LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 26 DE Abril. 2 Samuel 15, 16
Absalón se subleva contra David
15
1Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él. 2Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel. 3Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey. 4Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia! 5Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba. 6De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.
7Al cabo de cuatro años, aconteció que Absalón dijo al rey: Yo te ruego me permitas que vaya a Hebrón, a pagar mi voto que he prometido a Jehová. 8Porque tu siervo hizo voto cuando estaba en Gesur en Siria, diciendo: Si Jehová me hiciere volver a Jerusalén, yo serviré a Jehová. 9Y el rey le dijo: Ve en paz. Y él se levantó, y fue a Hebrón. 10Entonces envió Absalón mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oigáis el sonido de la trompeta diréis: Absalón reina en Hebrón. 11Y fueron con Absalón doscientos hombres de Jerusalén convidados por él, los cuales iban en su sencillez, sin saber nada. 12Y mientras Absalón ofrecía los sacrificios, llamó a Ahitofel gilonita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Y la conspiración se hizo poderosa, y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón.
13Y un mensajero vino a David, diciendo: El corazón de todo Israel se va tras Absalón. 14Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalón; daos prisa a partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad a filo de espada. 15Y los siervos del rey dijeron al rey: He aquí, tus siervos están listos a todo lo que nuestro señor el rey decida. 16El rey entonces salió, con toda su familia en pos de él. Y dejó el rey diez mujeres concubinas, para que guardasen la casa. 17Salió, pues, el rey con todo el pueblo que le seguía, y se detuvieron en un lugar distante. 18Y todos sus siervos pasaban a su lado, con todos los cereteos y peleteos; y todos los geteos, seiscientos hombres que habían venido a pie desde Gat, iban delante del rey.
19Y dijo el rey a Itai geteo: ¿Para qué vienes tú también con nosotros? Vuélvete y quédate con el rey; porque tú eres extranjero, y desterrado también de tu lugar. 20Ayer viniste, ¿y he de hacer hoy que te muevas para ir con nosotros? En cuanto a mí, yo iré a donde pueda ir; tú vuélvete, y haz volver a tus hermanos; y Jehová te muestre amor permanente y fidelidad. 21Y respondió Itai al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi señor el rey, que o para muerte o para vida, donde mi señor el rey estuviere, allí estará también tu siervo. 22Entonces David dijo a Itai: Ven, pues, y pasa. Y pasó Itai geteo, y todos sus hombres, y toda su familia. 23Y todo el país lloró en alta voz; pasó luego toda la gente el torrente de Cedrón; asimismo pasó el rey, y todo el pueblo pasó al camino que va al desierto.
24Y he aquí, también iba Sadoc, y con él todos los levitas que llevaban el arca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad. 25Pero dijo el rey a Sadoc: Vuelve el arca de Dios a la ciudad. Si yo hallare gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva, y me dejará verla y a su tabernáculo. 26Y si dijere: No me complazco en ti; aquí estoy, haga de mí lo que bien le pareciere. 27Dijo además el rey al sacerdote Sadoc: ¿No eres tú el vidente? Vuelve en paz a la ciudad, y con vosotros vuestros dos hijos; Ahimaas tu hijo, y Jonatán hijo de Abiatar. 28Mirad, yo me detendré en los vados del desierto, hasta que venga respuesta de vosotros que me dé aviso. 29Entonces Sadoc y Abiatar volvieron el arca de Dios a Jerusalén, y se quedaron allá.
30Y David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían. 31Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón. Entonces dijo David: Entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel.
32Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios, he aquí Husai arquita que le salió al encuentro, rasgados sus vestidos, y tierra sobre su cabeza. 33Y le dijo David: Si pasares conmigo, me serás carga. 34Mas si volvieres a la ciudad, y dijeres a Absalón: Rey, yo seré tu siervo; como hasta aquí he sido siervo de tu padre, así seré ahora siervo tuyo; entonces tú harás nulo el consejo de Ahitofel. 35¿No estarán allí contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar? Por tanto, todo lo que oyeres en la casa del rey, se lo comunicarás a los sacerdotes Sadoc y Abiatar. 36Y he aquí que están con ellos sus dos hijos, Ahimaas el de Sadoc, y Jonatán el de Abiatar; por medio de ellos me enviaréis aviso de todo lo que oyereis. 37Así vino Husai amigo de David a la ciudad; y Absalón entró en Jerusalén.
16
1Cuando David pasó un poco más allá de la cumbre del monte, he aquí Siba el criado de Mefi-boset, que salía a recibirle con un par de asnos enalbardados, y sobre ellos doscientos panes, cien racimos de pasas, cien panes de higos secos, y un cuero de vino. 2Y dijo el rey a Siba: ¿Qué es esto? Y Siba respondió: Los asnos son para que monte la familia del rey, los panes y las pasas para que coman los criados, y el vino para que beban los que se cansen en el desierto. 3Y dijo el rey: ¿Dónde está el hijo de tu señor? Y Siba respondió al rey: He aquí él se ha quedado en Jerusalén, porque ha dicho: Hoy me devolverá la casa de Israel el reino de mi padre. 4Entonces el rey dijo a Siba: He aquí, sea tuyo todo lo que tiene Mefi-boset. Y respondió Siba inclinándose: Rey señor mío, halle yo gracia delante de ti.
5Y vino el rey David hasta Bahurim; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y salía maldiciendo, 6y arrojando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda. 7Y decía Simei, maldiciéndole: ¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso! 8Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado, y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón; y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario.
9Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza. 10Y el rey respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así? 11Y dijo David a Abisai y a todos sus siervos: He aquí, mi hijo que ha salido de mis entrañas, acecha mi vida; ¿cuánto más ahora un hijo de Benjamín? Dejadle que maldiga, pues Jehová se lo ha dicho. 12Quizá mirará Jehová mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy. 13Y mientras David y los suyos iban por el camino, Simei iba por el lado del monte delante de él, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de él, y esparciendo polvo. 14Y el rey y todo el pueblo que con él estaba, llegaron fatigados, y descansaron allí.
15Y Absalón y toda la gente suya, los hombres de Israel, entraron en Jerusalén, y con él Ahitofel. 16Aconteció luego, que cuando Husai arquita, amigo de David, vino al encuentro de Absalón, dijo Husai: ¡Viva el rey, viva el rey! 17Y Absalón dijo a Husai: ¿Es este tu agradecimiento para con tu amigo? ¿Por qué no fuiste con tu amigo? 18Y Husai respondió a Absalón: No, sino que de aquel que eligiere Jehová y este pueblo y todos los varones de Israel, de aquél seré yo, y con él me quedaré. 19¿Y a quién había yo de servir? ¿No es a su hijo? Como he servido delante de tu padre, así seré delante de ti.
20Entonces dijo Absalón a Ahitofel: Dad vuestro consejo sobre lo que debemos hacer. 21Y Ahitofel dijo a Absalón: Llégate a las concubinas de tu padre, que él dejó para guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible a tu padre, y así se fortalecerán las manos de todos los que están contigo. 22Entonces pusieron para Absalón una tienda sobre el terrado, y se llegó Absalón a las concubinas de su padre, ante los ojos de todo Israel. 23Y el consejo que daba Ahitofel en aquellos días, era como si se consultase la palabra de Dios. Así era todo consejo de Ahitofel, tanto con David como con Absalón. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 26 DE Abril. Lucas 20: 27 - 47
La pregunta sobre la resurrección
(Mt. 22.23–33; Mr. 12.18–27)
27Llegando entonces algunos de los saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron, 28diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y no dejare hijos, que su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano. 29Hubo, pues, siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin hijos. 30Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos. 31La tomó el tercero, y así todos los siete, y murieron sin dejar descendencia. 32Finalmente murió también la mujer. 33En la resurrección, pues, ¿de cuál de ellos será mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?
34Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento; 35mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. 36Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. 37Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. 38Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven. 39Respondiéndole algunos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho. 40Y no osaron preguntarle nada más.
¿De quién es hijo el Cristo?
(Mt. 22.41–46; Mr. 12.35–37)
41Entonces él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David? 42Pues el mismo David dice en el libro de los Salmos:
Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi diestra,
43 Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
44David, pues, le llama Señor; ¿cómo entonces es su hijo?
Jesús acusa a los escribas
(Mt. 23.1–36; Mr. 12.38–40; Lc. 11.37–54)
45Y oyéndole todo el pueblo, dijo a sus discípulos: 46Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; 47que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones; éstos recibirán mayor condenación. Amen. Rv
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 26 DE Abril. 2 Samuel 15, 16
Capítulo 15
15.1ss David escribió algunos salmos durante los días de la rebelión de Absalón. Algunos de ellos son los Salmos 39, 41, 55, 61, y 63.
15.2 La puerta de la ciudad era como una combinación de municipio y centro comercial. Debido a que Jerusalén era la capital de la nación, tanto los líderes locales como los nacionales se reunían ahí diariamente para hacer negocios, y resolver asuntos gubernamentales. La puerta de la ciudad era un punto perfecto para esto ya que las transacciones comerciales y gubernamentales requerían de testigos para hacerlas legales, y cualquiera que entrara o saliera de la ciudad tenía que usar la puerta. Los mercaderes establecían sus tiendas cerca de las puertas por la misma razón. Absalón, por lo tanto, fue a la puerta de la ciudad para tratar de ganarse el corazón de los líderes de Israel así como los de la gente común.
15.5, 6 La estrategia política de Absalón era robar los corazones de la gente por medio de su atractivo personal, grandes apariciones, aparente preocupación por la justicia y abrazos amistosos. Muchos fueron engañados y cambiaron su lealtad. Sin embargo, más tarde, Absalón demostró ser un gobernante malvado.
Necesitamos evaluar a nuestros líderes para asegurarnos de que su carisma no sea una máscara que cubra sus artimañas, la decepción o el hambre de poder. Asegúrese de que debajo de su estilo y encanto, sean capaces de tomar buenas decisiones y puedan manejar a la gente con sabiduría.
15.9 Absalón fue a Hebrón porque era su pueblo natal (3.2, 3). Hebrón también fue la primera capital de David, y ahí Absalón esperaba encontrar amigos leales que estuvieran orgullosos de él.
15.14 Si David no hubiera escapado de Jerusalén, la guerra siguiente lo habría destruido a él y a los habitantes inocentes de la ciudad. Algunas luchas que creemos son necesarias pueden resultar costosas y destructivas para aquellos que nos rodean. En tales casos, es sabio ceder y dejar la pelea para otro día, incluso si el hacerlo hiere nuestro orgullo. Se requiere valor para pararse y luchar, pero también para ceder cuando se deba por el bien de otros.
15.14 ¿Por qué no pudo David sencillamente sofocar la rebelión? Existen varias razones por las que él decidió huir: (1) La rebelión se había extendido (15.10–13), y no hubiera sido fácil de reprimir; (2) David no quería que se destruyera la ciudad de Jerusalén; (3) David todavía se interesaba por su hijo y no lo quería herir. Sabemos que David esperaba regresar a Jerusalén pronto, porque dejó a diez de sus concubinas para que cuidaran el palacio (15.16).
15.17, 18 En sus fuerzas armadas, David tenía muchos hombres leales que no eran israelitas. Los geteos de la ciudad filistea de Gat eran aparentemente amigos de David cuando se escondía de Saúl. Los cereteos y peleteos eran también del territorio de Filistea. Aunque se suponía que Israel debía destruir a los enemigos malvados, la nación tenía que dar la acogida a los extranjeros que vinieran en términos amigables (Éxodo 23.9; Deuteronomio 10.19) y tratarles de demostrar la importancia de obedecer a Dios.
15.24-25 Los sacerdotes y levitas también fueron leales a David.
15.27-37 David necesitaba espías en la corte de Absalón para informarse de las decisiones de este. Al mandar a Husai a Absalón como un supuesto traidor de David, Husai podría ofrecer consejo contrario al de Ahitofel. Ahitofel era el consejero de Absalón (abuelo de Betsabé).
La Biblia llama a David un hombre conforme al corazón de Dios (1 Samuel 13.14; Hechos 13.22), pero eso no significa que su vida estuvo exenta de problemas. La vida de David estuvo llena de altibajos. Algunos de los problemas que tuvo fueron el resultado de sus propios pecados, otros fueron el resultado de los pecados de los demás. No siempre podemos controlar nuestros altibajos, pero podemos confiar cada día en Dios. Podemos tener la certeza de que Él nos ayudará en nuestras pruebas, del mismo modo que ayudó a David. Al final, nos recompensará por tener una fe constante.
Capítulo 16
16.3 El rey Saúl era el abuelo de Mefi-boset. Muy probablemente Siba estaba mintiendo, esperando recibir una recompensa de parte de David. (Véase 19.24–30 para conocer por Mefi-boset la otra parte de la historia.) La historia de Mefi-boset está registrada en el capítulo 9.
16.4 David creyó los cargos que hizo Siba en contra de Mefi-boset sin verificarlos. No se apresure a aceptar la condenación que alguien hace de otro, especialmente cuando el acusador puede sacar provecho de la caída del otro. David debió haber sido escéptico a los comentarios de Siba hasta haberse asegurado por él mismo.
16.5-14 Simei mantuvo una constante perorata en contra de David. A pesar de que las maldiciones era injustificadas, ya que David no tuvo parte en la muerte de Saúl; David y sus seguidores toleraron tranquilamente el abuso. El mantener la compostura frente a la crítica injustificada puede ser una experiencia difícil y un desgaste emocional, pero si no puede detener la crítica, es mejor ignorarla. Recuerde que Dios sabe cuánto está soportando, y Él lo reivindicará si está en lo correcto.
16.21, 22 Este incidente dio cumplimiento a la predicción de Natán de que por el pecado de David, otro hombre dormiría con sus esposas (12.11, 12).
16.23 Ahitofel era un consejero de Absalón. La mayoría de los gobernantes tenían consejeros que los ayudaban a tomar decisiones acerca de asuntos políticos y gubernamentales. Probablemente también arreglaban los matrimonios del rey, ya que estas uniones eran generalmente por motivos políticos. Pero Dios hizo que Ahitofel le diera un consejo necio a Absalón, tal y como había orado David (15.31).
COMENTARIO LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 26 DE Abril. Lucas 20: 27 - 47
20.27-38 Los saduceos, un grupo de líderes conservadores, honraban solo el Pentateuco (de Génesis a Deuteronomio) como las Escrituras. Además, no creían en la resurrección de los muertos porque no encontraban mención de esto en el Pentateuco. Los saduceos decidieron atrapar a Jesús, así que le plantearon una pregunta que siempre dejaba perplejos a los fariseos. Después de contestar lo relacionado con lo del matrimonio, Jesús respondió la pregunta central acerca de la resurrección. Basó su respuesta en los escritos de Moisés, una autoridad que respetaban, quien afirmó creer en la resurrección.
20.34, 35 La declaración de Jesús no significa que la gente no reconocerá a sus familiares en el cielo. Simplemente denota que no debemos pensar del cielo como una extensión de la vida que ya conocemos. Nuestra relación en esta vida la limita el tiempo, la muerte y el pecado, pero Jesús afirma que las relaciones serán diferentes de las que usamos aquí y ahora.
20.37,38 Los saduceos vinieron a Jesús con una pregunta capciosa. Como no creían en la resurrección, querían que dijera algo refutable. Aun así, Jesús no obvió ni menospreció su pregunta. La contestó y fue más allá, al verdadero asunto. Cuando la gente le haga preguntas comprometedoras sobre religión, por ejemplo: «¿Cómo un Dios amoroso permite que la gente se muera de hambre?» «Si Dios sabe lo que voy a hacer, ¿tengo libertad para escoger?», siga el ejemplo de Jesús. Primero, conteste la pregunta haciendo uso de lo mejor de su capacidad, luego descubra el verdadero problema, por ejemplo, dolor tragedia personal o dificultad para tomar decisiones. Muchas veces la pregunta se plantea a manera de prueba, no para comprobar su capacidad en responder preguntas difíciles, sino de su disposición para oír y prestar atención.
20.41–44 Los fariseos y saduceos hicieron sus preguntas. Ahora Jesús cambia las posiciones y les hace preguntas que van directo al meollo del asunto: ¿Qué pensaban acerca de la identidad del Mesías? Los fariseos sabían que el Mesías sería un descendiente de David, pero no comprendieron que las Escrituras también decían que sería más que un descendiente humano, sería Dios encarnado. Jesús se refirió al Salmo 110.1 para mostrarles que David mismo reconoció que Jesús sería Dios y hombre. Los fariseos solo esperaban un legislador humano que restaurara la grandeza de Israel como en los días de David y Salomón.
El asunto clave de la vida radica en qué creemos acerca de Jesús. Si antes no se decide creer que Jesús es lo que dice ser, otros asuntos carecen de relevancia. Los fariseos y saduceos no podrían hacerlo y continuar divididos y confundidos en relación con su identidad.
20.45-47 Los escribas amaban los beneficios asociados con su posición y algunas veces estafaban a los pobres a fin de lograr mayor provecho. Cada tarea tiene su recompensa, pero esta no debe llegar a ser más importante que cumplir nuestra labor con dedicación. Dios reprenderá a las personas que usan su posición de responsabilidad para engañar a otros. Cualquier recurso que se le haya confiado, úselo para ayudar a otros y no solo para su provecho.
20.47 Qué extraño pensar que los líderes religiosos recibirán el mayor castigo. Pero es que tras su apariencia de santidad y respetabilidad, eran arrogantes, astutos, egoístas y poco compasivos. Jesús puso al descubierto sus corazones malvados. Mostró que a pesar de sus palabras piadosas, pasaban por alto las leyes de Dios y hacían lo que mejor les convenía. Las obras religiosas no anulan el pecado. Jesús dijo que a estos líderes les espera la sentencia más severa de Dios, porque debían vivir como ejemplos de misericordia y justicia. Biblia del diario vivir. RVR 1960.
