Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 27 DE Septiembre, Isaías 10,11,12,

Capítulo 10

1¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía, 2para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos! 3¿Y qué haréis en el día del castigo? ¿A quién os acogeréis para que os ayude, cuando venga de lejos el asolamiento? ¿En dónde dejaréis vuestra gloria? 4Sin mí se inclinarán entre los presos, y entre los muertos caerán. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.

 Asiria, instrumento de Dios

5Oh Asiria, vara y báculo de mi furor, en su mano he puesto mi ira. 6Le mandaré contra una nación pérfida, y sobre el pueblo de mi ira le enviaré, para que quite despojos, y arrebate presa, y lo ponga para ser hollado como lodo de las calles. 7Aunque él no lo pensará así, ni su corazón lo imaginará de esta manera, sino que su pensamiento será desarraigar y cortar naciones no pocas. 8Porque él dice: Mis príncipes, ¿no son todos reyes? 9¿No es Calno como Carquemis, Hamat como Arfad, y Samaria como Damasco? 10Como halló mi mano los reinos de los ídolos, siendo sus imágenes más que las de Jerusalén y de Samaria; 11como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿no haré también así a Jerusalén y a sus ídolos?

12Pero acontecerá que después que el Señor haya acabado toda su obra en el monte de Sion y en Jerusalén, castigará el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, y la gloria de la altivez de sus ojos. 13Porque dijo: Con el poder de mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría, porque he sido prudente; quité los territorios de los pueblos, y saqueé sus tesoros, y derribé como valientes a los que estaban sentados; 14y halló mi mano como nido las riquezas de los pueblos; y como se recogen los huevos abandonados, así me apoderé yo de toda la tierra; y no hubo quien moviese ala, ni abriese boca y graznase.

15¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta? ¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve? ¡Como si el báculo levantase al que lo levanta; como si levantase la vara al que no es leño! 16Por esto el Señor, Jehová de los ejércitos, enviará debilidad sobre sus robustos, y debajo de su gloria encenderá una hoguera como ardor de fuego. 17Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama, que abrase y consuma en un día sus cardos y sus espinos. 18La gloria de su bosque y de su campo fértil consumirá totalmente, alma y cuerpo, y vendrá a ser como abanderado en derrota. 19Y los árboles que queden en su bosque serán en número que un niño los pueda contar.

20Acontecerá en aquel tiempo, que los que hayan quedado de Israel y los que hayan quedado de la casa de Jacob, nunca más se apoyarán en el que los hirió, sino que se apoyarán con verdad en Jehová, el Santo de Israel. 21El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte. 22Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, el remanente de él volverá; la destrucción acordada rebosará justicia. 23Pues el Señor, Jehová de los ejércitos, hará consumación ya determinada en medio de la tierra.

24Por tanto el Señor, Jehová de los ejércitos, dice así: Pueblo mío, morador de Sion, no temas de Asiria. Con vara te herirá, y contra ti alzará su palo, a la manera de Egipto; 25mas de aquí a muy poco tiempo se acabará mi furor y mi enojo, para destrucción de ellos. 26Y levantará Jehová de los ejércitos azote contra él como la matanza de Madián en la peña de Oreb, y alzará su vara sobre el mar como hizo por la vía de Egipto. 27Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción.

28Vino hasta Ajat, pasó hasta Migrón; en Micmas contará su ejército. 29Pasaron el vado; se alojaron en Geba; Ramá tembló; Gabaa de Saúl huyó. 30Grita en alta voz, hija de Galim; haz que se oiga hacia Lais, pobrecilla Anatot. 31Madmena se alborotó; los moradores de Gebim huyen. 32Aún vendrá día cuando reposará en Nob; alzará su mano al monte de la hija de Sion, al collado de Jerusalén. 33He aquí el Señor, Jehová de los ejércitos, desgajará el ramaje con violencia, y los árboles de gran altura serán cortados, y los altos serán humillados. 34Y cortará con hierro la espesura del bosque, y el Líbano caerá con estruendo.

 Reinado justo del Mesías

Capitulo 11

1Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. 2Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. 3Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; 4sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. 5Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.

6Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. 7La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. 8Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. 9No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.

10Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.

11Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar. 12Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra. 13Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín; 14sino que volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón los obedecerán. 15Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto; y levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias. 16Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto.

 Cántico de acción de gracias

Capitulo 12

1En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado. 2He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí. 3Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación. 4Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. 5Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra. 6Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 27 DE Septiembre, Gálatas 5

Estad firmes en la libertad

Capítulo 5

1Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. 2He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. 3Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley. 4De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído. 5Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; 6porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor. 7Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad? 8Esta persuasión no procede de aquel que os llama. 9Un poco de levadura leuda toda la masa. 10Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo; mas el que os perturba llevará la sentencia, quienquiera que sea. 11Y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? En tal caso se ha quitado el tropiezo de la cruz. 12¡Ojalá se mutilasen los que os perturban!

13Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. 14Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 15Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.

 Las obras de la carne y el fruto del Espíritu

16Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 17Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. 18Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 19Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. 22Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

25Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 26No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros. Amen.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 27 DE Septiembre, Isaías 10,11,12,

Capítulo 10

10.1 Dios juzgará a los jueces corruptos y a los que dictan leyes injustas. Los que oprimen a otros serán oprimidos. No basta con vivir en una tierra fundada en la justicia, cada individuo debe tratar con justicia al pobre y al indefenso. No delegue su responsabilidad a su nación ni a su iglesia. Usted es responsable de sus actos ante Dios.

10.7 A pesar de que Asiria no sabía que era parte del plan de Dios, Él la usó para juzgar a su pueblo. Dios lleva a cabo sus planes en la historia a pesar de la gente o de las naciones que lo rechazan. ¡No solo estableció el mundo y lo dejó que se las arreglara por su cuenta! Debido a que nuestro Dios todopoderoso y soberano sigue hoy con el dominio de todo, nos sentimos seguros incluso en un mundo tan cambiante.

10.9 Calno, Carquemis, Hamat, Arfad, Samaria y Damasco fueron ciudades que Asiria conquistó. Con la seguridad de grandes victorias que ensancharían su imperio, el rey de Asiria dio su arrogante discurso. Ya Asiria había conquistado varias ciudades y pensó que derrotarían a Judá al igual que las demás. Muy poco sabía el rey que estaba bajo la mano poderosa de Dios.

10.10 Samaria y Jerusalén tenían tantos ídolos que eran impotentes ante la máquina militar asiria. Solo el Dios del universo podía derrotar a Asiria, pero no sin antes usar a los asirios para sus propósitos.

10.12 Pronto se cumplió la profecía sobre el juicio de los asirios. En el año 710 a.C., el ángel de Jehová mató a ciento ochenta y cinco mil soldados asirios (37.36, 37). Más tarde, el Imperio Asirio cayó ante Babilonia para nunca volverse a levantar como potencia mundial.

10.12 Los asirios fueron soberbios. Pensaron que todo lo lograron gracias a su poder. Los logros pueden distorsionar nuestra perspectiva si no reconocemos que Dios es el que cumple sus propósitos a través de nosotros. Cuando pensamos que somos lo bastante fuertes para hacer cualquier cosa, estamos condenados al fracaso ya que la soberbia nos ha cegado a la realidad de que Dios tiene el control supremo.

10.15 Ningún instrumento ni herramienta lleva a cabo su propósito sin una gran fuerza. Los asirios fueron instrumentos en las manos de Dios, pero fracasaron en reconocerlo. Cuando una herramienta se envanece por tener más poder que el que la usa, está en peligro de ser desechada. Solo somos útiles en el grado que permitamos que Dios nos utilice.

10.17 La caída de Asiria aconteció en 612 a.C. con la destrucción de Nínive, la ciudad capital. Asiria fue el instrumento que Dios usó para castigar a Israel, pero también la juzgaría por su maldad. Nadie escapa al castigo de Dios por el pecado, ni siquiera la nación más poderosa (Salmo 2).

10.20, 21 Luego que el ejército de Asiria fue destruido, un grupo pequeño del pueblo de Dios dejaría de depender de Asiria y comenzaría a confiar en Dios. Este remanente sería solo una fracción de la población anterior de Israel: véase Esdras 2.64, 65 para el pequeño número que regresó a Judá (véase también 11.10–16).

10.20,21 A los que permanecieron fieles a Dios a pesar de los horrores de la invasión se les llama el remanente. La clave para ser parte del remanente era la fe. No basta con ser un descendiente de Abraham, vivir en la tierra prometida y confiar en Dios en su tiempo. ¿Confía usted en su herencia cristiana, en los rituales de adoración o en experiencias pasadas para estar a bien con Dios? La clave de estar separado para Dios es la fe en Él.

10.28–34 El orden en que se nombraron estas ciudades nos da una idea aproximada de la ruta que tomarían los asirios en su invasión contra Judá en 701 a.C. Partirían de Ajat (tal vez Hai) en la frontera norte con Nob (a solo 3 km de Jerusalén).


Capítulo 11

11.1–9 Asiria sería como un árbol cortado a la altura de su poder (10.33, 34), para no levantarse jamás. Judá (del linaje real de David) la cortarían como un árbol reducido al tronco. Sin embargo, a partir de ese tronco surgiría un vástago: el Mesías. Sería más grande que el árbol original y llevaría mucho más fruto. El Mesías es el cumplimiento de la promesa de Dios, de que un descendiente de David gobernaría para siempre (2 Samuel 7.16).

11.3-5 Dios juzgará con justicia y con equidad. Cuánto anhelamos que los demás nos traten con justicia, pero, ¿la damos nosotros? Odiamos a quienes basan sus juicios en la apariencia, en la falsa evidencia o en los rumores. Pero, ¿somos rápidos para juzgar a otros utilizando esas normas? Solo Cristo puede ser el perfecto Juez justo, y solo cuando Él gobierne nuestros corazones aprenderemos a tratar a los demás con justicia, así como deseamos que no traten a nosotros.

11.4,5 Judá se corrompió y ahora la rodeaban potencias extranjeras hostiles. La nación necesitaba con desesperación un avivamiento de justicia, equidad y fidelidad. Necesitaban volverse del egoísmo y mostrar justicia al pobre y al oprimido. La justicia que Dios valora es más que refrenarse de pecar. Es darse activamente a otros y ofrecerles la ayuda que necesitan.

11.6–10 Aún no había venido una época de oro, un tiempo de paz donde los niños podrían jugar con animales que antes eran peligrosos. Todo esto no se cumplió con la primera venida de Cristo. Por ejemplo, la naturaleza no ha vuelto a su balance y armonía originales (véase Romanos 8.9–22). Esta paz perfecta solo será posible cuando Cristo reine sobre la tierra.

11.11 ¿Cuándo volverá a su tierra este remanente del pueblo de Dios? La profecía del Antiguo Testamento a menudo se aplica tanto al futuro cercano como al distante. Judá iría pronto al cautiverio de Babilonia y un remanente regresaría a Jerusalén en 537 a.C. por el decreto de Ciro. En las eras venideras, sin embargo, el pueblo de Dios se dispersaría por todo el mundo. Estas ciudades representan las cuatro puntos del mundo conocido: Hamat en el norte, Egipto en el sur, Asiria en el este y las costas del mar en el oeste. Al final, el pueblo de Dios se reunirá cuando Cristo venga a reinar sobre la tierra.

11.13 Efraín es la tribu dominante del norte. Se usa como otro nombre para Israel, el reino del norte.

11.14 Edom, Moab y Amón eran tres países que colindaban con Judá (junto con Filistea). Fueron las naciones que se regocijaron con la derrota de Judá y le quitaron sus tierras.

11.15, 16 Isaías habla de un nuevo o un segundo Éxodo cuando Dios lleve de regreso a su pueblo esparcido a Israel y el Mesías venga a gobernar el mundo. Dios secó el Mar Rojo para que los israelitas pudieran cruzarlo camino a la tierra prometida (Éxodo 14). Secó el río Jordán para que la nación entrara a la tierra (Josué 3). Dios volverá a facilitar el camino de regreso para su pueblo.


Capítulo 12

12.1ss Este capítulo es un himno de alabanza, otra descripción gráfica del gozo de las personas cuando Jesucristo venga a reinar sobre la tierra. Aun ahora necesitamos expresar nuestra gratitud a Dios: agradecerle, alabarle y hablar a otros de Él. Debemos alabarlo desde lo profundo de nuestro corazón agradecido. Y debemos anunciar las buenas nuevas a los demás.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 27 DE Septiembre, Gálatas 5

Capítulo 5

5.1 Cristo murió para libertarnos del pecado y de una lista interminable de leyes y regulaciones. Cristo vino para liberarnos, no para hacer lo que queramos, lo que nos llevaría nuevamente a la esclavitud de nuestros deseos egoístas. Si no que, gracias a Cristo, somos libres y ahora estamos en condiciones de hacer lo que antes era imposible: vivir libre del egoísmo. Aquellos que apelan a su libertad para hacer lo que gusten o ser indulgentes con sus deseos, están cayendo en las garras del pecado. ¿Usa su libertad para sí mismo o en favor de otros?

5.2-4 Procurar ser salvos por guardar la ley y ser salvos por gracia son dos formas diferentes de acceso. «De nada os aprovechará Cristo» significa que la provisión de Cristo para nuestra salvación no servirá de nada si procuramos salvarnos a nosotros mismos. Obedecer la ley no le hace las cosas más fáciles a Dios para salvarnos. Todo lo que podemos hacer es aceptar su regalo de gracia por medio de la fe. Nuestras obras de servicio nunca pueden ser utilizadas para tratar de ganar el amor de Dios o su favor.

5.3,4 La circuncisión era un símbolo que indicaba el origen adecuado y que se hacía todo lo que la religión requiere. Ninguna cantidad de trabajo, disciplina o conducta moral puede salvarnos. Si una persona contaba con encontrar el favor de Dios por medio de la circuncisión, debería también obedecer el resto de todas las leyes de Dios. Si tratamos de salvarnos a nosotros mismos guardando todas las leyes de Dios sólo nos separaremos más de Él.

5.6 Somos salvos por la fe, no por las obras. Por lo tanto, el amor por otros y por Dios son la respuesta de aquellos que han sido perdonados. El perdón de Dios es completo y Jesús dice que aquellos que han sido perdonados mucho amarán mucho más (Lucas 7.47). Ya que la fe se expresa a través del amor, usted puede examinar su amor por otros que actúa como reflejo de su fe.

5.9 Una pequeña porción de levadura hace que toda la masa se leude. Sólo hace falta una persona mala para infectar a los demás.

5.11 La persecución probó que Pablo estaba predicando el evangelio. Si él hubiera predicado lo que los falsos maestros predicaban, nadie se hubiera sentido ofendido; pero como él enseñó la verdad, fue perseguido tanto por judíos como por los judaizantes. ¿Tiene amigos o seres queridos que lo rechazan porque está a favor de Cristo? Jesús dijo que no debiéramos sorprendernos si el mundo nos aborrecía, porque también lo aborrecieron a Él (Juan 15.18, 19). Así como Pablo fielmente siguió proclamando el mensaje de Jesucristo, siga cumpliendo con lo que Dios le ha encargado hacer, aun a pesar de los obstáculos que otros pudieran poner en su camino.

5.13 Pablo hizo una distinción entre la libertad para pecar y libertad para servir. La libertad para pecar no es libertad, porque nos esclaviza a Satanás, a otros o a nuestra propia naturaleza pecaminosa. Los cristianos, por el contrario, no debieran ser esclavos del pecado porque tienen la libertad para hacer lo correcto y glorificar a Dios por medio del servicio amoroso a otros.

5.14, 15 Cuando no estamos motivados por el amor, nos convertimos en críticos de otros. Dejamos de buscar lo bueno en los otros y vemos sólo faltas. Muy pronto la unidad de los creyentes se rompe. ¿Ha hablado usted a espaldas de alguien? ¿Ha enfatizado en otros las debilidades antes que sus lados fuertes? Tenga presente el mandato de Jesús de amar a otros de la manera que se ama usted (Mateo 22.39). Cuando note que se ha convertido en crítico de alguien, haga una lista de las cualidades positivas de esa persona. Y no diga nada a sus espaldas, si no estuviera dispuesto a decírselo en amor frente a frente.

5.16–18 Si sus deseos lo guían a las cualidades mencionadas en 5.22, 23 entonces usted puede deducir que el Espíritu Santo lo está guiando. Al mismo tiempo, debe tener cuidado en no confundir sus sentimientos con la dirección del Espíritu Santo. El ser guiados por el Espíritu Santo involucra el deseo de oír, predisposición para obedecer y la sensibilidad para discernir entre sus sentimientos y su diligencia para actuar. Que el Espíritu Santo guíe y controle su vida cada día. Luego las palabras de Cristo estarán en su mente, el amor de Cristo estará en sus acciones y el poder de Cristo lo ayudará a controlar sus deseos egoístas.

5.17 Pablo describe las dos fuerzas conflictivas en nosotros: el Espíritu Santo y la naturaleza pecaminosa (nuestros malos deseos o inclinaciones al mal, véase también 5.16, 19, 24). Pablo no dice que estas fuerzas sean iguales. El Espíritu Santo es mucho más fuerte, pero si nosotros dependemos de nuestra propia sabiduría tomaremos decisiones equivocadas. Si tratamos de seguir al Espíritu Santo en nuestro propio esfuerzo humano, fallaremos. Nuestra única vía a la libertad de nuestros deseos naturales hacia el mal es por medio del poder del Espíritu Santo (véanse Romanos 8.39, Efesios 4.23, 24; Colosenses 3.3–8).

5.19–21 Todos tenemos deseos naturales hacia el mal y no los podemos ignorar. A fin de seguir la guía del Espíritu Santo debemos enfrentarlos con decisión (crucificarlos, 5.24). Estos deseos incluyen pecados obvios tales como inmoralidad sexual y hechicería. También incluyen pecados menos obvios como la ambición, el odio y los celos. El ignorar nuestros pecados o rehusar enfrentarlos revela que no hemos recibido el don del Espíritu que guía y transforma nuestra vida.

5.22, 23 El fruto del Espíritu es la obra espontánea del Espíritu Santo en nosotros. El Espíritu produce estos rasgos del carácter que se encuentran en la naturaleza de Cristo. Ellos son el producto del control de Cristo, no podemos obtenerlo por tratar de llevarlos sin su ayuda. Si queremos que el fruto del Espíritu se desarrolle en nuestras vidas, debemos unir nuestra vida a la de Él (véase Juan 15.4, 5); debemos conocerlo, amarlo, recordarlo, imitarlo. El resultado será que cumpliremos con el propósito proyectado de la ley: amar a Dios y al prójimo. ¿Cuál de estas cualidades deseas que el Espíritu produzca en tu vida?

5.23 Debido a que el mismo Dios que envió la ley también envió al Espíritu, el resultado de una vida llena del Espíritu estará en armonía perfecta con la intención de la ley de Dios. Una persona que abunda con el fruto del Espíritu cumple la ley mucho mejor que una persona que observa los rituales y que tiene muy poco amor en su corazón.

5.24 Si queremos aceptar a Cristo como Salvador, debemos apartarnos de nuestro pecado y clavar voluntariamente nuestros malos deseos naturales a la cruz. Esto no significa, sin embargo, que nunca más volveremos a ver rasgos de estos deseos nuevamente. Como cristianos todavía tenemos la capacidad para pecar pero hemos sido liberados del poder del pecado y no debemos dejarnos dominar por él. Cada día debemos entregarle nuestras tendencias pecaminosas a Dios y a su control, clavándolas en la cruz de Cristo, y momento a momento aspirar el poder del Espíritu para sobreponernos a ellas (véanse 2.20; 6.14).

5.25 Dios está interesado en cada parte de nuestras vidas, no sólo espiritual. Al vivir por el poder del Espíritu Santo, debemos rendir cada aspecto de nuestra vida a Dios: emocional, física, social, intelectual, vocacional. Pablo dice: ¡Eres salvo, por lo tanto, vive de acuerdo a esta realidad! El Espíritu Santo es la fuente de su nueva vida, de modo que camine con Él. No permita que nada o nadie más determine sus valores y normas en cualquier área de su vida.

5.26 Todos necesitamos cierta medida de aprobación de otros, pero aquellos que se apartan de la senda de Dios, en busca de honores o para ganar popularidad, muestran que no son guiados por el Espíritu Santo. Aquellos que esperan la aprobación de Dios no necesitarán envidiar a otros. Por ser hijos e hijas de Dios, tenemos su Espíritu Santo como la garantía amorosa de su aprobación. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960.


 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 26 DE Septiembre, Isaías 7,8,9

Mensaje de Isaías a Acaz

Capitulo 7

1Aconteció en los días de Acaz hijo de Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá, que Rezín rey de Siria y Peka hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para combatirla; pero no la pudieron tomar. 2Y vino la nueva a la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado con Efraín. Y se le estremeció el corazón, y el corazón de su pueblo, como se estremecen los árboles del monte a causa del viento.

3Entonces dijo Jehová a Isaías: Sal ahora al encuentro de Acaz, tú, y Sear-jasub tu hijo, al extremo del acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador, 4y dile: Guarda, y repósate; no temas, ni se turbe tu corazón a causa de estos dos cabos de tizón que humean, por el ardor de la ira de Rezín y de Siria, y del hijo de Remalías. 5Ha acordado maligno consejo contra ti el sirio, con Efraín y con el hijo de Remalías, diciendo: 6Vamos contra Judá y aterroricémosla, y repartámosla entre nosotros, y pongamos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel. 7Por tanto, Jehová el Señor dice así: No subsistirá, ni será. 8Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezín; y dentro de sesenta y cinco años Efraín será quebrantado hasta dejar de ser pueblo. 9Y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalías. Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis.

10Habló también Jehová a Acaz, diciendo: 11Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandándola ya sea de abajo en lo profundo, o de arriba en lo alto. 12Y respondió Acaz: No pediré, y no tentaré a Jehová. 13Dijo entonces Isaías: Oíd ahora, casa de David. ¿Os es poco el ser molestos a los hombres, sino que también lo seáis a mi Dios? 14Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. 15Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno. 16Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada. 17Jehová hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días cuales nunca vinieron desde el día que Efraín se apartó de Judá, esto es, al rey de Asiria.

18Y acontecerá que aquel día silbará Jehová a la mosca que está en el fin de los ríos de Egipto, y a la abeja que está en la tierra de Asiria; 19y vendrán y acamparán todos en los valles desiertos, y en las cavernas de las piedras, y en todos los zarzales, y en todas las matas.

20En aquel día el Señor raerá con navaja alquilada, con los que habitan al otro lado del río, esto es, con el rey de Asiria, cabeza y pelo de los pies, y aun la barba también quitará. 21Acontecerá en aquel tiempo, que criará un hombre una vaca y dos ovejas; 22y a causa de la abundancia de leche que darán, comerá mantequilla; ciertamente mantequilla y miel comerá el que quede en medio de la tierra.

23Acontecerá también en aquel tiempo, que el lugar donde había mil vides que valían mil siclos de plata, será para espinos y cardos. 24Con saetas y arco irán allá, porque toda la tierra será espinos y cardos. 25Y a todos los montes que se cavaban con azada, no llegarán allá por el temor de los espinos y de los cardos, sino que serán para pasto de bueyes y para ser hollados de los ganados.

 Sea Jehová vuestro temor

Capitulo 8

1Me dijo Jehová: Toma una tabla grande, y escribe en ella con caracteres legibles tocante a Maher-salal-hasbaz. 2Y junté conmigo por testigos fieles al sacerdote Urías y a Zacarías hijo de Jeberequías. 3Y me llegué a la profetisa, la cual concibió, y dio a luz un hijo. Y me dijo Jehová: Ponle por nombre Maher-salal-hasbaz. 4Porque antes que el niño sepa decir: Padre mío, y Madre mía, será quitada la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria delante del rey de Asiria. 5Otra vez volvió Jehová a hablarme, diciendo: 6Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente, y se regocijó con Rezín y con el hijo de Remalías; 7he aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos, impetuosas y muchas, esto es, al rey de Asiria con todo su poder; el cual subirá sobre todos sus ríos, y pasará sobre todas sus riberas; 8y pasando hasta Judá, inundará y pasará adelante, y llegará hasta la garganta; y extendiendo sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel.

9Reuníos, pueblos, y seréis quebrantados; oíd, todos los que sois de lejanas tierras; ceñíos, y seréis quebrantados; disponeos, y seréis quebrantados. 10Tomad consejo, y será anulado; proferid palabra, y no será firme, porque Dios está con nosotros.

11Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y me enseñó que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo: 12No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. 13A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo. 14Entonces él será por santuario; pero a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalén. 15Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados; y se enredarán y serán apresados.

16Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos. 17Esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y en él confiaré. 18He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos por señales y presagios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos, que mora en el monte de Sion. 19Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? 20¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. 21Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto. 22Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas.

 Nacimiento y reinado del Mesías

Capitulo 9

1Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. 2El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. 3Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. 4Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián. 5Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego. 6Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. 7Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

 La ira de Jehová contra Israel

8El Señor envió palabra a Jacob, y cayó en Israel. 9Y la sabrá todo el pueblo, Efraín y los moradores de Samaria, que con soberbia y con altivez de corazón dicen: 10Los ladrillos cayeron, pero edificaremos de cantería; cortaron los cabrahigos, pero en su lugar pondremos cedros. 11Pero Jehová levantará los enemigos de Rezín contra él, y juntará a sus enemigos; 12del oriente los sirios, y los filisteos del poniente; y a boca llena devorarán a Israel. Ni con todo eso ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.

13Pero el pueblo no se convirtió al que lo castigaba, ni buscó a Jehová de los ejércitos. 14Y Jehová cortará de Israel cabeza y cola, rama y caña en un mismo día. 15El anciano y venerable de rostro es la cabeza; el profeta que enseña mentira, es la cola. 16Porque los gobernadores de este pueblo son engañadores, y sus gobernados se pierden. 17Por tanto, el Señor no tomará contentamiento en sus jóvenes, ni de sus huérfanos y viudas tendrá misericordia; porque todos son falsos y malignos, y toda boca habla despropósitos. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.

18Porque la maldad se encendió como fuego, cardos y espinos devorará; y se encenderá en lo espeso del bosque, y serán alzados como remolinos de humo. 19Por la ira de Jehová de los ejércitos se oscureció la tierra, y será el pueblo como pasto del fuego; el hombre no tendrá piedad de su hermano. 20Cada uno hurtará a la mano derecha, y tendrá hambre, y comerá a la izquierda, y no se saciará; cada cual comerá la carne de su brazo; 21Manasés a Efraín, y Efraín a Manasés, y ambos contra Judá. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 26 DE Septiembre, Gálatas 4

Capitulo 4

1Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; 2sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. 3Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. 4Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, 5para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. 6Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! 7Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

 Exhortación contra el volver a la esclavitud

8Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses; 9mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? 10Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. 11Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros.

12Os ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me hice como vosotros. Ningún agravio me habéis hecho. 13Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio; 14y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús. 15¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos. 16¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad? 17Tienen celo por vosotros, pero no para bien, sino que quieren apartaros de nosotros para que vosotros tengáis celo por ellos. 18Bueno es mostrar celo en lo bueno siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros. 19Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros, 20quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros.

 Alegoría de Sara y Agar

21Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? 22Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. 23Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. 24Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. 25Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. 26Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. 27Porque está escrito:

Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz;

Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto;

Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido.

 28Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. 29Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. 30Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. 31De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre. Amen. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 26 DE Septiembre, Isaías 7,8,9

Capítulo 7

7.1 Transcurría el año 734 a.C. y una alianza del reino del norte de Israel y Siria estaba a punto de atacar a Acaz, rey de Judá en Jerusalén. Temía por el posible final de su reinado y porque los ejércitos enemigos fueran a matar a mucha gente o se los llevaran cautivos (2 Crónicas 28.5–21). Sin embargo, como predijo Isaías, el reino de Judá no vio su fin en ese momento. La señal de Emanuel sería de liberación.

7.2 «La casa de David» se refiere a Judá, el reino del sur. «Efraín», la tribu dominante en el norte, es una referencia a Israel, el reino del norte.

7.3 Sear-jasub significa «un remanente volverá». Dios le dijo a Isaías que le diera este nombre a su hijo como recordatorio de su plan de misericordia. Desde el principio de su juicio, Dios planeó restaurar un remanente de su pueblo. Sear-jasub le recordaba al pueblo la fidelidad de Dios para con ellos.

7.3 El «acueducto del estanque de arriba» quizás era el lugar de la fuente de Gihón, localizada al este de Jerusalén. Esta era la fuente principal de agua de la ciudad santa y también la fuente que desembocaba en el famoso túnel de Ezequías (2 Crónicas 32.30). La heredad del Lavador era un paraje bien conocido donde ropa o telas recientemente hiladas se ponían al sol para secar y blanquear.

7.4–8.15 Isaías predijo la disolución de la alianza de Israel con Siria (7.4–9). Debido a esta alianza, destruirían a Israel (8.1–4). Asiria sería el instrumento que Dios utilizaría para hacerlo (7.8–25) y para castigar a Judá. Pero Dios no permitiría que Asiria destruyera a Judá (8.1–15). Los perdonaría debido a que la misericordia del plan de Dios no puede frustrarse.

7.8 Acaz, uno de los peores reyes de Judá, se negó a aceptar la ayuda de Dios y en su lugar trató de comprarla de los asirios, pagándola con el oro y la plata del templo (2 Reyes 16.8). Cuando los asirios llegaron, trajeron más problemas que ayuda. En el año 722 a.C., Samaria, la capital de Efraín (otro nombre para Israel, el reino del norte), cayó ante los ejércitos asirios, terminando así el reino del norte.

7.12 Acaz pareció recto al decir que no probaría a Dios con una señal («No pediré, y no tentaré a Jehová»). En realidad, Dios le dijo que pidiera, sin embargo, Acaz no quería saber lo que Dios tenía que decir. A menudo utilizamos algunas excusas, tales como no querer molestar a Dios, para evitar comunicarnos con Él. No permita que nada le impida seguir escuchando y obedeciendo a Dios.

7.14–16 Virgen se traduce de una palabra hebrea que significa mujer soltera con suficiente edad para estar casada, mujer sexualmente madura (véanse Génesis 24.43; Éxodo 2.8; Salmo 68.25; Proverbios 30.19; Cantar de los cantares 1.3; 6.8). Algunos han comparado a esta joven con la esposa de Isaías y su hijo recién nacido (8.1–4). Pero no podía ser ella, dado que ya tenía un hijo, Sear-jasub, y a su segundo hijo no lo llamaron Emanuel. Algunos creen que quizás la primera esposa de Isaías había muerto y entonces esta es su segunda esposa. Lo más probable es que esta profecía tuviese un doble cumplimiento. (1) Una joven mujer soltera de la casa de Acaz se casaría y tendría un hijo. Antes que pasaran los tres años (un año para el embarazo y dos para que el niño tuviera edad para hablar), serían destruidos los dos reyes invasores. (2) Mateo 1.23 cita Isaías 7.14 para mostrar un cumplimiento posterior de esta profecía en la cual una virgen llamada María concibió y dio a luz un hijo, Emanuel, el Cristo.

7.18 La mosca y la abeja son símbolos del juicio de Dios (véase Éxodo 23.28). Egipto y Asiria en esta ocasión no devastaron Judá. Ezequías sucedió a Acaz como rey y honró a Dios, por lo tanto Él contuvo su mano de juicio. Dos reyes malvados gobernaron antes de Josías, de quien se decía que no había habido otro rey que se convirtiese tan completamente a Dios como él (2 Reyes 23.25). Sin embargo, el destino de Judá estaba marcado por la maldad extrema del padre de Josías, Amón. Durante el reinado de Josías, Egipto marchó en contra de los asirios. Josías entonces le declaró la guerra a Egipto, a pesar de que Dios le había dicho claramente que no lo hiciera. Después de morir (2 Crónicas 35.20–27), solo reyes débiles gobernaron Judá. Después de tres meses, los egipcios se llevaron al hijo de Josías, Joacaz. Nabucodonosor se llevó a Babilonia a Joacim, el siguiente rey. Egipto y Asiria asestaron un golpe mortal a Judá.

7.20 Israel cayó porque contrató a Asiria para que los salvara (2 Reyes 16.7, 8). Símbolo de humillación total: «raerá» con navaja el pelo de Judá. Números 6.9 explica que después de contaminada, una persona que se apartaba para Dios tenía que rasurar su cabeza como parte del proceso de purificación. Rasurar el pelo del cuerpo era una vergüenza, una exposición a la desnudez. Para un hebreo era humillante que se le rasurara la barba (2 Samuel 10.4, 5).

7.21–25 Hollarían los ricos campos de Judá hasta convertirlos en pastizales adecuados solo para apacentar ganados. Ya no sería una tierra de abundancia, una tierra de la «que fluye leche y miel» (Éxodo 3.8), sino una de mantequilla, miel y espinos.


Capítulo 8

8.1–4 Estos versículos predicen la caída de Siria e Israel. Siria cayó ante Asiria en 732 a.C. e Israel la siguió en el año 722 a.C. Isaías colocó su mensaje en una tabla en un lugar público con letras grandes para que todos lo leyeran. Dios quería advertir a todo su pueblo.

8.6-8 «Las aguas de Siloé, que corren mansamente» se refiere al cuidado tierno y constante de Dios. Debido a que Judá rechazó la protección amorosa de Dios al buscar la ayuda de otras naciones, Dios la castigaría. Vemos dos atributos distintos de Dios: amor e ira. Olvidar su amor y dirección trae como resultado el pecado y provoca su ira. Debemos reconocer las consecuencias de nuestras elecciones. Dios quiere protegernos de las malas decisiones, pero nos sigue dando la libertad para tomarlas.

8.7,8 El corazón del Imperio Asirio estaba localizado entre los ríos Tigris y Éufrates. Este desbordamiento del río es una forma poética de describir la fuerza arrolladora del ejército asirio.

8.9 Ser «quebrantados» significa perder valor ante la presión que ejerce el temor repentino.

8.16 «Ata el testimonio» y «sella la ley» significa que las palabras se escribirían y preservarían para futuras generaciones. Debido a que algunas personas trasmitieron fielmente estas palabras de generación en generación, hoy tenemos el libro de Isaías. Cada uno de nosotros necesita asumir la responsabilidad de trasmitir la Palabra de Dios a sus hijos y nietos, animándolos a amar la Biblia, a leerla y aprender de ella. Entonces ellos harán lo mismo, trasmitiendo la palabra fielmente a sus hijos y nietos.

8.17 Isaías decidió esperar en Dios, aunque Él «escondió su rostro de la casa de Jacob». Pasaron setecientos años para que se cumplieran muchas de las profecías que el Señor dio mediante los profetas, otras aún siguen sin cumplirse. ¿Está usted dispuesto a aceptar el tiempo de Dios y no el suyo?

8.19 El pueblo consultaría a los encantadores y adivinos para buscar respuestas de los muertos, en vez de consultar al Dios viviente. Solo Él conoce el futuro y solo Él es eterno. Podemos confiar en su dirección.

8.21 Después que rechazaron el plan de Dios, el pueblo de Judá lo culparía de sus tribulaciones. La gente culpa continuamente a Dios por los problemas que se busca. ¿Cómo responde usted a los resultados desagradables de sus propias decisiones? ¿A quién culpa? En vez de culpar a Dios, busque la manera de crecer a través de sus fracasos.


Capítulo 9

9.1 En nuestro pesimismo y desesperación, tememos que las tristezas y los problemas nunca terminen. Pero nos consuela esta certeza: aunque Dios no nos saque de nuestros problemas, nos guiará a salvo a través de ellos si lo seguimos con todo el corazón.

9.1–7 Este niño que se transformaría en su libertador es el Mesías, Jesús. Mateo cita estos versículos al describir el ministerio de Cristo (Mateo 4.15, 16). Los territorios de Zabulón y Neftalí representan a todo el reino del norte. Estos también eran los territorios en los que Jesús creció y a menudo ministró. Por eso verían una «gran luz».

9.2 El apóstol Juan se refirió también a Jesús como la «luz» (Juan 1.9). Jesús se refirió a sí mismo como «la luz del mundo» (Juan 8.12).

9.2-6 En un momento de gran oscuridad, Dios prometió enviar una Luz que brillaría en cualquier persona que viviera en la sombra de la muerte. Él es «Admirable, Consejero» y «Dios fuerte». Este mensaje de esperanza se cumplió con el nacimiento de Cristo y el establecimiento de su reino eterno. Vino a liberar a todas las personas de la esclavitud del pecado.

9.8-10 El orgullo de Israel le llevó a pensar que se recuperaría y reconstruiría con sus fuerzas. A pesar de que Dios hizo de Israel una nación y le dio una tierra para ocupar, el pueblo depositó su confianza en sí mismo y no en Él. Muy a menudo nos vanagloriamos de nuestros logros, olvidándonos que es Dios el que nos ha dado toda la capacidad que tenemos. Incluso nos vanagloriamos de nuestra posición única como cristianos. A Dios no le complace ningún tipo de vanidad ni de autoconfianza debido a que rompe nuestro contacto con Él.

9.21 Efraín y Manasés eran tribus del reino del norte, descendientes de los dos hijos de José. Sostuvieron una guerra civil debido a su egoísmo y maldad (véase Jueces 12.4).


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 26 DE Septiembre, Gálatas 4


Capítulo 4

4.3-7 «Los rudimentos del mundo» son la etapa elemental de la práctica de la religión, tanto en la judía como en la pagana. Pablo usa la ilustración de la esclavitud para mostrar que antes de que Cristo viniera y muriera por nuestros pecados, la gente vivía esclavos de la ley. Pensando que podían salvarse por medio de ella, se esclavizaban al intentar guardarla y fallar en su cumplimiento. Pero los que una vez fuimos esclavos, ahora somos hijos de Dios y tenemos una relación íntima con Él. Gracias a Cristo, no hay razón para tenerle miedo a Dios. Podemos acercarnos confiadamente a su presencia, sabiendo que nos recibirá como miembros de su familia.

4.4 «Cuando vino el cumplimiento del tiempo», Dios envió a Jesús a la tierra para morir por nuestros pecados. Por siglos los judíos se preguntaban cuándo vendría el Mesías, pero el tiempo de Dios fue perfecto. Algunas veces podremos preguntarnos si Dios responderá muestras oraciones. Sin embargo, nunca debemos dejar de confiar en Él o desesperar. A su tiempo responderá. ¿Está usted esperando el tiempo de Dios? Confíe en su juicio y verdad ya que Él tiene para usted la mejor de las intenciones.

4.4,5 Jesús nació de una mujer, fue un ser humano. Nació como un judío, estaba sujeto a la ley de Dios, y la cumplió en plenitud. De esta manera Jesús fue el sacrificio perfecto, porque a pesar de que fue totalmente humano, nunca pecó. Su muerte compró libertad para los que éramos esclavos del pecado y que pudiéramos ser adoptados como miembros de la familia de Dios.

4.5–7 Bajo la ley romana, un hijo adoptivo disfrutaba de todos los derechos legales relacionados con las propiedades de su padre, incluso si anteriormente fue un esclavo. No era un hijo de segunda clase, era igual a cualquier otro hijo, biológico o adoptivo, en la familia de su padre. Abba es una palabra aramea que significa padre. Jesús empleó este término para referirse al Padre en Marcos 14.36. Como hijos adoptados de Dios, tenemos los mismos derechos de Jesús para con los recursos de Dios; de manera que podemos reclamar lo que ha provisto para nosotros: nuestra identidad total como sus hijos (véase Romanos 8.15–17).

4.13, 14 La enfermedad de Pablo era una prueba que él sobrellevaba mientras visitaba las iglesias en Galacia. El mundo es con frecuencia insensible al dolor y a la miseria humana. Pablo ensalzó a los gálatas por no haberlo rechazado, a pesar de que su condición era una prueba para ellos (no explica qué es lo que tenía). Este tipo de cuidado es lo que Jesús tuvo en mente cuando nos llamó para servirle entre los desamparados, los que tienen hambre, enfermedad y los que están en prisión como si fueran Jesús mismo (Mateo 25.34–40). ¿Ignora usted a los que enfrentan dolor y dificultades o busca cuidar de ellos como si fuera Jesús mismo?

4.15 ¿Ha perdido usted su gozo? Pablo temía que los gálatas hubieran perdido el gozo de su salvación por causa del legalismo. El legalismo anula el gozo porque: (1) hace que la gente se sienta culpable antes que amada; (2) produce aborrecimiento a uno mismo antes que humildad; (3) enfatiza logros antes que relaciones; (4) señala lo grande del fracaso antes que mostrar la distancia recorrida por medio de lo que Cristo hizo por nosotros. Si se siente culpable e inquieto, revise su enfoque. ¿Está viviendo por la fe en Cristo o trata de cumplir las demandas y expectativas de otros?

4.16 Pablo no ganó popularidad cuando regañó a los gálatas por haberse apartado de su primera fe en Cristo. La naturaleza humana no ha cambiado mucho, nosotros todavía nos molestamos cuando se nos reprende. No margine a quien lo desafía. Puede haber mucho de verdad en lo que dice. Reciba toda palabra con humildad y medite cuidadosamente en ella. Si descubre que necesita cambiar una actitud o acción, dé los pasos que convengan para hacerlo.

4.17 Estos falsos maestros reclamaban ser autoridades religiosas, expertos en judaísmo y cristianismo. Apelando a los deseos de los creyentes para hacer lo que es correcto, los persuadieron a seguir. Pablo dice, sin embargo, que estaban equivocados y que sus intenciones eran egoístas. Los falsos maestros, con frecuencia, son respetables y persuasivos. Esa es la razón por la que todas las enseñanzas necesitan ser analizadas a la luz de la Biblia.

4.19 Pablo guió a muchas personas a Cristo y las ayudó madurar espiritualmente. Quizá una razón de su éxito como padre espiritual fue el interés profundo que sintió por sus hijos espirituales; comparó su dolor por la infidelidad de ellos al dolor del parto. Debiéramos tener el mismo interés por aquellos para quienes somos padres espirituales. Cuando usted guía personas a Cristo, recuerde estar a su lado para ayudarlas en su crecimiento.

4.21ss La gente se salva por su fe en Cristo, no por lo que haga. Pablo hace un contraste entre aquellos que son esclavos de la ley (representada por Agar, la mujer esclava) y aquellos que son libres de la ley (representados por Sara, la mujer libre). Agar abusó de Sara (Génesis 16.4) actitud que se asemejó a la persecución de los cristianos judíos por los judaizantes, que insistían en el cumplimiento de la ley a fin de ser salvos. Al final Sara triunfó porque Dios cumplió su promesa de darle un hijo, así como aquellos que adoran a Cristo en fe, también triunfarán.

4.24 Pablo explicó que lo que sucedió con Sara y Agar es una alegoría o un cuadro de la relación entre Dios y la humanidad. Pablo usó una clase de argumento que era común en esos días y que tal vez fue usado por sus oponentes en contra de él mismo. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960.