LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 14 DE Marzo. Deuteronomio 23, 24, 25
Los excluidos de la congregación
23
1No entrará en la congregación de Jehová el que tenga magullados los testículos, o amputado su miembro viril.
2No entrará bastardo en la congregación de Jehová; ni hasta la décima generación no entrarán en la congregación de Jehová.
3No entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová, ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación de Jehová para siempre, 4por cuanto no os salieron a recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte. 5Mas no quiso Jehová tu Dios oír a Balaam; y Jehová tu Dios te convirtió la maldición en bendición, porque Jehová tu Dios te amaba. 6No procurarás la paz de ellos ni su bien en todos los días para siempre.
7No aborrecerás al edomita, porque es tu hermano; no aborrecerás al egipcio, porque forastero fuiste en su tierra. 8Los hijos que nacieren de ellos, en la tercera generación entrarán en la congregación de Jehová.
Leyes sanitarias
9Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala.
10Si hubiere en medio de ti alguno que no fuere limpio, por razón de alguna impureza acontecida de noche, saldrá fuera del campamento, y no entrará en él. 11Pero al caer la noche se lavará con agua, y cuando se hubiere puesto el sol, podrá entrar en el campamento.
12Tendrás un lugar fuera del campamento adonde salgas; 13tendrás también entre tus armas una estaca; y cuando estuvieres allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte cubrirás tu excremento; 14porque Jehová tu Dios anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto, tu campamento ha de ser santo, para que él no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti.
Leyes humanitarias
15No entregarás a su señor el siervo que se huyere a ti de su amo. 16Morará contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere en alguna de tus ciudades, donde a bien tuviere; no le oprimirás.
17No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel. 18No traerás la paga de una ramera ni el precio de un perro a la casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominación es a Jehová tu Dios tanto lo uno como lo otro.
19No exigirás de tu hermano interés de dinero, ni interés de comestibles, ni de cosa alguna de que se suele exigir interés. 20Del extraño podrás exigir interés, mas de tu hermano no lo exigirás, para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos en la tierra adonde vas para tomar posesión de ella.
21Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti. 22Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado. 23Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca.
24Cuando entres en la viña de tu prójimo, podrás comer uvas hasta saciarte; mas no pondrás en tu cesto. 25Cuando entres en la mies de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo.
24
1Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. 2Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. 3Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer, 4no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
5Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a la mujer que tomó.
6No tomarás en prenda la muela del molino, ni la de abajo ni la de arriba; porque sería tomar en prenda la vida del hombre.
7Cuando fuere hallado alguno que hubiere hurtado a uno de sus hermanos los hijos de Israel, y le hubiere esclavizado, o le hubiere vendido, morirá el tal ladrón, y quitarás el mal de en medio de ti.
8En cuanto a la plaga de la lepra, ten cuidado de observar diligentemente y hacer según todo lo que os enseñaren los sacerdotes levitas; según yo les he mandado, así cuidaréis de hacer. 9Acuérdate de lo que hizo Jehová tu Dios a María en el camino, después que salisteis de Egipto.
10Cuando entregares a tu prójimo alguna cosa prestada, no entrarás en su casa para tomarle prenda. 11Te quedarás fuera, y el hombre a quien prestaste te sacará la prenda. 12Y si el hombre fuere pobre, no te acostarás reteniendo aún su prenda. 13Sin falta le devolverás la prenda cuando el sol se ponga, para que pueda dormir en su ropa, y te bendiga; y te será justicia delante de Jehová tu Dios.
14No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. 15En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida; para que no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado.
16Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado.
17No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda, 18sino que te acordarás que fuiste siervo en Egipto, y que de allí te rescató Jehová tu Dios; por tanto, yo te mando que hagas esto.
19Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla en el campo, no volverás para recogerla; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda; para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos. 20Cuando sacudas tus olivos, no recorrerás las ramas que hayas dejado tras de ti; serán para el extranjero, para el huérfano y para la viuda. 21Cuando vendimies tu viña, no rebuscarás tras de ti; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda. 22Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto; por tanto, yo te mando que hagas esto.
25
1Si hubiere pleito entre algunos, y acudieren al tribunal para que los jueces los juzguen, éstos absolverán al justo, y condenarán al culpable. 2Y si el delincuente mereciere ser azotado, entonces el juez le hará echar en tierra, y le hará azotar en su presencia; según su delito será el número de azotes. 3Se podrá dar cuarenta azotes, no más; no sea que, si lo hirieren con muchos azotes más que éstos, se sienta tu hermano envilecido delante de tus ojos.
4No pondrás bozal al buey cuando trillare.
5Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con hombre extraño; su cuñado se llegará a ella, y la tomará por su mujer, y hará con ella parentesco. 6Y el primogénito que ella diere a luz sucederá en el nombre de su hermano muerto, para que el nombre de éste no sea borrado de Israel. 7Y si el hombre no quisiere tomar a su cuñada, irá entonces su cuñada a la puerta, a los ancianos, y dirá: Mi cuñado no quiere suscitar nombre en Israel a su hermano; no quiere emparentar conmigo. 8Entonces los ancianos de aquella ciudad lo harán venir, y hablarán con él; y si él se levantare y dijere: No quiero tomarla, 9se acercará entonces su cuñada a él delante de los ancianos, y le quitará el calzado del pie, y le escupirá en el rostro, y hablará y dirá: Así será hecho al varón que no quiere edificar la casa de su hermano. 10Y se le dará este nombre en Israel: La casa del descalzado.
11Si algunos riñeren uno con otro, y se acercare la mujer de uno para librar a su marido de mano del que le hiere, y alargando su mano asiere de sus partes vergonzosas, 12le cortarás entonces la mano; no la perdonarás.
13No tendrás en tu bolsa pesa grande y pesa chica, 14ni tendrás en tu casa efa grande y efa pequeño. 15Pesa exacta y justa tendrás; efa cabal y justo tendrás, para que tus días sean prolongados sobre la tierra que Jehová tu Dios te da. 16Porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto, y cualquiera que hace injusticia.
Orden de exterminar a Amalec
17Acuérdate de lo que hizo Amalec contigo en el camino, cuando salías de Egipto; 18de cómo te salió al encuentro en el camino, y te desbarató la retaguardia de todos los débiles que iban detrás de ti, cuando tú estabas cansado y trabajado; y no tuvo ningún temor de Dios. 19Por tanto, cuando Jehová tu Dios te dé descanso de todos tus enemigos alrededor, en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la poseas, borrarás la memoria de Amalec de debajo del cielo; no lo olvides.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 14 DE Marzo. Marcos 14: 53 – 72
Jesús ante el concilio
(Mt. 26.57–68; Lc. 22.54–55, 63–71; Lc. 22.54–55, 63–71, Jn. 18.12–14, 19–24)
53Trajeron, pues, a Jesús al sumo sacerdote; y se reunieron todos los principales sacerdotes y los ancianos y los escribas. 54Y Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los alguaciles, calentándose al fuego. 55Y los principales sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte; pero no lo hallaban. 56Porque muchos decían falso testimonio contra él, mas sus testimonios no concordaban. 57Entonces levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo: 58Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo hecho a mano, y en tres días edificaré otro hecho sin mano. 59Pero ni aun así concordaban en el testimonio. 60Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? 61Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? 62Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. 63Entonces el sumo sacerdote, rasgando su vestidura, dijo: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? 64Habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron, declarándole ser digno de muerte. 65Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrirle el rostro y a darle de puñetazos, y a decirle: Profetiza. Y los alguaciles le daban de bofetadas.
Pedro niega a Jesús
(Mt. 26.69–75; Lc. 22.55–62; Jn. 18.15–18, 25–27)
66Estando Pedro abajo, en el patio, vino una de las criadas del sumo sacerdote; 67y cuando vio a Pedro que se calentaba, mirándole, dijo: Tú también estabas con Jesús el nazareno. 68Mas él negó, diciendo: No le conozco, ni sé lo que dices. Y salió a la entrada; y cantó el gallo. 69Y la criada, viéndole otra vez, comenzó a decir a los que estaban allí: Este es de ellos. 70Pero él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres galileo, y tu manera de hablar es semejante a la de ellos. 71Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis. 72Y el gallo cantó la segunda vez. Entonces Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba. Amen. Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 14 DE Marzo. Deuteronomio 23, 24, 25
Capítulo 23
23.17, 18 La ley de Dios no toleraba la prostitución. Estaba estrictamente prohibida. La prohibición de esta práctica puede ser obvia para nosotros, pero no lo era tanto para los israelitas. Casi en cualquier otra religión que ellos conocían incluían este acto como parte integral de sus cultos paganos. La prostitución se burla de la idea original de Dios para el sexo. Trata el sexo como un acto físico aislado en lugar de ser un acto de compromiso hacia otra persona. Fuera del matrimonio, el sexo destruye la relación. Dentro del matrimonio, si se encara con una actitud correcta, puede ayudar a cimentar la relación. Frecuentemente, Dios tuvo que prevenir a su pueblo acerca de las relaciones sexuales extramaritales. Actualmente todavía necesitamos escuchar sus advertencias: es necesario que se les advierta a los jóvenes acerca de las relaciones premaritales y a los adultos se les recuerde acerca de la fidelidad sexual.
23.24, 25 Este mandamiento impedía que uno se aferrara a sus posesiones con egoísmo. También se aseguraba de que ninguno pasara hambre. Sin embargo, no era una excusa para aprovecharse del prójimo. Los fariseos no interpretaron esto de manera adecuada cuando acusaron a Jesús y a sus discípulos de cosechar en el día de reposo (Mateo 12.1, 2).
Capítulo 24
24.1–4 Algunos piensan que este versículo está a favor del divorcio, pero este no es el caso. Simplemente reconoce una práctica que ya existía en Israel. Se deben leer los cuatro versículos para entender el punto central del pasaje. La intención no es sugerir que el hombre se divorcie de su esposa por cualquier capricho o razón. El divorcio era un acto final y permanente para la pareja. Si un hombre al casarse con su mujer encontraba algo indecente en ella y la despedía, no podría nunca más volverse a casar con ella. Aun cuando hubiera muerto la persona con quien esta mujer había establecido una nueva relación (24.4). Esta restricción era para prevenir un nuevo matrimonio a la ligera después de un divorcio frívolo. La intención era hacer pensar a la gente dos veces antes de divorciarse.
24.5 Los recién casados debían permanecer juntos el primer año. Esto era para evitar colocar excesiva carga sobre una nueva relación no asentada y darles una oportunidad de madurar y fortalecerse antes de enfrentar las numerosas responsabilidades. Un jardinero comienza colocando una semillita en un pequeño recipiente y espera a que eche raíces antes de plantarla en el campo. Permita que su matrimonio se fortalezca protegiéndolo de excesivas presiones y distracciones externas, especialmente al comienzo. Y no espere ni demande mucho de los recién casados para que no les falte el tiempo ni la energía para establecer su matrimonio.
24.10-22 A lo largo del Antiguo Testamento Dios dice a su pueblo que trataran a los pobres con justicia. Con frecuencia a los indefensos y a los que han sido golpeados por la pobreza se les mira con desdén como si fueran incompetentes u holgazanes cuando, en realidad, puede que sean víctimas de la opresión y de las circunstancias. Dios dice que debemos hacer todo lo que esté de nuestra parte para ayudar a los necesitados. Su justicia no permitió que los israelitas insistieran en sacar provecho o apurar a los menos afortunados para que les pagaran. En su lugar, la ley de Dios daba al pobre todas las oportunidades para mejorar su situación, mientras que proveía opciones humanas para aquellos que no podían hacerlo. Ninguno de nosotros está completamente aislado del pobre. Dios quiere que los tratemos con justicia y que hagamos nuestra parte a fin de ver sus necesidades satisfechas.
24.19–21 El pueblo de Dios recibió instrucciones de dejar parte de su cosecha en los campos de modo que los extranjeros y los pobres pudiesen recogerla. Esta segunda recogida era denominada espigar, y constituía una manera de proveerse de comida. Años más tarde, Rut obtuvo comida para sí y para Noemí al espigar tras los segadores en el campo de Booz, juntando las sobras (Rut 2.2). Como esta ley aún era obedecida años después de haber sido escrita, Rut, una mujer en la línea genealógica de Cristo, pudo encontrar comida.
Capítulo 25
25.1–3 A primera vista, estos versículos podrían parecer irrelevantes en la actualidad, pero una mirada más de cerca revela algunos principios importantes acerca de la disciplina. ¿Es usted responsable de la disciplina de un niño, de un estudiante, o de un empleado? Hay tres puntos importantes que le ayudarán con esta responsabilidad: (1) el castigo debe llegar rápidamente después de la ofensa; (2) el grado de castigo debe reflejar la seriedad de la ofensa; y (3) no se exceda en el castigo. Una disciplina que es rápida, justa y moderada logra su objetivo sin herir la dignidad del ofensor.
25.4 ¿Cuál es el punto de esta regla del Antiguo Testamento? Los bueyes eran utilizados a menudo para pisar el grano en la era. El animal era atado por medio de un poste a una piedra de molino. Conforme caminaba alrededor de la piedra, sus patas pisaban el grano, separando el grano de la paja. Al mismo tiempo la piedra de molino molía el grano para convertirlo en harina. Para evitar que comiera mientras trabajaba, se le ponía al buey un bozal. Pablo empleó esta ilustración en el Nuevo Testamento al referirse a que a las personas que trabajan en la obra cristiana no se les deberían negar los beneficios que corresponden, sino que deberían recibir sostén económico (1 Corintios 9.9, 10; 1 Timoteo 5.17, 18). El hecho de que una persona esté en el ministerio cristiano no significa que debería ser mal remunerado. Hay incluso una aplicación más amplia: no sea tacaño con la gente que trabaja para usted.
25.5–10 Esta ley describe un matrimonio por «levirato», el casamiento de una viuda con el hermano de su finado esposo. El propósito de este matrimonio era perpetuar el nombre del hombre muerto y su herencia. Los lazos familiares eran un aspecto importante de la cultura israelita. La mejor manera de ser recordado era a través de su línea de descendientes. Si una viuda se casaba con alguien ajeno a la familia, la primera línea de su esposo se terminaría. En Génesis 38, Tamar luchó por este derecho.
Capítulo 26
26.5–10 Esta recitación de los tratos de Dios con su pueblo ayudó al pueblo a recordar lo que Dios había hecho por ellos. ¿Cuál es la historia de la relación que tiene con Dios? ¿Puede expresar con palabras claras y concisas lo que Dios ha hecho por usted? Encuentre un amigo a quien poder relatar su travesía espiritual y que pueda relatarle la suya. El hecho de contarse sus historias será de ayuda para que entiendan claramente su historia espiritual personal, a la vez que servirá de aliento e inspiración a ambos. Nota: «arameo a punto de perecer» puede significar peregrino o perdido. También, los arameos eran el pueblo del norte de Siria y eran de los antepasados de Abraham. Esto se usa también como referencia a Jacob, que pasó muchos años allí (Génesis 29–31) y consiguió a sus dos esposas en Aram.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 14 DE Marzo. Marcos 14: 53 – 72.
14.53ss El juicio ante el Sanedrín tuvo dos fases. Un pequeño grupo se reunió en la noche (Juan 18.12–24) y luego el Sanedrín en pleno al amanecer (Lucas 22.66–71). Juzgaron a Jesús por ofensas religiosas tales como proclamarse Hijo de Dios, lo cual de acuerdo con la Ley, era una blasfemia. Es obvio que el juicio era una farsa, porque ya habían decidido matar a Jesús (Lucas 22.2).
14.55 Los romanos controlaban a Judea, pero daban a los judíos cierto poder para resolver asuntos religiosos y atender pequeñas disputas civiles. Este cuerpo gobernante judío llamado Sanedrín (concilio) lo formaban más de setenta y uno de los líderes religiosos de los judíos. Se suponía que estos hombres, como líderes religiosos, fueran justos. Pero demostraron una tremenda injusticia en el juicio a Jesús, incluso al punto de inventar mentiras en su contra (14.57).
14.58 Esta declaración de los falsos testigos tergiversaba las palabras del Señor. Jesús no dijo: «Voy a destruir este templo», sino que dijo: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré» (Juan 2.19). Jesús no se refería al templo de Herodes, sino a su propia muerte y resurrección.
14.60–64 Jesús no contestó a la primera pregunta porque la evidencia en sí misma era confusa y errónea. No responder fue más sabio que tratar de aclarar la acusación. Pero si Jesús hubiera rehusado responder a la segunda pregunta, habría negado su misión. Su respuesta predijo un gran cambio de papeles. Sentarse a la diestra de Dios significa que Él vendría a ser el juez y luego ellos tendrían que responder a sus preguntas (Salmo 110.1; Apocalipsis 20.11–13).
14.63,64 Si algunos debían haber reconocido al Mesías, esos eran el sumo sacerdote y los miembros del Sanedrín porque conocían las Escrituras ampliamente. Su trabajo era guiar a la gente a Dios, pero les interesaban más su propia reputación y retener la autoridad que tenían. Valoraban la seguridad humana más que la eterna.
14.66, 67 La casa de Caifás donde se juzgó a Jesús (14.53) era parte de un enorme palacio con varios patios. Al parecer, Juan conocía al sumo sacerdote y a algunos de sus sirvientes, por lo que pudo entrar al lugar junto con Pedro (Juan 18.15, 16)
14.71 La negación de Pedro fue más que una simple negación. Pedro negó a Jesús con juramento en los términos más fuertes que conocía. En la práctica, dijo: «Que me mate Dios si estoy mintiendo».
14.71 Es fácil enojarse con el Sanedrín y los gobernadores romanos por la injusticia cometida al condenar a Jesús, pero Pedro y el resto de los discípulos cooperaron en aumentar el dolor de Jesús al abandonarlo (14.50). Quizás no somos como los líderes judíos, pero sí muy parecidos a los discípulos, porque todos hemos negado a Cristo el Señor en algunos aspectos vitales. Podemos sentirnos orgullosos de no haber cometido ciertos pecados, pero todos somos culpable de pecado. No nos excusemos señalando con el dedo a otras personas cuyos pecados quizás se vean peores que los nuestros. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.

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