LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 2 DE Mayo 1 Reyes 3,4,5
Salomón se casa con la hija de Faraón
3
1Salomón hizo parentesco con Faraón rey de Egipto, pues tomó la hija de Faraón, y la trajo a la ciudad de David, entre tanto que acababa de edificar su casa, y la casa de Jehová, y los muros de Jerusalén alrededor. 2Hasta entonces el pueblo sacrificaba en los lugares altos; porque no había casa edificada al nombre de Jehová hasta aquellos tiempos.
Salomón pide sabiduría
(2 Cr. 1.1–13)
3Mas Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 4E iba el rey a Gabaón, porque aquél era el lugar alto principal, y sacrificaba allí; mil holocaustos sacrificaba Salomón sobre aquel altar. 5Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé. 6Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. 7Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. 8Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. 9Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?
10Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. 11Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, 12he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. 13Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. 14Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.
15Cuando Salomón despertó, vio que era sueño; y vino a Jerusalén, y se presentó delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos y ofreció sacrificios de paz, e hizo también banquete a todos sus siervos.
Sabiduría y prosperidad de Salomón
16En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres rameras, y se presentaron delante de él. 17Y dijo una de ellas: ¡Ah, señor mío! Yo y esta mujer morábamos en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa. 18Aconteció al tercer día después de dar yo a luz, que ésta dio a luz también, y morábamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa. 19Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él. 20Y se levantó a medianoche y tomó a mi hijo de junto a mí, estando yo tu sierva durmiendo, y lo puso a su lado, y puso al lado mío su hijo muerto. 21Y cuando yo me levanté de madrugada para dar el pecho a mi hijo, he aquí que estaba muerto; pero lo observé por la mañana, y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz. 22Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió a decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del rey.
23El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. 24Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada. 25En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra. 26Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey(porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo. 27Entonces el rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre. 28Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar.
4
1Reinó, pues, el rey Salomón sobre todo Israel. 2Y estos fueron los jefes que tuvo: Azarías hijo del sacerdote Sadoc; 3Elihoref y Ahías, hijos de Sisa, secretarios; Josafat hijo de Ahilud, canciller; 4Benaía hijo de Joiada sobre el ejército; Sadoc y Abiatar, los sacerdotes; 5Azarías hijo de Natán, sobre los gobernadores; Zabud hijo de Natán, ministro principal y amigo del rey; 6Ahisar, mayordomo; y Adoniram hijo de Abda, sobre el tributo.
7Tenía Salomón doce gobernadores sobre todo Israel, los cuales mantenían al rey y a su casa. Cada uno de ellos estaba obligado a abastecerlo por un mes en el año. 8Y estos son los nombres de ellos: el hijo de Hur en el monte de Efraín; 9el hijo de Decar en Macaz, en Saalbim, en Bet-semes, en Elón y en Bet-hanán; 10el hijo de Hesed en Arubot; éste tenía también a Soco y toda la tierra de Hefer; 11el hijo de Abinadab en todos los territorios de Dor; éste tenía por mujer a Tafat hija de Salomón; 12Baana hijo de Ahilud en Taanac y Meguido, en toda Bet-seán, que está cerca de Saretán, más abajo de Jezreel, desde Bet-seán hasta Abel-mehola, y hasta el otro lado de Jocmeam; 13el hijo de Geber en Ramot de Galaad; éste tenía también las ciudades de Jair hijo de Manasés, las cuales estaban en Galaad; tenía también la provincia de Argob que estaba en Basán, sesenta grandes ciudades con muro y cerraduras de bronce; 14Ahinadab hijo de Iddo en Mahanaim; 15Ahimaas en Neftalí; éste tomó también por mujer a Basemat hija de Salomón. 16Baana hijo de Husai, en Aser y en Alot; 17Josafat hijo de Parúa, en Isacar; 18Simei hijo de Ela, en Benjamín; 19Geber hijo de Uri, en la tierra de Galaad, la tierra de Sehón rey de los amorreos y de Og rey de Basán; éste era el único gobernador en aquella tierra.
20Judá e Israel eran muchos, como la arena que está junto al mar en multitud, comiendo, bebiendo y alegrándose. 21Y Salomón señoreaba sobre todos los reinos desde el Eufrates hasta la tierra de los filisteos y el límite con Egipto; y traían presentes, y sirvieron a Salomón todos los días que vivió.
22Y la provisión de Salomón para cada día era de treinta coros de flor de harina, sesenta coros de harina, 23diez bueyes gordos, veinte bueyes de pasto y cien ovejas; sin los ciervos, gacelas, corzos y aves gordas. 24Porque él señoreaba en toda la región al oeste del Eufrates, desde Tifsa hasta Gaza, sobre todos los reyes al oeste del Eufrates; y tuvo paz por todos lados alrededor. 25Y Judá e Israel vivían seguros, cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera, desde Dan hasta Beerseba, todos los días de Salomón. 26Además de esto, Salomón tenía cuarenta mil caballos en sus caballerizas para sus carros, y doce mil jinetes. 27Y estos gobernadores mantenían al rey Salomón, y a todos los que a la mesa del rey Salomón venían, cada uno un mes, y hacían que nada faltase. 28Hacían también traer cebada y paja para los caballos y para las bestias de carga, al lugar donde él estaba, cada uno conforme al turno que tenía.
29Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar. 30Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios. 31Aun fue más sabio que todos los hombres, más que Etán ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y fue conocido entre todas las naciones de alrededor. 32Y compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco. 33También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces. 34Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado la fama de su sabiduría.
Pacto de Salomón con Hiram
(2 Cr. 2.1–18)
5
1Hiram rey de Tiro envió también sus siervos a Salomón, luego que oyó que lo habían ungido por rey en lugar de su padre; porque Hiram siempre había amado a David. 2Entonces Salomón envió a decir a Hiram: 3Tú sabes que mi padre David no pudo edificar casa al nombre de Jehová su Dios, por las guerras que le rodearon, hasta que Jehová puso sus enemigos bajo las plantas de sus pies. 4Ahora Jehová mi Dios me ha dado paz por todas partes; pues ni hay adversarios, ni mal que temer. 5Yo, por tanto, he determinado ahora edificar casa al nombre de Jehová mi Dios, según lo que Jehová habló a David mi padre, diciendo: Tu hijo, a quien yo pondré en lugar tuyo en tu trono, él edificará casa a mi nombre. 6Manda, pues, ahora, que me corten cedros del Líbano; y mis siervos estarán con los tuyos, y yo te daré por tus siervos el salario que tú dijeres; porque tú sabes bien que ninguno hay entre nosotros que sepa labrar madera como los sidonios.
7Cuando Hiram oyó las palabras de Salomón, se alegró en gran manera, y dijo: Bendito sea hoy Jehová, que dio hijo sabio a David sobre este pueblo tan grande. 8Y envió Hiram a decir a Salomón: He oído lo que me mandaste a decir; yo haré todo lo que te plazca acerca de la madera de cedro y la madera de ciprés. 9Mis siervos la llevarán desde el Líbano al mar, y la enviaré en balsas por mar hasta el lugar que tú me señales, y allí se desatará, y tú la tomarás; y tú cumplirás mi deseo al dar de comer a mi familia. 10Dio, pues, Hiram a Salomón madera de cedro y madera de ciprés, toda la que quiso. 11Y Salomón daba a Hiram veinte mil coros de trigo para el sustento de su familia, y veinte coros de aceite puro; esto daba Salomón a Hiram cada año. 12Jehová, pues, dio a Salomón sabiduría como le había dicho; y hubo paz entre Hiram y Salomón, e hicieron pacto entre ambos.
13Y el rey Salomón decretó leva en todo Israel, y la leva fue de treinta mil hombres, 14los cuales enviaba al Líbano de diez mil en diez mil, cada mes por turno, viniendo así a estar un mes en el Líbano, y dos meses en sus casas; y Adoniram estaba encargado de aquella leva. 15Tenía también Salomón setenta mil que llevaban las cargas, y ochenta mil cortadores en el monte; 16sin los principales oficiales de Salomón que estaban sobre la obra, tres mil trescientos, los cuales tenían a cargo el pueblo que hacía la obra. 17Y mandó el rey que trajesen piedras grandes, piedras costosas, para los cimientos de la casa, y piedras labradas. 18Y los albañiles de Salomón y los de Hiram, y los hombres de Gebal, cortaron y prepararon la madera y la cantería para labrar la casa. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 2 DE Mayo Lucas 23: 1 – 25.
Jesús ante Pilato
(Mt. 27.1–2, 11–14; Mr. 15.1–5; Jn. 18.28–38)
23
1Levantándose entonces toda la muchedumbre de ellos, llevaron a Jesús a Pilato. 2Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohibe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey. 3Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices. 4Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: Ningún delito hallo en este hombre. 5Pero ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.
Jesús ante Herodes
6Entonces Pilato, oyendo decir, Galilea, preguntó si el hombre era galileo. 7Y al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que en aquellos días también estaba en Jerusalén. 8Herodes, viendo a Jesús, se alegró mucho, porque hacía tiempo que deseaba verle; porque había oído muchas cosas acerca de él, y esperaba verle hacer alguna señal. 9Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió. 10Y estaban los principales sacerdotes y los escribas acusándole con gran vehemencia. 11Entonces Herodes con sus soldados le menospreció y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida; y volvió a enviarle a Pilato. 12Y se hicieron amigos Pilato y Herodes aquel día; porque antes estaban enemistados entre sí.
Jesús sentenciado a muerte
(Mt. 27.15–26; Mr. 15.6–15; Jn. 18.38—19.16)
13Entonces Pilato, convocando a los principales sacerdotes, a los gobernantes, y al pueblo, 14les dijo: Me habéis presentado a éste como un hombre que perturba al pueblo; pero habiéndole interrogado yo delante de vosotros, no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que le acusáis. 15Y ni aun Herodes, porque os remití a él; y he aquí, nada digno de muerte ha hecho este hombre. 16Le soltaré, pues, después de castigarle. 17Y tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta.
18Mas toda la multitud dio voces a una, diciendo: ¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás! 19Este había sido echado en la cárcel por sedición en la ciudad, y por un homicidio. 20Les habló otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesús; 21pero ellos volvieron a dar voces, diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale! 22Él les dijo por tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ningún delito digno de muerte he hallado en él; le castigaré, pues, y le soltaré. 23Mas ellos instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los principales sacerdotes prevalecieron. 24Entonces Pilato sentenció que se hiciese lo que ellos pedían; 25y les soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, a quien habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos. Amen. Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 2 DE Mayo 1 Reyes 3,4,5
Capítulo 3
3.1 El matrimonio entre familias reales era una práctica común en el antiguo Cercano Oriente debido a que aseguraba la paz. Aun cuando las alianzas matrimoniales de Salomón construyeron amistad con las naciones circunvecinas, también fueron el comienzo de su caída. Estas relaciones se volvieron incursiones de ideas y prácticas paganas. Las esposas extranjeras de Salomón trajeron sus ídolos a Jerusalén y a la larga lo tentaron para que cayera en la idolatría (11.1–6).
Es muy fácil minimizar las diferencias religiosas para poder alentar el desarrollo de una amistad, pero igualmente las pequeñas diferencias pueden tener un gran impacto en una relación. Dios nos ha dado estándares que seguir en todas nuestras relaciones, incluso en el matrimonio. Si seguimos la voluntad de Dios, no nos veremos arrastrados de nuestro verdadero punto central.
3.2, 3 La ley de Dios dice que los israelitas podían hacer sacrificios sólo en lugares específicos (Deuteronomio 12.13, 14). Esto era con el fin de prevenir que la gente instituyera sus propios métodos de adoración permitiendo de esa manera las prácticas paganas. Pero muchos israelitas, incluyendo al rey Salomón, hicieron sacrificios en las colinas circundantes. Salomón amaba a Dios, pero este acto fue pecado. Sacó las ofrendas del cuidado de los sacerdotes y ministros leales a Dios y abrió el camino para que la falsa enseñanza se vinculara con estos sacrificios. Dios se le apareció a Salomón para otorgarle sabiduría, pero de noche, no durante los sacrificios. Dios honró su petición pero no perdonó el sacrificio.
3.6–9 Cuando se le dio la oportunidad de tener lo que deseara más en el mundo, Salomón pidió sabiduría («corazón entendido») para poder guiar bien al pueblo y para tomar decisiones correctas. Nosotros también podemos pedir esta misma sabiduría (Santiago 1.5). Note que Salomón pidió sabiduría para llevar a cabo su trabajo. No pidió a Dios que hiciera el trabajo por él. No debemos pedir a Dios que haga por nosotros lo que Él quiere hacer a través de nosotros. Por el contrario debemos pedirle que nos dé sabiduría para saber qué hacer y el valor para continuar en ello.
3.11–14 Salomón pidió sabiduría («entendimiento»), no riqueza, pero Dios también le dio riquezas y una larga vida. A pesar de que Dios no promete riquezas a aquellos que lo sigan, nos da lo que necesitamos si ponemos su reino, sus intereses, y sus principios en primer lugar en nuestra vida (Mateo 6.31–33). El poner su vista en las riquezas sólo lo dejará insatisfecho, porque aun cuando usted las obtenga, siempre deseará algo más. Pero si pone a Dios y a su obra en primer lugar, Él satisfará sus necesidades más profundas.
3.12 Salomón recibió «corazón sabio y entendido» por parte de Dios, pero dependía de él aplicar esa sabiduría a todas las áreas de su vida. Obviamente fue sabio al gobernar a la nación, pero fue necio en sus asuntos domésticos. La sabiduría es tanto el discernimiento para saber lo que es mejor como la fuerza de carácter para actuar sobre ese conocimiento. Aun cuando Salomón permaneció sabio toda su vida, no siempre actuó conforme a su sabiduría (11.6).
3.13-18 La solución que Salomón dio a esta disputa fue un clásico ejemplo de su sabiduría. Este fallo sabio fue la comprobación de que Dios había respondido la petición de Salomón y le había dado discernimiento de corazón. La sabiduría de Dios también está disponible para nosotros si se la pedimos en oración. Pero, al igual que Salomón, debemos ponerla en acción. Nuestro discernimiento se manifiesta al aplicar sabiduría en la vida.
Capítulo 4
4.1ss Salomón estaba muy bien organizado, con once oficiales en jefe a cargo de tareas específicas, doce gobernadores de distrito y un funcionario a cargo de los oficiales de distrito. Cada persona tenía una responsabilidad específica o territorio para administrar. Esta organización fue esencial para mantener la eficacia del gobierno. Fue un movimiento sabio de un hombre sabio. Una buena organización ayuda al pueblo a trabajar unido y asegura que se alcance la meta.
4.20-25 A lo largo de la mayor parte de su reinado, Salomón aplicó correctamente su sabiduría porque buscaba a Dios. Los frutos de esta sabiduría fueron paz, seguridad y prosperidad para la nación. A menudo, la era de Salomón se ve como el ideal de lo que cualquier nación puede llegar a ser cuando se une para confiar y obedecer a Dios.
4.32 El libro de Proverbios registra muchos de estos tres mil sabios proverbios. Otros escritos bíblicos de Salomón incluyen los Salmos 72 y 127 y el libro de Eclesiastés y el Cantar de los cantares.
Capítulo 5
5.2, 3 Cuando David ofreció construir un templo, Dios le dijo que no por medio del profeta Natán (2 Samuel 7.1–17). Dios quería que un hombre de paz, no un guerrero, construyera su casa de oración (1 Crónicas 28.2, 3).
5.13,14 Salomón reclutó tres veces el número de trabajadores necesarios para el proyecto del templo y luego arregló sus horarios para que no tuvieran que estar lejos de su casa por grandes períodos. Esto mostró su preocupación por el bienestar de sus trabajadores y la importancia que le daba a la vida familiar. La fuerza de una nación está en proporción directa con la fuerza de sus familias. Salomón reconoció sabiamente que la familia debería ser siempre una prioridad muy alta. Cuando planee su propio trabajo o arregle los horarios de los demás, revise el impacto de sus planes sobre las familias.
5.18 Gebal, (o Biblos) estaba localizada al norte de lo que ahora es Beirut, cerca del Bosque de Cedros. Estos hombres eran fenicios, probablemente especializados en la construcción de embarcaciones, pero empleados para este proyecto.
COMENTARIO LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 2 DE Mayo. Lucas 23: 1 – 25.
Capítulo 23
23.1 Pilato era el gobernador romano de Judea, región donde estaba Jerusalén. Parecía experimentar un placer especial en hostigar a los judíos. Por ejemplo, tomó el dinero del templo y lo usó para construir un acueducto y afrentó la religión judía al traer a la ciudad imágenes imperiales. Sin embargo, como Pilato bien sabía, dichos actos podrían causarle dificultades. Si la gente presentaba una queja formal en contra de su administración, Roma podría destituirlo del cargo. Pilato comenzaba a sentirse inseguro en su puesto cuando los líderes judíos trajeron a Jesús para enjuiciarlo. ¿Continuaría molestando a los judíos al poner en riesgo su futuro político o cedería ante sus demandas y condenaría a un hombre que, y estaba seguro de esto, era inocente? Esa fue la pregunta que enfrentó Pilato ese viernes primaveral hace aproximadamente dos mil años. Si desea más información acerca de Pilato, véase su perfil en Marcos 15.
23.7 Herodes, llamado también Herodes Antipas, estaba en Jerusalén ese fin de semana para la celebración de la Pascua. (Este fue el Herodes que mató a Juan el Bautista.) Pilato pensó delegar su responsabilidad enviando a Jesús a Herodes, porque sabía que Jesús vivió y trabajó en Galilea. Sin embargo, Herodes no fue de mucha ayuda. Fue escrupuloso con Jesús y disfrutó burlándose de Él. A pesar de ello, cuando lo envió de nuevo a Pilato, fue con el veredicto de «inocente». Si desea más información de Herodes Antipas, véase su perfil en Marcos 6.
23.12 Herodes era el gobernador medio judío de Galilea y Perea. Pilato era el gobernador romano de Judea y Samaria. Estas cuatro provincias, con otras más, estaban unidas bajo el gobierno del rey Herodes el Grande, pero cuando murió en 4 a.C. el reino se dividió entre sus cuatro hijos. A ninguno se les llamó rey, sino tetrarca (significaba «gobernador de un cuarto de la región»). Arquelao, el hijo que recibió Judea y Samaria, transcurridos diez años lo destituyeron y sus provincias las gobernaron una sucesión de gobernadores romanos de los cuales Pilato fue el quinto.
Herodes Antipas tenía dos ventajas sobre Pilato: venía de una monarquía heredada, en parte judía, y permaneció durante más tiempo en su cargo. En el caso de Pilato, también tenía dos ventajas sobre Herodes: era ciudadano romano y enviado del emperador y su posición la crearon para reemplazar al ineficiente medio hermano de Herodes. No es una sorpresa, por lo tanto, que la relación de estos dos hombres fuera tensa. Sin embargo, el juicio de Jesús los unió. Debido a que Pilato reconocía la autoridad de Herodes sobre Galilea, este detuvo el sentimiento amenazante de los políticos romanos, y como ningún hombre sabía lo que debía hacer en este trance, su problema común los unió.
23.13-25 Pilato quiso liberar a Jesús, pero la multitud a grandes voces demandó su muerte, de modo que Pilato lo sentenció. Sin lugar a dudas no quería arriesgar su posición, la que quizás ya estaba vacilante, y permitir un alboroto en su provincia. Como político de profesión, tenía presente la importancia de un compromiso y vio a Jesús como una amenaza política y no como un ser humano con derechos y dignidad.
Cuando las ganancias son jugosas, es difícil ponerse al lado de lo bueno y es fácil ver en nuestros oponentes solo problemas que resolver antes que personas que merecen respeto. Si Pilato hubiera sido en realidad un hombre de valor, habría dado la libertad a Jesús sin importarle las consecuencias. Pero la multitud vociferaba y Pilato se asustó. Cuando enfrente una decisión difícil, no pase por alto los efectos de las presiones. Considere de antemano que las buenas decisiones quizás sean poco agradables y tengan consecuencias: rechazo social, ridículo público, carrera afectada. Piense en Pilato y decida ponerse en el bando de la verdad sin importar la coacción de otros.
23.15 A Jesús lo probaron seis veces, tanto por judíos como por autoridades romanas, y nunca lo hallaron culpable de un delito digno de muerte. Aun cuando lo llevaron a los judíos para su ejecución, no pudieron culparlo de felonía. Hasta hoy nadie puede hallar falta alguna en Jesús. Pero, como en el caso de Pilato, Herodes y los líderes religiosos, muchos siguen negándose a recibirlo como Señor.
23.18, 19 Barrabás formó parte de una rebelión en contra de los gobernantes romanos (Marcos 15.7). Como insurgente político era sin duda un héroe entre algunos de los judíos. Qué ironía, Barrabás, que lo pusieron en libertad, era culpable de los mismos crímenes imputados a Jesús (23.14).
23.18, 19 ¿Quién era Barrabás? Los judíos tenían nombres que los identificaba con sus padres. A Simón Pedro, por ejemplo, se le llama Simón, hijo de Jonás (Mateo 16.17). Barrabás no se identifica por el nombre que se le dio, de ahí que no nos sea de mucha ayuda. Barrabás significa «hijo del padre». Pudo haber sido un hijo de nadie y ese es precisamente el asunto. Barrabás, hijo de un padre sin nombre, cometió un crimen. Debido a que Jesús murió en su lugar, liberaron a este hombre. Nosotros también somos pecadores y malhechores en contra de la ley santa de Dios. Como Barrabás, sentenciados a morir. Pero Jesús muere en nuestro lugar, por nuestros pecados y nos pone en libertad. No necesitamos ser «muy importantes» para aceptar nuestra libertad en Cristo. Más aún, gracias a Jesús Dios nos adopta como a hijos y nos da el derecho de llamarlo Abba, «papá» (véase Gálatas 4.4–6).
23.22 Cuando Pilato dijo «le castigaré», se refería a un castigo que podría llevar a Jesús a la muerte. El procedimiento usual consistía en desnudar el torso de la víctima y luego atarles las manos a un poste antes de flagelarlo con un látigo triple con pedazos de metal. El número de latigazos lo determinaba la severidad del crimen; la Ley judía permitía un máximo de cuarenta. Después de flagelado, Jesús soportó otras agonías más como se indica en Mateo y Marcos. Lo abofetearon, golpearon a puñetazos y escarnecieron. Le pusieron una corona de espinas en su cabeza, lo golpearon con una caña y lo desnudaron antes de colgarlo en la cruz.
23.23, 24 Pilato no quiso sentenciar a Jesús a la pena de muerte. Pensó que los líderes religiosos solamente lo envidiaban y querían librarse de un rival. Cuando amenazaron a Pilato con denunciarlo ante el César (Juan 19.12), se asustó. Información histórica señala que las autoridades romanas amonestaron a Pilato debido a hostilidades en su región. Lo menos que necesitaba era una revuelta en Jerusalén y durante la Pascua, cuando la ciudad estaba llena de judíos procedentes de todo el imperio. De manera que entregó a Jesús a la chusma para que hicieran con Él lo que quisieran. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.

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