Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 26 DE Abril. 2 Samuel 15, 16

Absalón se subleva contra David

15

1Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él. 2Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel. 3Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey. 4Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia! 5Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba. 6De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.

7Al cabo de cuatro años, aconteció que Absalón dijo al rey: Yo te ruego me permitas que vaya a Hebrón, a pagar mi voto que he prometido a Jehová. 8Porque tu siervo hizo voto cuando estaba en Gesur en Siria, diciendo: Si Jehová me hiciere volver a Jerusalén, yo serviré a Jehová. 9Y el rey le dijo: Ve en paz. Y él se levantó, y fue a Hebrón. 10Entonces envió Absalón mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oigáis el sonido de la trompeta diréis: Absalón reina en Hebrón. 11Y fueron con Absalón doscientos hombres de Jerusalén convidados por él, los cuales iban en su sencillez, sin saber nada. 12Y mientras Absalón ofrecía los sacrificios, llamó a Ahitofel gilonita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Y la conspiración se hizo poderosa, y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón.

13Y un mensajero vino a David, diciendo: El corazón de todo Israel se va tras Absalón. 14Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalón; daos prisa a partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad a filo de espada. 15Y los siervos del rey dijeron al rey: He aquí, tus siervos están listos a todo lo que nuestro señor el rey decida. 16El rey entonces salió, con toda su familia en pos de él. Y dejó el rey diez mujeres concubinas, para que guardasen la casa. 17Salió, pues, el rey con todo el pueblo que le seguía, y se detuvieron en un lugar distante. 18Y todos sus siervos pasaban a su lado, con todos los cereteos y peleteos; y todos los geteos, seiscientos hombres que habían venido a pie desde Gat, iban delante del rey.

19Y dijo el rey a Itai geteo: ¿Para qué vienes tú también con nosotros? Vuélvete y quédate con el rey; porque tú eres extranjero, y desterrado también de tu lugar. 20Ayer viniste, ¿y he de hacer hoy que te muevas para ir con nosotros? En cuanto a mí, yo iré a donde pueda ir; tú vuélvete, y haz volver a tus hermanos; y Jehová te muestre amor permanente y fidelidad. 21Y respondió Itai al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi señor el rey, que o para muerte o para vida, donde mi señor el rey estuviere, allí estará también tu siervo. 22Entonces David dijo a Itai: Ven, pues, y pasa. Y pasó Itai geteo, y todos sus hombres, y toda su familia. 23Y todo el país lloró en alta voz; pasó luego toda la gente el torrente de Cedrón; asimismo pasó el rey, y todo el pueblo pasó al camino que va al desierto.

24Y he aquí, también iba Sadoc, y con él todos los levitas que llevaban el arca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad. 25Pero dijo el rey a Sadoc: Vuelve el arca de Dios a la ciudad. Si yo hallare gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva, y me dejará verla y a su tabernáculo. 26Y si dijere: No me complazco en ti; aquí estoy, haga de mí lo que bien le pareciere. 27Dijo además el rey al sacerdote Sadoc: ¿No eres tú el vidente? Vuelve en paz a la ciudad, y con vosotros vuestros dos hijos; Ahimaas tu hijo, y Jonatán hijo de Abiatar. 28Mirad, yo me detendré en los vados del desierto, hasta que venga respuesta de vosotros que me dé aviso. 29Entonces Sadoc y Abiatar volvieron el arca de Dios a Jerusalén, y se quedaron allá.

30Y David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían. 31Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón. Entonces dijo David: Entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel.

32Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios, he aquí Husai arquita que le salió al encuentro, rasgados sus vestidos, y tierra sobre su cabeza. 33Y le dijo David: Si pasares conmigo, me serás carga. 34Mas si volvieres a la ciudad, y dijeres a Absalón: Rey, yo seré tu siervo; como hasta aquí he sido siervo de tu padre, así seré ahora siervo tuyo; entonces tú harás nulo el consejo de Ahitofel. 35¿No estarán allí contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar? Por tanto, todo lo que oyeres en la casa del rey, se lo comunicarás a los sacerdotes Sadoc y Abiatar. 36Y he aquí que están con ellos sus dos hijos, Ahimaas el de Sadoc, y Jonatán el de Abiatar; por medio de ellos me enviaréis aviso de todo lo que oyereis. 37Así vino Husai amigo de David a la ciudad; y Absalón entró en Jerusalén.

16

1Cuando David pasó un poco más allá de la cumbre del monte, he aquí Siba el criado de Mefi-boset, que salía a recibirle con un par de asnos enalbardados, y sobre ellos doscientos panes, cien racimos de pasas, cien panes de higos secos, y un cuero de vino. 2Y dijo el rey a Siba: ¿Qué es esto? Y Siba respondió: Los asnos son para que monte la familia del rey, los panes y las pasas para que coman los criados, y el vino para que beban los que se cansen en el desierto. 3Y dijo el rey: ¿Dónde está el hijo de tu señor? Y Siba respondió al rey: He aquí él se ha quedado en Jerusalén, porque ha dicho: Hoy me devolverá la casa de Israel el reino de mi padre. 4Entonces el rey dijo a Siba: He aquí, sea tuyo todo lo que tiene Mefi-boset. Y respondió Siba inclinándose: Rey señor mío, halle yo gracia delante de ti.

5Y vino el rey David hasta Bahurim; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y salía maldiciendo, 6y arrojando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda. 7Y decía Simei, maldiciéndole: ¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso! 8Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado, y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón; y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario.

9Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza. 10Y el rey respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así? 11Y dijo David a Abisai y a todos sus siervos: He aquí, mi hijo que ha salido de mis entrañas, acecha mi vida; ¿cuánto más ahora un hijo de Benjamín? Dejadle que maldiga, pues Jehová se lo ha dicho. 12Quizá mirará Jehová mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy. 13Y mientras David y los suyos iban por el camino, Simei iba por el lado del monte delante de él, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de él, y esparciendo polvo. 14Y el rey y todo el pueblo que con él estaba, llegaron fatigados, y descansaron allí.

15Y Absalón y toda la gente suya, los hombres de Israel, entraron en Jerusalén, y con él Ahitofel. 16Aconteció luego, que cuando Husai arquita, amigo de David, vino al encuentro de Absalón, dijo Husai: ¡Viva el rey, viva el rey! 17Y Absalón dijo a Husai: ¿Es este tu agradecimiento para con tu amigo? ¿Por qué no fuiste con tu amigo? 18Y Husai respondió a Absalón: No, sino que de aquel que eligiere Jehová y este pueblo y todos los varones de Israel, de aquél seré yo, y con él me quedaré. 19¿Y a quién había yo de servir? ¿No es a su hijo? Como he servido delante de tu padre, así seré delante de ti.

20Entonces dijo Absalón a Ahitofel: Dad vuestro consejo sobre lo que debemos hacer. 21Y Ahitofel dijo a Absalón: Llégate a las concubinas de tu padre, que él dejó para guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible a tu padre, y así se fortalecerán las manos de todos los que están contigo. 22Entonces pusieron para Absalón una tienda sobre el terrado, y se llegó Absalón a las concubinas de su padre, ante los ojos de todo Israel. 23Y el consejo que daba Ahitofel en aquellos días, era como si se consultase la palabra de Dios. Así era todo consejo de Ahitofel, tanto con David como con Absalón. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 26 DE Abril. Lucas 20: 27 - 47

La pregunta sobre la resurrección

(Mt. 22.23–33; Mr. 12.18–27)

27Llegando entonces algunos de los saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron, 28diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y no dejare hijos, que su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano. 29Hubo, pues, siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin hijos. 30Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos. 31La tomó el tercero, y así todos los siete, y murieron sin dejar descendencia. 32Finalmente murió también la mujer. 33En la resurrección, pues, ¿de cuál de ellos será mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?

34Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento; 35mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. 36Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. 37Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. 38Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven. 39Respondiéndole algunos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho. 40Y no osaron preguntarle nada más.

 ¿De quién es hijo el Cristo?

(Mt. 22.41–46; Mr. 12.35–37)

41Entonces él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David? 42Pues el mismo David dice en el libro de los Salmos:

Dijo el Señor a mi Señor:

Siéntate a mi diestra,

43 Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

44David, pues, le llama Señor; ¿cómo entonces es su hijo?

 Jesús acusa a los escribas

(Mt. 23.1–36; Mr. 12.38–40; Lc. 11.37–54)

45Y oyéndole todo el pueblo, dijo a sus discípulos: 46Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; 47que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones; éstos recibirán mayor condenación. Amen. Rv


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 26 DE Abril. 2 Samuel 15, 16

Capítulo 15

15.1ss David escribió algunos salmos durante los días de la rebelión de Absalón. Algunos de ellos son los Salmos 39, 41, 55, 61, y 63.

15.2 La puerta de la ciudad era como una combinación de municipio y centro comercial. Debido a que Jerusalén era la capital de la nación, tanto los líderes locales como los nacionales se reunían ahí diariamente para hacer negocios, y resolver asuntos gubernamentales. La puerta de la ciudad era un punto perfecto para esto ya que las transacciones comerciales y gubernamentales requerían de testigos para hacerlas legales, y cualquiera que entrara o saliera de la ciudad tenía que usar la puerta. Los mercaderes establecían sus tiendas cerca de las puertas por la misma razón. Absalón, por lo tanto, fue a la puerta de la ciudad para tratar de ganarse el corazón de los líderes de Israel así como los de la gente común. 

15.5, 6 La estrategia política de Absalón era robar los corazones de la gente por medio de su atractivo personal, grandes apariciones, aparente preocupación por la justicia y abrazos amistosos. Muchos fueron engañados y cambiaron su lealtad. Sin embargo, más tarde, Absalón demostró ser un gobernante malvado.

Necesitamos evaluar a nuestros líderes para asegurarnos de que su carisma no sea una máscara que cubra sus artimañas, la decepción o el hambre de poder. Asegúrese de que debajo de su estilo y encanto, sean capaces de tomar buenas decisiones y puedan manejar a la gente con sabiduría.

15.9 Absalón fue a Hebrón porque era su pueblo natal (3.2, 3). Hebrón también fue la primera capital de David, y ahí Absalón esperaba encontrar amigos leales que estuvieran orgullosos de él.

15.14 Si David no hubiera escapado de Jerusalén, la guerra siguiente lo habría destruido a él y a los habitantes inocentes de la ciudad. Algunas luchas que creemos son necesarias pueden resultar costosas y destructivas para aquellos que nos rodean. En tales casos, es sabio ceder y dejar la pelea para otro día, incluso si el hacerlo hiere nuestro orgullo. Se requiere valor para pararse y luchar, pero también para ceder cuando se deba por el bien de otros.

15.14 ¿Por qué no pudo David sencillamente sofocar la rebelión? Existen varias razones por las que él decidió huir: (1) La rebelión se había extendido (15.10–13), y no hubiera sido fácil de reprimir; (2) David no quería que se destruyera la ciudad de Jerusalén; (3) David todavía se interesaba por su hijo y no lo quería herir. Sabemos que David esperaba regresar a Jerusalén pronto, porque dejó a diez de sus concubinas para que cuidaran el palacio (15.16).

15.17, 18 En sus fuerzas armadas, David tenía muchos hombres leales que no eran israelitas. Los geteos de la ciudad filistea de Gat eran aparentemente amigos de David cuando se escondía de Saúl. Los cereteos y peleteos eran también del territorio de Filistea. Aunque se suponía que Israel debía destruir a los enemigos malvados, la nación tenía que dar la acogida a los extranjeros que vinieran en términos amigables (Éxodo 23.9; Deuteronomio 10.19) y tratarles de demostrar la importancia de obedecer a Dios. 

15.24-25 Los sacerdotes y levitas también fueron leales a David.

15.27-37 David necesitaba espías en la corte de Absalón para informarse de las decisiones de este. Al mandar a Husai a Absalón como un supuesto traidor de David, Husai podría ofrecer consejo contrario al de Ahitofel. Ahitofel era el consejero de Absalón (abuelo de Betsabé).

 La Biblia llama a David un hombre conforme al corazón de Dios (1 Samuel 13.14; Hechos 13.22), pero eso no significa que su vida estuvo exenta de problemas. La vida de David estuvo llena de altibajos. Algunos de los problemas que tuvo fueron el resultado de sus propios pecados, otros fueron el resultado de los pecados de los demás. No siempre podemos controlar nuestros altibajos, pero podemos confiar cada día en Dios. Podemos tener la certeza de que Él nos ayudará en nuestras pruebas, del mismo modo que ayudó a David. Al final, nos recompensará por tener una fe constante. 

Capítulo 16

16.3 El rey Saúl era el abuelo de Mefi-boset. Muy probablemente Siba estaba mintiendo, esperando recibir una recompensa de parte de David. (Véase 19.24–30 para conocer por Mefi-boset la otra parte de la historia.) La historia de Mefi-boset está registrada en el capítulo 9.

16.4 David creyó los cargos que hizo Siba en contra de Mefi-boset sin verificarlos. No se apresure a aceptar la condenación que alguien hace de otro, especialmente cuando el acusador puede sacar provecho de la caída del otro. David debió haber sido escéptico a los comentarios de Siba hasta haberse asegurado por él mismo.

16.5-14 Simei mantuvo una constante perorata en contra de David. A pesar de que las maldiciones era injustificadas, ya que David no tuvo parte en la muerte de Saúl; David y sus seguidores toleraron tranquilamente el abuso. El mantener la compostura frente a la crítica injustificada puede ser una experiencia difícil y un desgaste emocional, pero si no puede detener la crítica, es mejor ignorarla. Recuerde que Dios sabe cuánto está soportando, y Él lo reivindicará si está en lo correcto.

16.21, 22 Este incidente dio cumplimiento a la predicción de Natán de que por el pecado de David, otro hombre dormiría con sus esposas (12.11, 12). 

16.23 Ahitofel era un consejero de Absalón. La mayoría de los gobernantes tenían consejeros que los ayudaban a tomar decisiones acerca de asuntos políticos y gubernamentales. Probablemente también arreglaban los matrimonios del rey, ya que estas uniones eran generalmente por motivos políticos. Pero Dios hizo que Ahitofel le diera un consejo necio a Absalón, tal y como había orado David (15.31).


COMENTARIO  LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 26 DE Abril. Lucas 20: 27 - 47

20.27-38 Los saduceos, un grupo de líderes conservadores, honraban solo el Pentateuco (de Génesis a Deuteronomio) como las Escrituras. Además, no creían en la resurrección de los muertos porque no encontraban mención de esto en el Pentateuco. Los saduceos decidieron atrapar a Jesús, así que le plantearon una pregunta que siempre dejaba perplejos a los fariseos. Después de contestar lo relacionado con lo del matrimonio, Jesús respondió la pregunta central acerca de la resurrección. Basó su respuesta en los escritos de Moisés, una autoridad que respetaban, quien afirmó creer en la resurrección.

20.34, 35 La declaración de Jesús no significa que la gente no reconocerá a sus familiares en el cielo. Simplemente denota que no debemos pensar del cielo como una extensión de la vida que ya conocemos. Nuestra relación en esta vida la limita el tiempo, la muerte y el pecado, pero Jesús afirma que las relaciones serán diferentes de las que usamos aquí y ahora.

20.37,38 Los saduceos vinieron a Jesús con una pregunta capciosa. Como no creían en la resurrección, querían que dijera algo refutable. Aun así, Jesús no obvió ni menospreció su pregunta. La contestó y fue más allá, al verdadero asunto. Cuando la gente le haga preguntas comprometedoras sobre religión, por ejemplo: «¿Cómo un Dios amoroso permite que la gente se muera de hambre?» «Si Dios sabe lo que voy a hacer, ¿tengo libertad para escoger?», siga el ejemplo de Jesús. Primero, conteste la pregunta haciendo uso de lo mejor de su capacidad, luego descubra el verdadero problema, por ejemplo, dolor tragedia personal o dificultad para tomar decisiones. Muchas veces la pregunta se plantea a manera de prueba, no para comprobar su capacidad en responder preguntas difíciles, sino de su disposición para oír y prestar atención.

20.41–44 Los fariseos y saduceos hicieron sus preguntas. Ahora Jesús cambia las posiciones y les hace preguntas que van directo al meollo del asunto: ¿Qué pensaban acerca de la identidad del Mesías? Los fariseos sabían que el Mesías sería un descendiente de David, pero no comprendieron que las Escrituras también decían que sería más que un descendiente humano, sería Dios encarnado. Jesús se refirió al Salmo 110.1 para mostrarles que David mismo reconoció que Jesús sería Dios y hombre. Los fariseos solo esperaban un legislador humano que restaurara la grandeza de Israel como en los días de David y Salomón.

El asunto clave de la vida radica en qué creemos acerca de Jesús. Si antes no se decide creer que Jesús es lo que dice ser, otros asuntos carecen de relevancia. Los fariseos y saduceos no podrían hacerlo y continuar divididos y confundidos en relación con su identidad.

20.45-47 Los escribas amaban los beneficios asociados con su posición y algunas veces estafaban a los pobres a fin de lograr mayor provecho. Cada tarea tiene su recompensa, pero esta no debe llegar a ser más importante que cumplir nuestra labor con dedicación. Dios reprenderá a las personas que usan su posición de responsabilidad para engañar a otros. Cualquier recurso que se le haya confiado, úselo para ayudar a otros y no solo para su provecho.

20.47 Qué extraño pensar que los líderes religiosos recibirán el mayor castigo. Pero es que tras su apariencia de santidad y respetabilidad, eran arrogantes, astutos, egoístas y poco compasivos. Jesús puso al descubierto sus corazones malvados. Mostró que a pesar de sus palabras piadosas, pasaban por alto las leyes de Dios y hacían lo que mejor les convenía. Las obras religiosas no anulan el pecado. Jesús dijo que a estos líderes les espera la sentencia más severa de Dios, porque debían vivir como ejemplos de misericordia y justicia. Biblia del diario vivir. RVR 1960.


 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 25 DE Abril. 2 Samuel 13,14

Amnón y Tamar

13

1Aconteció después de esto, que teniendo Absalón hijo de David una hermana hermosa que se llamaba Tamar, se enamoró de ella Amnón hijo de David. 2Y estaba Amnón angustiado hasta enfermarse por Tamar su hermana, pues por ser ella virgen, le parecía a Amnón que sería difícil hacerle cosa alguna. 3Y Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era hombre muy astuto. 4Y éste le dijo: Hijo del rey, ¿por qué de día en día vas enflaqueciendo así? ¿No me lo descubrirás a mí? Y Amnón le respondió: Yo amo a Tamar la hermana de Absalón mi hermano. 5Y Jonadab le dijo: Acuéstate en tu cama, y finge que estás enfermo; y cuando tu padre viniere a visitarte, dile: Te ruego que venga mi hermana Tamar, para que me dé de comer, y prepare delante de mí alguna vianda, para que al verla yo la coma de su mano. 6Se acostó, pues, Amnón, y fingió que estaba enfermo; y vino el rey a visitarle. Y dijo Amnón al rey: Yo te ruego que venga mi hermana Tamar, y haga delante de mí dos hojuelas, para que coma yo de su mano.

7Y David envió a Tamar a su casa, diciendo: Ve ahora a casa de Amnón tu hermano, y hazle de comer. 8Y fue Tamar a casa de su hermano Amnón, el cual estaba acostado; y tomó harina, y amasó, e hizo hojuelas delante de él y las coció. 9Tomó luego la sartén, y las sacó delante de él; mas él no quiso comer. Y dijo Amnón: Echad fuera de aquí a todos. Y todos salieron de allí. 10Entonces Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a la alcoba, para que yo coma de tu mano. Y tomando Tamar las hojuelas que había preparado, las llevó a su hermano Amnón a la alcoba. 11Y cuando ella se las puso delante para que comiese, asió de ella, y le dijo: Ven, hermana mía, acuéstate conmigo. 12Ella entonces le respondió: No, hermano mío, no me hagas violencia; porque no se debe hacer así en Israel. No hagas tal vileza. 13Porque ¿adónde iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los perversos en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey, que él no me negará a ti. 14Mas él no la quiso oír, sino que pudiendo más que ella, la forzó, y se acostó con ella.

15Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: Levántate, y vete. 16Y ella le respondió: No hay razón; mayor mal es este de arrojarme, que el que me has hecho. Mas él no la quiso oír, 17sino que llamando a su criado que le servía, le dijo: Echame a ésta fuera de aquí, y cierra tras ella la puerta. 18Y llevaba ella un vestido de diversos colores, traje que vestían las hijas vírgenes de los reyes. Su criado, pues, la echó fuera, y cerró la puerta tras ella. 19Entonces Tamar tomó ceniza y la esparció sobre su cabeza, y rasgó la ropa de colores de que estaba vestida, y puesta su mano sobre su cabeza, se fue gritando.

 Venganza y huida de Absalón

20Y le dijo su hermano Absalón: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Pues calla ahora, hermana mía; tu hermano es; no se angustie tu corazón por esto. Y se quedó Tamar desconsolada en casa de Absalón su hermano. 21Y luego que el rey David oyó todo esto, se enojó mucho. 22Mas Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno; aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana.

23Aconteció pasados dos años, que Absalón tenía esquiladores en Baal-hazor, que está junto a Efraín; y convidó Absalón a todos los hijos del rey. 24Y vino Absalón al rey, y dijo: He aquí, tu siervo tiene ahora esquiladores; yo ruego que venga el rey y sus siervos con tu siervo. 25Y respondió el rey a Absalón: No, hijo mío, no vamos todos, para que no te seamos gravosos. Y aunque porfió con él, no quiso ir, mas le bendijo. 26Entonces dijo Absalón: Pues si no, te ruego que venga con nosotros Amnón mi hermano. Y el rey le respondió: ¿Para qué ha de ir contigo? 27Pero como Absalón le importunaba, dejó ir con él a Amnón y a todos los hijos del rey. 28Y Absalón había dado orden a sus criados, diciendo: Os ruego que miréis cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino; y al decir yo: Herid a Amnón, entonces matadle, y no temáis, pues yo os lo he mandado. Esforzaos, pues, y sed valientes. 29Y los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón les había mandado. Entonces se levantaron todos los hijos del rey, y montaron cada uno en su mula, y huyeron.

30Estando ellos aún en el camino, llegó a David el rumor que decía: Absalón ha dado muerte a todos los hijos del rey, y ninguno de ellos ha quedado. 31Entonces levantándose David, rasgó sus vestidos, y se echó en tierra, y todos sus criados que estaban junto a él también rasgaron sus vestidos. 32Pero Jonadab, hijo de Simea hermano de David, habló y dijo: No diga mi señor que han dado muerte a todos los jóvenes hijos del rey, pues sólo Amnón ha sido muerto; porque por mandato de Absalón esto había sido determinado desde el día en que Amnón forzó a Tamar su hermana. 33Por tanto, ahora no ponga mi señor el rey en su corazón ese rumor que dice: Todos los hijos del rey han sido muertos; porque sólo Amnón ha sido muerto.

34Y Absalón huyó. Entre tanto, alzando sus ojos el joven que estaba de atalaya, miró, y he aquí mucha gente que venía por el camino a sus espaldas, del lado del monte. 35Y dijo Jonadab al rey: He allí los hijos del rey que vienen; es así como tu siervo ha dicho. 36Cuando él acabó de hablar, he aquí los hijos del rey que vinieron, y alzando su voz lloraron. Y también el mismo rey y todos sus siervos lloraron con muy grandes lamentos.

37Mas Absalón huyó y se fue a Talmai hijo de Amiud, rey de Gesur. Y David lloraba por su hijo todos los días. 38Así huyó Absalón y se fue a Gesur, y estuvo allá tres años. 39Y el rey David deseaba ver a Absalón; pues ya estaba consolado acerca de Amnón, que había muerto.

 Joab procura el regreso de Absalón

14

1Conociendo Joab hijo de Sarvia que el corazón del rey se inclinaba por Absalón, 2envió Joab a Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta, y le dijo: Yo te ruego que finjas estar de duelo, y te vistas ropas de luto, y no te unjas con óleo, sino preséntate como una mujer que desde mucho tiempo está de duelo por algún muerto; 3y entrarás al rey, y le hablarás de esta manera. Y puso Joab las palabras en su boca.

4Entró, pues, aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro, hizo reverencia, y dijo: ¡Socorro, oh rey! 5El rey le dijo: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Yo a la verdad soy una mujer viuda y mi marido ha muerto. 6Tu sierva tenía dos hijos, y los dos riñeron en el campo; y no habiendo quien los separase, hirió el uno al otro, y lo mató. 7Y he aquí toda la familia se ha levantado contra tu sierva, diciendo: Entrega al que mató a su hermano, para que le hagamos morir por la vida de su hermano a quien él mató, y matemos también al heredero. Así apagarán el ascua que me ha quedado, no dejando a mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra.

8Entonces el rey dijo a la mujer: Vete a tu casa, y yo daré órdenes con respecto a ti. 9Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Rey señor mío, la maldad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre; mas el rey y su trono sean sin culpa. 10Y el rey dijo: Al que hablare contra ti, tráelo a mí, y no te tocará más. 11Dijo ella entonces: Te ruego, oh rey, que te acuerdes de Jehová tu Dios, para que el vengador de la sangre no aumente el daño, y no destruya a mi hijo. Y el respondió: Vive Jehová, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra.

12Y la mujer dijo: Te ruego que permitas que tu sierva hable una palabra a mi señor el rey. Y él dijo: Habla. 13Entonces la mujer dijo: ¿Por qué, pues, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque hablando el rey esta palabra, se hace culpable él mismo, por cuanto el rey no hace volver a su desterrado. 14Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de sí al desterrado. 15Y el haber yo venido ahora para decir esto al rey mi señor, es porque el pueblo me atemorizó; y tu sierva dijo: Hablaré ahora al rey; quizá él hará lo que su sierva diga. 16Pues el rey oirá, para librar a su sierva de mano del hombre que me quiere destruir a mí y a mi hijo juntamente, de la heredad de Dios. 17Tu sierva, pues, dice: Sea ahora de consuelo la respuesta de mi señor el rey, pues que mi señor el rey es como un ángel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo. Así Jehová tu Dios sea contigo.

18Entonces David respondió y dijo a la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada de lo que yo te preguntare. Y la mujer dijo: Hable mi señor el rey. 19Y el rey dijo: ¿No anda la mano de Joab contigo en todas estas cosas? La mujer respondió y dijo: Vive tu alma, rey señor mío, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado; porque tu siervo Joab, él me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras. 20Para mudar el aspecto de las cosas Joab tu siervo ha hecho esto; pero mi señor es sabio conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra.

21Entonces el rey dijo a Joab: He aquí yo hago esto; ve, y haz volver al joven Absalón. 22Y Joab se postró en tierra sobre su rostro e hizo reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus ojos, rey señor mío, pues ha hecho el rey lo que su siervo ha dicho. 23Se levantó luego Joab y fue a Gesur, y trajo a Absalón a Jerusalén. 24Mas el rey dijo: Váyase a su casa, y no vea mi rostro. Y volvió Absalón a su casa, y no vio el rostro del rey.

25Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto. 26Cuando se cortaba el cabello (lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real. 27Y le nacieron a Absalón tres hijos, y una hija que se llamó Tamar, la cual era mujer de hermoso semblante.

28Y estuvo Absalón por espacio de dos años en Jerusalén, y no vio el rostro del rey. 29Y mandó Absalón por Joab, para enviarlo al rey, pero él no quiso venir; y envió aun por segunda vez, y no quiso venir. 30Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego. Y los siervos de Absalón prendieron fuego al campo. 31Entonces se levantó Joab y vino a casa de Absalón, y le dijo: ¿Por qué han prendido fuego tus siervos a mi campo? 32Y Absalón respondió a Joab: He aquí yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey; y si hay en mí pecado, máteme. 33Vino, pues, Joab al rey, y se lo hizo saber. Entonces llamó a Absalón, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey; y el rey besó a Absalón. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 25 DE Abril. Lucas 20: 1 - 26

La autoridad de Jesús

(Mt. 21.23–27; Mr. 11.27–33)

20

1Sucedió un día, que enseñando Jesús al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos, 2y le hablaron diciendo: Dinos: ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿o quién es el que te ha dado esta autoridad? 3Respondiendo Jesús, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme: 4El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? 5Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? 6Y si decimos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están persuadidos de que Juan era profeta. 7Y respondieron que no sabían de dónde fuese. 8Entonces Jesús les dijo: Yo tampoco os diré con qué autoridad hago estas cosas.

 Los labradores malvados

(Mt. 21.33–44; Mr. 12.1–11)

9Comenzó luego a decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, la arrendó a labradores, y se ausentó por mucho tiempo. 10Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; pero los labradores le golpearon, y le enviaron con las manos vacías. 11Volvió a enviar otro siervo; mas ellos a éste también, golpeado y afrentado, le enviaron con las manos vacías. 12Volvió a enviar un tercer siervo; mas ellos también a éste echaron fuera, herido. 13Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizá cuando le vean a él, le tendrán respeto. 14Mas los labradores, al verle, discutían entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra. 15Y le echaron fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña? 16Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros. Cuando ellos oyeron esto, dijeron: ¡Dios nos libre! 17Pero él, mirándolos, dijo: ¿Qué, pues, es lo que está escrito:

La piedra que desecharon los edificadores

Ha venido a ser cabeza del ángulo?

 18Todo el que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre quien ella cayere, le desmenuzará.

 La cuestión del tributo

(Mt. 21.45–46; 22.15–22; Mr. 12.12–17)

19Procuraban los principales sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temieron al pueblo. 20Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, a fin de sorprenderle en alguna palabra, para entregarle al poder y autoridad del gobernador. 21Y le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad. 22¿Nos es lícito dar tributo a César, o no? 23Mas él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? 24Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César. 25Entonces les dijo: Pues dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. 26Y no pudieron sorprenderle en palabra alguna delante del pueblo, sino que maravillados de su respuesta, callaron. Amen. Rv


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 25 DE Abril. 2 Samuel 13,14

Capítulo 13

13.3-5 Amnón alentó a su propio primo Jonadab para que cometiera el pecado sexual. Quizá seamos más vulnerables a los consejos de los parientes porque estamos más cerca de ellos. Sin embargo, debemos estar seguros de que el consejo no se salga de los estándares de Dios, aun cuando provenga de familiares.

13.14, 15 El amor y la lujuria son muy diferentes. Después de que Amnón violó a su media hermana, su «amor» se volvió odio. Si bien él decía estar enamorado, realmente estaba sujeto a la lujuria. El amor es paciente, la lujuria requiere de una satisfacción sexual inmediata. El amor es benigno, la lujuria es cruel. El amor no busca lo suyo, la lujuria sí. Usted puede leer acerca de las características del verdadero amor en 1 Corintios 13. La lujuria puede parecer amor al principio, pero cuando se expresa físicamente produce amargura y odio hacia la otra persona. Si usted no puede esperar, lo que siente no es verdadero amor. 

13.16 La violación estaba estrictamente prohibida por Dios (Levítico 22.28, 29). ¿Por qué el rechazar a Tamar fue un crimen mayor? Al echarla, Amnón dio a entender como si Tamar le hubiera hecho una proposición indecorosa, y no había testigos a su favor porque Amnón se habría deshecho de los sirvientes. Su crimen destruyó cualquier posibilidad de matrimonio para ella, debido a que ya no era virgen, no podía ser dada en matrimonio.

13.20 Absalón trató de consolar a Tamar y de persuadirla para que no convirtiera ese incidente en un escándalo público. En forma secreta, él planeó su venganza en contra de Amnón. Esto lo llevó a cabo dos años más tarde (13.23–33). Absalón trató de consolar a Tamar diciendo que el crimen había sido sólo un asunto familiar. Pero las normas de Dios para la conducta moral no se suspenden cuando se trata de asuntos familiares.

13.21–24 David estaba enojado con Amnón por violar a Tamar, sin embargo no lo castigó. David dudó probablemente porque (1) él no quería problemas con Amnón, que era su hijo primogénito (1 Crónicas 3.1) y por lo tanto el siguiente en la línea para ser rey, y (2) David fue culpable de un pecado similar cuando cometió adulterio con Betsabé. Mientras que David era un rey, y un líder militar insuperable, carecía de habilidad y sensibilidad como esposo y como padre.

13.37–39 Absalón huyó a Gesur debido a que el rey Talmai era su abuelo (1 Crónicas 3.2) y sabía que iba a ser bienvenido.

Capítulo 14

14.11 La ley proporcionaba una manera de vengar el homicidio. Números 35.9–21 registra cómo las ciudades de refugio protegían a las personas de la venganza, y cómo los vengadores de la sangre debían perseguir a los homicidas. Esta mujer estaba solicitando la protección del rey ante cualquier reclamo presentado en su contra.

14.27 Al dar a su hija el nombre de Tamar, Absalón estaba mostrando su amor y respeto por su hermana Tamar. Esto también era para todos un recordatorio del viejo incidente.

14.30 Ya podemos ver en Absalón las semillas de rebelión. Por ser un joven independiente y maquinador, tomó el asunto en sus manos, y mató a su hermano (13.22–29). Al no tener a su padre ni a ningún otro que lo mantuviese a raya, probablemente hacía lo que quería, según se evidencia cuando prende fuego al campo de Joab para captar su atención (14.30). Sin duda su hermosura incrementaba su egocentrismo (14.25). Los niños necesitan disciplina, especialmente aquellos que tienen habilidades y belleza naturales. De lo contrario, como Absalón, crecerán con la idea de que pueden hacer lo que quieran cuando quieran hacerlo.

14.33 David sólo hizo leves esfuerzos para criar a sus hijos. Él no castigó a Amnón por su pecado contra Tamar, tampoco manejó de una manera decisiva el asesinato de Amnón por Absalón. Tal indecisión llegó a ser la ruina de David. Cuando se ignora el pecado resulta más doloroso a la larga que si se hubiera tratado con él inmediatamente.

COMENTARIO  LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 25 DE Abril. Lucas 20: 1 - 26

Capítulo 20

20.1-8 Este grupo de líderes quiso deshacerse de Jesús, de manera que trataron de atraparlo con su pregunta. Si Jesús decía que su autoridad venía de Dios, si abiertamente establecía que era el Mesías y el Hijo de Dios, lo acusarían de blasfemia y lo llevarían a juicio. Jesús no se dejó atrapar, en cambio, volvió la pregunta en su contra. Esto puso al descubierto las intenciones que tenían y evitó que cayera en la trampa.

20.9-16 Es fácil identificar a los personajes de esta parábola. Incluso los líderes religiosos lo comprendieron. El dueño de la viña es Dios, la viña es Israel, los labradores son los líderes religiosos, los enviados del dueño son los profetas y sacerdotes que Dios envió a Israel a denunciar sus pecados, el hijo es el Mesías, Jesús, y los otros son los gentiles. La parábola de Jesús respondió de forma indirecta la pregunta de los líderes religiosos acerca de su autoridad. Además, les hizo ver que Él sabía que planeaban matarlo.

20.17–19 Al citar el Salmo 118.22, Jesús demostró a los incrédulos líderes que incluso su rechazo estaba profetizado en las Escrituras. Pasar por alto la piedra angular fue peligroso. Una persona podría tropezar o ser desmenuzada (juzgada y castigada). Los comentarios de Jesús eran velados, pero los líderes religiosos no tuvieron dificultad en interpretarlos. Quisieron arrestarlo de inmediato.

20.20-26 Jesús aprovechó el intento de sus enemigos al querer atraparlo y les dio una lección poderosa: Los seguidores de Dios tienen obligaciones legítimas hacia Él y los gobernantes. Pero lo más importante es mantener invariables nuestras prioridades. Cuando ambas autoridades están en conflicto, nuestra obligación hacia Dios siempre estará antes que nuestra obligación hacia las autoridades.

20.21 Estos espías pretendieron ser hombres sinceros al adular a Jesús antes de plantearle su pregunta engañosa, esperando tomarlo por sorpresa. Pero Jesús sabía lo que tramaban y se mantuvo al margen de su trampa. Cuídese de la adulación. Con la ayuda de Dios, la puede detectar y mantenerse alejado de la trampa que a menudo le sigue.

20.22 Sin dudas esta era una pregunta comprometedora. Los judíos estaban furiosos por tener que pagar impuestos a Roma, de esta manera sostenían a un gobierno pagano y a sus dioses. Odiaban el sistema donde se permitía que los cobradores de impuestos pidieran exorbitantes sumas y se quedaran con el excedente. Si Jesús decía que debían pagar impuestos, lo podrían llamar traidor a su nación y a su religión. En cambio, si decía que no, informarían a Roma que era un rebelde. Los inquisidores de Jesús pensaron que esta vez lo habían atrapado, pero se equivocaron.

20.24 Un denario era el pago usual para un día de trabajo. Comentario de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.