Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 12 DE SEPTIEMBRE. PROVERBIOS 21, 22,  

21

1 Como los repartimientos de las aguas,

Así está el corazón del rey en la mano de Jehová;

A todo lo que quiere lo inclina.

2 Todo camino del hombre es recto en su propia opinión;

Pero Jehová pesa los corazones.

3 Hacer justicia y juicio es a Jehová

Más agradable que sacrificio.

4 Altivez de ojos, y orgullo de corazón,

Y pensamiento de impíos, son pecado.

5 Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia;

Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.

6 Amontonar tesoros con lengua mentirosa

Es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte.

7 La rapiña de los impíos los destruirá,

Por cuanto no quisieron hacer juicio.

8 El camino del hombre perverso es torcido y extraño;

Mas los hechos del limpio son rectos.

9 Mejor es vivir en un rincón del terrado

Que con mujer rencillosa en casa espaciosa.

10 El alma del impío desea el mal;

Su prójimo no halla favor en sus ojos.

11 Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se hace sabio;

Y cuando se le amonesta al sabio, aprende ciencia.

12 Considera el justo la casa del impío,

Cómo los impíos son trastornados por el mal.

13 El que cierra su oído al clamor del pobre,

También él clamará, y no será oído.

14 La dádiva en secreto calma el furor,

Y el don en el seno, la fuerte ira.

15 Alegría es para el justo el hacer juicio;

Mas destrucción a los que hacen iniquidad.

16 El hombre que se aparta del camino de la sabiduría

Vendrá a parar en la compañía de los muertos.

17 Hombre necesitado será el que ama el deleite,

Y el que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá.

18 Rescate del justo es el impío,

Y por los rectos, el prevaricador.

19 Mejor es morar en tierra desierta

Que con la mujer rencillosa e iracunda.

20 Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio;

Mas el hombre insensato todo lo disipa.

21 El que sigue la justicia y la misericordia

Hallará la vida, la justicia y la honra.

22 Tomó el sabio la ciudad de los fuertes,

Y derribó la fuerza en que ella confiaba.

23 El que guarda su boca y su lengua,

Su alma guarda de angustias.

24 Escarnecedor es el nombre del soberbio y presuntuoso

Que obra en la insolencia de su presunción.

25 El deseo del perezoso le mata,

Porque sus manos no quieren trabajar.

26 Hay quien todo el día codicia;

Pero el justo da, y no detiene su mano.

27 El sacrificio de los impíos es abominación;

¡Cuánto más ofreciéndolo con maldad!

28 El testigo mentiroso perecerá;

Mas el hombre que oye, permanecerá en su dicho.

29 El hombre impío endurece su rostro;

Mas el recto ordena sus caminos.

30 No hay sabiduría, ni inteligencia,

Ni consejo, contra Jehová.

31 El caballo se alista para el día de la batalla;

Mas Jehová es el que da la victoria.

22

1 De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas,

Y la buena fama más que la plata y el oro.

2 El rico y el pobre se encuentran;

A ambos los hizo Jehová.

3 El avisado ve el mal y se esconde;

Mas los simples pasan y reciben el daño.

4 Riquezas, honra y vida

Son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.

5 Espinos y lazos hay en el camino del perverso;

El que guarda su alma se alejará de ellos.

6 Instruye al niño en su camino,

Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

7 El rico se enseñorea de los pobres,

Y el que toma prestado es siervo del que presta.

8 El que sembrare iniquidad, iniquidad segará,

Y la vara de su insolencia se quebrará.

9 El ojo misericordioso será bendito,

Porque dio de su pan al indigente.

10 Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda,

Y cesará el pleito y la afrenta.

11 El que ama la limpieza de corazón,

Por la gracia de sus labios tendrá la amistad del rey.

12 Los ojos de Jehová velan por la ciencia;

Mas él trastorna las cosas de los prevaricadores.

13 Dice el perezoso: El león está fuera;

Seré muerto en la calle.

14 Fosa profunda es la boca de la mujer extraña;

Aquel contra el cual Jehová estuviere airado caerá en ella.

15 La necedad está ligada en el corazón del muchacho;

Mas la vara de la corrección la alejará de él.

16 El que oprime al pobre para aumentar sus ganancias,

O que da al rico, ciertamente se empobrecerá.

 Preceptos y amonestaciones

17 Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios,

Y aplica tu corazón a mi sabiduría;

18 Porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de ti;

Si juntamente se afirmaren sobre tus labios.

19 Para que tu confianza sea en Jehová,

Te las he hecho saber hoy a ti también.

20 ¿No te he escrito tres veces

En consejos y en ciencia,

21 Para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad,

A fin de que vuelvas a llevar palabras de verdad a los que te enviaron?

22 No robes al pobre, porque es pobre,

Ni quebrantes en la puerta al afligido;

23 Porque Jehová juzgará la causa de ellos,

Y despojará el alma de aquellos que los despojaren.

24 No te entremetas con el iracundo,

Ni te acompañes con el hombre de enojos,

25 No sea que aprendas sus maneras,

Y tomes lazo para tu alma.

26 No seas de aquellos que se comprometen,

Ni de los que salen por fiadores de deudas.

27 Si no tuvieres para pagar,

¿Por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?

28 No traspases los linderos antiguos

Que pusieron tus padres.

29 ¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará;

No estará delante de los de baja condición. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 12 DE SEPTIEMBRE. 2°Corintios 4.  

4

1Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. 2Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. 3Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; 4en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 5Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. 6Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

 Viviendo por la fe

7Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, 8que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; 9perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; 10llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. 11Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. 12De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida.

13Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos, 14sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros. 15Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios.

16Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. 17Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 18no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. Amen. Rv


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 12 DE SEPTIEMBRE. PROVERBIOS 21, 22,  


Capítulo 21

21.1 En los días de Salomón, los reyes poseían autoridad absoluta y a menudo se consideraban dioses. Este proverbio muestra que Dios, no los gobernantes terrenales, tiene la autoridad final sobre la política mundial. A pesar de que no se han dado cuenta, los reyes más poderosos de la tierra han estado siempre bajo el control de Dios. (Véase Isaías 10.5–8 para un ejemplo de un rey que Dios utilizó para sus propósitos.).

21.2 La gente puede encontrar una disculpa casi para todo, sin embargo Dios mira detrás de la excusa en busca de los motivos del corazón. A menudo tenemos que tomar decisiones en esferas de la vida donde las buenas acciones resultan difíciles de discernir. Nos ayudaría tomar tales decisiones tratando de identificar los motivos en primer lugar y luego preguntarnos: «¿Le complacerían a Dios mis verdaderas razones para hacer esto?» Él no se complace cuando hacemos cosas buenas solo para recibir algo a cambio.
21.3 Los sacrificios y ofrendas no son sobornos que le hacemos a Dios para que no mire nuestras fallas de carácter. Si nuestros tratos personales y de negocios no se caracterizan por la justicia, ninguna cantidad de generosidad en el plato de la ofrenda la compensará.

21.5 Llevar a cabo fielmente las tareas mundanas es un gran logro. Dicho trabajo se lleva a cabo con paciencia de acuerdo a un plan. La diligencia no surge de manera natural en la mayoría de la gente. Es el resultado de un carácter firme. No busque respuestas rápidas y fáciles. Sea un diligente siervo de Dios.

21.11,12 Por lo general, es mejor aprender de los errores de otros que de los propios. Podemos hacerlo al escuchar su consejo. Busque el consejo de otros en vez de lanzarse y aprender de la manera más difícil.

21.13 Deberíamos trabajar para satisfacer las necesidades de los pobres y protegerlos de sus derechos. Algún día quizás necesitemos dichos servicios.

21.20 Este proverbio habla acerca del ahorro para el futuro. Los créditos fáciles tienen a mucha gente viviendo al borde de la bancarrota. El deseo de mantener y acumular más, los empuja a gastar hasta el último centavo que ganan, y estiran su crédito hasta el límite. Pero cualquiera que gasta todo lo que tiene, consume más de lo que puede afrontar. Una persona sabia aparta dinero para cuando tenga menos. Dios aprueba la previsión y la restricción. El pueblo de Dios necesita examinar su estilo de vida para ver si lo que gasta complace a Dios o solo a él mismo.

21.27 La clase de alabanza («sacrificio») descrita en este proverbio no es mejor que un soborno. ¿Cómo trata la gente de sobornar a Dios? Puede ir a la iglesia, diezmar u ofrecerse como voluntario, no por amor ni devoción a Dios, sino porque esperan que Él los bendiga a cambio. Pero Dios deja bien en claro que desea obediencia y amor más que rituales religiosos (véanse 21.3; 1 Samuel 15.22). Dios no quiere únicamente nuestros sacrificios de tiempo, energía ni dinero. Quiere nuestros corazones: amor y devoción completos. Quizás sobornemos a la gente (21.14), pero no podemos sobornar a Dios.

21.31 Este proverbio se refiere a la preparación para la batalla. Todos nuestros preparativos son inútiles sin Dios, pero aun con su ayuda debemos hacer lo que nos corresponde y prepararnos. Su control de los resultados no anulan nuestras responsabilidades. Quizás Dios quiere que usted escriba un gran libro, pero antes debe aprender a escribir. A lo mejor Dios quiere usarlo en misiones foráneas, pero debe aprender el idioma. Dios llevará a cabo sus propósitos y lo usará si ha hecho su parte en prepararse.


Capítulo 22

22.4 Esta es una observación general aplicable sobre todo a un israelita obediente que viviera en el reino piadoso de Salomón. Sin embargo, algunos han sido mártires a corta edad y otros han entregado su riqueza en el nombre del Reino de Dios. El libro de Proverbios describe la vida como debe ser. No hace hincapié en las excepciones. 

22.6 «Instruye al niño en su camino» es literalmente: «de acuerdo a su [el del niño] camino». Es natural que queramos criar a cada hijo o prepararlo de manera similar. Este versículo denota que los padres deberían discernir los puntos fuertes especiales e individuales que Dios le ha dado a cada uno de ellos. A la vez que no debemos condonar ni excusar la terquedad, cada niño tiene una inclinación natural que los padres pueden desarrollar. Al hablar con maestros, otros padres y abuelos seremos más capaces de discernir y desarrollar las capacidades de cada hijo.

22.6 Muchos padres quieren tomar todas las decisiones por sus hijos, pero esto los daña a la larga. Cuando los padres enseñan a sus hijos a tomar decisiones, no tienen que cuidar cada paso que estos den. Los padres saben que permanecerán en el buen camino porque ellos solos lo han decidido. Prepare a sus hijos para que escojan el camino correcto.

22.7 ¿Significa esto que nunca debe pedir prestado? No, sin embargo nos advierte a nunca pedir un préstamo sin examinar con cuidado su potencial para pagarlo. Un préstamo que pueda enfrentar es permitido, uno que no pueda enfrentar es esclavizante. Quien pide prestado debe darse cuenta que hasta que no pague el préstamo, será esclavo del individuo o institución que le prestó.

22.12 «Ciencia» se refiere a los entendidos, los que aman lo recto y hablan la verdad. Se necesita disciplina, determinación y trabajo arduo para vivir al estilo de Dios, pero Él protege y recompensa a los que se comprometen a seguirlo.

22.13 Este proverbio se refiere a la excusa que un perezoso podría utilizar para no trabajar. A nosotros nos parece graciosa, pero es así como, a menudo, nuestras excusas les parecen a otros. No racionalice la pereza. Asuma sus responsabilidades con seriedad y póngase a trabajar.

22.15 Los niños a menudo hacen cosas tontas y peligrosas solo porque no comprenden las consecuencias. La sabiduría y el sentido común no se transfieren a través de un buen ejemplo. Un niño aprende sabiduría cuando esta se enseña concienzudamente. «La vara de la corrección» representa todas las formas de disciplina o preparación. De la misma manera en que Dios nos capacita y corrige para hacernos mejores, así los padres deben disciplinar a sus hijos para que aprendan la diferencia entre el bien y el mal. En Proverbios 3.11, 12, léase cómo Dios nos corrige.

22.22,23 Este proverbio es un mensaje de esperanza para la gente que debe vivir y trabajar bajo la autoridad de líderes injustos y autoritarios. Es además una advertencia para los que disfrutan gobernar con mano de hierro. Algunas veces Dios interviene y destruye directamente a los tiranos. Con más frecuencia usa otros gobernantes para derrocarlos u ocasiona que el mismo pueblo oprimido se rebele en su contra. Si usted tiene una posición de autoridad en la iglesia, en el trabajo o en su casa, recuerde lo que le sucede a los tiranos. El liderazgo llevado mediante la bondad es más eficaz y dura más que uno impuesto por la fuerza.

22.24,25 Las personas tienden a parecerse a las que las rodean. Incluso en ocasiones hasta las características negativas desaparecen. La Biblia nos exhorta a ser cautelosos al elegir amigos. Seleccione personas con características que quisiera desarrollar en su propia vida.

22.26 Este versículo dice que es de sabios ser lentos para comprometerse o salir por fiador de las deudas de otros.

22.28 En Josué 13–21, la tierra se dividió y se marcaron los límites de cada tribu. Moisés ya había advertido al pueblo que cuando llegaran a la tierra prometida no debían engañar moviendo la marca que señalaba el límite para obtener más tierra a costa de sus vecinos (Deuteronomio 19.14; 27.17). Cambiar los límites políticos para que un grupo de votantes se beneficie y otro pierda es una forma moderna de mover las marcas de los linderos.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 12 DE SEPTIEMBRE. 2°Corintios 4.  

Capítulo 4

4.2 Predicadores, maestros y cualquiera que hable acerca de Jesús, deben recordar que se hallan en la presencia de Dios, Él oye cada palabra. Cuando le hable a la gente acerca de Cristo, tenga cuidado en no distorsionar el mensaje para complacer al auditorio. Proclame la verdad de la Palabra de Dios.

4.3, 4 El evangelio está disponible y revelado a todos, excepto a aquellos que se niegan a creer. Satanás es el «dios de este siglo». Su trabajo es engañar y aquellos que no creen serán enceguecidos por él (véase 11.14, 15). El atractivo del dinero, el poder y el placer enceguecen a la gente para ver la luz del evangelio. Todos aquellos que rechazan a Cristo, prefiriendo una vida mundana, convierten a Satanás en su Dios.

4.5 El centro de la predicación de Pablo fue Cristo, no él mismo. Cuando testifique, dígale a la gente lo que Cristo ha hecho, no en qué consisten sus habilidades y logros. Las personas deben ser presentadas a Cristo no a usted. Y si oye a alguien que predique acerca de sí mismo o trata de expresar sus propias ideas antes que las de Cristo, tenga cuidado: es un falso maestro.

4.5 Pablo sirvió voluntariamente a la iglesia en Corinto, a pesar de los profundos desacuerdos que tuvieron con él. Cualquier servicio requiere un sacrificio de tiempo y de deseos personales. Llegar a ser un seguidor de Cristo significa servir a otros, aun cuando ellos no satisfagan nuestras aspiraciones.

4.7 El mensaje invalorable de salvación en Jesucristo ha sido confiado por Dios a hombres frágiles y falibles («vasos de barro»). El enfoque de Pablo, sin embargo, no era en un envase perecedero sino en su valioso contenido: el poder de Dios obrando en nosotros. Aun siendo débiles, Dios nos usa para difundir las buenas nuevas y nos da poder para cumplir con la obra. Si sabemos que el poder es suyo, no nuestro, podemos evitar que el orgullo se apodere de nosotros y esto nos motiva a mantener un contacto diario con Dios, nuestra fuente de poder. Nuestra responsabilidad es dejar que la gente vea a Dios por medio nuestro.

4.8-12 Pablo nos recuerda que aunque podamos estar al final de nuestra soga, nunca estaremos al final de la esperanza. Nuestros cuerpos perecederos están sujetos al pecado y al sufrimiento pero Dios nunca nos abandona. Como Cristo obtuvo la victoria sobre la muerte, tenemos vida eterna. Todos nuestros riesgos, humillaciones y pruebas son oportunidades para demostrar el poder y la presencia de Cristo en y a través de nosotros.

4.15–18 Pablo enfrentó sufrimientos, pruebas y angustia al predicar las buenas nuevas, pero sabía que un día terminarían y que obtendría el reposo de Dios en recompensa. Cuando enfrentamos dificultades, es más fácil enfocar el dolor antes que la meta final. Así como los atletas se concentran, pensando en la línea de llegada, y pasan por alto su incomodidad, nosotros también debemos concentrarnos en la recompensa a nuestra fe y en el gozo que permanece para siempre. No importa qué nos suceda en esta vida, tenemos la seguridad de la vida eterna en la que todo sufrimiento terminará y las tristezas y el gemido huirán (Isaías 35.10).

4.16 Es fácil desmayar. Todos enfrentamos problemas, en nuestras relaciones o en el trabajo, que nos inducen a pensar en echar a un lado las herramientas y abandonarlo todo. Antes que rendirse cuando la persecución arreciaba, Pablo se concentró en experimentar la fortaleza interior proveniente del Espíritu Santo (Efesios 3.16). No permita que la fatiga, el dolor o la crítica lo motive a abandonar la tarea. Renueve su compromiso de servir a Cristo. No renuncie a su recompensa eterna por causa de la intensidad del dolor actual. Su debilidad permite que el poder de la resurrección de Cristo le fortalezca momento a momento.

4.17 Nuestros problemas no debieran desanimarnos o disminuir nuestra fe. En cambio, debemos entender que hay un propósito en nuestro sufrimiento. Los problemas y las limitaciones humanas tienen varios beneficios: (1) nos recuerdan los sufrimientos de Cristo por nosotros; (2) nos alejan del orgullo; (3) nos ayudan a mirar más allá de esta corta vida; (4) prueban nuestra fe a otros; y (5) le dan la oportunidad a Dios para demostrar su gran poder. ¡Vea sus problemas como oportunidades!

4.18 Nuestra esperanza suprema cuando experimentamos terrible enfermedad, persecución o dolor es descubrir que esta vida no es todo lo que hay, ¡hay una vida después de la muerte! Saber que viviremos por siempre con Dios en un lugar sin pecado y sufrimiento puede ayudarnos a vivir sobre el dolor que enfrentamos en esta vida. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960.