Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO PARA HOY 2 DE NOVIEMBRE. Jeremías 33,34,35, 

Restauración de la prosperidad de Jerusalén

33

1Vino palabra de Jehová a Jeremías la segunda vez, estando él aún preso en el patio de la cárcel, diciendo: 2Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre: 3Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. 4Porque así ha dicho Jehová Dios de Israel acerca de las casas de esta ciudad, y de las casas de los reyes de Judá, derribadas con arietes y con hachas 5(porque vinieron para pelear contra los caldeos, para llenarlas de cuerpos de hombres muertos, a los cuales herí yo con mi furor y con mi ira, pues escondí mi rostro de esta ciudad a causa de toda su maldad): 6He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad. 7Y haré volver los cautivos de Judá y los cautivos de Israel, y los restableceré como al principio. 8Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron, y con que contra mí se rebelaron. 9Y me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré.

10Así ha dicho Jehová: En este lugar, del cual decís que está desierto sin hombres y sin animales, en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que están asoladas, sin hombre y sin morador y sin animal, 11ha de oírse aún voz de gozo y de alegría, voz de desposado y voz de desposada, voz de los que digan: Alabad a Jehová de los ejércitos, porque Jehová es bueno, porque para siempre es su misericordia; voz de los que traigan ofrendas de acción de gracias a la casa de Jehová. Porque volveré a traer los cautivos de la tierra como al principio, ha dicho Jehová.

12Así dice Jehová de los ejércitos: En este lugar desierto, sin hombre y sin animal, y en todas sus ciudades, aún habrá cabañas de pastores que hagan pastar sus ganados. 13En las ciudades de las montañas, en las ciudades de la Sefela, en las ciudades del Neguev, en la tierra de Benjamín, y alrededor de Jerusalén y en las ciudades de Judá, aún pasarán ganados por las manos del que los cuente, ha dicho Jehová.

14He aquí vienen días, dice Jehová, en que yo confirmaré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá. 15En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra. 16En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y se le llamará: Jehová, justicia nuestra.

17Porque así ha dicho Jehová: No faltará a David varón que se siente sobre el trono de la casa de Israel. 18Ni a los sacerdotes y levitas faltará varón que delante de mí ofrezca holocausto y encienda ofrenda, y que haga sacrificio todos los días.

19Vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo: 20Así ha dicho Jehová: Si pudiereis invalidar mi pacto con el día y mi pacto con la noche, de tal manera que no haya día ni noche a su tiempo, 21podrá también invalidarse mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas y sacerdotes, mis ministros. 22Como no puede ser contado el ejército del cielo, ni la arena del mar se puede medir, así multiplicaré la descendencia de David mi siervo, y los levitas que me sirven.

23Vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo: 24¿No has echado de ver lo que habla este pueblo, diciendo: Dos familias que Jehová escogiera ha desechado? Y han tenido en poco a mi pueblo, hasta no tenerlo más por nación. 25Así ha dicho Jehová: Si no permanece mi pacto con el día y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra, 26también desecharé la descendencia de Jacob, y de David mi siervo, para no tomar de su descendencia quien sea señor sobre la posteridad de Abraham, de Isaac y de Jacob. Porque haré volver sus cautivos, y tendré de ellos misericordia.

 Jeremías amonesta a Sedequías

34

1Palabra de Jehová que vino a Jeremías cuando Nabucodonosor rey de Babilonia y todo su ejército, y todos los reinos de la tierra bajo el señorío de su mano, y todos los pueblos, peleaban contra Jerusalén y contra todas sus ciudades, la cual dijo: 2Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Ve y habla a Sedequías rey de Judá, y dile: Así ha dicho Jehová: He aquí yo entregaré esta ciudad al rey de Babilonia, y la quemará con fuego; 3y no escaparás tú de su mano, sino que ciertamente serás apresado, y en su mano serás entregado; y tus ojos verán los ojos del rey de Babilonia, y te hablará boca a boca, y en Babilonia entrarás. 4Con todo eso, oye palabra de Jehová, Sedequías rey de Judá: Así ha dicho Jehová acerca de ti: No morirás a espada. 5En paz morirás, y así como quemaron especias por tus padres, los reyes primeros que fueron antes de ti, las quemarán por ti, y te endecharán, diciendo, ¡Ay, señor! Porque yo he hablado la palabra, dice Jehová.

6Y habló el profeta Jeremías a Sedequías rey de Judá todas estas palabras en Jerusalén. 7Y el ejército del rey de Babilonia peleaba contra Jerusalén, y contra todas las ciudades de Judá que habían quedado, contra Laquis y contra Azeca; porque de las ciudades fortificadas de Judá éstas habían quedado.

 Violación del pacto de libertar a los siervos hebreos

8Palabra de Jehová que vino a Jeremías, después que Sedequías hizo pacto con todo el pueblo en Jerusalén para promulgarles libertad; 9que cada uno dejase libre a su siervo y a su sierva, hebreo y hebrea; que ninguno usase a los judíos, sus hermanos, como siervos. 10Y cuando oyeron todos los príncipes, y todo el pueblo que había convenido en el pacto de dejar libre cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que ninguno los usase más como siervos, obedecieron, y los dejaron. 11Pero después se arrepintieron, e hicieron volver a los siervos y a las siervas que habían dejado libres, y los sujetaron como siervos y siervas. 12Vino, pues, palabra de Jehová a Jeremías, diciendo: 13Así dice Jehová Dios de Israel: Yo hice pacto con vuestros padres el día que los saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre, diciendo: 14Al cabo de siete años dejará cada uno a su hermano hebreo que le fuere vendido; le servirá seis años, y lo enviará libre; pero vuestros padres no me oyeron, ni inclinaron su oído. 15Y vosotros os habíais hoy convertido, y hecho lo recto delante de mis ojos, anunciando cada uno libertad a su prójimo; y habíais hecho pacto en mi presencia, en la casa en la cual es invocado mi nombre. 16Pero os habéis vuelto y profanado mi nombre, y habéis vuelto a tomar cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que habíais dejado libres a su voluntad; y los habéis sujetado para que os sean siervos y siervas. 17Por tanto, así ha dicho Jehová: Vosotros no me habéis oído para promulgar cada uno libertad a su hermano, y cada uno a su compañero; he aquí que yo promulgo libertad, dice Jehová, a la espada y a la pestilencia y al hambre; y os pondré por afrenta ante todos los reinos de la tierra. 18Y entregaré a los hombres que traspasaron mi pacto, que no han llevado a efecto las palabras del pacto que celebraron en mi presencia, dividiendo en dos partes el becerro y pasando por medio de ellas; 19a los príncipes de Judá y a los príncipes de Jerusalén, a los oficiales y a los sacerdotes y a todo el pueblo de la tierra, que pasaron entre las partes del becerro, 20los entregaré en mano de sus enemigos y en mano de los que buscan su vida; y sus cuerpos muertos serán comida de las aves del cielo, y de las bestias de la tierra. 21Y a Sedequías rey de Judá y a sus príncipes los entregaré en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su vida, y en mano del ejército del rey de Babilonia, que se ha ido de vosotros. 22He aquí, mandaré yo, dice Jehová, y los haré volver a esta ciudad, y pelearán contra ella y la tomarán, y la quemarán con fuego; y reduciré a soledad las ciudades de Judá, hasta no quedar morador.

 Obediencia de los recabitas

35

1Palabra de Jehová que vino a Jeremías en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, diciendo: 2Ve a casa de los recabitas y habla con ellos, e introdúcelos en la casa de Jehová, en uno de los aposentos, y dales a beber vino. 3Tomé entonces a Jaazanías hijo de Jeremías, hijo de Habasinías, a sus hermanos, a todos sus hijos, y a toda la familia de los recabitas; 4y los llevé a la casa de Jehová, al aposento de los hijos de Hanán hijo de Igdalías, varón de Dios, el cual estaba junto al aposento de los príncipes, que estaba sobre el aposento de Maasías hijo de Salum, guarda de la puerta. 5Y puse delante de los hijos de la familia de los recabitas tazas y copas llenas de vino, y les dije: Bebed vino. 6Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Recab nuestro padre nos ordenó diciendo: No beberéis jamás vino vosotros ni vuestros hijos; 7ni edificaréis casa, ni sembraréis sementera, ni plantaréis viña, ni la retendréis; sino que moraréis en tiendas todos vuestros días, para que viváis muchos días sobre la faz de la tierra donde vosotros habitáis. 8Y nosotros hemos obedecido a la voz de nuestro padre Jonadab hijo de Recab en todas las cosas que nos mandó, de no beber vino en todos nuestros días, ni nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos ni nuestras hijas; 9y de no edificar casas para nuestra morada, y de no tener viña, ni heredad, ni sementera. 10Moramos, pues, en tiendas, y hemos obedecido y hecho conforme a todas las cosas que nos mandó Jonadab nuestro padre. 11Sucedió, no obstante, que cuando Nabucodonosor rey de Babilonia subió a la tierra, dijimos: Venid, y ocultémonos en Jerusalén, de la presencia del ejército de los caldeos y de la presencia del ejército de los de Siria; y en Jerusalén nos quedamos.

12Y vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo: 13Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Ve y di a los varones de Judá, y a los moradores de Jerusalén: ¿No aprenderéis a obedecer mis palabras? dice Jehová. 14Fue firme la palabra de Jonadab hijo de Recab, el cual mandó a sus hijos que no bebiesen vino, y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su padre; y yo os he hablado a vosotros desde temprano y sin cesar, y no me habéis oído. 15Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayáis tras dioses ajenos para servirles, y viviréis en la tierra que di a vosotros y a vuestros padres; mas no inclinasteis vuestro oído, ni me oísteis. 16Ciertamente los hijos de Jonadab hijo de Recab tuvieron por firme el mandamiento que les dio su padre; pero este pueblo no me ha obedecido. 17Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí traeré yo sobre Judá y sobre todos los moradores de Jerusalén todo el mal que contra ellos he hablado; porque les hablé, y no oyeron; los llamé, y no han respondido.

18Y dijo Jeremías a la familia de los recabitas: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Por cuanto obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y guardasteis todos sus mandamientos, e hicisteis conforme a todas las cosas que os mandó; 19por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No faltará de Jonadab hijo de Recab un varón que esté en mi presencia todos los días.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 2 DE NOVIEMBRE. Tito 3

Justificados por gracia

3

1Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. 2Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. 3Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. 4Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

8Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres. 9Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho. 10Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, 11sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.

 Instrucciones personales

12Cuando envíe a ti a Artemas o a Tíquico, apresúrate a venir a mí en Nicópolis, porque allí he determinado pasar el invierno. 13A Zenas intérprete de la ley, y a Apolos, encamínales con solicitud, de modo que nada les falte. 14Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para que no sean sin fruto.

 Salutaciones y bendición final

15Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe.La gracia sea con todos vosotros. Amén. Rv.



COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 2 DE NOVIEMBRE. Jeremías 33,34,35,   
Capítulo 33


33.1ss Dios restauraría Jerusalén, no porque el pueblo clamara, sino porque era parte de su plan final. El desastre de Babilonia no cambió los propósitos que Dios tenía para su pueblo. Si bien destruirían a Jerusalén, sería restaurada (después de los setenta años de cautiverio y al final de los tiempos cuando el Mesías venga a gobernar). A la justicia de Dios siempre la acompaña su misericordia.
33.15,16 Estos versículos se refieren tanto a la primera venida como a la segunda venida de Cristo. En su primera venida establecería su Reino en los corazones de los creyentes. En la segunda ejecutará justicia y rectitud en toda la tierra. Cristo es «el Renuevo de justicia» que brotará de David, el hombre conforme al corazón de Dios.


33.18 Cuando Cristo cumpla con el rol de Rey, también cumplirá con el rol de Sacerdote, manteniendo una relación constante con Dios e intercediendo por su pueblo. Este versículo no quiere decir que los sacerdotes actuales vayan a realizar sacrificios, debido a que ya no serán necesarios (Hebreos 7.24, 25). Ahora que Cristo es nuestro Sumo Sacerdote, todos los creyentes somos sacerdotes de Dios y podemos ir a Él en forma personal.



Capítulo 34


34.1ss Este capítulo describe el cumplimiento de muchas de las predicciones de Jeremías. En el libro de Jeremías, muchas profecías se dieron y cumplieron rápidamente.
34.8, 9 Babilonia sitió a Jerusalén y la ciudad estaba a punto de caer. Sedequías decidió finalmente escuchar a Jeremías y trató de apaciguar a Dios, por lo tanto, liberó a los esclavos. Pensó que podía ganarse el favor de Dios con un acto bondadoso, pero lo que necesitaba era un cambio de corazón. El pueblo desobedeció las leyes de Dios desde el principio (Éxodo 21.2–11; Levítico 25.39–55; Deuteronomio 15.12–18). Cuando se levantó temporalmente el sitio, el pueblo se volvió descarado y siguió pecando (34.11–17; 37.5, 11).


34.15,16 A Israel le fue difícil mantener sus promesas a Dios. En el templo, le hacían promesas solemnemente, pero al regresar a sus casas y trabajos, no las cumplían. Dios expresó su gran desagrado. Si usted quiere agradarlo, asegúrese de cumplir sus promesas. Dios quiere promesas cumplidas no solo hechas de manera piadosa.
34.18–20 Partir un becerro en dos y caminar entre las dos mitades era una costumbre para ratificar un pacto (Génesis 15.9, 10). Esta acción simbolizaba el juicio sobre cualquiera que quebrantara el pacto. Dios decía: «Han roto el pacto que han hecho conmigo, ¡así que ya saben el juicio que les espera!»
Capítulo 35
35.1ss El código de conducta de los recabitas se parecía al de los nazareos, quienes hacían votos especiales de dedicación a Dios (Números 6). Durante doscientos años, obedecieron el voto de sus antepasados de abstenerse del vino. Mientras que el resto de la nación quebrantaba su pacto con Dios, esta gente permanecía leal a su compromiso. Dios quería que los demás se mantuvieran firmes en el compromiso que hicieron con Él, así como los recabitas se mantuvieron firmes con su voto. Dios le dijo a Jeremías que tentara a los recabitas con vino para mostrar su entrega y consagración. Dios sabía que no romperían su voto.
35.6 Jonadab, hijo de Recab, se unió a Jehú en la erradicación de la adoración de Baal en el reino del norte (2 Reyes 10.15–28).
35.13–17 Existe un contraste vívido entre los recabitas y los demás israelitas: (1) Los recabitas mantuvieron los votos hechos a un líder humano falible. Israel quebrantó su pacto con el Líder divino infalible. (2) Jonadab dijo a su familia en una ocasión que no bebieran y ellos obedecieron. Dios ordenó constantemente a Israel que se volviera de su pecado y ellos se negaron a hacerlo. (3) Los recabitas obedecieron leyes relacionadas con asuntos temporales. Israel se negó a obedecer las leyes de Dios relacionadas con asuntos eternos. (4) Los recabitas obedecieron durante cientos de años. Israel desobedeció durante cientos de años. (5) Los recabitas serían recompensados. Israel sería castigado. A menudo estamos dispuestos a observar costumbres solo en nombre de la tradición, cuánto más debemos obedecer a la Palabra de Dios ya que es eterna.

COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 2 DE NOVIEMBRE. Tito 3
Capítulo 3
3.1, 2 Como cristianos, nuestra primera fidelidad es a Jesús como Señor, pero también debemos obedecer a nuestros gobernantes y líderes. Los cristianos no están sobre la ley, obedecer la ley civil es sólo el comienzo de nuestra responsabilidad cristiana; debemos hacer lo que podamos para ser buenos ciudadanos. En una democracia esto significa participación y voluntad de servicio. (Véanse Hechos 5.29 y Romanos 13.1ss para más sobre la actitud cristiana hacia el gobierno.)
3.3 Seguir una vida de placer y ceder ante cada deseo sensual nos lleva a la esclavitud. Muchos piensan que la libertad consiste en hacer todo lo que deseen. Pero este camino lleva a la adicción servil de gratificación sensual. La persona deja de ser libre si se deja dominar de lo que su cuerpo le pide (2 Pedro 2.19). Cristo nos libera de los deseos y del control del pecado. ¿Ha sido usted liberado?
3.3–8 Pablo resume lo que Cristo hace cuando nos salva. Nos trasladamos de una vida llena de pecado a una que es guiada por el Espíritu Santo. Fuimos lavados de todos nuestros pecados, no sólo de algunos. Lavamiento se refiere a las aguas del bautismo, lo cual es señal de salvación. Al hacerse cristiano, el creyente reconoce a Cristo como el Señor y su obra de salvación. Ganamos la vida eterna con todos sus tesoros. Tenemos la renovación del Espíritu Santo y Él continuamente renueva nuestros corazones. Nada de esto tiene lugar por haberlo ganado o merecido, todo es un regalo de Dios.
3.4-6 Las tres personas de la Trinidad se mencionan en este versículo porque participan en la obra de salvación. Basándose en la obra de redención de su Hijo, el Padre perdona y envía al Espíritu Santo para limpiar y renovarnos continuamente.
3.9 Pablo advierte a Tito, tal como lo hizo con Timoteo, que no se involucre en argumentos necios y sin provecho con preguntas (2 Timoteo 2.14). Esto no significa que debamos rehusar estudiar, discutir y examinar diferentes interpretaciones de pasajes bíblicos que tienen cierta dificultad. Pablo advierte en contra de cuestionamientos sin importancia y no en contra de discusiones honestas que no conducen a la sabiduría. Cuando se desarrollan argumentos necios, lo mejor es reencaminar la discusión en una dirección provechosa o amablemente excusarse para no participar en la polémica.
3.9 Los falsos maestros basaban sus herejías en genealogías y especulaciones acerca de la ley (véase 1 Timoteo 1.3, 4). Similar a los métodos usados por los falsos maestros en Éfeso y Colosas, ellos construían su caso en genealogías de ángeles. Debemos evitar a los falsos maestros, ni siquiera molestarnos a responder a sus posiciones pretenciosas. Reaccionar en exceso puede algunas veces darle más atención a sus puntos de vista.
3.9–11 Una persona debe ser amonestada cuando está causando división que amenaza la unidad de la iglesia. Esta amonestación no debiera ser una acción dura sino que debe tender a corregir la naturaleza divisiva del individuo y buscar su restauración a la comunión. Una persona que rechaza la corrección debería ser apartada de la comunión. Como dice Pablo: ese hombre es «condenado por su propio juicio», está pecando y lo sabe. (Véanse también Mateo 18.15–18 y 2 Tesalonicenses 3.14, 15 para tener una ayuda al enfrentar este tipo de problemas en la iglesia).
3.12 Nicópolis se hallaba en la costa oeste de Grecia. Artemas o Tíquico reemplazarían a Tito en su trabajo en la isla de Creta, para que él pudiera encontrarse con Pablo en Nicópolis. Tíquico era uno de los compañeros de confianza de Pablo (Hechos 20.4; Efesios 6.21; Colosenses 4.7). Tito tendría que salir lo antes posible porque el viaje por mar era peligroso en los meses de invierno.
3.13 Apolos era un predicador cristiano famoso. Un nativo de Alejandría en el Norte de África, llegó a ser cristiano en Éfeso y fue entrenado por Aquila y Priscila (Hechos 18.24–28; 1 Corintios 1.12).

3.15 Las cartas de Pablo a Tito y a Timoteo marcan el final de los escritos de Pablo y el final de su vida y ministerio. Estas cartas son verdaderos tesoros para nosotros hoy porque nos dan información vital para el liderazgo en la iglesia. Proveen un modelo sólido para los ancianos, pastores y para otros líderes cristianos a medida que ellos preparan líderes jóvenes para continuar su labor, siguiendo el ejemplo que Pablo dejó al preparar a Timoteo y Tito para que cumplan su ministerio. Estudie cuidadosamente los principios encontrados en estas cartas para tener una guía práctica del liderazgo de la iglesia y de cómo solucionar problemas. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960


 LECTURA DE LA PALABRA EN EL NUEVO Y ANTIGUO TESTAMENTO PARA HOY 1 DE NOVIEMBRE. Jeremías 31,32,   

31

1En aquel tiempo, dice Jehová, yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo.

2Así ha dicho Jehová: El pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo. 3Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. 4Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. 5Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas. 6Porque habrá día en que clamarán los guardas en el monte de Efraín: Levantaos, y subamos a Sion, a Jehová nuestro Dios.

7Porque así ha dicho Jehová: Regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza de naciones; haced oír, alabad, y decid: Oh Jehová, salva a tu pueblo, el remanente de Israel. 8He aquí yo los hago volver de la tierra del norte, y los reuniré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente; en gran compañía volverán acá. 9Irán con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque soy a Israel por padre, y Efraín es mi primogénito.

10Oíd palabra de Jehová, oh naciones, y hacedlo saber en las costas que están lejos, y decid: El que esparció a Israel lo reunirá y guardará, como el pastor a su rebaño. 11Porque Jehová redimió a Jacob, lo redimió de mano del más fuerte que él. 12Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y correrán al bien de Jehová, al pan, al vino, al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor. 13Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor. 14Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y mi pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová.

15Así ha dicho Jehová: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.

16Así ha dicho Jehová: Reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu trabajo, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo. 17Esperanza hay también para tu porvenir, dice Jehová, y los hijos volverán a su propia tierra. 18Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: Me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido, porque tú eres Jehová mi Dios. 19Porque después que me aparté tuve arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud. 20¿No es Efraín hijo precioso para mí? ¿no es niño en quien me deleito? pues desde que hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él; ciertamente tendré de él misericordia, dice Jehová.

21Establécete señales, ponte majanos altos, nota atentamente la calzada; vuélvete por el camino por donde fuiste, virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades. 22¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? Porque Jehová creará una cosa nueva sobre la tierra: la mujer rodeará al varón.

23Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aún dirán esta palabra en la tierra de Judá y en sus ciudades, cuando yo haga volver sus cautivos: Jehová te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo. 24Y habitará allí Judá, y también en todas sus ciudades labradores, y los que van con rebaño. 25Porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida.

26En esto me desperté, y vi, y mi sueño me fue agradable.

 El nuevo pacto

27He aquí vienen días, dice Jehová, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal. 28Y así como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Jehová. 29En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, 30sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias, tendrán la dentera.

31He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 32No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. 33Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. 34Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.,

35Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: 36Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente.

37Así ha dicho Jehová: Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehová.

38He aquí que vienen días, dice Jehová, en que la ciudad será edificada a Jehová, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del Angulo. 39Y saldrá más allá el cordel de la medida delante de él sobre el collado de Gareb, y rodeará a Goa. 40Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, será santo a Jehová; no será arrancada ni destruida más para siempre.

 Jeremías compra la heredad de Hanameel

32

1Palabra de Jehová que vino a Jeremías, el año décimo de Sedequías rey de Judá, que fue el año decimoctavo de Nabucodonosor. 2Entonces el ejército del rey de Babilonia tenía sitiada a Jerusalén, y el profeta Jeremías estaba preso en el patio de la cárcel que estaba en la casa del rey de Judá. 3Porque Sedequías rey de Judá lo había puesto preso, diciendo: ¿Por qué profetizas tú diciendo: Así ha dicho Jehová: He aquí yo entrego esta ciudad en mano del rey de Babilonia, y la tomará; 4y Sedequías rey de Judá no escapará de la mano de los caldeos, sino que de cierto será entregado en mano del rey de Babilonia, y hablará con él boca a boca, y sus ojos verán sus ojos, 5y hará llevar a Sedequías a Babilonia, y allá estará hasta que yo le visite; y si peleareis contra los caldeos, no os irá bien, dice Jehová?

6Dijo Jeremías: Palabra de Jehová vino a mí, diciendo: 7He aquí que Hanameel hijo de Salum tu tío viene a ti, diciendo: Cómprame mi heredad que está en Anatot; porque tú tienes derecho a ella para comprarla. 8Y vino a mí Hanameel hijo de mi tío, conforme a la palabra de Jehová, al patio de la cárcel, y me dijo: Compra ahora mi heredad, que está en Anatot en tierra de Benjamín, porque tuyo es el derecho de la herencia, y a ti corresponde el rescate; cómprala para ti. Entonces conocí que era palabra de Jehová.

9Y compré la heredad de Hanameel, hijo de mi tío, la cual estaba en Anatot, y le pesé el dinero; diecisiete siclos de plata. 10Y escribí la carta y la sellé, y la hice certificar con testigos, y pesé el dinero en balanza. 11Tomé luego la carta de venta, sellada según el derecho y costumbre, y la copia abierta. 12Y di la carta de venta a Baruc hijo de Nerías, hijo de Maasías, delante de Hanameel el hijo de mi tío, y delante de los testigos que habían suscrito la carta de venta, delante de todos los judíos que estaban en el patio de la cárcel. 13Y di orden a Baruc delante de ellos, diciendo: 14Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Toma estas cartas, esta carta de venta sellada, y esta carta abierta, y ponlas en una vasija de barro, para que se conserven muchos días.

15Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aún se comprarán casas, heredades y viñas en esta tierra. 16Y después que di la carta de venta a Baruc hijo de Nerías, oré a Jehová, diciendo: 17¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti; 18que haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos después de ellos; Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre; 19grande en consejo, y magnífico en hechos; porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras. 20Tú hiciste señales y portentos en tierra de Egipto hasta este día, y en Israel, y entre los hombres; y te has hecho nombre, como se ve en el día de hoy. 21Y sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con señales y portentos, con mano fuerte y brazo extendido, y con terror grande; 22y les diste esta tierra, de la cual juraste a sus padres que se la darías, la tierra que fluye leche y miel; 23y entraron, y la disfrutaron; pero no oyeron tu voz, ni anduvieron en tu ley; nada hicieron de lo que les mandaste hacer; por tanto, has hecho venir sobre ellos todo este mal. 24He aquí que con arietes han acometido la ciudad para tomarla, y la ciudad va a ser entregada en mano de los caldeos que pelean contra ella, a causa de la espada, del hambre y de la pestilencia; ha venido, pues, a suceder lo que tú dijiste, y he aquí lo estás viendo. 25¡Oh Señor Jehová! ¿y tú me has dicho: Cómprate la heredad por dinero, y pon testigos; aunque la ciudad sea entregada en manos de los caldeos?

26Y vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo: 27He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí? 28Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí voy a entregar esta ciudad en mano de los caldeos, y en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y la tomará. 29Y vendrán los caldeos que atacan esta ciudad, y la pondrán a fuego y la quemarán, asimismo las casas sobre cuyas azoteas ofrecieron incienso a Baal y derramaron libaciones a dioses ajenos, para provocarme a ira. 30Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no han hecho sino lo malo delante de mis ojos desde su juventud; porque los hijos de Israel no han hecho más que provocarme a ira con la obra de sus manos, dice Jehová. 31De tal manera que para enojo mío y para ira mía me ha sido esta ciudad desde el día que la edificaron hasta hoy, para que la haga quitar de mi presencia, 32por toda la maldad de los hijos de Israel y de los hijos de Judá, que han hecho para enojarme, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes y sus profetas, y los varones de Judá y los moradores de Jerusalén. 33Y me volvieron la cerviz, y no el rostro; y cuando los enseñaba desde temprano y sin cesar, no escucharon para recibir corrección. 34Antes pusieron sus abominaciones en la casa en la cual es invocado mi nombre, contaminándola. 35Y edificaron lugares altos a Baal, los cuales están en el valle del hijo de Hinom, para hacer pasar por el fuego sus hijos y sus hijas a Moloc; lo cual no les mandé, ni me vino al pensamiento que hiciesen esta abominación, para hacer pecar a Judá.

36Y con todo, ahora así dice Jehová Dios de Israel a esta ciudad, de la cual decís vosotros: Entregada será en mano del rey de Babilonia a espada, a hambre y a pestilencia: 37He aquí que yo los reuniré de todas las tierras a las cuales los eché con mi furor, y con mi enojo e indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar seguramente; 38y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios. 39Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos. 40Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí. 41Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo mi corazón y de toda mi alma.

42Porque así ha dicho Jehová: Como traje sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo. 43Y poseerán heredad en esta tierra de la cual vosotros decís: Está desierta, sin hombres y sin animales, es entregada en manos de los caldeos. 44Heredades comprarán por dinero, y harán escritura y la sellarán y pondrán testigos, en tierra de Benjamín y en los contornos de Jerusalén, y en las ciudades de Judá; y en las ciudades de las montañas, y en las ciudades de la Sefela, y en las ciudades del Neguev; porque yo haré regresar sus cautivos, dice Jehová. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 1 DE NOVIEMBRE. Tito 2

Enseñanza de la sana doctrina

2

1Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. 2Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. 3Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; 4que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, 5a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. 6Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; 7presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, 8palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. 9Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; 10no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.

11Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, 12enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, 13aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, 14quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

15Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie. Amen. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 1 DE NOVIEMBRE. Jeremías 31,32,   

Capítulo 31

31.1 Esta promesa es para todas las familias (tribus) de Israel, no solo para la tribu de Judá. La restauración incluirá a todas las personas que confían en Dios.

31.3 Dios alcanza a su pueblo con amor misericordioso motivado por un amor profundo y eterno. Está dispuesto a hacer lo mejor para él si tan solo se lo permiten. Después de muchas advertencias sobre el pecado, este recordatorio del grandioso amor de Dios es un respiro de aire fresco. En lugar de pensar en Dios con pavor, si observamos con cuidado, veremos la forma tan tierna en la que nos acerca a Él.

31.14 Esto significa que se harían muchos sacrificios en el templo para que los sacerdotes tuvieran un banquete con su porción. También es un símbolo de vida y prosperidad (Salmo 36.8; 635; Isaías 55.2).

31.15 Raquel, la esposa favorita de Jacob, era la madre simbólica de las tribus del norte, que los asirios llevaron al cautiverio. Se describe a Raquel llorando por los cautivos en Ramá, un lugar de escala en el camino a la deportación. Este versículo se cita en Mateo 2.18 para describir la tristeza de las madres de Belén cuando asesinaron a sus hijos varones. Hubo gran llanto en ambos casos.

31.18-20 «Herí mi muslo» era una expresión de dolor y luto. Efraín era una de las tribus más grandes del reino del norte. Si bien cayó en los pecados más degradantes, Dios todavía amaba al pueblo. Un remanente se volvería a Dios, arrepintiéndose de sus pecados y Él lo perdonaría. Dios lo sigue amando, a pesar de lo que haya hecho. Lo perdonará si vuelve a Él.

31.29, 30 El pueblo trató de echarle la culpa al juicio de Dios por los pecados que sus padres cometieron. Sin duda, el pecado de una persona afecta a otros, pero a todas las personas se les responsabiliza por el pecado de sus vidas (Deuteronomio 24.16; Ezequiel 18.2). ¿Qué excusas utiliza por sus pecados?

31.33 Dios escribiría sus leyes en los corazones en vez de escribirlas en tablas de piedra, como hizo con los Diez Mandamientos. En 17.1 sus pecados se grabaron en sus corazones, por lo tanto, anhelaban más que todo la desobediencia. Este cambio parece describir una experiencia muy similar al nuevo nacimiento, en el que Dios toma la iniciativa. Cuando entregamos la vida a Dios, Él, por su Espíritu Santo, pone en nosotros el deseo de obedecer.

31.35-37 Dios tiene el poder de abolir las leyes de la naturaleza y aun de eliminar a su pueblo. Pero no hará ninguna de estas cosas. Esta no es una predicción, sino una promesa. De esta manera Dios expresa que, así como no abolirá las leyes de la naturaleza, tampoco rechazará a Israel. ¡Nada de esto sucederá!

31.38-40 Estos puntos destacan los límites de la Jerusalén restaurada en los días de Nehemías. Gareb y Goa son desconocidos. El valle de los cuerpos muertos y de la ceniza es tal vez el valle del hijo de Hinom, donde se sacrificaban niños en cultos paganos.

Capítulo 32

32.1-12 Dios dijo a Jeremías que comprara una heredad en las afueras de Jerusalén. Hacía un año que la ciudad estaba sitiada y Jeremías compró la tierra que los soldados ocupaban, en realidad, una inversión pobre. Además, Jeremías estaba prisionero en el palacio. Sin embargo, daba muestras de su fe en las promesas de Dios de regresar a su pueblo y reconstruir Jerusalén.

32.6–17 La confianza no surge fácilmente. No fue sencillo para Jeremías comprar públicamente una tierra que el enemigo capturó. Pero confió en Dios. No fue fácil para David pensar que se convertiría en rey, incluso después de ser ungido. Sin embargo, confió en Dios (1 Samuel 16–31). No fue fácil para Moisés creer que él y su pueblo podrían escapar de Egipto, aun después de que Dios habló con él desde una zarza ardiente. No obstante, confió en Dios (Éxodo 3.1–4.20). Tampoco es fácil para nosotros creer que Dios puede cumplir sus promesas «imposibles». Pero debemos confiar en Dios. Él, quien obró en la vida de héroes bíblicos, es el mismo que nos ofrece obrar en nuestras vidas, si se lo permitimos.

32.17–25 Después que Jeremías compró la heredad, comenzó a preguntarse si había actuado con sabiduría. Buscó alivio de las dudas que lo asaltaban a través de la oración. En esta oración, Jeremías afirmó que Dios es Creador (32.17), el Juez sabio de todos los caminos de los hombres (32.19) y el Redentor (32.21). Dios nos ama y ve nuestra situación. Cuando nos asalten dudas acerca de su sabiduría o nos preguntemos si es práctico obedecerle, podemos revisar todo lo que sabemos de Él. Tales pensamientos y oraciones acallarán dudas y calmarán temores.

32.35 Aquí en estos lugares altos se llevaban a cabo las partes más importantes y grotescas de la adoración a Moloc. Se ofrecían niños en sacrificio a este dios pagano.

32.36–42 Dios utiliza su poder para lograr sus propósitos a través de su pueblo. La fe no es: «Dios dame poder para ser todo lo que quiero ser», sino: «Dios dame poder para ser todo lo que tú quieres que sea». El pueblo de Israel tenía que aprender que confiar en Dios significaba volver a alinear radicalmente nuestros propósitos y deseos a los de Él. Dios les dio «un corazón» para Él (lealtad) (32.39). Debemos desarrollar esa lealtad de corazón y de hechos para amar a Dios por encima de cualquier otra cosa.

32.44 Las ciudades de las montañas están en la región oeste de Palestina. El Neguev es la parte sur de Judá.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 1 DE NOVIEMBRE. Tito 2

Capítulo 2

2.1 Note el énfasis en la «sana doctrina» en las instrucciones de Pablo a Tito. Este es el contenido de nuestra fe. Los creyentes deben estar arraigados en las verdades de la Biblia, así no serán influenciados por la oratoria poderosa de falsos maestros, la posible devastación por circunstancias trágicas o el arrastre de las emociones. Aprenda la Biblia, estudie teología, aplique principios bíblicos y ponga por obra lo que aprende.
2.1–8 Tener personas de todas las edades en la iglesia hace que esta sea fuerte, pero también la convierte en un potencial para los problemas. Por lo tanto Pablo da consejos a Tito de cómo ayudar a diversos tipos de personas. Las ancianos debieran enseñar a los más jóvenes, por medio de palabras y por el ejemplo. Así es como los valores se pasan de generación en generación. ¿Realiza su iglesia estas funciones básicas?

2.2,5 El dominio propio fue un aspecto importante en la cristiandad de los primeros tiempos. La comunidad cristiana se formó con personas de diferentes trasfondos y puntos de vista, así que los conflictos fueron inevitables. Vivían en un mundo pagano y con frecuencia hostil. Para permanecer sin reproche los hombres y mujeres necesitaron sabiduría y discernimiento para ser discretos y dominar sus voluntades, lenguas y pasiones, de manera que Cristo no fuera deshonrado. ¿Cuánto dominio propio tiene usted?

2.6 El consejo dado a los hombres jóvenes fue muy importante. En la sociedad griega antigua, el rol del esposo/padre, no fue considerado como un papel educativo, sino como uno simplemente funcional. Muchos jóvenes hoy han surgido de familias donde el padre no asume sus responsabilidades para con su esposa e hijos. Los padres y esposos que son un buen ejemplo de lo que es vivir la vida cristiana en sus familias son importantes como modelos para los hombres jóvenes que necesitan ver cómo se hace.

2.7 Cuando Pablo animó a Tito, y a través de él a otros jóvenes a mostrar seriedad, lo que quería era que fueran reverentes y útiles. El cristianismo nunca debería ser intencionalmente aburrido o deprimente. No deje que la seriedad del evangelio produzca en usted una actitud tan severa que otros se sientan repelidos.
2.7,8 Pablo exhortó a Tito a que fuera un buen ejemplo para los de su alrededor, para que al ver sus buenas obras trataran de imitarlo. Su vida daría a sus palabras un mayor impacto. Si usted quiere que alguien actúe de una determinada manera, asegúrese de estar viviendo usted mismo lo que pretende en otros. Entonces se habrá ganado el derecho a ser oído y su vida reforzará lo que enseña.

2.14 La redención por Cristo nos abre el camino para que Él nos purifique. Redimir es comprar la liberación de la cautividad del pecado con un rescate (véase Marcos 10.45 para más detalles sobre Cristo como nuestro rescate). No sólo somos libres de nuestra sentencia de muerte por nuestro pecado, pero también somos purificados de la influencia del pecado, en la medida que crecemos en Cristo.

2.15 Pablo dijo a Tito que debía enseñar las Escrituras así como vivirlas. Debemos hablar, exhortar y corregir a otros cuando sea necesario. Es fácil sentirse amedrentados ante otras personas: mayores, con más influencia en la comunidad o adinerados. Como Tito, no deberíamos dejarnos amedrentar cuando tratamos de ministrar a otros o proveer liderazgo en la iglesia. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960.