LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 13 DE Marzo.
Deuteronomio 20,21, 22
Leyes sobre la guerra
20
1Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto. 2Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el sacerdote y hablará al pueblo, 3y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos; 4porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros. 5Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la estrene. 6¿Y quién ha plantado viña, y no ha disfrutado de ella? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la disfrute. 7¿Y quién se ha desposado con mujer, y no la ha tomado? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la tome. 8Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase a su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón suyo. 9Y cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, entonces los capitanes del ejército tomarán el mando a la cabeza del pueblo.
10Cuando te acerques a una ciudad para combatirla, le intimarás la paz. 11Y si respondiere: Paz, y te abriere, todo el pueblo que en ella fuere hallado te será tributario, y te servirá. 12Mas si no hiciere paz contigo, y emprendiere guerra contigo, entonces la sitiarás. 13Luego que Jehová tu Dios la entregue en tu mano, herirás a todo varón suyo a filo de espada. 14Solamente las mujeres y los niños, y los animales, y todo lo que haya en la ciudad, todo su botín tomarás para ti; y comerás del botín de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios te entregó. 15Así harás a todas las ciudades que estén muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de estas naciones. 16Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida, 17sino que los destruirás completamente: al heteo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, como Jehová tu Dios te ha mandado; 18para que no os enseñen a hacer según todas sus abominaciones que ellos han hecho para sus dioses, y pequéis contra Jehová vuestro Dios.
19Cuando sities a alguna ciudad, peleando contra ella muchos días para tomarla, no destruirás sus árboles metiendo hacha en ellos, porque de ellos podrás comer; y no los talarás, porque el árbol del campo no es hombre para venir contra ti en el sitio. 20Mas el árbol que sepas que no lleva fruto, podrás destruirlo y talarlo, para construir baluarte contra la ciudad que te hace la guerra, hasta sojuzgarla.
Expiación de un asesinato cuyo autor se desconoce
21
1Si en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas, fuere hallado alguien muerto, tendido en el campo, y no se supiere quién lo mató, 2entonces tus ancianos y tus jueces saldrán y medirán la distancia hasta las ciudades que están alrededor del muerto. 3Y los ancianos de la ciudad más cercana al lugar donde fuere hallado el muerto, tomarán de las vacas una becerra que no haya trabajado, que no haya llevado yugo; 4y los ancianos de aquella ciudad traerán la becerra a un valle escabroso, que nunca haya sido arado ni sembrado, y quebrarán la cerviz de la becerra allí en el valle. 5Entonces vendrán los sacerdotes hijos de Leví, porque a ellos escogió Jehová tu Dios para que le sirvan, y para bendecir en el nombre de Jehová; y por la palabra de ellos se decidirá toda disputa y toda ofensa. 6Y todos los ancianos de la ciudad más cercana al lugar donde fuere hallado el muerto lavarán sus manos sobre la becerra cuya cerviz fue quebrada en el valle; 7y protestarán y dirán: Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos lo han visto. 8Perdona a tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehová; y no culpes de sangre inocente a tu pueblo Israel. Y la sangre les será perdonada. 9Y tú quitarás la culpa de la sangre inocente de en medio de ti, cuando hicieres lo que es recto ante los ojos de Jehová.
Diversas leyes
10Cuando salieres a la guerra contra tus enemigos, y Jehová tu Dios los entregare en tu mano, y tomares de ellos cautivos, 11y vieres entre los cautivos a alguna mujer hermosa, y la codiciares, y la tomares para ti por mujer, 12la meterás en tu casa; y ella rapará su cabeza, y cortará sus uñas, 13y se quitará el vestido de su cautiverio, y se quedará en tu casa; y llorará a su padre y a su madre un mes entero; y después podrás llegarte a ella, y tú serás su marido, y ella será tu mujer. 14Y si no te agradare, la dejarás en libertad; no la venderás por dinero, ni la tratarás como esclava, por cuanto la humillaste.
15Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida
16en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere, no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito; 17mas al hijo de la aborrecida reconocerá como primogénito, para darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de los demás; porque él es el principio de su vigor, y suyo es el derecho de la primogenitura.
18Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado, no les obedeciere; 19entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva; 20y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho. 21Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá, y temerá.
22Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero, 23no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
22
1Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no le negarás tu ayuda; lo volverás a tu hermano. 2Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, lo recogerás en tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano lo busque, y se lo devolverás. 3Así harás con su asno, así harás también con su vestido, y lo mismo harás con toda cosa de tu hermano que se le perdiere y tú la hallares; no podrás negarle tu ayuda. 4Si vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el camino, no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo.
5No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.
6Cuando encuentres por el camino algún nido de ave en cualquier árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y la madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomarás la madre con los hijos. 7Dejarás ir a la madre, y tomarás los pollos para ti, para que te vaya bien, y prolongues tus días.
8Cuando edifiques casa nueva, harás pretil a tu terrado, para que no eches culpa de sangre sobre tu casa, si de él cayere alguno.
9No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el fruto de la viña. 10No ararás con buey y con asno juntamente. 11No vestirás ropa de lana y lino juntamente.
12Te harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te cubras.
Leyes sobre la castidad
13Cuando alguno tomare mujer, y después de haberse llegado a ella la aborreciere, 14y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta mujer tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen; 15entonces el padre de la joven y su madre tomarán y sacarán las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la ciudad, en la puerta; 16y dirá el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija a este hombre por mujer, y él la aborrece; 17y he aquí, él le atribuye faltas que dan que hablar, diciendo: No he hallado virgen a tu hija; pero ved aquí las señales de la virginidad de mi hija. Y extenderán la vestidura delante de los ancianos de la ciudad. 18Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo castigarán; 19y le multarán en cien piezas de plata, las cuales darán al padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel; y la tendrá por mujer, y no podrá despedirla en todos sus días. 20Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad en la joven, 21entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti.
22Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel.
23Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella; 24entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti.
25Mas si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y la forzare aquel hombre, acostándose con ella, morirá solamente el hombre que se acostó con ella; 26mas a la joven no le harás nada; no hay en ella culpa de muerte; pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le quita la vida, así es en este caso. 27Porque él la halló en el campo; dio voces la joven desposada, y no hubo quien la librase.
28Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no fuere desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren descubiertos; 29entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus días.
30Ninguno tomará la mujer de su padre, ni profanará el lecho de su padre.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 13 DE Marzo.. Marcos 14:26 – 52
Jesús anuncia la negación de Pedro
(Mt. 26.30–35; Lc. 22.31–34; Jn. 13.36–38)
26Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos. 27Entonces Jesús les dijo: Todos os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas serán dispersadas. 28Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. 29Entonces Pedro le dijo: Aunque todos se escandalicen, yo no. 30Y le dijo Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces. 31Mas él con mayor insistencia decía: Si me fuere necesario morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo.
Jesús ora en Getsemaní
(Mt. 26.36–46; Lc. 22.39–46)
32Vinieron, pues, a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro. 33Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a angustiarse. 34Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad. 35Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora. 36Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú. 37Vino luego y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora? 38Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. 39Otra vez fue y oró, diciendo las mismas palabras. 40Al volver, otra vez los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño; y no sabían qué responderle. 41Vino la tercera vez, y les dijo: Dormid ya, y descansad. Basta, la hora ha venido; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores. 42Levantaos, vamos; he aquí, se acerca el que me entrega.
Arresto de Jesús
(Mt. 26.47–56; Lc. 22.47–53; Jn. 18.2–11)
43Luego, hablando él aún, vino Judas, que era uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los escribas y de los ancianos. 44Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle, y llevadle con seguridad. 45Y cuando vino, se acercó luego a él, y le dijo: Maestro, Maestro. Y le besó. 46Entonces ellos le echaron mano, y le prendieron. 47Pero uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja. 48Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? 49Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras. 50Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.
El joven que huyó
51Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana; y le prendieron; 52mas él, dejando la sábana, huyó desnudo. Amen. Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 13 DE Marzo. Deuteronomio 20,21, 22
Capítulo 20
20.1 Así como los israelitas, a veces nos enfrentamos a oposiciones abrumadoras. Ya sea en la escuela, en el trabajo, o aun en casa, podemos sentirnos rezagados o desvalidos. Dios reforzó la confianza de los israelitas recordándoles que Él siempre estaba con ellos y que ya los había salvado de un peligro potencial. También nosotros podemos sentirnos seguros cuando consideramos que Dios puede vencer incluso los obstáculos más difíciles .
20.13–18 Aquí «herirás» significa matar. ¿Cómo puede un Dios justo y misericordioso ordenar la destrucción de una población entera? Hizo esto para proteger a su pueblo de la idolatría, que ciertamente traería la ruina a Israel (20.18). Es más, debido a que Israel no destruyó completamente ese pueblo inicuo como lo ordenó Dios, Israel fue constantemente oprimido por ellos y experimentó más grande derramamiento de sangre y destrucción que si hubiera seguido las instrucciones de Dios en primer lugar.
20.20 Los arqueólogos han descubierto los restos de muchas ciudades bien fortificadas en Canaán. Algunos tenían muros muy altos (más de 9 m de altura), terraplenes, fosos y torres. Acostumbrados a pelear a campo abierto, los israelitas tendrían que aprender nuevas estrategias de batalla para conquistar estas fortalezas impresionantes.
Capítulo 21
21.1-9 Cuando se cometía un crimen y el autor del mismo huía, toda la comunidad cargaba con la responsabilidad. Casi de la misma manera, si la ciudad tenía una intersección peligrosa y alguien era asesinado ahí, la comunidad era responsable tanto de los daños como de las restauraciones. Dios estaba señalando la necesidad que tenía la comunidad entera de responsabilizarse de lo que sucedía alrededor de ellos y de corregir cualquier situación que pudiera ser potencialmente peligrosa: física, social o moral.
21.18-21 Los hijos desobedientes y rebeldes debían ser llevados ante los ancianos de la ciudad y luego apedreados hasta la muerte. No hay registro bíblico o arqueológico de que este castigo fuera alguna vez llevado a cabo, pero el punto era que la desobediencia y la rebelión no debían ser toleradas en el hogar ni se debía permitir que quedara sin corrección.
Capítulo 22
22.1-4 Los hebreos debían cuidar y regresar los animales o las pertenencias perdidas a su propietario legítimo. En el mundo, en contraste, la regla es: «lo que te encuentres es tuyo». Para ir más allá de esta regla podemos proteger la propiedad de los demás y esto nos evitará que nos volvamos envidiosos y codiciosos.
22.5 Este versículo ordena a los hombres y a las mujeres que no inviertan sus papeles sexuales. No es un versículo acerca de la manera de vestir. Actualmente el rechazo de los papeles es muy común, hay hombres que quieren convertirse en mujeres y mujeres que quieren convertirse en hombres. No es la forma de vestir lo que ofende a Dios, sino el usar esta forma para actuar el rol del otro sexo. Dios tuvo propósitos específicos para hacernos originalmente hombre y mujer.
22.8–11 Estas son leyes prácticas, útiles para establecer buenos hábitos para la vida de hoy. Versículo 8: Ya que la gente utilizaba los techos planos como terrazas, un método sabio de seguridad sería colocar una baranda. Versículo 9: Si usted planta juntas dos cosechas diferentes, una de ellas no sobrevivirá, ya que la más fuerte y más alta bloqueará la luz del sol y absorberá la mayor parte de los nutrientes vitales del suelo. Versículo 10: un burro y un buey, debido a las diferencias de tamaño y fuerza, no pueden halar un arado en forma pareja. Versículo 11: Dos tipos distintos de hebra se desgastan y se lavan de forma diferente, el combinarlos reducirá la vida de la prenda. No piense que las leyes de Dios son restricciones arbitrarias. Busque la razón que hay detrás de la ley. No están hechas sólo para enseñar y restringir, sino además para proteger.
22.13–30 ¿Por qué incluyó Dios todas estas leyes acerca de los pecados sexuales? Las instrucciones acerca del comportamiento sexual eran vitales para un grupo de tres millones de personas que viajaron durante cuarenta años en campamentos. Pero serían igualmente importantes cuando entraran a la tierra prometida y se establecieran como nación. Pablo en Colosenses 3.5–8, reconoció la importancia de reglas severas acerca del sexo para los creyentes, ya que los pecados sexuales tenían el poder de desorganizar y destruir la iglesia. Los pecados sexuales no son juegos inocentes de placeres prohibidos, como muy a menudo se describen, sino destructores poderosos de las relaciones. Confunden y despedazan el clima de respeto, confianza y credibilidad que son tan esenciales para un matrimonio sólido y para la seguridad de los hijos.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 13 DE Marzo. Marcos 14:26 – 52
14.26 Es muy probable que el himno que cantaron lo hayan tomado de los Salmos 115–118, los cuales tradicionalmente se cantaban para concluir la cena pascual.
14.27 Es fácil creer que Satanás ganó ventaja temporal en el drama de la muerte de Jesús. Pero más tarde vemos que Dios lo tenía todo bajo control, incluso en la muerte de su Hijo. Satanás no ganó victoria alguna, sino que todo ocurrió exactamente como Dios lo planeó.
14.27–31 Esta es la segunda vez en la misma noche que Jesús predice la negación y deserción de sus discípulos, lo cual tal vez explica por qué reaccionaron con tanta vehemencia (14.31). Si desea más información acerca de la primera predicción de la negación, véanse Lucas 22.31–34 y Juan 13.36–38.
14.35, 36 ¿Trataba Jesús de evadir su tarea? Jesús expresó su verdadero sentir, pero no se rebeló en contra de la voluntad de Dios. Reafirmó su deseo de hacer todo lo que Dios quería. Su oración destaca el terrible sufrimiento que tenía que enfrentar. Sería una agonía peor que la muerte, porque tenía que cargar los pecados de todo el mundo. Esta «copa» era la separación que Jesús sabía que se produciría entre Él y Dios su Padre en la cruz (Hebreos 5.7–9). El Hijo de Dios que no tenía pecado llevó nuestros pecados y en ese momento quedó separado de Dios para que fuéramos salvos.
14.36 Mientras oraba, Jesús estaba consciente del costo que incluía hacer la voluntad del Padre. Anticipaba el sufrimiento que experimentaría y no quería sufrir tan horrible experiencia. Pero Cristo oró: «Mas no lo que yo quiero, sino lo que tú». ¿Cuál es el costo que tiene para usted el compromiso que ha hecho con Dios? Todo lo valioso cuesta. Esté dispuesto a pagar el precio para que al final tenga algo de valor.
14.38 En tiempos de grandes tensiones somos vulnerables a la tentación, aun si tenemos un espíritu dispuesto. Jesús nos dio un ejemplo de cómo resistir: (1) oremos a Dios (14.35); (2) busquemos la ayuda de amigos y seres queridos (14.33, 37, 40, 41); (3) concentrémonos en el propósito que Dios nos ha dado (14.36).
14.43–45 A Judas se le dio una compañía de guardas del templo así como soldados romanos (Juan 18.3) para apresar a Jesús y llevarlo ante la corte religiosa. Los líderes religiosos hicieron todo para asegurarse el arresto de Jesús y Judas actuó como el acusador oficial.
14.47 De acuerdo con Juan 18.10, la persona que sacó la espada fue Pedro. Lucas 22.51 dice que Jesús inmediatamente sanó la oreja del hombre y previno derramamiento de sangre.
14.50 Los discípulos huyeron algunas horas antes, dejando solo a Jesús (14.31).
14.51,52 La tradición dice que este joven pudo haber sido Juan Marcos, el escritor de este Evangelio. El incidente no se menciona en ninguno de los otros relatos. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.

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