Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 27 DE Mayo 1 Crónicas 20, 21, 22

David captura a Rabá

(2 S. 12.26–31)

20

1Aconteció a la vuelta del año, en el tiempo que suelen los reyes salir a la guerra, que Joab sacó las fuerzas del ejército, y destruyó la tierra de los hijos de Amón, y vino y sitió a Rabá. Mas David estaba en Jerusalén; y Joab batió a Rabá, y la destruyó. 2Y tomó David la corona de encima de la cabeza del rey de Rabá, y la halló de peso de un talento de oro, y había en ella piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Además de esto sacó de la ciudad muy grande botín. 3Sacó también al pueblo que estaba en ella, y lo puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hachas. Lo mismo hizo David a todas las ciudades de los hijos de Amón. Y volvió David con todo el pueblo a Jerusalén.

 Los hombres de David matan a los gigantes

(2 S. 21.18–22)

4Después de esto aconteció que se levantó guerra en Gezer contra los filisteos; y Sibecai husatita mató a Sipai, de los descendientes de los gigantes; y fueron humillados. 5Volvió a levantarse guerra contra los filisteos; y Elhanán hijo de Jair mató a Lahmi, hermano de Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como un rodillo de telar. 6Y volvió a haber guerra en Gat, donde había un hombre de grande estatura, el cual tenía seis dedos en pies y manos, veinticuatro por todos; y era descendiente de los gigantes. 7Este hombre injurió a Israel, pero lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David. 8Estos eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y de sus siervos.

 David censa al pueblo

(2 S. 24.1–25)

21

1Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel. 2Y dijo David a Joab y a los príncipes del pueblo: Id, haced censo de Israel desde Beerseba hasta Dan, e informadme sobre el número de ellos para que yo lo sepa. 3Y dijo Joab: Añada Jehová a su pueblo cien veces más, rey señor mío; ¿no son todos éstos siervos de mi señor? ¿Para qué procura mi señor esto, que será para pecado a Israel? 4Mas la orden del rey pudo más que Joab. Salió, por tanto, Joab, y recorrió todo Israel, y volvió a Jerusalén y dio la cuenta del número del pueblo a David. 5Y había en todo Israel un millón cien mil que sacaban espada, y de Judá cuatrocientos setenta mil hombres que sacaban espada. 6Entre éstos no fueron contados los levitas, ni los hijos de Benjamín, porque la orden del rey era abominable a Joab.

7Asimismo esto desagradó a Dios, e hirió a Israel. 8Entonces dijo David a Dios: He pecado gravemente al hacer esto; te ruego que quites la iniquidad de tu siervo, porque he hecho muy locamente. 9Y habló Jehová a Gad, vidente de David, diciendo: 10Ve y habla a David, y dile: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te propongo; escoge de ellas una que yo haga contigo. 11Y viniendo Gad a David, le dijo: Así ha dicho Jehová: 12Escoge para ti: o tres años de hambre, o por tres meses ser derrotado delante de tus enemigos con la espada de tus adversarios, o por tres días la espada de Jehová, esto es, la peste en la tierra, y que el ángel de Jehová haga destrucción en todos los términos de Israel. Mira, pues, qué responderé al que me ha enviado. 13Entonces David dijo a Gad: Estoy en grande angustia. Ruego que yo caiga en la mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas en extremo; pero que no caiga en manos de hombres.

14Así Jehová envió una peste en Israel, y murieron de Israel setenta mil hombres. 15Y envió Jehová el ángel a Jerusalén para destruirla; pero cuando él estaba destruyendo, miró Jehová y se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía: Basta ya; detén tu mano. El ángel de Jehová estaba junto a la era de Ornán jebuseo. 16Y alzando David sus ojos, vio al ángel de Jehová, que estaba entre el cielo y la tierra, con una espada desnuda en su mano, extendida contra Jerusalén. Entonces David y los ancianos se postraron sobre sus rostros, cubiertos de cilicio. 17Y dijo David a Dios: ¿No soy yo el que hizo contar el pueblo? Yo mismo soy el que pequé, y ciertamente he hecho mal; pero estas ovejas, ¿qué han hecho? Jehová Dios mío, sea ahora tu mano contra mí, y contra la casa de mi padre, y no venga la peste sobre tu pueblo.

18Y el ángel de Jehová ordenó a Gad que dijese a David que subiese y construyese un altar a Jehová en la era de Ornán jebuseo. 19Entonces David subió, conforme a la palabra que Gad le había dicho en nombre de Jehová. 20Y volviéndose Ornán, vio al ángel, por lo que se escondieron cuatro hijos suyos que con él estaban. Y Ornán trillaba el trigo. 21Y viniendo David a Ornán, miró Ornán, y vio a David; y saliendo de la era, se postró en tierra ante David. 22Entonces dijo David a Ornán: Dame este lugar de la era, para que edifique un altar a Jehová; dámelo por su cabal precio, para que cese la mortandad en el pueblo. 23Y Ornán respondió a David: Tómala para ti, y haga mi señor el rey lo que bien le parezca; y aun los bueyes daré para el holocausto, y los trillos para leña, y trigo para la ofrenda; yo lo doy todo. 24Entonces el rey David dijo a Ornán: No, sino que efectivamente la compraré por su justo precio; porque no tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste. 25Y dio David a Ornán por aquel lugar el peso de seiscientos siclos de oro. 26Y edificó allí David un altar a Jehová, en el que ofreció holocaustos y ofrendas de paz, e invocó a Jehová, quien le respondió por fuego desde los cielos en el altar del holocausto. 27Entonces Jehová habló al ángel, y éste volvió su espada a la vaina.

 El lugar para el templo

28Viendo David que Jehová le había oído en la era de Ornán jebuseo, ofreció sacrificios allí. 29Y el tabernáculo de Jehová que Moisés había hecho en el desierto, y el altar del holocausto, estaban entonces en el lugar alto de Gabaón; 30pero David no pudo ir allá a consultar a Dios, porque estaba atemorizado a causa de la espada del ángel de Jehová.

22

1Y dijo David: Aquí estará la casa de Jehová Dios, y aquí el altar del holocausto para Israel.

 Preparativos para el templo

2Después mandó David que se reuniese a los extranjeros que había en la tierra de Israel, y señaló de entre ellos canteros que labrasen piedras para edificar la casa de Dios. 3Asimismo preparó David mucho hierro para la clavazón de las puertas, y para las junturas; y mucho bronce sin peso, y madera de cedro sin cuenta. 4Porque los sidonios y tirios habían traído a David abundancia de madera de cedro. 5Y dijo David: Salomón mi hijo es muchacho y de tierna edad, y la casa que se ha de edificar a Jehová ha de ser magnífica por excelencia, para renombre y honra en todas las tierras; ahora, pues, yo le prepararé lo necesario. Y David antes de su muerte hizo preparativos en gran abundancia.

6Llamó entonces David a Salomón su hijo, y le mandó que edificase casa a Jehová Dios de Israel. 7Y dijo David a Salomón: Hijo mío, en mi corazón tuve el edificar templo al nombre de Jehová mi Dios. 8Mas vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Tú has derramado mucha sangre, y has hecho grandes guerras; no edificarás casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí. 9He aquí te nacerá un hijo, el cual será varón de paz, porque yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor; por tanto, su nombre será Salomón, y yo daré paz y reposo sobre Israel en sus días. 10El edificará casa a mi nombre, y él me será a mí por hijo, y yo le seré por padre; y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre. 11Ahora pues, hijo mío, Jehová esté contigo, y seas prosperado, y edifiques casa a Jehová tu Dios, como él ha dicho de ti. 12Y Jehová te dé entendimiento y prudencia, para que cuando gobiernes a Israel, guardes la ley de Jehová tu Dios. 13Entonces serás prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y decretos que Jehová mandó a Moisés para Israel. Esfuérzate, pues, y cobra ánimo; no temas, ni desmayes. 14He aquí, yo con grandes esfuerzos he preparado para la casa de Jehová cien mil talentos de oro, y un millón de talentos de plata, y bronce y hierro sin medida, porque es mucho. Asimismo he preparado madera y piedra, a lo cual tú añadirás. 15Tú tienes contigo muchos obreros, canteros, albañiles, carpinteros, y todo hombre experto en toda obra. 16Del oro, de la plata, del bronce y del hierro, no hay cuenta. Levántate, y manos a la obra; y Jehová esté contigo.

17Asimismo mandó David a todos los principales de Israel que ayudasen a Salomón su hijo, diciendo: 18¿No está con vosotros Jehová vuestro Dios, el cual os ha dado paz por todas partes? Porque él ha entregado en mi mano a los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sometida delante de Jehová, y delante de su pueblo. 19Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros ánimos en buscar a Jehová vuestro Dios; y levantaos, y edificad el santuario de Jehová Dios, para traer el arca del pacto de Jehová, y los utensilios consagrados a Dios, a la casa edificada al nombre de Jehová. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 27 DE Mayo, Juan 10: 22 – 42

Los judíos rechazan a Jesús

22Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, 23y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. 24Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. 25Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; 26pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. 27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30Yo y el Padre uno somos.

31Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. 32Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? 33Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios. 34Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? 35Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios(y la Escritura no puede ser quebrantada), 36¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? 37Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. 38Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre. 39Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos.

40Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan; y se quedó allí. 41Y muchos venían a él, y decían: Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de éste, era verdad. 42Y muchos creyeron en él allí. Amen. Rv


COMENTARIO DEL A.T. 1 Crónicas 20,21,22.

1 Crónicas 20

20.1 El adulterio de David ocurrió en este tiempo, mientras David permaneció en Jerusalén en vez de ir a la batalla (2 Samuel 11, 12). Esta historia pudo haber sido excluida de 1 Crónicas debido a que el libro fue escrito para enfatizar la atención en el interés a largo plazo de Dios sobre Israel y en el templo como símbolo de la presencia de Dios entre ellos. La historia de David y Betsabé no cumple con este propósito. La historia de la rebelión de Absalón, que ocurrió entre este capítulo y el siguiente, tal vez fue omitida por la misma razón (2 Samuel 15-18). 

20.1 Los reyes salían a la batalla luego de la cosecha de primavera. Era durante este tiempo que el trabajo en el campo se reducía y que los ejércitos podían vivir de lo que producía la tierra. Durante el invierno, ellos planeaban las futuras conquistas. Luego, cuando el clima lo permitía, sus ejércitos salían a la guerra. Pero David ignoró esta oportunidad. El permaneció en su casa y envió a Joab a ponerse al frente del ejército. Fue durante este tiempo de inactividad que pecó con Betsabé. Reconozca las "primaveras" de su vida, los tiempos en que Dios quiere que usted responda, tome la iniciativa y haga su voluntad. Es durante estos momentos críticos que podemos estar más sensible a la tentación. Determínese tomar la acción que Dios le ha señalado. Que su inactividad no sea un punto de apoyo para la tentación. 

20.1 Rabá era la capital de los amonitas y es el sitio de la Amán moderna en Jordania.


1 Crónicas 21

21.1 El censo de David acarreó el desastre debido a que, a diferencia de los censos tomados en el libro de Números (Números 1, 2) los cuales Dios había ordenado, este censo se llevó a cabo para que David pudiera sentirse orgulloso de la fortaleza de su ejército. Al determinar su poder militar, estaba comenzando a confiar más en este poder que en la fuerza de Dios. Existe una línea muy delgada entre la dependencia que confía en el poder de Dios y la soberbia porque Dios lo ha usado para grandes propósitos. 

21.1 El texto bíblico dice que Satanás incitó a David para hacer un censo. ¿Acaso puede forzar Satanás a la gente a hacer cosas malas? No, Satanás sólo tentó a David con la idea, pero fue David el que decidió hacerlo. Desde el huerto del Edén, siempre Satanás ha estado tentando a la gente a pecar. El censo de David no iba en contra de la ley de Dios, pero el motivo del censo estaba mal: sentía orgullo por su ejército poderoso, mientras olvidaba que su verdadera fortaleza provenía de Dios. Incluso Joab, quien no era conocido por sus ideales de alta moral, reconoció que el censo era un pecado. Del ejemplo de David podemos aprender que un acto que por sí mismo no es malo, puede llegar a ser un pecado si lo motivan la codicia, la arrogancia o el egoísmo. A menudo nuestros motivos, y no nuestras acciones, originan el pecado. Debemos sopesar constantemente nuestros motivos antes de actuar. 

21.1-3 David cayó en la tentación de Satanás. Dios proporcionó una salida con el consejo de Joab, pero la curiosidad de David se vio estimulada por la arrogancia. Su fe estaba en su propia fortaleza y no en la de Dios. Si nos sentimos autosuficientes y depositamos nuestra confianza lejos de Dios, pronto caeremos en los esquemas de Satanás. En la autosuficiencia perdemos nuestra seguridad. Para escapar de la tentación, examine los deseos internos de su corazón para comprender por qué la tentación externa es tan atractiva. (Véase 1Co 10:13 para más información acerca del escape de la tentación.) 

21.8 Cuando David se dio cuenta de su pecado, tomó plena responsabilidad de ello, admitió que estaba mal, y pidió a Dios que lo perdonara. Muchas personas quieren contar con Dios y sus bendiciones en sus vidas sin reconocer sus pecados personales ni su culpabilidad. Pero la confesión y el arrepentimiento deben llegar antes de recibir el perdón. Al igual que David, debemos admitir la plena responsabilidad de nuestros actos y confesarlos a Dios antes que El nos perdone y continúe su obra en nuestras vidas. 

21.13, 14 El pecado tiene un efecto de dominó. Una vez que se ha cometido un pecado, lo siguen una serie de consecuencias. Dios perdonará nuestro pecado si se lo pedimos, pero las consecuencias de ese pecado ya están en marcha. David suplicó misericordia, y Dios respondió al detener al ángel antes de que completara su misión de muerte. Sin embargo, las consecuencias del pecado de David ya habían causado un gran daño. Dios siempre perdonará nuestros pecados y a menudo intervendrá para hacer menos severas sus amargas consecuencias, pero permanecerán las cicatrices. El pensar en las posibles consecuencias antes de actuar puede evitarnos a nosotros mismos y a los demás mucha pena y mucho sufrimiento. 

21.14 ¿Por qué murieron setenta mil inocentes por el pecado de David? Nuestra sociedad hace un gran énfasis en el individuo. En los tiempos antiguos, sin embargo, los líderes familiares, los líderes de las tribus y los reyes representaban al pueblo que dirigían, y todos esperaban compartir sus triunfos al igual que sus fracasos y castigos. David merecía castigo por su pecado, pero su muerte podía haber ocasionado un caos político y la invasión del ejército enemigo, causando cientos de miles de muertos. En cambio, Dios mostró su gracia al salvar la vida de David. Además detuvo la plaga para que se salvara la mayor parte del pueblo de Jerusalén. Dios nos hace trabajar juntos, en forma interdependiente. Ya sea que pensemos que eso es justo o no. Queramos o no, nuestras acciones siempre afectan a otras personas. No podemos conocer por completo la mente de Dios en este juicio severo. No sabíamos dónde estaban los profetas, los líderes de las tribus y los otros consejeros durante este incidente y ya sea que lo hubieran decidido o no permanecieron junto al rey. Nosotros sí sabemos que depositar nuestra confianza únicamente en el poder militar es idolatría. Cualquier cosa que tome el lugar de Dios es pecado, y el pecado origina consecuencias desastrosas. 21.22-24 Cuando David quiso comprar la tierra de Ornán para construir un altar, Ornán la ofreció generosamente como regalo. Pero David lo rechazó, diciendo: "No tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste". David quería ofrecer un sacrificio a Dios. La palabra sacrificio implica dar aquello que le haya costado al dador algo de sí mismo, tiempo o dinero. ¿Le está costando algo el servir a Dios, o lo sirve cómodamente debido al exceso de lo que tiene? El dar a Dios lo que nada cuesta, no demuestra su compromiso. 

21.29-22.1 Gabaón fue una ciudad de Benjamín. Luego que Saúl venció a Nob, quien era benjaminita, Saúl trasladó el tabernáculo a Gabaón. Gabaón se encontraba al noroeste de Jerusalén, aproximadamente a dos horas de viaje.


1 Crónicas 22

22.1 Del trágico error de David surgió la compra de un terreno que sería el sitio del templo, el símbolo de la presencia de Dios entre su pueblo. Cada vez que el pueblo fuera al templo recordaría que Dios es su verdadero Rey y que todos, incluso su rey humano, es falible y sujeto al pecado. Dios puede utilizar hasta nuestros pecados para propósitos buenos, si estamos arrepentidos y buscamos su perdón. Cuando confesamos nuestros pecados, se abre el camino para que Dios saque una buena obra de una situación mala. 

22.7-10 Dios dijo a David que él no sería el que construiría el templo. En su lugar, la tarea sería para su hijo Salomón. David aceptó con gracia este "no" de Dios. No se sintió celoso por el hecho de que su hijo fuera a tener el honor de construir el templo de Dios, sino que hizo todos los preparativos para que Salomón llevara a cabo su tarea. De la misma manera, debemos dar los pasos para preparar el camino de nuestros hijos para que encuentren y cumplan el llamado de Dios en sus vidas. Tarde o temprano nuestros hijos tendrán que tomar sus propias decisiones, pero podemos ayudarlos al proporcionarles las herramientas apropiadas: enseñándoles cómo orar, cómo estudiar la Palabra de Dios, la diferencia entre el bien y el mal y la importancia de participar en la iglesia.


COMENTARIO DEL N.T. Juan 10: 22 – 42.

10.22, 23 La Fiesta de la Dedicación conmemoraba la restauración del templo bajo Judas Macabeo en 165 a.C., después que Antíoco Epífanes lo profanase al sacrificar un cerdo sobre el altar del holocausto. La fiesta se celebraba a finales de diciembre. Esta es también la actual Fiesta de las Luces, llamada Hanukah. 10.23 El pórtico de Salomón era una galería cubierta sostenida por grandes columnas de piedra la cual se encontraba en el patio del templo apenas traspuestos los muros. 

10.24 Muchas personas que piden pruebas lo hacen por motivos que no corresponden. La mayoría de aquellos cuestionadores no deseaban seguir a Jesús como El quería. Tenían la esperanza de que Jesús se proclamase Mesías por razones no exactamente correctas. A ellos, al igual que a los discípulos y el resto de la gente en la nación judía, les habría encantado que El hubiera echado a los romanos. Sin embargo, muchos no pensaban que lo haría. Estos que dudaban tenían la esperanza de que se identificase para acusarlo de mentiroso (como hicieron los fariseos en 8.13). 

10.28, 29 Del mismo modo que un pastor protege sus ovejas, Jesús protege a su pueblo del daño eterno. A pesar de que es de esperar que los creyentes sufran en la tierra, Satanás no puede dañar sus almas ni quitarles su vida eterna con Dios. Existen muchas razones para sentir temor aquí en la tierra porque este es territorio del diablo (1Pe 5:8). Pero si decide seguir a Jesús, El le dará seguridad eterna. 

10.30 Esta es la declaración más clara de su divinidad que Jesús haya expresado jamás. Jesús y su Padre no son la misma persona, pero en esencia y naturaleza son uno. De aquí que Jesús no es un simple buen maestro: El es Dios. Esta declaración no dejaba lugar a dudas. Los líderes religiosos deseaban matarlo porque sus leyes decían que cualquiera que proclamase ser Dios debía morir. No había nada que pudiese persuadirlos de que la declaración de Jesús era verdad. 

10.31 Los líderes judíos intentaron cumplir la directiva que se encuentra en Lev 24:16 con respecto a los blasfemos (los que afirman ser Dios). Tenían la intención de apedrear a Jesús. 

10.34-36 Jesús se refería al Psa 82:6, donde a gobernadores y jueces israelitas se les llama "dioses" (véanse también Exo 4:16; Exo 7:1). Si Dios llamó dioses a los líderes israelitas porque eran agentes de la revelación de Dios y de su voluntad, ¿cómo podía ser blasfemia que Jesús se llamase el Hijo de Dios? Jesús estaba reprendiendo a los líderes religiosos porque El es el Hijo de Dios en una singular y sin paralelos relación de unidad con el Padre. 

10.35 "La Escritura no puede ser quebrantada" es una clara declaración de la verdad de la Biblia. Si aceptamos a Cristo como Señor, también debemos aceptar su testimonio de la Biblia como Palabra de Dios. 

LOS NOMBRES DE JESUS.En distintas situaciones, Jesús se asignó nombres que señalaban papeles especiales que estaba dispuesto a cumplir para las personas. Algunos de estos se remontan a las promesas del Mesías del Antiguo Testamento. Otros eran maneras de ayudar a la gente a entenderlo. 6.27: El Hijo del Hombre Forma favorita de Jesús para referirse a El mismo. Este enfatiza su humanidad, pero de la manera que la utilizaba, resultaba ser un anuncio de divinidad. 6.35: El pan de vida Se refiere a su papel de dador de vida, El es la única fuente de vida eterna. 8.12: La luz del mundo La luz es un símbolo de verdad espiritual. Jesús es la respuesta universal a la necesidad del hombre de verdad espiritual. 10.7: La puerta de las ovejas Jesús es el único camino que lleva al Reino de Dios. 10.11: El buen pastor Jesús se apropió de las imágenes proféticas del Mesías que aparecen en el Antiguo Testamento. Esta es una manifestación de divinidad enfocada en el amor y la dirección de Jesús. 11.25: La resurrección y la vida Jesús no solo es la fuente de la vida, también es el poder sobre la muerte. 14.6: El camino, la verdad y la vida Jesús es el método, el mensaje y el significado para todas las personas. Mediante este título resume el propósito por el que vino a la tierra. 15.1: La vid Este título tiene una importante segunda parte: "vosotros los pámpanos". De la misma manera que ocurre con muchos de sus otros nombres, Jesús nos recuerda que así como los pámpanos obtienen vida de la vid y no pueden vivir separados de ella, dependemos por completo de Cristo para obtener vida espiritual. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.


 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 26 DE Mayo 1 Crónicas 17,18,19

Pacto de Dios con David

(2 S. 7.1–29)

17

1Aconteció que morando David en su casa, dijo David al profeta Natán: He aquí yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehová debajo de cortinas. 2Y Natán dijo a David: Haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo.

3En aquella misma noche vino palabra de Dios a Natán, diciendo: 4Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho Jehová: Tú no me edificarás casa en que habite. 5Porque no he habitado en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo. 6Por dondequiera que anduve con todo Israel, ¿hablé una palabra a alguno de los jueces de Israel, a los cuales mandé que apacentasen a mi pueblo, para decirles: ¿Por qué no me edificáis una casa de cedro? 7Por tanto, ahora dirás a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo Israel; 8y he estado contigo en todo cuanto has andado, y he cortado a todos tus enemigos de delante de ti, y te haré gran nombre, como el nombre de los grandes en la tierra. 9Asimismo he dispuesto lugar para mi pueblo Israel, y lo he plantado para que habite en él y no sea más removido; ni los hijos de iniquidad lo consumirán más, como antes, 10y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi pueblo Israel; mas humillaré a todos tus enemigos. Te hago saber, además, que Jehová te edificará casa. 11Y cuando tus días sean cumplidos para irte con tus padres, levantaré descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino. 12El me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. 13Yo le seré por padre, y él me será por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti; 14sino que lo confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre. 15Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.

16Y entró el rey David y estuvo delante de Jehová, y dijo: Jehová Dios, ¿quién soy yo, y cuál es mi casa, para que me hayas traído hasta este lugar? 17Y aun esto, oh Dios, te ha parecido poco, pues que has hablado de la casa de tu siervo para tiempo más lejano, y me has mirado como a un hombre excelente, oh Jehová Dios. 18¿Qué más puede añadir David pidiendo de ti para glorificar a tu siervo? Mas tú conoces a tu siervo. 19Oh Jehová, por amor de tu siervo y según tu corazón, has hecho toda esta grandeza, para hacer notorias todas tus grandezas. 20Jehová, no hay semejante a ti, ni hay Dios sino tú, según todas las cosas que hemos oído con nuestros oídos. 21¿Y qué pueblo hay en la tierra como tu pueblo Israel, cuyo Dios fuese y se redimiese un pueblo, para hacerte nombre con grandezas y maravillas, echando a las naciones de delante de tu pueblo, que tú rescataste de Egipto? 22Tú has constituido a tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre; y tú, Jehová, has venido a ser su Dios. 23Ahora pues, Jehová, la palabra que has hablado acerca de tu siervo y de su casa, sea firme para siempre, y haz como has dicho. 24Permanezca, pues, y sea engrandecido tu nombre para siempre, a fin de que se diga: Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, es Dios para Israel. Y sea la casa de tu siervo David firme delante de ti. 25Porque tú, Dios mío, revelaste al oído a tu siervo que le has de edificar casa; por eso ha hallado tu siervo motivo para orar delante de ti. 26Ahora pues, Jehová, tú eres el Dios que has hablado de tu siervo este bien; 27y ahora has querido bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti; porque tú, Jehová, la has bendecido, y será bendita para siempre.

 David extiende sus dominios

(2 S. 8.1–14)

18

1Después de estas cosas aconteció que David derrotó a los filisteos, y los humilló, y tomó a Gat y sus villas de mano de los filisteos.

2También derrotó a Moab, y los moabitas fueron siervos de David, trayéndole presentes.

3Asimismo derrotó David a Hadad-ezer rey de Soba, en Hamat, yendo éste a asegurar su dominio junto al río Eufrates. 4Y le tomó David mil carros, siete mil de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarretó David los caballos de todos los carros, excepto los de cien carros que dejó. 5Y viniendo los sirios de Damasco en ayuda de Hadad-ezer rey de Soba, David hirió de ellos veintidós mil hombres. 6Y puso David guarnición en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, trayéndole presentes; porque Jehová daba la victoria a David dondequiera que iba. 7Tomó también David los escudos de oro que llevaban los siervos de Hadad-ezer, y los trajo a Jerusalén. 8Asimismo de Tibhat y de Cun, ciudades de Hadad-ezer, tomó David muchísimo bronce, con el que Salomón hizo el mar de bronce, las columnas, y utensilios de bronce.

9Y oyendo Toi rey de Hamat que David había deshecho todo el ejército de Hadad-ezer rey de Soba, 10envió a Adoram su hijo al rey David, para saludarle y bendecirle por haber peleado con Hadad-ezer y haberle vencido; porque Toi tenía guerra contra Hadad-ezer. Le envió también toda clase de utensilios de oro, de plata y de bronce; 11los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y el oro que había tomado de todas las naciones de Edom, de Moab, de los hijos de Amón, de los filisteos y de Amalec.

12Además de esto, Abisai hijo de Sarvia destrozó en el valle de la Sal a dieciocho mil edomitas. 13Y puso guarnición en Edom, y todos los edomitas fueron siervos de David; porque Jehová daba el triunfo a David dondequiera que iba.

 Oficiales de David

(2 S. 8.15–18; 20.23–26)

14Reinó David sobre todo Israel, y juzgaba con justicia a todo su pueblo. 15Y Joab hijo de Sarvia era general del ejército, y Josafat hijo de Ahilud, canciller. 16Sadoc hijo de Ahitob y Abimelec hijo de Abiatar eran sacerdotes, y Savsa, secretario. 17Y Benaía hijo de Joiada estaba sobre los cereteos y peleteos; y los hijos de David eran los príncipes cerca del rey.

 Derrotas de amonitas y sirios

(2 S. 10.1–19)

19

1Después de estas cosas aconteció que murió Nahas rey de los hijos de Amón, y reinó en su lugar su hijo. 2Y dijo David: Manifestaré misericordia con Hanún hijo de Nahas, porque también su padre me mostró misericordia. Así David envió embajadores que lo consolasen de la muerte de su padre. Pero cuando llegaron los siervos de David a la tierra de los hijos de Amón a Hanún, para consolarle, 3los príncipes de los hijos de Amón dijeron a Hanún: ¿A tu parecer honra David a tu padre, que te ha enviado consoladores? ¿No vienen más bien sus siervos a ti para espiar, e inquirir, y reconocer la tierra? 4Entonces Hanún tomó los siervos de David y los rapó, y les cortó los vestidos por la mitad, hasta las nalgas, y los despachó. 5Se fueron luego, y cuando llegó a David la noticia sobre aquellos varones, él envió a recibirlos, porque estaban muy afrentados. El rey mandó que les dijeran: Estaos en Jericó hasta que os crezca la barba, y entonces volveréis.

6Y viendo los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, Hanún y los hijos de Amón enviaron mil talentos de plata para tomar a sueldo carros y gente de a caballo de Mesopotamia, de Siria, de Maaca y de Soba. 7Y tomaron a sueldo treinta y dos mil carros, y al rey de Maaca y a su ejército, los cuales vinieron y acamparon delante de Medeba. Y se juntaron también los hijos de Amón de sus ciudades, y vinieron a la guerra. 8Oyéndolo David, envió a Joab con todo el ejército de los hombres valientes. 9Y los hijos de Amón salieron, y ordenaron la batalla a la entrada de la ciudad; y los reyes que habían venido estaban aparte en el campo.

10Y viendo Joab que el ataque contra él había sido dispuesto por el frente y por la retaguardia, escogió de los más aventajados que había en Israel, y con ellos ordenó su ejército contra los sirios. 11Puso luego el resto de la gente en mano de Abisai su hermano, y los ordenó en batalla contra los amonitas. 12Y dijo: Si los sirios fueren más fuertes que yo, tú me ayudarás; y si los amonitas fueren más fuertes que tú, yo te ayudaré. 13Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le parezca. 14Entonces se acercó Joab y el pueblo que tenía consigo, para pelear contra los sirios; mas ellos huyeron delante de él. 15Y los hijos de Amón, viendo que los sirios habían huido, huyeron también ellos delante de Abisai su hermano, y entraron en la ciudad. Entonces Joab volvió a Jerusalén.

16Viendo los sirios que habían caído delante de Israel, enviaron embajadores, y trajeron a los sirios que estaban al otro lado del Eufrates, cuyo capitán era Sofac, general del ejército de Hadad-ezer. 17Luego que fue dado aviso a David, reunió a todo Israel, y cruzando el Jordán vino a ellos, y ordenó batalla contra ellos. Y cuando David hubo ordenado su tropa contra ellos, pelearon contra él los sirios. 18Mas el pueblo sirio huyó delante de Israel; y mató David de los sirios a siete mil hombres de los carros, y cuarenta mil hombres de a pie; asimismo mató a Sofac general del ejército. 19Y viendo los siervos de Hadad-ezer que habían caído delante de Israel, concertaron paz con David, y fueron sus siervos; y el pueblo sirio nunca más quiso ayudar a los hijos de Amón. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 26 DE Mayo, Juan 10: 1 - 21

Parábola del redil

10

1De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. 2Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. 3A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. 4Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. 6Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

 Jesús, el buen pastor

7Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. 8Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. 9Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. 10El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. 11Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. 12Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 13Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. 14Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, 15así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. 16También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. 17Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. 18Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

19Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras. 20Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís? 21Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos? Amen. Rv


COMENTARIO DEL A.T. 1 CRONICAS 17, 18, 19.

1 Crónicas 17

17.1 David se sintió culpable de que el arca, el símbolo de la presencia de Dios, estuviera en una tienda mientras que él vivía en un hermoso palacio. El deseo de David era bueno, pero el momento no. Dios dijo a David que no construyera un templo (17.3, 4) y David estuvo dispuesto a vivir de acuerdo con el tiempo de Dios. Si usted vive con lujo mientras que la obra, la casa o los siervos de Dios, tienen carencias, quizá Dios quiera que cambie la situación. Al igual que David, tome medidas para corregir el desequilibrio, pero esté dispuesto a ajustarse al tiempo de Dios. 

17.3-14 Dios no quería que un guerrero construyera su templo (28.3; 1Ki 5:3), y David había derramado demasiada sangre al unificar la nación. Así que el honor de construir el templo pasaría a Salomón, hijo de David. David entregaría a Salomón un reino unido y en paz, listo para comenzar la obra de un hermoso templo. 

17.10 Dios prometió someter a los enemigos de David. Los capítulos 18-20 relatan cómo Dios cumplió esa promesa. 

17.12-14 ¿Por qué, después de esta promesa eterna, a la larga fueron llevados los israelitas de la tierra prometida al cautiverio? La promesa a David constaba de dos partes. La primera parte era condicional: mientras los descendientes de David siguieran a Dios y lo honraran, continuarían en el trono de Israel. La segunda parte era incondicional: un hijo de David ocuparía este trono para siempre. Este fue Jesús el Mesías. La primera parte de la promesa estaba basada en la obediencia fiel de los descendientes de David. La segunda parte se cumpliría sin importar la forma en la que actuaran los descendientes de David. 17.16-20 Dios le dijo a David que a Salomón se le daría el honor de construir el templo. David respondió con profunda humildad y sin resentimiento. Este rey que había conquistado a sus enemigos y que era amado por su pueblo dijo: "¿Quién soy yo[...] para que me hayas traído hasta este lugar?" David reconoció que Dios era el verdadero Rey. Dios ha hecho lo mismo por nosotros, y planea hacer ¡aun más! Al igual que David, debemos humillarnos y dar la gloria a Dios, diciendo: "No hay semejante a ti, ni hay Dios sino tú". ¿Puede responder con tal humildad cuando Dios elige a otro para implementar las ideas de usted? 

17.16-27 David oró al humillarse (17.16-18), alabó a Dios (17.19, 20), reconoció las bendiciones de Dios (17.21, 22), y aceptó las decisiones, promesas y mandatos de El (17.23, 24). Muchas veces somos rápidos para hacerle requerimientos a Dios y para contarle nuestros problemas, pero de esta otra faceta de la oración puede depender nuestra vida espiritual. Tome tiempo para alabar a Dios, para contar sus bendiciones y para afirmar su pacto de hacer lo que El le ha dicho. 

17.21 La referencia de David acerca del éxodo de Israel de Egipto habría tenido un significado especial para los lectores originales de 1 Crónicas quienes comenzaban o ya habían completado el segundo gran éxodo y regresaban de su cautiverio en Babilonia a Israel. Recordar las promesas, la misericordia y protección de Dios durante el primer éxodo habría alentado a los cautivos a regresar una vez más a Israel, como lo había prometido Dios.


1 Crónicas 18

18.2 En 2Sa 8:1-2, se registra que David mató dos tercios de los pobladores de Moab. Rut, su antepasada, era originalmente de la tierra de Moab. 

18.6, 14 David fue un gobernante victorioso y justo. Vemos en el éxito resplandeciente de David un indicio de lo que será el reino de Cristo: una victoria completa y un gobierno justo. Si la gloria de David fue grande cuánto más grande será la gloria de Cristo. Nuestra confianza es que se nos podrá relacionar legítimamente con Jesucristo por medio de la fe. Un día disfrutaremos su gloria cuando reinemos con El. 

18.9-11 Cuando David recibió los regalos del rey Toi, los dedicó a Dios, reconociendo de que todo provenía de El y tenía que ser usado para El. Es fácil pensar que nuestras bendiciones materiales y financieras son sólo el resultado de nuestras propias habilidades y del duro trabajo que realizamos, en lugar de ver que provienen de un Dios amoroso (Jam 1:17). ¿Qué le ha dado Dios a usted? Dedique todos sus "talentos" y recursos a El y úselos para su gloria. El lo guiará en el método que deberá usar. El primer paso es estar dispuesto. 

18.13 Todas las batallas de este capítulo muestran cómo Dios dio a David victoria tras victoria. Los no creyentes piensan que la victoria viene de sus propias habilidades más un poco de suerte. Al igual que David reconoció el papel de Dios en sus éxitos, también nosotros tenemos que hacerlo. No se atribuya el mérito de lo que Dios hace. 

18.17 Los cereteos y peleteos eran probablemente un grupo de soldados extranjeros que se habían unido a David durante su huida de Saúl. Permanecieron leales a David a lo largo de su reinado (2Sa 15:17-18) y llegaron a ser parte de su guardia personal.

1 Crónicas 19

19.1 La tierra de Amón estaba en la frontera oriental de Israel. Esta nación tuvo un comienzo sórdido: su antepasado fundador Ben-ammi, fue concebido por medio del incesto de Lot y su hija (Gen 19:30-38). Los amonitas, que eran enemigos constantes de Israel, alcanzaron su más grande fortaleza en los días de los jueces. David fue el primer líder militar de Israel que los oprimió. No fueron capaces de causar problemas posteriores durante muchos años. 

19.2, 3 Hanún interpretó mal las intenciones de David. Debido a que exageró sus sospechas, trajo desastre sobre sí mismo. Es posible que experiencias pasadas nos vuelvan desconfiados hacia los demás, haciéndonos cuestionar cada movimiento y suponer segundas intenciones en sus motivaciones. Sin embargo, si bien debemos ser cautelosos y sabios cuando tratamos con otros, no debemos imaginar que cada acción es malintencionada. 

19.4, 5 Los judíos siempre llevaban barbas. El ser afeitados por la fuerza era demasiado embarazoso, pero a estos hombres también se les dejó medio desnudos. Las acciones de Hanún humillaron a estos hombres e insultaron a Israel. 

19.6 En lugar de admitir su error y buscar perdón y reconciliación, Hanún gastó una gran suma de dinero para cubrir su falta. Pagó un alto precio por esta acción (23.1-4). A menudo nos cuesta más cubrir un error que admitirlo con sinceridad. En lugar de agravar un error poniéndose a la defensiva, busque el perdón y la reconciliación tan pronto como se dé cuenta de él. Se ahorrará, a sí mismo y a los demás, mucho sufrimiento y problemas.


COMENTARIO EN EL N.T.Juan 10: 1 – 21.


Juan 10

10.1 De noche, a menudo se juntaban las ovejas dentro de un redil para protegerlas de ladrones, del tiempo o de animales salvajes. Los rediles eran cuevas, apriscos o áreas abiertas rodeadas de paredes construidas de piedras o ramas. Por lo general, el pastor dormía dentro del redil para proteger las ovejas. Del mismo modo que un pastor cuida de sus ovejas, Jesús, el Buen Pastor, cuida de su rebaño (quienes lo siguen). El profeta Ezequiel, al predecir la venida del Mesías, lo llamó pastor (Eze 34:23). 

10.7 En el redil, el pastor cumplía la función de puerta, permitiendo la entrada a las ovejas y protegiéndolas. Jesús es nuestra puerta a la salvación de Dios. Ofrece el acceso a la protección y a la seguridad. Cristo es nuestro protector. Algunas personas toman a mal que Jesús sea la puerta, el único camino de acceso a Dios. Pero Jesús es el Hijo de Dios. ¿Por qué habríamos de buscar otro camino o por qué querríamos una forma de abordar a Dios hecha a medida? (Véanse también las notas a 14.6.) 

10.10 En contraste con el ladrón que viene para arrebatar la vida, Jesús da vida. La vida que El da ahora es abundantemente más rica y plena. Es eterna y, sin embargo, comienza de inmediato. La vida en Cristo se disfruta en un plano más elevado debido a su sobreabundante perdón, amor y dirección. ¿Ha aceptado la vida que le ofrece Cristo? 

10.11, 12 El asalariado cuida las ovejas por dinero, mientras que el pastor lo hace por amor. El pastor es el dueño de las ovejas y se dedica a ellas. Jesús no solo lleva a cabo una tarea, sino que está dedicado a amarnos e incluso a dar su vida por nosotros. Los falsos maestros y profetas no tienen esta dedicación. 

MINISTERIO AL OTRO LADO DEL JORDAN: 

Jesús estuvo en Jerusalén para la Fiesta de los Tabernáculos (7.2); luego predicó en varias aldeas, tal vez en Judea, antes de volver a Jerusalén para la Fiesta de la Dedicación. De nuevo provoca el enojo de los líderes religiosos, quienes trataron de arrestarlo, pero El sale de la ciudad y va al otro lado del Jordán para predicar. 

10.16 Las "otras ovejas" eran los gentiles. Jesús vino para salvar a gentiles y judíos por igual. Esta es una revelación de su misión mundial: morir por los pecados del mundo. La gente tiende a querer limitar las bendiciones de Dios a su grupo, pero Jesús no acepta que lo limiten las barreras que erigimos. 

10.17, 18 La muerte y resurrección de Cristo, como parte del plan de Dios para la salvación del mundo, estaban totalmente bajo el control de Dios. Nadie podía matar a Jesús sin su consentimiento. 

10.19, 20 Si Jesús solo hubiese sido un hombre, sus declaraciones de que era Dios habrían probado su locura. Pero sus milagros demostraron que sus palabras eran ciertas: El verdaderamente era Dios. Los líderes judíos no veían más allá de sus propios prejuicios y miraban a Jesús únicamente desde una perspectiva humana: Jesús confinado a un cuerpo humano. Pero a Jesús no lo puede limitar esta visión restringida. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.