LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 16 DE Mayo 2 Reyes 15, 16, 17
Reinado de Azarías
(2 Cr. 26.3–5, 16–23)
15
1En el año veintisiete de Jeroboam rey de Israel, comenzó a reinar Azarías hijo de Amasías, rey de Judá. 2Cuando comenzó a reinar era de dieciséis años, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén; el nombre de su madre fue Jecolías, de Jerusalén. 3E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que su padre Amasías había hecho. 4Con todo eso, los lugares altos no se quitaron, porque el pueblo sacrificaba aún y quemaba incienso en los lugares altos. 5Mas Jehová hirió al rey con lepra, y estuvo leproso hasta el día de su muerte, y habitó en casa separada, y Jotam hijo del rey tenía el cargo del palacio, gobernando al pueblo. 6Los demás hechos de Azarías, y todo lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 7Y durmió Azarías con sus padres, y lo sepultaron con ellos en la ciudad de David, y reinó en su lugar Jotam su hijo.
Reinado de Zacarías
8En el año treinta y ocho de Azarías rey de Judá, reinó Zacarías hijo de Jeroboam sobre Israel seis meses. 9E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como habían hecho sus padres; no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 10Contra él conspiró Salum hijo de Jabes, y lo hirió en presencia de su pueblo, y lo mató, y reinó en su lugar. 11Los demás hechos de Zacarías, he aquí que están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. 12Y esta fue la palabra de Jehová que había hablado a Jehú, diciendo: Tus hijos hasta la cuarta generación se sentarán en el trono de Israel. Y fue así.
Reinado de Salum
13Salum hijo de Jabes comenzó a reinar en el año treinta y nueve de Uzías rey de Judá, y reinó un mes en Samaria; 14porque Manahem hijo de Gadi subió de Tirsa y vino a Samaria, e hirió a Salum hijo de Jabes en Samaria y lo mató, y reinó en su lugar. 15Los demás hechos de Salum, y la conspiración que tramó, he aquí que están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. 16Entonces Manahem saqueó a Tifsa, y a todos los que estaban en ella, y también sus alrededores desde Tirsa; la saqueó porque no le habían abierto las puertas, y abrió el vientre a todas sus mujeres que estaban encintas.
Reinado de Manahem
17En el año treinta y nueve de Azarías rey de Judá, reinó Manahem hijo de Gadi sobre Israel diez años, en Samaria. 18E hizo lo malo ante los ojos de Jehová; en todo su tiempo no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 19Y vino Pul rey de Asiria a atacar la tierra; y Manahem dio a Pul mil talentos de plata para que le ayudara a confirmarse en el reino. 20E impuso Manahem este dinero sobre Israel, sobre todos los poderosos y opulentos; de cada uno cincuenta siclos de plata, para dar al rey de Asiria; y el rey de Asiria se volvió, y no se detuvo allí en el país. 21Los demás hechos de Manahem, y todo lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 22Y durmió Manahem con sus padres, y reinó en su lugar Pekaía su hijo.
Reinado de Pekaía
23En el año cincuenta de Azarías rey de Judá, reinó Pekaía hijo de Manahem sobre Israel en Samaria, dos años. 24E hizo lo malo ante los ojos de Jehová; no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 25Y conspiró contra él Peka hijo de Remalías, capitán suyo, y lo hirió en Samaria, en el palacio de la casa real, en compañía de Argob y de Arie, y de cincuenta hombres de los hijos de los galaaditas; y lo mató, y reinó en su lugar. 26Los demás hechos de Pekaía, y todo lo que hizo, he aquí que está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
Reinado de Peka
27En el año cincuenta y dos de Azarías rey de Judá, reinó Peka hijo de Remalías sobre Israel en Samaria; y reinó veinte años. 28E hizo lo malo ante los ojos de Jehová; no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
29En los días de Peka rey de Israel, vino Tiglat-pileser rey de los asirios, y tomó a Ijón, Abel-bet-maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad, Galilea, y toda la tierra de Neftalí; y los llevó cautivos a Asiria. 30Y Oseas hijo de Ela conspiró contra Peka hijo de Remalías, y lo hirió y lo mató, y reinó en su lugar, a los veinte años de Jotam hijo de Uzías. 31Los demás hechos de Peka, y todo lo que hizo, he aquí que está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
Reinado de Jotam
(2 Cr. 27.1–9)
32En el segundo año de Peka hijo de Remalías rey de Israel, comenzó a reinar Jotam hijo de Uzías rey de Judá. 33Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y reinó dieciséis años en Jerusalén. El nombre de su madre fue Jerusa hija de Sadoc. 34Y él hizo lo recto ante los ojos de Jehová; hizo conforme a todas las cosas que había hecho su padre Uzías. 35Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados, porque el pueblo sacrificaba aún, y quemaba incienso en los lugares altos. Edificó él la puerta más alta de la casa de Jehová. 36Los demás hechos de Jotam, y todo lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 37En aquel tiempo comenzó Jehová a enviar contra Judá a Rezín rey de Siria, y a Peka hijo de Remalías. 38Y durmió Jotam con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David su padre, y reinó en su lugar Acaz su hijo.
Reinado de Acaz
(2 Cr. 28.1–27)
16
1En el año diecisiete de Peka hijo de Remalías, comenzó a reinar Acaz hijo de Jotam rey de Judá. 2Cuando comenzó a reinar Acaz era de veinte años, y reinó en Jerusalén dieciséis años; y no hizo lo recto ante los ojos de Jehová su Dios, como David su padre. 3Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a su hijo, según las prácticas abominables de las naciones que Jehová echó de delante de los hijos de Israel. 4Asimismo sacrificó y quemó incienso en los lugares altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso.
5Entonces Rezín rey de Siria y Peka hijo de Remalías, rey de Israel, subieron a Jerusalén para hacer guerra y sitiar a Acaz; mas no pudieron tomarla. 6En aquel tiempo el rey de Edom recobró Elat para Edom, y echó de Elat a los hombres de Judá; y los de Edom vinieron a Elat y habitaron allí hasta hoy. 7Entonces Acaz envió embajadores a Tiglat-pileser rey de Asiria, diciendo: Yo soy tu siervo y tu hijo; sube, y defiéndeme de mano del rey de Siria, y de mano del rey de Israel, que se han levantado contra mí. 8Y tomando Acaz la plata y el oro que se halló en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa real, envió al rey de Asiria un presente. 9Y le atendió el rey de Asiria; pues subió el rey de Asiria contra Damasco, y la tomó, y llevó cautivos a los moradores a Kir, y mató a Rezín.
10Después fue el rey Acaz a encontrar a Tiglat-pileser rey de Asiria en Damasco; y cuando vio el rey Acaz el altar que estaba en Damasco, envió al sacerdote Urías el diseño y la descripción del altar, conforme a toda su hechura. 11Y el sacerdote Urías edificó el altar; conforme a todo lo que el rey Acaz había enviado de Damasco, así lo hizo el sacerdote Urías, entre tanto que el rey Acaz venía de Damasco. 12Y luego que el rey vino de Damasco, y vio el altar, se acercó el rey a él, y ofreció sacrificios en él; 13y encendió su holocausto y su ofrenda, y derramó sus libaciones, y esparció la sangre de sus sacrificios de paz junto al altar. 14E hizo acercar el altar de bronce que estaba delante de Jehová, en la parte delantera de la casa, entre el altar y el templo de Jehová, y lo puso al lado del altar hacia el norte. 15Y mandó el rey Acaz al sacerdote Urías, diciendo: En el gran altar encenderás el holocausto de la mañana y la ofrenda de la tarde, y el holocausto del rey y su ofrenda, y asimismo el holocausto de todo el pueblo de la tierra y su ofrenda y sus libaciones; y esparcirás sobre él toda la sangre del holocausto, y toda la sangre del sacrificio. El altar de bronce será mío para consultar en él. 16E hizo el sacerdote Urías conforme a todas las cosas que el rey Acaz le mandó.
17Y cortó el rey Acaz los tableros de las basas, y les quitó las fuentes; y quitó también el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de él, y lo puso sobre el suelo de piedra. 18Asimismo el pórtico para los días de reposo,* que habían edificado en la casa, y el pasadizo de afuera, el del rey, los quitó del templo de Jehová, por causa del rey de Asiria. 19Los demás hechos que puso por obra Acaz, ¿no están todos escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 20Y durmió el rey Acaz con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, y reinó en su lugar su hijo Ezequías.
Caída de Samaria y cautiverio de Israel
17
1En el año duodécimo de Acaz rey de Judá, comenzó a reinar Oseas hijo de Ela en Samaria sobre Israel; y reinó nueve años. 2E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, aunque no como los reyes de Israel que habían sido antes de él. 3Contra éste subió Salmanasar rey de los asirios; y Oseas fue hecho su siervo, y le pagaba tributo. 4Mas el rey de Asiria descubrió que Oseas conspiraba; porque había enviado embajadores a So, rey de Egipto, y no pagaba tributo al rey de Asiria, como lo hacía cada año; por lo que el rey de Asiria le detuvo, y le aprisionó en la casa de la cárcel. 5Y el rey de Asiria invadió todo el país, y sitió a Samaria, y estuvo sobre ella tres años. 6En el año nueve de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria, y llevó a Israel cautivo a Asiria, y los puso en Halah, en Habor junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos.
7Porque los hijos de Israel pecaron contra Jehová su Dios, que los sacó de tierra de Egipto, de bajo la mano de Faraón rey de Egipto, y temieron a dioses ajenos, 8y anduvieron en los estatutos de las naciones que Jehová había lanzado de delante de los hijos de Israel, y en los estatutos que hicieron los reyes de Israel. 9Y los hijos de Israel hicieron secretamente cosas no rectas contra Jehová su Dios, edificándose lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de las atalayas hasta las ciudades fortificadas, 10y levantaron estatuas e imágenes de Asera en todo collado alto, y debajo de todo árbol frondoso, 11y quemaron allí incienso en todos los lugares altos, a la manera de la naciones que Jehová había traspuesto de delante de ellos, e hicieron cosas muy malas para provocar a ira a Jehová. 12Y servían a los ídolos, de los cuales Jehová les había dicho: Vosotros no habéis de hacer esto. 13Jehová amonestó entonces a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo prescribí a vuestros padres, y que os he enviado por medio de mis siervos los profetas. 14Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Jehová su Dios. 15Y desecharon sus estatutos, y el pacto que él había hecho con sus padres, y los testimonios que él había prescrito a ellos; y siguieron la vanidad, y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehová les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas. 16Dejaron todos los mandamientos de Jehová su Dios, y se hicieron imágenes fundidas de dos becerros, y también imágenes de Asera, y adoraron a todo el ejército de los cielos, y sirvieron a Baal; 17e hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y agüeros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, provocándole a ira. 18Jehová, por tanto, se airó en gran manera contra Israel, y los quitó de delante de su rostro; y no quedó sino sólo la tribu de Judá.
19Mas ni aun Judá guardó los mandamientos de Jehová su Dios, sino que anduvieron en los estatutos de Israel, los cuales habían ellos hecho. 20Y desechó Jehová a toda la descendencia de Israel, y los afligió, y los entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia.
21Porque separó a Israel de la casa de David, y ellos hicieron rey a Jeroboam hijo de Nabat; y Jeroboam apartó a Israel de en pos de Jehová, y les hizo cometer gran pecado. 22Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que él hizo, sin apartarse de ellos, 23hasta que Jehová quitó a Israel de delante de su rostro, como él lo había dicho por medio de todos los profetas sus siervos; e Israel fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta hoy.
Asiria puebla de nuevo a Samaria
24Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades. 25Y aconteció al principio, cuando comenzaron a habitar allí, que no temiendo ellos a Jehová, envió Jehová contra ellos leones que los mataban. 26Dijeron, pues, al rey de Asiria: Las gentes que tú trasladaste y pusiste en las ciudades de Samaria, no conocen la ley del Dios de aquella tierra, y él ha echado leones en medio de ellos, y he aquí que los leones los matan, porque no conocen la ley del Dios de la tierra. 27Y el rey de Asiria mandó, diciendo: Llevad allí a alguno de los sacerdotes que trajisteis de allá, y vaya y habite allí, y les enseñe la ley del Dios del país. 28Y vino uno de los sacerdotes que habían llevado cautivo de Samaria, y habitó en Bet-el, y les enseñó cómo habían de temer a Jehová.
29Pero cada nación se hizo sus dioses, y los pusieron en los templos de los lugares altos que habían hecho los de Samaria; cada nación en su ciudad donde habitaba. 30Los de Babilonia hicieron a Sucot-benot, los de Cuta hicieron a Nergal, y los de Hamat hicieron a Asima. 31Los aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac, y los de Sefarvaim quemaban sus hijos en el fuego para adorar a Adramelec y a Anamelec, dioses de Sefarvaim. 32Temían a Jehová, e hicieron del bajo pueblo sacerdotes de los lugares altos, que sacrificaban para ellos en los templos de los lugares altos. 33Temían a Jehová, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido trasladados.
34Hasta hoy hacen como antes: ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel; 35con los cuales Jehová había hecho pacto, y les mandó diciendo: No temeréis a otros dioses, ni los adoraréis, ni les serviréis, ni les haréis sacrificios. 36Mas a Jehová, que os sacó de tierra de Egipto con grande poder y brazo extendido, a éste temeréis, y a éste adoraréis, y a éste haréis sacrificio. 37Los estatutos y derechos y ley y mandamientos que os dio por escrito, cuidaréis siempre de ponerlos por obra, y no temeréis a dioses ajenos. 38No olvidaréis el pacto que hice con vosotros, ni temeréis a dioses ajenos; 39mas temed a Jehová vuestro Dios, y él os librará de mano de todos vuestros enemigos. 40Pero ellos no escucharon; antes hicieron según su costumbre antigua.
41Así temieron a Jehová aquellas gentes, y al mismo tiempo sirvieron a sus ídolos; y también sus hijos y sus nietos, según como hicieron sus padres, así hacen hasta hoy. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 16 DE Mayo, Juan 6: 1 - 21.
Alimentación de los cinco mil
(Mt. 14.13–21; Mr. 6.30–44; Lc. 9.10–17)
6
1Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. 2Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. 3Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. 4Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos. 5Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? 6Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. 7Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. 8Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: 9Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? 10Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. 11Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. 12Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 13Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. 14Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.
15Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.
Jesús anda sobre el mar
(Mt. 14.22–27; Mr. 6.45–52)
16Al anochecer, descendieron sus discípulos al mar, 17y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos. 18Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba. 19Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo. 20Mas él les dijo: Yo soy; no temáis. 21Ellos entonces con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra a donde iban. Amen. Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 16 DE Mayo 2 Reyes 15, 16, 17
Capítulo 15
15.1 Azarías también era conocido como Uzías. Su historia se relata con todo detalle en 2 Crónicas 26. Además, también se le menciona en Isaías 1.1 y 6.1. Antes del comienzo del reinado de Azarías, Israel destruyó ciento ochenta metros del muro de Jerusalén después de derrotar a Judá y llevarse a su rey, Amasías (14.13; 2 Crónicas 25.23, 24). Pero durante el reinado de cincuenta y dos años de Azarías, Judá reconstruyó el muro, volvió a fortificar la ciudad con armas en contra del bloqueo, y obtuvo su independencia de Israel. La devoción a Dios de Azarías ayudó a Judá a disfrutar de paz y prosperidad como no las había experimentado desde los días de Salomón. Durante este tiempo, sin embargo, Israel decayó drásticamente. Muy pronto sería vencido.
15.4 A pesar de que Azarías tuvo muchos logros, no destruyó los lugares altos, donde se encontraban los santuarios de Judá, de la misma manera que tampoco lo hicieron su padre Amasías y su abuelo Joás. Azarías imitó a los reyes de los cuales había escuchado historias y que había observado mientras crecía. Aun cuando el padre y el abuelo de Azarías fueron básicamente reyes buenos, eran modelos deficientes en ciertas áreas importantes. Para levantarnos por encima de la influencia de modelos deficientes, debemos buscar modelos mejores. Cristo nos provee un modelo perfecto. Sin importar cómo fue criado, ni quién influyó en su vida, usted puede avanzar más allá de esas limitaciones al tomar como ejemplo a Cristo y al tratar conscientemente de vivir como Él lo hizo.
15.5 Durante diez años Jotam cogobernó con su padre, Azarías. Padre e hijo gobernaban juntos por cualquiera de la siguientes razones: (1) el padre era ya muy anciano y necesitaba ayuda; (2) el padre deseaba entrenar al hijo para dirigir la nación; (3) el padre estaba enfermo o en el exilio. Hubo muchos corregentes durante el período de los reyes: Asa/Josafat, Josafat/Joram, Azarías/Jotam, Joacaz/Jeroboam II, Ezequías/Manasés.
15.8 Zacarías fue un rey malvado debido a que alentó a Israel para que pecara al adorar ídolos. El pecado en nuestra vida es algo grave, pero más grave aun que pecar nosotros mismos es el alentar a otros a desobedecer a Dios. Somos responsables por la manera en la que influimos a otros. Tenga cuidado con los pecados dobles: los que no sólo nos hieren a nosotros, sino que también hieren a los demás al alentarlos a pecar.
15.10 Zacarías fue advertido por el profeta Amós de su muerte inminente y el fin subsecuente de la dinastía del rey Jeroboam (Amós 7.9).
15.14 Los documentos históricos antiguos dicen que Manahem fue el comandante en jefe del ejército de Jeroboam (véase 14.23–29 para información sobre el reinado de Jeroboam II). Después de que el hijo de Jeroboam fue asesinado (15.8–10), probablemente Manahem se vio a sí mismo y no a Salum, como el sucesor legítimo al trono de Israel.
15.18 Manahem, al igual que los reyes anteriores a él, guió a su pueblo al pecado: «E hizo lo malo ante los ojos de Jehová». ¡Qué horrible epitafio para un líder! Los líderes afectan profundamente a la gente a la que sirven. Pueden alentar o desalentar la devoción a Dios por medio de sus ejemplos y por las estructuras que dan a sus organizaciones. Los buenos líderes no ponen ningún obstáculo para la fe en Dios ni para una manera correcta de vivir.
15.19, 20 Cuando el rey Pul de Asiria (también llamado Tiglat-pileser en 15.29) tomó el trono, el Imperio Asirio se estaba convirtiendo en una potencia mundial, y las naciones de Siria, Israel y Judá estaban en decadencia. Esta es la primera mención de Asiria en 2 Reyes. La invasión del rey Pul ocurrió en 743 a.C. Asiria hizo vasallo a Israel y Manahem se vio forzado a pagar tributo a Asiria. Esta fue la primera de las tres invasiones de Asiria (15.29 y 17.6 hablan de las otras dos).
15.30 Oseas fue el último rey de Israel.
15.32 Un año después de que Peka se convirtió en rey, Uzías (también llamado Azarías) de Judá murió, e Isaías el profeta tuvo una visión de la santidad de Dios y la futura destrucción de Israel. Véase Isaías 6 para mayores detalles acerca de lo que contempló Isaías.
15.34, 35 Se pueden decir muchas cosas buenas acerca de Jotam y de su reinado como rey de Judá, pero falló en un área muy crítica: no destruyó los santuarios de los dioses falsos, aun cuando el dejarlos así era una violación al primer mandamiento (Éxodo 20.3). Al igual que Jotam, podemos vivir básicamente una buena vida y aun así fallar al no hacer lo que es más importante. Toda una vida de hacer el bien no es suficiente si cometemos el error crucial de no seguir a Dios con todo nuestro corazón. Un verdadero seguidor de Dios debe colocarlo a Él en primer lugar en todas las áreas de la vida.
Capítulo 16
16.5 Tanto Israel como Siria estaban bajo el control de Asiria. Unieron fuerzas contra Judá con la esperanza de forzar al reino del sur a unírseles en su revuelta contra Asiria, y fortalecer así su alianza occidental. Pero el plan se volvió en su contra cuando el rey Acaz de Judá inesperadamente le pidió a Asiria que viniera en su ayuda (16.8, 9).
16.10 Acaz fue a Damasco para expresar su gratitud y lealtad a Tiglat-pileser. Debido a que los asirios habían capturado a Damasco, la capital de Siria (732 a.C.), Acaz tenía miedo de una incursión por el sur. Pero estaba confiando más en el dinero que en Dios para mantener al poderoso rey alejado de su tierra, y su plan fracasó. A pesar de que Tiglat-pileser no conquistó Judá, les causó muchos problemas y Acaz se arrepintió de haberle pedido ayuda (2 Crónicas 28.20, 21).
16.10-16 El malvado rey Acaz copió las costumbres religiosas paganas, cambió los servicios del templo y utilizó el altar del mismo para su beneficio personal. Al hacerlo, demostró una clara falta de respeto por los mandatos de Dios. Condenamos a Acaz por sus acciones, pero nosotros hacemos lo mismo cuando tratamos de adaptar el mensaje de Dios para que encuadre dentro de nuestras preferencias personales. Debemos adorar a Dios por lo que Él es y no por lo que nosotros egoístamente quisiéramos que fuera.
16.14–18 Acaz sustituyó el altar de los holocaustos con una réplica del altar pagano que vio en Damasco. (El altar de bronce original no fue tirado fuera, sino conservado para usarlo en adivinación. Las fuentes eran el lugar donde se lavaban los sacrificios. El mar era un enorme depósito de agua para el uso del templo.) Esto fue sumamente grave ya que Dios había dado instrucciones específicas acerca de cómo debía verse el altar y cómo debía ser usado (Éxodo 27.1–8). El construir este nuevo altar era como instalar un ídolo. Pero debido a que Judá era vasallo de Asiria, Acaz estaba deseoso de complacer al rey asirio. Tristemente, Acaz permitió que el rey asirio reemplazara a Dios como líder de Judá. Nadie, sin importar cuán atractivo o poderoso sea, debe sustituir el liderazgo de Dios en nuestra vida.
16.18 Acaz se convirtió en un rey débil con un sumo sacerdote débil y transigente. El sistema religioso de Judá se hallaba en ruinas. Ahora estaba edificado sobre costumbres paganas y su meta principal era complacer a los que estaban en el poder. Si somos muy rápidos en copiar a otros a fin de poder complacerlos, nos arriesgamos a que se vuelvan más importantes que Dios en nuestra vida.
Capítulo 17
17.3 El rey Salmanasar era probablemente Salmanasar V, el que llegó a ser rey de Asiria después de Tiglat-pileser (727–722 a.C.). Continuó demandando grandes tributos de Israel. Oseas, el rey de Israel, decidió rebelarse en contra de Asiria y unir fuerzas con el rey So de Egipto (17.4). Esto no sólo fue una acción muy tonta, sino que además iba en contra de los mandatos de Dios. Para destruir esta conspiración, Salmanasar atacó y sitió a Samaria durante tres años. Pero antes de que Samaria cayera, Salmanasar murió. Su sucesor, Sargón II, se acreditó el triunfo por la captura de la ciudad, destruyendo la nación de Israel y llevando cautiva a su gente.
17.5, 6 Esta fue la tercera y última invasión de Asiria a Israel. (Las primeras dos invasiones están registradas en 15.19 y 15.29.) La primera oleada fue sólo una advertencia para Israel: para evitar ataques posteriores, paga y no te rebeles. El pueblo debió haber aprendido la lección y vuelto a Dios. Al no hacerlo, Dios permitió que Asiria los invadiera otra vez, esta vez llevándose algunos cautivos de la frontera norte. Pero el pueblo continuó sin tomar conciencia de que ellos habían causado sus propios problemas. Así, Asiria invadió por tercera y última vez, destruyendo a Israel completamente, llevándose a la mayor parte de su gente y repoblando la tierra con extranjeros.
Dios estaba cumpliendo lo que había prometido (Deuteronomio 28). Había advertido a Israel lo suficiente, ellos sabían lo que vendría, pero aun así ignoraron a Dios. Ahora Israel no era mejor que las naciones paganas que había destruido en los días de Josué. La nación se había vuelto amargada y rechazó su propósito original: honrar a Dios y ser una luz para el mundo.
17.7–17 Dios juzgó al pueblo de Israel porque imitó las costumbres malvadas de las naciones vecinas, adoró dioses falsos, adaptó costumbres paganas y siguió sus propios deseos. No es bueno imitar las costumbres del mundo porque la gente que no tiene a Dios tiende a vivir egoístamente. Vivir para uno mismo, como lo aprendió Israel, acarrea graves consecuencias de parte de Dios. En ocasiones es difícil y doloroso seguir a Dios, pero considere la opción. Usted puede vivir para Dios, o morir para usted. Tome la determinación de ser una persona de Dios y de hacer lo que Él dice sin pensar en el costo. Lo que Dios piensa de usted es infinitamente más importante que lo que piensan los de su alrededor. (Véanse Romanos 12.1, 2; 1 Juan 2.15–17.)
17.9 La ruina llegó a Israel tanto por los pecados públicos como por los pecados secretos. No sólo toleraron la maldad y la idolatría en público, sino que cometieron pecados aun peores en privado. Los pecados secretos son aquellos que no queremos que otros conozcan, porque son vergonzosos o incriminatorios. Los pecados que se cometen en privado no son secretos para Dios. Desafiar a Dios en secreto es tan dañino como la rebelión declarada.
17.13-15 El pueblo tomó las características de los ídolos e imitó a las naciones impías que lo rodeaban. Israel había olvidado la importancia de los beneficios de obedecer la Palabra de Dios. El rey y el pueblo estaban atascados en la maldad. Muchas veces, Dios había enviado profetas para advertirles lo lejos que estaban de Él y para llamarlos al arrepentimiento.
La paciencia y la misericordia de Dios están más allá de nuestra habilidad de comprensión. Nos buscará con afán hasta que le respondamos o, por decisión propia y dureza de corazón, nos hagamos inalcanzables. Entonces el juicio de Dios es rápido y firme. El único camino seguro es volvernos a Él antes que nuestra necedad nos ponga fuera de su alcance.
17.16 «Todo el ejército de los cielos» se refiere a la práctica cananea de adorar al sol, la luna y las constelaciones. Estos eran dioses asirios que estaban siendo añadidos a su religión. (Véanse también 21.1–6; 23.4, 5.)
17.17 Adivinación significa brujería y agüeros es consultar a espíritus malvados. Formas de brujería, adivinación del futuro y magia negra estaban prohibidas por Dios (Deuteronomio 18.9–14). Estaban mal porque buscaban poder y guía totalmente apartados de Dios, su ley y su Palabra. Isaías repitió esta ley y profetizó la destrucción completa que esta práctica oculta traería a aquellos que participaran en ellas (Isaías 8.19–22).
17.23 Israel fue llevado al exilio de la manera que los profetas de Dios lo habían advertido. Cualquier cosa que Dios prediga sucederá. Esto, por supuesto, son buenas nuevas para aquellos que confían en Él y lo obedecen ya que pueden estar confiados en sus promesas. Pero son malas noticias para aquellos que ignoran y desobedecen a Dios. Tanto las promesas como las advertencias que Dios nos ha dado en su Palabra con seguridad se harán realidad.
17.24 El sacar a los israelitas e introducir extranjeros era la política de restablecimiento de Asiria para prevenir revueltas. El esparcir a los cautivos a lo largo de Asiria evitaba que se unieran, y al repoblar Israel con cautivos extranjeros hacía difícil que los israelitas restantes se unieran también. A esta mezcla de gente establecida en Israel se la llamó «samaritanos». Fueron despreciados por los judíos, aún durante los días de Jesús (Juan 4.9).
17.27-29 Los nuevos pobladores de Israel adoraban a Dios sin dejar sus costumbres paganas. Adoraban a Dios para apaciguarlo en vez de hacerlo para agradarle, tratándolo como si fuera un amuleto de buena suerte o como otro ídolo para añadir a su colección. Una actitud similar es común en la actualidad. Mucha gente dice creer en Dios mientras que se niega a dejar las actitudes y acciones que Dios denuncia. Dios no puede ser sumado a los valores que ya tenemos. Él debe estar en primer lugar, y su Palabra debe moldear todas nuestras acciones y actitudes.
17.29-31 Israel fue conquistado debido a que perdió la visión del único Dios verdadero y del porqué era importante seguirlo. Cuando conquistaban una tierra, se les había dicho que destruyeran todas las influencias paganas que pudieran alejarlos de Dios. El no haber hecho eso trajo su ruina. Ahora enfrentaban una mayor afluencia de dioses de los muchos pueblos paganos que se habían mudado a la tierra.
COMENTARIO LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 16 DE Mayo. Juan 6: 1 - 21.
Capítulo 6
6.5 De saber alguno dónde conseguir comida, ese hubiese sido Felipe, porque era de Betsaida, una aldea a unos catorce kilómetros y medio de distancia (1.44). Jesús probaba a Felipe a fin de fortalecer su fe. Al pedir una solución humana (sabiendo que no existía tal cosa), destacó el acto poderoso y milagroso que estaba a punto de realizar.
6.5-7 Cuando Jesús preguntó a Felipe dónde comprar una enorme cantidad de pan, este empezó a calcular el costo probable. Jesús quería enseñarle que los recursos financieros no son los más importantes. Es posible que limitemos la obra de Dios en nosotros por suponer de antemano lo que es posible y lo que no. ¿Existe alguna tarea imposible que cree que Dios desea que haga? No permita que su evaluación de lo irrealizable le impida aceptar la tarea. Dios puede hacer algo milagroso; confíe en Él en cuanto a la provisión de recursos.
6.8,9 Se hace un contraste entre los discípulos y el niño que brindó lo que tenía. Contaban con más medios que el niño, pero como sabían que lo que tenían no era suficiente, no dieron nada. El niño entregó lo poco que tenía y eso fue lo que lo cambió todo. Si no ofrecemos nada a Dios, Él no tendrá nada para usar. Pero puede tomar lo poco que tenemos y convertirlo en algo grande.
6.8,9 Al efectuar sus milagros, Jesús por lo general prefería obrar a través de la gente. Aquí tomó lo que le ofrecía un niño y lo usó para llevar a cabo uno de los milagros más espectaculares narrados en los Evangelios. La edad no representa una barrera para Cristo. Nunca piense que es demasiado joven ni demasiado viejo para serle útil.
6.13 Existe una lección en las sobras. Dios da en abundancia. Toma lo que podemos ofrecerle en cuanto a tiempo, habilidad o recursos y multiplica su eficacia más allá de nuestras expectativas más alocadas. Si da el primer paso poniéndose a la disposición de Dios, este le mostrará cuán grandemente puede utilizarlo para extender su reino.
6.14 «El profeta» es aquel que profetizó Moisés (Deuteronomio 18.15).
6.18 El mar de Galilea está 195 m por debajo del nivel del mar, tiene una profundidad de 45 m y está rodeado de colinas. Estas características físicas hacen que quede expuesto a tormentas repentinas con vientos que causan olas muy altas. Tales tormentas se esperaban en este lago, pero también eran atemorizantes. Cuando Jesús fue a sus discípulos durante una tormenta andando sobre el agua (a más de 5 km de la costa), les dijo que no temiesen. A menudo nos enfrentamos a tormentas espirituales y emocionales y nos sentimos sacudidos como un pequeño bote en un gran lago. A pesar de las circunstancias aterradoras, si confiamos nuestras vidas a Cristo para que las proteja, Él nos dará paz en cualquier tormenta.
6.18, 19 Los discípulos, atemorizados, quizás pensaron que veían un fantasma (Marcos 6.49). Pero si hubiesen recordado las cosas que habían visto hacer a Jesús, podrían haber aceptado este milagro. Tuvieron miedo. No esperaban que Jesús se apareciese y no estaban preparados para recibir su ayuda. La fe es una actitud mental que nos hace esperar que Dios actúe. Cuando actuamos de acuerdo con esta expectativa, podemos vencer los temores. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.
