LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 23 DE FEBRERO. Números 8, 9, 10
Aarón enciende las lámparas
8
1Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Habla a Aarón y dile: Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán hacia adelante del candelero. 3Y Aarón lo hizo así; encendió hacia la parte anterior del candelero sus lámparas, como Jehová lo mandó a Moisés. 4Y esta era la hechura del candelero, de oro labrado a martillo; desde su pie hasta sus flores era labrado a martillo; conforme al modelo que Jehová mostró a Moisés, así hizo el candelero.
Consagración de los levitas
5También Jehová habló a Moisés, diciendo: 6Toma a los levitas de entre los hijos de Israel, y haz expiación por ellos. 7Así harás para expiación por ellos: Rocía sobre ellos el agua de la expiación, y haz pasar la navaja sobre todo su cuerpo, y lavarán sus vestidos, y serán purificados. 8Luego tomarán un novillo, con su ofrenda de flor de harina amasada con aceite; y tomarás otro novillo para expiación. 9Y harás que los levitas se acerquen delante del tabernáculo de reunión, y reunirás a toda la congregación de los hijos de Israel. 10Y cuando hayas acercado a los levitas delante de Jehová, pondrán los hijos de Israel sus manos sobre los levitas; 11y ofrecerá Aarón los levitas delante de Jehová en ofrenda de los hijos de Israel, y servirán en el ministerio de Jehová. 12Y los levitas pondrán sus manos sobre las cabezas de los novillos; y ofrecerás el uno por expiación, y el otro en holocausto a Jehová, para hacer expiación por los levitas. 13Y presentarás a los levitas delante de Aarón, y delante de sus hijos, y los ofrecerás en ofrenda a Jehová.
14Así apartarás a los levitas de entre los hijos de Israel, y serán míos los levitas. 15Después de eso vendrán los levitas a ministrar en el tabernáculo de reunión; serán purificados, y los ofrecerás en ofrenda. 16Porque enteramente me son dedicados a mí los levitas de entre los hijos de Israel, en lugar de todo primer nacido; los he tomado para mí en lugar de los primogénitos de todos los hijos de Israel. 17Porque mío es todo primogénito de entre los hijos de Israel, así de hombres como de animales; desde el día que yo herí a todo primogénito en la tierra de Egipto, los santifiqué para mí. 18Y he tomado a los levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel. 19Y yo he dado en don los levitas a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para que ejerzan el ministerio de los hijos de Israel en el tabernáculo de reunión, y reconcilien a los hijos de Israel; para que no haya plaga en los hijos de Israel, al acercarse los hijos de Israel al santuario.
20Y Moisés y Aarón y toda la congregación de los hijos de Israel hicieron con los levitas conforme a todas las cosas que mandó Jehová a Moisés acerca de los levitas; así hicieron con ellos los hijos de Israel. 21Y los levitas se purificaron, y lavaron sus vestidos; y Aarón los ofreció en ofrenda delante de Jehová, e hizo Aarón expiación por ellos para purificarlos. 22Así vinieron después los levitas para ejercer su ministerio en el tabernáculo de reunión delante de Aarón y delante de sus hijos; de la manera que mandó Jehová a Moisés acerca de los levitas, así hicieron con ellos.
23Luego habló Jehová a Moisés, diciendo: 24Los levitas de veinticinco años arriba entrarán a ejercer su ministerio en el servicio del tabernáculo de reunión. 25Pero desde los cincuenta años cesarán de ejercer su ministerio, y nunca más lo ejercerán. 26Servirán con sus hermanos en el tabernáculo de reunión, para hacer la guardia, pero no servirán en el ministerio. Así harás con los levitas en cuanto a su ministerio.
Celebración de la pascua
9
1Habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, en el mes primero, diciendo: 2Los hijos de Israel celebrarán la pascua a su tiempo. 3El decimocuarto día de este mes, entre las dos tardes, la celebraréis a su tiempo; conforme a todos sus ritos y conforme a todas sus leyes la celebraréis. 4Y habló Moisés a los hijos de Israel para que celebrasen la pascua. 5Celebraron la pascua en el mes primero, a los catorce días del mes, entre las dos tardes, en el desierto de Sinaí; conforme a todas las cosas que mandó Jehová a Moisés, así hicieron los hijos de Israel. 6Pero hubo algunos que estaban inmundos a causa de muerto, y no pudieron celebrar la pascua aquel día; y vinieron delante de Moisés y delante de Aarón aquel día, 7y le dijeron aquellos hombres: Nosotros estamos inmundos por causa de muerto; ¿por qué seremos impedidos de ofrecer ofrenda a Jehová a su tiempo entre los hijos de Israel? 8Y Moisés les respondió: Esperad, y oiré lo que ordena Jehová acerca de vosotros.
9Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 10Habla a los hijos de Israel, diciendo: Cualquiera de vosotros o de vuestros descendientes, que estuviere inmundo por causa de muerto o estuviere de viaje lejos, celebrará la pascua a Jehová. 11En el mes segundo, a los catorce días del mes, entre las dos tardes, la celebrarán; con panes sin levadura y hierbas amargas la comerán. 12No dejarán del animal sacrificado para la mañana, ni quebrarán hueso de él; conforme a todos los ritos de la pascua la celebrarán. 13Mas el que estuviere limpio, y no estuviere de viaje, si dejare de celebrar la pascua, la tal persona será cortada de entre su pueblo; por cuanto no ofreció a su tiempo la ofrenda de Jehová, el tal hombre llevará su pecado. 14Y si morare con vosotros extranjero, y celebrare la pascua a Jehová, conforme al rito de la pascua y conforme a sus leyes la celebrará; un mismo rito tendréis, tanto el extranjero como el natural de la tierra.
La nube sobre el tabernáculo
(Ex. 40.34–38)
15El día que el tabernáculo fue erigido, la nube cubrió el tabernáculo sobre la tienda del testimonio; y a la tarde había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana. 16Así era continuamente: la nube lo cubría de día, y de noche la apariencia de fuego. 17Cuando se alzaba la nube del tabernáculo, los hijos de Israel partían; y en el lugar donde la nube paraba, allí acampaban los hijos de Israel. 18Al mandato de Jehová los hijos de Israel partían, y al mandato de Jehová acampaban; todos los días que la nube estaba sobre el tabernáculo, permanecían acampados. 19Cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo muchos días, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Jehová, y no partían. 20Y cuando la nube estaba sobre el tabernáculo pocos días, al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían. 21Y cuando la nube se detenía desde la tarde hasta la mañana, o cuando a la mañana la nube se levantaba, ellos partían; o si había estado un día, y a la noche la nube se levantaba, entonces partían. 22O si dos días, o un mes, o un año, mientras la nube se detenía sobre el tabernáculo permaneciendo sobre él, los hijos de Israel seguían acampados, y no se movían; mas cuando ella se alzaba, ellos partían. 23Al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían, guardando la ordenanza de Jehová como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.
Las trompetas de plata
10
1Jehová habló a Moisés, diciendo: 2Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las harás, las cuales te servirán para convocar la congregación, y para hacer mover los campamentos. 3Y cuando las tocaren, toda la congregación se reunirá ante ti a la puerta del tabernáculo de reunión. 4Mas cuando tocaren sólo una, entonces se congregarán ante ti los príncipes, los jefes de los millares de Israel. 5Y cuando tocareis alarma, entonces moverán los campamentos de los que están acampados al oriente. 6Y cuando tocareis alarma la segunda vez, entonces moverán los campamentos de los que están acampados al sur; alarma tocarán para sus partidas. 7Pero para reunir la congregación tocaréis, mas no con sonido de alarma. 8Y los hijos de Aarón, los sacerdotes, tocarán las trompetas; y las tendréis por estatuto perpetuo por vuestras generaciones. 9Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos. 10Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios.
Los israelitas salen de Sinaí
11En el año segundo, en el mes segundo, a los veinte días del mes, la nube se alzó del tabernáculo del testimonio. 12Y partieron los hijos de Israel del desierto de Sinaí según el orden de marcha; y se detuvo la nube en el desierto de Parán. 13Partieron la primera vez al mandato de Jehová por medio de Moisés. 14La bandera del campamento de los hijos de Judá comenzó a marchar primero, por sus ejércitos; y Naasón hijo de Aminadab estaba sobre su cuerpo de ejército. 15Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Isacar, Natanael hijo de Zuar. 16Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Zabulón, Eliab hijo de Helón.
17Después que estaba ya desarmado el tabernáculo, se movieron los hijos de Gersón y los hijos de Merari, que lo llevaban. 18Luego comenzó a marchar la bandera del campamento de Rubén por sus ejércitos; y Elisur hijo de Sedeur estaba sobre su cuerpo de ejército. 19Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Simeón, Selumiel hijo de Zurisadai. 20Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Gad, Eliasaf hijo de Deuel.
21Luego comenzaron a marchar los coatitas llevando el santuario; y entretanto que ellos llegaban, los otros acondicionaron el tabernáculo. 22Después comenzó a marchar la bandera del campamento de los hijos de Efraín por sus ejércitos; y Elisama hijo de Amiud estaba sobre su cuerpo de ejército. 23Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur. 24Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni.
25Luego comenzó a marchar la bandera del campamento de los hijos de Dan por sus ejércitos, a retaguardia de todos los campamentos; y Ahiezer hijo de Amisadai estaba sobre su cuerpo de ejército. 26Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrán. 27Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Neftalí, Ahira hijo de Enán. 28Este era el orden de marcha de los hijos de Israel por sus ejércitos cuando partían.
29Entonces dijo Moisés a Hobab, hijo de Ragüel madianita, su suegro: Nosotros partimos para el lugar del cual Jehová ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros, y te haremos bien; porque Jehová ha prometido el bien a Israel. 30Y él le respondió: Yo no iré, sino que me marcharé a mi tierra y a mi parentela. 31Y él le dijo: Te ruego que no nos dejes; porque tú conoces los lugares donde hemos de acampar en el desierto, y nos serás en lugar de ojos. 32Y si vienes con nosotros, cuando tengamos el bien que Jehová nos ha de hacer, nosotros te haremos bien.
33Así partieron del monte de Jehová camino de tres días; y el arca del pacto de Jehová fue delante de ellos camino de tres días, buscándoles lugar de descanso. 34Y la nube de Jehová iba sobre ellos de día, desde que salieron del campamento.
35Cuando el arca se movía, Moisés decía: Levántate, oh Jehová, y sean dispersados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen. 36Y cuando ella se detenía, decía: Vuelve, oh Jehová, a los millares de millares de Israel. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 23 DE FEBRERO. Marcos 5: 1 – 20.
El endemoniado gadareno
(Mt. 8.28–34; Lc. 8.26–39)
5
1Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. 2Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, 3que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. 4Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar. 5Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. 6Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. 7Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. 8Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. 9Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. 10Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región. 11Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. 12Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 13Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.
14Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido. 15Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. 16Y les contaron los que lo habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. 17Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. 18Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él. 19Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. 20Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban. Amen
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 22 DE Números 8, 9, 10
Capítulo 8
8.1–4 El candelabro proporcionaba luz para los sacerdotes cuando llevaban a cabo sus deberes. La luz era además una expresión de la presencia de Dios. Jesús dijo: «Yo soy la luz del mundo» (Juan 8.12). El candelabro dorado es todavía uno de los mayores símbolos de la fe judía.
8.25, 26 ¿Por qué se suponía que los levitas tenían que retirarse a la edad de cincuenta años? Las razones eran probablemente más prácticas que teológicas. (1) Transportar el tabernáculo y su mobiliario a lo largo del desierto requería fuerza. Los jóvenes podían realizar mejor el trabajo de levantar estos objetos pesados. (2) Los levitas mayores de cincuenta años no dejaban de trabajar del todo, se les permitía asistir con varias tareas livianas en el tabernáculo. Esto ayudaba a los más jóvenes a asumir más responsabilidades y permitía que los de mayor edad pudieran instruirlos y aconsejarlos.
Capítulo 9
9.2 Esta es la segunda celebración de la Pascua. La primera fue instituida en Egipto y registrada en Éxodo 12. La Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura eran una ceremonia religiosa de ocho días de duración (Levítico 23.5, 6) que conmemoraban la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto por medio del poder de Dios.
9.6-12 Algunos hombres vinieron a Moisés debido al apuro que enfrentaban: ellos estaban «inmundos» por haber tenido contacto con un muerto (o entrar a la casa de una persona que había muerto) y no podrían participar en la cena de la Pascua. Observe que Dios no ajustó los requerimientos de la Pascua. Las normas de santidad se mantuvieron, y no se les permitió participar. Pero Dios hizo una excepción y permitió que los hombres celebraran la Pascua en una fecha posterior. Esto mantuvo los requerimientos sagrados de la Pascua mientras que permitió que los hombres participaran en la fiesta, un deber para todos los hombres israelitas. En ocasiones nos enfrentamos a verdaderas situaciones difíciles donde la solución más obvia nos puede causar un compromiso con las normas de Dios. Como Moisés, debemos utilizar la sabiduría y la oración para alcanzar una solución viable.
9.14 A veces estamos tentados de excusar a los que no son cristianos de seguir la guía de Dios para la vida. La navidad y el día de resurrección, por ejemplo, a menudo tienen otros significados para ellos. No esperamos que entiendan la cuaresma. Sin embargo, se esperaba que los extranjeros siguieran las mismas leyes y ordenanzas de los israelitas. Dios no tenía normas diferentes para los que no eran creyentes, ni tampoco las tiene hoy. La frase «un mismo rito tendréis» enfatiza que estaban bajo los mandamientos y las promesas de Dios. Él escogió a Israel por un propósito especial: ser un ejemplo de cómo una nación podía, y debía, seguirlo. Su objeto, sin embargo, era que todos lo obedeciéramos y lo adoráramos.
9.15-22 Una columna de nube en el día y de fuego en la noche guiaba y protegía a los israelitas conforme viajaban a través del desierto. Algunas personas dicen que esta columna pudo haber sido un tazón de alquitrán encendido cuyo humo era visible durante el día y cuyo fuego podía ser visto en la noche. Sin embargo, un tazón de alquitrán no podría haberse levantado solo y marchado delante del pueblo y la Biblia es clara al decir que la nube y el fuego se movían de acuerdo con la voluntad de Dios. La nube y el fuego no eran meramente fenómenos naturales; eran vehículos de la presencia de Dios y evidencia visible del movimiento y dirección de su pueblo.
9.23 Los israelitas viajaron y acamparon conforme Dios los guiaba. Cuando usted sigue la dirección de Dios, sabe que está donde Dios quiere que esté, ya sea que esté viajando o establecido en un lugar. Usted está físicamente en alguna parte en este mismo momento. En lugar de orar, «Dios, ¿ahora que quieres que haga?» pregunte, «Dios, ¿qué es lo que quieres que haga mientras estoy aquí en este lugar?» La dirección de Dios no es sólo para su próximo gran movimiento, Él tiene un propósito al colocarlo donde se encuentra ahora. Comience a comprender el propósito de Dios para su vida al descubrir ¡qué es lo que Él desea que haga ahora mismo!
Capítulo 10
10.1-10 Las dos trompetas de plata se usaban para coordinar a las tribus en su traslado por el desierto. Para mantener a tantas personas en formación ordenada hacían falta comunicación clara y control. El toque de la trompeta también recordaba a Israel de la protección de Dios sobre ellos.
10.21 Aquellos que viajan, se trasladan o se enfrentan nuevos retos saben lo que es estar desarraigados. La vida está llena de cambios, y pocas cosas permanecen estables. Los israelitas estuvieron viajando constantemente a través del desierto. Pudieron manejar estos cambios debido exclusivamente a que la presencia de Dios estuvo siempre con ellos en el tabernáculo. El tabernáculo portátil significaba cómo Dios y su pueblo se movían juntos. Para nosotros, la estabilidad no significa ausencia de cambios, sino movernos con Dios en cualquier circunstancia.
10.29-32 Al hacer un cumplido sobre sus habilidades en el desierto, Moisés le hizo saber a Hobab que lo necesitaba. Los demás pueden no saber que los aprecia si no les dice que son importantes para usted. El felicitar a los que lo merecen construye relaciones duraderas y ayuda a que los demás sepan que son valiosos para otros. Piense en los que lo han ayudado en este mes. ¿Qué puede hacer para que sepan cuánto los necesita y los aprecia?
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 22 DE FEBRERO. Marcos 5: 1 – 20.
Capítulo 5
5.1, 2 Aunque no estamos seguros a qué se debe la posesión demoníaca, sabemos que los demonios usan el cuerpo en forma destructiva para distorsionar y destruir la relación y la semejanza del hombre con Dios. Aun hoy en día los demonios son peligrosos, poderosos y destructivos. Aunque es importante que reconozcamos su actividad maligna, debemos mantenernos alejados de ellos y evitar cualquiera relación con las fuerzas demoníacas o el ocultismo, aunque sea por curiosidad (véase Deuteronomio 18.10–12). Si resistimos al diablo y sus influencias, huirá de nosotros (Santiago 4.7).
5.9 El demonio dijo que su nombre era «Legión». Una legión era la unidad más grande en el ejército romano y consistía entre tres mil y seis mil soldados. Es obvio que este hombre no estaba poseído de un solo demonio, sino de muchos.
5.10 A menudo, Marcos resalta la sobrenatural lucha entre Jesús y Satanás. La meta de los demonios era, y sigue siendo, controlar a los humanos en los que habitaban; la meta de Jesús era, y es, la liberación de esas personas del pecado y del control de Satanás. Los demonios sabían que no tenían poder sobre Jesús; por eso cuando lo vieron le rogaron que no los enviara a un lugar distante (llamado «abismo» en Lucas 8.31). Jesús accedió (5.13), pero puso fin a su obra destructiva entre los hombres. Pudo haberlos enviado al infierno, pero no lo hizo porque la hora del juicio aún no había llegado. Al final, por supuesto, todos los demonios serán enviados al fuego eterno (Mateo 25.41).
5.11 De acuerdo con la Ley del Antiguo Testamento (Levítico 11.7), los cerdos eran animales «inmundos». Esto significa que los judíos no los comían y ni siquiera los tocaban. Este incidente ocurrió al sudeste del mar de Galilea, en la región de los gadarenos, habitada por gentiles, lo que explica por qué aparece en este relato un hato de cerdos.
5.17 Después de tan maravilloso milagro de salvarle la vida a un hombre, ¿por qué la gente quiso que Jesús se fuera de allí? Le pidieron que se fuera porque estaban atemorizados de su poder sobrenatural, poder que parecía incontrolable. Es posible que también hayan temido que Jesús continuara eliminando sus fuentes de subsistencia por lo que hizo con sus cerdos. Preferían su fuente de ingresos y su seguridad.
5.19 Jesús le dijo al hombre que fuera a sus amigos y les hablara de su milagrosa sanidad. Muchas veces Jesús solicitó de quienes recibieron sanidad que no se lo dijeran a nadie. ¿Por qué este cambio? He aquí unas posibles respuestas: (1) El hombre poseído de demonios estaba solo e incapacitado para hablar. Contar a otros lo que Jesús había hecho por él probaría su liberación. (2) Esta era una región mayormente gentil y pagana, por lo cual Jesús no esperaba que le siguieran grandes multitudes ni líderes religiosos que se le opusieran. (3) Al enviar al hombre con estas buenas noticias, Jesús expandía su ministerio a pueblos gentiles.
5.19, 20 Este hombre fue un poseído de demonios, pero ahora era un ejemplo viviente del poder de Jesús. Quiso irse con Jesús, pero Él le dijo que se fuera a su casa y contara su historia a los suyos. Si usted ha experimentado el poder de Jesús, también es un ejemplo viviente. ¿Es entusiasta como aquel hombre para dar las buenas nuevas a los que le rodean? Así como hablamos a otros de un médico que sana determinada enfermedad física, debemos hablar de Cristo, el que sana nuestros pecados.
5.20 La región de las Diez Ciudades, llamada Decápolis, estaba ubicada al sudeste del mar de Galilea. Diez ciudades, cada una con su gobierno independiente, formaban una alianza para protegerse y aumentar el comercio. Varios siglos antes las fundaron mercaderes griegos e inmigrantes. Aunque también había judíos por allí, eran una minoría. Muchos de estas diez ciudades siguieron a Jesús (Mateo 4.25). Comentario de la Biblia del Diario Vivir. RVR 1960.
