Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 3 DE Julio. Job 26,27,28

Job proclama la soberanía de Dios

26

1Respondió Job, y dijo:

2 ¿En qué ayudaste al que no tiene poder?

¿Cómo has amparado al brazo sin fuerza?

3 ¿En qué aconsejaste al que no tiene ciencia,

Y qué plenitud de inteligencia has dado a conocer?

4 ¿A quién has anunciado palabras,

Y de quién es el espíritu que de ti procede?

5 Las sombras tiemblan en lo profundo,

Los mares y cuanto en ellos mora.

6 El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura.

7 El extiende el norte sobre vacío,

Cuelga la tierra sobre nada.

8 Ata las aguas en sus nubes,

Y las nubes no se rompen debajo de ellas.

9 El encubre la faz de su trono,

Y sobre él extiende su nube.

10 Puso límite a la superficie de las aguas,

Hasta el fin de la luz y las tinieblas.

11 Las columnas del cielo tiemblan,

Y se espantan a su reprensión.

12 El agita el mar con su poder,

Y con su entendimiento hiere la arrogancia suya.

13 Su espíritu adornó los cielos;

Su mano creó la serpiente tortuosa.

14 He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos;

¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él!

Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede comprender?

 Job describe el castigo de los malos

27

1Reasumió Job su discurso, y dijo:

2 Vive Dios, que ha quitado mi derecho,

Y el Omnipotente, que amargó el alma mía,

3 Que todo el tiempo que mi alma esté en mí,

Y haya hálito de Dios en mis narices,

4 Mis labios no hablarán iniquidad,

Ni mi lengua pronunciará engaño.

5 Nunca tal acontezca que yo os justifique;

Hasta que muera, no quitaré de mí mi integridad.

6 Mi justicia tengo asida, y no la cederé;

No me reprochará mi corazón en todos mis días.

7 Sea como el impío mi enemigo,

Y como el inicuo mi adversario.

8 Porque ¿cuál es la esperanza del impío, por mucho que hubiere robado,

Cuando Dios le quitare la vida?

9 ¿Oirá Dios su clamor

Cuando la tribulación viniere sobre él?

10 ¿Se deleitará en el Omnipotente?

¿Invocará a Dios en todo tiempo?

11 Yo os enseñaré en cuanto a la mano de Dios;

No esconderé lo que hay para con el Omnipotente.

12 He aquí que todos vosotros lo habéis visto;

¿Por qué, pues, os habéis hecho tan enteramente vanos?

13 Esta es para con Dios la porción del hombre impío,

Y la herencia que los violentos han de recibir del Omnipotente:

14 Si sus hijos fueren multiplicados, serán para la espada;

Y sus pequeños no se saciarán de pan.

15 Los que de él quedaren, en muerte serán sepultados,

Y no los llorarán sus viudas.

16 Aunque amontone plata como polvo,

Y prepare ropa como lodo;

17 La habrá preparado él, mas el justo se vestirá,

Y el inocente repartirá la plata.

18 Edificó su casa como la polilla,

Y como enramada que hizo el guarda.

19 Rico se acuesta, pero por última vez;

Abrirá sus ojos, y nada tendrá.

20 Se apoderarán de él terrores como aguas;

Torbellino lo arrebatará de noche.

21 Le eleva el solano, y se va;

Y tempestad lo arrebatará de su lugar.

22 Dios, pues, descargará sobre él, y no perdonará;

Hará él por huir de su mano.

23 Batirán las manos sobre él,

Y desde su lugar le silbarán.

 El hombre en busca de la sabiduría

28

1 Ciertamente la plata tiene sus veneros,

Y el oro lugar donde se refina.

2 El hierro se saca del polvo,

Y de la piedra se funde el cobre.

3 A las tinieblas ponen término,

Y examinan todo a la perfección,

Las piedras que hay en oscuridad y en sombra de muerte.

4 Abren minas lejos de lo habitado,

En lugares olvidados, donde el pie no pasa.

Son suspendidos y balanceados, lejos de los demás hombres.

5 De la tierra nace el pan,

Y debajo de ella está como convertida en fuego.

6 Lugar hay cuyas piedras son zafiro,

Y sus polvos de oro.

7 Senda que nunca la conoció ave,

Ni ojo de buitre la vio;

8 Nunca la pisaron animales fieros,

Ni león pasó por ella.

9 En el pedernal puso su mano,

Y trastornó de raíz los montes.

10 De los peñascos cortó ríos,

Y sus ojos vieron todo lo preciado.

11 Detuvo los ríos en su nacimiento,

E hizo salir a luz lo escondido.

12 Mas ¿dónde se hallará la sabiduría?

¿Dónde está el lugar de la inteligencia?

13 No conoce su valor el hombre,

Ni se halla en la tierra de los vivientes.

14 El abismo dice: No está en mí;

Y el mar dijo: Ni conmigo.

15 No se dará por oro,

Ni su precio será a peso de plata.

16 No puede ser apreciada con oro de Ofir,

Ni con ónice precioso, ni con zafiro.

17 El oro no se le igualará, ni el diamante,

Ni se cambiará por alhajas de oro fino.

18 No se hará mención de coral ni de perlas;

La sabiduría es mejor que las piedras preciosas.

19 No se igualará con ella topacio de Etiopía;

No se podrá apreciar con oro fino.

20 ¿De dónde, pues, vendrá la sabiduría?

¿Y dónde está el lugar de la inteligencia?

21 Porque encubierta está a los ojos de todo viviente,

Y a toda ave del cielo es oculta.

22 El Abadón y la muerte dijeron:

Su fama hemos oído con nuestros oídos.

23 Dios entiende el camino de ella,

Y conoce su lugar.

24 Porque él mira hasta los fines de la tierra,

Y ve cuanto hay bajo los cielos.

25 Al dar peso al viento,

Y poner las aguas por medida;

26 Cuando él dio ley a la lluvia,

Y camino al relámpago de los truenos,

27 Entonces la veía él, y la manifestaba;

La preparó y la descubrió también.

28 Y dijo al hombre:

He aquí que el temor del Señor es la sabiduría,

Y el apartarse del mal, la inteligencia. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 3 DE Julio. Hechos 11

Informe de Pedro a la iglesia de Jerusalén

11

1Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. 2Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión, 3diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos? 4Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo: 5Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; algo semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí. 6Cuando fijé en él los ojos, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. 7Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. 8Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca. 9Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 10Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo. 11Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesarea. 12Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón, 13quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; 14él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa. 15Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. 16Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. 17Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? 18Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!

 La iglesia en Antioquía

19Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos. 20Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. 21Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor. 22Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. 23Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. 24Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor. 25Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. 26Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.

27En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. 28Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. 29Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; 30lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo. Amen. Rv 1960.



COMENTARIOS DE LA PALABRA


Capítulo 26


26.1ss Job se distingue por ser el que da el discurso más largo en el libro (seis capítulos) entretejiendo ejemplos del misterio y del poder de Dios en un hermoso poema de confianza. Comenzando con tachar la última respuesta de Bildad como irrelevante (capítulo 25), Job le dice entonces a Bildad y a sus amigos que no es posible que conozcan todo acerca de Dios. La sabiduría no se origina en esta vida o en la mente humana, sino que proviene de Dios (28.27, 28). Luego, Job defiende su vida recta y sincera. Sin duda que él había buscado seguir el estilo de vida de Dios. Aunque admite que no es perfecto, sostiene que sus motivos eran justos.


26.2-4 Con gran sarcasmo, Job atacó los comentarios de Bildad. Sus explicaciones teológicas no le proporcionaron ningún consuelo, ya que fueron incapaces de convertir su sabiduría en consejos útiles. Cuando trate con la gente, es más importante amarla y entenderla que analizarla o darle un consejo. La compasión produce resultados mayores que la crítica o el culpar a otros.


Capítulo 27


27.6 En medio de todas las acusaciones, Job fue capaz de declarar que su conciencia estaba limpia. Sólo el perdón de Dios y una determinación a vivir una vida recta delante de Él pueden producir una conciencia limpia. Cuán importante llegó a ser su hoja de vida cuando estaba siendo acusado. Al igual que Job, no podemos declarar que no hay pecado en nuestra vida, pero sí podemos declarar que tenemos vidas perdonadas. Cuando confesamos nuestros pecados a Dios, somos perdonados y podemos vivir con conciencias limpias (1 Juan 1.9).


27.13-23 Job estuvo de acuerdo con sus amigos de que el fin del malo será el desastre, pero no estuvo de acuerdo en que él era malo y que se merecía el castigo. La mayor parte de los castigos que enumeró Job nunca los sufrió él. Así que no se estaba incluyendo dentro de los malvados. Por el contrario, continuamente pedía a Dios que viniera y lo reivindicara.


Capítulo 28

28.13 Job declaró que la sabiduría no se puede encontrar entre los vivientes. Es natural para la gente que no comprende la importancia de la Palabra de Dios que busque la sabiduría aquí en la tierra. Se vuelven a los filósofos y a otros líderes para que les ayude a vivir. Aun así Job dijo que la sabiduría no se encuentra aquí. Ningún líder o grupo de líderes puede producir el suficiente conocimiento o razonamiento para explicar la totalidad de la experiencia humana. La interpretación final de la vida, de quiénes somos y a dónde nos dirigimos, debe provenir de afuera y por encima de nuestra vida mortal. Cuando busque una guía, busque conocer la sabiduría de Dios como lo establece la Biblia. Para ser elevados por encima y más allá de las fronteras de la vida, debemos conocer y confiar en el Señor de la vida.


28.16 El oro de Ofir era considerado el más fino que se podía conseguir. Ofir estaba localizada probablemente en África, a lo largo de la costa arábiga o en India. Donde fuera que estuviera, era una buena distancia desde Israel, ya que los barcos del rey Salomón tardaron tres años en completar el viaje (1 Reyes 9.28; 10.22).

28.28 El «temor del Señor» es un tema clave en la literatura acerca de la sabiduría que hay en la Biblia (desde Job hasta Cantar de los cantares). Significa tener respeto y reverencia hacia Dios y sentir un temor reverente de su majestad y poder. Este es el punto para comenzar a encontrar la sabiduría verdadera (véase Proverbios 1.7–9).


COMENTARIO EN HECHOS DE LOS APOSTOLES


Capítulo 11


11.1 Gentil era todo aquel que no fuera judío. La mayoría de los judíos creyentes pensaban que Dios ofrecía salvación solo a los judíos porque Él les dio su Ley (Éxodo 19–20). Un grupo en Jerusalén creía que los gentiles podrían salvarse, pero solo si seguían todas las leyes y tradiciones judías, en esencia, si se convertían al judaísmo. Ambos grupos estaban equivocados. Dios escogió a los judíos y les enseñó sus leyes de manera que llevaran el mensaje de salvación a toda la tierra (véanse Génesis 12.3; Salmo 22.27; Isaías 42.4; 49.6; 56.3–7; 60.1–3; Jeremías 16.19–21; Zacarías 2.11; Malaquías 1.11; Romanos 15.9–12).


11.2–18 Cuando Pedro trajo la noticia de la conversión de Cornelio a Jerusalén, los creyentes se sorprendieron de que hubiera comido con gentiles. Luego de oír toda la historia, sin embargo, empezaron a alabar a Dios (11.18). Su reacción nos enseña cómo tratar desacuerdos con otros creyentes. Antes de juzgar la conducta de otros creyentes, es importante saber escucharlos. El Espíritu Santo puede enseñarnos algo importante a través de ellos.


11.8 Dios prometió mediante las Escrituras que Él alcanzaría a los gentiles. Esto empezó con su promesa general a Abraham (Génesis 12.3; 18.18) y vino a ser muy específica en la declaración de Malaquías: «Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones» (Malaquías 1.11). Pero esta fue una verdad extremadamente difícil de aceptar para los judíos e incluso para los creyentes judíos. Estos entendieron cómo ciertas profecías se cumplían en Cristo, pero pasaron por alto otras enseñanzas del Antiguo Testamento. A menudo tendemos a aceptar solo partes de la Palabra de Dios, las que nos interesan, obviando las enseñanzas que no nos agradan. Debemos aceptar toda la Palabra de Dios como verdad absoluta.

11.12ss La defensa de Pedro por comer con gentiles fue una declaración simple de lo sucedido. Llevó consigo seis testigos para respaldarle, luego se refirió a la promesa de Jesús acerca de la venida del Espíritu Santo (11.16). Las vidas de los gentiles cambiaron y era toda la evidencia que Pedro y los otros necesitaban. También hoy, las vidas cambiadas son señales poderosas.


11.16 Jesús demostró también con claridad que Él y su mensaje eran para toda la gente. Predicó en Samaria (Juan 4.1–42); en la región de los gadarenos, poblada por griegos (Marcos 5.1–20); y además alcanzó a los romanos (Lucas 7.1–10). Los apóstoles no deberían haberse sorprendido de que a ellos se les llamó para hacer lo mismo.


11.18 Las cuestiones intelectuales terminaron y la discusión teológica finalizó con el informe de que Dios derramó su Espíritu Santo entre los gentiles. Este era un punto decisivo para la iglesia primitiva. Tenían que aceptar a los que Dios eligió, aunque fueran gentiles. Pero la alegría por la conversión de los gentiles no era unánime. Esto continuó siendo un problema para algunos cristianos judíos del primer siglo.


11.19-21 Cuando la iglesia aceptó el testimonio de Pedro de que el evangelio era también para los gentiles, el cristianismo corrió en áreas gentiles y un gran número se convirtió. Las semillas de esta obra misionera se hizo visible después de la muerte de Esteban cuando persiguieron y dispersaron a muchos judíos creyentes, los cuales una vez establecidos difundieron el evangelio.


11.20, 21 Fue en Antioquía donde los cristianos comenzaron su misión mundial y donde los creyentes agresivamente predicaron a los gentiles (a los que no eran judíos que no adoraban a Dios). Felipe predicó en Samaria, pero los samaritanos eran en parte judíos (8.5); Pedro predicó a Cornelio, pero él ya rendía culto a Dios (10.2). Los creyentes esparcidos al inicio de la persecución en Jerusalén, difundían el evangelio entre los judíos en los lugares a los que llegaban (11.19). Ahora los creyentes empezaban a anunciar activamente las buenas nuevas con los gentiles.


11.22 A excepción de Jerusalén, Antioquía jugó un papel muy importante en la iglesia primitiva, más que cualquier otra ciudad. Después de Roma y Alejandría, Antioquía fue la ciudad más grande en el mundo romano. En Antioquía se fundó la primera iglesia gentil y fue allí donde a los creyentes se les llamó cristianos por primera vez (11.26). Pablo usó la ciudad como punto de partida para sus viajes misioneros. Antioquía era el centro de adoración para varios cultos paganos que promovían la inmoralidad sexual y otras formas de maldad comunes a religiones paganas. También fue un centro comercial vital, la puerta al mundo oriental. Antioquía fue una ciudad clave para Roma y la iglesia primitiva.


11.22-26 Bernabé nos da un ejemplo maravilloso de cómo ayudar a los nuevos cristianos. Demostró una fe sólida; ministró con alegría, bondad y estímulo; y les enseñó lecciones acerca de Dios. Tome en cuenta a Bernabé cuando vea nuevos creyentes y piense en cómo ayudarles a crecer en su fe.


11.25 A Pablo lo enviaron a su hogar en Tarso para protegerlo del peligro después de que su conversión causó un alboroto entre líderes judíos en Jerusalén (9.30). Allí permaneció algunos años antes de que Bernabé lo fuera a buscar para ayudar a la iglesia en Antioquía.


11.26 La joven iglesia de Antioquía fue una mezcla curiosa de judíos (que hablaban griego o arameo) y gentiles. Es significativo que aquí se les llamó por primera vez cristianos a los creyentes, porque todo lo que tenían en común era Cristo. Ni la raza, cultura ni siquiera el idioma. Cristo puede traspasar todos los límites y unificar a las personas.


11.26 Bernabé y Pablo permanecieron en Antioquía durante todo un año enseñando a los nuevos creyentes. Pudieron haber ido a otras ciudades nuevas, pero vieron la necesidad de preparar y conservar los resultados. ¿Ha ayudado a alguien para que pueda creer en Dios? Use tiempo en la enseñanza y la motivación que necesita esa persona. ¿Es usted un nuevo creyente? Recuerde, apenas comienza en su vida cristiana. Su fe necesita crecer y madurar a través del estudio y aprendizaje constante de la Biblia.


11.27,28 No solo hubo profetas en el Antiguo Testamento, sino también en la iglesia primitiva. Su papel fue presentar la voluntad de Dios a las personas e instruirlas en la Palabra de Dios. Algunos, como el caso de Agabo, tenían el don de predecir el futuro.


11.28, 29 Hubo una seria hambruna durante el reinado del emperador romano Claudio (41–54 d.C.) debido a una sequía que se extendió en gran parte del Imperio Romano durante varios años. Es interesante notar que la iglesia de Antioquía ayudó a la iglesia de Jerusalén. La iglesia hija creció lo suficiente como para ayudar a la iglesia establecida.


11.29 La gente de Antioquía se sintió motivada a dar con generosidad porque se encargaron de las necesidades de otros. Esto es lo que la Biblia menciona como «dador alegre» (2 Corintios 9.7). Desinterés en dar refleja la falta de preocupación por las necesidades de otros. Concentre su interés en los necesitados y se verá motivado a dar.


11.30 Los ancianos se elegían para dirigir los asuntos de la congregación. En este aspecto, no se sabe mucho acerca de sus responsabilidades, pero al parecer su papel principal era satisfacer las necesidades de los creyentes. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960.