LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 23 DE Mayo 1 Crónicas 8,9,10
Descendientes de Benjamín
8
1Benjamín engendró a Bela su primogénito, Asbel el segundo, Ahara el tercero, 2Noha el cuarto, y Rafa el quinto. 3Y los hijos de Bela fueron Adar, Gera, Abiud, 4Abisúa, Naamán, Ahoa, 5Gera, Sefufán e Hiram. 6Y estos son los hijos de Aod, estos los jefes de casas paternas que habitaron en Geba y fueron transportados a Manahat: 7Naamán, Ahías y Gera; éste los transportó, y engendró a Uza y a Ahiud. 8Y Saharaim engendró hijos en la provincia de Moab, después que dejó a Husim y a Baara que eran sus mujeres. 9Engendró, pues, de Hodes su mujer a Jobab, Sibia, Mesa, Malcam, 10Jeúz, Saquías y Mirma. Estos son sus hijos, jefes de familias. 11Mas de Husim engendró a Abitob y a Elpaal. 12Y los hijos de Elpaal: Heber, Misam y Semed (el cual edificó Ono, y Lod con sus aldeas), 13Bería también, y Sema, que fueron jefes de las familias de los moradores de Ajalón, los cuales echaron a los moradores de Gat. 14Y Ahío, Sasac, Jeremot, 15Zebadías, Arad, Ader, 16Micael, Ispa y Joha, hijos de Bería. 17Y Zebadías, Mesulam, Hizqui, Heber, 18Ismerai, Jezlías y Jobab, hijos de Elpaal. 19Y Jaquim, Zicri, Zabdi, 20Elienai, Ziletai, Eliel, 21Adaías, Beraías y Simrat, hijos de Simei. 22E Ispán, Heber, Eliel, 23Abdón, Zicri, Hanán, 24Hananías, Elam, Anatotías, 25Ifdaías y Peniel, hijos de Sasac. 26Y Samserai, Seharías, Atalías, 27Jaresías, Elías y Zicri, hijos de Jeroham. 28Estos fueron jefes principales de familias por sus linajes, y habitaron en Jerusalén.
29Y en Gabaón habitaron Abigabaón, la mujer del cual se llamó Maaca, 30y su hijo primogénito Abdón, y Zur, Cis, Baal, Nadab, 31Gedor, Ahío y Zequer. 32Y Miclot engendró a Simea. Estos también habitaron con sus hermanos en Jerusalén, enfrente de ellos. 33Ner engendró a Cis, Cis engendró a Saúl, y Saúl engendró a Jonatán, Malquisúa, Abinadab y Es-baal. 34Hijo de Jonatán fue Merib-baal, y Merib-baal engendró a Micaía. 35Los hijos de Micaía: Pitón, Melec, Tarea y Acaz. 36Acaz engendró a Joada, Joada engendró a Alemet, Azmavet y Zimri, y Zimri engendró a Mosa. 37Mosa engendró a Bina, hijo del cual fue Rafa, hijo del cual fue Elasa, cuyo hijo fue Azel. 38Los hijos de Azel fueron seis, cuyos nombres son Azricam, Bocru, Ismael, Searías, Obadías y Hanán; todos éstos fueron hijos de Azel. 39Y los hijos de Esec su hermano: Ulam su primogénito, Jehús el segundo, Elifelet el tercero. 40Y fueron los hijos de Ulam hombres valientes y vigorosos, flecheros diestros, los cuales tuvieron muchos hijos y nietos, ciento cincuenta. Todos éstos fueron de los hijos de Benjamín.
Los que regresaron de Babilonia
(Neh. 11.1–24)
9
1Contado todo Israel por sus genealogías, fueron escritos en el libro de los reyes de Israel. Y los de Judá fueron transportados a Babilonia por su rebelión. 2Los primeros moradores que entraron en sus posesiones en las ciudades fueron israelitas, sacerdotes, levitas y sirvientes del templo. 3Habitaron en Jerusalén, de los hijos de Judá, de los hijos de Benjamín, de los hijos de Efraín y Manasés: 4Utai hijo de Amiud, hijo de Omri, hijo de Imri, hijo de Bani, de los hijos de Fares hijo de Judá. 5Y de los silonitas, Asaías el primogénito, y sus hijos. 6De los hijos de Zera, Jeuel y sus hermanos, seiscientos noventa. 7Y de los hijos de Benjamín: Salú hijo de Mesulam, hijo de Hodavías, hijo de Asenúa, 8Ibneías hijo de Jeroham, Ela hijo de Uzi, hijo de Micri, y Mesulam hijo de Sefatías, hijo de Reuel, hijo de Ibnías. 9Y sus hermanos por sus linajes fueron novecientos cincuenta y seis. Todos estos hombres fueron jefes de familia en sus casas paternas.
10De los sacerdotes: Jedaías, Joiarib, Jaquín, 11Azarías hijo de Hilcías, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, príncipe de la casa de Dios; 12Adaía hijo de Jeroham, hijo de Pasur, hijo de Malquías; Masai hijo de Adiel, hijo de Jazera, hijo de Mesulam, hijo de Mesilemit, hijo de Imer, 13y sus hermanos, jefes de sus casas paternas, en número de mil setecientos sesenta, hombres muy eficaces en la obra del ministerio en la casa de Dios.
14De los levitas: Semaías hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabías, de los hijos de Merari, 15Bacbacar, Heres, Galal, Matanías hijo de Micaía, hijo de Zicri, hijo de Asaf; 16Obadías hijo de Semaías, hijo de Galal, hijo de Jedutún; y Berequías hijo de Asa, hijo de Elcana, el cual habitó en las aldeas de los netofatitas.
17Y los porteros: Salum, Acub, Talmón, Ahimán y sus hermanos. Salum era el jefe. 18Hasta ahora entre las cuadrillas de los hijos de Leví han sido estos los porteros en la puerta del rey que está al oriente. 19Salum hijo de Coré, hijo de Ebiasaf, hijo de Coré, y sus hermanos los coreítas por la casa de su padre, tuvieron a su cargo la obra del ministerio, guardando las puertas del tabernáculo, como sus padres guardaron la entrada del campamento de Jehová. 20Y Finees hijo de Eleazar fue antes capitán sobre ellos; y Jehová estaba con él. 21Zacarías hijo de Meselemías era portero de la puerta del tabernáculo de reunión. 22Todos éstos, escogidos para guardas en las puertas, eran doscientos doce cuando fueron contados por el orden de sus linajes en sus villas, a los cuales constituyó en su oficio David y Samuel el vidente. 23Así ellos y sus hijos eran porteros por sus turnos a las puertas de la casa de Jehová, y de la casa del tabernáculo. 24Y estaban los porteros a los cuatro lados; al oriente, al occidente, al norte y al sur. 25Y sus hermanos que estaban en sus aldeas, venían cada siete días según su turno para estar con ellos. 26Porque cuatro principales de los porteros levitas estaban en el oficio, y tenían a su cargo las cámaras y los tesoros de la casa de Dios. 27Estos moraban alrededor de la casa de Dios, porque tenían el cargo de guardarla, y de abrirla todas las mañanas.
28Algunos de éstos tenían a su cargo los utensilios para el ministerio, los cuales se metían por cuenta, y por cuenta se sacaban. 29Y otros de ellos tenían el cargo de la vajilla, y de todos los utensilios del santuario, de la harina, del vino, del aceite, del incienso y de las especias. 30Y algunos de los hijos de los sacerdotes hacían los perfumes aromáticos. 31Matatías, uno de los levitas, primogénito de Salum coreíta, tenía a su cargo las cosas que se hacían en sartén. 32Y algunos de los hijos de Coat, y de sus hermanos, tenían a su cargo los panes de la proposición, los cuales ponían por orden cada día de reposo.*
33También había cantores, jefes de familias de los levitas, los cuales moraban en las cámaras del templo, exentos de otros servicios, porque de día y de noche estaban en aquella obra. 34Estos eran jefes de familias de los levitas por sus linajes, jefes que habitaban en Jerusalén.
Genealogía de Saúl
35En Gabaón habitaba Jehiel padre de Gabaón, el nombre de cuya mujer era Maaca; 36y su hijo primogénito Abdón, luego Zur, Cis, Baal, Ner, Nadab, 37Gedor, Ahío, Zacarías y Miclot; 38y Miclot engendró a Simeam. Estos habitaban también en Jerusalén con sus hermanos enfrente de ellos. 39Ner engendró a Cis, Cis engendró a Saúl, y Saúl engendró a Jonatán, Malquisúa, Abinadab y Es-baal. 40Hijo de Jonatán fue Merib-baal, y Merib-baal engendró a Micaía. 41Y los hijos de Micaía: Pitón, Melec, Tarea y Acaz. 42Acaz engendró a Jara, Jara engendró a Alemet, Azmavet y Zimri, y Zimri engendró a Mosa, 43y Mosa engendró a Bina, cuyo hijo fue Refaías, del que fue hijo Elasa, cuyo hijo fue Azel. 44Y Azel tuvo seis hijos, los nombres de los cuales son: Azricam, Bocru, Ismael, Searías, Obadías y Hanán. Estos fueron los hijos de Azel.
Muerte de Saúl y de sus hijos
(1 S. 31.1–13)
10
1Los filisteos pelearon contra Israel; y huyeron delante de ellos los israelitas, y cayeron heridos en el monte de Gilboa. 2Y los filisteos siguieron a Saúl y a sus hijos, y mataron los filisteos a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl. 3Y arreciando la batalla contra Saúl, le alcanzaron los flecheros, y fue herido por los flecheros. 4Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada y traspásame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y hagan escarnio de mí; pero su escudero no quiso, porque tenía mucho miedo. Entonces Saúl tomó la espada, y se echó sobre ella. 5Cuando su escudero vio a Saúl muerto, él también se echó sobre su espada y se mató. 6Así murieron Saúl y sus tres hijos; y toda su casa murió juntamente con él. 7Y viendo todos los de Israel que habitaban en el valle, que habían huido, y que Saúl y sus hijos eran muertos, dejaron sus ciudades y huyeron, y vinieron los filisteos y habitaron en ellas.
8Sucedió al día siguiente, que al venir los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus hijos tendidos en el monte de Gilboa. 9Y luego que le despojaron, tomaron su cabeza y sus armas, y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos para dar las nuevas a sus ídolos y al pueblo. 10Y pusieron sus armas en el templo de sus dioses, y colgaron la cabeza en el templo de Dagón. 11Y oyendo todos los de Jabes de Galaad lo que los filisteos habían hecho de Saúl, 12se levantaron todos los hombres valientes, y tomaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos, y los trajeron a Jabes; y enterraron sus huesos debajo de una encina en Jabes, y ayunaron siete días.
13Así murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina, 14y no consultó a Jehová; por esta causa lo mató, y traspasó el reino a David hijo de Isaí. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 23 DE Mayo, Juan 8: 39 - 59
Sois de vuestro padre el diablo
39Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. 40Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham. 41Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. 42Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. 43¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. 44Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. 45Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis. 46¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? 47El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.
La preexistencia de Cristo
48Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? 49Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis. 50Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga. 51De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte. 52Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. 53¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo? 54Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. 55Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. 56Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. 57Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? 58Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. 59Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue. Amen. Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 23 DE Mayo 1 Crónicas 8,9,10
Capítulo 8
8.8–10 Estos versículos enumeran los hijos que Saharaim tuvo con Hodes después de que se divorció de sus primeras dos esposas, Husim y Baara. En algunas ocasiones el divorcio y la poligamia se registran en el Antiguo Testamento sin comentarios críticos. Esto no significa que Dios tome el divorcio a la ligera. Malaquías 2.15, 16 dice: «No seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que Él aborrece el repudio». Jesús explicó que aunque el divorcio se permitió, no era la voluntad de Dios: «Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así» (Mateo 19.8). No vaya a suponer que Dios aprueba un acto por el hecho de no estar condenado vigorosamente en cada referencia que se hace respecto al mismo en la Biblia.
8.33 Saúl, primer rey de Israel, era muy inconstante. Su historia se encuentra en 1 Samuel 9–31 y su perfil, en 1 Samuel 13. Jonatán, hijo de Saúl, era lo opuesto a su padre. A pesar de ser el legítimo heredero del trono, Jonatán se dio cuenta que David era la elección de Dios para ser el siguiente rey de Israel. En vez de mostrar celos, Jonatán llegó a ser amigo de David e incluso lo ayudó a escapar de los intentos de Saúl por asesinarlo. La historia de Jonatán se relata en 1 Samuel 14–31. Su perfil se encuentra en 1 Samuel 20.
Capítulo 9
9.1 Aunque no todas las personas en Judá fueron infieles, la nación entera fue llevada en cautiverio. Todos se vieron afectados por el pecado de algunos. Aun cuando no participemos en cierto pecado muy difundido, nos veremos afectados por los que lo llevaron a cabo. No basta con decir «no lo haré». Debemos hablar claro en contra de los pecados de nuestra sociedad.
9.1ss Cronológicamente, este capítulo puede ser colocado al final de 2 Crónicas porque registra los nombres de los cautivos que regresaron del cautiverio en Babilonia. El escritor de Crónicas incluye este capítulo aquí para mostrar su preocupación por la necesidad de regresar, como nación, a aquello que los hizo grandes en primer lugar: la obediencia a Dios.
9.10,11 Cuando pensamos en hacer la obra de Dios, por lo común vienen a nuestra mente el predicar, enseñar, cantar y otros puestos de liderazgo. Sin embargo, Azarías, estaba a cargo de la casa de Dios y fue señalado para una mención especial. Cualquiera sea el rol que desempeña en la iglesia, es importante para Dios. Él aprecia su servicio y su actitud al hacerlo.
9.17, 18 Los porteros cuidaban las cuatro entradas principales del templo y abrían las puertas cada mañana a aquellos que querían rendir culto. Además, hacían otros deberes diarios para que el templo funcionara correctamente: limpiaban, preparaban las ofrendas para el sacrificio y administraban las ofrendas que se llevaban al templo (9.22–32).
Los porteros tenían que ser responsables, honestos y confiables (9.26). Las personas en nuestras iglesias que manejan las ofrendas y cuidan los materiales y las funciones del edificio, continúan una gran tradición y deben ser honradas por su servicio y confiabilidad.
9.22–32 Los sacerdotes y levitas entregaban mucho de su tiempo y cuidado a la adoración. No sólo llevaban a cabo tareas complicadas (descritas en Levítico 1–9), además se hacían cargo de muchas piezas del equipo. Todo lo relacionado con la adoración era cuidadosamente preparado y mantenido para que tanto ellos como todo el pueblo pudiesen entrar al culto de adoración con su mente y su corazón enfocados en Dios.
En nuestro mundo agitado, es muy fácil correr a nuestros servicios de adoración de una hora a la semana sin prepararnos con anticipación para la adoración. Reflejamos y nos preocupamos por los problemas de la semana, oramos por cualquier cosa que venga a nuestra mente y no meditamos en las palabras que estamos cantando. Pero Dios quiere que nuestra adoración sea conducida «decentemente y con orden» (1 Corintios 14.40). Del mismo modo como nos preparamos para encontrarnos con un socio o con nuestros invitados, debemos prepararnos cuidadosamente para encontrarnos en adoración con nuestro Rey.
9.33,34 La adoración era el punto central de muchos de los israelitas cuya vocación se centraba en la casa de Dios. La adoración (apreciar a Dios por su naturaleza y dignidad) debe ocupar el centro de nuestra vida y no sólo unos pocos minutos una vez a la semana. Nosotros también podemos adorar a toda hora si permanecemos conscientes de la presencia y guía de Dios en todas las situaciones y nos mantenemos en actitud de servicio a Él. Edifique su vida entera en torno a la adoración a Dios, en lugar de tenerla como una actividad más dentro de una agenda saturada.
Capítulo 10
10.1 La cronología de los capítulos 1 al 9 cubre la historia israelita desde la creación hasta el cautiverio en Babilonia (586 a.C.). En este punto, la narrativa regresa al comienzo del período del reino de Israel, volviendo a tomar el hilo con el primer rey de Israel, Saúl. El primer libro de Crónicas comienza con la muerte de Saúl. Para conocer más acerca de su reinado véase 1 Samuel.
10.10 Se creía que Dagón, el Dios más importante de los filisteos, traía la lluvia y proporcionaba abundantes cosechas. Los filisteos construyeron templos para él cuando se establecieron en la fructífera tierra de Canaán. En tiempos de sequía el pueblo pidió misericordia a Dagón, hasta el punto de sacrificar a sus hijos en los templos. En tiempos de abundancia los templos se usaban para crueles prácticas de entretenimiento, tales como la humillación de cautivos (véase Jueces 16.23–30). Pero Dagón, como los otros dioses paganos, era indefenso contra el verdadero Dios (1 Samuel 5.1–7).
10.11, 12 Las acciones de los heroicos guerreros que trajeron de regreso y enterraron los cuerpos de Saúl y de sus hijos nos debe alentar a respetar a los líderes elegidos por Dios. David mostró respeto a la posición de Saúl, aun cuando este lo perseguía para darle muerte (1 Samuel 26). Cuán fácil es criticar a los que tienen autoridad sobre nosotros, enfocándonos sólo en sus debilidades. No podemos disculpar el pecado, pero debemos respetar la posición de nuestras autoridades, ya sea en el trabajo, en la iglesia o en el gobierno. En 1 Tesalonicenses 5.12, 13 se nos da instrucciones para honrar a nuestros líderes religiosos. Romanos 13.1ss nos da instrucciones para relacionarnos con líderes gubernamentales.
10.13,14 La infidelidad de Saúl fue tanto activa como pasiva, no sólo hizo el mal, sino que dejó de hacer el bien. Desobedeció activamente al intentar asesinar, ignorando las instrucciones de Dios, y al buscar la guía de una adivina. Desobedeció pasivamente al olvidarse de pedir la guía de Dios para gobernar el reino. La obediencia también es pasiva y activa. No basta con evitar lo que es malo, necesitamos proseguir activamente en pos de lo que es correcto.
10.13, 14 En 1 Samuel 28, Saúl pidió al Señor que lo guiara, pero no recibió respuesta. Este informe dice: «Y no consultó a Jehová». La respuesta de esta aparente contradicción la encontramos al comprender los motivos de Saúl y el momento en que hizo el requerimiento a Dios. Sus peticiones desesperadas a Dios las realizaba sólo cuando él ya había tratado de hacer todo a su modo. Nunca buscó a Dios, a menos que no hubiera alguien más a quien recurrir. Cuando finalmente lo hizo, Dios negó su respuesta. Saúl buscó a Dios sólo cuando le parecía bien, y Él lo rechazó por su terquedad y rebeldía constantes.
10.14 A lo largo de la mayor parte del reinado de Saúl, David se vio forzado a ocultarse de él (1 Samuel 19–30). Durante este tiempo David tuvo varias oportunidades para matar a Saúl (1 Samuel 24; 26) y para asumir al trono que Dios le había prometido (1 Samuel 16.1–13). Pero David confío en la promesa de que sería rey en el tiempo de Dios. No dependía de David decidir cuándo terminaría el reinado de Saúl. Con esta batalla, Dios terminó el reino de Saúl como lo había prometido.
10.14 ¿Por qué dice este versículo «por esta causa lo mató», cuando fue Saúl el que se quitó la vida (1 Samuel 31.3, 4)? Dios había rechazado a Saúl debido a su rebeldía y terquedad (1 Samuel 15.22–26) y lo juzgó por sus pecados (1 Samuel 28.16–19). Dios arregló la derrota en la batalla para que así Saúl muriera y su reino fuera retirado de su familia. Si Saúl no se hubiera quitado la vida, los soldados filisteos lo hubieran matado.
COMENTARIO LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 23 DE Mayo. Juan 8: 39 - 59.
8.41 Jesús hace distinción entre los hijos de la carne y los hijos legítimos. Los líderes religiosos descendían del patriarca Abraham (fundador de la nación judía) y por lo tanto afirmaban ser hijos de Dios. Pero sus acciones demostraban que eran verdaderos hijos de Satanás, porque vivían bajo la dirección de este. Los verdaderos hijos de Abraham (fieles seguidores de Dios) no se comportaban como ellos lo hacían. Ni el hecho de que sea miembro de una iglesia ni sus relaciones familiares lo hacen un verdadero hijo de Dios. Su verdadero padre es al que imita y obedece.
8.43 Los líderes religiosos no eran capaces de entender porque no querían escuchar. Satanás utilizó su obstinación, su orgullo y sus prejuicios para impedirles que creyesen en Jesús.
8.44, 45 Las actitudes y acciones de estos líderes claramente los identifica como seguidores de Satanás. Es posible que no hayan tenido conciencia de esto, pero su desprecio por la verdad, sus mentiras y sus intenciones homicidas indicaban cuánto control tenía el diablo sobre ellos. Eran sus herramientas para llevar a cabo sus planes; hablaban el mismo idioma de mentiras. Satanás sigue usando a las personas para obstruir la obra de Dios (Génesis 4.8; Romanos 5.12; 1 Juan 3.12).
8.46 Nadie podía acusar a Jesús de pecado alguno. La gente que lo odiaba y deseaba verlo muerto escudriñó su comportamiento, pero no pudo hallar nada malo. Por su vida libre de pecado, Jesús probó que era Dios encarnado. Él es el único ejemplo perfecto que podemos seguir.
8.46, 47 En varios lugares Jesús desafió con toda intención a sus oyentes a ponerlo a prueba. Aceptaba gustoso a los que deseaban cuestionar sus declaraciones y su carácter, siempre y cuando tuviesen disposición de obrar en base a lo que descubrían. El desafío de Jesús sacaba a la luz las dos razones más frecuentes que las personas pasan por alto cuando se encuentran con Él: (1) nunca aceptan su desafío de ponerlo a prueba, o (2) lo ponen a prueba pero no están dispuestos a creer lo que descubren. ¿Ha cometido usted alguno de estos dos errores?
8.51 Guardar la palabra de Jesús significa escuchar sus palabras y obedecerlas. Cuando Jesús dice que el que la guarda no morirá, se refiere a la muerte espiritual, no a la física. Sin embargo, incluso la muerte física al final se vencerá. Los que siguen a Cristo resucitarán para vivir eternamente con Él.
8.56 Dios prometió a Abraham, el padre de la nación judía, que todas las naciones serían benditas por él (Génesis 12.1–7; 15.1–21). Abraham pudo verlo mediante los ojos de la fe. Jesús, un descendiente de Abraham, bendijo a todas las personas a través de su muerte, resurrección y oferta de salvación.
8.58 Esta es una de las declaraciones más poderosas que Jesús expresó. Cuando dijo que existía desde antes del nacimiento de Abraham, sin duda proclamaba su divinidad. No solo dijo que existía desde antes de Abraham, también adoptó el nombre santo de Dios (Yo soy: Éxodo 3.14). Esta declaración exige una respuesta. No puede pasarse por alto. Los líderes judíos trataron de apedrearlo por blasfemia porque declaraba ser igual a Dios. Pero Jesús es Dios. ¿Cómo ha respondido a Jesús, el Hijo de Dios?
8.59 En obediencia a la Ley (Levítico 24.16), los líderes religiosos estaban dispuestos a apedrear a Jesús por declarar que era Dios. Entendían a la perfección lo que Jesús declaraba y, como no creían que fuese Dios, lo acusaron de blasfemia. ¡Lo irónico es que los verdaderos blasfemos eran ellos, ya que maldecían y atacaban al mismo Dios que declaraban servir!. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.
