Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 25 DE FEBRERO. Números 16,17.

La rebelión de Coré

16

1Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente, 2y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre. 3Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová? 4Cuando oyó esto Moisés, se postró sobre su rostro; 5y habló a Coré y a todo su séquito, diciendo: Mañana mostrará Jehová quién es suyo, y quién es santo, y hará que se acerque a él; al que él escogiere, él lo acercará a sí. 6Haced esto: tomaos incensarios, Coré y todo su séquito, 7y poned fuego en ellos, y poned en ellos incienso delante de Jehová mañana; y el varón a quien Jehová escogiere, aquel será el santo; esto os baste, hijos de Leví. 8Dijo más Moisés a Coré: Oíd ahora, hijos de Leví: 9¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él para que ministréis en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estéis delante de la congregación para ministrarles, 10y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo? ¿Procuráis también el sacerdocio? 11Por tanto, tú y todo tu séquito sois los que os juntáis contra Jehová; pues Aarón, ¿qué es, para que contra él murmuréis?

12Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá. 13¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente? 14Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos.

15Entonces Moisés se enojó en gran manera, y dijo a Jehová: No mires a su ofrenda; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal. 16Después dijo Moisés a Coré: Tú y todo tu séquito, poneos mañana delante de Jehová; tú, y ellos, y Aarón; 17y tomad cada uno su incensario y poned incienso en ellos, y acercaos delante de Jehová cada uno con su incensario, doscientos cincuenta incensarios; tú también, y Aarón, cada uno con su incensario. 18Y tomó cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y echaron en ellos incienso, y se pusieron a la puerta del tabernáculo de reunión con Moisés y Aarón. 19Ya Coré había hecho juntar contra ellos toda la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión; entonces la gloria de Jehová apareció a toda la congregación. 20Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: 21Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento. 22Y ellos se postraron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el que pecó? ¿Por qué airarte contra toda la congregación? 23Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: 24Habla a la congregación y diles: Apartaos de en derredor de la tienda de Coré, Datán y Abiram.

25Entonces Moisés se levantó y fue a Datán y a Abiram, y los ancianos de Israel fueron en pos de él. 26Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecados. 27Y se apartaron de las tiendas de Coré, de Datán y de Abiram en derredor; y Datán y Abiram salieron y se pusieron a las puertas de sus tiendas, con sus mujeres, sus hijos y sus pequeñuelos. 28Y dijo Moisés: En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciese todas estas cosas, y que no las hice de mi propia voluntad. 29Si como mueren todos los hombres murieren éstos, o si ellos al ser visitados siguen la suerte de todos los hombres, Jehová no me envió. 30Mas si Jehová hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su boca y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al Seol, entonces conoceréis que estos hombres irritaron a Jehová.

31Y aconteció que cuando cesó él de hablar todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos. 32Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes. 33Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación. 34Y todo Israel, los que estaban en derredor de ellos, huyeron al grito de ellos; porque decían: No nos trague también la tierra. 35También salió fuego de delante de Jehová, y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso.

36Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: 37Di a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, que tome los incensarios de en medio del incendio, y derrame más allá el fuego; porque son santificados 38los incensarios de estos que pecaron contra sus almas; y harán de ellos planchas batidas para cubrir el altar; por cuanto ofrecieron con ellos delante de Jehová, son santificados, y serán como señal a los hijos de Israel. 39Y el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce con que los quemados habían ofrecido; y los batieron para cubrir el altar, 40en recuerdo para los hijos de Israel, de que ningún extraño que no sea de la descendencia de Aarón se acerque para ofrecer incienso delante de Jehová, para que no sea como Coré y como su séquito; según se lo dijo Jehová por medio de Moisés.

41El día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová. 42Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión, y he aquí la nube lo había cubierto, y apareció la gloria de Jehová. 43Y vinieron Moisés y Aarón delante del tabernáculo de reunión. 44Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 45Apartaos de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento. Y ellos se postraron sobre sus rostros. 46Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado. 47Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo, 48y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad. 49Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin los muertos por la rebelión de Coré. 50Después volvió Aarón a Moisés a la puerta del tabernáculo de reunión, cuando la mortandad había cesado.

 La vara de Aarón florece

17

1Luego habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Habla a los hijos de Israel, y toma de ellos una vara por cada casa de los padres, de todos los príncipes de ellos, doce varas conforme a las casas de sus padres; y escribirás el nombre de cada uno sobre su vara. 3Y escribirás el nombre de Aarón sobre la vara de Leví; porque cada jefe de familia de sus padres tendrá una vara. 4Y las pondrás en el tabernáculo de reunión delante del testimonio, donde yo me manifestaré a vosotros. 5Y florecerá la vara del varón que yo escoja, y haré cesar de delante de mí las quejas de los hijos de Israel con que murmuran contra vosotros. 6Y Moisés habló a los hijos de Israel, y todos los príncipes de ellos le dieron varas; cada príncipe por las casas de sus padres una vara, en total doce varas; y la vara de Aarón estaba entre las varas de ellos. 7Y Moisés puso las varas delante de Jehová en el tabernáculo del testimonio.

8Y aconteció que el día siguiente vino Moisés al tabernáculo del testimonio; y he aquí que la vara de Aarón de la casa de Leví había reverdecido, y echado flores, y arrojado renuevos, y producido almendras. 9Entonces sacó Moisés todas las varas de delante de Jehová a todos los hijos de Israel; y ellos lo vieron, y tomaron cada uno su vara. 10Y Jehová dijo a Moisés: Vuelve la vara de Aarón delante del testimonio, para que se guarde por señal a los hijos rebeldes; y harás cesar sus quejas de delante de mí, para que no mueran. 11E hizo Moisés como le mandó Jehová, así lo hizo.

12Entonces los hijos de Israel hablaron a Moisés, diciendo: He aquí nosotros somos muertos, perdidos somos, todos nosotros somos perdidos. 13Cualquiera que se acercare, el que viniere al tabernáculo de Jehová, morirá. ¿Acabaremos por perecer todos? Amen


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 25 DE FEBRERO. Marcos 6:45 - 56

Jesús anda sobre el mar

(Mt. 14.22–27; Jn. 6.15–21)

45En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 46Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar; 47y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. 48Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles. 49Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; 50porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! 51Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban. 52Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones.

 Jesús sana a los enfermos en Genesaret

(Mt. 14.34–36)

53Terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret, y arribaron a la orilla. 54Y saliendo ellos de la barca, en seguida la gente le conoció. 55Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en lechos, a donde oían que estaba. 56Y dondequiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos, y le rogaban que les dejase tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos. Amen. Feliz día.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 25 DE FEBRERO. Números 16,17

Capítulo 16

16.1-3 Coré y sus asociados habían visto las ventajas del sacerdocio en Egipto. Los sacerdotes egipcios tenían grandes riquezas e influencia política, algo que Coré deseaba para sí mismo. Coré pudo haber asumido que Moisés, Aarón y sus hijos estaban tratando de hacer del sacerdocio israelita la misma clase de máquina política. Él quería ser una parte de ella. No comprendió que la ambición principal de Moisés era servir a Dios y no la de controlar a los demás.

16.8-10 Moisés percibió a través del descargo de ellos la verdadera motivación: algunos de los levitas buscaban el poder del sacerdocio. Al igual que Coré, a menudo deseamos las cualidades especiales que Dios les ha dado a otros. Coré tenía sus propias habilidades importantes y valiosas. Al final, sin embargo, su ambición de tener más originó que perdiera todo. Una ambición inadecuada es codicia disfrazada. Concéntrese en buscar el propósito especial que Dios tiene para usted.

16.13,14 Una de las formas más fáciles de no llegar a seguir a Dios es cuando miramos nuestros problemas presentes e inflamos su desazón. Datán y Abiram hicieron justamente eso cuando comenzaron a desear una comida mejor y ambientes más placenteros. Egipto, el lugar que alguna vez desearon abandonar, cada vez lucía mejor y mejor, por supuesto que no era por la esclavitud o por los capataces, ¡sino por la comida que producía agua en su boca! Estos dos hombres y sus seguidores habían perdido completamente su perspectiva. Cuando quitamos nuestros ojos de Dios y comenzamos a mirarnos a nosotros mismos y a nuestros problemas, también comenzamos a perder nuestra perspectiva. Si sobreestimamos nuestros problemas podemos obstaculizar nuestra relación con Dios. No permita que las dificultades lo hagan perder de vista el propósito que tiene Dios para su vida.

16.26 Se les dijo a los israelitas que ni siquiera tocaran las pertenencias de los rebeldes inicuos. En este caso, si lo hacían mostrarían simpatía por su causa y aceptarían sus principios. Coré, Datán y Abiram estaban retando directamente a Moisés y a Dios. Moisés declaró con claridad lo que Dios intentaba hacer a los rebeldes (16.28–30). Hizo esto para que todos tuvieran que elegir entre seguir a Coré o a Moisés, el líder escogido de Dios. Cuando Dios pide que hagamos una elección fundamental entre estar al lado de la gente malvada o de parte de Él, no deberíamos dudar sino comprometernos en un cien por ciento a estar de parte del Señor.

16.27–35 Aunque las familias de Datán y Abiram fueron tragadas, los hijos de Coré no fueron eliminados (véase 26.11).

16.41 Exactamente un día después de que Coré y sus seguidores fueron ejecutados por refunfuñar y quejarse contra Dios, los israelitas comenzaron de nuevo con más quejas y murmuraciones. Su actitud negativa sólo provocó que se rebelaran más y que acarrearan mayores problemas. Esto erosionó su fe en Dios y alentó pensamientos para rendirse y regresar. El camino para una rebelión abierta contra Dios comienza con la insatisfacción completamente y vivir como a usted le parece.

Capítulo 17

17.5, 10 Después de haber presenciado milagros espectaculares, de ver a los egipcios ser castigados con plagas, y de experimentar la presencia real de Dios, los israelitas siguieron quejándose y rebelándose. Nos preguntamos cómo pudieron estar tan ciegos e ignorantes, y sin embargo, a menudo repetimos sus mismos patrones. Tenemos siglos de evidencia, la Biblia en muchas traducciones y los resultados convincentes de los estudios arqueológicos e históricos. Pero las personas continúan desobedeciendo a Dios y haciendo las cosas como quieren o prefieren. Al igual que los israelitas, prestamos más atención a nuestra condición física que a nuestra condición espiritual. Solamente podemos escapar de este patrón al prestar atención a todas las señales de la presencia de Dios que nos han sido dadas. ¿Le ha guiado y protegido Dios? ¿Ha contestado sus oraciones? ¿Conoce personas que han experimentado una bendición especial y sanidad? ¿Conoce las historias de la Biblia acerca de cómo Dios guió a su pueblo? Preste atención y medite en lo que Dios ha hecho y la rebelión será inconcebible.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 25 DE FEBRERO. Marcos 6:43 – 56.

6.49 Los discípulos se sorprendieron al ver a Jesús andar sobre el mar. Debían haberse dado cuenta entonces que Él podría ayudarles cuando estuvieran en dificultad. Aunque lo perdieron de vista, Él no los perdió de vista a ellos. Su preocupación superaba la falta de fe. La próxima vez que se encuentre en «aguas profundas», recuerde que Cristo sabe de sus angustias y tiene cuidado de usted.
6.49 Los discípulos estaban asustados, pero la presencia de Jesús ahuyentó el temor. Todos sentimos miedo. ¿Tratamos de arreglárnoslas solos o dejamos que Jesús nos ayude? En tiempos de temor o incertidumbre es reconfortante saber que Cristo está siempre con nosotros (Mateo 28.20). Reconocer su presencia es el antídoto contra el miedo.

6.52 Los discípulos no querían creer, quizás porque: (1) no podían aceptar que aquel ser humano llamado Jesús era el Hijo de Dios; (2) no se atrevían a creer que el Mesías los escogió como sus seguidores. Era demasiado bueno para ser cierto; (3) todavía no entendían el verdadero propósito de la venida de Jesús a la tierra. Su incredulidad tomó la forma de falta de entendimiento.
Aun después de ver a Jesús alimentar milagrosamente a cinco mil personas, no podían dar el paso final hacia la fe, a creer que Él era el Hijo de Dios. Si lo hubieran hecho, no se habrían maravillado que anduviera por las aguas. No podían transferir a sus vidas la verdad que ya sabían acerca de Él. Leemos que Jesús caminó por las aguas y aun así a menudo nos maravillamos que pueda obrar en nuestras vidas. No solo debemos creer que los milagros en verdad ocurrieron; debemos transferir la verdad a las circunstancias de nuestras vidas.

6.53 Genesaret era una pequeña pero fértil llanura al oeste del mar de Galilea. Capernaum, donde Jesús vivía, se encontraba en la orilla norte de esta llanura. Comentario de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.


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