Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 3 DE Octubre, Isaías 27,28, 

Liberación y regreso de Israel

27

1En aquel día Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte al leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar.

2En aquel día cantad acerca de la viña del vino rojo. 3Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; la guardaré de noche y de día, para que nadie la dañe. 4No hay enojo en mí. ¿Quién pondrá contra mí en batalla espinos y cardos? Yo los hollaré, los quemaré a una. 5¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; sí, haga paz conmigo.

6Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la faz del mundo llenará de fruto. 7¿Acaso ha sido herido como quien lo hirió, o ha sido muerto como los que lo mataron? 8Con medida lo castigarás en sus vástagos. El los remueve con su recio viento en el día del aire solano. 9De esta manera, pues, será perdonada la iniquidad de Jacob, y este será todo el fruto, la remoción de su pecado; cuando haga todas las piedras del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levanten los símbolos de Asera ni las imágenes del sol. 10Porque la ciudad fortificada será desolada, la ciudad habitada será abandonada y dejada como un desierto; allí pastará el becerro, allí tendrá su majada, y acabará sus ramas. 11Cuando sus ramas se sequen, serán quebradas; mujeres vendrán a encenderlas; porque aquel no es pueblo de entendimiento; por tanto, su Hacedor no tendrá de él misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó.

12Acontecerá en aquel día, que trillará Jehová desde el río Eufrates hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno a uno. 13Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Jehová en el monte santo, en Jerusalén.
Condenación de Efraín


28

1¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino! 2He aquí, Jehová tiene uno que es fuerte y poderoso; como turbión de granizo y como torbellino trastornador, como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba a tierra. 3Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín. 4Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual, apenas la ve el que la mira, se la traga tan luego como la tiene a mano.

5En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo; 6y por espíritu de juicio al que se sienta en juicio, y por fuerzas a los que rechacen la batalla en la puerta.

7Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio. 8Porque toda mesa está llena de vómito y suciedad, hasta no haber lugar limpio. 9¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿a los arrancados de los pechos? 10Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; 11porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, 12a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír. 13La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos.


 Amonestación a Jerusalén


14Por tanto, varones burladores que gobernáis a este pueblo que está en Jerusalén, oíd la palabra de Jehová. 15Por cuanto habéis dicho: Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos; 16por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure. 17Y ajustaré el juicio a cordel, y a nivel la justicia; y granizo barrerá el refugio de la mentira, y aguas arrollarán el escondrijo. 18Y será anulado vuestro pacto con la muerte, y vuestro convenio con el Seol no será firme; cuando pase el turbión del azote, seréis de él pisoteados. 19Luego que comience a pasar, él os arrebatará; porque de mañana en mañana pasará, de día y de noche; y será ciertamente espanto el entender lo oído. 20La cama será corta para poder estirarse, y la manta estrecha para poder envolverse. 21Porque Jehová se levantará como en el monte Perazim, como en el valle de Gabaón se enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer su operación, su extraña operación. 22Ahora, pues, no os burléis, para que no se aprieten más vuestras ataduras; porque destrucción ya determinada sobre toda la tierra he oído del Señor, Jehová de los ejércitos.

23Estad atentos, y oíd mi voz; atended, y oíd mi dicho. 24El que ara para sembrar, ¿arará todo el día? ¿Romperá y quebrará los terrones de la tierra? 25Cuando ha igualado su superficie, ¿no derrama el eneldo, siembra el comino, pone el trigo en hileras, y la cebada en el lugar señalado, y la avena en su borde apropiado? 26Porque su Dios le instruye, y le enseña lo recto; 27que el eneldo no se trilla con trillo, ni sobre el comino se pasa rueda de carreta; sino que con un palo se sacude el eneldo, y el comino con una vara. 28El grano se trilla; pero no lo trillará para siempre, ni lo comprime con la rueda de su carreta, ni lo quebranta con los dientes de su trillo. 29También esto salió de Jehová de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabiduría. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 3 DE Octubre, Efesios 5

Andad como hijos de luz

5

1Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. 2Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

3Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; 4ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. 5Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. 6Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. 7No seáis, pues, partícipes con ellos. 8Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz 9(porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), 10comprobando lo que es agradable al Señor. 11Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; 12porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. 13Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. 14Por lo cual dice:

Despiértate, tú que duermes,

Y levántate de los muertos,

Y te alumbrará Cristo.

15Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. 17Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. 18No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, 19hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; 20dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

 Someteos los unos a los otros

21Someteos unos a otros en el temor de Dios. 22Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 28Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, 30porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 31Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. 32Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. 33Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido. Amen. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 3 DE Octubre, Isaías 27,28

Capítulo 27


27.1 «Aquel día» es una referencia sobre el fin del mundo malvado que conocemos. En la literatura siria antigua, el leviatán era un monstruo de siete cabezas, el enemigo del orden creado por Dios. Por lo tanto, Isaías compara la masacre de los malvados con la conquista de un gran enemigo. Si bien el mal es un enemigo poderoso, Dios lo aplastará y lo eliminará de la tierra para siempre.

27.2–6 La viña hollada del capítulo 5 se restaurará en la nueva tierra de Dios. Él protegerá y cuidará la viña, su pueblo. Ya no producirá frutos sin valor, sino que producirá suficiente fruto bueno para todo el mundo. Los gentiles conocerán a Dios a través de Israel.

27.9 Solo Dios puede limpiar el pecado, pero removerlos de su tierra sería el castigo que purificaría al pueblo de Dios. Deuteronomio 28.49–52, 64 explica la advertencia de Dios acerca de estas consecuencias.

27.11 Isaías compara el estado de la vida espiritual de Israel con las ramas secas que se quiebran y se usan como combustible. Los árboles en las Escrituras a menudo representan la vida espiritual. El tronco es el canal de fuerza que proviene de Dios; las ramas son las personas que lo sirven. Las ramas de un árbol en ocasiones se mecen y silban con el viento. Como Israel, pueden secarse debido a la podredumbre interna y volverse inútiles para cualquier cosa excepto producir fuego. ¿Qué clase de rama es usted? Si está marchitándose espiritualmente, analice si sus raíces están firmemente arraigadas en Dios.

27.12 «Trillará» significa «juzgar». El propósito de Dios al juzgar la tierra no es venganza, sino purificación. Quiere corregirnos y conducirnos de nuevo a Él. Dios no nos castiga por el pecado solo para hacernos sufrir, sino para que el fiel esté mejor preparado para un servicio fructífero.


Capítulo 28


28.1 Efraín representa el reino del norte de Israel, gobernado por una sucesión de reyes malvados. Cuando Israel se dividió después del reinado de Salomón, Jerusalén quedó en el reino del sur. Los líderes del reino del norte, deseando permanecer separados por completo de sus parientes del sur, levantaron ídolos para evitar que el pueblo fuera al templo de Jerusalén a adorar (véase 1 Reyes 12). Esto llevó al pueblo del reino del norte a la idolatría. Isaías dio este mensaje a Israel para amonestarlo, así como también a Judá para instarlo a arrepentirse antes de que recibiera el mismo castigo que el reino del norte recibió solo unos años después.

28.9-14 Estos versículos ponen de manifiesto la reacción del pueblo ante Isaías. Es más, decían: «Isaías nos habla como un maestro de escuela lo hace a los niños pequeños. No necesitamos que nos enseñen. Nosotros decidiremos». Por tener esta actitud, Isaías les profetizó que los asirios les enseñarían de una manera que les gustaría mucho menos.

28.15 Judá temía a los asirios, «el turbión del azote». En vez de confiar en Dios, se volvió a otras fuentes de seguridad. Dios la acusó de negociar con la muerte. Se usa esto para significar la tumba o el estado de la muerte. Quizás este pasaje se refiera a la alianza que Ezequías hizo con el rey Tirhaca (faraón de la XXV dinastía, la etíope, de Egipto) en contra de Asiria (2 Reyes 19.9; Isaías 37.9). Dios cancelaría este acuerdo. Egipto no ayudaría cuando Asiria atacara. ¿Vale la pena vender nuestras creencias por una protección temporal en contra de un enemigo? Si quiere una protección perdurable, vuélvase al único que puede salvarlo de la muerte eterna: Dios.

28.16 Si va a construir algo, necesita una base firme. Isaías habla de una piedra angular, que se colocará en Sion. Esta piedra angular es el Mesías, el cimiento sobre el que construimos nuestras vidas. ¿Está su vida construida sobre la base frágil de sus propios éxitos o sueños? ¿O está establecida sobre un cimiento firme (véanse Salmo 118.22; 1 Pedro 2.8)?

28.21 Dios luchó a favor de Josué en el valle de Gabaón (Josué 10.1–14) y a favor de David en Baal-perazim (2 Samuel 5.20). Pero ahora lucharía en contra de Israel, su pueblo, en estos mismos lugares.

28.23-29 El agricultor utiliza herramientas especiales para sembrar y cosechar las plantas delicadas para no destruirlas. Se preocupa de su fragilidad. Toma en cuenta todas nuestras circunstancias y debilidades personales. Debemos seguir su ejemplo cuando tratemos a otros. Cada persona necesita un trato diferente. Identifíquese con las necesidades de quienes lo rodean y el trato especial que quizás les haga falta.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 3 DE Octubre en el N. T.  Efesios 5

Capítulo 5

5.1,2 Así como los hijos imitan a sus padres, también debiéramos imitar a Cristo. Su gran amor lo condujo a sacrificarse por nosotros de manera que pudiéramos vivir. Nuestro amor por otros debiera ser de la misma clase, un amor que va más allá del afecto, a un servicio de autosacrificio.

5.4 Las obscenidades o las vulgaridades son tan comunes que empezamos a aceptarlas. La advertencia de Pablo, sin embargo, indica que el vocabulario perverso no será parte del diálogo cristiano porque no refleja la presencia de Dios en nosotros. ¿Cómo podemos alabar a Dios y recordarle a los demás sus bondades cuando nos dedicamos a hablar en forma liviana?

5.5–7 Pablo no prohibe el contacto con los inconversos. Jesús enseñó a sus seguidores a ser amigo de pecadores para conducirlos a Él (Lucas 5.30–32). Más bien Pablo se refiere a pasar por alto o adoptar la forma de vida de quienes se amparan en excusas para conductas negativas y trasmitirlas a otros mientras están en la iglesia o fuera de ella. Ese tipo de personas pueden contaminar con rapidez la iglesia y poner en peligro su unidad y propósito. Debemos ser amigos de los incrédulos si vamos a guiarlos a Cristo, pero debemos actuar con cautela con los viciosos, inmorales o los que se oponen a todo lo que el cristianismo postula. Esa clase de personas tienden más a influir en nosotros con lo malo que lo que podamos hacer para influir en ellos con lo bueno.

5.8 Como hijos de luz sus acciones debieran reflejar su fe. Debiéramos llevar vidas morales de modo que reflejemos la bondad de Dios en favor de otros. Esto es lo que destacó Jesús en el Sermón del Monte (Mateo 5.15.16).

5.10-14 Es importante evitar «las obras infructuosas de las tinieblas» (todo placer o actividad que derive en pecado), pero debemos ir un poco más allá. Pablo nos instruye a reprenderlos y denunciarlos ya que a menudo nuestro silencio puede interpretarse como aprobación. Dios necesita personas que defiendan lo bueno. Dondequiera que esté, hable con amabilidad de lo que es bueno y verdadero.

5.14 Esta no es una referencia directa de las Escrituras, sino que quizás se tomó de un himno muy conocido por los efesios. Tal parece que el himno se basa en Isaías 26.19; 51.17; 52.1; 60.1 y Malaquías 4.2. Pablo apela a los efesios a que despierten y se den cuenta de la condición peligrosa en la que algunos duermen.

5.15,16 Al decir «los días son malos», Pablo comunica su sentido de urgencia debido a lo sutil que es lo malo. Necesitamos el mismo sentido de urgencia porque también nuestros días son difíciles. Debemos mantener nuestras normas en alto, actuar sabiamente y hacer lo bueno, tanto como nos sea posible.

5.18 Pablo contrasta la embriaguez con vino, lo que produce una «alegría» temporal, con estar llenos del Espíritu, lo que produce un gozo duradero. La embriaguez con vino se relaciona a la antigua manera de vivir y a los deseos egoístas. En Cristo tenemos un gozo mejor, más alto y perdurable para curar nuestra depresión, monotonía o tensión. Lo que importa no es la cantidad del Espíritu que tengamos, sino cuánto de nosotros tiene de Espíritu Santo. Debemos someternos cada día a su dirección y sumergirnos en su poder.

5.20 Cuando se halla decaído es muy difícil dar gracias. Anímese, Dios obra siempre para bien si le amamos y encajamos en sus planes (Romanos 8.28). Gracias a Dios, no por sus problemas, sino por la firmeza que se edifica en usted mediante las experiencias difíciles que le tocan enfrentar. Puede estar seguro de que el amor perfecto de Dios lo ayudará.

5.21, 22 A menudo, la palabra sumisión se usa mal. No significa convertirse en un una persona de poco carácter. Cristo, ante quien se doblará «toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra» (Filipenses 2.10), sometió su voluntad al Padre y honramos a Cristo al seguir su ejemplo. Cuando nos sometemos a Dios, tenemos buena disposición de obedecer sus mandamientos relacionados con someternos a otros, o sea, subordinar nuestros derechos a los de ellos. En una relación conyugal, ambos esposos tienen el llamado a someterse. Para la esposa, esto significa sujetarse voluntariamente al liderazgo de su esposo en Cristo. Para el esposo significa echar a un lado sus intereses a fin de cuidar a su esposa. La sumisión rara vez es un problema en hogares en los que los esposos mantienen una sólida relación con Cristo y en el que cada uno está interesado en la felicidad del otro.

5.22–24 En los tiempos de Pablo, la mayoría de las mujeres, hijos y esclavos permanecían sumisos a la cabeza de la familia, los esclavos hasta la obtención de su libertad, los hijos varones hasta que crecían y las mujeres toda su vida. Pablo enfatiza la igualdad de los creyentes en Cristo (Gálatas 3.28), pero no sugiere rebelarse contra la sociedad romana para lograrlo. En cambio, aconseja someterse unos a otros por elección: las esposas a los esposos y también los esposos a las esposas; los esclavos a los amos y también los amos a los esclavos, los hijos a los padres y también los padres a los hijos. Este tipo de mutua sumisión preserva el orden y la armonía en la familia, mientras incrementa el amor y el respeto entre los que la integran.

5.22-24 Aunque algunos distorsionaron las enseñanzas de Pablo relacionadas con la sumisión, dando poder sin límites a los esposos, no podemos dar rodeos aquí; Pablo dice a las esposas que deben someterse a sus esposos. El hecho de que una enseñanza no sea popular no es una razón para descartarla. De acuerdo a la Biblia, el hombre es la cabeza espiritual de la familia y su esposa lo acompaña en el liderazgo. Pero el verdadero liderazgo espiritual es servicio. Así como Cristo sirvió a sus discípulos, aun al punto de lavar los pies de ellos, también el esposo debe servir a su esposa. Un esposo sabio que honra a Cristo no sacará ventaja de su papel, y una esposa sabia que honra a Cristo no procurará menospreciar el liderazgo de su esposo. Si esto se toma en cuenta, se evitará la desunión y la fricción en el matrimonio.

5.22–28 ¿Por qué Pablo dice a las esposas que se sometan y a los esposos que amen? Quizás porque las mujeres cristianas, nuevas en Cristo, hallaban que la sumisión era difícil; y los hombres cristianos, a la usanza romana, daban poder sin límites a la cabeza de la familia, motivando que las esposas no se trataran con respeto y amor. Naturalmente, tanto esposos como esposas, debieran someterse (5.21) y amarse entre sí.

5.25ss Algunos cristianos piensan que la enseñanza de Pablo fue negativa en relación con el matrimonio debido al consejo que dio en 1 Corintios 7.32–38. Estos versículos en Efesios, sin embargo, muestran una visión elevada del matrimonio. Aquí el matrimonio no es una necesidad práctica ni una cura para el deseo sexual, sino una figura de la relación entre Cristo y su Iglesia. ¿Por qué la aparente diferencia? El consejo de Pablo en 1 Corintios se señala debido a un estado de emergencia durante tiempos de persecución y crisis. El consejo de Pablo a los efesios es más el ideal bíblico para el matrimonio. El matrimonio, para Pablo, es una unión santa, un símbolo viviente, una preciosa relación que merece amor, atención autosacrificial.

5.25–30 Pablo reitera a los esposos que amen a sus esposas, lo que no hace al pedir a las esposas que se sometan a sus esposos. ¿Cómo debiera amar un hombre a su esposa? (1) Debiera estar dispuesto a sacrificar cualquier cosa por ella. (2) Debiera buscar su felicidad como asunto de primera importancia. (3) Debiera cuidarla como cuida su cuerpo. Ninguna esposa necesita temer someterse a un hombre que la trata así.

5.26, 27 La muerte de Cristo santifica y purifica la Iglesia. Él nos limpia de la vieja manera de vivir del pecado y nos aparta para un servicio santo especial (Hebreos 10.29; 13.12). Cristo limpia la iglesia por el «lavamiento» del bautismo. A través del bautismo nos preparamos para formar parte de la iglesia, así como las novias del Cercano Oriente antiguo se preparaban para el matrimonio con un baño ceremonial. Es la Palabra de Dios la que nos limpia (Juan 17.17; Tito 3.5).

5.31–33 La unión de esposa y esposo combina dos personas de tal manera que lo insignificante no puede afectar a uno sin que también afecte al otro. La unidad en el matrimonio no significa pérdida de personalidad en la personalidad del otro. En cambio, significa cuidar del cónyuge como se cuida uno mismo, incluye captar las necesidades del otro por anticipado, es ayudar a que la otra persona llegue a ser la totalidad de lo que pueda llegar a ser. La historia de la creación narra el plan de Dios, en el que los esposos debieran ser uno (Génesis 2.24) y también Jesús se refiere a este plan (Mateo 19.4–6). Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960.


 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 2 DE Octubre, Isaías 24,25,26, 

El juicio de Jehová sobre la tierra

24

1He aquí que Jehová vacía la tierra y la desnuda, y trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores. 2Y sucederá así como al pueblo, también al sacerdote; como al siervo, así a su amo; como a la criada, a su ama; como al que compra, al que vende; como al que presta, al que toma prestado; como al que da a logro, así al que lo recibe. 3La tierra será enteramente vaciada, y completamente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra.

4Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. 5Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. 6Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres. 7Se perdió el vino, enfermó la vid, gimieron todos los que eran alegres de corazón. 8Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del arpa. 9No beberán vino con cantar; la sidra les será amarga a los que la bebieren. 10Quebrantada está la ciudad por la vanidad; toda casa se ha cerrado, para que no entre nadie. 11Hay clamores por falta de vino en las calles; todo gozo se oscureció, se desterró la alegría de la tierra. 12La ciudad quedó desolada, y con ruina fue derribada la puerta. 13Porque así será en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como olivo sacudido, como rebuscos después de la vendimia.

14Estos alzarán su voz, cantarán gozosos por la grandeza de Jehová; desde el mar darán voces. 15Glorificad por esto a Jehová en los valles; en las orillas del mar sea nombrado Jehová Dios de Israel. 16De lo postrero de la tierra oímos cánticos: Gloria al justo. Y yo dije: ¡Mi desdicha, mi desdicha, ay de mí! Prevaricadores han prevaricado; y han prevaricado con prevaricación de desleales.

17Terror, foso y red sobre ti, oh morador de la tierra. 18Y acontecerá que el que huyere de la voz del terror caerá en el foso; y el que saliere de en medio del foso será preso en la red; porque de lo alto se abrirán ventanas, y temblarán los cimientos de la tierra. 19Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida. 20Temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se agravará sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará.

21Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos en lo alto, y a los reyes de la tierra sobre la tierra. 22Y serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, y en prisión quedarán encerrados, y serán castigados después de muchos días. 23La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los ejércitos reine en el monte de Sion y en Jerusalén, y delante de sus ancianos sea glorioso.

 Cántico de alabanza por el favor de Jehová

25

1Jehová, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza. 2Porque convertiste la ciudad en montón, la ciudad fortificada en ruina; el alcázar de los extraños para que no sea ciudad, ni nunca jamás sea reedificado. 3Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gentes robustas. 4Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, refugio contra el turbión, sombra contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra el muro. 5Como el calor en lugar seco, así humillarás el orgullo de los extraños; y como calor debajo de nube harás marchitar el renuevo de los robustos.

6Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados. 7Y destruirá en este monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones. 8Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.

9Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación.

10Porque la mano de Jehová reposará en este monte; pero Moab será hollado en su mismo sitio, como es hollada la paja en el muladar. 11Y extenderá su mano por en medio de él, como la extiende el nadador para nadar; y abatirá su soberbia y la destreza de sus manos. 12Y abatirá la fortaleza de tus altos muros; la humillará y la echará a tierra, hasta el polvo.

 Cántico de confianza en la protección de Jehová

26

1En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro. 2Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades. 3Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. 4Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos. 5Porque derribó a los que moraban en lugar sublime; humilló a la ciudad exaltada, la humilló hasta la tierra, la derribó hasta el polvo. 6La hollará pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos.

7El camino del justo es rectitud; tú, que eres recto, pesas el camino del justo. 8También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma. 9Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia. 10Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová. 11Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven; verán al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá. 12Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras. 13Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre. 14Muertos son, no vivirán; han fallecido, no resucitarán; porque los castigaste, y destruiste y deshiciste todo su recuerdo. 15Aumentaste el pueblo, oh Jehová, aumentaste el pueblo; te hiciste glorioso; ensanchaste todos los confines de la tierra.

16Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron oración cuando los castigaste. 17Como la mujer encinta cuando se acerca el alumbramiento gime y da gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová. 18Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento; ninguna liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo. 19Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos.

20Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación. 21Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.PARA HOY 2 DE Octubre, Efesios 4

La unidad del Espíritu

4

1Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; 4un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5un Señor, una fe, un bautismo, 6un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. 7Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. 8Por lo cual dice:

Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,

Y dio dones a los hombres.

 9Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. 11Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

 La nueva vida en Cristo

17Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. 20Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

25Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27ni deis lugar al diablo. 28El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Amen. Rv 1960.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 2 DE Octubre, Isaías 24,25,26

Capítulo 24

24.4,5 El pueblo no solo sufrió por sus pecados, incluso la tierra padeció los efectos de la maldad y el quebrantamiento de la Ley. En la actualidad vemos los resultados del pecado en nuestra tierra: contaminación, crimen, adicción, pobreza. El pecado afecta cada aspecto de la sociedad a tal grado, que incluso sufren los fieles a Dios. No podemos culpar a Dios por estas condiciones, ya que el pecado humano las provocó. Mientras los que somos creyentes renunciemos más al pecado, hablemos en contra de las prácticas inmorales y anunciemos la Palabra de Dios a otros, más lentamente se deteriorará nuestra sociedad. No debemos rendirnos: el pecado se ha difundido por todas partes, pero podemos distinguirnos.


24.14-16 Los creyentes que queden después que Dios juzgue a Judá cantarán glorias a su justicia. Isaías estaba apesadumbrado por el dolor que le causaba la condición de su mundo. Quizás nosotros nos deprimamos por el mal que nos rodea. En esos momentos necesitamos asirnos de las promesas de Dios para el futuro y anhelar cantar alabanzas para Él cuando restaure el cielo y la tierra.

24.21 «Ejército de los cielos en lo alto» se refiere a la fuerzas espirituales que se oponen a Dios. Nadie, ni siquiera los ángeles caídos, escaparán al merecido castigo.



Capítulo 25


25.1 Isaías exaltó y alabó a Dios porque se dio cuenta de que Él cumple sus planes según lo ha prometido. También Dios cumple las promesas que le hace a usted. Piense en las oraciones que ha contestado y alábelo por su bondad y fidelidad.


25.4 Los pobres sufrieron porque personas violentas los oprimieron. Sin embargo, a Dios le preocupan los pobres y es un refugio para ellos. Cuando estamos en desventaja o nos oprimen, podemos volvernos a Dios para recibir consuelo y ayuda. Jesús establece en Lucas 6.20 que el Reino de Dios pertenece a los pobres.


25.6 Aquí tenemos una profecía maravillosa de que «todos los pueblos» (gentiles y judíos) se unirán al banquete de Dios para celebrar la erradicación del mal y el gozo de la eternidad con Él. Indica que Dios quiere que su mensaje de salvación llegue a todo el mundo, no sólo a los judíos. Durante la fiesta, Dios destruirá a la muerte para siempre (25.7, 8). La gente que participará en este gran banquete será la que ha vivido por fe. Por eso dicen: «Este es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará» (25.9). Véase también el capítulo 55 para otra descripción de este gran banquete.


25.8 Cuando Dios habla, cumple lo que dice. Consuela saber que los planes y las actividades de Dios están íntimamente relacionados a su Palabra. Cuando oramos de acuerdo a la voluntad de Dios (como se expresa en la Biblia) y reclamamos sus promesas (como declara la Biblia), Él nos escucha y responde nuestras peticiones.

25.8 La primera parte de este versículo se cita en el Nuevo Testamento para describir la victoria de Cristo sobre la muerte (1 Corintios 15.54). La suprema victoria de Dios se verá cuando se derrote a la muerte, nuestro peor enemigo (véase también Oseas 13.14). La segunda parte de este versículo se cita en Apocalipsis 21.4, la cual describe la escena gloriosa de la presencia de Dios en su pueblo.

25.10 Moab era un símbolo de todos los que se oponían a Dios y eran rebeldes hasta el final. Moab fue el enemigo de Israel por años (véase la nota a 15.1).


Capítulo 26


26.1ss La gente alabará a Dios en el Día de Jehová cuando Cristo establezca su Reino (véase capítulo 12). El capítulo 26 es un salmo de confianza, alabanza y meditación. Una vez más, Dios reveló el futuro a Isaías.

26.3 Nunca podremos evitar los conflictos en el mundo que nos rodea, pero con Dios conoceremos la paz perfecta aun en medio del caos. Cuando nos entregamos a Él, nuestra actitud es firme y estable. Apoyados por el amor inalterable y el gran poder de Dios, la confusión que nos rodea no nos conmoverá (véase Filipenses 4.7). ¿Desea la paz? Mantenga sus pensamientos y su confianza en Dios.


26.7, 8 En ocasiones «el camino del justo» no parece ser tan apacible y no es muy fácil hacer la voluntad de Dios, pero nunca estaremos solos cuando nos enfrentemos a tiempos difíciles. Dios está ahí para ayudarnos en nuestras dificultades, para consolarnos y para guiarnos. Dios lo hace al darnos un propósito (guardando nuestras mentes centradas en Él; 26.3) y entregarnos sus provisiones a medida que avanzamos. Dios nos ofrece relaciones de familia, amigos y mentores. Nos da sabiduría para tomar decisiones y fe para confiar en Él. No se desespere, permanezca en el camino de Dios.


26.10 Aun el malvado recibe los beneficios de Dios, pero eso no le prepara para ser bueno. A veces el juicio de Dios nos enseña más que sus buenas dádivas. Si usted se ha enriquecido por la bondad y la gracia de Dios, respóndale con devoción y agradecimiento.


26.16-19 La gente se dio cuenta del dolor que traía aparejado alejarse de la presencia de Dios y aun así se les aseguró que volverían a la vida otra vez. Dios le dio las espaldas a Israel cuando lo desobedeció, pero un pequeño número nunca perdió la esperanza y continuó buscándolo. No importa cuán difíciles sean los tiempos, tenemos esperanza cuando seguimos confiando en Él. ¿Puede esperar con paciencia a que Dios actúe?


26.19 Algunas personas dicen que no hay vida después de la muerte. Otros creen que la hay, pero que no es física. Sin embargo, Isaías nos dice que nuestros cuerpos resucitarán. De acuerdo con 1 Corintios 15.50–53, todos los muertos en Cristo se levantarán con cuerpos nuevos e incorruptibles: semejante al que tuvo Jesús cuando resucitó (véase Filipenses 3.21). Isaías 26.19 no es el único versículo del Antiguo Testamento que habla de la resurrección, véanse también Job 19.26; Salmo 16.10; Daniel 12.2, 13.


26.20, 21 Cuando Dios venga a juzgar la tierra, el culpable no encontrará dónde esconderse. Jesús dijo que todas las conspiraciones secretas se convertirían en información pública, ya que su verdad, como una luz brillante en un rincón oscuro, las revelará (Mateo 10.26). En lugar de tratar de esconder sus pensamientos y acciones vergonzosas, confiéselas a Dios y reciba su perdón.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 2 DE Octubre, Efesios 4

Capítulo 4

4.1, 2 Dios nos ha escogido para ser los representantes de Cristo en la tierra. A la luz de esta verdad, Pablo nos desafía a tener vidas dignas al llamado que hemos recibido, el maravilloso privilegio de ser llamados propiedad de Cristo. Esto incluye ser humilde, gentil, paciente, comprensivo y pacificador. La gente observa su vida. ¿Pueden ver a Cristo en usted? ¿Qué tan bien cumple como representante?
4.1–6 Pablo dice que somos parte de un solo cuerpo. La unidad no aparece por sí sola, hay que trabajar para lograrla. Muchas veces las diferencias que existen entre las personas, pueden conducir a la división; esto no necesariamente tiene que ser así en la iglesia. En lugar de concentrarnos en lo que nos divide, debiéramos recordar qué nos une: ¡un cuerpo, un Espíritu, una misma esperanza, un Señor, una fe, un bautismo, un Dios! ¿Sabe apreciar las personas diferentes a usted? ¿Es capaz de ver cómo los dones y puntos de vista distintos pueden contribuir a que la iglesia cumpla con la obra de Dios? Aprenda a disfrutar cómo los miembros del cuerpo de Cristo nos complementamos unos a otros (véase 1 Corintios 12.12, 13 para ampliar estos pensamientos).

4.2 Nadie logrará ser perfecto aquí en la tierra, por lo tanto debemos aceptar y amar a otros cristianos a pesar de sus faltas. Cuando vemos errores en otros creyentes, debiéramos actuar con paciencia y amabilidad. ¿Le incomoda las acciones de alguien o su personalidad? En lugar de detenerse en las debilidades o buscar errores de dicha persona, ore por ella. Luego haga algo más, pasen tiempo juntos y vea si usted puede lograr ser de su agrado.

4.3 Guardar la unidad es una de las funciones importantes del Espíritu Santo. Él guía, pero debemos estar dispuestos a que nos guíe. Lo hacemos al poner nuestra mira en Dios y no en nosotros mismos. Si desea más información acerca de quién es el Espíritu Santo y lo que hace, véanse las notas a Juan 3.6; Hechos 1.5 y Efesios 1.13, 14.

4.4–7 Todos los creyentes en Cristo pertenecen a un solo cuerpo, todos se han unido bajo la misma cabeza, que es Cristo mismo (véase 1 Corintios 12.12–26). Dios otorgó a cada creyente habilidades que pueden fortalecer todo el cuerpo. Su habilidad especial pudiera parecerle pequeña o grande, pero está en usted para usarla en el servicio de Dios. Pida a Dios que use sus dones para contribuir al fortalecimiento y la salud del cuerpo de creyentes.

4.6 Dios está sobre todos nosotros, esto muestra su cuidado de gobernante (transcendencia). Él está por todos, y en todos, esto muestra su presencia activa en el mundo y en las vidas de los creyentes (inmanencia). Cualquier visión de Dios que viole su transcendencia o su inmanencia no es una imagen real de Él.

4.8 El Salmo 68.18, muestra a Dios como un conquistador que marcha y obtiene tributos de la ciudad vencida. Pablo usa esa figura para enseñar que Cristo, en su crucifixión y resurrección, obtuvo la victoria sobre Satanás. Cuando ascendió al cielo, dio dones a la Iglesia, algunos de los cuales detalla en 4.11–13.

4.9 «Las partes más bajas de la tierra» pueden ser: (1) la tierra en sí misma (baja en comparación al cielo), (2) la tumba, o (3) el Hades (que para muchos creyentes es el lugar de descanso de las almas entre la muerte y la resurrección). Cualquiera que sea la interpretación que usted le dé, no cambia el hecho de que Cristo es el Señor de todo el universo, presente, pasado y futuro. Nada ni nadie está oculto de Él. El Señor de todo vino a la tierra y aceptó la muerte para rescatar a todos. Nadie está fuera de su alcance.

4.11,12 Nuestra unidad con Cristo no destruye nuestra individualidad. El Espíritu Santo ha dado a cada cristiano dones especiales para edificar la Iglesia. Ahora que los tenemos es crucial usarlos. ¿Tiene la madurez suficiente para ejercitar los dones que Dios le ha dado? Si sabe cuáles son sus dones, busque oportunidades para servirle. Si no lo sabe, pida a Dios que se los muestre, quizá mediante sus ministros o amigos cristianos. Luego, a medida que empiece a reconocer su campo de servicio especial, use sus dones para fortalecer y alentar a la iglesia.

4.12 Dios ha dado a su Iglesia una enorme responsabilidad: hacer discípulos en todas las naciones (Mateo 28.18–20). Involucra predicar, enseñar, sanar, nutrir, dar, administrar, edificar y muchas tareas más. Si tuviéramos que cumplir este mandato como individuos, podríamos rendirnos aun antes de intentarlo, sería tarea imposible. Pero Dios nos ha llamado a ser miembros de su cuerpo. Algunos podemos cumplir con una tarea, otros harán otra. Juntos podemos obedecerle mejor de lo que lo haríamos en forma individual. Trabajando juntos, como el cuerpo de Cristo, podemos expresar la plenitud de Él (véase la nota en 3.19).

4.14–16 Cristo es la Verdad (Juan 14.6) y el Espíritu Santo que guía a la Iglesia es el Espíritu de verdad (Juan 16.13). Satanás, por el contrario, es el padre de mentira (Juan 8.44). Como seguidores de Cristo, debemos dedicarnos a la verdad. Esto significa que nuestras palabras serán sinceras como también nuestras acciones reflejarán la integridad de Cristo. Seguir la verdad en amor no siempre es fácil, conveniente ni placentero, pero es necesario si la Iglesia va a cumplir con la obra de Cristo en el mundo.

4.15, 16 Algunos cristianos temen que cualquier error destruya su testimonio por el Señor. Ven su propia debilidad y saben que muchos incrédulos parecen tener un carácter más fuerte del que en realidad tienen. ¿Cómo crecemos en Cristo? La respuesta es que Él nos forma en un cuerpo, en un grupo de individuos unidos en su propósito y en su amor unos por otros y por Cristo. Si uno de ellos tambalea, el resto está allí para apoyarlo y ayudarle a caminar con su Señor otra vez. Si otro peca, puede hallar restauración mediante la iglesia (Gálatas 6.1), al mismo tiempo que esta continúa testificando la verdad de Dios. Como miembro del cuerpo de Cristo, ¿refleja usted parte del carácter de Cristo y lleva a cabo su función especial en la obra?

4.17 Vivir en «la vanidad de su mente» se refiere a la tendencia natural y humana de pensar sus caminos lejos de Dios. El orgullo intelectual, la racionalización y las excusas alejan a la gente de Dios. No se sorprenda si las personas no aceptan el evangelio. El evangelio parecerá locura a quienes abandonan la fe y se apoyan en su propio entendimiento.

4.17–24 La gente debiera poder ver una diferencia entre los cristianos y los que no lo son por la forma de vivir de los primeros. Ahora vivimos como hijos de luz (5.8). Pablo dice a los efesios que deben dejar la vida pasada de pecado, ahora que son seguidores de Cristo. La vida cristiana es un proceso. Aunque tenemos una nueva naturaleza, no adquirimos automáticamente todos los pensamientos y las actitudes buenas cuando nos convertimos en nuevas personas en Cristo. Pero si nos mantenemos atentos a Dios, siempre estaremos cambiando. ¿Nota un proceso de cambio para mejorar pensamientos, actitudes y acciones en comparación con los años pasados? A pesar de que el cambio puede ser lento, ocurrirá de todas maneras si confía en que Dios le cambiará. Si desea más información acerca de nuestra nueva naturaleza como creyentes, véanse Romanos 6.6; 8.9; Gálatas 5.16–26; Colosenses 3.3–8.

4.22–24 Nuestra vieja manera de vivir, la que teníamos antes de que creyéramos en Cristo, es cosa del pasado. Debemos dejarla atrás como ropa vieja que necesita desecharse. Esto es tanto una decisión que hacemos para toda la vida cuando decidimos aceptar el regalo de salvación que Cristo nos da (2.8–10), como un compromiso consciente diario. No andamos por impulsos ni deseos. Debemos ubicarnos en nuestro nuevo papel, apuntar en la nueva dirección y apropiarnos de la nueva línea de pensamiento que el Espíritu Santo nos da.

4.25 Mentirle a otro quebranta la unidad, crea conflicto y destruye la confianza. Rompe las relaciones y conduce a una guerra abierta en la iglesia.

4.26,27 La Biblia no nos dice que debemos evitar sentir enojo, pero sí destaca que debemos saber controlarlo apropiadamente. Si somos descuidados al hablar, el enojo herirá a otros y destruirá las relaciones. Si las guardamos, motivará amargura y nos destruirá por dentro. Pablo nos dice que debemos enfrentar nuestro enojo de inmediato, de modo que edifique relaciones antes que las destruya. Si alimentamos nuestro enojo, daremos a Satanás la oportunidad para dividirnos. ¿Está molesto con alguien en este momento? ¿Qué puede hacer para resolver las diferencias? No deje que termine el día antes de que empiece a hacer algo para solucionar el conflicto y salvar su relación.

4.28-32 Podemos contristar al Espíritu Santo por la forma en que vivimos. Pablo nos amonesta en contra del lenguaje vulgar, sin sentido, uso inapropiado del lenguaje, amargura, palabras torpes y actitudes impropias contra otros. En cambio, debiéramos perdonar, así como Dios lo hizo con nosotros. ¿Lastima o agrada a Dios con sus actitudes y acciones? Actúe en amor con sus hermanos en Cristo en la forma que Dios lo hizo al enviar a su Hijo para morir por sus pecados.

4.30 El Espíritu de Dios en nosotros es un sello de que le pertenecemos. Si desea más información, véase la nota a 1.13, 14.

4.32 Esta es ley de Cristo relacionada con el perdón tal como se enseña en los Evangelios (Mateo 6.14, 15; 18.35; Marcos 11.25). También la hallamos en la oración del Señor: «Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores». Dios no nos perdona porque perdonamos a otros, sino por su gran misericordia. Al entender su misericordia, sin embargo, anhelaremos ser como Él. Ya que hemos sido perdonados, actuaremos de igual modo con otros. Los que no están dispuestos a perdonar no llegan a ser uno con Cristo. Él estuvo dispuesto a perdonar aun a los que lo crucificaron (Lucas 23.34). Comentarios en la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960.