo; 51por cuanto pecasteis contra mí en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zin; porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel. 52Verás, por tanto, delante de ti la tierra; mas no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 18 DE Marzo. Lucas 1: 1 – 25

EL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS

 Dedicatoria a Teófilo

1

1Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, 2tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, 3me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, 4para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.

 Anuncio del nacimiento de Juan

5Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. 6Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. 7Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada. 8Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, 9conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor. 10Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso. 11Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. 12Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. 13Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. 14Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; 15porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. 16Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. 17E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. 18Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada. 19Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas. 20Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo. 21Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario. 22Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. Él les hablaba por señas, y permaneció mudo. 23Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa.

24Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo: 25Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres. Amen. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 18 DE Marzo. Deuteronomio 31, 32

Capítulo 31

31.10-13 Las leyes debían ser leídas a toda la congregación para que así todos, incluso los niños, pudieran escucharlas. Cada siete años, la nación entera se reunía y escuchaba a un sacerdote leer las leyes. No existían los libros, Biblias ni un puesto de periódicos donde se distribuyera la Palabra de Dios, así que la gente tenía que confiar en el comunicado verbal y en la buena memoria. La memorización era una parte importante de la adoración, ya que si todos conocían la ley, la ignorancia no sería una excusa para quebrantarla. Para cumplir con el propósito y la voluntad de Dios en nuestra vida, necesitamos tener en nuestro corazón y mente el contenido y la sustancia de su Palabra. Para los hebreos, este proceso comenzaba en la niñez. Una de nuestras prioridades deberá ser el enseñar a nuestros niños y a los nuevos creyentes. Nuestros mejores maestros, nuestros mejores recursos y nuestro pensamiento más cuidadosos deberán ser dirigidos a mostrar a los nuevos creyentes cómo seguir a Dios en todas las situaciones de la vida.

31.19-21 En la educación cristiana, existe un lugar para la música y para la edificación de todos los creyentes. Algunas personas memorizan himnos clásicos de la iglesia para ayudarlos a pensar en lo que es verdadero, justo y bueno. Otros encuentran grabaciones que pueden escuchar cuando están en el auto o en casa. ¿De qué maneras creativas puede ser usada la música para enseñar en su iglesia? ¿Cómo podría usted aprovechar al máximo el beneficio de la música en su familia?

31.23 Josué fue designado para tomar el mando de Israel y guiar al pueblo a la tierra prometida (Moisés no pudo entrar en la tierra debido a su desobediencia, Números 20.12). Josué, mencionado por primera vez en Éxodo 17.9, había sido el asistente de Moisés durante muchos años (Josué 1.1). Una de sus cualidades clave era su fe. Fue uno de los doce espías que primero entraron en Canaán, sólo él y Caleb creyeron que Dios podía ayudar a Israel a conquistar la tierra (Números 13.1–14.30). En dos oportunidades en este capítulo, Moisés anima a Josué a que sea fuerte y valiente (31.7, 23). Ciertamente, era una tarea atemorizante cuidar, ayudar a resolver sus disputas y guiar a la batalla a tres millones de personas. Encontrar valor sería una de las pruebas más grandes para Josué. Él era fuerte y valiente porque sabía que Dios estaba con él, y tenía fe en que Dios haría todo lo que había prometido a Israel.

31.27-29 Moisés sabía que los israelitas, a pesar de todo lo que sabían que Dios había hecho, llevaban la rebeldía en su corazón. Merecían el castigo de Dios, aun cuando en vez de eso, con frecuencia, recibían la misericordia de Dios. Nosotros también somos testarudos y rebeldes por naturaleza. A lo largo de nuestra vida luchamos con el pecado. No es suficiente arrepentirnos una vez al mes o una vez a la semana. Debemos continuamente apartarnos de nuestros pecados y permitir que la misericordia de Dios nos salve.

Capítulo 32

32.1ss Moisés no sólo era un gran profeta, sino que además era un director del canto. Después de tres sermones, transformó su mensaje en canto. En ocasiones, recitar algo de una manera diferente lo hace más fácil de recordar. Esta canción es una breve historia de Israel. Les recordaba los errores, los prevenía de volver a caer en ellos y les ofrecía la esperanza que sólo se puede encontrar al confiar en Dios.

32.10 Los israelitas no tenían excusa para abandonar a Dios. Él los había protegido como un pastor bondadoso. Los había guardado como una persona protege la pupila (la niña) de su ojo. Había sido el protector que los rodeaba, como una mamá águila que protege a sus pichones. Sólo el Señor los había guiado. Y sólo el Señor nos guía a nosotros. Recordemos que debemos confiar en Él.

32.46, 47 Moisés instó al pueblo a que meditara la Palabra de Dios y la enseñara a sus hijos. Puede colocar la Biblia en su estante de libros y dejar que se empolve, o puede hacerla parte vital de su vida al dedicar regularmente un tiempo para estudiarla. Cuando usted descubra la sabiduría del mensaje de Dios, querrá aplicarlo a su vida y transmitirlo a su familia y a los demás. La Biblia no es sólo una buena lectura, es ayuda real para la vida.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 18 DE Marzo. Lucas 1: 1 – 25

LUCAS

Capítulo 1

1.1,2 Lucas nos narra la historia de Jesús desde una perspectiva única como gentil, médico y el primer historiador de la iglesia primitiva. Lucas no fue un testigo ocular del ministerio de Jesús, sin embargo, le interesa que los hechos se preserven con exactitud y que los fundamentos de la fe cristiana se trasmitan intactos a la siguiente generación. En el Evangelio de Lucas hay varias de las parábolas de Jesús. Además, más que en ningún otro Evangelio, da ejemplos específicos de la preocupación de Jesús por la mujer.

1.1–4 Muchos tenían tal vivo interés por Jesús que relataron por escrito sus experiencias personales con Él. Lucas quizás usó esos relatos y todos los demás medios disponibles como material para una precisa y completa narración de la vida, enseñanzas y ministerio de Jesús. Debido a que la verdad era tan importante para Lucas, confió plenamente en los relatos de testigos presenciales. El cristianismo no dice: «Cierra tus ojos y cree», más bien dice: «Descúbrelo». La Biblia le anima a investigar todos sus mensajes (Juan 1.46; 21.24; Hechos 17.11, 12), porque sus conclusiones acerca de Jesús son asunto de vida o muerte.

1.3 Una traducción del nombre Teófilo es «amado de Dios». El libro de Hechos, escrito también por Lucas, comienza de la misma manera. Este prefacio quizás sea una dedicatoria general a los lectores cristianos. Teófilo, el patrón de Lucas, fue el que ayudó a financiar la elaboración del libro. Más aún, fue un romano conocido de Lucas muy interesado en la nueva religión cristiana.

1.3,4 Como doctor en medicina, Lucas sabía la importancia de ser minucioso. Usó sus habilidades en la observación y análisis para investigar las historias relacionadas con Jesús. ¿Cuál es su diagnóstico? ¡El evangelio de Jesucristo es verdad! Usted puede leer los relatos acerca de Jesús con la confianza de que se han escrito con una mente clara y una investigación completa. Debido a que el evangelio está fundado sobre una verdad histórica, nuestro crecimiento espiritual debe incluir diligencia, disciplina, completa investigación de la Palabra de Dios y además de comprender cómo Dios ha actuado a través de la historia. Si esta clase de estudio no forma parte de su vida, busque a un pastor, profesor o libro que le ayude a empezar y le guíe en esta importante parte de su crecimiento cristiano.

1.5 Este fue Herodes el Grande, a quien el senado romano ratificó como rey de los judíos. Como era medio judío y deseoso de complacer a sus superiores romanos, expandió y embelleció el templo de Jerusalén, pero puso un águila sobre la entrada. Cuando ayudó a los judíos, lo hizo con propósitos políticos y no porque le interesara su Dios. Herodes el Grande ordenó más tarde una matanza de niños con el intento fútil de dar muerte al niño Jesús, al que se le llamó el nuevo «rey de los judíos» (Mateo 2.16–18).

1.5 Un sacerdote judío era un ministro que laboraba en el templo y administraba su mantenimiento; enseñaba a las personas la Palabra de Dios y dirigía los servicios de adoración. En ese tiempo hubo cerca de veinte mil sacerdotes a través del país, más que suficiente para ministrar en el templo. A los sacerdotes los dividieron en veinticuatro grupos de aproximadamente mil cada uno, de acuerdo a las instrucciones del rey David (1 Crónicas 24.3–19).
Zacarías era de la clase de Abías que oficiaba en esa semana en particular. Cada mañana un sacerdote entraba al templo para quemar el incienso. Se sorteaban para decidir quién entraría al Lugar Santo y un día la suerte recayó en Zacarías. Pero no fue por suerte que Zacarías estuviera ocupado y que le escogieran para entrar en el Lugar Santo ese día, oportunidad que se daba una sola vez en la vida. Dios guiaba los acontecimientos de la historia al preparar el camino para la venida de Jesús a la tierra.

1.6 A Zacarías y Elisabet no los motivaron solo los impulsos de seguir las leyes de Dios, sino que respaldaron su posición con obediencia profunda. Obedecer en espíritu significa entender las intenciones de Dios, acatar, antes que distorsionar, sus propósitos al seguir la letra de la Ley solamente. No como los líderes religiosos a los que Jesús denominó hipócritas. Zacarías y Elisabet no se detuvieron en la letra de la Ley. Su obediencia fue de corazón y por eso los llamaron «justos delante de Dios».

1.9 El incienso se quemaba en el templo dos veces al día. Cuando el pueblo veía el humo del incienso quemado, oraba. El humo que ascendía a los cielos simbolizaba las oraciones que subían al trono de Dios.

1.11, 12 Los ángeles son seres espirituales que viven en la presencia de Dios y cumplen sus deseos. Solo dos se mencionan por nombre en la Escritura: Miguel y Gabriel, pero hubo muchos que actuaron como mensajeros de Dios.
Aquí, Gabriel (1.19) le da un mensaje especial a Zacarías. Este no fue un sueño ni una visión. El ángel apareció en forma visible y habló al sacerdote con palabras audibles.

1.13 Zacarías, mientras ofrecía el incienso en el altar, también oraba quizás por un hijo o por la venida del Mesías. De cualquier modo, Dios respondió su oración. Pronto tendría un hijo que prepararía el camino al Mesías. Dios responde las oraciones a su manera y en su tiempo. Obró en una situación «imposible», la esposa de Zacarías era estéril, a fin de cumplir con todas las profecías relacionadas con el Mesías. Si queremos que nuestras oraciones reciban respuesta, debemos ser receptivos a lo que Dios puede hacer en situaciones imposibles. Y debemos esperar que obre a su manera y en su tiempo.

1.13 Juan significa «el Señor es bondadoso» y Jesús significa «el Señor salva». Ambos nombres los puso Dios, no los escogieron los familiares. A través de los Evangelios vemos que Dios obra con bondad y salva a su pueblo. No rechaza a nadie que se le acerque con sinceridad.

1.15 Dios seleccionó a Juan para un servicio especial. Tal vez se le prohibió beber, como parte del voto de nazareo, un voto antiguo de consagración a Dios (véase Números 6.1–8). Sansón (Jueces 13) estuvo bajo este voto y Samuel también (1 Samuel 1.11).

1.15 Esta es la primera mención de Lucas sobre el Espíritu Santo, la tercera persona de la Trinidad. Lucas se refiere al Espíritu Santo más que los otros escritores de los Evangelios. Debido a que también escribió el libro de Hechos, sabemos que le informaron minuciosamente acerca de la obra del Espíritu Santo. Lucas reconoció y enfatizó la obra del Espíritu Santo en relación a la fundación de la cristiandad y su dirección en la iglesia primitiva. La presencia del Espíritu Santo es el regalo de Dios para toda la Iglesia en Pentecostés. Con anterioridad, el Espíritu Santo se otorgaba solo en tareas especiales. Nosotros necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para un trabajo eficaz.

1.17 El papel de Juan era ser casi semejante al profeta del Antiguo Testamento: motivar a las personas a alejarse del pecado y volver a Dios. A menudo se le compara con el gran profeta Elías, conocido por oponerse a las leyes corruptas (Malaquías 4.5; Mateo 11.14; 17.10–13). Si desea más información acerca de Elías, véase su perfil en 1 Reyes 18.

1.17 En la preparación del pueblo para la venida del Mesías, Juan pudo hacer «trasplantes de corazón». Cambió corazones endurecidos de los adultos por corazones blandos como los de los niños: dóciles, confiados y abiertos al cambio. (Véanse Ezequiel 11.19, 20 y 36.25–29 para ampliar la idea de «trasplantes de corazón».) ¿Es usted receptivo a Dios como debiera? ¿O necesita un cambio de corazón?

1.18 Cuando se le dijo que iba a tener un hijo, Zacarías dudó de la palabra del ángel. Desde su perspectiva humana, sus dudas eran comprensibles, pero con Dios todo es posible. A pesar de que Zacarías y Elisabet ya no tenían edad para procrear, Dios les dio un hijo. Es muy fácil dudar o no entender lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas. Aun el pueblo de Dios, a veces, comete el error de confiar en su razonamiento o experiencia antes que en Dios. Cuando nos sintamos tentados a pensar que alguna de las promesas de Dios es imposible, debiéramos recordar su trabajo meticuloso a través de la historia. A Él no lo atan nuestras perspectivas estrechas ni las limitaciones humanas. Confíe plenamente en Él.

1.20 Zacarías dedujo que era increíble que él y su esposa, a tal edad, pudieran tener hijos. Pero lo que Dios promete, lo da. ¡Y Él entrega a tiempo! Usted puede estar seguro de que Dios cumplirá su promesa. Quizás no sea al día siguiente, pero lo será en el tiempo apropiado. Si está esperando que Dios le conteste alguna petición o supla alguna necesidad, sea paciente. No importa cuán imposibles parezcan las promesas de Dios, las cosas que Él dijo en su Palabra serán una realidad a su tiempo.

1.21 Como era costumbre, la gente esperaba afuera a que Zacarías saliera y le bendijera según la bendición de Números 6.22–27.

1.25 Zacarías y Elisabet eran personas fieles y aun así sufrían. En ese entonces, algunos judíos no creían en la resurrección corporal, de modo que su esperanza de inmortalidad estaba en sus hijos. Además, hijos bajo el cuidado de padres en edad avanzada, agregaban bienestar y posición social a la familia. Los hijos se consideraban una bendición, no tenerlos era una maldición. Zacarías y Elisabet no habían tenido hijos por muchos años y ahora estaban demasiado viejos para esperar algún cambio en su situación. Se sentían humillados y sin esperanza. Pero Dios esperaba el tiempo apropiado para bendecirlos y alejar su desgracia. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.