Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 10 DE Marzo. Deuteronomio 11, 12, 13.

La grandeza de Jehová

11

1Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días. 2Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano poderosa, y su brazo extendido, 3y sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto a Faraón rey de Egipto, y a toda su tierra; 4y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros; cómo precipitó las aguas del Mar Rojo sobre ellos, cuando venían tras vosotros, y Jehová los destruyó hasta hoy; 5y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar; 6y lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab hijo de Rubén; cómo abrió su boca la tierra, y los tragó con sus familias, sus tiendas, y todo su ganado, en medio de todo Israel. 7Mas vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová ha hecho.

 Bendiciones de la Tierra Prometida

8Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla; 9y para que os sean prolongados los días sobre la tierra, de la cual juró Jehová a vuestros padres, que había de darla a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel. 10La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza. 11La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; 12tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.

13Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, 14yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite. 15Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás. 16Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos; 17y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová.

18Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. 19Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, 20y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; 21para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra. 22Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él, 23Jehová también echará de delante de vosotros a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más poderosas que vosotros. 24Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio. 25Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre toda la tierra que pisareis, como él os ha dicho.

26He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: 27la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, 28y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido. 29Y cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra a la cual vas para tomarla, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim, y la maldición sobre el monte Ebal, 30los cuales están al otro lado del Jordán, tras el camino del occidente en la tierra del cananeo, que habita en el Arabá frente a Gilgal, junto al encinar de More. 31Porque vosotros pasáis el Jordán para ir a poseer la tierra que os da Jehová vuestro Dios; y la tomaréis, y habitaréis en ella. 32Cuidaréis, pues, de cumplir todos los estatutos y decretos que yo presento hoy delante de vosotros.

 El santuario único

12

1Estos son los estatutos y decretos que cuidaréis de poner por obra en la tierra que Jehová el Dios de tus padres te ha dado para que tomes posesión de ella, todos los días que vosotros viviereis sobre la tierra. 2Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso. 3Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis las esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar. 4No haréis así a Jehová vuestro Dios, 5sino que el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis. 6Y allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas; 7y comeréis allí delante de Jehová vuestro Dios, y os alegraréis, vosotros y vuestras familias, en toda obra de vuestras manos en la cual Jehová tu Dios te hubiere bendecido. 8No haréis como todo lo que hacemos nosotros aquí ahora, cada uno lo que bien le parece, 9porque hasta ahora no habéis entrado al reposo y a la heredad que os da Jehová vuestro Dios. 10Mas pasaréis el Jordán, y habitaréis en la tierra que Jehová vuestro Dios os hace heredar; y él os dará reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitaréis seguros. 11Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para poner en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hubiereis prometido a Jehová. 12Y os alegraréis delante de Jehová vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita que habite en vuestras poblaciones; por cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros. 13Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres; 14sino que en el lugar que Jehová escogiere, en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando.

15Con todo, podrás matar y comer carne en todas tus poblaciones conforme a tu deseo, según la bendición que Jehová tu Dios te haya dado; el inmundo y el limpio la podrá comer, como la de gacela o de ciervo. 16Solamente que sangre no comeréis; sobre la tierra la derramaréis como agua. 17Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos; 18sino que delante de Jehová tu Dios las comerás, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita que habita en tus poblaciones; te alegrarás delante de Jehová tu Dios de toda la obra de tus manos. 19Ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus días sobre la tierra.

20Cuando Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como él te ha dicho, y tú dijeres: Comeré carne, porque deseaste comerla, conforme a lo que deseaste podrás comer. 21Si estuviere lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios escogiere para poner allí su nombre, podrás matar de tus vacas y de tus ovejas que Jehová te hubiere dado, como te he mandado yo, y comerás en tus puertas según todo lo que deseares. 22Lo mismo que se come la gacela y el ciervo, así las podrás comer; el inmundo y el limpio podrán comer también de ellas. 23Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne. 24No la comerás; en tierra la derramarás como agua. 25No comerás de ella, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, cuando hicieres lo recto ante los ojos de Jehová. 26Pero las cosas que hubieres consagrado, y tus votos, las tomarás, y vendrás con ellas al lugar que Jehová hubiere escogido; 27y ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar de Jehová tu Dios; y la sangre de tus sacrificios será derramada sobre el altar de Jehová tu Dios, y podrás comer la carne. 28Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre.

 Advertencias contra la idolatría

29Cuando Jehová tu Dios haya destruido delante de ti las naciones adonde tú vas para poseerlas, y las heredes, y habites en su tierra, 30guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas, después que sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, yo también les serviré. 31No harás así a Jehová tu Dios; porque toda cosa abominable que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aun a sus hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses.

32Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.

13

1Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, 2y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; 3no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. 4En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis. 5Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro Dios que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que anduvieses; y así quitarás el mal de en medio de ti.

6Si te incitare tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, tu hija, tu mujer o tu amigo íntimo, diciendo en secreto: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que ni tú ni tus padres conocisteis, 7de los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores, cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de ella; 8no consentirás con él, ni le prestarás oído; ni tu ojo le compadecerá, ni le tendrás misericordia, ni lo encubrirás, 9sino que lo matarás; tu mano se alzará primero sobre él para matarle, y después la mano de todo el pueblo. 10Le apedrearás hasta que muera, por cuanto procuró apartarte de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; 11para que todo Israel oiga, y tema, y no vuelva a hacer en medio de ti cosa semejante a esta.

12Si oyeres que se dice de alguna de tus ciudades que Jehová tu Dios te da para vivir en ellas, 13que han salido de en medio de ti hombres impíos que han instigado a los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que vosotros no conocisteis; 14tú inquirirás, y buscarás y preguntarás con diligencia; y si pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominación se hizo en medio de ti, 15irremisiblemente herirás a filo de espada a los moradores de aquella ciudad, destruyéndola con todo lo que en ella hubiere, y también matarás sus ganados a filo de espada. 16Y juntarás todo su botín en medio de la plaza, y consumirás con fuego la ciudad y todo su botín, todo ello, como holocausto a Jehová tu Dios, y llegará a ser un montón de ruinas para siempre; nunca más será edificada. 17Y no se pegará a tu mano nada del anatema, para que Jehová se aparte del ardor de su ira, y tenga de ti misericordia, y tenga compasión de ti, y te multiplique, como lo juró a tus padres, 18cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te mando hoy, para hacer lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 10 DE Marzo. Marcos 13: 1 – 23

Jesús predice la destrucción del templo

(Mt. 24.1–2; Lc. 21.5–6)

13

1Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. 2Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada.

 Señales antes del fin

(Mt. 24.3–28; Lc. 21.7–24; 17.22–24)

3Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte: 4Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse? 5Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe; 6porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos. 7Mas cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin. 8Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores son estos.

9Pero mirad por vosotros mismos; porque os entregarán a los concilios, y en las sinagogas os azotarán; y delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos. 10Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones. 11Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo. 12Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán. 13Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

14Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes. 15El que esté en la azotea, no descienda a la casa, ni entre para tomar algo de su casa; 16y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa. 17Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! 18Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno; 19porque aquellos días serán de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá. 20Y si el Señor no hubiese acortado aquellos días, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos días. 21Entonces si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo; o, mirad, allí está, no le creáis. 22Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos. 23Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes. Amen. Rv


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 10 DE Marzo. Deuteronomio 11, 12, 13

Capítulo 11

11.7 Israel tenía fuertes razones para creer en Dios y obedecer sus mandamientos. Habían sido testigos de un desfile de milagros poderosos que demostraban el amor de Dios y su cuidado de ellos. Aunque es increíble, todavía les costaba ser fieles. Ya que muy pocos de nosotros hemos visto milagros tan dramáticos, puede parecer aún más difícil para nosotros obedecer a Dios y permanecer fieles. Pero tenemos la Biblia, el registro escrito de los hechos de Dios a lo largo de la historia. La lectura de la Palabra de Dios nos da una vista panorámica tanto de los milagros que Israel vio como de los que no vio. La lección del pasado, las instrucciones para el presente y la visión del futuro nos dan muchas oportunidades de fortalecer nuestra fe en Dios.

11.26 ¿Qué es una maldición de Dios? No es un conjuro mágico. Para entenderlo debemos recordar las condiciones del tratado entre Dios e Israel. Ambas partes estuvieron de acuerdo en los términos. Las bendiciones beneficiarían a Israel si cumplía su parte en el tratado: ellos recibirían la tierra, vivirían allí para siempre, tendrían cosechas abundantes, y expulsarían a sus enemigos. La maldición caería sobre Israel solo si quebrantaban el acuerdo; entonces perderían la bendición de Dios y estarían en peligro de perder sus cosechas, de ser invadidos y expulsados de su tierra. Más tarde Josué repasó con la nación entera estas bendiciones y maldiciones (Josué 8.34).

11.26 Es sorprendente que Dios ofreciera a los israelitas la opción entre las bendiciones y las maldiciones. Y es aún más sorprendente que la mayoría de ellos, con sus desobediencias, prefirieran las maldiciones. Tenemos esa misma opción fundamental hoy día. Podemos vivir por nosotros mismos o vivir en servicio a Dios. Elegir nuestro propio estilo es dirigirnos a un callejón sin salida, pero elegir el estilo de Dios es recibir vida eterna (Juan 5.24).

Capítulo 12

12.2, 3 Cuando conquistaban una nación, los israelitas debían destruir cada altar pagano e ídolo que encontraran. Dios sabía que vacilarían en sus creencias si comenzaban a utilizar esos altares, así que no debía quedar nada que pudiera tentarlos a adorar ídolos. Nosotros también debemos ser despiadados en cuanto a buscar y destruir cualquier centro de falsa adoración que tengamos en nuestras vidas. Estos pueden ser actividades, actitudes, posesiones, relaciones, lugares o hábitos, cualquier cosa que nos tiente a apartar el corazón de Dios y hacer lo malo. Nunca nos creamos tan fuertes que no podemos ser tentados. Israel aprendió esa lección.

12.12, 18 Los hebreos ponían gran énfasis en el culto familiar. Ya fuera para ofrecer sacrificio o asistir a una gran fiesta, la familia se reunía a menudo. Esto daba a los niños una actitud saludable hacia la adoración y para los adultos esto añadía un significado adicional. Observar a un miembro de la familia confesar su pecado era tan importante como el hecho de celebrar una gran fiesta juntos. Aunque hay momentos en que podemos separar a las personas por edades, algunos de los cultos más significativos son aquellos donde están juntos los jóvenes y los ancianos.

12.13, 14 Cuando los paganos ofrecían sacrificios a sus dioses, lo hacían en diferentes lugares. Por contraste, los israelitas sólo debían ofrecer sacrificios en la manera indicada y en los sitios indicados. Esta restricción tenía como fin asegurar la pureza del culto en la nación de Israel. Más tarde, habrían de ignorar este precepto y ofrecerían sacrificios en los lugares altos donde adoraban las deidades paganas. (Véase, por ejemplo, 2 Reyes 23 donde Josías destruyó los otros altares.) Deberíamos dar pasos para salvaguardar la pureza del culto en nuestras congregaciones. Si individualizáramos e hiciéramos un culto a la medida de nuestras propias preferencias, perderíamos el beneficio de adorar como un cuerpo de creyentes.

12.16 Comer sangre estaba prohibido por varias razones: (1) era una parte integral de las prácticas paganas de la tierra a la que iban a entrar los israelitas; (2) representaba la vida, la cual es sagrada para Dios; (3) era un símbolo del sacrificio que se tenía que hacer por el pecado. 

12.30, 31 Dios no quería ni siquiera que los israelitas preguntaran acerca de las religiones paganas que los rodeaban. La idolatría había permeado completamente a Canaán. Era muy fácil ser arrastrado por las tentaciones sutiles de prácticas que parecían ser inofensivas. A veces la curiosidad puede causarnos tropiezo. El conocimiento del mal es dañino si este llega a ser demasiado tentador para poderlo resistir. Resistir la curiosidad acerca de prácticas dañinas demuestra discreción y obediencia.

Capítulo 13

13.1-3 Los líderes que impactan no son siempre líderes guiados por Dios. Moisés advirtió a los israelitas acerca de los falsos profetas que fomentaban la adoración de otros dioses. Pueden parecer atractivas las nuevas ideas de la gente inspiradora, pero debemos juzgarlas para saber si concuerdan con la Palabra de Dios. Cuando hoy día la gente asegura que habla de parte de Dios, debemos poner atención en las siguientes áreas: ¿Están diciendo la verdad? ¿Es Dios su enfoque central? ¿Están sus palabras de acuerdo con la verdad que usted ya conoce? Algunos hablan la verdad mientras lo conducen a uno a Dios, pero otros hablan en forma persuasiva mientras lo dirigen a uno hacia ellos mismos. Es posible incluso decir cosas correctas pero aún así estar guiando en la dirección equivocada. Dios no está en contra de nuevas ideas, sino en favor del discernimiento. Cuando usted escuche una idea nueva y atractiva, examínela cuidadosamente antes de entusiasmarse demasiado. En la actualidad todavía hay falsos profetas. Una persona sabia confrontará cuidadosamente las ideas con la verdad de la Palabra de Dios.

13.2-11 A los israelitas se les había advertido que no escucharan a los falsos profetas o a cualquiera que tratara de hacerlos adorar a otros dioses, aun cuando esa persona fuera un amigo íntimo o un miembro de la familia. A menudo la tentación de abandonar los mandamientos de Dios se infiltra astutamente en nosotros. Puede que no llegue con un gran grito sino como una duda susurrante. Y los susurros pueden ser muy persuasivos, especialmente si vienen de los seres queridos. Pero el amor a los parientes no debe tener prioridad sobre la devoción a Dios. Podemos sobreponernos a esas tentaciones susurrantes si volcamos nuestros corazones en oración a Dios y por medio del estudio diligente de su Palabra.

13.12–16 Una ciudad que rechazaba completamente a Dios tenía que ser destruida para que no extraviara al resto de la nación. Pero Israel no actuaba contra una ciudad mientras no constatara que el rumor de que rechazaban a Dios era verdadero. Esta pauta salvó muchas vidas cuando los líderes de Israel acusaron erróneamente a tres tribus de haberse extraviado de la fe (Josué 22). Si escuchamos que algún amigo se ha desviado de Dios o que iglesias enteras se han apartado, debemos verificar los hechos y encontrar la verdad antes de hacer o decir algo que pueda ser dañino. Hay ocasiones, por supuesto, cuando Dios quiere que actuemos: reprender a un amigo desobediente, disciplinar a un niño, rechazar una enseñanza falsa. Pero antes debemos asegurarnos de que contamos con todos los hechos correctos.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 10 DE Marzo.. Marcos13: 1 – 23

Capítulo 13

13.1, 2 Como quince años antes del nacimiento de Jesús (20 a.C.), Herodes el Grande comenzó a remodelar y reconstruir el templo, el cual se erigió unos quinientos años antes, en los días de Esdras (Esdras 6.14, 15). Herodes hizo del templo uno de los más hermosos edificios en Jerusalén, pero no para honrar a Dios, sino para tranquilizar a los judíos que gobernaba. El proyecto de tan magnífico edificio no finalizó sino hasta 64 d.C. La profecía de Jesús de que no quedaría piedra sobre piedra que no fuera removida se cumplió en 70 d.C., cuando los romanos destruyeron completamente el templo y toda la ciudad de Jerusalén.

13.3ss Los discípulos querían saber cuándo se destruiría el templo. Jesús les dio un cuadro profético de ese tiempo incluyendo los acontecimientos que lo antecederían. También habló de hechos futuros que señalarían su regreso. Predijo tanto los hechos cercanos como los distantes sin ponerlos en un orden cronológico. Los discípulos vivieron para ver la destrucción de Jerusalén en 70 d.C. Esto les hizo entender que todo lo demás que Jesús predijo se cumpliría también.
Jesús les advirtió acerca del futuro para que aprendieran a vivir en el presente. Varias predicciones que Jesús hizo en este pasaje todavía no se han cumplido. No las hizo para que adivináramos cuándo ocurrirían, sino para ayudarnos a mantenernos espiritualmente alertas y preparados siempre, esperando su venida.

13.3, 4 El Monte de los Olivos se levanta en la parte superior de Jerusalén, al este de la ciudad. Desde sus faldas una persona puede mirar hacia abajo y ver la ciudad y el templo. Zacarías (14.1–4) profetizó que el Mesías descendería en este monte cuando volviera para establecer su reino eterno.

13.5–7 ¿Cuáles son las señales del fin de los tiempos? En cada generación desde la resurrección de Cristo ha habido gente que ha dicho conocer exactamente cuándo volverá Jesús. Nadie, sin embargo, ha acertado, porque Cristo volverá según el calendario de Dios, no el de los hombres. Jesús predijo que falsos profetas, que asegurarían tener revelaciones de Dios, engañarían a muchos creyentes.
En las Escrituras, la única señal clara del regreso de Cristo es que toda la humanidad le verá venir en las nubes (3.26; Apocalipsis 1.7). En otras palabras, no hay que preocuparse de que una u otra persona sea el Mesías, ni que estos son los «últimos tiempos». Cuando Cristo vuelva, lo sabrá más allá de toda duda. Cuidado con los que aseguran tener un conocimiento especial respecto a los últimos días porque nadie sabe cuándo será este tiempo (13.32). Tenga cuidado cuando se diga: «¡Ahora es!», y decididos en nuestro compromiso de tener nuestros corazones y vidas listos para su venida.

13.9,10 En la medida que la iglesia primitiva empezó a crecer, la mayoría de los discípulos experimentó el tipo de persecución de la cual Jesús habló. Desde los tiempos de Cristo, se han perseguido a los cristianos en su tierra y en campos misioneros extranjeros. Aunque es posible que estemos libres de persecución ahora, nuestra visión del Reino de Dios no debe limitarse a lo que nos ocurre. Una rápida mirada a los periódicos nos mostrará que cada día muchos cristianos en otras partes del mundo tienen que enfrentar penalidades y persecuciones. Estas son una oportunidad para testificar de Cristo a los que nos oprimen y sirven para que se cumpla el deseo de Dios de que las buenas nuevas lleguen a cada persona.

13.11 Jesús no dice que estudiar la Biblia y crecer en conocimiento sea inútil o malo. Antes y después de su resurrección Jesús mismo enseñó a sus discípulos lo que debían decir y cómo decirlo. Sin embargo, Jesús nos habla de la actitud que debemos asumir cuando nos toque defendernos por causa del evangelio. No tenemos que temer ni tomar la defensiva en cuanto a nuestra fe porque el Espíritu Santo estará presente y nos dará las palabras adecuadas.

13.13 Creer en Jesús «hasta el fin» demanda perseverancia porque combatirán nuestra fe. Estas tribulaciones separarán a los verdaderos cristianos de los creyentes tibios. No ganaremos la salvación por permanecer hasta el fin, pero nos marcará como personas salvas. La seguridad de nuestra salvación nos mantendrá en medio de la persecución.

13.14 La «abominación desoladora» que menciona Jesús es la profanación del templo por los enemigos de Dios. Esto sucedió una vez tras otra en la historia de Israel: en 597 a.C. cuando Nabucodonosor saqueó el templo y llevó cautivos a Babilonia (2 Crónicas 36); en 168 a.C. cuando Antíoco Epífanes sacrificó un cerdo a Zeus en el altar santo del templo (Daniel 9.27; 11.30, 31); en 70 d.C., el emperador Tito colocó un ídolo en el lugar donde estuvo el templo, después de la destrucción de Jerusalén; en 38 d.C., el emperador Calígula planeó poner su propia estatua en el templo, pero murió antes de lograrlo.

13.20 El pueblo escogido por Dios, a quienes salvó. Si desea más información acerca de la elección de Dios, véanse Romanos 8.29, 30 y Efesios 1.4, 5.

13.22, 23 ¿Es posible que los cristianos sean engañados? Sí. Tan convincentes serán los argumentos y pruebas de los engañadores en los últimos tiempos que será difícil no alejarnos de Cristo. Si estamos preparados, dice Jesús, podemos mantenernos firmes, pero no resistiremos si no estamos preparados. Para penetrar el disfraz de los falsos maestros debemos preguntarnos: (1) ¿Han sido verdaderas sus predicciones o han tenido que irse ajustando a lo ocurrido? (2) ¿Usan en sus enseñanzas alguna pequeña porción de la Biblia descuidando el resto? (3) ¿Están sus enseñanzas en contra de lo que la Biblia dice acerca de Dios? (4) ¿Son sus prácticas un medio de glorificar al maestro o a Cristo? (5) ¿Promueven sus enseñanzas hostilidad hacia otros cristianos?. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.