LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 25 DE Abril. 2 Samuel 13,14
Amnón y Tamar
13
1Aconteció después de esto, que teniendo Absalón hijo de David una hermana hermosa que se llamaba Tamar, se enamoró de ella Amnón hijo de David. 2Y estaba Amnón angustiado hasta enfermarse por Tamar su hermana, pues por ser ella virgen, le parecía a Amnón que sería difícil hacerle cosa alguna. 3Y Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era hombre muy astuto. 4Y éste le dijo: Hijo del rey, ¿por qué de día en día vas enflaqueciendo así? ¿No me lo descubrirás a mí? Y Amnón le respondió: Yo amo a Tamar la hermana de Absalón mi hermano. 5Y Jonadab le dijo: Acuéstate en tu cama, y finge que estás enfermo; y cuando tu padre viniere a visitarte, dile: Te ruego que venga mi hermana Tamar, para que me dé de comer, y prepare delante de mí alguna vianda, para que al verla yo la coma de su mano. 6Se acostó, pues, Amnón, y fingió que estaba enfermo; y vino el rey a visitarle. Y dijo Amnón al rey: Yo te ruego que venga mi hermana Tamar, y haga delante de mí dos hojuelas, para que coma yo de su mano.
7Y David envió a Tamar a su casa, diciendo: Ve ahora a casa de Amnón tu hermano, y hazle de comer. 8Y fue Tamar a casa de su hermano Amnón, el cual estaba acostado; y tomó harina, y amasó, e hizo hojuelas delante de él y las coció. 9Tomó luego la sartén, y las sacó delante de él; mas él no quiso comer. Y dijo Amnón: Echad fuera de aquí a todos. Y todos salieron de allí. 10Entonces Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a la alcoba, para que yo coma de tu mano. Y tomando Tamar las hojuelas que había preparado, las llevó a su hermano Amnón a la alcoba. 11Y cuando ella se las puso delante para que comiese, asió de ella, y le dijo: Ven, hermana mía, acuéstate conmigo. 12Ella entonces le respondió: No, hermano mío, no me hagas violencia; porque no se debe hacer así en Israel. No hagas tal vileza. 13Porque ¿adónde iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los perversos en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey, que él no me negará a ti. 14Mas él no la quiso oír, sino que pudiendo más que ella, la forzó, y se acostó con ella.
15Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: Levántate, y vete. 16Y ella le respondió: No hay razón; mayor mal es este de arrojarme, que el que me has hecho. Mas él no la quiso oír, 17sino que llamando a su criado que le servía, le dijo: Echame a ésta fuera de aquí, y cierra tras ella la puerta. 18Y llevaba ella un vestido de diversos colores, traje que vestían las hijas vírgenes de los reyes. Su criado, pues, la echó fuera, y cerró la puerta tras ella. 19Entonces Tamar tomó ceniza y la esparció sobre su cabeza, y rasgó la ropa de colores de que estaba vestida, y puesta su mano sobre su cabeza, se fue gritando.
Venganza y huida de Absalón
20Y le dijo su hermano Absalón: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Pues calla ahora, hermana mía; tu hermano es; no se angustie tu corazón por esto. Y se quedó Tamar desconsolada en casa de Absalón su hermano. 21Y luego que el rey David oyó todo esto, se enojó mucho. 22Mas Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno; aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana.
23Aconteció pasados dos años, que Absalón tenía esquiladores en Baal-hazor, que está junto a Efraín; y convidó Absalón a todos los hijos del rey. 24Y vino Absalón al rey, y dijo: He aquí, tu siervo tiene ahora esquiladores; yo ruego que venga el rey y sus siervos con tu siervo. 25Y respondió el rey a Absalón: No, hijo mío, no vamos todos, para que no te seamos gravosos. Y aunque porfió con él, no quiso ir, mas le bendijo. 26Entonces dijo Absalón: Pues si no, te ruego que venga con nosotros Amnón mi hermano. Y el rey le respondió: ¿Para qué ha de ir contigo? 27Pero como Absalón le importunaba, dejó ir con él a Amnón y a todos los hijos del rey. 28Y Absalón había dado orden a sus criados, diciendo: Os ruego que miréis cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino; y al decir yo: Herid a Amnón, entonces matadle, y no temáis, pues yo os lo he mandado. Esforzaos, pues, y sed valientes. 29Y los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón les había mandado. Entonces se levantaron todos los hijos del rey, y montaron cada uno en su mula, y huyeron.
30Estando ellos aún en el camino, llegó a David el rumor que decía: Absalón ha dado muerte a todos los hijos del rey, y ninguno de ellos ha quedado. 31Entonces levantándose David, rasgó sus vestidos, y se echó en tierra, y todos sus criados que estaban junto a él también rasgaron sus vestidos. 32Pero Jonadab, hijo de Simea hermano de David, habló y dijo: No diga mi señor que han dado muerte a todos los jóvenes hijos del rey, pues sólo Amnón ha sido muerto; porque por mandato de Absalón esto había sido determinado desde el día en que Amnón forzó a Tamar su hermana. 33Por tanto, ahora no ponga mi señor el rey en su corazón ese rumor que dice: Todos los hijos del rey han sido muertos; porque sólo Amnón ha sido muerto.
34Y Absalón huyó. Entre tanto, alzando sus ojos el joven que estaba de atalaya, miró, y he aquí mucha gente que venía por el camino a sus espaldas, del lado del monte. 35Y dijo Jonadab al rey: He allí los hijos del rey que vienen; es así como tu siervo ha dicho. 36Cuando él acabó de hablar, he aquí los hijos del rey que vinieron, y alzando su voz lloraron. Y también el mismo rey y todos sus siervos lloraron con muy grandes lamentos.
37Mas Absalón huyó y se fue a Talmai hijo de Amiud, rey de Gesur. Y David lloraba por su hijo todos los días. 38Así huyó Absalón y se fue a Gesur, y estuvo allá tres años. 39Y el rey David deseaba ver a Absalón; pues ya estaba consolado acerca de Amnón, que había muerto.
Joab procura el regreso de Absalón
14
1Conociendo Joab hijo de Sarvia que el corazón del rey se inclinaba por Absalón, 2envió Joab a Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta, y le dijo: Yo te ruego que finjas estar de duelo, y te vistas ropas de luto, y no te unjas con óleo, sino preséntate como una mujer que desde mucho tiempo está de duelo por algún muerto; 3y entrarás al rey, y le hablarás de esta manera. Y puso Joab las palabras en su boca.
4Entró, pues, aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro, hizo reverencia, y dijo: ¡Socorro, oh rey! 5El rey le dijo: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Yo a la verdad soy una mujer viuda y mi marido ha muerto. 6Tu sierva tenía dos hijos, y los dos riñeron en el campo; y no habiendo quien los separase, hirió el uno al otro, y lo mató. 7Y he aquí toda la familia se ha levantado contra tu sierva, diciendo: Entrega al que mató a su hermano, para que le hagamos morir por la vida de su hermano a quien él mató, y matemos también al heredero. Así apagarán el ascua que me ha quedado, no dejando a mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra.
8Entonces el rey dijo a la mujer: Vete a tu casa, y yo daré órdenes con respecto a ti. 9Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Rey señor mío, la maldad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre; mas el rey y su trono sean sin culpa. 10Y el rey dijo: Al que hablare contra ti, tráelo a mí, y no te tocará más. 11Dijo ella entonces: Te ruego, oh rey, que te acuerdes de Jehová tu Dios, para que el vengador de la sangre no aumente el daño, y no destruya a mi hijo. Y el respondió: Vive Jehová, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra.
12Y la mujer dijo: Te ruego que permitas que tu sierva hable una palabra a mi señor el rey. Y él dijo: Habla. 13Entonces la mujer dijo: ¿Por qué, pues, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque hablando el rey esta palabra, se hace culpable él mismo, por cuanto el rey no hace volver a su desterrado. 14Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de sí al desterrado. 15Y el haber yo venido ahora para decir esto al rey mi señor, es porque el pueblo me atemorizó; y tu sierva dijo: Hablaré ahora al rey; quizá él hará lo que su sierva diga. 16Pues el rey oirá, para librar a su sierva de mano del hombre que me quiere destruir a mí y a mi hijo juntamente, de la heredad de Dios. 17Tu sierva, pues, dice: Sea ahora de consuelo la respuesta de mi señor el rey, pues que mi señor el rey es como un ángel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo. Así Jehová tu Dios sea contigo.
18Entonces David respondió y dijo a la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada de lo que yo te preguntare. Y la mujer dijo: Hable mi señor el rey. 19Y el rey dijo: ¿No anda la mano de Joab contigo en todas estas cosas? La mujer respondió y dijo: Vive tu alma, rey señor mío, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado; porque tu siervo Joab, él me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras. 20Para mudar el aspecto de las cosas Joab tu siervo ha hecho esto; pero mi señor es sabio conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra.
21Entonces el rey dijo a Joab: He aquí yo hago esto; ve, y haz volver al joven Absalón. 22Y Joab se postró en tierra sobre su rostro e hizo reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus ojos, rey señor mío, pues ha hecho el rey lo que su siervo ha dicho. 23Se levantó luego Joab y fue a Gesur, y trajo a Absalón a Jerusalén. 24Mas el rey dijo: Váyase a su casa, y no vea mi rostro. Y volvió Absalón a su casa, y no vio el rostro del rey.
25Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto. 26Cuando se cortaba el cabello (lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real. 27Y le nacieron a Absalón tres hijos, y una hija que se llamó Tamar, la cual era mujer de hermoso semblante.
28Y estuvo Absalón por espacio de dos años en Jerusalén, y no vio el rostro del rey. 29Y mandó Absalón por Joab, para enviarlo al rey, pero él no quiso venir; y envió aun por segunda vez, y no quiso venir. 30Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego. Y los siervos de Absalón prendieron fuego al campo. 31Entonces se levantó Joab y vino a casa de Absalón, y le dijo: ¿Por qué han prendido fuego tus siervos a mi campo? 32Y Absalón respondió a Joab: He aquí yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey; y si hay en mí pecado, máteme. 33Vino, pues, Joab al rey, y se lo hizo saber. Entonces llamó a Absalón, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey; y el rey besó a Absalón. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 25 DE Abril. Lucas 20: 1 - 26
La autoridad de Jesús
(Mt. 21.23–27; Mr. 11.27–33)
20
1Sucedió un día, que enseñando Jesús al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos, 2y le hablaron diciendo: Dinos: ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿o quién es el que te ha dado esta autoridad? 3Respondiendo Jesús, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme: 4El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? 5Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? 6Y si decimos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están persuadidos de que Juan era profeta. 7Y respondieron que no sabían de dónde fuese. 8Entonces Jesús les dijo: Yo tampoco os diré con qué autoridad hago estas cosas.
Los labradores malvados
(Mt. 21.33–44; Mr. 12.1–11)
9Comenzó luego a decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, la arrendó a labradores, y se ausentó por mucho tiempo. 10Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; pero los labradores le golpearon, y le enviaron con las manos vacías. 11Volvió a enviar otro siervo; mas ellos a éste también, golpeado y afrentado, le enviaron con las manos vacías. 12Volvió a enviar un tercer siervo; mas ellos también a éste echaron fuera, herido. 13Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizá cuando le vean a él, le tendrán respeto. 14Mas los labradores, al verle, discutían entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra. 15Y le echaron fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña? 16Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros. Cuando ellos oyeron esto, dijeron: ¡Dios nos libre! 17Pero él, mirándolos, dijo: ¿Qué, pues, es lo que está escrito:
La piedra que desecharon los edificadores
Ha venido a ser cabeza del ángulo?
18Todo el que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre quien ella cayere, le desmenuzará.
La cuestión del tributo
(Mt. 21.45–46; 22.15–22; Mr. 12.12–17)
19Procuraban los principales sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temieron al pueblo. 20Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, a fin de sorprenderle en alguna palabra, para entregarle al poder y autoridad del gobernador. 21Y le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad. 22¿Nos es lícito dar tributo a César, o no? 23Mas él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? 24Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César. 25Entonces les dijo: Pues dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. 26Y no pudieron sorprenderle en palabra alguna delante del pueblo, sino que maravillados de su respuesta, callaron. Amen. Rv
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 25 DE Abril. 2 Samuel 13,14
Capítulo 13
13.3-5 Amnón alentó a su propio primo Jonadab para que cometiera el pecado sexual. Quizá seamos más vulnerables a los consejos de los parientes porque estamos más cerca de ellos. Sin embargo, debemos estar seguros de que el consejo no se salga de los estándares de Dios, aun cuando provenga de familiares.
13.14, 15 El amor y la lujuria son muy diferentes. Después de que Amnón violó a su media hermana, su «amor» se volvió odio. Si bien él decía estar enamorado, realmente estaba sujeto a la lujuria. El amor es paciente, la lujuria requiere de una satisfacción sexual inmediata. El amor es benigno, la lujuria es cruel. El amor no busca lo suyo, la lujuria sí. Usted puede leer acerca de las características del verdadero amor en 1 Corintios 13. La lujuria puede parecer amor al principio, pero cuando se expresa físicamente produce amargura y odio hacia la otra persona. Si usted no puede esperar, lo que siente no es verdadero amor.
13.16 La violación estaba estrictamente prohibida por Dios (Levítico 22.28, 29). ¿Por qué el rechazar a Tamar fue un crimen mayor? Al echarla, Amnón dio a entender como si Tamar le hubiera hecho una proposición indecorosa, y no había testigos a su favor porque Amnón se habría deshecho de los sirvientes. Su crimen destruyó cualquier posibilidad de matrimonio para ella, debido a que ya no era virgen, no podía ser dada en matrimonio.
13.20 Absalón trató de consolar a Tamar y de persuadirla para que no convirtiera ese incidente en un escándalo público. En forma secreta, él planeó su venganza en contra de Amnón. Esto lo llevó a cabo dos años más tarde (13.23–33). Absalón trató de consolar a Tamar diciendo que el crimen había sido sólo un asunto familiar. Pero las normas de Dios para la conducta moral no se suspenden cuando se trata de asuntos familiares.
13.21–24 David estaba enojado con Amnón por violar a Tamar, sin embargo no lo castigó. David dudó probablemente porque (1) él no quería problemas con Amnón, que era su hijo primogénito (1 Crónicas 3.1) y por lo tanto el siguiente en la línea para ser rey, y (2) David fue culpable de un pecado similar cuando cometió adulterio con Betsabé. Mientras que David era un rey, y un líder militar insuperable, carecía de habilidad y sensibilidad como esposo y como padre.
13.37–39 Absalón huyó a Gesur debido a que el rey Talmai era su abuelo (1 Crónicas 3.2) y sabía que iba a ser bienvenido.
Capítulo 14
14.11 La ley proporcionaba una manera de vengar el homicidio. Números 35.9–21 registra cómo las ciudades de refugio protegían a las personas de la venganza, y cómo los vengadores de la sangre debían perseguir a los homicidas. Esta mujer estaba solicitando la protección del rey ante cualquier reclamo presentado en su contra.
14.27 Al dar a su hija el nombre de Tamar, Absalón estaba mostrando su amor y respeto por su hermana Tamar. Esto también era para todos un recordatorio del viejo incidente.
14.30 Ya podemos ver en Absalón las semillas de rebelión. Por ser un joven independiente y maquinador, tomó el asunto en sus manos, y mató a su hermano (13.22–29). Al no tener a su padre ni a ningún otro que lo mantuviese a raya, probablemente hacía lo que quería, según se evidencia cuando prende fuego al campo de Joab para captar su atención (14.30). Sin duda su hermosura incrementaba su egocentrismo (14.25). Los niños necesitan disciplina, especialmente aquellos que tienen habilidades y belleza naturales. De lo contrario, como Absalón, crecerán con la idea de que pueden hacer lo que quieran cuando quieran hacerlo.
14.33 David sólo hizo leves esfuerzos para criar a sus hijos. Él no castigó a Amnón por su pecado contra Tamar, tampoco manejó de una manera decisiva el asesinato de Amnón por Absalón. Tal indecisión llegó a ser la ruina de David. Cuando se ignora el pecado resulta más doloroso a la larga que si se hubiera tratado con él inmediatamente.
COMENTARIO LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 25 DE Abril. Lucas 20: 1 - 26
Capítulo 20
20.1-8 Este grupo de líderes quiso deshacerse de Jesús, de manera que trataron de atraparlo con su pregunta. Si Jesús decía que su autoridad venía de Dios, si abiertamente establecía que era el Mesías y el Hijo de Dios, lo acusarían de blasfemia y lo llevarían a juicio. Jesús no se dejó atrapar, en cambio, volvió la pregunta en su contra. Esto puso al descubierto las intenciones que tenían y evitó que cayera en la trampa.
20.9-16 Es fácil identificar a los personajes de esta parábola. Incluso los líderes religiosos lo comprendieron. El dueño de la viña es Dios, la viña es Israel, los labradores son los líderes religiosos, los enviados del dueño son los profetas y sacerdotes que Dios envió a Israel a denunciar sus pecados, el hijo es el Mesías, Jesús, y los otros son los gentiles. La parábola de Jesús respondió de forma indirecta la pregunta de los líderes religiosos acerca de su autoridad. Además, les hizo ver que Él sabía que planeaban matarlo.
20.17–19 Al citar el Salmo 118.22, Jesús demostró a los incrédulos líderes que incluso su rechazo estaba profetizado en las Escrituras. Pasar por alto la piedra angular fue peligroso. Una persona podría tropezar o ser desmenuzada (juzgada y castigada). Los comentarios de Jesús eran velados, pero los líderes religiosos no tuvieron dificultad en interpretarlos. Quisieron arrestarlo de inmediato.
20.20-26 Jesús aprovechó el intento de sus enemigos al querer atraparlo y les dio una lección poderosa: Los seguidores de Dios tienen obligaciones legítimas hacia Él y los gobernantes. Pero lo más importante es mantener invariables nuestras prioridades. Cuando ambas autoridades están en conflicto, nuestra obligación hacia Dios siempre estará antes que nuestra obligación hacia las autoridades.
20.21 Estos espías pretendieron ser hombres sinceros al adular a Jesús antes de plantearle su pregunta engañosa, esperando tomarlo por sorpresa. Pero Jesús sabía lo que tramaban y se mantuvo al margen de su trampa. Cuídese de la adulación. Con la ayuda de Dios, la puede detectar y mantenerse alejado de la trampa que a menudo le sigue.
20.22 Sin dudas esta era una pregunta comprometedora. Los judíos estaban furiosos por tener que pagar impuestos a Roma, de esta manera sostenían a un gobierno pagano y a sus dioses. Odiaban el sistema donde se permitía que los cobradores de impuestos pidieran exorbitantes sumas y se quedaran con el excedente. Si Jesús decía que debían pagar impuestos, lo podrían llamar traidor a su nación y a su religión. En cambio, si decía que no, informarían a Roma que era un rebelde. Los inquisidores de Jesús pensaron que esta vez lo habían atrapado, pero se equivocaron.
20.24 Un denario era el pago usual para un día de trabajo. Comentario de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.
