Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 27 DE Junio. Job 10, 11, 12.

Job lamenta su condición

10

1 Está mi alma hastiada de mi vida;

Daré libre curso a mi queja,

Hablaré con amargura de mi alma.

2 Diré a Dios: No me condenes;

Hazme entender por qué contiendes conmigo.

3 ¿Te parece bien que oprimas,

Que deseches la obra de tus manos,

Y que favorezcas los designios de los impíos?

4 ¿Tienes tú acaso ojos de carne?

¿Ves tú como ve el hombre?

5 ¿Son tus días como los días del hombre,

O tus años como los tiempos humanos,

6 Para que inquieras mi iniquidad,

Y busques mi pecado,

7 Aunque tú sabes que no soy impío,

Y que no hay quien de tu mano me libre?

8 Tus manos me hicieron y me formaron;

¿Y luego te vuelves y me deshaces?

9 Acuérdate que como a barro me diste forma;

¿Y en polvo me has de volver?

10 ¿No me vaciaste como leche,

Y como queso me cuajaste?

11 Me vestiste de piel y carne,

Y me tejiste con huesos y nervios.

12 Vida y misericordia me concediste,

Y tu cuidado guardó mi espíritu.

13 Estas cosas tienes guardadas en tu corazón;

Yo sé que están cerca de ti.

14 Si pequé, tú me has observado,

Y no me tendrás por limpio de mi iniquidad.

15 Si fuere malo, ¡ay de mí!

Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza,

Estando hastiado de deshonra, y de verme afligido.

16 Si mi cabeza se alzare, cual león tú me cazas;

Y vuelves a hacer en mí maravillas.

17 Renuevas contra mí tus pruebas,

Y aumentas conmigo tu furor como tropas de relevo.

18 ¿Por qué me sacaste de la matriz?

Hubiera yo expirado, y ningún ojo me habría visto.

19 Fuera como si nunca hubiera existido,

Llevado del vientre a la sepultura.

20 ¿No son pocos mis días?

Cesa, pues, y déjame, para que me consuele un poco,

21 Antes que vaya para no volver,

A la tierra de tinieblas y de sombra de muerte;

22 Tierra de oscuridad, lóbrega,

Como sombra de muerte y sin orden,

Y cuya luz es como densas tinieblas.

 Zofar acusa de maldad a Job

11

1Respondió Zofar naamatita, y dijo:

2 ¿Las muchas palabras no han de tener respuesta?

¿Y el hombre que habla mucho será justificado?

3 ¿Harán tus falacias callar a los hombres?

¿Harás escarnio y no habrá quien te avergüence?

4 Tú dices: Mi doctrina es pura,

Y yo soy limpio delante de tus ojos.

5 Mas ¡oh, quién diera que Dios hablara,

Y abriera sus labios contigo,

6 Y te declarara los secretos de la sabiduría,

Que son de doble valor que las riquezas!

Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece.

7 ¿Descubrirás tú los secretos de Dios?

¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?

8 Es más alta que los cielos; ¿qué harás?

Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás?

9 Su dimensión es más extensa que la tierra,

Y más ancha que el mar.

10 Si él pasa, y aprisiona, y llama a juicio,

¿Quién podrá contrarrestarle?

11 Porque él conoce a los hombres vanos;

Ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso?

12 El hombre vano se hará entendido,

Cuando un pollino de asno montés nazca hombre.

13 Si tú dispusieres tu corazón,

Y extendieres a él tus manos;

14 Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti,

Y no consintieres que more en tu casa la injusticia,

15 Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha,

Y serás fuerte, y nada temerás;

16 Y olvidarás tu miseria,

O te acordarás de ella como de aguas que pasaron.

17 La vida te será más clara que el mediodía;

Aunque oscureciere, será como la mañana.

18 Tendrás confianza, porque hay esperanza;

Mirarás alrededor, y dormirás seguro.

19 Te acostarás, y no habrá quien te espante;

Y muchos suplicarán tu favor.

20 Pero los ojos de los malos se consumirán,

Y no tendrán refugio;

Y su esperanza será dar su último suspiro.

 Job proclama el poder y la sabiduría de Dios

12

1Respondió entonces Job, diciendo:

2 Ciertamente vosotros sois el pueblo,

Y con vosotros morirá la sabiduría.

3 También tengo yo entendimiento como vosotros;

No soy yo menos que vosotros;

¿Y quién habrá que no pueda decir otro tanto?

4 Yo soy uno de quien su amigo se mofa,

Que invoca a Dios, y él le responde;

Con todo, el justo y perfecto es escarnecido.

5 Aquel cuyos pies van a resbalar

Es como una lámpara despreciada de aquel que está a sus anchas.

6 Prosperan las tiendas de los ladrones,

Y los que provocan a Dios viven seguros,

En cuyas manos él ha puesto cuanto tienen.

7 Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán;

A las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán;

8 O habla a la tierra, y ella te enseñará;

Los peces del mar te lo declararán también.

9 ¿Qué cosa de todas estas no entiende

Que la mano de Jehová la hizo?

10 En su mano está el alma de todo viviente,

Y el hálito de todo el género humano.

11 Ciertamente el oído distingue las palabras,

Y el paladar gusta las viandas.

12 En los ancianos está la ciencia,

Y en la larga edad la inteligencia.

13 Con Dios está la sabiduría y el poder;

Suyo es el consejo y la inteligencia.

14 Si él derriba, no hay quien edifique;

Encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.

15 Si él detiene las aguas, todo se seca;

Si las envía, destruyen la tierra.

16 Con él está el poder y la sabiduría;

Suyo es el que yerra, y el que hace errar.

17 El hace andar despojados de consejo a los consejeros,

Y entontece a los jueces.

18 El rompe las cadenas de los tiranos,

Y les ata una soga a sus lomos.

19 El lleva despojados a los príncipes,

Y trastorna a los poderosos.

20 Priva del habla a los que dicen verdad,

Y quita a los ancianos el consejo.

21 El derrama menosprecio sobre los príncipes,

Y desata el cinto de los fuertes.

22 El descubre las profundidades de las tinieblas,

Y saca a luz la sombra de muerte.

23 El multiplica las naciones, y él las destruye;

Esparce a las naciones, y las vuelve a reunir.

24 El quita el entendimiento a los jefes del pueblo de la tierra,

Y los hace vagar como por un yermo sin camino.

25 Van a tientas, como en tinieblas y sin luz,

Y los hace errar como borrachos. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 27 DE Junio, Hechos 8: 1 - 25

Saulo persigue a la iglesia

8

1Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. 2Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. 3Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel.

 Predicación del evangelio en Samaria

4Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. 5Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 6Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. 7Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; 8así que había gran gozo en aquella ciudad.

9Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. 10A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. 11Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. 12Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. 13También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.

14Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 15los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; 16porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 17Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. 18Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 19diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. 20Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. 21No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. 22Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; 23porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. 24Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí.

25Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio. Amen. RVR 1960.


COMENTARIO A.T.

10.13, 14 En su frustración, Job llegó a la falsa conclusión que Dios buscaba atraparlo. Las conjeturas erróneas nos llevan a conclusiones erróneas. No deberíamos usar nuestras experiencias limitadas para llegar a conclusiones acerca de la vida en general. Si se encuentra dudando de Dios, recuerde que usted no tiene acceso a todos los hechos. La verdad es que Dios sólo quiere lo mejor para su vida. Mucha gente soporta gran sufrimiento, para encontrar que al final, trajo consigo un gran beneficio. Cuando estés sufriendo, no asuma lo peor.

11.11 Al tratarlo de «mentiroso» Zofar estaba acusando a Job de estar ocultando faltas y pecados. Aunque su conjetura estaba equivocada, explicó con mucha precisión que Dios lo ve y lo sabe todo. A menudo nos vemos tentados a pensar, «¡nadie se enterará!» Quizá podamos ocultar ante los demás algunos pecados, pero no podemos hacer nada sin que Dios lo sepa. Debido a que nuestros mismos pensamientos son conocidos por Dios, por supuesto que se dará cuenta de nuestros pecados. Job entendía esto al igual que Zofar, pero no se aplicaba al dilema de ese momento.

12.24,25 Job afirma que ningún líder tiene sabiduría real, a excepción de Dios. Ninguna investigación o informe puede valer más que la opinión de Dios. Ningún descubrimiento científico o avance médico lo toma por sorpresa. Cuando buscamos dirección en nuestra vida, debemos reconocer que la sabiduría de Dios es superior a cualquiera que el mundo nos pueda ofrecer. No permita que sus consejeros terrenales apaguen su deseo de conocer mejor a Dios. Amen. RVR.


COMENTARIO N.T.

8.15-17 Este era un momento crucial en la extensión del evangelio y el crecimiento de la Iglesia. Los apóstoles, Pedro y Juan, tuvieron que ir a Samaria para evitar que este nuevo grupo de creyentes se separara de otros creyentes. Cuando Pedro y Juan vieron al Espíritu Santo obrando en esta gente, tuvieron la certeza de que el Espíritu Santo obraba a través de todos los creyentes: gentiles, razas mixtas y también judíos «puros».

Muchos eruditos creen que Dios decidió que la plenitud de su Espíritu viniera de forma dramática y en señal de este momento particular de la historia: la difusión del evangelio en Samaria por la poderosa y eficaz predicación de los creyentes. Por lo general, el Espíritu Santo entra en la vida de una persona en el momento de la conversión. Este fue un acontecimiento especial. El derramamiento del Espíritu sucedería de nuevo con Cornelio y su familia (10.44–47), una demostración que los gentiles incircuncisos podían recibir el evangelio y que de esta forma nos llegara hasta el dia de hoy y continue por la eternidad. AMÉN, ALELUYA. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.