LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 22 DE AGOSTO. SALMO 119: 49 - 104
Zain
49 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo,
En la cual me has hecho esperar.
50 Ella es mi consuelo en mi aflicción,
Porque tu dicho me ha vivificado.
51 Los soberbios se burlaron mucho de mí,
Mas no me he apartado de tu ley.
52 Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos,
Y me consolé.
53 Horror se apoderó de mí a causa de los inicuos
Que dejan tu ley.
54 Cánticos fueron para mí tus estatutos
En la casa en donde fui extranjero.
55 Me acordé en la noche de tu nombre, oh Jehová,
Y guardé tu ley.
56 Estas bendiciones tuve
Porque guardé tus mandamientos.
Chet
57 Mi porción es Jehová;
He dicho que guardaré tus palabras.
58 Tu presencia supliqué de todo corazón;
Ten misericordia de mí según tu palabra.
59 Consideré mis caminos,
Y volví mis pies a tus testimonios.
60 Me apresuré y no me retardé
En guardar tus mandamientos.
61 Compañías de impíos me han rodeado,
Mas no me he olvidado de tu ley.
62 A medianoche me levanto para alabarte
Por tus justos juicios.
63 Compañero soy yo de todos los que te temen
Y guardan tus mandamientos.
64 De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra;
Enséñame tus estatutos.
Tet
65 Bien has hecho con tu siervo,
Oh Jehová, conforme a tu palabra.
66 Enséñame buen sentido y sabiduría,
Porque tus mandamientos he creído.
67 Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba;
Mas ahora guardo tu palabra.
68 Bueno eres tú, y bienhechor;
Enséñame tus estatutos.
69 Contra mí forjaron mentira los soberbios,
Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.
70 Se engrosó el corazón de ellos como sebo,
Mas yo en tu ley me he regocijado.
71 Bueno me es haber sido humillado,
Para que aprenda tus estatutos.
72 Mejor me es la ley de tu boca
Que millares de oro y plata.
Yod
73 Tus manos me hicieron y me formaron;
Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.
74 Los que te temen me verán, y se alegrarán,
Porque en tu palabra he esperado.
75 Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos,
Y que conforme a tu fidelidad me afligiste.
76 Sea ahora tu misericordia para consolarme,
Conforme a lo que has dicho a tu siervo.
77 Vengan a mí tus misericordias, para que viva,
Porque tu ley es mi delicia.
78 Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado;
Pero yo meditaré en tus mandamientos.
79 Vuélvanse a mí los que te temen
Y conocen tus testimonios.
80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos,
Para que no sea yo avergonzado.
Caf
81 Desfallece mi alma por tu salvación,
Mas espero en tu palabra.
82 Desfallecieron mis ojos por tu palabra,
Diciendo: ¿Cuándo me consolarás?
83 Porque estoy como el odre al humo;
Pero no he olvidado tus estatutos.
84 ¿Cuántos son los días de tu siervo?
¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?
85 Los soberbios me han cavado hoyos;
Mas no proceden según tu ley.
86 Todos tus mandamientos son verdad;
Sin causa me persiguen; ayúdame.
87 Casi me han echado por tierra,
Pero no he dejado tus mandamientos.
88 Vivifícame conforme a tu misericordia,
Y guardaré los testimonios de tu boca.
Lámed
89 Para siempre, oh Jehová,
Permanece tu palabra en los cielos.
90 De generación en generación es tu fidelidad;
Tú afirmaste la tierra, y subsiste.
91 Por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy,
Pues todas ellas te sirven.
92 Si tu ley no hubiese sido mi delicia,
Ya en mi aflicción hubiera perecido.
93 Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos,
Porque con ellos me has vivificado.
94 Tuyo soy yo, sálvame,
Porque he buscado tus mandamientos.
95 Los impíos me han aguardado para destruirme;
Mas yo consideraré tus testimonios.
96 A toda perfección he visto fin;
Amplio sobremanera es tu mandamiento.
Mem
97 ¡Oh, cuánto amo yo tu ley!
Todo el día es ella mi meditación.
98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos,
Porque siempre están conmigo.
99 Más que todos mis enseñadores he entendido,
Porque tus testimonios son mi meditación.
100 Más que los viejos he entendido,
Porque he guardado tus mandamientos;
101 De todo mal camino contuve mis pies,
Para guardar tu palabra.
102 No me aparté de tus juicios,
Porque tú me enseñaste.
103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!
Más que la miel a mi boca.
104 De tus mandamientos he adquirido inteligencia;
Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 22 DE AGOSTO. 1Corintios 4
El ministerio de los apóstoles
4
1Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. 2Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel. 3Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aun yo me juzgo a mí mismo. 4Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor. 5Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.
6Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros. 7Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?
8Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros! 9Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres. 10Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados. 11Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. 12Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. 13Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos.
14No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados. 15Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. 16Por tanto, os ruego que me imitéis. 17Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias. 18Mas algunos están envanecidos, como si yo nunca hubiese de ir a vosotros. 19Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras, sino el poder de los que andan envanecidos. 20Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder. 21¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre? Amen. Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 22 DE AGOSTO. Salmo 119.97-104
La Palabra de Dios nos hace sabios. Más sabios que nuestros enemigos y que cualquier maestro que la olvida. La verdadera sabiduría va más allá de un conocimiento acumulado, es la aplicación de ese conocimiento para cambiar la vida. Las personas inteligentes o experimentadas, no son necesariamente sabias. Somos sabios cuando permitimos que nos guíe lo que Dios nos ha enseñado.
COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 22 DE AGOSTO. 1Corintios 4
Capítulo 4
4.1, 2 Pablo insta a los corintios a considerar a Pedro (Cefas) y Apolos, no como a líderes de distintas facciones sino como a siervos de los misterios de Dios. El siervo hace lo que su amo le dice que haga. Nosotros debemos hacer lo que Dios nos dice que hagamos, por medio de la Biblia y su Espíritu Santo. Cada día Dios nos confronta con necesidades y oportunidades que nos desafían a hacer lo que sabemos que es correcto.
4.5 Es una tentación juzgar a los demás cristianos, evaluándolos si son o no buenos seguidores de Cristo. Pero sólo Dios conoce el corazón de la persona, y sólo Él tiene el derecho de juzgarnos. La advertencia de Pablo a los corintios también debiera ser para nosotros. Debemos confrontar a los que pecan, pero no debemos juzgar quién es un mejor siervo de Cristo. Cuando usted juzga a alguien, se considera automáticamente mejor, y eso es arrogancia.
4.6,7 Cuán fácil es sentirnos atraídos por un líder espiritual. Cuando alguien nos ayuda, es natural que le brindemos lealtad. Pero Pablo nos advierte que tengamos cuidado del orgullo que puede originar división en la iglesia por tener líderes favoritos. Todo verdadero líder espiritual es un representante de Cristo y no tiene nada que ofrecer aparte de lo que Dios le ha dado. No permita que su lealtad origine pleitos, calumnias o quiebre relaciones. Asegúrese de que su lealtad sincera sea a Cristo y no a sus agentes humanos. Aquellos que emplean la mayoría del tiempo peleando por el liderazgo en la iglesia antes que en declarar el mensaje de Cristo no lo tienen a Él como su máxima prioridad.
4.6-13 Los corintios se habían dividido en varios grupos, cada uno seguía a su predicador favorito (Pablo, Apolos, Pedro, etc.). Cada grupo manifestaba ser el único poseedor de la verdad, y así cayeron en el orgullo espiritual. Pero Pablo les dijo que no debían atarse a ningún predicador en particular porque eran simplemente humildes servidores que habían sufrido por el mismo mensaje de salvación que hay en Cristo Jesús. Ningún predicador tiene mayor categoría que otro.
4.15 En los días de Pablo, el ayo era un esclavo que había sido asignado como tutor especial y guardián de un niño. Pablo menciona su afecto especial por los corintios (afecto mayor que el que podía tener un esclavo) y su función especial (más que un guardián). En un intento de unificar la iglesia, apela a su relación con ellos. Por padre, quiere decir que fue el fundador de la iglesia. Como él la inició, podían confiar en que tenía las mejores intenciones. Sus palabras duras eran motivadas por el amor, amor semejante al que tiene un padre por sus hijos (véase también 1 Tesalonicenses 2.11).
4.16 Pablo les dijo a los corintios que debían imitarlo. Podía hacer esta declaración porque caminaba cerca de Dios, empleaba tiempo en la Palabra de Dios y en la oración, y estaba consciente de la presencia de Dios en su vida en todo tiempo. Dios era su ejemplo, por lo tanto, su vida pudo ser un ejemplo a otros cristianos. Pablo no esperaba que los demás copiaran cada cosa que hacía, pero sí aquellos aspectos de su vida que habían sido modelados a la manera de vivir de Cristo.
4.16 Pablo les dijo a los corintios que debían imitarlo. Podía hacer esta declaración porque caminaba cerca de Dios, empleaba tiempo en la Palabra de Dios y en la oración, y estaba consciente de la presencia de Dios en su vida en todo tiempo. Dios era su ejemplo, por lo tanto, su vida pudo ser un ejemplo a otros cristianos. Pablo no esperaba que los demás copiaran cada cosa que hacía, pero sí aquellos aspectos de su vida que habían sido modelados a la manera de vivir de Cristo.
4.17 Timoteo había acompañado a Pablo en su segundo viaje misionero (véase Hechos 16.1–3) y fue una persona clave en el crecimiento de la iglesia primitiva. Timoteo pudo haber sido el portador de esta carta pero da la impresión de que llegó un poco después de ella (véase 16.10). Su misión era ver si el consejo de Pablo había sido considerado, leído e implementado. Luego regresó e informó a Pablo del progreso de la iglesia.
4.18-20 Algunas personas hablan mucho acerca de su fe pero no van más allá, sólo hablan. Pueden saber las palabras correctas que deben usar pero sus vidas no reflejan el poder de Dios. Pablo dice que el reino de Dios debe ser vivido, no sólo discutido. Hay una gran diferencia entre conocer las palabras correctas y vivirlas. No se contente con tener las respuestas correctas acerca de Cristo. Procure que su vida demuestre que el poder de Dios está trabajando verdaderamente en usted. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960.

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