Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 27 DE Abril. 2 Samuel 17, 18

Consejos de Ahitofel y de Husai

17

1Entonces Ahitofel dijo a Absalón: Yo escogeré ahora doce mil hombres, y me levantaré y seguiré a David esta noche, 2y caeré sobre él mientras está cansado y débil de manos; lo atemorizaré, y todo el pueblo que está con él huirá, y mataré al rey solo. 3Así haré volver a ti todo el pueblo (pues tú buscas solamente la vida de un hombre); y cuando ellos hayan vuelto, todo el pueblo estará en paz. 4Este consejo pareció bien a Absalón y a todos los ancianos de Israel.

5Y dijo Absalón: Llamad también ahora a Husai arquita, para que asimismo oigamos lo que él dirá. 6Cuando Husai vino a Absalón, le habló Absalón, diciendo: Así ha dicho Ahitofel; ¿seguiremos su consejo, o no? Di tú. 7Entonces Husai dijo a Absalón: El consejo que ha dado esta vez Ahitofel no es bueno. 8Y añadió Husai: Tú sabes que tu padre y los suyos son hombres valientes, y que están con amargura de ánimo, como la osa en el campo cuando le han quitado sus cachorros. Además, tu padre es hombre de guerra, y no pasará la noche con el pueblo. 9He aquí él estará ahora escondido en alguna cueva, o en otro lugar; y si al principio cayeren algunos de los tuyos, quienquiera que lo oyere dirá: El pueblo que sigue a Absalón ha sido derrotado. 10Y aun el hombre valiente, cuyo corazón sea como corazón de león, desmayará por completo; porque todo Israel sabe que tu padre es hombre valiente, y que los que están con él son esforzados. 11Aconsejo, pues, que todo Israel se junte a ti, desde Dan hasta Beerseba, en multitud como la arena que está a la orilla del mar, y que tú en persona vayas a la batalla. 12Entonces le acometeremos en cualquier lugar en donde se hallare, y caeremos sobre él como cuando el rocío cae sobre la tierra, y ni uno dejaremos de él y de todos los que están con él. 13Y si se refugiare en alguna ciudad, todos los de Israel llevarán sogas a aquella ciudad, y la arrastraremos hasta el arroyo, hasta que no se encuentre allí ni una piedra. 14Entonces Absalón y todos los de Israel dijeron: El consejo de Husai arquita es mejor que el consejo de Ahitofel. Porque Jehová había ordenado que el acertado consejo de Ahitofel se frustrara, para que Jehová hiciese venir el mal sobre Absalón.

15Dijo luego Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: Así y así aconsejó Ahitofel a Absalón y a los ancianos de Israel; y de esta manera aconsejé yo. 16Por tanto, enviad inmediatamente y dad aviso a David, diciendo: No te quedes esta noche en los vados del desierto, sino pasa luego el Jordán, para que no sea destruido el rey y todo el pueblo que con él está. 17Y Jonatán y Ahimaas estaban junto a la fuente de Rogel, y fue una criada y les avisó, porque ellos no podían mostrarse viniendo a la ciudad; y ellos fueron y se lo hicieron saber al rey David. 18Pero fueron vistos por un joven, el cual lo hizo saber a Absalón; sin embargo, los dos se dieron prisa a caminar, y llegaron a casa de un hombre en Bahurim, que tenía en su patio un pozo, dentro del cual se metieron. 19Y tomando la mujer de la casa una manta, la extendió sobre la boca del pozo, y tendió sobre ella el grano trillado; y nada se supo del asunto. 20Llegando luego los criados de Absalón a la casa de la mujer, le dijeron: ¿Dónde están Ahimaas y Jonatán? Y la mujer les respondió: Ya han pasado el vado de las aguas. Y como ellos los buscaron y no los hallaron, volvieron a Jerusalén.

21Y después que se hubieron ido, aquéllos salieron del pozo y se fueron, y dieron aviso al rey David, diciéndole: Levantaos y daos prisa a pasar las aguas, porque Ahitofel ha dado tal consejo contra vosotros. 22Entonces David se levantó, y todo el pueblo que con él estaba, y pasaron el Jordán antes que amaneciese; ni siquiera faltó uno que no pasase el Jordán.

23Pero Ahitofel, viendo que no se había seguido su consejo, enalbardó su asno, y se levantó y se fue a su casa a su ciudad; y después de poner su casa en orden, se ahorcó, y así murió, y fue sepultado en el sepulcro de su padre.

24Y David llegó a Mahanaim; y Absalón pasó el Jordán con toda la gente de Israel. 25Y Absalón nombró a Amasa jefe del ejército en lugar de Joab. Amasa era hijo de un varón de Israel llamado Itra, el cual se había llegado a Abigail hija de Nahas, hermana de Sarvia madre de Joab. 26Y acampó Israel con Absalón en tierra de Galaad.

27Luego que David llegó a Mahanaim, Sobi hijo de Nahas, de Rabá de los hijos de Amón, Maquir hijo de Amiel, de Lodebar, y Barzilai galaadita de Rogelim, 28trajeron a David y al pueblo que estaba con él, camas, tazas, vasijas de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas, garbanzos tostados, 29miel, manteca, ovejas, y quesos de vaca, para que comiesen; porque decían: El pueblo está hambriento y cansado y sediento en el desierto.

 Muerte de Absalón

18

1David, pues, pasó revista al pueblo que tenía consigo, y puso sobre ellos jefes de millares y jefes de centenas. 2Y envió David al pueblo, una tercera parte bajo el mando de Joab, una tercera parte bajo el mando de Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab, y una tercera parte al mando de Itai geteo. Y dijo el rey al pueblo: Yo también saldré con vosotros. 3Mas el pueblo dijo: No saldrás; porque si nosotros huyéremos, no harán caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harán caso de nosotros; mas tú ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Será, pues, mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad. 4Entonces el rey les dijo: Yo haré lo que bien os parezca. Y se puso el rey a la entrada de la puerta, mientras salía todo el pueblo de ciento en ciento y de mil en mil. 5Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó cuando dio el rey orden acerca de Absalón a todos los capitanes.

6Salió, pues, el pueblo al campo contra Israel, y se libró la batalla en el bosque de Efraín. 7Y allí cayó el pueblo de Israel delante de los siervos de David, y se hizo allí en aquel día una gran matanza de veinte mil hombres. 8Y la batalla se extendió por todo el país; y fueron más los que destruyó el bosque aquel día, que los que destruyó la espada.

9Y se encontró Absalón con los siervos de David; e iba Absalón sobre un mulo, y el mulo entró por debajo de las ramas espesas de una gran encina, y se le enredó la cabeza en la encina, y Absalón quedó suspendido entre el cielo y la tierra; y el mulo en que iba pasó delante. 10Viéndolo uno, avisó a Joab, diciendo: He aquí que he visto a Absalón colgado de una encina. 11Y Joab respondió al hombre que le daba la nueva: Y viéndolo tú, ¿por qué no le mataste luego allí echándole a tierra? Me hubiera placido darte diez siclos de plata, y un talabarte. 12El hombre dijo a Joab: Aunque me pesaras mil siclos de plata, no extendería yo mi mano contra el hijo del rey; porque nosotros oímos cuando el rey te mandó a ti y a Abisai y a Itai, diciendo: Mirad que ninguno toque al joven Absalón. 13Por otra parte, habría yo hecho traición contra mi vida, pues que al rey nada se le esconde, y tú mismo estarías en contra. 14Y respondió Joab: No malgastaré mi tiempo contigo. Y tomando tres dardos en su mano, los clavó en el corazón de Absalón, quien estaba aún vivo en medio de la encina. 15Y diez jóvenes escuderos de Joab rodearon e hirieron a Absalón, y acabaron de matarle.

16Entonces Joab tocó la trompeta, y el pueblo se volvió de seguir a Israel, porque Joab detuvo al pueblo. 17Tomando después a Absalón, le echaron en un gran hoyo en el bosque, y levantaron sobre él un montón muy grande de piedras; y todo Israel huyó, cada uno a su tienda. 18Y en vida, Absalón había tomado y erigido una columna, la cual está en el valle del rey; porque había dicho: Yo no tengo hijo que conserve la memoria de mi nombre. Y llamó aquella columna por su nombre, y así se ha llamado Columna de Absalón, hasta hoy.

19Entonces Ahimaas hijo de Sadoc dijo: ¿Correré ahora, y daré al rey las nuevas de que Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos? 20Respondió Joab: Hoy no llevarás las nuevas; las llevarás otro día; no darás hoy la nueva, porque el hijo del rey ha muerto. 21Y Joab dijo a un etíope: Ve tú, y di al rey lo que has visto. Y el etíope hizo reverencia ante Joab, y corrió. 22Entonces Ahimaas hijo de Sadoc volvió a decir a Joab: Sea como fuere, yo correré ahora tras el etíope. Y Joab dijo: Hijo mío, ¿para qué has de correr tú, si no recibirás premio por las nuevas? 23Mas él respondió: Sea como fuere, yo correré. Entonces le dijo: Corre. Corrió, pues, Ahimaas por el camino de la llanura, y pasó delante del etíope.

24Y David estaba sentado entre las dos puertas; y el atalaya había ido al terrado sobre la puerta en el muro, y alzando sus ojos, miró, y vio a uno que corría solo. 25El atalaya dio luego voces, y lo hizo saber al rey. Y el rey dijo: Si viene solo, buenas nuevas trae. En tanto que él venía acercándose, 26vio el atalaya a otro que corría; y dio voces el atalaya al portero, diciendo: He aquí otro hombre que corre solo. Y el rey dijo: Este también es mensajero. 27Y el atalaya volvió a decir: Me parece el correr del primero como el correr de Ahimaas hijo de Sadoc. Y respondió el rey: Ese es hombre de bien, y viene con buenas nuevas.

28Entonces Ahimaas dijo en alta voz al rey: Paz. Y se inclinó a tierra delante del rey, y dijo: Bendito sea Jehová Dios tuyo, que ha entregado a los hombres que habían levantado sus manos contra mi señor el rey. 29Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era. 30Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie.

31Luego vino el etíope, y dijo: Reciba nuevas mi señor el rey, que hoy Jehová ha defendido tu causa de la mano de todos los que se habían levantado contra ti. 32El rey entonces dijo al etíope: ¿El joven Absalón está bien? Y el etíope respondió: Como aquel joven sean los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se levanten contra ti para mal. 33Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío! . Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 27 DE Abril. Lucas 21: 1 -  19.

La ofrenda de la viuda

(Mr. 12.41–44)

21

1Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. 2Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. 3Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. 4Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.

 Jesús predice la destrucción del templo

(Mt. 24.1–2; Mr. 13.1–2)

5Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: 6En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida.

 Señales antes del fin

(Mt. 24.3–28; Mr. 13.3–23)

7Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder? 8Él entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Mas no vayáis en pos de ellos. 9Y cuando oigáis de guerras y de sediciones, no os alarméis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero; pero el fin no será inmediatamente.

10Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; 11y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo. 12Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre. 13Y esto os será ocasión para dar testimonio. 14Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa; 15porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan. 16Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros; 17y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. 18Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. 19Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas. Amen. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 27 DE Abril. 2 Samuel 17, 18

Capítulo 17

17.11 Husai apeló a Absalón por medio de la adulación, y la vanidad de Absalón se convirtió en su propia trampa. Husai predijo gran gloria para Absalón si él personalmente guiaba el ejército entero en contra de David. «Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu» (Proverbios 16.18) es un comentario apropiado para la condición soberbia y ambiciosa de Absalón.

17.25 Joab y Amasa eran sobrinos de David y primos de Absalón. Dado que Joab había dejado Jerusalén junto con David (véase 18.5, 10ss), Amasa tomó su lugar como comandante de las tropas de Israel.

Capítulo 18

18.1 David se hizo cargo como lo había hecho en días anteriores. En los últimos años, su vida había estado caracterizada por la indecisión y la parálisis moral. Ahora comenzaba a hacerse cargo y a cumplir con su deber. 

18.12-14 Este hombre pescó a Joab en su hipocresía. Él sabía que, si el rey se hubiese enterado, Joab habría vuelto en su contra por haber matado al hombre. Joab no pudo responder, sólo lo despidió. Aquellos que están a punto de hacer una maldad, con frecuencia no toman el tiempo para considerar lo que están por hacer. No les importa si es o no correcto o lícito. No se apresure a actuar sin pensar. Considere si lo que está por hacer es correcto o no.

18.29 Si bien él llegó a la ciudad antes, Ahimaas tenía miedo de decirle al rey la verdad acerca de la muerte de su hijo Absalón.

18.33 ¿Por qué le afectó tanto a David la muerte de su hijo rebelde? (1) David se dio cuenta de que él, en parte, era el responsable de la muerte de Absalón. Natán, el profeta, había dicho que, debido a que mató a Urías, sus propios hijos se rebelarían en su contra. (2) David estaba enojado con Joab y con sus oficiales por matar a Absalón en contra de sus deseos. (3) David amaba profundamente a su hijo, aun cuando Absalón no lo mereciera. Hubiese sido más bondadoso y amoroso lidiar con el ego descontrolado de Absalón cuando era más joven.


COMENTARIO  LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 27 DE Abril. Lucas 21: 1 -  19

Capítulo 21

21.1,2 Jesús se hallaba en el lugar del templo llamado atrio de las mujeres y el arca de las ofrendas se ponía allí o en un pasillo anexo. En este lugar había siete urnas. En una los fieles depositaban sus impuestos al templo y en las seis restantes se depositaban las ofrendas voluntarias como la que dio esta mujer. No solo era pobre, además, como viuda tenía muy pocos recursos para obtener ingresos económicos. Su pequeña contribución fue un sacrificio, pero lo hizo voluntariamente.

21.1-4 Esta viuda dio todo lo que tenía, en contraste con la forma en que administramos nuestro dinero. Cuando consideramos un gran logro dar cierta cantidad de dinero, nos parecemos a todos los que dieron solo un poco de lo que no necesitaban. Aquí Jesús admira la ofrenda con sacrificio. Como creyentes, podemos incrementar nuestra dádiva, sea dinero, tiempo o talentos aún más allá de lo que sea conveniente o seguro.

21.5, 6 El templo que los discípulos admiraban no era el de Salomón, destruido por los babilonios en el siglo VII a.C. Este templo lo construyó Esdras después de su regreso del exilio en el siglo VI a.C., profanado por los seléucidas en el siglo II a.C. Reconsagrado por los macabeos poco después y ampliado enormemente por Herodes el Grande en el lapso de cuarenta y seis años. Era una estructura hermosa, con una historia significativa, pero Jesús dijo que sería destruida totalmente. Esto sucedió en 70 d.C. cuando el ejército romano incendió Jerusalén.

21.7ss Jesús no abandonó a sus discípulos sin antes prepararlos para las dificultades de los años venideros. Les puso al tanto de que vendrían falsos mesías, desastres naturales y persecuciones, pero al mismo tiempo les aseguró que Él estaría con ellos para protegerlos y hacer que su Reino se conociera a través de ellos. Les prometió que regresaría en poder y gloria para salvarlos. Las advertencias de Jesús y sus promesas a los discípulos siguen vigentes para nosotros mientras esperamos su venida.

21.12, 13 Estas persecuciones empezaron muy pronto. Lucas se refirió a muchas de ellas en Hechos. Desde la prisión, Pablo escribió que se gozaba en su sufrimiento porque este le ayudaba a conocer más a Cristo y a cumplir la obra de Cristo para la iglesia (Filipenses 3.10; Colosenses 1.24). La iglesia primitiva salió victoriosa a pesar de la intensa persecución. Es importante notar que más tarde, en el segundo siglo, el padre de la iglesia Tertuliano, escribió: «La sangre de cristianos es semilla», porque la oposición ayudó a difundir el cristianismo.

21.14-19 Jesús advirtió que sus seguidores sufrirían la traición de familiares y amigos. Cristianos de cualquier edad tendrían que enfrentar esta posibilidad. Es reconfortante, sin embargo, saber que aunque nos sintamos por completo abandonados, el Espíritu Santo está con nosotros. Nos confortará, nos protegerá y nos dará las palabras que necesitemos. Esta seguridad nos dará el valor y la esperanza para mantenernos firmes por Cristo en medio de todas las situaciones difíciles que tengamos que soportar.

21.18 Jesús no dice que los creyentes no sufrirán ataques ni aun la muerte durante la persecución. Recuerde que la mayoría de los discípulos soportaron el martirio. Lo que Jesús dice es que ninguno de sus seguidores sufrirá alguna pérdida espiritual ni eterna. Usted puede dejar de existir en la tierra, pero será salvo para una vida eterna. Comentario de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.


 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 26 DE Abril. 2 Samuel 15, 16

Absalón se subleva contra David

15

1Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él. 2Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel. 3Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey. 4Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia! 5Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba. 6De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.

7Al cabo de cuatro años, aconteció que Absalón dijo al rey: Yo te ruego me permitas que vaya a Hebrón, a pagar mi voto que he prometido a Jehová. 8Porque tu siervo hizo voto cuando estaba en Gesur en Siria, diciendo: Si Jehová me hiciere volver a Jerusalén, yo serviré a Jehová. 9Y el rey le dijo: Ve en paz. Y él se levantó, y fue a Hebrón. 10Entonces envió Absalón mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oigáis el sonido de la trompeta diréis: Absalón reina en Hebrón. 11Y fueron con Absalón doscientos hombres de Jerusalén convidados por él, los cuales iban en su sencillez, sin saber nada. 12Y mientras Absalón ofrecía los sacrificios, llamó a Ahitofel gilonita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Y la conspiración se hizo poderosa, y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón.

13Y un mensajero vino a David, diciendo: El corazón de todo Israel se va tras Absalón. 14Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalón; daos prisa a partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad a filo de espada. 15Y los siervos del rey dijeron al rey: He aquí, tus siervos están listos a todo lo que nuestro señor el rey decida. 16El rey entonces salió, con toda su familia en pos de él. Y dejó el rey diez mujeres concubinas, para que guardasen la casa. 17Salió, pues, el rey con todo el pueblo que le seguía, y se detuvieron en un lugar distante. 18Y todos sus siervos pasaban a su lado, con todos los cereteos y peleteos; y todos los geteos, seiscientos hombres que habían venido a pie desde Gat, iban delante del rey.

19Y dijo el rey a Itai geteo: ¿Para qué vienes tú también con nosotros? Vuélvete y quédate con el rey; porque tú eres extranjero, y desterrado también de tu lugar. 20Ayer viniste, ¿y he de hacer hoy que te muevas para ir con nosotros? En cuanto a mí, yo iré a donde pueda ir; tú vuélvete, y haz volver a tus hermanos; y Jehová te muestre amor permanente y fidelidad. 21Y respondió Itai al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi señor el rey, que o para muerte o para vida, donde mi señor el rey estuviere, allí estará también tu siervo. 22Entonces David dijo a Itai: Ven, pues, y pasa. Y pasó Itai geteo, y todos sus hombres, y toda su familia. 23Y todo el país lloró en alta voz; pasó luego toda la gente el torrente de Cedrón; asimismo pasó el rey, y todo el pueblo pasó al camino que va al desierto.

24Y he aquí, también iba Sadoc, y con él todos los levitas que llevaban el arca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad. 25Pero dijo el rey a Sadoc: Vuelve el arca de Dios a la ciudad. Si yo hallare gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva, y me dejará verla y a su tabernáculo. 26Y si dijere: No me complazco en ti; aquí estoy, haga de mí lo que bien le pareciere. 27Dijo además el rey al sacerdote Sadoc: ¿No eres tú el vidente? Vuelve en paz a la ciudad, y con vosotros vuestros dos hijos; Ahimaas tu hijo, y Jonatán hijo de Abiatar. 28Mirad, yo me detendré en los vados del desierto, hasta que venga respuesta de vosotros que me dé aviso. 29Entonces Sadoc y Abiatar volvieron el arca de Dios a Jerusalén, y se quedaron allá.

30Y David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían. 31Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón. Entonces dijo David: Entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel.

32Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios, he aquí Husai arquita que le salió al encuentro, rasgados sus vestidos, y tierra sobre su cabeza. 33Y le dijo David: Si pasares conmigo, me serás carga. 34Mas si volvieres a la ciudad, y dijeres a Absalón: Rey, yo seré tu siervo; como hasta aquí he sido siervo de tu padre, así seré ahora siervo tuyo; entonces tú harás nulo el consejo de Ahitofel. 35¿No estarán allí contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar? Por tanto, todo lo que oyeres en la casa del rey, se lo comunicarás a los sacerdotes Sadoc y Abiatar. 36Y he aquí que están con ellos sus dos hijos, Ahimaas el de Sadoc, y Jonatán el de Abiatar; por medio de ellos me enviaréis aviso de todo lo que oyereis. 37Así vino Husai amigo de David a la ciudad; y Absalón entró en Jerusalén.

16

1Cuando David pasó un poco más allá de la cumbre del monte, he aquí Siba el criado de Mefi-boset, que salía a recibirle con un par de asnos enalbardados, y sobre ellos doscientos panes, cien racimos de pasas, cien panes de higos secos, y un cuero de vino. 2Y dijo el rey a Siba: ¿Qué es esto? Y Siba respondió: Los asnos son para que monte la familia del rey, los panes y las pasas para que coman los criados, y el vino para que beban los que se cansen en el desierto. 3Y dijo el rey: ¿Dónde está el hijo de tu señor? Y Siba respondió al rey: He aquí él se ha quedado en Jerusalén, porque ha dicho: Hoy me devolverá la casa de Israel el reino de mi padre. 4Entonces el rey dijo a Siba: He aquí, sea tuyo todo lo que tiene Mefi-boset. Y respondió Siba inclinándose: Rey señor mío, halle yo gracia delante de ti.

5Y vino el rey David hasta Bahurim; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y salía maldiciendo, 6y arrojando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda. 7Y decía Simei, maldiciéndole: ¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso! 8Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado, y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón; y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario.

9Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza. 10Y el rey respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así? 11Y dijo David a Abisai y a todos sus siervos: He aquí, mi hijo que ha salido de mis entrañas, acecha mi vida; ¿cuánto más ahora un hijo de Benjamín? Dejadle que maldiga, pues Jehová se lo ha dicho. 12Quizá mirará Jehová mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy. 13Y mientras David y los suyos iban por el camino, Simei iba por el lado del monte delante de él, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de él, y esparciendo polvo. 14Y el rey y todo el pueblo que con él estaba, llegaron fatigados, y descansaron allí.

15Y Absalón y toda la gente suya, los hombres de Israel, entraron en Jerusalén, y con él Ahitofel. 16Aconteció luego, que cuando Husai arquita, amigo de David, vino al encuentro de Absalón, dijo Husai: ¡Viva el rey, viva el rey! 17Y Absalón dijo a Husai: ¿Es este tu agradecimiento para con tu amigo? ¿Por qué no fuiste con tu amigo? 18Y Husai respondió a Absalón: No, sino que de aquel que eligiere Jehová y este pueblo y todos los varones de Israel, de aquél seré yo, y con él me quedaré. 19¿Y a quién había yo de servir? ¿No es a su hijo? Como he servido delante de tu padre, así seré delante de ti.

20Entonces dijo Absalón a Ahitofel: Dad vuestro consejo sobre lo que debemos hacer. 21Y Ahitofel dijo a Absalón: Llégate a las concubinas de tu padre, que él dejó para guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible a tu padre, y así se fortalecerán las manos de todos los que están contigo. 22Entonces pusieron para Absalón una tienda sobre el terrado, y se llegó Absalón a las concubinas de su padre, ante los ojos de todo Israel. 23Y el consejo que daba Ahitofel en aquellos días, era como si se consultase la palabra de Dios. Así era todo consejo de Ahitofel, tanto con David como con Absalón. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 26 DE Abril. Lucas 20: 27 - 47

La pregunta sobre la resurrección

(Mt. 22.23–33; Mr. 12.18–27)

27Llegando entonces algunos de los saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron, 28diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y no dejare hijos, que su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano. 29Hubo, pues, siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin hijos. 30Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos. 31La tomó el tercero, y así todos los siete, y murieron sin dejar descendencia. 32Finalmente murió también la mujer. 33En la resurrección, pues, ¿de cuál de ellos será mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?

34Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento; 35mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. 36Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. 37Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. 38Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven. 39Respondiéndole algunos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho. 40Y no osaron preguntarle nada más.

 ¿De quién es hijo el Cristo?

(Mt. 22.41–46; Mr. 12.35–37)

41Entonces él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David? 42Pues el mismo David dice en el libro de los Salmos:

Dijo el Señor a mi Señor:

Siéntate a mi diestra,

43 Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

44David, pues, le llama Señor; ¿cómo entonces es su hijo?

 Jesús acusa a los escribas

(Mt. 23.1–36; Mr. 12.38–40; Lc. 11.37–54)

45Y oyéndole todo el pueblo, dijo a sus discípulos: 46Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; 47que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones; éstos recibirán mayor condenación. Amen. Rv


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 26 DE Abril. 2 Samuel 15, 16

Capítulo 15

15.1ss David escribió algunos salmos durante los días de la rebelión de Absalón. Algunos de ellos son los Salmos 39, 41, 55, 61, y 63.

15.2 La puerta de la ciudad era como una combinación de municipio y centro comercial. Debido a que Jerusalén era la capital de la nación, tanto los líderes locales como los nacionales se reunían ahí diariamente para hacer negocios, y resolver asuntos gubernamentales. La puerta de la ciudad era un punto perfecto para esto ya que las transacciones comerciales y gubernamentales requerían de testigos para hacerlas legales, y cualquiera que entrara o saliera de la ciudad tenía que usar la puerta. Los mercaderes establecían sus tiendas cerca de las puertas por la misma razón. Absalón, por lo tanto, fue a la puerta de la ciudad para tratar de ganarse el corazón de los líderes de Israel así como los de la gente común. 

15.5, 6 La estrategia política de Absalón era robar los corazones de la gente por medio de su atractivo personal, grandes apariciones, aparente preocupación por la justicia y abrazos amistosos. Muchos fueron engañados y cambiaron su lealtad. Sin embargo, más tarde, Absalón demostró ser un gobernante malvado.

Necesitamos evaluar a nuestros líderes para asegurarnos de que su carisma no sea una máscara que cubra sus artimañas, la decepción o el hambre de poder. Asegúrese de que debajo de su estilo y encanto, sean capaces de tomar buenas decisiones y puedan manejar a la gente con sabiduría.

15.9 Absalón fue a Hebrón porque era su pueblo natal (3.2, 3). Hebrón también fue la primera capital de David, y ahí Absalón esperaba encontrar amigos leales que estuvieran orgullosos de él.

15.14 Si David no hubiera escapado de Jerusalén, la guerra siguiente lo habría destruido a él y a los habitantes inocentes de la ciudad. Algunas luchas que creemos son necesarias pueden resultar costosas y destructivas para aquellos que nos rodean. En tales casos, es sabio ceder y dejar la pelea para otro día, incluso si el hacerlo hiere nuestro orgullo. Se requiere valor para pararse y luchar, pero también para ceder cuando se deba por el bien de otros.

15.14 ¿Por qué no pudo David sencillamente sofocar la rebelión? Existen varias razones por las que él decidió huir: (1) La rebelión se había extendido (15.10–13), y no hubiera sido fácil de reprimir; (2) David no quería que se destruyera la ciudad de Jerusalén; (3) David todavía se interesaba por su hijo y no lo quería herir. Sabemos que David esperaba regresar a Jerusalén pronto, porque dejó a diez de sus concubinas para que cuidaran el palacio (15.16).

15.17, 18 En sus fuerzas armadas, David tenía muchos hombres leales que no eran israelitas. Los geteos de la ciudad filistea de Gat eran aparentemente amigos de David cuando se escondía de Saúl. Los cereteos y peleteos eran también del territorio de Filistea. Aunque se suponía que Israel debía destruir a los enemigos malvados, la nación tenía que dar la acogida a los extranjeros que vinieran en términos amigables (Éxodo 23.9; Deuteronomio 10.19) y tratarles de demostrar la importancia de obedecer a Dios. 

15.24-25 Los sacerdotes y levitas también fueron leales a David.

15.27-37 David necesitaba espías en la corte de Absalón para informarse de las decisiones de este. Al mandar a Husai a Absalón como un supuesto traidor de David, Husai podría ofrecer consejo contrario al de Ahitofel. Ahitofel era el consejero de Absalón (abuelo de Betsabé).

 La Biblia llama a David un hombre conforme al corazón de Dios (1 Samuel 13.14; Hechos 13.22), pero eso no significa que su vida estuvo exenta de problemas. La vida de David estuvo llena de altibajos. Algunos de los problemas que tuvo fueron el resultado de sus propios pecados, otros fueron el resultado de los pecados de los demás. No siempre podemos controlar nuestros altibajos, pero podemos confiar cada día en Dios. Podemos tener la certeza de que Él nos ayudará en nuestras pruebas, del mismo modo que ayudó a David. Al final, nos recompensará por tener una fe constante. 

Capítulo 16

16.3 El rey Saúl era el abuelo de Mefi-boset. Muy probablemente Siba estaba mintiendo, esperando recibir una recompensa de parte de David. (Véase 19.24–30 para conocer por Mefi-boset la otra parte de la historia.) La historia de Mefi-boset está registrada en el capítulo 9.

16.4 David creyó los cargos que hizo Siba en contra de Mefi-boset sin verificarlos. No se apresure a aceptar la condenación que alguien hace de otro, especialmente cuando el acusador puede sacar provecho de la caída del otro. David debió haber sido escéptico a los comentarios de Siba hasta haberse asegurado por él mismo.

16.5-14 Simei mantuvo una constante perorata en contra de David. A pesar de que las maldiciones era injustificadas, ya que David no tuvo parte en la muerte de Saúl; David y sus seguidores toleraron tranquilamente el abuso. El mantener la compostura frente a la crítica injustificada puede ser una experiencia difícil y un desgaste emocional, pero si no puede detener la crítica, es mejor ignorarla. Recuerde que Dios sabe cuánto está soportando, y Él lo reivindicará si está en lo correcto.

16.21, 22 Este incidente dio cumplimiento a la predicción de Natán de que por el pecado de David, otro hombre dormiría con sus esposas (12.11, 12). 

16.23 Ahitofel era un consejero de Absalón. La mayoría de los gobernantes tenían consejeros que los ayudaban a tomar decisiones acerca de asuntos políticos y gubernamentales. Probablemente también arreglaban los matrimonios del rey, ya que estas uniones eran generalmente por motivos políticos. Pero Dios hizo que Ahitofel le diera un consejo necio a Absalón, tal y como había orado David (15.31).


COMENTARIO  LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 26 DE Abril. Lucas 20: 27 - 47

20.27-38 Los saduceos, un grupo de líderes conservadores, honraban solo el Pentateuco (de Génesis a Deuteronomio) como las Escrituras. Además, no creían en la resurrección de los muertos porque no encontraban mención de esto en el Pentateuco. Los saduceos decidieron atrapar a Jesús, así que le plantearon una pregunta que siempre dejaba perplejos a los fariseos. Después de contestar lo relacionado con lo del matrimonio, Jesús respondió la pregunta central acerca de la resurrección. Basó su respuesta en los escritos de Moisés, una autoridad que respetaban, quien afirmó creer en la resurrección.

20.34, 35 La declaración de Jesús no significa que la gente no reconocerá a sus familiares en el cielo. Simplemente denota que no debemos pensar del cielo como una extensión de la vida que ya conocemos. Nuestra relación en esta vida la limita el tiempo, la muerte y el pecado, pero Jesús afirma que las relaciones serán diferentes de las que usamos aquí y ahora.

20.37,38 Los saduceos vinieron a Jesús con una pregunta capciosa. Como no creían en la resurrección, querían que dijera algo refutable. Aun así, Jesús no obvió ni menospreció su pregunta. La contestó y fue más allá, al verdadero asunto. Cuando la gente le haga preguntas comprometedoras sobre religión, por ejemplo: «¿Cómo un Dios amoroso permite que la gente se muera de hambre?» «Si Dios sabe lo que voy a hacer, ¿tengo libertad para escoger?», siga el ejemplo de Jesús. Primero, conteste la pregunta haciendo uso de lo mejor de su capacidad, luego descubra el verdadero problema, por ejemplo, dolor tragedia personal o dificultad para tomar decisiones. Muchas veces la pregunta se plantea a manera de prueba, no para comprobar su capacidad en responder preguntas difíciles, sino de su disposición para oír y prestar atención.

20.41–44 Los fariseos y saduceos hicieron sus preguntas. Ahora Jesús cambia las posiciones y les hace preguntas que van directo al meollo del asunto: ¿Qué pensaban acerca de la identidad del Mesías? Los fariseos sabían que el Mesías sería un descendiente de David, pero no comprendieron que las Escrituras también decían que sería más que un descendiente humano, sería Dios encarnado. Jesús se refirió al Salmo 110.1 para mostrarles que David mismo reconoció que Jesús sería Dios y hombre. Los fariseos solo esperaban un legislador humano que restaurara la grandeza de Israel como en los días de David y Salomón.

El asunto clave de la vida radica en qué creemos acerca de Jesús. Si antes no se decide creer que Jesús es lo que dice ser, otros asuntos carecen de relevancia. Los fariseos y saduceos no podrían hacerlo y continuar divididos y confundidos en relación con su identidad.

20.45-47 Los escribas amaban los beneficios asociados con su posición y algunas veces estafaban a los pobres a fin de lograr mayor provecho. Cada tarea tiene su recompensa, pero esta no debe llegar a ser más importante que cumplir nuestra labor con dedicación. Dios reprenderá a las personas que usan su posición de responsabilidad para engañar a otros. Cualquier recurso que se le haya confiado, úselo para ayudar a otros y no solo para su provecho.

20.47 Qué extraño pensar que los líderes religiosos recibirán el mayor castigo. Pero es que tras su apariencia de santidad y respetabilidad, eran arrogantes, astutos, egoístas y poco compasivos. Jesús puso al descubierto sus corazones malvados. Mostró que a pesar de sus palabras piadosas, pasaban por alto las leyes de Dios y hacían lo que mejor les convenía. Las obras religiosas no anulan el pecado. Jesús dijo que a estos líderes les espera la sentencia más severa de Dios, porque debían vivir como ejemplos de misericordia y justicia. Biblia del diario vivir. RVR 1960.