LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 28 DE Abril. 2 Samuel 19,20
2 Samuel 19
1. Dieron aviso a Joab: He aquí el rey llora, y hace duelo por Absalón.
2. Y se volvió aquel día la victoria en luto para todo el pueblo; porque oyó decir el pueblo aquel día que el rey tenía dolor por su hijo.
3. Y entró el pueblo aquel día en la ciudad escondidamente, como suele entrar a escondidas el pueblo avergonzado que ha huido de la batalla.
4. Mas el rey, cubierto el rostro, clamaba en alta voz: ¡Hijo mío Absalón, Absalón, hijo mío, hijo mío!
5. Entonces Joab vino al rey en la casa, y dijo: Hoy has avergonzado el rostro de todos tus siervos, que hoy han librado tu vida, y la vida de tus hijos y de tus hijas, y la vida de tus mujeres, y la vida de tus concubinas,
6. amando a los que te aborrecen, y aborreciendo a los que te aman; porque hoy has declarado que nada te importan tus príncipes y siervos; pues hoy me has hecho ver claramente que si Absalón viviera, aunque todos nosotros estuviéramos muertos, entonces estarías contento.
7. Levántate pues, ahora, y vé afuera y habla bondadosamente a tus siervos; porque juro por Jehová que si no sales, no quedará ni un hombre contigo esta noche; y esto te será peor que todos los males que te han sobrevenido desde tu juventud hasta ahora.
8. Entonces se levantó el rey y se sentó a la puerta, y fue dado aviso a todo el pueblo, diciendo: He aquí el rey está sentado a la puerta. Y vino todo el pueblo delante del rey; pero Israel había huido, cada uno a su tienda.
9. Y todo el pueblo disputaba en todas las tribus de Israel, diciendo: El rey nos ha librado de mano de nuestros enemigos, y nos ha salvado de mano de los filisteos; y ahora ha huido del país por miedo de Absalón.
10. Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. ¿Por qué, pues, estáis callados respecto de hacer volver al rey?
11. Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa?
12. Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. ¿Por qué, pues, seréis vosotros los postreros en hacer volver al rey?
13. Asimismo diréis a Amasa: ¿No eres tú también hueso mío y carne mía? Así me haga Dios, y aun me añada, si no fueres general del ejército delante de mí para siempre, en lugar de Joab.
14. Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá, como el de un solo hombre, para que enviasen a decir al rey: Vuelve tú, y todos tus siervos.
15. Volvió, pues, el rey, y vino hasta el Jordán. Y Judá vino a Gilgal para recibir al rey y para hacerle pasar el Jordán.
16. Y Simei hijo de Gera, hijo de Benjamín, que era de Bahurim, se dio prisa y descendió con los hombres de Judá a recibir al rey David.
17. Con él venían mil hombres de Benjamín; asimismo Siba, criado de la casa de Saúl, con sus quince hijos y sus veinte siervos, los cuales pasaron el Jordán delante del rey.
18. Y cruzaron el vado para pasar a la familia del rey, y para hacer lo que a él le pareciera. Entonces Simei hijo de Gera se postró delante del rey cuando él hubo pasado el Jordán,
19. y dijo al rey: No me culpe mi señor de iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén; no los guarde el rey en su corazón.
20. Porque yo tu siervo reconozco haber pecado, y he venido hoy el primero de toda la casa de José, para descender a recibir a mi señor el rey.
21. Respondió Abisai hijo de Sarvia y dijo: ¿No ha de morir por esto Simei, que maldijo al ungido de Jehová?
22. David entonces dijo: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia, para que hoy me seáis adversarios? ¿Ha de morir hoy alguno en Israel? ¿Pues no sé yo que hoy soy rey sobre Israel?
23. Y dijo el rey a Simei: No morirás. Y el rey se lo juró.
24. También Mefi-boset hijo de Saúl descendió a recibir al rey; no había lavado sus pies, ni había cortado su barba, ni tampoco había lavado sus vestidos, desde el día en que el rey salió hasta el día en que volvió en paz.
25. Y luego que vino él a Jerusalén a recibir al rey, el rey le dijo: Mefi-boset, ¿por qué no fuiste conmigo?
26. Y él respondió: Rey señor mío, mi siervo me engañó; pues tu siervo había dicho: Enalbárdame un asno, y montaré en él, e iré al rey; porque tu siervo es cojo.
27. Pero él ha calumniado a tu siervo delante de mi señor el rey; mas mi señor el rey es como un ángel de Dios; haz, pues, lo que bien te parezca.
28. Porque toda la casa de mi padre era digna de muerte delante de mi señor el rey, y tú pusiste a tu siervo entre los convidados a tu mesa. ¿Qué derecho, pues, tengo aún para clamar más al rey?
29. Y el rey le dijo: ¿Para qué más palabras? Yo he determinado que tú y Siba os dividáis las tierras.
30. Y Mefi-boset dijo al rey: Deja que él las tome todas, pues que mi señor el rey ha vuelto en paz a su casa.
31. También Barzilai galaadita descendió de Rogelim, y pasó el Jordán con el rey, para acompañarle al otro lado del Jordán.
32. Era Barzilai muy anciano, de ochenta años, y él había dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico.
33. Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo, y yo te sustentaré conmigo en Jerusalén.
34. Mas Barzilai dijo al rey: ¿Cuántos años más habré de vivir, para que yo suba con el rey a Jerusalén?
35. De edad de ochenta años soy este día. ¿Podré distinguir entre lo que es agradable y lo que no lo es? ¿Tomará gusto ahora tu siervo en lo que coma o beba? ¿Oiré más la voz de los cantores y de las cantoras? ¿Para qué, pues, ha de ser tu siervo una carga para mi señor el rey?
36. Pasará tu siervo un poco más allá del Jordán con el rey; ¿por qué me ha de dar el rey tan grande recompensa?
37. Yo te ruego que dejes volver a tu siervo, y que muera en mi ciudad, junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. Mas he aquí a tu siervo Quimam; que pase él con mi señor el rey, y haz a él lo que bien te pareciere.
38. Y el rey dijo: Pues pase conmigo Quimam, y yo haré con él como bien te parezca; y todo lo que tú pidieres de mí, yo lo haré.
39. Y todo el pueblo pasó el Jordán; y luego que el rey hubo también pasado, el rey besó a Barzilai, y lo bendijo; y él se volvió a su casa.
40. El rey entonces pasó a Gilgal, y con él pasó Quimam; y todo el pueblo de Judá acompañaba al rey, y también la mitad del pueblo de Israel.
41. Y he aquí todos los hombres de Israel vinieron al rey, y le dijeron: ¿Por qué los hombres de Judá, nuestros hermanos, te han llevado, y han hecho pasar el Jordán al rey y a su familia, y a todos los siervos de David con él?
42. Y todos los hombres de Judá respondieron a todos los de Israel: Porque el rey es nuestro pariente. Mas ¿por qué os enojáis vosotros de eso? ¿Hemos nosotros comido algo del rey? ¿Hemos recibido de él algún regalo?
43. Entonces respondieron los hombres de Israel, y dijeron a los de Judá: Nosotros tenemos en el rey diez partes, y en el mismo David más que vosotros. ¿Por qué, pues, nos habéis tenido en poco? ¿No hablamos nosotros los primeros, respecto de hacer volver a nuestro rey? Y las palabras de los hombres de Judá fueron más violentas que las de los hombres de Israel.
2 Samuel 20
1. Aconteció que se hallaba allí un hombre perverso que se llamaba Seba hijo de Bicri, hombre de Benjamín, el cual tocó la trompeta, y dijo: No tenemos nosotros parte en David, ni heredad con el hijo de Isaí. ¡Cada uno a su tienda, Israel!
2. Así todos los hombres de Israel abandonaron a David, siguiendo a Seba hijo de Bicri; mas los de Judá siguieron a su rey desde el Jordán hasta Jerusalén.
3. Y luego que llegó David a su casa en Jerusalén, tomó el rey las diez mujeres concubinas que había dejado para guardar la casa, y las puso en reclusión, y les dio alimentos; pero nunca más se llegó a ellas, sino que quedaron encerradas hasta que murieron, en viudez perpetua.
4. Después dijo el rey a Amasa: Convócame a los hombres de Judá para dentro de tres días, y hállate tú aquí presente.
5. Fue, pues, Amasa para convocar a los de Judá; pero se detuvo más del tiempo que le había sido señalado.
6. Y dijo David a Abisai: Seba hijo de Bicri nos hará ahora más daño que Absalón; toma, pues, tú los siervos de tu señor, y vé tras él, no sea que halle para sí ciudades fortificadas, y nos cause dificultad.
7. Entonces salieron en pos de él los hombres de Joab, y los cereteos y peleteos y todos los valientes; salieron de Jerusalén para ir tras Seba hijo de Bicri.
8. Y estando ellos cerca de la piedra grande que está en Gabaón, les salió Amasa al encuentro. Y Joab estaba ceñido de su ropa, y sobre ella tenía pegado a sus lomos el cinto con una daga en su vaina, la cual se le cayó cuando él avanzó.
9. Entonces Joab dijo a Amasa: ¿Te va bien, hermano mío? Y tomó Joab con la diestra la barba de Amasa, para besarlo.
10. Y Amasa no se cuidó de la daga que estaba en la mano de Joab; y éste le hirió con ella en la quinta costilla, y derramó sus entrañas por tierra, y cayó muerto sin darle un segundo golpe. Después Joab y su hermano Abisai fueron en persecución de Seba hijo de Bicri.
11. Y uno de los hombres de Joab se paró junto a él, diciendo: Cualquiera que ame a Joab y a David, vaya en pos de Joab.
12. Y Amasa yacía revolcándose en su sangre en mitad del camino; y todo el que pasaba, al verle, se detenía; y viendo aquel hombre que todo el pueblo se paraba, apartó a Amasa del camino al campo, y echó sobre él una vestidura.
13. Luego que fue apartado del camino, pasaron todos los que seguían a Joab, para ir tras Seba hijo de Bicri.
14. Y él pasó por todas las tribus de Israel hasta Abel-bet-maaca y todo Barim; y se juntaron, y lo siguieron también.
15. Y vinieron y lo sitiaron en Abel-bet-maaca, y pusieron baluarte contra la ciudad, y quedó sitiada; y todo el pueblo que estaba con Joab trabajaba por derribar la muralla.
16. Entonces una mujer sabia dio voces en la ciudad, diciendo: Oíd, oíd; os ruego que digáis a Joab que venga acá, para que yo hablé con él.
17. Cuando él se acercó a ella, dijo la mujer: ¿Eres tú Joab? Y él respondió: Yo soy. Ella le dijo: Oye las palabras de tu sierva. Y él respondió: Oigo.
18. Entonces volvió ella a hablar, diciendo: Antiguamente solían decir: Quien preguntare, pregunte en Abel; y así concluían cualquier asunto.
19. Yo soy de las pacíficas y fieles de Israel; pero tú procuras destruir una ciudad que es madre en Israel. ¿Por qué destruyes la heredad de Jehová?
20. Joab respondió diciendo: Nunca tal, nunca tal me acontezca, que yo destruya ni deshaga.
21. La cosa no es así: más un hombre del monte de Efraín, que se llama Seba hijo de Bicri, ha levantado su mano contra el rey David; entregad a ése solamente, y me iré de la ciudad. Y la mujer dijo a Joab: He aquí su cabeza te será arrojada desde el muro.
22. La mujer fue luego a todo el pueblo con su sabiduría; y ellos cortaron la cabeza a Seba hijo de Bicri, y se la arrojaron a Joab. Y él tocó la trompeta, y se retiraron de la ciudad, cada uno a su tienda. Y Joab se volvió al rey a Jerusalén.
23. Así quedó Joab sobre todo el ejército de Israel, y Benaía hijo de Joiada sobre los cereteos y peleteos,
24. y Adoram sobre los tributos, y Josafat hijo de Ahilud era el cronista.
25. Seva era escriba, y Sadoc y Abiatar, sacerdotes,
26. e Ira jaireo fue también sacerdote de David. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 28 DE Abril. Lucas 21: 20 - 38
20Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. 21Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. 22Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. 23Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo. 24Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.
La venida del Hijo del Hombre
(Mt. 24.29–35, 42–44; Mr. 13.24–37)
25Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; 26desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. 27Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria. 28Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.
29También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. 30Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. 31Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. 32De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 33El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
34Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. 35Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. 36Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.
37Y enseñaba de día en el templo; y de noche, saliendo, se estaba en el monte que se llama de los Olivos. 38Y todo el pueblo venía a él por la mañana, para oírle en el templo. Amen. Rv
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 28 DE Abril. 2 Samuel 19,20
2 Samuel 19
19.4-7 En ocasiones debemos reprobar a aquellos que tienen autoridad sobre nosotros. Joab sabía que se estaba arriesgando al enojo del rey al confrontarlo, pero vio lo que debía hacerse. Joab dijo a David que habría consecuencias terribles si no ensalzaba a las tropas para su victoria. Las acciones de Joab son para nosotros un ejemplo útil cuando es necesaria una confrontación personal.
19.8 David se sentó a la puerta (la puerta de la ciudad) porque allí se realizaban los negocios, y se administraba justicia. Su presencia en ese lugar demostraba que había terminado su luto, y estaba otra vez en control de su reino.
19.8-10 Al igual que unos días antes, muchos de los israelitas habían apoyado la rebelión de Absalón. Ahora el pueblo quería que David volviera a ser rey. Debido a que se sabe que las multitudes son volubles, debe haber un código de alta moral al que podamos seguir en vez de realizar lo que le place a la mayoría. El seguir los principios morales dados en la Palabra de Dios lo ayudará a evitar la influencia de las opiniones populares de la multitud. JOAB Joab, el gran líder militar, tuvo dos hermanos que fueron también soldados famosos: Abisai y Asael. Joab demostró ser el más grande líder de los tres, y fue el comandante del ejército de David a lo largo de la mayor parte de su reinado. No existe ningún registro de que sus tropas hubieran perdido alguna vez una batalla. Joab era un guerrero valiente como sus hermanos. Pero, a diferencia de ellos, era además un estratega brillante y cruel. Sus planes por lo común funcionaban, pero se preocupaba muy poco por aquellos a quienes herían o mataban. No dudaba en traicionar o asesinar para lograr sus metas. Su carrera es una historia de grandes logros y actos vergonzosos. Conquistó Jerusalén y las ciudades circundantes, derrotó a Abner, y se reconcilió con Absalón y David. Pero además asesinó a Abner, Amasa y Absalón; tomó parte en el asesinato de Urías, y confabuló junto con Adonías una rebelión contra Salomón. Por esa acción fue ejecutado. Joab estableció sus propias normas: vivió por ellas, y murió a causa de ellas. Hay muy poca evidencia que nos indique que Joab alguna vez conoció las normas de Dios. En una ocasión confrontó a David acerca del peligro que sería el hacer un censo sin consultarlo con Dios, pero esto pudo haber sido solo un movimiento para protegerse a sí mismo. El egocentrismo de Joab a la larga lo destruyó. Solo fue leal consigo mismo, hasta el punto de estar dispuesto a traicionar a su amigo de toda la vida, David, para mantener su poder. La vida de Joab ilustra los resultados desastrosos que surgen al no tener una fuente de dirección más allá de uno mismo. La brillantez y el poder son autodestructivos sin la guía de Dios. Solo Dios puede darnos la dirección que necesitamos. Por esa razón, hizo que su Palabra, la Biblia, fuera accesible a todos, y El está dispuesto a estar presente en forma personal en la vida de aquellos que admitan que lo necesitan. Puntos fuertes y logros : -- Planificador y estratega brillante -- Guerrero valiente y comandante hábil -- Líder confiable que no dudó hasta de confrontar al rey -- Ayudó a reconciliar a David y Absalón -- Dirigió magistralmente la conquista de Jerusalén Debilidades y errores : -- Mostró ser repetidamente cruel, violento y vengativo -- Llevó a cabo el plan de David para matar a Urías, esposo de Betsabé -- Vengó la muerte de su hermano matando a Abner -- Mató a Absalón contra las órdenes de David -- Se confabuló con Adonías en contra de David y Salomón Lecciones de su vida : -- Aquellos que viven en la violencia por lo general mueren por la violencia -- Hasta los líderes brillantes requieren una guía Datos generales : -- Ocupación: Comandante en jefe del ejército de David -- Familiares: Madre: Sarvia. Hermanos: Abisai, Asael. Tío: David -- Contemporáneos: Saúl, Abner, Absalón Versículo clave : "Y el rey le dijo: Haz como él ha dicho; mátale y entiérrale, y quita de mí y de la casa de mi padre la sangre que Joab ha derramado injustamente" (1Reyes 2:31). La historia de Joab se narra en 1 Samuel 22-1 Reyes 2. Además se lo menciona en 1Ch 2:16; 1Ch 11:5-9, 1Ch 11:20, 26; 1Ch 19:8-15; 1Ch 20:1; 1Ch 21:2-6; 1Ch 26:28, y en la dedicatoria del Salmo 60. 19.13 El nombramiento que David dio a Amasa fue un movimiento político astuto. Primero, Amasa había sido comandante del ejército de Absalón. Al hacer a Amasa comandante, David aseguraría la lealtad del ejército rebelde. Segundo, al colocar a Joab como comandante en jefe, David lo castigaba por sus crímenes previos (3.26-29). Tercero, Amasa tenía una gran influencia sobre los líderes de Judá (19.14). Todos estos movimientos ayudarían a unir el reino.
19.19, 20 Al admitir su error y al pedir el perdón de David, Simei estaba tratando se salvar su propia vida. Su plan dio resultado por un tiempo. Este era un día de celebración, no de ejecución. Pero leemos en 1Reyes 2:8-9, que David aconsejó a Salomón que lo ejecutara.
19.21ss David mostró una tremenda misericordia y generosidad en su regreso a Jerusalén. Perdonó la vida a Simei, restauró a Mefi-boset, y recompensó al fiel Barzilai. La justicia de David estableció una norma para el gobierno que se cumpliría totalmente en el gobierno justo de Cristo en el reino por venir.
19.24-30 David no pudo estar seguro de que Mefi-boset o Siba tuvieran la razón, y las Escrituras dejan la pregunta sin resolver. (Para conocer la historia completa de Mefi-boset, véanse también 9.1-13 y 16.1-4).
2 Samuel 20
20.1 A pesar de que Israel era un reino unido, seguía estando constituido de doce tribus separadas. Estas tribus a menudo tenían dificultades para ponerse de acuerdo sobre las metas de la nación como una entidad. Los celos entre tribus evitaron que originalmente Israel conquistara por completo la tierra prometida (léase el libro de Josué), y ahora los celos entre las tribus estaban amenazando la estabilidad del reino de David al darle a Seba una oportunidad para rebelarse (20.1ss).
20.7-10 Una vez más la traición asesina de Joab quedó sin castigo, de la misma manera que sucedió cuando mató a Abner (3.26, 27). No obstante, a la larga, la justicia lo atrapó (1Reyes 2:28-35). Parece ser que a menudo el pecado y la traición se quedan sin castigo, pero la justicia de Dios no se ve limitada a las recompensas de la vida. Aun si Joab hubiera muerto de edad avanzada, habría tenido que enfrentarse el día del juicio. 20.16ss Los hombres de Joab estaban atacando la ciudad, y parecía que iban a destruirla. A pesar de que las mujeres de aquella sociedad por lo general permanecían calladas en público, esta mujer gritó. Detuvo los ataques de Joab no con armas, sino con palabras sabias y un plan de acción. A veces el valor de hablar unas pocas palabras con sensibilidad pueden prevenir un gran desastre.
20.23 Benaía era el capitán de la guardia del rey David y un miembro famoso de un grupo especial de hombres poderosos llamados "los treinta"
23.24. Permaneció leal a David durante la rebelión de Absalón. Más tarde ayudó a establecer a Salomón como rey (1Ki 1:32-40; 1Ki 2:28-34) y a la larga reemplazó a Joab como comandante del ejército de Israel (1Ki 2:35). LA REBELION DE SEBA : Después de derrotar a Absalón, David regresó a Jerusalén desde Mahanaim. Pero Seba incitó una rebelión en contra de David. Por lo tanto, este envió a Joab, Abisai y un pequeño ejército detrás de él. Joab y sus tropas sitiaron Abel-bet-maaca, el escondite de Seba, hasta que la misma gente de Abel-bet-maaca lo mató.
COMENTARIO LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 28 DE Abril. Lucas 21: 20 - 38
21.24 Los «tiempos de los gentiles» empezó cuando Babilonia destruyó a Jerusalén en 586 a.C. y el exilio de los judíos. Israel dejó de ser una nación independiente para estar bajo el control de gobernantes gentiles. En los días de Jesús, el Imperio Romano gobernaba a Israel y un general romano destruiría la ciudad en 70 d.C. En este versículo Jesús expresa que esta dominación gentil continuaría hasta que Dios decidiera terminarla. Los tiempos de los gentiles no solo se refiere a las frecuentes destrucciones de Jerusalén, sino también a las persecuciones continuas y en ascenso dirigidas al pueblo de Dios hasta el final.
21.28 La descripción de las persecuciones venideras y los desastres naturales es sombría, pero al fin y al cabo, no son motivos de temor, sino de alegría. Cuando los creyentes vean estos acontecimientos, sabrán que la venida del Mesías está cerca y vislumbrarán el reino de justicia y paz. Antes de aterrorizarse por lo que sucede en nuestro mundo, deberíamos esperar confiadamente la venida de Cristo que traerá justicia y restauración a su pueblo.
21.34,36 Jesús dijo a sus discípulos que debían velar hasta su regreso. Aunque han pasado cerca de dos mil años desde que Él dijera estas palabras, su verdad permanece; Él viene otra vez y debemos estar expectantes y listos. Esto incluye el trabajo fiel en las tareas que Dios nos ha encomendado. No permita que su mente y espíritu se emboten con la vida descuidada, la bebida o la búsqueda necia del placer. No permita que las ansiedades de la vida lo sobrecarguen. Así estará listo para irse cuando Dios le mande.
21.36 Solo pocos días después que dijera a los discípulos que oraran para que fueran dignos de escapar de la persecución, Jesús mismo pidió a Dios que si era posible pasara por alto las agonías de la cruz (Lucas 22.41, 42). No es normal querer sufrir, pero como seguidores de Cristo, estamos dispuestos a sufrir si al hacerlo contribuimos en la edificación del Reino de Dios. Tenemos dos promesas maravillosas que pueden ayudarnos cuando sufrimos: Dios siempre estará con nosotros (Mateo 28.20) y un día nos redimirá y dará vida eterna (Apocalipsis 21.1–4). Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.
