Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 6 DE Julio. Job 33, 34

Capítulo 33

33:1 Por tanto, Job, oye ahora mis razones, 
Y escucha todas mis palabras. 
33:2 He aquí yo abriré ahora mi boca, 
Y mi lengua hablará en mi garganta. 
33:3 Mis razones declararán la rectitud de mi corazón, 
Y lo que saben mis labios, lo hablarán con sinceridad. 
33:4 El espíritu de Dios me hizo, 
Y el soplo del Omnipotente me dio vida. 
33:5 Respóndeme si puedes; 
Ordena tus palabras, ponte en pie. 
33:6 Heme aquí a mí en lugar de Dios, conforme a tu dicho; 
De barro fui yo también formado. 
33:7 He aquí, mi terror no te espantará, 
Ni mi mano se agravará sobre ti. 
33:8 De cierto tú dijiste a oídos míos, 
Y yo oí la voz de tus palabras que decían:
33:9 Yo soy limpio y sin defecto; 
Soy inocente, y no hay maldad en mí.
33:10 He aquí que él buscó reproches contra mí, 
Y me tiene por su enemigo; 
33:11 Puso mis pies en el cepo, 
Y vigiló todas mis sendas. 
33:12 He aquí, en esto no has hablado justamente; 
Yo te responderé que mayor es Dios que el hombre. 
33:13 ¿Por qué contiendes contra él? 
Porque él no da cuenta de ninguna de sus razones. 
33:14 Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; 
Pero el hombre no entiende. 
33:15 Por sueño, en visión nocturna, 
Cuando el sueño cae sobre los hombres,
Cuando se adormecen sobre el lecho,
33:16 Entonces revela al oído de los hombres, 
Y les señala su consejo, 
33:17 Para quitar al hombre de su obra, 
Y apartar del varón la soberbia. 
33:18 Detendrá su alma del sepulcro, 
Y su vida de que perezca a espada. 
33:19 También sobre su cama es castigado 
Con dolor fuerte en todos sus huesos, 
33:20 Que le hace que su vida aborrezca el pan, 
Y su alma la comida suave. 
33:21 Su carne desfallece, de manera que no se ve, 
Y sus huesos, que antes no se veían, aparecen. 
33:22 Su alma se acerca al sepulcro, 
Y su vida a los que causan la muerte. 
33:23 Si tuviese cerca de él 
Algún elocuente mediador muy escogido, 
Que anuncie al hombre su deber; 
33:24 Que le diga que Dios tuvo de él misericordia, 
Que lo libró de descender al sepulcro, 
Que halló redención; 
33:25 Su carne será más tierna que la del niño, 
Volverá a los días de su juventud. 
33:26 Orará a Dios, y éste le amará, 
Y verá su faz con júbilo; 
Y restaurará al hombre su justicia. 
33:27 El mira sobre los hombres; y al que dijere: 
Pequé, y pervertí lo recto, 
Y no me ha aprovechado, 
33:28 Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro, 
Y su vida se verá en luz. 
33:29 He aquí, todas estas cosas hace Dios 
Dos y tres veces con el hombre, 
33:30 Para apartar su alma del sepulcro, 
Y para iluminarlo con la luz de los vivientes. 
33:31 Escucha, Job, y óyeme; 
Calla, y yo hablaré. 
33:32 Si tienes razones, respóndeme; 
Habla, porque yo te quiero justificar. 
33:33 Y si no, óyeme tú a mí; 
Calla, y te enseñaré sabiduría.


Capítulo 34

34:1 Además Eliú dijo: 
34:2 Oíd, sabios, mis palabras; 
Y vosotros, doctos, estadme atentos. 
34:3 Porque el oído prueba las palabras, 
Como el paladar gusta lo que uno come. 
34:4 Escojamos para nosotros el juicio, 
Conozcamos entre nosotros cuál sea lo bueno. 
34:5 Porque Job ha dicho: Yo soy justo, 
Y Dios me ha quitado mi derecho. 
34:6 ¿He de mentir yo contra mi razón? 
Dolorosa es mi herida sin haber hecho yo transgresión. 
34:7 ¿Qué hombre hay como Job, 
Que bebe el escarnio como agua, 
34:8 Y va en compañía con los que hacen iniquidad, 
Y anda con los hombres malos? 
34:9 Porque ha dicho: De nada servirá al hombre 
El conformar su voluntad a Dios. 
34:10 Por tanto, varones de inteligencia, oídme: 
Lejos esté de Dios la impiedad, 
Y del Omnipotente la iniquidad. 
34:11 Porque él pagará al hombre según su obra, 
Y le retribuirá conforme a su camino.
34:12 Sí, por cierto, Dios no hará injusticia, 
Y el Omnipotente no pervertirá el derecho. 
34:13 ¿Quién visitó por él la tierra? 
¿Y quién puso en orden todo el mundo? 
34:14 Si él pusiese sobre el hombre su corazón, 
Y recogiese así su espíritu y su aliento, 
34:15 Toda carne perecería juntamente, 
Y el hombre volvería al polvo. 
34:16 Si, pues, hay en ti entendimiento, oye esto; 
Escucha la voz de mis palabras. 
34:17 ¿Gobernará el que aborrece juicio? 
¿Y condenarás tú al que es tan justo? 
34:18 ¿Se dirá al rey: Perverso; 
Y a los príncipes: Impíos? 
34:19 ¿Cuánto menos a aquel que no hace acepción de personas de príncipes. 
Ni respeta más al rico que al pobre, 
Porque todos son obra de sus manos? 
34:20 En un momento morirán, 
Y a medianoche se alborotarán los pueblos, y pasarán, 
Y sin mano será quitado el poderoso. 
34:21 Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre, 
Y ve todos sus pasos. 
34:22 No hay tinieblas ni sombra de muerte 
Donde se escondan los que hacen maldad. 
34:23 No carga, pues, él al hombre más de lo justo, 
Para que vaya con Dios a juicio.
34:24 El quebrantará a los fuertes sin indagación, 
Y hará estar a otros en su lugar. 
34:25 Por tanto, él hará notorias las obras de ellos, 
Cuando los trastorne en la noche, y sean quebrantados. 
34:26 Como a malos los herirá 
En lugar donde sean vistos; 
34:27 Por cuanto así se apartaron de él, 
Y no consideraron ninguno de sus caminos, 
34:28 Haciendo venir delante de él el clamor del pobre, 
Y que oiga el clamor de los necesitados. 
34:29 Si él diere reposo, ¿quién inquietará? 
Si escondiere el rostro, ¿quién lo mirará? 
Esto sobre una nación, y lo mismo sobre un hombre; 
34:30 Haciendo que no reine el hombre impío 
Para vejaciones del pueblo. 
34:31 De seguro conviene que se diga a Dios: 
He llevado ya castigo, no ofenderé ya más; 
34:32 Enséñame tú lo que yo no veo; 
Si hice mal, no lo haré más. 
34:33 ¿Ha de ser eso según tu parecer? 
El te retribuirá, ora rehúses, ora aceptes, y no yo; 
Di, si no, lo que tú sabes. 
34:34 Los hombres inteligentes dirán conmigo, 
Y el hombre sabio que me oiga:
34:35 Que Job no habla con sabiduría, 
Y que sus palabras no son con entendimiento. 
34:36 Deseo yo que Job sea probado ampliamente, 
A causa de sus respuestas semejantes a las de los hombres inicuos. 
34:37 Porque a su pecado añadió rebeldía; 
Bate palmas contra nosotros, 
Y contra Dios multiplica sus palabras. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 6 DE Julio. Hechos 13: 24 – 52.

13:24 Antes de su venida, predicó Juan el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. 
13:25 Más cuando Juan terminaba su carrera, dijo: ¿Quién pensáis que soy? No soy yo él; mas he aquí viene tras mí uno de quien no soy digno de desatar el calzado de los pies.
13:26 Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación. 
13:27 Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle. 
13:28 Y sin hallar en él causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matase.
13:29 Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro.
13:30 Más Dios le levantó de los muertos. 
13:31 Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo. 
13:32 Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, 
13:33 la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.
13:34 Y en cuanto a que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo así: Os daré las misericordias fieles de David.
13:35 Por eso dice también en otro salmo: No permitirás que tu Santo vea corrupción.
13:36 Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción. 
13:37 Mas aquel a quien Dios levantó, no vio corrupción. 
13:38 Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, 
13:39 y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree. 
13:40 Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas:
13:41 Mirad, oh menospreciadores, y asombraos, y desapareced; 
Porque yo hago una obra en vuestros días, 
Obra que no creeréis, si alguien os la contare.
13:42 Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas. 
13:43 Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. 
13:44 El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. 
13:45 Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. 
13:46 Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. 
13:47 Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: 
Te he puesto para luz de los gentiles, 
A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.
13:48 Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. 
13:49 Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia. 
13:50 Pero los judíos instigaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites. 
13:51 Ellos entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, llegaron a Iconio. 
13:52 Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo. Amen. RVR 1960.



 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 5 DE Julio. Job 31, 32

Job afirma su integridad

31

1 Hice pacto con mis ojos;

¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?

2 Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios,

Y qué heredad el Omnipotente desde las alturas?

3 ¿No hay quebrantamiento para el impío,

Y extrañamiento para los que hacen iniquidad?

4 ¿No ve él mis caminos,

Y cuenta todos mis pasos?

5 Si anduve con mentira,

Y si mi pie se apresuró a engaño,

6 Péseme Dios en balanzas de justicia,

Y conocerá mi integridad.

7 Si mis pasos se apartaron del camino,

Si mi corazón se fue tras mis ojos,

Y si algo se pegó a mis manos,

8 Siembre yo, y otro coma,

Y sea arrancada mi siembra.

9 Si fue mi corazón engañado acerca de mujer,

Y si estuve acechando a la puerta de mi prójimo,

10 Muela para otro mi mujer,

Y sobre ella otros se encorven.

11 Porque es maldad e iniquidad

Que han de castigar los jueces.

12 Porque es fuego que devoraría hasta el Abadón,

Y consumiría toda mi hacienda.

13 Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva,

Cuando ellos contendían conmigo,

14 ¿Qué haría yo cuando Dios se levantase?

Y cuando él preguntara, ¿qué le respondería yo?

15 El que en el vientre me hizo a mí, ¿no lo hizo a él?

¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz?

16 Si estorbé el contento de los pobres,

E hice desfallecer los ojos de la viuda;

17 Si comí mi bocado solo,

Y no comió de él el huérfano

18 (Porque desde mi juventud creció conmigo como con un padre,

Y desde el vientre de mi madre fui guía de la viuda);

19 Si he visto que pereciera alguno sin vestido,

Y al menesteroso sin abrigo;

20 Si no me bendijeron sus lomos,

Y del vellón de mis ovejas se calentaron;

21 Si alcé contra el huérfano mi mano,

Aunque viese que me ayudaran en la puerta;

22 Mi espalda se caiga de mi hombro,

Y el hueso de mi brazo sea quebrado.

23 Porque temí el castigo de Dios,

Contra cuya majestad yo no tendría poder.

24 Si puse en el oro mi esperanza,

Y dije al oro: Mi confianza eres tú;

25 Si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen,

Y de que mi mano hallase mucho;

26 Si he mirado al sol cuando resplandecía,

O a la luna cuando iba hermosa,

27 Y mi corazón se engañó en secreto,

Y mi boca besó mi mano;

28 Esto también sería maldad juzgada;

Porque habría negado al Dios soberano.

29 Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía,

Y me regocijé cuando le halló el mal

30 (Ni aun entregué al pecado mi lengua,

Pidiendo maldición para su alma);

31 Si mis siervos no decían:

¿Quién no se ha saciado de su carne?

32 (El forastero no pasaba fuera la noche;

Mis puertas abría al caminante);

33 Si encubrí como hombre mis transgresiones,

Escondiendo en mi seno mi iniquidad,

34 Porque tuve temor de la gran multitud,

Y el menosprecio de las familias me atemorizó,

Y callé, y no salí de mi puerta;

35 ¡Quién me diera quien me oyese!

He aquí mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí,

Aunque mi adversario me forme proceso.

36 Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro,

Y me lo ceñiría como una corona.

37 Yo le contaría el número de mis pasos,

Y como príncipe me presentaría ante él.

38 Si mi tierra clama contra mí,

Y lloran todos sus surcos;

39 Si comí su sustancia sin dinero,

O afligí el alma de sus dueños,

40 En lugar de trigo me nazcan abrojos,

Y espinos en lugar de cebada.

Aquí terminan las palabras de Job.

 Eliú justifica su derecho de contestar a Job

32

1Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos. 2Entonces Eliú hijo de Baraquel buzita, de la familia de Ram, se encendió en ira contra Job; se encendió en ira, por cuanto se justificaba a sí mismo más que a Dios. 3Asimismo se encendió en ira contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job. 4Y Eliú había esperado a Job en la disputa, porque los otros eran más viejos que él. 5Pero viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquellos tres varones, se encendió en ira. 6Y respondió Eliú hijo de Baraquel buzita, y dijo:

Yo soy joven, y vosotros ancianos;

Por tanto, he tenido miedo, y he temido declararos mi opinión.

7 Yo decía: Los días hablarán,

Y la muchedumbre de años declarará sabiduría.

8 Ciertamente espíritu hay en el hombre,

Y el soplo del Omnipotente le hace que entienda.

9 No son los sabios los de mucha edad,

Ni los ancianos entienden el derecho.

10 Por tanto, yo dije: Escuchadme;

Declararé yo también mi sabiduría.

11 He aquí yo he esperado a vuestras razones,

He escuchado vuestros argumentos,

En tanto que buscabais palabras.

12 Os he prestado atención,

Y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya a Job,

Y responda a sus razones.

13 Para que no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría;

Lo vence Dios, no el hombre.

14 Ahora bien, Job no dirigió contra mí sus palabras,

Ni yo le responderé con vuestras razones.

15 Se espantaron, no respondieron más;

Se les fueron los razonamientos.

16 Yo, pues, he esperado, pero no hablaban;

Más bien callaron y no respondieron más.

17 Por eso yo también responderé mi parte;

También yo declararé mi juicio.

18 Porque lleno estoy de palabras,

Y me apremia el espíritu dentro de mí.

19 De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero,

Y se rompe como odres nuevos.

20 Hablaré, pues, y respiraré;

Abriré mis labios, y responderé.

21 No haré ahora acepción de personas,

Ni usaré con nadie de títulos lisonjeros.

22 Porque no sé hablar lisonjas;

De otra manera, en breve mi Hacedor me consumiría.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 5 DE Julio. Hechos 13: 1 – 23

Bernabé y Saulo comienzan su primer viaje misionero

13

1Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. 2Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. 3Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

 Los apóstoles predican en Chipre

4Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre. 5Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante. 6Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús, 7que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios. 8Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. 9Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, 10dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? 11Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano. 12Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.

 Pablo y Bernabé en Antioquía de Pisidia

13Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia; pero Juan, apartándose de ellos, volvió a Jerusalén. 14Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo* y se sentaron. 15Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad. 16Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo:

Varones israelitas, y los que teméis a Dios, oíd:17El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y enalteció al pueblo, siendo ellos extranjeros en tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella. 18Y por un tiempo como de cuarenta años los soportó en el desierto; 19y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, les dio en herencia su territorio. 20Después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel. 21Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años. 22Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero. 23De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel. Amen. Rv 1960.