Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 23 DE Abril. 2 Samuel 7, 8, 9

Pacto de Dios con David

(1 Cr. 17.1–27)

7

1Aconteció que cuando ya el rey habitaba en su casa, después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor, 2dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas. 3Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo.

4Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo: 5Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more? 6Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo. 7Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, ¿he hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel, diciendo: ¿Por qué no me habéis edificado casa de cedro? 8Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; 9y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra. 10Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio, 11desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa. 12Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. 13El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. 14Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; 15pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. 16Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. 17Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.

18Y entró el rey David y se puso delante de Jehová, y dijo: Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí? 19Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. ¿Es así como procede el hombre, Señor Jehová? 20¿Y qué más puede añadir David hablando contigo? Pues tú conoces a tu siervo, Señor Jehová. 21Todas estas grandezas has hecho por tu palabra y conforme a tu corazón, haciéndolas saber a tu siervo. 22Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos. 23¿Y quién como tu pueblo, como Israel, nación singular en la tierra? Porque fue Dios para rescatarlo por pueblo suyo, y para ponerle nombre, y para hacer grandezas a su favor, y obras terribles a tu tierra, por amor de tu pueblo que rescataste para ti de Egipto, de las naciones y de sus dioses. 24Porque tú estableciste a tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre; y tú, oh Jehová, fuiste a ellos por Dios. 25Ahora pues, Jehová Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz conforme a lo que has dicho. 26Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y se diga: Jehová de los ejércitos es Dios sobre Israel; y que la casa de tu siervo David sea firme delante de ti. 27Porque tú, Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, revelaste al oído de tu siervo, diciendo: Yo te edificaré casa. Por esto tu siervo ha hallado en su corazón valor para hacer delante de ti esta súplica. 28Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad, y tú has prometido este bien a tu siervo. 29Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti, porque tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre.

 David extiende sus dominios

(1 Cr. 18.1–13)

8

1Después de esto, aconteció que David derrotó a los filisteos y los sometió, y tomó David a Meteg-ama de mano de los filisteos.

2Derrotó también a los de Moab, y los midió con cordel, haciéndolos tender por tierra; y midió dos cordeles para hacerlos morir, y un cordel entero para preservarles la vida; y fueron los moabitas siervos de David, y pagaron tributo.

3Asimismo derrotó David a Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba, al ir éste a recuperar su territorio al río Eufrates. 4Y tomó David de ellos mil setecientos hombres de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarretó David los caballos de todos los carros, pero dejó suficientes para cien carros. 5Y vinieron los sirios de Damasco para dar ayuda a Hadad-ezer rey de Soba; y David hirió de los sirios a veintidós mil hombres. 6Puso luego David guarnición en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, sujetos a tributo. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue. 7Y tomó David los escudos de oro que traían los siervos de Hadad-ezer, y los llevó a Jerusalén. 8Asimismo de Beta y de Berotai, ciudades de Hadad-ezer, tomó el rey David gran cantidad de bronce.

9Entonces oyendo Toi rey de Hamat, que David había derrotado a todo el ejército de Hadad-ezer, 10envió Toi a Joram su hijo al rey David, para saludarle pacíficamente y para bendecirle, porque había peleado con Hadad-ezer y lo había vencido; porque Toi era enemigo de Hadad-ezer. Y Joram llevaba en su mano utensilios de plata, de oro y de bronce; 11los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y el oro que había dedicado de todas las naciones que había sometido; 12de los sirios, de los moabitas, de los amonitas, de los filisteos, de los amalecitas, y del botín de Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba.

13Así ganó David fama. Cuando regresaba de derrotar a los sirios, destrozó a dieciocho mil edomitas en el Valle de la Sal. 14Y puso guarnición en Edom; por todo Edom puso guarnición, y todos los edomitas fueron siervos de David. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.

 Oficiales de David

(2 S. 20.23–26; 1 Cr. 18.14–17)

15Y reinó David sobre todo Israel; y David administraba justicia y equidad a todo su pueblo. 16Joab hijo de Sarvia era general de su ejército, y Josafat hijo de Ahilud era cronista; 17Sadoc hijo de Ahitob y Ahimelec hijo de Abiatar eran sacerdotes; Seraías era escriba; 18Benaía hijo de Joiada estaba sobre los cereteos y peleteos; y los hijos de David eran los príncipes.

 Bondad de David hacia Mefi-boset

9

1Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán? 2Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo. 3El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. 4Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar. 5Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar. 6Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo. 7Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa. 8Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?

9Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor. 10Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer; pero Mefi-boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos. 11Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey a su siervo, así lo hará tu siervo. Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey. 12Y tenía Mefi-boset un hijo pequeño, que se llamaba Micaía. Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset. 13Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 23 DE Abril. Lucas 19: 1 -  27.

Jesús y Zaqueo

19

1Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. 2Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, 3procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. 4Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. 5Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. 6Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. 7Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. 8Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 9Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. 10Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

 Parábola de las diez minas

11Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. 13Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. 14Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 15Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 16Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. 17Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 18Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. 19Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. 20Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; 21porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. 22Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; 23¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses? 24Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. 25Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas. 26Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 27Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí. Amen. Rv


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 23 DE Abril. 2 Samuel 7, 8, 9

Capítulo 7

7.1ss Este capítulo registra el pacto que hizo Dios con David, prometiéndole que continuaría la línea de David para siempre. Esta promesa se vio cumplida en su totalidad con el nacimiento de Cristo Jesús. Si bien la palabra pacto no se establece específicamente aquí, se usa en cualquier otra parte para describir esta ocasión (23.5; Salmo 89.3, 4, 28, 34–37).

7.2 Esta es la primera vez que se menciona al profeta Natán. Dios se aseguró de que durante el reinado de cada uno de los reyes de Israel hubiera un profeta. Las obligaciones principales de un profeta eran las de exhortar al pueblo a seguir a Dios, y comunicar sus leyes y los planes para el rey. La mayoría de los reyes rechazaron a los profetas enviados por Dios. Pero Dios les dio la oportunidad de escuchar y obedecer. En los años anteriores, los jueces y los sacerdotes tenían el papel de profetas. Samuel sirvió como juez, sacerdote y profeta llenando el vacío entre el período de los jueces y la monarquía.

7.5 En este mensaje de Natán, Dios dice que Él no quería que David construyera una «casa» para Él ¿Por qué no quería Dios que David construyera un templo para Él? Dios dijo a David que su trabajo era unificar y guiar a Israel, y destruir a sus enemigos. Esta tarea requeriría que David derramara una gran cantidad de sangre. En 1 Crónicas 28.3 se menciona que Dios no quería que un guerrero construyera su templo. Por lo tanto, David hizo planes y recolectó los materiales para que así su hijo Salomón pudiera comenzar a trabajar en el templo tan pronto como llegara a ser rey (1 Reyes 5–7). David aceptó su papel en el plan de Dios y no trató de ir más allá. Algunas veces Dios le dice no a nuestros planes. Cuando eso ocurra debemos utilizar las otras oportunidades que Él nos da.

7.8–16 La petición de David era buena, pero Dios dijo que no. Esto no quiere decir que Dios rechazó a David. Es más, Dios estaba planeando algo aun mayor en la vida de David que permitirle el prestigio de construir el templo. Aunque Dios rechazó la petición de David prometió que continuaría la casa (o dinastía) de David para siempre. La dinastía terrenal de David terminó cuatro siglos más tarde, pero Jesucristo, un descendiente directo de David, fue el cumplimiento final de esta promesa (Hechos 2.22–36). Cristo reinará por toda la eternidad, ahora en su reino espiritual y en los cielos, y más tarde en la tierra, en la nueva Jerusalén (Lucas 1.30–33; Apocalipsis 21). ¿Ha orado con buenas intenciones, sólo para que Dios le diga que no? Esta es la manera que Dios tiene de dirigir su vida hacia un propósito mayor. Aceptar el no de Dios requiere tanta fe como para cumplir el sí de Dios.

7.18ss Esta sección registra la oración de David en la que expresa su humilde aceptación de la promesa de Dios para extender su dinastía para siempre. David se dio cuenta de que estas bendiciones habían sido conferidas a él y a sus descendientes para que Israel también fuera bendecido. Ayudarían a cumplir el gran propósito de Dios, y sus promesas para toda la nación; y a la larga, para el mundo entero (Génesis 12.1–3).

Capítulo 8

8.1–5 Parte del pacto entre Dios y David incluía la promesa de que los enemigos de Israel serían vencidos y ya no los oprimirían más (7.10, 11). Dios cumplió su promesa al ayudar a David a derrotar las naciones enemigas. En este capítulo se enumeran algunos enemigos: (1) Los moabitas, descendientes de Lot que vivían al este del Mar Muerto. Representaban una constante amenaza tanto militar como religiosa para Israel (Números 25.1–3; Jueces 3.12–30; 1 Samuel 14.47). Parecía que David mantenía una buena relación con los moabitas en ese tiempo. (2) El rey Hadad-ezer de Soba, su derrota en manos de David hizo realidad la promesa de Dios a Abraham de que Israel controlaría la tierra hacia al norte, hacia el río Éufrates (Génesis 15.18). (3) Los edomitas, descendientes de Esaú (Génesis 36.1) que además fueron archienemigos de Israel (véanse 2 Reyes 8.20; Jeremías 49.7–22; Ezequiel 25.12–14).

8.6 Un tributo era una contribución impuesta a las naciones conquistadas. El impuesto ayudaba a mantener el gobierno, y demostraba que la nación conquistada estaba bajo el control de Israel.

8.15 Todo lo que David hacía complacía al pueblo (3.36), no porque quisiera agradarlos a ellos, sino porque trataba de agradar a Dios. A menudo aquellos que más tratan de volverse populares, nunca lo logran. Pero «la alabanza del hombre» no es tan importante. No pase el tiempo investigando formas para agradar a otros y llegar a ser aceptado a los ojos de la gente. Por el contrario, luche por hacer lo correcto y sus convicciones serán respetadas tanto por Dios como por el hombre.

8.15 El reinado de David se caracterizó por «la justicia y la equidad». Justicia significa imparcialidad al interpretar la ley, administrando el castigo con misericordia, respeto por los derechos de las personas y reconocimiento de los deberes de las personas hacia Dios. No es de sorprenderse que casi todos confiaban en él y lo seguían. ¿Por qué era bueno para David buscar justicia? (1) Era el mandamiento de Dios (Deuteronomio 16.18–20) y su carácter (Deuteronomio 32.4). Sus leyes se hicieron para establecer una sociedad justa. (2) Era en beneficio de la nación porque llegarían tiempos en los que cada individuo necesitaría confiar en ella. La justicia debe ser una característica en su relación con los demás. Asegúrese de ser imparcial en su trato con otros.


COMENTARIO  LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 23 DE Abril. Lucas 19: 1 -  27

Capítulo 19

19.1-10 Para financiar su gran imperio mundial, los romanos cargaron de impuestos elevados a las naciones que estaban bajo su dominio. Los judíos se oponían a estos impuestos porque servían para apoyar a un gobierno secular y a sus dioses paganos, pero aun así estaban obligados a pagar. Los cobradores de impuestos eran las personas más impopulares en Israel. A los judíos por nacimiento que optaban trabajar para los romanos se les consideraba traidores. Además, era sabido por todos, que los cobradores de impuestos se enriquecieron a expensas de sus compatriotas. No sorprende, por lo tanto, que las multitudes se sintieron molestas cuando Jesús visitó a Zaqueo, un cobrador de impuestos. A pesar de que Zaqueo era deshonesto y traidor, Jesús lo amaba y, en respuesta, el pequeño recaudador de impuestos se convirtió. En toda sociedad ciertos grupos de personas se consideran «intocables» ya sea por su opinión política, conducta inmoral o forma de vivir. No debemos ceder a la presión social y evadir a este tipo de personas. Jesús las ama y estas necesitan oír sus buenas nuevas.

19.8 Por la reacción de la gente se puede juzgar que Zaqueo fue, sin duda, un torcido publicano. Sin embargo, después de su encuentro con Jesús llegó a la conclusión de que su vida necesitaba que la enderezaran. Al dar a los pobres y restituir con intereses generosos a los que defraudó, Zaqueo demostró mediante acciones externas el cambio interno que experimentó. No es suficiente seguir a Cristo de corazón. Debe mostrar su cambio de vida mediante una nueva conducta. ¿Traduce su fe en acciones? ¿Qué cambios necesita hacer?

19.9,10 Cuando Jesús dijo que Zaqueo era un hijo perdido de Abraham, debe haber sorprendido a sus oyentes al menos en dos maneras. No les debe haber gustado reconocer que este cobrador de impuestos tan impopular era un compatriota hijo de Abraham y no deben haber deseado admitir que hijos de Abraham pudieran perderse. Una persona no se salva por un notable linaje, ni se condena por uno malo; la fe es más importante que la estirpe. A Jesús le interesa llevar su Reino a los perdidos, sin importarle sus antecedentes ni estilos de vida anteriores. Mediante la fe, los perdona y hace nuevos.

19.11ss La gente seguía esperando un líder político que llegara a establecer un reino terrenal y que los librara del dominio de Roma. La parábola de Jesús mostró que su Reino no tendría esta característica de inmediato. Primero, se ausentaría por un tiempo y se requería de sus seguidores que fueran fieles y productivos durante su ausencia. Su regreso establecería el Reino más poderoso y justo que jamás hayan imaginado.

19.11ss Esta parábola mostró a sus seguidores lo que tendrían que hacer en el lapso entre su partida y su Segunda Venida. Ya que vivimos en este tiempo, se relaciona directamente con nosotros. Se nos han dado medios excelentes para edificar y extender el Reino de Dios. Jesús espera que usemos estos talentos al grado que puedan multiplicarse y que el Reino se expanda. Él nos pedirá cuenta a cada uno sobre lo que hemos hecho con lo que nos dio. Mientras esperamos la venida del Reino de Dios en gloria, cumplamos la tarea encomendada.

19.20–27 ¿Por qué el rey fue tan duro con el hombre que no incrementó el dinero? Lo castigó porque: (1) no tenía el mismo interés que su amo en el reino; (2) no confió en las intenciones de su amo; (3) su lealtad solo fue para él mismo; y (4) no hizo nada para invertir el dinero. Como el rey en esta historia, Dios nos ha dado dones para usarlos en beneficio de su Reino. ¿Desea que el Reino crezca? ¿Confía en que Dios lo gobierna con justicia? ¿Le interesa el bienestar de los demás así como en el suyo? ¿Está deseoso de usar con fidelidad lo que se le ha confiado?. Comentario de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.


 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 22 DE Abril. 2 Samuel 4, 5, 6

Is-boset es asesinado

4

1Luego que oyó el hijo de Saúl que Abner había sido muerto en Hebrón, las manos se le debilitaron, y fue atemorizado todo Israel. 2Y el hijo de Saúl tenía dos hombres, capitanes de bandas de merodeadores; el nombre de uno era Baana, y el del otro, Recab, hijos de Rimón beerotita, de los hijos de Benjamín (porque Beerot era también contado con Benjamín, 3pues los beerotitas habían huido a Gitaim, y moran allí como forasteros hasta hoy).

4Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado de los pies. Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza le tomó y huyó; y mientras iba huyendo apresuradamente, se le cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset.

5Los hijos, pues, de Rimón beerotita, Recab y Baana, fueron y entraron en el mayor calor del día en casa de Is-boset, el cual estaba durmiendo la siesta en su cámara. 6Y he aquí la portera de la casa había estado limpiando trigo, pero se durmió; y fue así como Recab y Baana su hermano se introdujeron en la casa. 7Cuando entraron en la casa, Is-boset dormía sobre su lecho en su cámara; y lo hirieron y lo mataron, y le cortaron la cabeza, y habiéndola tomado, caminaron toda la noche por el camino del Arabá. 8Y trajeron la cabeza de Is-boset a David en Hebrón, y dijeron al rey: He aquí la cabeza de Is-boset hijo de Saúl tu enemigo, que procuraba matarte; y Jehová ha vengado hoy a mi señor el rey, de Saúl y de su linaje. 9Y David respondió a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimón beerotita, y les dijo: Vive Jehová que ha redimido mi alma de toda angustia, 10que cuando uno me dio nuevas, diciendo: He aquí Saúl ha muerto, imaginándose que traía buenas nuevas, yo lo prendí, y le maté en Siclag en pago de la nueva. 11¿Cuánto más a los malos hombres que mataron a un hombre justo en su casa, y sobre su cama? Ahora, pues, ¿no he de demandar yo su sangre de vuestras manos, y quitaros de la tierra? 12Entonces David ordenó a sus servidores, y ellos los mataron, y les cortaron las manos y los pies, y los colgaron sobre el estanque en Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is-boset, y la enterraron en el sepulcro de Abner en Hebrón.

 David es proclamado rey de Israel

(1 Cr. 11.1–3)

5

1Vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron, diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos. 2Y aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías a traer. Además Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel. 3Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel. 4Era David de treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años. 5En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá.

 David toma la fortaleza de Sion

(1 Cr. 11.4–9)

6Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá). 7Pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David. 8Y dijo David aquel día: Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se dijo: Ciego ni cojo no entrará en la casa. 9Y David moró en la fortaleza, y le puso por nombre la Ciudad de David; y edificó alrededor desde Milo hacia adentro. 10Y David iba adelantando y engrandeciéndose, y Jehová Dios de los ejércitos estaba con él.

 Hiram envía embajadores a David

(1 Cr. 14.1–2)

11También Hiram rey de Tiro envió embajadores a David, y madera de cedro, y carpinteros, y canteros para los muros, los cuales edificaron la casa de David. 12Y entendió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel.

 Hijos de David nacidos en Jerusalén

(1 Cr. 3.5–9; 14.3–7)

13Y tomó David más concubinas y mujeres de Jerusalén, después que vino de Hebrón, y le nacieron más hijos e hijas. 14Estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón, 15Ibhar, Elisúa, Nefeg, Jafía, 16Elisama, Eliada y Elifelet.

 David derrota a los filisteos

(1 Cr. 14.8–17)

17Oyendo los filisteos que David había sido ungido por rey sobre Israel, subieron todos los filisteos para buscar a David; y cuando David lo oyó, descendió a la fortaleza. 18Y vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim. 19Entonces consultó David a Jehová, diciendo: ¿Iré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová respondió a David: Ve, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu mano. 20Y vino David a Baal-perazim, y allí los venció David, y dijo: Quebrantó Jehová a mis enemigos delante de mí, como corriente impetuosa. Por esto llamó el nombre de aquel lugar Baal-perazim. 21Y dejaron allí sus ídolos, y David y sus hombres los quemaron.

22Y los filisteos volvieron a venir, y se extendieron en el valle de Refaim. 23Y consultando David a Jehová, él le respondió: No subas, sino rodéalos, y vendrás a ellos enfrente de las balsameras. 24Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos. 25Y David lo hizo así, como Jehová se lo había mandado; e hirió a los filisteos desde Geba hasta llegar a Gezer.

 David intenta llevar el arca a Jerusalén

(1 Cr. 13.5–14)

6

1David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil. 2Y se levantó David y partió de Baala de Judá con todo el pueblo que tenía consigo, para hacer pasar de allí el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora entre los querubines. 3Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo. 4Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en el collado, con el arca de Dios, Ahío iba delante del arca. 5Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos.

6Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban. 7Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios. 8Y se entristeció David por haber herido Jehová a Uza, y fue llamado aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy. 9Y temiendo David a Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir a mí el arca de Jehová? 10De modo que David no quiso traer para sí el arca de Jehová a la ciudad de David; y la hizo llevar David a casa de Obed-edom geteo. 11Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa.

 David trae el arca a Jerusalén

(1 Cr. 15.1—16.6)

12Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David. 13Y cuando los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado. 14Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino. 15Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta.

16Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón. 17Metieron, pues, el arca de Jehová, y la pusieron en su lugar en medio de una tienda que David le había levantado; y sacrificó David holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová. 18Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos. 19Y repartió a todo el pueblo, y a toda la multitud de Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno un pan, y un pedazo de carne y una torta de pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su casa.

20Volvió luego David para bendecir su casa; y saliendo Mical a recibir a David, dijo: ¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera! 21Entonces David respondió a Mical: Fue delante de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante de Jehová. 22Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado. 23Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 22 DE Abril. Lucas 18: 18 -  43

El joven rico

(Mt. 19.16–30; Mr. 10.17–31)

18Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 19Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. 20Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre. 21Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 22Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. 23Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico. 24Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. 26Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? 27Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. 28Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido. 29Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, 30que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.

 Nuevamente Jesús anuncia su muerte

(Mt. 20.17–19; Mr. 10.32–34)

31Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre. 32Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido. 33Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará. 34Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía.

 Un ciego de Jericó recibe la vista

(Mt. 20.29–34; Mr. 10.46–52)

35Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando; 36y al oír a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello. 37Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno. 38Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 39Y los que iban delante le reprendían para que callase; pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 40Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a su presencia; y cuando llegó, le preguntó, 41diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista. 42Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado. 43Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios. Amen. Rv


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 22 DE Abril. 2 Samuel 4, 5, 6

Capítulo 4

4.1 Is-boset fue un hombre que obtenía valor de otro hombre (Abner) en vez de obtenerlo de Dios. Cuando Abner murió, Is-boset se quedó sin nada. En crisis y bajo presión, se derrumbó en temor. El miedo puede paralizarnos, pero la fe y la confianza en Dios pueden superar el temor (2 Timoteo 1.6–8; Hebreos 13.6). Si confiamos en Dios, seremos libres para responder con valentía a los sucesos que ocurran a nuestro alrededor.

4.4 El resto de la historia de Mefi-boset se relata en 2 Samuel 9; 16.1–4; y 19.24–30.

4.11 David llamó a Is-boset «justo». Como hijo de Saúl, Is-boset tenía razón para pensar que estaba en la línea directa para subir al trono. No era malvado al querer ser rey; por el contrario, simplemente fue muy débil para oponerse a la injusticia. Aun cuando David sabía que Is-boset no era el líder que se necesitaba para unir a Israel, no tenía ninguna intención de matarlo. Dios le había prometido el reino a David y él sabía que Dios cumpliría su promesa.

Cuando David se enteró de la muerte de Is-boset se puso furioso. Nunca había hecho ningún daño a Saúl, y pensó que el método del asesino era cobarde. David quería unir a Israel, no quería abrir un abismo entre él y los seguidores de Is-boset. Para demostrar que no tenía nada que ver con el exterminio del hijo real de Saúl, ordenó que los asesinos fueran ejecutados. Is-boset recibió una honrosa sepultura. Todas las tribus de Israel, reconocieron en David al líder fuerte que necesitaban, y le prodigaron su lealtad. Sin duda alguna, la amenaza filistea y la reputación militar de David (1 Samuel 18.7) ayudaron, además, a unificar el pueblo.

Capítulo 5

5.3–5 Esta fue la tercera vez que David fue ungido rey. Primero fue ungido en privado por Samuel (1 Samuel 16.13). Luego, fue coronado rey de la tribu de Judá (2.4). Finalmente, fue coronado rey de todo Israel. Cuando vivió fuera de la ley, la vida le pareció hostil; sin embargo, la promesa de Dios de que lo haría rey de todo Israel se cumplía. Aun cuando el reino sería dividido otra vez en menos de setenta y cinco años, la dinastía de David reinaría sobre Judá, el reino del sur, por más de cuatrocientos años.

5.4, 5 David no llegó a ser rey de Israel hasta que tuvo treinta y siete años, a pesar de que se le había prometido el reino muchos años antes (1 Samuel 16.13). Durante aquellos años, David tuvo que esperar pacientemente para que se cumpliera la promesa de Dios. Si usted se siente presionado para obtener resultados y éxitos inmediatos, recuerde la paciencia de David. De la misma manera que ese tiempo lo preparó para su importante tarea, un período de espera debe ayudarlo a prepararse para fortalecer su carácter.

5.6 La ciudad amurallada de Jerusalén estaba localizada en una alta colina cerca del centro del reino unido de Israel. Era considerada territorio neutral porque se localizaba en la frontera del territorio de las tribus de Benjamín y Judá y todavía seguía ocupada por los jebuseos, una tribu cananea que nunca fue expulsada de la tierra (Jueces 1.21). Por sus ventajas estratégicas David hizo de Jerusalén su capital.

5.6,7 Los jebuseos tenían una clara ventaja militar y se vanagloriaban de su seguridad detrás de los impenetrables muros de Jerusalén, también llamada Sion. Pero pronto descubrirían que sus paredes no los ayudarían. David los tomó por sorpresa al entrar a la ciudad a través de un canal de agua.

Sólo en Dios estamos completamente sanos y salvos. Cualquier otra cosa es falsa seguridad. Ya sea que esté rodeado por impresionantes paredes de piedra, una casa confortable o un trabajo seguro, no dé por hecho que estarán ahí mañana. Nuestra relación con Dios es la única seguridad que no puede ser quitada.

5.12 «Y entendió David que Jehová le había confirmado[...]» Aun cuando los reinos paganos basaban su grandeza en la conquista, poder, ejércitos y riqueza, David sabía que su grandeza provenía exclusivamente de Dios. Ser grande significa mantener una relación cercana con Dios de manera personal y nacional. Para hacer esto, David tuvo que mantener su ambición bajo control. A pesar de que era famoso, exitoso y admirado, le dio a Dios el primer lugar en su vida y sirvió al pueblo de acuerdo con el propósito de Dios. ¿Busca la grandeza proveniente de Dios o del hombre? En el camino al éxito, recuerde mantener su ambición bajo el control de Dios.

5.17 «La fortaleza» es una montaña en el desierto de Judá que usó David cuando se defendía de Saúl (véanse 23.14 y 1 Crónicas 12.8).

5.17 La opresión filistea para Israel comenzó en los días de Sansón (Jueces 13–16). Los filisteos eran todavía los enemigos más poderosos de Israel, a pesar que David fue considerado en una oportunidad un amigo y aliado (1 Samuel 27; 29). Debido a que ocupaban mucha parte del norte del territorio de Israel, aparentemente no molestaron a David cuando fue rey de Judá, hacia el sur. Pero cuando se enteraron que David estaba tratando de unir todo Israel, trataron de detenerlo.

5.19 ¿Cómo pudo obtener David un mensaje de Dios tan claro? Probablemente había orado y el Espíritu Santo lo había urgido a actuar. Pudo haber preguntado a Dios a través de un profeta. Muy probablemente, sin embargo, fue ante el sumo sacerdote, que consultaba a Dios a través del Urim y Tumim, piedras que Dios les había dicho a los israelitas que utilizaran para un propósito igual a este. 5.19–25 David luchó sus batallas siguiendo las instrucciones de Dios. En cada instancia él (1) preguntó si debía pelear o no, (2) siguió las instrucciones cuidadosamente y (3) le dio a Dios la gloria. Podemos errar en nuestras «batallas» al ignorar estos pasos y por el contrario: (1) hacer lo que queramos sin considerar la voluntad de Dios, (2) hacer las cosas a nuestra manera e ignorar el consejo de la Biblia o de otras personas sabias y (3) darnos la gloria a nosotros mismos o a otra persona sin reconocer la ayuda que recibimos de Dios. Todas estas respuestas son pecado.

5.25 Después que David llegó a ser rey, su primer asunto fue someter a sus enemigos, una tarea en la que había fallado la nación cuando entró por primera vez en la tierra (Jueces 2.1–4). David sabía que esto se tenía que hacer para: (1) proteger a la nación, (2) unificar el reino, y (3) prepararla para la edificación del templo (que unificaría la religión bajo el mando de Dios y ayudaría a abolir las influencias idólatras).

Capítulo 6

6.3 El arca del pacto era el tesoro nacional de Israel. Este objeto sumamente sagrado en la tierra se guardaba por lo general en el tabernáculo. Cuando el arca fue regresada a Israel después de un breve cautiverio en Filistea (1 Samuel 4.1–7.2), fue guardada en la casa de Abinadab durante veinte años. David vio cuánto fue bendecido Abinadab, y quiso traer el arca a Jerusalén para que la nación entera fuera bendecida. 

6.6, 7 Uza sólo estaba tratando de proteger el arca. ¿Acaso fue justa la ira de Dios en contra de Uza? De acuerdo con Números 4.5–15, el arca sólo la podían mover los levitas, los cuales debían usar las varas para transportarla, nunca debían tocar el arca. Tocarla era una ofensa capital bajo la ley hebrea (Números 4.15). La acción de Dios iba dirigida tanto para David como para Uza. David colocó el arca en un carro, siguiendo el ejemplo filisteo (1 Samuel 6.7, 8) en lugar de seguir las órdenes de Dios. Uza, aun cuando fue sincero en su deseo de proteger el arca, tuvo que enfrentarse a las consecuencias de su pecado al tocarla. Además, Uza pudo no haber sido levita. Mientras que David buscó traer de nuevo a Israel a una relación con Dios, Él tuvo que recordarle a la nación de una forma dramática que el entusiasmo debe ser acompañado por la obediencia a las leyes de Dios. La siguiente vez que David trató de llevar el arca a Jerusalén, fue muy cuidadoso y lo hizo correctamente (1 Crónicas 15.1–15).

6.8–12 David estaba enojado porque un hombre con buenas intenciones había muerto, y porque sus planes de un regreso gozoso del arca se habían visto frustrados (6.8). Sin duda sabía que la falta era suya por haber transportado el arca sin el debido cuidado. Después de que se calmó, hizo que el arca fuera colocada en un refugio temporal mientras él esperaba ver si Jehová le permitiría llevarla a Jerusalén. Esto además le dio tiempo a David para considerar la forma correcta en la que debía transportar el arca. El hecho de que Dios bendijera la casa de Obed-edom era una señal de que David podría tratar una vez más de mover el arca a Jerusalén.

6.14 David usó un efod de lino, un delantal sacerdotal, tal vez porque se trataba de una celebración religiosa.

6.16ss Mical fue la primera esposa de David, pero aquí simplemente se le llama la hija de Saúl, posiblemente para mostrar cuán similar era su actitud a la de su padre. Su desdén por David probablemente no comenzó con la gran entrada que hizo David a la ciudad. Quizá pensó que era indigno preocuparse tanto con un culto público en un momento que no tenía importancia en el reino. O quizá pensó que no era digno de un rey mostrar tal emoción. Ella pudo haberse resentido con David por haber tenido que regresar con él, y dejar a Palti. Sea cual fuere la razón, este desdén que sintió hacia su esposo se convirtió en una difícil confrontación, y Mical acabó siendo estéril por el resto de su vida. Los sentimientos de amargura y resentimiento si no se los controla destruirán una relación. Deben ser tratados antes de que se conviertan en una guerra abierta.

6.17 Sólo un sacerdote podía colocar los sacrificios en el altar. Levítico 1.2–13 parece indicar que cualquiera que estuviera ceremonialmente limpio podría asistir a un sacerdote al ofrecer un sacrificio. Por lo tanto David posiblemente ofreció estos sacrificios a Dios con la ayuda de un sacerdote. Salomón hizo lo mismo (1 Reyes 8.62–65).


COMENTARIO  LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 22 DE Abril. Lucas 18: 18 -  43

18.18ss Este hombre principal buscaba aliento, alguna forma de saber que tenía vida eterna. Quería que Jesús midiera y evaluara sus cualidades o que le diera alguna tarea a fin de asegurar su inmortalidad. De ahí que Jesús le diera una tarea, la única cosa que este hombre sintió que no podría cumplir. «¿Quién, pues, podrá ser salvo?», se preguntaron los presentes. «Nadie puede por sus medios», respondió Jesús. «Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios». La salvación no se puede ganar, es un don de Dios (véase Efesios 2.8–10).

18.18,19 En esencia, la pregunta de Jesús al hombre principal, el que lo llamó «Maestro bueno», fue: «¿Sabes quién soy?» Sin dudas este hombre, que con razón le llamaba bueno, no captó las implicaciones de la declaración de Jesús porque Él es Dios mismo.

18.22,23 La riqueza de este hombre trajo cierta clase de paz a su vida y le dio poder y prestigio. Cuando Jesús le dijo que vendiera todo lo que poseía, tocaba su seguridad e identidad. El hombre no entendió que estaría mucho más seguro si seguía a Jesús, más que la estabilidad que le daba sus riquezas. Jesús no pide a todos los creyentes que vendan las cosas que tienen, más bien esta puede ser su voluntad para algunos. Sin embargo, nos pide todo para que no nos atrape algo que quizás consideremos más importante que Dios. Si la base de su seguridad ha cambiado de Dios a lo que usted posee, sería mejor deshacerse de esas posesiones.

18.24-27 Debido a que el dinero representa poder, autoridad y éxito, a menudo es difícil para la gente adinerada concientizarse de su necesidad y de su incapacidad para salvarse. Los ricos en talento o inteligencia sufren la misma dificultad. A menos que Dios penetre en sus vidas, estas por sí solas no irán a Él. Jesús sorprendió a algunos de sus oyentes al ofrecer salvación al pobre. Hoy en día quizás sorprenda a algunos ofrecérsela a los ricos. Es difícil para una persona autosuficiente aceptar su necesidad e ir a Jesús, pero «lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios».

18.26-30 Pedro y los otros discípulos tuvieron que pagar un alto precio al dejar sus hogares y trabajos para seguir al Señor. No obstante, Jesús le recordó a Pedro que seguirle tiene sus beneficios y también sacrificios. Cualquier creyente que haya tenido que dejar algo para seguir a Cristo tendrá recompensa en esta vida y en la venidera. Por ejemplo, si usted debe dejar un trabajo seguro, descubrirá que Dios le ofrece una relación más segura con Él ahora y siempre. Si sufre el rechazo de su familia, ganará el amor de la familia de Dios. Los discípulos comenzaron a pagar el precio de seguir a Cristo y Él les dijo que serían recompensados. No se fije en lo que ya dejó; piense en lo que ganó y dé gracias por ello. Nunca daremos más que Dios.

18.31–34 Algunas profecías de lo que le sucedería a Jesús se hallan en el Salmo 41.9 (traición); Salmo 22.16–18 e Isaías 53.4–7 (crucifixión); Salmo 16.10 (resurrección). Los discípulos no entendieron lo que Jesús dijo. Tal parece que concentraron su atención en la parte de su muerte e hicieron caso omiso de lo que mencionó en cuanto a su resurrección. A pesar de que Jesús les habló con claridad, no lograron captar el significado de sus palabras hasta que lo vieron resucitado, cara a cara.

18.35 A menudo, los mendigos esperaban junto a los caminos cerca de las ciudades, porque eran los lugares más apropiados para entrar en contacto con la gente. Por lo general, los impedidos en alguna manera no estaban en condiciones de trabajar para vivir. No existía tratamiento médico para estos problemas y la gente tendía a pasar por alto su obligación de ayudar al necesitado (Levítico 25.35–38). Esos mendigos tenían muy poca esperanza de salir de esta degradante forma de vivir. Sin embargo, este ciego en particular puso su esperanza en el Mesías. Sin vergüenza clamó procurando ganar la atención de Jesús y este le dijo que su fe le permitió ver. No importa cuán desesperante sea su situación, si clama a Jesús con fe, Él lo ayudará.

18.38 El ciego llamó a Jesús «Hijo de David», un título para el Mesías (Isaías 11.1–3). Esto significa que entendió que Jesús era el Mesías tan esperado, mientras que los líderes religiosos que vieron sus milagros permanecieron ciegos a su identidad y se negaron a reconocerlo como tal.  Comentario de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.