Jaime Anacona Cuellar

LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 17 DE FEBRERO. Levítico 24, 25,

Aceite para las lámparas

(Ex. 27.20–21)

24

1Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Manda a los hijos de Israel que te traigan para el alumbrado aceite puro de olivas machacadas, para hacer arder las lámparas continuamente. 3Fuera del velo del testimonio, en el tabernáculo de reunión, las dispondrá Aarón desde la tarde hasta la mañana delante de Jehová; es estatuto perpetuo por vuestras generaciones. 4Sobre el candelero limpio pondrá siempre en orden las lámparas delante de Jehová.

 El pan de la proposición

5Y tomarás flor de harina, y cocerás de ella doce tortas; cada torta será de dos décimas de efa. 6Y las pondrás en dos hileras, seis en cada hilera, sobre la mesa limpia delante de Jehová. 7Pondrás también sobre cada hilera incienso puro, y será para el pan como perfume, ofrenda encendida a Jehová. 8Cada día de reposo* lo pondrá continuamente en orden delante de Jehová, en nombre de los hijos de Israel, como pacto perpetuo. 9Y será de Aarón y de sus hijos, los cuales lo comerán en lugar santo; porque es cosa muy santa para él, de las ofrendas encendidas a Jehová, por derecho perpetuo.

 Castigo del blasfemo

10En aquel tiempo el hijo de una mujer israelita, el cual era hijo de un egipcio, salió entre los hijos de Israel; y el hijo de la israelita y un hombre de Israel riñeron en el campamento. 11Y el hijo de la mujer israelita blasfemó el Nombre, y maldijo; entonces lo llevaron a Moisés. Y su madre se llamaba Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan. 12Y lo pusieron en la cárcel, hasta que les fuese declarado por palabra de Jehová.

13Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 14Saca al blasfemo fuera del campamento, y todos los que le oyeron pongan sus manos sobre la cabeza de él, y apedréelo toda la congregación. 15Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cualquiera que maldijere a su Dios, llevará su iniquidad. 16Y el que blasfemare el nombre de Jehová, ha de ser muerto; toda la congregación lo apedreará; así el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera. 17Asimismo el hombre que hiere de muerte a cualquiera persona, que sufra la muerte. 18El que hiere a algún animal ha de restituirlo, animal por animal. 19Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho: 20rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya hecho a otro, tal se hará a él. 21El que hiere algún animal ha de restituirlo; mas el que hiere de muerte a un hombre, que muera. 22Un mismo estatuto tendréis para el extranjero, como para el natural; porque yo soy Jehová vuestro Dios. 23Y habló Moisés a los hijos de Israel, y ellos sacaron del campamento al blasfemo y lo apedrearon. Y los hijos de Israel hicieron según Jehová había mandado a Moisés.

 El año de reposo de la tierra y el año del jubileo

25

1Jehová habló a Moisés en el monte de Sinaí, diciendo: 2Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra guardará reposo para Jehová. 3Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos. 4Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. 5Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás, y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra. 6Mas el descanso de la tierra te dará para comer a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu criado, y a tu extranjero que morare contigo; 7y a tu animal, y a la bestia que hubiere en tu tierra, será todo el fruto de ella para comer.

8Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años. 9Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes séptimo a los diez días del mes; el día de la expiación haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra. 10Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia. 11El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos, 12porque es jubileo; santo será a vosotros; el producto de la tierra comeréis.

13En este año de jubileo volveréis cada uno a vuestra posesión. 14Y cuando vendiereis algo a vuestro prójimo, o comprareis de mano de vuestro prójimo, no engañe ninguno a su hermano. 15Conforme al número de los años después del jubileo comprarás de tu prójimo; conforme al número de los años de los frutos te venderá él a ti. 16Cuanto mayor fuere el número de los años, aumentarás el precio, y cuanto menor fuere el número, disminuirás el precio; porque según el número de las cosechas te venderá él. 17Y no engañe ninguno a su prójimo, sino temed a vuestro Dios; porque yo soy Jehová vuestro Dios.

18Ejecutad, pues, mis estatutos y guardad mis ordenanzas, y ponedlos por obra, y habitaréis en la tierra seguros; 19y la tierra dará su fruto, y comeréis hasta saciaros, y habitaréis en ella con seguridad. 20Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? He aquí no hemos de sembrar, ni hemos de recoger nuestros frutos; 21entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y ella hará que haya fruto por tres _____ 22Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto, comeréis del añejo. 23La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo. 24Por tanto, en toda la tierra de vuestra posesión otorgaréis rescate a la tierra.

25Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su posesión, entonces su pariente más próximo vendrá y rescatará lo que su hermano hubiere vendido. 26Y cuando el hombre no tuviere rescatador, y consiguiere lo suficiente para el rescate, 27entonces contará los años desde que vendió, y pagará lo que quedare al varón a quien vendió, y volverá a su posesión. 28Mas si no consiguiere lo suficiente para que se la devuelvan, lo que vendió estará en poder del que lo compró hasta el año del jubileo; y al jubileo saldrá, y él volverá a su posesión.

29El varón que vendiere casa de habitación en ciudad amurallada, tendrá facultad de redimirla hasta el término de un año desde la venta; un año será el término de poderse redimir. 30Y si no fuere rescatada dentro de un año entero, la casa que estuviere en la ciudad amurallada quedará para siempre en poder de aquel que la compró, y para sus descendientes; no saldrá en el jubileo. 31Mas las casas de las aldeas que no tienen muro alrededor serán estimadas como los terrenos del campo; podrán ser rescatadas, y saldrán en el jubileo. 32Pero en cuanto a las ciudades de los levitas, éstos podrán rescatar en cualquier tiempo las casas en las ciudades de su posesión. 33Y el que comprare de los levitas saldrá de la casa vendida, o de la ciudad de su posesión, en el jubileo, por cuanto las casas de las ciudades de los levitas son la posesión de ellos entre los hijos de Israel. 34Mas la tierra del ejido de sus ciudades no se venderá, porque es perpetua posesión de ellos.

35Y cuando tu hermano empobreciere y se acogiere a ti, tú lo ampararás; como forastero y extranjero vivirá contigo. 36No tomarás de él usura ni ganancia, sino tendrás temor de tu Dios, y tu hermano vivirá contigo. 37No le darás tu dinero a usura, ni tus víveres a ganancia. 38Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para daros la tierra de Canaán, para ser vuestro Dios.

39Y cuando tu hermano empobreciere, estando contigo, y se vendiere a ti, no le harás servir como esclavo. 40Como criado, como extranjero estará contigo; hasta el año del jubileo te servirá. 41Entonces saldrá libre de tu casa; él y sus hijos consigo, y volverá a su familia, y a la posesión de sus padres se restituirá. 42Porque son mis siervos, los cuales saqué yo de la tierra de Egipto; no serán vendidos a manera de esclavos. 43No te enseñorearás de él con dureza, sino tendrás temor de tu Dios. 44Así tu esclavo como tu esclava que tuvieres, serán de las gentes que están en vuestro alrededor; de ellos podréis comprar esclavos y esclavas. 45También podréis comprar de los hijos de los forasteros que viven entre vosotros, y de las familias de ellos nacidos en vuestra tierra, que están con vosotros, los cuales podréis tener por posesión. 46Y los podréis dejar en herencia para vuestros hijos después de vosotros, como posesión hereditaria; para siempre os serviréis de ellos; pero en vuestros hermanos los hijos de Israel no os enseñorearéis cada uno sobre su hermano con dureza.

47Si el forastero o el extranjero que está contigo se enriqueciere, y tu hermano que está junto a él empobreciere, y se vendiere al forastero o extranjero que está contigo, o a alguno de la familia del extranjero; 48después que se hubiere vendido, podrá ser rescatado; uno de sus hermanos lo rescatará. 49O su tío o el hijo de su tío lo rescatará, o un pariente cercano de su familia lo rescatará; o si sus medios alcanzaren, él mismo se rescatará. 50Hará la cuenta con el que lo compró, desde el año que se vendió a él hasta el año del jubileo; y ha de apreciarse el precio de su venta conforme al número de los años, y se contará el tiempo que estuvo con él conforme al tiempo de un criado asalariado. 51Si aún fueren muchos años, conforme a ellos devolverá para su rescate, del dinero por el cual se vendió. 52Y si quedare poco tiempo hasta el año del jubileo, entonces hará un cálculo con él, y devolverá su rescate conforme a sus años. 53Como con el tomado a salario anualmente hará con él; no se enseñoreará en él con rigor delante de tus ojos. 54Y si no se rescatare en esos años, en el año del jubileo saldrá, él y sus hijos con él. 55Porque mis siervos son los hijos de Israel; son siervos míos, a los cuales saqué de la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 17 DE FEBRERO. Marcos 1: 23 – 45. 

23Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, 24diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios. 25Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! 26Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él. 27Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen? 28Y muy pronto se difundió su fama por toda la provincia alrededor de Galilea.

 Jesús sana a la suegra de Pedro

(Mt. 8.14–15; Lc. 4.38–39)

29Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan. 30Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella. 31Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía.

 Muchos sanados al ponerse el sol

(Mt. 8.16–17; Lc. 4.40–41)

32Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; 33y toda la ciudad se agolpó a la puerta. 34Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.

 Jesús recorre Galilea predicando

(Lc. 4.42–44)

35Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. 36Y le buscó Simón, y los que con él estaban; 37y hallándole, le dijeron: Todos te buscan. 38El les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. 39Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.

 Jesús sana a un leproso

(Mt. 8.1–4; Lc. 5.12–16)

40Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. 41Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. 42Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio. 43Entonces le encargó rigurosamente, y le despidió luego, 44y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos. 45Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes. Amen.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 17 DE FEBRERO. Levítico 24, 25,

Capítulo 24

24.13 El castigo de la blasfemia (maldecir a Dios) parece extremadamente severo según los parámetros modernos. Pero muestra cuán seriamente espera Dios que tomemos nuestra relación con Él. A menudo usamos su nombre en una maldición, o actuamos como si Él no existiese. Debemos cuidar nuestro modo de hablar y de actuar, tratando a Dios con reverencia. Finalmente, será Él quien tenga la última palabra.

24.17-22 Este era un código para jueces, no una ratificación de una venganza personal. En efecto, lo que decía era que el castigo debía ser acorde al delito, pero no debía ir más allá.

Capítulo 25

25.1-7 El año sabático brindaba un año de cada siete para descanso de la tierra (no se araba). Esto constituía una buena administración de los recursos naturales y recordaba al pueblo el control de Dios y su provisión para ellos.

25.8-17 El año del jubileo tenía que celebrarse cada cincuenta años. Incluía la cancelación de todas las deudas, la liberación de todos los esclavos y la devolución a sus dueños originales de todas las tierras que habían sido vendidas. No existe ningún indicio en la Biblia de que alguna vez se haya llevado a cabo el año del jubileo. Si Israel hubiera seguido esta práctica fielmente, habrían tenido una sociedad sin pobreza permanente.

25.23 Algún día, el pueblo poseería la tierra de Canaán, pero en el plan de Dios, sólo Dios era dueño absoluto. Quería que su pueblo evitara la avaricia y el materialismo. Si usted tiene la actitud de que su vida es propiedad de Dios y que únicamente está al cuidado de ella, entonces se hará más disponible a los demás. Pero será difícil si mantiene una actitud de dueño de su vida. Piense en sí mismo como un administrador de todo lo que está bajo su cuidado, no como un dueño.

25.35ss La Biblia hace mucho énfasis en la ayuda a los pobres y desamparados, especialmente a huérfanos, viudas e incapacitados. En la sociedad israelita, a las mujeres no se les pagaba por trabajar; así, una viuda y sus hijos no tenían cómo vivir. Tampoco había trabajo para los seriamente incapacitados en esta nación de granjeros y pastores. Se debía ayudar al pobre sin aplicarle ningún interés. La responsabilidad individual y de la familia por los pobre era crucial ya que no había ayuda por parte del gobierno.

25.35-37 Dios dijo que abandonar al pobre era pecado. En Israel no se permitía la pobreza permanente. Las familias financieramente solventes eran responsables de ayudar y amparar a los que estaban en necesidad. Muchas veces no hacemos nada, no por falta de compasión, sino porque nos encontramos abrumados por el tamaño del problema y no sabemos por dónde comenzar. Dios no espera que usted elimine la pobreza, ni tampoco que descuide a su familia para proveer para otros. Él espera, sin embargo, que cuando usted vea a alguien con necesidad lo ayude de la manera que pueda, incluyendo la hospitalidad.

25.44 ¿Por qué permitió Dios que los israelitas compraran esclavos? Bajo las leyes hebreas, los esclavos eran tratados de una forma diferente que en las otras naciones. Eran vistos como seres humanos con dignidad y no como animales. Los esclavos hebreos, por ejemplo, participaban en las fiestas religiosas y descansaban el sábado. En ninguna parte la Biblia condona la esclavitud, pero reconoce su existencia. Las leyes de Dios ofrecían muchas instrucciones sobre cómo tratar a los esclavos.

 

COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 17 DE FEBRERO. Marcos 1: 23 – 45.

1.23 Los demonios son espíritus de maldad bajo las órdenes de Satanás. Su trabajo es hacer pecar a la gente. Satanás no los creó, porque Dios es el Creador de todo; son ángeles caídos que se unieron a Satanás en su rebelión. En su estado de degeneración pueden hacer que una persona quede muda, sorda, ciega o demente. Pero siempre que se enfrentaron a Jesús, perdieron su poder. Dios pone límites a lo que hacen; no pueden hacer nada sin su permiso. Durante el tiempo en que Jesús vivió en la tierra, a los demonios se les permitió estar muy activos para demostrar de una vez y para siempre que Cristo tiene poder y autoridad sobre ellos.
1.23ss Para muchos sicólogos la posesión demoníaca es una forma primitiva de describir las enfermedades mentales. Sin embargo, está claro que un demonio era el que controlaba a este hombre. Marcos enfatiza las luchas contra el poder demoníaco para demostrar la superioridad de Jesús. Narra muchos relatos que muestran a Jesús echando fuera demonios. Jesús no tenía que realizar un elaborado ritual de exorcismo. Su palabra era suficiente para expulsar a los demonios.

1.23,24 Los demonios supieron enseguida que Jesús era el Hijo de Dios. Al incluir este hecho en su Evangelio, Marcos estableció las credenciales de Jesús, mostrando que hasta el mundo de las tinieblas lo reconocía como el Mesías.

1.29-31 Cada escritor de los Evangelios escribió desde una perspectiva un tanto diferente; por eso los relatos tienen detalles diferentes en cada Evangelio. En Mateo, Jesús tocó a la mujer. En Marcos, la ayudó a incorporarse. En Lucas, le habló a la fiebre que al instante la dejó. Pero no hay conflicto en los relatos. Cada escritor escogió enfatizar detalles diferentes del mismo caso con el propósito de resaltar ciertas características de Jesús.

1.32, 33 La gente se acercó a Jesús al atardecer cuando el sol se ponía. Era el día de reposo (1.21) que comenzaba con la puesta del sol del viernes y terminaba con la puesta del sol del sábado. Los líderes judíos decían que era contra la Ley sanar en el día de reposo (Mateo 12.10; Lucas 13.14). La gente no quería quebrantar esta Ley, ni la que prohibía viajar en el día de reposo. Por eso esperaron hasta el atardecer. Después de la puesta del sol, las multitudes se sintieron en libertad de buscar a Jesús para que los sanara.

1.34 ¿Por qué Jesús no quería que los demonios revelaran quién era? (1) Al mandar a los demonios que guardaran silencio, demostraba su autoridad y poder sobre ellos. (2) Jesús quería que la gente creyera en Él por sus palabras y hechos, no por lo que pudieran decir los demonios. (3) Jesús quería revelar su identidad como el Mesías según su propio programa y no conforme al de Satanás. Este quería que la gente siguiera a Jesús por su popularidad y no porque era el Hijo de Dios, el que podía liberarlos del pecado y su poder.

1.35 Jesús dedicaba tiempo a la oración. Buscar tiempo para orar no es fácil, aunque la oración es el vínculo vital entre nosotros y Dios. Como Jesús, debemos buscar tiempo para hablar con Dios, aunque eso signifique que tengamos que levantarnos antes que el día aclare.

1.39 Los romanos dividieron el territorio de Israel en tres regiones: Galilea, Samaria y Judea. Galilea estaba en la región más septentrional y tenía alrededor de 100 km de largo por unos 50 de ancho. Jesús pasó mucho tiempo de su ministerio en esta región, un lugar ideal para enseñar, sobre todo porque había más de 250 poblaciones y aldeas concentradas en esta pequeña región, con muchas sinagogas.

1.40, 41 Con relación a Levítico 13 y 14 los líderes judíos declararon que la lepra era inmunda. Esto quería decir que a los leprosos se les prohibía participar en toda actividad religiosa o social. Debido a que la Ley decía que cualquier persona se hacía inmunda por el contacto con un inmundo, algunos tiraban piedras a los leprosos para mantenerlos a distancia. Pero Jesús tocó a los leprosos.

El verdadero valor de una persona no es externo, sino interno. Aunque una persona esté enferma o deformada, en su interior no es menos valiosa ante Dios. Nadie es tan repugnante como para que Él no lo toque. En un sentido, todos somos leprosos porque nos ha deformado la fealdad del pecado. Pero Dios, al enviar a su Hijo Jesús, nos ha tocado para darnos la sanidad.

Cuando se sienta rechazado por alguien, deténgase y piense qué siente Dios por esa persona y por usted.

1.43, 44 Aunque la lepra era incurable, diversas clases de enfermedades de piel se clasificaron como «lepra». Según las leyes del Antiguo Testamento (Levítico 13; 14), cuando un leproso se curaba debía presentarse ante un sacerdote para ser examinado. Luego el leproso debía dar una ofrenda de gratitud en el templo. Jesús se ajustó a estas leyes al enviar al hombre al sacerdote, demostrando el total respeto que tenía por la Ley de Dios. Enviar el leproso sanado al sacerdote constituía una forma de verificar el gran milagro ante la comunidad. Comentario de la Biblia del Diario Vivir. RVR 1960.


 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 16 DE FEBRERO. Levítico 22, 23, 

Santidad de las ofrendas

22

1Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Di a Aarón y a sus hijos que se abstengan de las cosas santas que los hijos de Israel me han dedicado, y no profanen mi santo nombre. Yo Jehová. 3Diles: Todo varón de toda vuestra descendencia en vuestras generaciones, que se acercare a las cosas sagradas que los hijos de Israel consagran a Jehová, teniendo inmundicia sobre sí, será cortado de mi presencia. Yo Jehová. 4Cualquier varón de la descendencia de Aarón que fuere leproso, o padeciere flujo, no comerá de las cosas sagradas hasta que esté limpio. El que tocare cualquiera cosa de cadáveres, o el varón que hubiere tenido derramamiento de semen, 5o el varón que hubiere tocado cualquier reptil por el cual será inmundo, u hombre por el cual venga a ser inmundo, conforme a cualquiera inmundicia suya; 6la persona que lo tocare será inmunda hasta la noche, y no comerá de las cosas sagradas antes que haya lavado su cuerpo con agua. 7Cuando el sol se pusiere, será limpio; y después podrá comer las cosas sagradas, porque su alimento es. 8Mortecino ni despedazado por fiera no comerá, contaminándose en ello. Yo Jehová. 9Guarden, pues, mi ordenanza, para que no lleven pecado por ello, no sea que así mueran cuando la profanen. Yo Jehová que los santifico.

10Ningún extraño comerá cosa sagrada; el huésped del sacerdote, y el jornalero, no comerán cosa sagrada. 11Mas cuando el sacerdote comprare algún esclavo por dinero, éste podrá comer de ella, así como también el nacido en su casa podrá comer de su alimento. 12La hija del sacerdote, si se casare con varón extraño, no comerá de la ofrenda de las cosas sagradas. 13Pero si la hija del sacerdote fuere viuda o repudiada, y no tuviere prole y se hubiere vuelto a la casa de su padre, como en su juventud, podrá comer del alimento de su padre; pero ningún extraño coma de él. 14Y el que por yerro comiere cosa sagrada, añadirá a ella una quinta parte, y la dará al sacerdote con la cosa sagrada. 15No profanarán, pues, las cosas santas de los hijos de Israel, las cuales apartan para Jehová; 16pues les harían llevar la iniquidad del pecado, comiendo las cosas santas de ellos; porque yo Jehová soy el que los santifico.

17También habló Jehová a Moisés, diciendo: 18Habla a Aarón y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel, y diles: Cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros en Israel, que ofreciere su ofrenda en pago de sus votos, o como ofrendas voluntarias ofrecidas en holocausto a Jehová, 19para que sea aceptado, ofreceréis macho sin defecto de entre el ganado vacuno, de entre los corderos, o de entre las cabras. 20Ninguna cosa en que haya defecto ofreceréis, porque no será acepto por vosotros. 21Asimismo, cuando alguno ofreciere sacrificio en ofrenda de paz a Jehová para cumplir un voto, o como ofrenda voluntaria, sea de vacas o de ovejas, para que sea aceptado será sin defecto. 22Ciego, perniquebrado, mutilado, verrugoso, sarnoso o roñoso, no ofreceréis éstos a Jehová, ni de ellos pondréis ofrenda encendida sobre el altar de Jehová. 23Buey o carnero que tenga de más o de menos, podrás ofrecer por ofrenda voluntaria; pero en pago de voto no será acepto. 24No ofreceréis a Jehová animal con testículos heridos o magullados, rasgados o cortados, ni en vuestra tierra lo ofreceréis. 25Ni de mano de extranjeros tomarás estos animales para ofrecerlos como el pan de vuestro Dios, porque su corrupción está en ellos; hay en ellos defecto, no se os aceptarán.

26Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 27El becerro o el cordero o la cabra, cuando naciere, siete días estará mamando de su madre; mas desde el octavo día en adelante será acepto para ofrenda de sacrificio encendido a Jehová. 28Y sea vaca u oveja, no degollaréis en un mismo día a ella y a su hijo. 29Y cuando ofreciereis sacrificio de acción de gracias a Jehová, lo sacrificaréis de manera que sea aceptable. 30En el mismo día se comerá; no dejaréis de él para otro día. Yo Jehová.

31Guardad, pues, mis mandamientos, y cumplidlos. Yo Jehová. 32Y no profanéis mi santo nombre, para que yo sea santificado en medio de los hijos de Israel. Yo Jehová que os santifico, 33que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios. Yo Jehová.

 Las fiestas solemnes

(Nm. 28.16—29.40)

23

1Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes de Jehová, las cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estas: 3Seis días se trabajará, mas el séptimo día será de reposo,* santa convocación; ningún trabajo haréis; día de reposo* es de Jehová en dondequiera que habitéis.

4Estas son las fiestas solemnes de Jehová, las convocaciones santas, a las cuales convocaréis en sus tiempos: 5En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová. 6Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura. 7El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis. 8Y ofreceréis a Jehová siete días ofrenda encendida; el séptimo día será santa convocación; ningún trabajo de siervo haréis.

9Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 10Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. 11Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo* la mecerá. 12Y el día que ofrezcáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová. 13Su ofrenda será dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda encendida a Jehová en olor gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin. 14No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitéis.

15Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo,* desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. 16Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo* contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová. 17De vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para Jehová. 18Y ofreceréis con el pan siete corderos de un año, sin defecto, un becerro de la vacada, y dos carneros; serán holocausto a Jehová, con su ofrenda y sus libaciones, ofrenda encendida de olor grato para Jehová. 19Ofreceréis además un macho cabrío por expiación, y dos corderos de un año en sacrificio de ofrenda de paz. 20Y el sacerdote los presentará como ofrenda mecida delante de Jehová, con el pan de las primicias y los dos corderos; serán cosa sagrada a Jehová para el sacerdote. 21Y convocaréis en este mismo día santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis; estatuto perpetuo en dondequiera que habitéis por vuestras generaciones.

22Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no segaréis hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu siega; para el pobre y para el extranjero la dejarás. Yo Jehová vuestro Dios.

23Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 24Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación. 25Ningún trabajo de siervos haréis; y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová.

26También habló Jehová a Moisés, diciendo: 27A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. 28Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios. 29Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo. 30Y cualquiera persona que hiciere trabajo alguno en este día, yo destruiré a la tal persona de entre su pueblo. 31Ningún trabajo haréis; estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequiera que habitéis. 32Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaréis vuestro reposo.

33Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 34Habla a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a Jehová por siete días. 35El primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis. 36Siete días ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis.

37Estas son las fiestas solemnes de Jehová, a las que convocaréis santas reuniones, para ofrecer ofrenda encendida a Jehová, holocausto y ofrenda, sacrificio y libaciones, cada cosa en su tiempo, 38además de los días de reposo* de Jehová, de vuestros dones, de todos vuestros votos, y de todas vuestras ofrendas voluntarias que acostumbráis dar a Jehová.

39Pero a los quince días del mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, haréis fiesta a Jehová por siete días; el primer día será de reposo, y el octavo día será también día de reposo. 40Y tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos, y sauces de los arroyos, y os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios por siete días. 41Y le haréis fiesta a Jehová por siete días cada año; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; en el mes séptimo la haréis. 42En tabernáculos habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en tabernáculos, 43para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios.

44Así habló Moisés a los hijos de Israel sobre las fiestas solemnes de Jehová. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 16 DE FEBRERO. Marcos 1: 1 - 22

EL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS

Predicación de Juan el Bautista

(Mt. 3.1–12; Lc. 3.1–9, 15–17; Jn. 1.19–28)

1

1Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. 2Como está escrito en Isaías el profeta:

He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz,

El cual preparará tu camino delante de ti.

3 Voz del que clama en el desierto:

Preparad el camino del Señor;

Enderezad sus sendas.

 4Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados. 5Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. 6Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre. 7Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado. 8Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo.

 El bautismo de Jesús

(Mt. 3.13–17; Lc. 3.21–22)

9Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. 10Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él. 11Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.

 Tentación de Jesús

(Mt. 4.1–11; Lc. 4.1–13)

12Y luego el Espíritu le impulsó al desierto. 13Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.

 Jesús principia su ministerio

(Mt. 4.12–17; Lc. 4.14–15)

14Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, 15diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

 Jesús llama a cuatro pescadores

(Mt. 4.18–22; Lc. 5.1–11)

16Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. 17Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. 18Y dejando luego sus redes, le siguieron. 19Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes. 20Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron.

 Un hombre que tenía un espíritu inmundo

(Lc. 4.31–37)

21Y entraron en Capernaum; y los días de reposo,* entrando en la sinagoga, enseñaba. 22Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Amen.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 16 DE FEBRERO. Levítico 22, 23, 

Capítulo 22

22.1-9 ¿Por qué existían tantas directivas específicas para los sacerdotes? Es posible que los israelitas hayan estado bastante familiarizados con los sacerdotes egipcios. A los sacerdotes egipcios les interesaba mayormente la política. Veían la religión como un medio para obtener poder. Por eso los israelitas quizás hayan sospechado del establecimiento de una nueva orden sacerdotal. Pero Dios quería que sus sacerdotes lo sirvieran a Él y al pueblo. Sus deberes eran religiosos: ayudar al pueblo a acercarse a Dios y adorarle. No podían usar su posición para obtener poder porque no les era permitido poseer tierra ni aceptar dinero de nadie. Todas estas directivas daban confianza al pueblo y ayudaban a los sacerdotes a cumplir su propósito.

22.19-25 Los animales con defectos no eran aceptables como sacrificios, porque no representaban la naturaleza santa de Dios. Además, el animal tenía que ser sin mancha para poder prefigurar la vida perfecta y sin pecado de Jesucristo. Cuando damos a Dios nuestro mejor tiempo, talento y tesoro y no lo que está empañado o es común, mostramos el verdadero significado de la adoración y testificamos del valor supremo de Dios.

Capítulo 23

23.1ss Las fiestas jugaban un papel importante en la cultura israelita. Eran diferentes de las de otras naciones porque, ordenadas por Dios, eran tiempos de celebración con Él, no tiempos de depravación moral. Dios quiso apartar días especiales para que el pueblo se reuniera a descansar, se relajara y recordara con acción de gracias todo lo que Él había hecho por ellos.

23.1-4 Dios estableció varias fiestas nacionales anuales para celebración, comunión y adoración. Podemos aprender mucho de las personas observando sus fiestas y la forma en que las celebran. Observe sus fiestas tradicionales. ¿Qué es lo que dicen respecto de sus valores?

23.6 La Fiesta de los Panes sin Levadura recordaba a Israel su salida de Egipto. Por siete días comían pan sin levadura, tal como lo habían hecho entonces (Éxodo 12.14, 15). El simbolismo de este pan, hecho sin levadura era importante para los israelitas. Primero, porque el pan era único, e ilustraba la unicidad de Israel como nación. Segundo, porque la levadura era un símbolo del pecado, el pan representaba la pureza moral de Israel. Tercero, el pan les recordaba que tenían que obedecer rápidamente. Sus antepasados habían dejado la levadura fuera de la masa pudiendo salir de Egipto a toda prisa, sin esperar que la masa leudara.

23.9-14 La Fiesta de las Primicias requería que se ofrecieran a Dios las primeras cosechas recolectadas. Los israelitas no podían comer la comida de sus cosechas hasta que hubieran ofrecido esta ofrenda. Actualmente Dios aún espera que nosotros apartemos su porción primero, no al final. Dejar las sobras a Dios no es la forma de expresar gratitud.

23.15-22 La Fiesta de las Semanas era un festival de alabanza a Dios por una cosecha abundante.

23.23, 24 La mayoría de las Trompetas que se usaban eran cuernos de carnero, aunque algunas de las trompetas más especiales se hacían de plata. Se tocaban las trompetas para anunciar el inicio de cada mes así como el comienzo de los festivales.

23.33–43 La Fiesta de los Tabernáculos, también llamada Fiesta de la Siega, era una celebración especial con participación de toda la familia (véanse 23.34; Éxodo 23.16; Deuteronomio 16.13). Al igual que la Pascua, enseñaba a los miembros de la familia de todas las edades acerca de la naturaleza de Dios y lo que había hecho por ellos, y era tiempo para renovar el compromiso con Dios. Nuestras familias también necesitan rituales de celebración para renovar nuestra fe y transmitirla a nuestros hijos. Además de Navidad y Semana Santa, debemos seleccionar otros días especiales en los que podamos conmemorar la bondad de Dios.

23.44 La adoración incluye celebración y confesión. Pero en las fiestas nacionales de Israel, la balanza parece inclinarse decididamente en favor de la celebración: cinco ocasiones gozosas y dos solemnes. ¡El Dios de la Biblia alienta al gozo! Dios no pretende que la religión sea sólo meditación e introspección. También quiere que celebremos. Por supuesto que es esencial la reflexión seria y la confesión inmediata de pecado. Pero esto debería estar balanceado al celebrar lo que es Dios y lo que ha hecho por su pueblo.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 16 DE FEBRERO. Marcos 1: 1 - 22

Capítulo 1

1.1 Cuando uno experimenta la emoción de un gran acontecimiento, siente que debe contárselo a alguien. Contar la historia puede hacer revivir la experiencia pasada. Al leer las primeras palabras de Marcos se siente esa emoción. Imagínese en medio de la multitud mientras Jesús sana y enseña. Imagínese como uno de sus discípulos. Reaccione a sus palabras de amor y de estímulo. Y recuerde que Jesús vino por cada hombre y por cada mujer, por quienes vivimos hoy en día y por los que vivieron hace dos mil años.
1.1 Marcos no fue uno de los doce discípulos de Jesús, pero es muy posible que haya conocido a Jesús personalmente. Escribió este Evangelio en forma de relato ágil, como una novela popular. El libro presenta a Jesús como un hombre que respaldaba sus palabras con hechos que siempre demostraban quién era: el Hijo de Dios. Debido a que escribió su Evangelio para los cristianos de Roma, donde se adoraban muchos dioses, quería que supieran que Jesús es el único y verdadero Hijo de Dios.

1.2 ¿Por qué vino Jesús en aquel momento preciso de la historia? El mundo civilizado gozaba de una relativa paz durante el gobierno de Roma. Viajar era fácil y había un idioma común. Quizás las noticias acerca de la vida, muerte y resurrección de Jesús se esparcieron con rapidez por el vasto Imperio Romano.
En Israel, las personas comunes y corrientes estaban listas para seguir a Jesús. Durante cuatrocientos años no tuvieron profeta de Dios, desde los días de Malaquías (el escritor del último libro del Antiguo Testamento). Cada vez estaban más expectantes por la pronta llegada de un gran profeta o quizás el Mesías mencionado en el Antiguo Testamento (véase Lucas 3.15).

1.2, 3 Isaías fue uno de los más grandes profetas del Antiguo Testamento. La segunda mitad de su libro está dedicada a la promesa de la salvación. Isaías escribió sobre la venida del Mesías, Jesucristo, y acerca del hombre que anunciaría su venida, Juan el Bautista. El llamado de Juan a la gente de «preparad» significaba que tendrían que abandonar su manera de vivir, renunciar a sus pecados, buscar el perdón de Dios y establecer una relación con el todopoderoso Dios mediante la fe y la obediencia a su palabra que es la Biblia (Isaías 1.18–20; 57.15).

1.2, 3 En Marcos 1.2, 3 tenemos una cita tomada de Malaquías 3.1 e Isaías 40.3.

1.2, 3 Cientos de años antes, el profeta Isaías predijo la venida de Juan el Bautista y de Jesús. ¿Cómo lo supo? Dios prometió a Isaías que un Libertador vendría a Israel y que una voz se alzaría en el desierto para prepararle el camino. Las palabras de Isaías alentaron a muchos al hacerles mirar hacia el futuro, al Mesías. Saber que Dios cumple sus promesas nos consuela. Marcos escribió mucho sobre el futuro y Dios cumplirá sus promesas. Al leer este libro, que es parte de la Palabra de Dios, comprendamos que es algo más que una historia: es Dios que revela sus planes en cuanto a la historia de la humanidad.

1.4 ¿Por qué será que el Evangelio de Marcos comienza con la historia de Juan el Bautista y no menciona el nacimiento de Jesús? En aquellos tiempos, a los oficiales romanos de importancia siempre les precedía un anunciador o heraldo. Cuando el heraldo llegaba a un pueblo, la gente sabía que algún personaje prominente estaba al llegar. Ya que Marcos escribió sobre todo para cristianos romanos, comenzó su libro con Juan el Bautista, cuya misión era anunciar la venida de Jesús, el hombre más importante que jamás haya vivido. A los cristianos romanos no les hubiera interesado tanto el nacimiento de Jesús como el heraldo que le preparó el camino.
1.4 Juan decide vivir en el desierto: (1) para mantenerse alejado de las distracciones y poder oír mejor las instrucciones divinas; (2) para lograr la total atención del pueblo; (3) para simbolizar un violento rompimiento con la hipocresía de los líderes religiosos más interesados en sus lujosos hogares y posiciones de autoridad que en la obra de Dios; (4) para dar cumplimiento a las profecías del Antiguo Testamento que decían que Juan sería una «voz que clama en el desierto; preparad camino a Jehová» (Isaías 40.3)

1.4 En el ministerio de Juan, el bautismo era una señal visible de que una persona decidía cambiar, dejar su forma de vida de pecado y egoísmo y volverse a Dios. Juan adoptó una conocida costumbre y le dio un nuevo sentido. Los judíos a menudo bautizaban gentiles, los que se convertían al judaísmo. Pero bautizar a un judío como señal de arrepentimiento fue una radical desviación de la costumbre judía. La iglesia primitiva le dio al bautismo un significado mayor, al asociarlo con la muerte y resurrección de Jesús (véanse, por ejemplo, Romanos 6.3, 4; 1 Pedro 3.21).

1.5 El propósito de la predicación de Juan fue preparar al pueblo para aceptar a Jesús como el Hijo de Dios. Cuando Juan lanzó al pueblo el reto de confesar sus pecados individualmente, señaló el comienzo de una nueva forma de tener relación con Dios.

¿Es necesario que usted cambie antes de oír y entender el mensaje de Jesús? La gente tiene que reconocer que necesita el perdón antes que pueda aceptar el perdón; el verdadero arrepentimiento debe producirse antes de que la persona tenga verdadera fe en Jesucristo. Como preparación para recibir a Cristo, debemos arrepentirnos y renunciar a las atracciones del mundo que llevan a la muerte, a las tentaciones pecaminosas y a las actitudes perniciosas.

1.6 La vestimenta de Juan no era precisamente el último grito de la moda de aquellos días. Se vestía como el profeta Elías (2 Reyes 1.8) para distinguirse de los líderes religiosos cuyas largas túnicas reflejaban el orgullo que sentían por su posición (12.38). La sorprendente apariencia de Juan reflejaba su extraordinario mensaje.

1.7,8 Aunque Juan era el primer profeta genuino en cuatrocientos años, Jesús el Mesías sería infinitamente mejor que él. Juan puntualizó cuán pequeño era ante Aquel que venía. No se consideraba digno ni siquiera de realizar para Él las tareas más humildes, como desatar la correa de sus sandalias. Lo que Juan comenzó, Jesús lo finalizó. Lo que Juan preparó, Jesús lo realizó.

1.8 Juan dijo que Jesús bautizaría con el Espíritu Santo y fuego y que enviaría el Espíritu Santo para que viviera en cada creyente. El bautismo en agua que Juan predicaba preparaba a la persona para recibir el mensaje de Cristo. Demostraba humildad y señalaba la disposición de abandonar el pecado. Este era el comienzo del proceso espiritual. Cuando Jesús bautiza con el Espíritu Santo, sin embargo, toda la persona se reforma por dicho poder. Este bautismo es el resultado de la obra completa de Jesús.

1.9 Si el bautismo de Juan era solo arrepentimiento de pecados, ¿por qué se bautizó Jesús? Hasta los más grandes profetas (Isaías, Jeremías, Ezequiel) tuvieron que confesar sus pecados y arrepentirse. Jesús no, porque fue sin pecado. Aunque no era necesario, Jesús se bautizó por estas razones: (1) para testificar de su consagración a su misión de traer el mensaje de salvación a todas las naciones; (2) para demostrar que Dios aprobaba y respaldaba su misión; (3) para identificarse con nuestra condición humana y pecadora; (4) para comenzar oficialmente su ministerio público (Juan 1.31–34); (5) para darnos un ejemplo que hemos de imitar. El bautismo de Juan era diferente del bautismo cristiano en la iglesia (véase Hechos 19.2–5).
1.9 Jesús creció en Nazaret, donde vivió de niño (Mateo 2.22, 23). Nazaret era una pequeña aldea en Galilea, ubicada a medio camino entre el mar de Galilea y el mar Mediterráneo. La ciudad era despreciada y evitada por muchos judíos porque tenía la reputación de ser independiente. Nazaret era un cruce de camino para rutas de intercambio y tenía contacto con otras culturas (véase Juan 1.46).

1.10,11 El Espíritu Santo descendió en forma de paloma sobre Jesús y una voz desde los cielos proclamó en nombre del Padre que Jesús es su divino Hijo. Aquí vemos a los tres miembros de la Trinidad juntos: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.

1.12, 13 Satanás es un ángel que se rebeló contra Dios. Es real, no es simbólico, y siempre trabaja en contra de Dios y de quienes lo obedecen. Tentó a Eva en el Edén y la persuadió a pecar; tentó a Jesús en el desierto y no logró que cayera. Ser tentado no es pecado. Tentar a otros o ceder a la tentación sí lo es. Si desea más información acerca de la tentación de Jesús, lea Mateo 4.1–11.

1.12, 13 Para identificarse por completo con el ser humano, Jesús tuvo que enfrentar la tentación de Satanás. Ya que Jesús enfrentó la tentación y salió victorioso de ella, puede ayudarnos en dos formas muy importantes: (1) a manera de ejemplo en cómo enfrentar la tentación sin pecar, y (2) como ayudador que sabe qué necesitamos, ya que Él pasó por esa misma experiencia. (En Hebreos 4.15 encontramos más referencias a Jesús y la tentación.)

1.12,13 Jesús se apartó de la gente y se fue al desierto, donde Satanás lo tentó. La tentación nos resulta mala solo cuando cedemos a ella. No debemos aborrecer los momentos de prueba, porque a través de ellas se fortalece nuestro carácter y Dios nos enseña valiosas lecciones. Cuando enfrentemos a Satanás y tengamos que vérnosla con sus tentaciones y la confusión que nos presenta, recordemos a Jesús. Él usó la Palabra de Dios frente a Satanás y triunfó. Nosotros podemos hacer lo mismo.

1.12, 13 Los ángeles son mensajeros celestiales que cumplen la voluntad de Dios o la comunican a los hombres. El término ángel significa mensajero y generalmente identifica al más alto grado de seres espirituales que habitan en la presencia de Dios. Pero también puede referirse a los ángeles de Satanás (Mateo 25.41) y parece aplicarse a los pastores que sirven de mensajeros de Dios a las siete iglesias de Asia (Apocalipsis 1–3). La presencia de Dios en forma angélica es obvia en Génesis 16.7–14; 22.11–19; Éxodo 3.2–4; Jueces 2.1; 6.11–14; 13.3. La palabra griega ángelos, que en algunos casos se traduce como mensajero, se emplea también para designar a hombres en pasajes como Lucas 7.24 y Santiago 2.25. Las escrituras declaran que los ángeles son: (1) seres creados (Colosenses 1.16); (2) innumerables (Daniel 7.10); (3) de diversos órdenes y rangos (Judas 9); (4) poderosos (Salmos 103.20); (5) espíritus sin cuerpos materiales (Hebreos 1.14); (6) libres de limitaciones físicas (Hechos 12.5–10); (7) sumamente sabios (2 Reyes 14.20); (8) capaces de presentarse en forma humana (Juan 20.12).

1.14,15 ¿Cuáles son las buenas nuevas de Dios? Estas primeras palabras de Jesús en Marcos nos dan la esencia de su enseñanza: que el tan esperado Mesías había vino para iniciar el Reino personal de Dios en la tierra. La mayoría de las personas que oyeron este mensaje estaban en la opresión, pobres y sin esperanzas. Las palabras de Jesús fueron buenas nuevas para ellas porque les ofrecían libertad, bendiciones y esperanzas.

1.16 La pesca era la industria más importante en torno al mar de Galilea. La pesca con redes era el método más usado. Capernaum, que llegó a ser el nuevo centro de operaciones de Jesús, era en ese tiempo la más grande de alrededor de treinta aldeas de pescadores situadas alrededor del mar (Mateo 4.12, 13).

1.16–20 Se suele pensar que los discípulos de Jesús eran grandes hombres de fe desde que se unieron a Jesús. Pero la verdad es que tuvieron que crecer en la fe de igual modo que cualquier creyente (Marcos 14.48–50, 66–72; Juan 14.1–9; 20.26–29).

Al parecer, esta no fue la única vez que Jesús llamó a Pedro (Simón), Jacobo y Juan para que le siguieran (en Lucas 5.1–11 y en Juan 1.35–42 leemos de otras dos veces). Tardó en que el llamado de Jesús y su mensaje penetraran, pero lo importante es esto: aunque tenían mucho que crecer, le siguieron. Asimismo, tenemos preguntas y vacilaciones, pero nunca debemos dejar de crecer al seguir a Jesús.

1.21 Debido a que el templo en Jerusalén estaba demasiado lejos para que muchos judíos viajaran hasta allí para adorar regularmente, muchos pueblos tenían sinagogas que servían como lugares de adoración y escuelas. Desde los tiempos de Esdras, alrededor de 450 a.C., un grupo de diez familias judías podía fundar una sinagoga. Allí, durante la semana, los niños varones estudiaban la Ley del Antiguo Testamento y la religión judía. Las niñas no se admitían. Cada día de reposo, el Sabat, los hombres se reunían para escuchar la enseñanza de la Palabra de Dios a través de un rabí. Debido a que los rabinos o maestros no eran permanentes, los principales de la sinagoga acostumbraban pedir a los maestros visitantes que hablaran. Por eso Jesús a menudo hablaba en las ciudades que visitaba.

1.21 Jesús se acababa de mudar de Nazaret a Capernaum (Mateo 4.12, 13). Capernaum era una ciudad muy próspera, con grandes riquezas, al igual que grandes pecados y decadencia. Debido a que acuartelaba muchos soldados romanos, la influencia pagana del Imperio Romano se encontraba dondequiera. Era el lugar ideal para que Jesús enfrentara a judíos y a gentiles con las buenas nuevas del Reino de Dios.

1.22 A menudo, los maestros judíos citaban a famosos rabinos para dar más autoridad a sus palabras. Pero Jesús no necesitaba hacerlo. Como era Dios, conocía perfectamente las Escrituras y su significado. Él era la autoridad suprema. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. RVR 1960.