LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 9 DE FEBRERO. Levítico 7, 8, 9.
7
1Asimismo esta es la ley del sacrificio por la culpa; es cosa muy santa. 2En el lugar donde degüellan el holocausto, degollarán la víctima por la culpa; y rociará su sangre alrededor sobre el altar. 3Y de ella ofrecerá toda su grosura, la cola, y la grosura que cubre los intestinos, 4los dos riñones, la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de sobre el hígado. 5Y el sacerdote lo hará arder sobre el altar, ofrenda encendida a Jehová; es expiación de la culpa. 6Todo varón de entre los sacerdotes la comerá; será comida en lugar santo; es cosa muy santa. 7Como el sacrificio por el pecado, así es el sacrificio por la culpa; una misma ley tendrán; será del sacerdote que hiciere la expiación con ella. 8Y el sacerdote que ofreciere holocausto de alguno, la piel del holocausto que ofreciere será para él. 9Asimismo toda ofrenda que se cociere en horno, y todo lo que fuere preparado en sartén o en cazuela, será del sacerdote que lo ofreciere. 10Y toda ofrenda amasada con aceite, o seca, será de todos los hijos de Aarón, tanto de uno como de otro.
11Y esta es la ley del sacrificio de paz que se ofrecerá a Jehová: 12Si se ofreciere en acción de gracias, ofrecerá por sacrificio de acción de gracias tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y flor de harina frita en tortas amasadas con aceite. 13Con tortas de pan leudo presentará su ofrenda en el sacrificio de acciones de gracias de paz. 14Y de toda la ofrenda presentará una parte por ofrenda elevada a Jehová, y será del sacerdote que rociare la sangre de los sacrificios de paz. 15Y la carne del sacrificio de paz en acción de gracias se comerá en el día que fuere ofrecida; no dejarán de ella nada para otro día. 16Mas si el sacrificio de su ofrenda fuere voto, o voluntario, será comido en el día que ofreciere su sacrificio, y lo que de él quedare, lo comerán al día siguiente; 17y lo que quedare de la carne del sacrificio hasta el tercer día, será quemado en el fuego. 18Si se comiere de la carne del sacrificio de paz al tercer día, el que lo ofreciere no será acepto, ni le será contado; abominación será, y la persona que de él comiere llevará su pecado.
19Y la carne que tocare alguna cosa inmunda, no se comerá; al fuego será quemada. Toda persona limpia podrá comer la carne; 20pero la persona que comiere la carne del sacrificio de paz, el cual es de Jehová, estando inmunda, aquella persona será cortada de entre su pueblo. 21Además, la persona que tocare alguna cosa inmunda, inmundicia de hombre, o animal inmundo, o cualquier abominación inmunda, y comiere la carne del sacrificio de paz, el cual es de Jehová, aquella persona será cortada de entre su pueblo.
22Habló más Jehová a Moisés, diciendo: 23Habla a los hijos de Israel, diciendo: Ninguna grosura de buey ni de cordero ni de cabra comeréis. 24La grosura de animal muerto, y la grosura del que fue despedazado por fieras, se dispondrá para cualquier otro uso, mas no la comeréis. 25Porque cualquiera que comiere grosura de animal, del cual se ofrece a Jehová ofrenda encendida, la persona que lo comiere será cortada de entre su pueblo. 26Además, ninguna sangre comeréis en ningún lugar en donde habitéis, ni de aves ni de bestias. 27Cualquiera persona que comiere de alguna sangre, la tal persona será cortada de entre su pueblo.
28Habló más Jehová a Moisés, diciendo: 29Habla a los hijos de Israel y diles: El que ofreciere sacrificio de paz a Jehová, traerá su ofrenda del sacrificio de paz ante Jehová. 30Sus manos traerán las ofrendas que se han de quemar ante Jehová; traerá la grosura con el pecho; el pecho para que sea mecido como sacrificio mecido delante de Jehová. 31Y la grosura la hará arder el sacerdote en el altar, mas el pecho será de Aarón y de sus hijos. 32Y daréis al sacerdote para ser elevada en ofrenda, la espaldilla derecha de vuestros sacrificios de paz. 33El que de los hijos de Aarón ofreciere la sangre de los sacrificios de paz, y la grosura, recibirá la espaldilla derecha como porción suya. 34Porque he tomado de los sacrificios de paz de los hijos de Israel el pecho que se mece y la espaldilla elevada en ofrenda, y lo he dado a Aarón el sacerdote y a sus hijos, como estatuto perpetuo para los hijos de Israel. 35Esta es la porción de Aarón y la porción de sus hijos, de las ofrendas encendidas a Jehová, desde el día que él los consagró para ser sacerdotes de Jehová, 36la cual mandó Jehová que les diesen, desde el día que él los ungió de entre los hijos de Israel, como estatuto perpetuo en sus generaciones.
37Esta es la ley del holocausto, de la ofrenda, del sacrificio por el pecado, del sacrificio por la culpa, de las consagraciones y del sacrificio de paz, 38la cual mandó Jehová a Moisés en el monte de Sinaí, el día que mandó a los hijos de Israel que ofreciesen sus ofrendas a Jehová, en el desierto de Sinaí.
Consagración de Aarón y de sus hijos
(Ex. 29.1–37)
8
1Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Toma a Aarón y a sus hijos con él, y las vestiduras, el aceite de la unción, el becerro de la expiación, los dos carneros, y el canastillo de los panes sin levadura; 3y reúne toda la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión. 4Hizo, pues, Moisés como Jehová le mandó, y se reunió la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión.
5Y dijo Moisés a la congregación: Esto es lo que Jehová ha mandado hacer. 6Entonces Moisés hizo acercarse a Aarón y a sus hijos, y los lavó con agua. 7Y puso sobre él la túnica, y le ciñó con el cinto; le vistió después el manto, y puso sobre él el efod, y lo ciñó con el cinto del efod, y lo ajustó con él. 8Luego le puso encima el pectoral, y puso dentro del mismo los Urim y Tumim. 9Después puso la mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra, en frente, puso la lámina de oro, la diadema santa, como Jehová había mandado a Moisés.
10Y tomó Moisés el aceite de la unción y ungió el tabernáculo y todas las cosas que estaban en él, y las santificó. 11Y roció de él sobre el altar siete veces, y ungió el altar y todos sus utensilios, y la fuente y su base, para santificarlos. 12Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo. 13Después Moisés hizo acercarse los hijos de Aarón, y les vistió las túnicas, les ciñó con cintos, y les ajustó las tiaras, como Jehová lo había mandado a Moisés.
14Luego hizo traer el becerro de la expiación, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del becerro de la expiación, 15y lo degolló; y Moisés tomó la sangre, y puso con su dedo sobre los cuernos del altar alrededor, y purificó el altar; y echó la demás sangre al pie del altar, y lo santificó para reconciliar sobre él. 16Después tomó toda la grosura que estaba sobre los intestinos, y la grosura del hígado, y los dos riñones, y la grosura de ellos, y lo hizo arder Moisés sobre el altar. 17Mas el becerro, su piel, su carne y su estiércol, lo quemó al fuego fuera del campamento, como Jehová lo había mandado a Moisés.
18Después hizo que trajeran el carnero del holocausto, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero; 19y lo degolló; y roció Moisés la sangre sobre el altar alrededor, 20y cortó el carnero en trozos; y Moisés hizo arder la cabeza, y los trozos, y la grosura. 21Lavó luego con agua los intestinos y las piernas, y quemó Moisés todo el carnero sobre el altar; holocausto de olor grato, ofrenda encendida para Jehová, como Jehová lo había mandado a Moisés.
22Después hizo que trajeran el otro carnero, el carnero de las consagraciones, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero. 23Y lo degolló; y tomó Moisés de la sangre, y la puso sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, sobre el dedo pulgar de su mano derecha, y sobre el dedo pulgar de su pie derecho. 24Hizo acercarse luego los hijos de Aarón, y puso Moisés de la sangre sobre el lóbulo de sus orejas derechas, sobre los pulgares de sus manos derechas, y sobre los pulgares de sus pies derechos; y roció Moisés la sangre sobre el altar alrededor.
25Después tomó la grosura, la cola, toda la grosura que estaba sobre los intestinos, la grosura del hígado, los dos riñones y la grosura de ellos, y la espaldilla derecha. 26Y del canastillo de los panes sin levadura, que estaba delante de Jehová, tomó una torta sin levadura, y una torta de pan de aceite, y una hojaldre, y las puso con la grosura y con la espaldilla derecha. 27Y lo puso todo en las manos de Aarón, y en las manos de sus hijos, e hizo mecerlo como ofrenda mecida delante de Jehová. 28Después tomó aquellas cosas Moisés de las manos de ellos, y las hizo arder en el altar sobre el holocausto; eran las consagraciones en olor grato, ofrenda encendida a Jehová. 29Y tomó Moisés el pecho, y lo meció, ofrenda mecida delante de Jehová; del carnero de las consagraciones aquella fue la parte de Moisés, como Jehová lo había mandado a Moisés.
30Luego tomó Moisés del aceite de la unción, y de la sangre que estaba sobre el altar, y roció sobre Aarón, y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos, y sobre las vestiduras de sus hijos con él; y santificó a Aarón y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él.
31Y dijo Moisés a Aarón y a sus hijos: Hervid la carne a la puerta del tabernáculo de reunión; y comedla allí con el pan que está en el canastillo de las consagraciones, según yo he mandado, diciendo: Aarón y sus hijos la comerán. 32Y lo que sobre de la carne y del pan, lo quemaréis al fuego. 33De la puerta del tabernáculo de reunión no saldréis en siete días, hasta el día que se cumplan los días de vuestras consagraciones; porque por siete días seréis consagrados. 34De la manera que hoy se ha hecho, mandó hacer Jehová para expiaros. 35A la puerta, pues, del tabernáculo de reunión estaréis día y noche por siete días, y guardaréis la ordenanza delante de Jehová, para que no muráis; porque así me ha sido mandado. 36Y Aarón y sus hijos hicieron todas las cosas que mandó Jehová por medio de Moisés.
Los sacrificios de Aarón
9
1En el día octavo, Moisés llamó a Aarón y a sus hijos, y a los ancianos de Israel; 2y dijo a Aarón: Toma de la vacada un becerro para expiación, y un carnero para holocausto, sin defecto, y ofrécelos delante de Jehová. 3Y a los hijos de Israel hablarás diciendo: Tomad un macho cabrío para expiación, y un becerro y un cordero de un año, sin defecto, para holocausto. 4Asimismo un buey y un carnero para sacrificio de paz, que inmoléis delante de Jehová, y una ofrenda amasada con aceite; porque Jehová se aparecerá hoy a vosotros. 5Y llevaron lo que mandó Moisés delante del tabernáculo de reunión, y vino toda la congregación y se puso delante de Jehová. 6Entonces Moisés dijo: Esto es lo que mandó Jehová; hacedlo, y la gloria de Jehová se os aparecerá. 7Y dijo Moisés a Aarón: Acércate al altar, y haz tu expiación y tu holocausto, y haz la reconciliación por ti y por el pueblo; haz también la ofrenda del pueblo, y haz la reconciliación por ellos, como ha mandado Jehová.
8Entonces se acercó Aarón al altar y degolló el becerro de la expiación que era por él. 9Y los hijos de Aarón le trajeron la sangre; y él mojó su dedo en la sangre, y puso de ella sobre los cuernos del altar, y derramó el resto de la sangre al pie del altar. 10E hizo arder sobre el altar la grosura con los riñones y la grosura del hígado de la expiación, como Jehová lo había mandado a Moisés. 11Mas la carne y la piel las quemó al fuego fuera del campamento.
12Degolló asimismo el holocausto, y los hijos de Aarón le presentaron la sangre, la cual roció él alrededor sobre el altar. 13Después le presentaron el holocausto pieza por pieza, y la cabeza; y lo hizo quemar sobre el altar. 14Luego lavó los intestinos y las piernas, y los quemó sobre el holocausto en el altar.
15Ofreció también la ofrenda del pueblo, y tomó el macho cabrío que era para la expiación del pueblo, y lo degolló, y lo ofreció por el pecado como el primero. 16Y ofreció el holocausto, e hizo según el rito. 17Ofreció asimismo la ofrenda, y llenó de ella su mano, y la hizo quemar sobre el altar, además del holocausto de la mañana.
18Degolló también el buey y el carnero en sacrificio de paz, que era del pueblo; y los hijos de Aarón le presentaron la sangre, la cual roció él sobre el altar alrededor; 19y las grosuras del buey y del carnero, la cola, la grosura que cubre los intestinos, los riñones, y la grosura del hígado; 20y pusieron las grosuras sobre los pechos, y él las quemó sobre el altar. 21Pero los pechos, con la espaldilla derecha, los meció Aarón como ofrenda mecida delante de Jehová, como Jehová lo había mandado a Moisés.
22Después alzó Aarón sus manos hacia el pueblo y lo bendijo; y después de hacer la expiación, el holocausto y el sacrificio de paz, descendió. 23Y entraron Moisés y Aarón en el tabernáculo de reunión, y salieron y bendijeron al pueblo; y la gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo. 24Y salió fuego de delante de Jehová, y consumió el holocausto con las grosuras sobre el altar; y viéndolo todo el pueblo, alabaron, y se postraron sobre sus rostros. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 9 DE FEBRERO. Mateo 25: 31 - 46
El juicio de las naciones
31Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, 32y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. 37Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? 38¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? 39¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? 40Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. 41Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. 44Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? 45Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. 46E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. Amen, Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.
Levítico Capítulo 7
7.11–18 El sacrificio de paz estaba dividido en tres tipos según el propósito: ofrenda de acción de gracias, ofrenda de voto y ofrenda voluntaria. Una ofrenda de acción de gracias era apropiada cuando alguien quería demostrar agradecimiento a Dios, como cuando se recuperaba de una enfermedad seria o después de sobrevivir a una peligrosa calamidad (Salmo 107). Una ofrenda de voto se ofrecía como cumplimiento de un voto (2 Samuel 15.7, 8). La ofrenda voluntaria, en cambio, no requería de ninguna ocasión ni motivo especial.
7.22-27 La grosura era considerada una de las mejores porciones; de aquí que era apropiado dedicarla sólo a Dios. Porque la sangre era el río de vida y la vida era un regalo de Dios y sólo de Él, la sangre tenía que retornar a Dios y no ser usada por el pueblo.
7.28-30 Dios dijo al pueblo de Israel que llevaran su ofrenda de paz personalmente, con sus propias manos. Tenía que tomarles tiempo y esfuerzo expresar su gratitud a Dios. Usted es la única persona que puede expresar gratitud a Dios y a los demás. ¿Deja que otros agradezcan lo que la gente ha hecho? ¿Deja que el que guía la oración lo haga por usted? Tómese el tiempo para expresar su agradecimiento tanto a Dios como a aquellos que le han ayudado y bendecido en su vida.
7.31–36 La ofrenda que era mecida ante el altar se la llamaba ofrenda mecida. La parte de la ofrenda que los sacerdotes mecían era para ellos. El movimiento hacia y desde el altar simbolizaba la ofrenda de los sacrificios a Dios y su regreso a los sacerdotes. Estas ofrendas ayudaban a sostener a los sacerdotes, quienes cuidaban la casa de Dios. El Nuevo Testamento nos enseña que la gente debe pagar a los ministros que los sirven (1 Corintios 9.10). Nosotros deberíamos dar con generosidad a aquellos que nos ministran.
7.37 El sacrificio de la consagración se refiere a la ofrenda dada en la ceremonia que se llevaba a cabo cuando los sacerdotes eran instalados en su oficio (8.22).
7.38 Dios dio a su pueblo muchas instrucciones y rituales que tenían que seguir. Todos los rituales en Levítico eran para enseñar al pueblo importantes lecciones. Pero después de un tiempo, el pueblo se volvió indiferente hacia el significado de estos rituales y empezaron a perder contacto con Dios. Cuando parezca que su iglesia lleva a cabo servicios secos, sin significado, trate de redescubrir el significado y propósito originales detrás de cada uno. Su adoración se revitalizará.
Capítulo 8
8.1ss ¿Por qué Aarón y sus hijos necesitaron ser purificados y separados? Aun cuando todos los hombres de la tribu de Leví estaban dedicados al servicio de Dios, sólo los descendientes de Aarón podían ser sacerdotes. Sólo ellos tenían el honor y la responsabilidad de realizar los sacrificios. Estos sacerdotes tenían que purificarse y dedicarse a sí mismos antes de que pudieran ayudar al pueblo a hacer lo mismo.
La ceremonia de ordenación aparece descrita en Levítico 8 y 9. Aarón y sus hijos eran lavados con agua (8.6), vestidos con vestiduras especiales (8.7–9) y ungidos con aceite (8.12). Ponían sus manos sobre un becerro mientras lo mataban (8.14), y sobre dos carneros mientras lo mataban (8.18, 19, 22). Esto mostraba que la santidad sólo podía provenir de Dios, no de su rol de sacerdotes. Igualmente, el que tengamos una posición religiosa no nos hace limpios espiritualmente. La limpieza espiritual sólo proviene de Dios. No importa cuán alta sea su posición ni por cuánto tiempo la ha tenido, debemos depender de Dios para una vitalidad espiritual.
8.2, 3 ¿Por qué se necesitaban sacerdotes en Israel? En Éxodo 19.6, se instruyó a los israelitas para que fueran un reino de sacerdotes; idealmente, todos serían santos y relacionados con Dios. Pero desde que cayó Adán, el pecado ha separado al hombre de Dios, y el pueblo ha necesitado mediadores que le ayuden a encontrar el perdón. Al principio, los patriarcas —jefes de familia como Abraham y Job— eran sacerdotes de la casa o del clan y hacían sacrificios por la familia. Cuando los israelitas dejaron Egipto, se eligió a los descendientes de Aarón para servir como sacerdotes de la nación. Los sacerdotes eran los intermediarios entre Dios y el hombre. Eran los líderes espirituales a tiempo completo y los supervisores de las ofrendas. El sistema de sacerdocio fue una concesión por la incapacidad del pueblo, a causa del pecado, para enfrentarse y relacionarse con Dios individual y colectivamente. En Cristo, fue transformado este sistema imperfecto. Jesucristo mismo es nuestro Sumo Sacerdote. Ahora todos los creyentes pueden acercarse a Dios a través de Él.
8.8 ¿Qué eran el Urim y el Tumim? Se sabe poco de ellos, pero probablemente eran una clase de piedras preciosas u objetos planos que Dios utilizaba para dirigir a su pueblo. El sumo sacerdote los guardaba en unos bolsillos atados a su pectoral. Algunos eruditos creen que el Urim pudo haber sido el no como respuesta y el Tumim el sí. Después de un tiempo de oración pidiendo la guía de Dios, el sacerdote sacudiría una de las piedras de la bolsa y Dios haría que cayera la piedra adecuada. Otro punto de vista es que el Urim y el Tumim eran pequeños objetos planos, y que cada uno tenía un lado para el sí y otro para el no. El sacerdote arrojaba los dos, si ambos caían en el lado del sí, la respuesta de Dios era positiva. Dos lados con el no era la negativa. Un sí y un no significaban que no había respuesta. Dios tuvo un propósito especial para utilizar este método para guía: estaba enseñando a una nación los principios para seguirlo. Sin embargo, nuestra situación no es la misma, así que no debemos inventar sistemas como este para que Dios nos guíe.
8.12 ¿Cuál fue la importancia de la unción de Aarón como sumo sacerdote? El sumo sacerdote tenía deberes especiales que ningún otro sacerdote tenía. Sólo él podía entrar en el Lugar Santísimo del tabernáculo en el día anual de la Expiación para hacer expiación por los pecados de la nación. Por lo tanto, estaba a cargo de todos los demás sacerdotes. El sumo sacerdote era un tipo de Jesucristo, que es nuestro Sumo Sacerdote (Hebreos 7.26–28).
8.36 Aarón y sus hijos hicieron «todas las cosas que mandó Jehová». Considerando las numerosas listas detalladas de Levítico, esa fue una gran hazaña. Sabían lo que Dios quería, cómo lo quería y con qué actitud se debía llevar a cabo. También nosotros debemos obedecer a Dios de esta manera. Dios quiere que seamos un pueblo profundamente santo, no una burda aproximación a la forma en que sus seguidores deberían ser.
Capítulo 9
9.22, 23 En 9.6 Moisés dijo al pueblo: «Esto es lo que mandó Jehová; hacedlo, y la gloria de Jehová se os aparecerá». Moisés, Aarón y el pueblo se pusieron entonces a trabajar y siguieron las instrucciones de Dios. Poco después, la gloria del Señor apareció. A menudo buscamos los hechos gloriosos de Dios sin preocuparnos por seguir sus instrucciones. ¿Sirve usted a Dios en las rutinas diarias de la vida, o espera que Él realice un acto poderoso? Si usted depende de sus gloriosos actos, puede que deje a un lado su deber diario de obedecerlo.
9.24 En un despliegue de su grandioso poder, Dios envió fuego desde el cielo para consumir la ofrenda de Aarón. La gente cayó al suelo llena de pavor. Algunas personas se preguntan si Dios realmente existe, porque no ven su actividad en el mundo. Pero Dios está tan activo en el mundo actual como lo estuvo en el mundo de Moisés. Cuando hay un gran cuerpo de creyentes activos para servirlo, Dios tiende a no mostrar su poder en majestuosos actos físicos. Por el contrario, Él trabaja a través del trabajo de estos creyentes para cambiar las vidas de las personas. Cuando usted se percate de eso, comenzará a ver actos de amor y fe en su vida que son sobrenaturales.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T.
25.31-46 Dios separará a los seguidores fieles de los que falsos y los incrédulos. La mejor evidencia de que somos creyentes es la forma en que actuamos. Tratar a todas las personas que encontremos como si fueran Jesús no es muy fácil. Lo que hacemos por otros demuestra lo que pensamos de lo que Jesús señaló que debíamos hacer: dar de comer al hambriento, albergar al desamparado, visitar a los enfermos. ¿Hay alguna diferencia entre sus acciones y las de los falsos y los incrédulos?
25.32 Jesús comparó a las ovejas y los cabritos con los creyentes y los que no lo son. Las ovejas y los cabritos pastan juntos con frecuencia, pero los separan cuando llega la hora de trasquilar las ovejas. Ezequiel 34.17–24 también se refiere a la separación de ovejas y cabritos.
25.34–40 Esta parábola habla de la misericordia que todos podemos brindar a diario. Son gestos que no requieren riqueza, habilidad ni inteligencia; son cosas que se hacen y se reciben de gracia. No tenemos excusa para desentendernos de los que tienen grandes necesidades. No podemos delegar esta responsabilidad a la iglesia ni al gobierno. Jesús demanda nuestra participación personal en atender las necesidades de los demás (Isaías 58.7).
25.40 Mucho se ha discutido en relación a la expresión «mis hermanos». Algunos han dicho que se refiere a los judíos; otros dicen que se refiere a todos los cristianos; los restantes manifiestan que alude a los que sufren en cualquier lugar. Dicho debate tiene una semejanza con la pregunta que un abogado formuló a Jesús: «¿Quién es mi prójimo?» (Lucas 10.29). Lo más sobresaliente en esta parábola no es el quién, sino el qué, el acto de servir cuando nos necesitan. La enseñanza de esta parábola es que debiéramos amar a todas las personas y servir a cuantos podamos. Ese tipo de amor glorifica a Dios porque refleja nuestro amor por Él.
25.46 El castigo eterno tiene lugar en el infierno, lugar donde todos los que no quieren arrepentirse (5.29) reciben su merecido después de la muerte. En la Biblia, tres palabras han sido traducidas «infierno».
(1) Seol, que en el Antiguo Testamento quiere decir tumba, donde se depositan los cadáveres (véanse Job 24.19; Salmo 16.10; Isaías 38.10).
(2) Hades es una palabra griega que significa averno, reino de la muerte. Es la palabra con que se traduce Seol en el Nuevo Testamento. (3) Gehenna viene de Valle de Hinom, lugar cerca de Jerusalén lugar en el que quemaban niños en sacrificio a los dioses paganos (véanse 2 Reyes 23.10; 2 Crónicas 28.3). Este es el lugar del fuego eterno (Mateo 5.22; 10.28; Marcos 9.43; Lucas 12.5; Santiago 3.6; Apocalipsis 19.20) preparado para el diablo, sus ángeles y todos los que no creen en Dios (25.46; Apocalipsis 20.9, 10). Es el estado final y eterno de los malos después de la resurrección y el juicio final.
Cuando Jesús advierte acerca de la incredulidad, procura salvarnos de un castigo agonizante. Comentario de la Biblia del Diario Vivir. RVR 1960.
