Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 28 DE AGOSTO. Salmo 136,137,138, 

SALMO 136

Alabanza por la misericordia eterna de Jehová

1 Alabad a Jehová, porque él es bueno,

Porque para siempre es su misericordia.

2 Alabad al Dios de los dioses,

Porque para siempre es su misericordia.

3 Alabad al Señor de los señores,

Porque para siempre es su misericordia.

4 Al único que hace grandes maravillas,

Porque para siempre es su misericordia.

5 Al que hizo los cielos con entendimiento,

Porque para siempre es su misericordia.

6 Al que extendió la tierra sobre las aguas,

Porque para siempre es su misericordia.

7 Al que hizo las grandes lumbreras,

Porque para siempre es su misericordia.

8 El sol para que señorease en el día,

Porque para siempre es su misericordia.

9 La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche,

Porque para siempre es su misericordia.


10 Al que hirió a Egipto en sus primogénitos,

Porque para siempre es su misericordia.

11 Al que sacó a Israel de en medio de ellos,

Porque para siempre es su misericordia.

12 Con mano fuerte, y brazo extendido,

Porque para siempre es su misericordia.

13 Al que dividió el Mar Rojo en partes,

Porque para siempre es su misericordia;

14 E hizo pasar a Israel por en medio de él,

Porque para siempre es su misericordia;

15 Y arrojó a Faraón y a su ejército en el Mar Rojo,

Porque para siempre es su misericordia.

16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto,

Porque para siempre es su misericordia.

17 Al que hirió a grandes reyes,

Porque para siempre es su misericordia;

18 Y mató a reyes poderosos,

Porque para siempre es su misericordia;

19 A Sehón rey amorreo,

Porque para siempre es su misericordia;

20 Y a Og rey de Basán,

Porque para siempre es su misericordia;

21 Y dio la tierra de ellos en heredad,

Porque para siempre es su misericordia;

22 En heredad a Israel su siervo,

Porque para siempre es su misericordia.

23 El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros,

Porque para siempre es su misericordia;

24 Y nos rescató de nuestros enemigos,

Porque para siempre es su misericordia.

25 El que da alimento a todo ser viviente,

Porque para siempre es su misericordia.

26 Alabad al Dios de los cielos,

Porque para siempre es su misericordia.


SALMO 137

Lamento de los cautivos en Babilonia

1 Junto a los ríos de Babilonia,

Allí nos sentábamos, y aun llorábamos,

Acordándonos de Sion.

2 Sobre los sauces en medio de ella

Colgamos nuestras arpas.

3 Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos,

Y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo:

Cantadnos algunos de los cánticos de Sion.


4 ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová

En tierra de extraños?

5 Si me olvidare de ti, oh Jerusalén,

Pierda mi diestra su destreza.

6 Mi lengua se pegue a mi paladar,

Si de ti no me acordare;

Si no enalteciere a Jerusalén

Como preferente asunto de mi alegría.

7 Oh Jehová, recuerda contra los hijos de Edom el día de Jerusalén,

Cuando decían: Arrasadla, arrasadla

Hasta los cimientos.

8 Hija de Babilonia la desolada,

Bienaventurado el que te diere el pago

De lo que tú nos hiciste.

9 Dichoso el que tomare y estrellare tus niños

Contra la peña.


SALMO 138

Acción de gracias por el favor de Jehová

Salmo de David.

1 Te alabaré con todo mi corazón;

Delante de los dioses te cantaré salmos.

2 Me postraré hacia tu santo templo,

Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad;

Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.

3 El día que clamé, me respondiste;

Me fortaleciste con vigor en mi alma.

4 Te alabarán, oh Jehová, todos los reyes de la tierra,

Porque han oído los dichos de tu boca.

5 Y cantarán de los caminos de Jehová,

Porque la gloria de Jehová es grande.

6 Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde,

Mas al altivo mira de lejos.

7 Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás;

Contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano,

Y me salvará tu diestra.

8 Jehová cumplirá su propósito en mí;

Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre;

No desampares la obra de tus manos. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 28 DE AGOSTO.1Corintios 9

Los derechos de un apóstol

9

1¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor? 2Si para otros no soy apóstol, para vosotros ciertamente lo soy; porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor.

3Contra los que me acusan, esta es mi defensa: 4¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber? 5¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas? 6¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar? 7¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño?

8¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? 9Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, 10o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. 11Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? 12Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros?

Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. 13¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? 14Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.

15Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria. 16Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!

17Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada. 18¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio. 19Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. 20Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; 21a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. 22Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. 23Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.

24¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. Amen. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 28 DE AGOSTO. Salmo 136,137,138, 

Capítulo 136

136.1ss A través de este salmo se repite la frase: «Porque para siempre es su misericordia». Este salmo quizás fue una lectura de respuesta, la congregación decía estas palabras al unísono después de cada oración. La repetición hizo que esta lección importante penetrara en ellos. El amor de Dios incluye aspectos de amor, bondad, misericordia y fidelidad. Nunca tendremos que preocuparnos que Dios se quede sin amor debido a que su bondad amorosa fluye de una fuente que nunca se apaga.

Capítulo 137

137.7 Los edomitas estaban emparentados con los israelitas, ambas naciones descendían de Isaac y de su padre Abraham. A pesar de que Israel compartía su frontera sur con Edom, había un gran odio entre ambas naciones. Los edomitas no prestaron su ayuda cuando el ejército babilónico sitió la ciudad de Jerusalén. Es más, se alegraron cuando la destruyeron (Jeremías 49.7–22; Joel 3.19; Abdías 1.1–20).

137.8, 9 Dios destruyó a Babilonia y su descendencia por su asalto soberbio en contra de Dios y su Reino. Los medos y los persas destruyeron Babilonia en 539 a.C. Muchos de los que oprimieron vivieron para ver la victoria. La frase acerca de los niños es dura porque el salmista clama por juicio: «Trata a los babilonios de la manera que ellos nos trataron a nosotros».

Capítulo 138

138.1-3 La acción de gracias debe ser parte integral de nuestra alabanza a Dios. Este tema se entreteje a lo largo de los salmos. Cuando agradecemos a Dios las bendiciones materiales y espirituales, también debemos darle gracias por contestar nuestra oración. ¿Recuerda cuándo le pidió a Dios su protección, fuerza, consuelo, paciencia, amor y otras necesidades especiales y Él se las concedió? No piense que Dios siempre le va a dar todo lo que quiere, ni a concederle todo lo que pida.

138.8 Todos soñamos y hacemos planes para el futuro. Trabajamos arduamente para ver que esos sueños y planes se vuelvan realidad. Pero para hacer lo mejor de esta vida, debemos incluir los planes de Dios en los nuestros. Solo Él sabe lo mejor para nosotros. Solo Dios puede cumplir su propósito en nosotros. Cuando haga planes y sueñe, hable con Dios acerca de ellos.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 28 DE AGOSTO. 1Corintios 9.

Capítulo 9

9.1 Algunos corintios cuestionaban la autoridad de Pablo como apóstol. Pablo les da sus credenciales; como tal, había visto y hablado con el Cristo resucitado, el cual lo llamó para ser apóstol (véase Hechos 9.3–18). Dichas credenciales hacían que el consejo que daba en su carta fuera más persuasivo. En 2 Corintios 10–13, Pablo defiende su apostolado con mayores detalles.

9.4–10 Jesús dijo que el obrero es digno de su salario (Lucas 10.7). Pablo enfatiza este pensamiento y urge a la iglesia a pagar a sus obreros cristianos sin falta. Tenemos la responsabilidad de cuidar a nuestros pastores, maestros y otros líderes espirituales. Es nuestra responsabilidad ver que aquellos que nos sirven en el ministerio sean recompensados adecuada y razonablemente.

9.13 Como parte de su paga, los sacerdotes en el templo, recibían una porción de las ofrendas para su alimentación (véase Números 18.8–24).

9.16 La predicación del evangelio fue el don y el llamado de Pablo y no podía dejar de predicar aunque quisiera. Estaba supeditado al deseo de hacer lo que Dios quisiera, usando sus dones para la gloria de Dios. ¿Qué dones especiales le ha dado Dios? ¿Está usted motivado, como Pablo, para glorificar a Dios con sus dones?

9.19–27 En 9.19–22 Pablo dice que tiene la libertad para acomodarse a cualquier situación, en 9.24–27 hace énfasis en una vida de disciplina estricta. La vida cristiana incluye libertad como también disciplina. La meta en la vida de Pablo era glorificar a Dios y traer gente a Cristo. Por esta razón se mantuvo libre de cualquier posición filosófica o atadura material que tendiera a apartarlo de su meta; se impuso una disciplina estricta para lograr su objetivo. Para Pablo, tanto la libertad como la disciplina eran herramientas importantes para usar en el servicio a Dios.

9.24-27 Para ganar una carrera se necesita propósito y disciplina. Pablo usó esta ilustración para explicar que la vida cristiana demanda arduo trabajo, autonegación y preparación seria. Como cristianos, corremos a fin de obtener nuestra recompensa celestial. La disciplina esencial de la oración, el estudio bíblico y la adoración nos equipa para correr con vigor. No observe simplemente desde las graderías, ni tampoco trote un breve trecho cada mañana. Entrénese con diligencia, su progreso espiritual depende de usted. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960.


 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 27 DE AGOSTO. Salmo 132,133,134,135, 

SALMO 132

Plegaria por bendición sobre el santuario

Cántico gradual.

1 Acuérdate, oh Jehová, de David,

Y de toda su aflicción;

2 De cómo juró a Jehová,

Y prometió al Fuerte de Jacob:

3 No entraré en la morada de mi casa,

Ni subiré sobre el lecho de mi estrado;

4 No daré sueño a mis ojos,

Ni a mis párpados adormecimiento,

5 Hasta que halle lugar para Jehová,

Morada para el Fuerte de Jacob.

6 He aquí en Efrata lo oímos;

Lo hallamos en los campos del bosque.

7 Entraremos en su tabernáculo;

Nos postraremos ante el estrado de sus pies.

8 Levántate, oh Jehová, al lugar de tu reposo,

Tú y el arca de tu poder.

9 Tus sacerdotes se vistan de justicia,

Y se regocijen tus santos.

10 Por amor de David tu siervo

No vuelvas de tu ungido el rostro.

11 En verdad juró Jehová a David,

Y no se retractará de ello:

De tu descendencia pondré sobre tu trono.

12 Si tus hijos guardaren mi pacto,

Y mi testimonio que yo les enseñaré,

Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.

13 Porque Jehová ha elegido a Sion;

La quiso por habitación para sí.

14 Este es para siempre el lugar de mi reposo;

Aquí habitaré, porque la he querido.

15 Bendeciré abundantemente su provisión;

A sus pobres saciaré de pan.

16 Asimismo vestiré de salvación a sus sacerdotes,

Y sus santos darán voces de júbilo.

17 Allí haré retoñar el poder de David;

He dispuesto lámpara a mi ungido.

18 A sus enemigos vestiré de confusión,

Mas sobre él florecerá su corona.


SALMO 133

La bienaventuranza del amor fraternal

Cántico gradual; de David.

1 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es

Habitar los hermanos juntos en armonía!

2 Es como el buen óleo sobre la cabeza,

El cual desciende sobre la barba,

La barba de Aarón,

Y baja hasta el borde de sus vestiduras;

3 Como el rocío de Hermón,

Que desciende sobre los montes de Sion;

Porque allí envía Jehová bendición,

Y vida eterna.


SALMO 134

Exhortación a los guardas del templo

Cántico gradual.

1 Mirad, bendecid a Jehová,

Vosotros todos los siervos de Jehová,

Los que en la casa de Jehová estáis por las noches.

2 Alzad vuestras manos al santuario,

Y bendecid a Jehová.

3 Desde Sion te bendiga Jehová,

El cual ha hecho los cielos y la tierra.


SALMO 135

La grandeza del Señor y la vanidad de los ídolos

Aleluya.

1 Alabad el nombre de Jehová;

Alabadle, siervos de Jehová;

2 Los que estáis en la casa de Jehová,

En los atrios de la casa de nuestro Dios.

3 Alabad a JAH, porque él es bueno;

Cantad salmos a su nombre, porque él es benigno.

4 Porque JAH ha escogido a Jacob para sí,

A Israel por posesión suya.

5 Porque yo sé que Jehová es grande,

Y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.

6 Todo lo que Jehová quiere, lo hace,

En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.

7 Hace subir las nubes de los extremos de la tierra;

Hace los relámpagos para la lluvia;

Saca de sus depósitos los vientos.

8 El es quien hizo morir a los primogénitos de Egipto,

Desde el hombre hasta la bestia.

9 Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto,

Contra Faraón, y contra todos sus siervos.

10 Destruyó a muchas naciones,

Y mató a reyes poderosos;

11 A Sehón rey amorreo,

A Og rey de Basán,

Y a todos los reyes de Canaán.

12 Y dio la tierra de ellos en heredad,

En heredad a Israel su pueblo.

13 Oh Jehová, eterno es tu nombre;

Tu memoria, oh Jehová, de generación en generación.

14 Porque Jehová juzgará a su pueblo,

Y se compadecerá de sus siervos.

15 Los ídolos de las naciones son plata y oro,

Obra de manos de hombres.

16 Tienen boca, y no hablan;

Tienen ojos, y no ven;

17 Tienen orejas, y no oyen;

Tampoco hay aliento en sus bocas.

18 Semejantes a ellos son los que los hacen,

Y todos los que en ellos confían.

19 Casa de Israel, bendecid a Jehová;

Casa de Aarón, bendecid a Jehová;

20 Casa de Leví, bendecid a Jehová;

Los que teméis a Jehová, bendecid a Jehová.

21 Desde Sion sea bendecido Jehová,

Quien mora en Jerusalén.

Aleluya. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 27 DE AGOSTO. 1Corintios 8

Lo sacrificado a los ídolos

8

1En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica. 2Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo. 3Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él.

4Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. 5Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), 6para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

7Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina. 8Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. 9Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. 10Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? 11Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. 12De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. 13Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano. Amen. Rv


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 27 DE AGOSTO. Salmo 132,133,134,135, 

Capítulo 132

132.2–5 Esto se refiere al deseo de David de construir el templo. Cuando David subió al trono, construyó un hermoso palacio, pero le preocupaba que el arca del pacto, símbolo de la presencia de Dios entre su pueblo (Éxodo 25.10–22), permaneciera en una tienda (2 Samuel 6.17; 7.1–17). Esto le preocupó tanto, que no pudo dormir hasta que enmendó la situación. Comenzó a planear el templo en el que se alojaría el arca. Debemos vivir lo bastante cerca de Dios para que no descansemos hasta que se cumpla su voluntad a través de nosotros.

132.11, 12 Esta promesa de que los descendientes de David se sentarían en el trono para siempre se encuentra en 2 Samuel 7.8–29. Esta promesa tenía dos partes: (1) los descendientes de David gobernarían perpetuamente sobre Israel mientras siguieran a Dios, y (2) la línea real de David nunca terminaría. La primera parte era condicional. En la medida que los reyes obedecieran a Dios («guardaren mi pacto, y mi testimonio que yo les enseñaré»), su dinastía continuaría. La segunda parte de la promesa era incondicional y se cumplió en Jesucristo, un descendiente de David, que reinará para siempre.

132.17, 18 «Haré retoñar el poder de David» se refiere a uno de sus poderosos descendientes. Salomón, el hijo de David, fue en efecto un rey glorioso (1 Reyes 3.10–14). Sin embargo, estos versículos miran más allá, hasta otro descendiente de David, Jesús el Mesías (Mateo 1.17). El poder, la majestad y la gloria del Mesías durarán para siempre.

Capítulo 133

133.1–3 David declaró que la armonía es deliciosa y buena. Es lamentable, pero la armonía no predomina en las iglesias como debería. Las personas están en desacuerdo y causan división por asuntos sin importancia. Algunos parecen deleitarse en provocar tensiones al desacreditar a otros. La armonía es importante porque: (1) hace que la iglesia sea un ejemplo positivo ante el mundo y ayuda a atraer a otros; (2) nos ayuda a cooperar como un cuerpo de creyentes según el propósito de Dios, dándonos un anticipo del cielo; (3) renueva y revitaliza los ministerios para que haya menos tensión que mine nuestra energía.

Vivir en armonía no significa que debamos estar de acuerdo en todo; habrá tantas opiniones como notas en un acorde musical. Pero estamos de acuerdo en nuestro propósito en la vida: trabajar juntos para Dios. Nuestra expresión externa de unidad debe revelar nuestra unidad interna de propósito.

133.2 Moisés utilizó un aceite costoso para ungir a Aarón como el primer sumo sacerdote de Israel (Éxodo 29.7) y para dedicar a todos los sacerdotes al servicio de Dios. La unidad de la hermandad, al igual que el aceite de la unción, muestra nuestra dedicación a servir a Dios con todo nuestro corazón.

133.3 El monte Hermón es la montaña más alta de Palestina, está localizado al noreste del mar de Galilea.

Capítulo 134

134.1–3 Este salmo habla acerca de un grupo pequeño: los levitas que servían en el templo como guardas («los que en la casa de Jehová estáis por las noches»). Como el último de los «salmos graduales» (Salmos 120–134), los adoradores llegaron al monte donde estaba situado el templo y veían a los guardas que lo protegían de día y de noche. Veían el trabajo de los vigilantes como un acto de alabanza a Dios, pues se hacía con reverencia y responsabilidad. Lleve a cabo su trabajo o tarea en la iglesia como un acto de alabanza y hágalo reverenciando a Dios. Hónrelo mediante la calidad de su trabajo y la actitud de servicio con que lo hace.

134.3 Sion es otro nombre para Jerusalén.

Capítulo 135

135.4 El hecho de que los descendientes de Jacob (Israel) eran pueblo escogido, refleja el mandato de Dios a la nación en Deuteronomio 7.6–8 y en el sermón de Pedro a la iglesia en 1 Pedro 2.9. Dios nos atesora. Da amor y misericordia a todos los que en Él creen.

135.15-18 Los adoradores de ídolos eran tan ciegos e insensibles como los ídolos mismos. No veían ni oían lo que Dios decía. En maneras sutiles e imperceptibles nos volvemos como los dioses que adoramos. Sin embargo, también es cierto que si el verdadero Dios es su Dios, usted se irá pareciendo más a Él a medida que lo adore. ¿Cuáles son sus metas? ¿Qué tiene prioridad en su vida? Decida cuidadosamente, debido a que usted adquirirá las características de lo que usted adore.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 27 DE AGOSTO.  1Corintios 8

Capítulo 8

8.1 Carne comprada en el mercado era como ofrecerla simbólicamente a un ídolo en uno de los muchos templos paganos. Los animales eran traídos al templo, muertos delante de un ídolo, como parte de una ceremonia religiosa pagana, se comía en una fiesta en el templo del ídolo o se los entregaba a un carnicero para su comercialización. Los creyentes se preguntaban si al comer dicha carne estaban, en alguna manera, participando en la adoración de ídolos paganos.

8.1–3 El amor es más importante que el conocimiento. El conocimiento hace que nos sintamos bien y que creamos que somos importantes, pero uno fácilmente puede desarrollar soberbia, actitud de «sabelotodo». Muchas personas con opiniones firmes no están dispuestas a oír y aprender de Dios y de otros. Pablo dice que el conocimiento de Dios, aquel que se necesita para edificar la iglesia se puede obtener sólo amándolo a Él (véase Santiago 3.17, 18). Y podemos conocer y ser conocidos por Dios, sólo cuando nos parecemos a Él al mostrar amor (1 Juan 4.7, 8).

8.4-9 Pablo dirigió estas palabras a creyentes que no habían sido incomodados por haber comido carne ofrecida a los ídolos. Aunque estos no eran reales y el ritual de la ofrenda pagana no tenía sentido, el comer carne de ese tipo ofendía a los cristianos de conciencias más sensibles. Pablo dice, por esto, que si un hermano más débil o menos maduro pudiera interpretar erróneamente sus acciones, ellos debieran, por consideración, evitar comer carne ofrecida a los ídolos.

8.10–13 La libertad cristiana no significa que todo es permitido. Significa que nuestra salvación no está determinada por el legalismo, buenas obras o normas, sino por el regalo de Dios (Efesios 2.8, 9). La libertad cristiana, por lo tanto, está atada inseparablemente a la responsabilidad cristiana. Los nuevos creyentes, con frecuencia, son muy sensibles a lo que es o no correcto, a lo que debieran o no hacer. Algunas acciones pudieran ser perfectamente correctas para nosotros, pero podrían herir al hermano o a la hermana que todavía es nuevo en la fe y que apenas está aprendiendo acerca de lo que es la vida cristiana. Debemos tener cuidado con no ofender al cristiano recién convertido o sensible o, por nuestro ejemplo, inducirlo a que peque. Cuando amamos a otros, nuestra libertad para hacer ciertas cosas no debiera ser más importante que fortalecer la fe de un hermano o hermana en Cristo. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir.