LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 29 DE Mayo 1 Crónicas 26, 27
Porteros y oficiales
26
1También fueron distribuidos los porteros: de los coreítas, Meselemías hijo de Coré, de los hijos de Asaf. 2Los hijos de Meselemías: Zacarías el primogénito, Jediael el segundo, Zebadías el tercero, Jatniel el cuarto, 3Elam el quinto, Johanán el sexto, Elioenai el séptimo. 4Los hijos de Obed-edom: Semaías el primogénito, Jozabad el segundo, Joa el tercero, el cuarto Sacar, el quinto Natanael, 5el sexto Amiel, el séptimo Isacar, el octavo Peultai; porque Dios había bendecido a Obed-edom. 6También de Semaías su hijo nacieron hijos que fueron señores sobre la casa de sus padres; porque eran varones valerosos y esforzados. 7Los hijos de Semaías: Otni, Rafael, Obed, Elzabad, y sus hermanos, hombres esforzados; asimismo Eliú y Samaquías. 8Todos éstos de los hijos de Obed-edom; ellos con sus hijos y sus hermanos, hombres robustos y fuertes para el servicio; sesenta y dos, de Obed-edom. 9Y los hijos de Meselemías y sus hermanos, dieciocho hombres valientes. 10De Hosa, de los hijos de Merari: Simri el jefe (aunque no era el primogénito, mas su padre lo puso por jefe), 11el segundo Hilcías, el tercero Tebalías, el cuarto Zacarías; todos los hijos de Hosa y sus hermanos fueron trece.
12Entre éstos se hizo la distribución de los porteros, alternando los principales de los varones en la guardia con sus hermanos, para servir en la casa de Jehová. 13Echaron suertes, el pequeño con el grande, según sus casas paternas, para cada puerta. 14Y la suerte para la del oriente cayó a Selemías. Y metieron en las suertes a Zacarías su hijo, consejero entendido; y salió la suerte suya para la del norte. 15Y para Obed-edom la puerta del sur, y a sus hijos la casa de provisiones del templo. 16Para Supim y Hosa, la del occidente, la puerta de Salequet, en el camino de la subida, correspondiéndose guardia con guardia. 17Al oriente seis levitas, al norte cuatro de día; al sur cuatro de día; y a la casa de provisiones de dos en dos. 18En la cámara de los utensilios al occidente, cuatro al camino, y dos en la cámara. 19Estas son las distribuciones de los porteros, hijos de los coreítas y de los hijos de Merari.
20Y de los levitas, Ahías tenía cargo de los tesoros de la casa de Dios, y de los tesoros de las cosas santificadas. 21Cuanto a los hijos de Laadán hijo de Gersón: de Laadán, los jefes de las casas paternas de Laadán gersonita fueron los jehielitas.
22Los hijos de Jehieli, Zetam y Joel su hermano, tuvieron cargo de los tesoros de la casa de Jehová. 23De entre los amramitas, de los izharitas, de los hebronitas y de los uzielitas, 24Sebuel hijo de Gersón, hijo de Moisés, era jefe sobre los tesoros. 25En cuanto a su hermano Eliezer, hijo de éste era Rehabías, hijo de éste Jesaías, hijo de éste Joram, hijo de éste Zicri, del que fue hijo Selomit. 26Este Selomit y sus hermanos tenían a su cargo todos los tesoros de todas las cosas santificadas que había consagrado el rey David, y los jefes de las casas paternas, los capitanes de millares y de centenas, y los jefes del ejército; 27de lo que habían consagrado de las guerras y de los botines, para reparar la casa de Jehová. 28Asimismo todas las cosas que había consagrado el vidente Samuel, y Saúl hijo de Cis, Abner hijo de Ner y Joab hijo de Sarvia, y todo lo que cualquiera consagraba, estaba a cargo de Selomit y de sus hermanos.
29De los izharitas, Quenanías y sus hijos eran gobernadores y jueces sobre Israel en asuntos exteriores. 30De los hebronitas, Hasabías y sus hermanos, hombres de vigor, mil setecientos, gobernaban a Israel al otro lado del Jordán, al occidente, en toda la obra de Jehová, y en el servicio del rey. 31De los hebronitas, Jerías era el jefe de los hebronitas repartidos en sus linajes por sus familias. En el año cuarenta del reinado de David se registraron, y fueron hallados entre ellos hombres fuertes y vigorosos en Jazer de Galaad. 32Y sus hermanos, hombres valientes, eran dos mil setecientos, jefes de familias, los cuales el rey David constituyó sobre los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés, para todas las cosas de Dios y los negocios del rey.
Otros oficiales de David
27
1Estos son los principales de los hijos de Israel, jefes de familias, jefes de millares y de centenas, y oficiales que servían al rey en todos los negocios de las divisiones que entraban y salían cada mes durante todo el año, siendo cada división de veinticuatro mil.
2Sobre la primera división del primer mes estaba Jasobeam hijo de Zabdiel; y había en su división veinticuatro mil. 3De los hijos de Fares, él fue jefe de todos los capitanes de las compañías del primer mes. 4Sobre la división del segundo mes estaba Dodai ahohíta; y Miclot era jefe en su división, en la que también había veinticuatro mil. 5El jefe de la tercera división para el tercer mes era Benaía, hijo del sumo sacerdote Joiada; y en su división había veinticuatro mil. 6Este Benaía era valiente entre los treinta y sobre los treinta; y en su división estaba Amisabad su hijo. 7El cuarto jefe para el cuarto mes era Asael hermano de Joab, y después de él Zebadías su hijo; y en su división había veinticuatro mil. 8El quinto jefe para el quinto mes era Samhut izraíta; y en su división había veinticuatro mil. 9El sexto para el sexto mes era Ira hijo de Iques, de Tecoa; y en su división veinticuatro mil. 10El séptimo para el séptimo mes era Heles pelonita, de los hijos de Efraín; y en su división veinticuatro mil. 11El octavo para el octavo mes era Sibecai husatita, de los zeraítas; y en su división veinticuatro mil. 12El noveno para el noveno mes era Abiezer anatotita, de los benjamitas; y en su división veinticuatro mil. 13El décimo para el décimo mes era Maharai netofatita, de los zeraítas; y en su división veinticuatro mil. 14El undécimo para el undécimo mes era Benaía piratonita, de los hijos de Efraín; y en su división veinticuatro mil. 15El duodécimo para el duodécimo mes era Heldai netofatita, de Otoniel; y en su división veinticuatro mil.
16Asimismo sobre las tribus de Israel: el jefe de los rubenitas era Eliezer hijo de Zicri; de los simeonitas, Sefatías, hijo de Maaca. 17De los levitas, Hasabías hijo de Kemuel; de los de Aarón, Sadoc. 18De Judá, Eliú, uno de los hermanos de David; de los de Isacar, Omri hijo de Micael. 19De los de Zabulón, Ismaías hijo de Abdías; de los de Neftalí, Jerimot hijo de Azriel. 20De los hijos de Efraín, Oseas hijo de Azazías; de la media tribu de Manasés, Joel hijo de Pedaías. 21De la otra media tribu de Manasés, en Galaad, Iddo hijo de Zacarías; de los de Benjamín, Jaasiel hijo de Abner. 22Y de Dan, Azareel hijo de Jeroham. Estos fueron los jefes de las tribus de Israel. 23Y no tomó David el número de los que eran de veinte años abajo, por cuanto Jehová había dicho que él multiplicaría a Israel como las estrellas del cielo. 24Joab hijo de Sarvia había comenzado a contar; pero no acabó, pues por esto vino el castigo sobre Israel, y así el número no fue puesto en el registro de las crónicas del rey David.
25Azmavet hijo de Adiel tenía a su cargo los tesoros del rey; y Jonatán hijo de Uzías los tesoros de los campos, de las ciudades, de las aldeas y de las torres. 26Y de los que trabajaban en la labranza de las tierras, Ezri hijo de Quelub. 27De las viñas, Simei ramatita; y del fruto de las viñas para las bodegas, Zabdi sifmita. 28De los olivares e higuerales de la Sefela, Baal-hanán gederita; y de los almacenes del aceite, Joás. 29Del ganado que pastaba en Sarón, Sitrai saronita; y del ganado que estaba en los valles, Safat hijo de Adlai. 30De los camellos, Obil ismaelita; de las asnas, Jehedías meronotita; 31y de las ovejas, Jaziz agareno. Todos estos eran administradores de la hacienda del rey David.
32Y Jonatán tío de David era consejero, varón prudente y escriba; y Jehiel hijo de Hacmoni estaba con los hijos del rey. 33También Ahitofel era consejero del rey, y Husai arquita amigo del rey. 34Después de Ahitofel estaba Joiada hijo de Benaía, y Abiatar. Y Joab era el general del ejército del rey. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 29 DE Mayo, Juan 11: 17 – 44.
Jesús, la resurrección y la vida
17Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. 18Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; 19y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano. 20Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. 21Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 23Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 25Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? 27Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.
Jesús llora ante la tumba de Lázaro
28Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama. 29Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él. 30Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. 31Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí. 32María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. 33Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, 34y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. 35Jesús lloró. 36Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba. 37Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?
Resurrección de Lázaro
38Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 39Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? 41Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. 42Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. 43Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir. Amen. Rv
COMENTARIO EN EL A.T. 1 Cronicas 26, 27.
1 Crónicas 26
26.1 Había cuatro mil porteros del templo (23.4, 5); todos eran levitas y también hacían muchos otros trabajos. Algunos de sus deberes incluían: (1) Revisar el equipo y los utensilios usados cada día y asegurarse de que fueran regresados. (2) Guardar, ordenar y mantener los suministros de alimento para los sacerdotes y los sacrificios. (3) Cuidar el mobiliario del templo. (4) Mezclar el incienso que se quemaba diariamente. (5) Y registrar las ofrendas entregadas.
26.5 "Dios había bendecido a Obed-edom". La condición de los niños en la sociedad ha fluctuado a lo largo de la historia. Algunas veces son grandemente estimados, y otras abusados y engañados. Pero las Escrituras no muestran tal vacilación. Los niños son la bendición de Dios y nunca son vistos como una carga (Psa 127:3-5; Mar 10:13-15).
26.27 El botín de guerra pertenecía al ejército victorioso. Estos soldados, sin embargo, dieron su porción del botín de batalla al templo para expresar su dedicación a Dios. Al igual que estos soldados, debemos pensar en lo que podemos dar, y no en lo que estamos obligados a dar. ¿Representa para usted la ofrenda gozo o deber? Dé con gozo y por amor a Dios y a los demás.
1 Crónicas 27
27.24 El registro de las crónicas del rey David fue un documento histórico guardado en los archivos reales junto a otros asuntos oficiales. No se ha podido preservar a través del tiempo.
27.33, 34 Cuando Absalón se rebeló en contra de David, Ahitofel traicionó a David y se unió a la rebelión. Husai fingió lealtad a Absalón y su consejo ocasionó la caída de este (2 Samuel 15.31-17.23).
COMENTARIO EN EL N.T. Juan 11: 17 – 44.
11.25, 26 Jesús tiene poder sobre la vida y la muerte, así como para perdonar pecados. Esto se debe a que El es el Creador de la vida (véase Joh 14:6). Aquel que es la vida sin duda puede restaurar la vida. Todo aquel que cree en Cristo tiene una vida espiritual que la muerte no conquistará ni disminuirá de manera alguna. Cuando logramos comprender su poder y hasta qué punto es verdaderamente maravillosa la oferta que nos hace, ¡cómo hemos de hacer otra cosa que no sea entregar nuestras vidas a El! Para quienes creemos, qué maravillosa es la seguridad y la certeza que tenemos: "Porque yo vivo, vosotros también viviréis" (Joh 4:19). 11.27 A Marta se le conoce especialmente por haber estado demasiado ocupada para sentarse a hablar con Jesús (Luk 10:38-42). Pero aquí la vemos como una mujer de gran fe. Su declaración es exactamente la respuesta que desea Jesús de nosotros.
11.33-38 Juan enfatiza el hecho de que contamos con un Dios que se interesa por nosotros. Este retrato contrasta con el concepto griego de Dios que era popular en aquel entonces: un Dios sin emociones que no se involucra con los humanos. Aquí vemos muchas de las emociones de Jesús: compasión, indignación, tristeza, incluso frustración. Con frecuencia expresó sus emociones profundas y nunca debiéramos temer revelarle nuestros verdaderos sentimientos. El los entiende, pues los experimentó. Sea sincero y no trate de ocultarle nada a su Salvador. A El le interesa.
11.35 Cuando Jesús vio a los que lloraban y se lamentaban, lloró también. Quizás se identificó con el dolor de ellos, o es posible que la incredulidad lo haya preocupado. Sea cual fuere el caso, Jesús demostró su inmenso interés en nosotros al llorar junto a nosotros cuando sufrimos.
11.38 En esa época las tumbas solían ser cuevas cavadas en la piedra caliza de la ladera de una colina. Muchas veces las tumbas eran de tamaño suficiente para que las personas caminasen dentro. En una tumba se colocaban varios cuerpos. Después del sepelio, se colocaba una gran piedra frente a la entrada de la tumba. 11.44 Jesús resucitó a otros de la muerte, incluyendo a la hija de Jairo (Mat 9:18-26; Mar 5:41-42; Luk 8:40-56) y al hijo de una viuda (Luk 7:11-15). Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.
