LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 11 DE AGOSTO. Salmos 90,91,92,
LIBRO IV
SALMO 90
La eternidad de Dios y la transitoriedad del hombre
Oración de Moisés, varón de Dios.
1 Señor, tú nos has sido refugio
De generación en generación.
2 Antes que naciesen los montes
Y formases la tierra y el mundo,
Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado,
Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.
4 Porque mil años delante de tus ojos
Son como el día de ayer, que pasó,
Y como una de las vigilias de la noche.
5 Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño,
Como la hierba que crece en la mañana.
6 En la mañana florece y crece;
A la tarde es cortada, y se seca.
7 Porque con tu furor somos consumidos,
Y con tu ira somos turbados.
8 Pusiste nuestras maldades delante de ti,
Nuestros yerros a la luz de tu rostro.
9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira;
Acabamos nuestros años como un pensamiento.
10 Los días de nuestra edad son setenta años;
Y si en los más robustos son ochenta años,
Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo,
Porque pronto pasan, y volamos.
11 ¿Quién conoce el poder de tu ira,
Y tu indignación según que debes ser temido?
12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,
Que traigamos al corazón sabiduría.
13 Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo?
Y aplácate para con tus siervos.
14 De mañana sácianos de tu misericordia,
Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste,
Y los años en que vimos el mal.
16 Aparezca en tus siervos tu obra,
Y tu gloria sobre sus hijos.
17 Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros,
Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros;
Sí, la obra de nuestras manos confirma.
SALMO 91
Morando bajo la sombra del Omnipotente
1 El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.
2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
3 El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.
4 Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.
5 No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,
6 Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.
7 Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.
8 Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.
9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,
10 No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.
11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.
12 En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.
13 Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón.
14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
15 Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.
16 Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación.
SALMO 92
Alabanza por la bondad de Dios
Salmo. Cántico para el día de reposo.
1 Bueno es alabarte, oh Jehová,
Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;
2 Anunciar por la mañana tu misericordia,
Y tu fidelidad cada noche,
3 En el decacordio y en el salterio,
En tono suave con el arpa.
4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras;
En las obras de tus manos me gozo.
5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová!
Muy profundos son tus pensamientos.
6 El hombre necio no sabe,
Y el insensato no entiende esto.
7 Cuando brotan los impíos como la hierba,
Y florecen todos los que hacen iniquidad,
Es para ser destruidos eternamente.
8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.
9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová,
Porque he aquí, perecerán tus enemigos;
Serán esparcidos todos los que hacen maldad.
10 Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo;
Seré ungido con aceite fresco.
11 Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos;
Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.
12 El justo florecerá como la palmera;
Crecerá como cedro en el Líbano.
13 Plantados en la casa de Jehová,
En los atrios de nuestro Dios florecerán.
14 Aun en la vejez fructificarán;
Estarán vigorosos y verdes,
15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto,
Y que en él no hay injusticia. Amén.
LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 11 DE AGOSTO. Romanos 11: 1- 24.
11
1Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. 2No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: 3Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? 4Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. 5Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. 6Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
7¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; 8como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. 9Y David dice:
Sea vuelto su convite en trampa y en red,
En tropezadero y en retribución;
10 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean,
Y agóbiales la espalda para siempre.
La salvación de los gentiles
11Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. 12Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?
13Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, 14por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos. 15Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? 16Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.
17Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, 18no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. 19Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. 20Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. 21Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. 22Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. 23Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. 24Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? Amén. Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 11 DE AGOSTO. Salmos 90,91,92
Capítulo 90
90.4 Moisés nos recuerda que mil años son como un día para el Señor. El tiempo no limita a Dios. Es muy fácil desalentarse cuando pasan los años y el mundo no mejora. Debido a que no podemos ver hacia el futuro, a veces nos preguntamos si Dios lo puede ver. Pero no cometa el error de suponer que Dios tiene las mismas limitaciones que nosotros. A Él no lo limita el tiempo de ninguna manera. Podemos depender de Dios porque Él es eterno.
90.8 Dios conoce nuestros pecados como si los tuviera extendidos ante Él, incluso los pecados secretos. No necesitamos ocultar nuestros pecados ante Él porque podemos hablarle abierta y sinceramente. Pero aun cuando conoce toda esa terrible información de nosotros, sigue amándonos y quiere perdonarnos. Esto, en lugar de asustarnos y llevarnos a encubrir nuestros pecados, nos debería alentar a acercarnos más a Él.
90.12 Percatarnos de que la vida es corta nos ayuda a utilizar el poco tiempo que tenemos de una manera sabia. Nos ayuda a centrarnos en usar la vida para un bien eterno. Dedique tiempo para contar sus días al preguntar: «¿Qué quiero que suceda en mi vida antes de morir? ¿Qué pequeño paso puedo dar hoy hacia ese propósito?»
90.17 Porque nuestros días están contados, queremos que nuestro trabajo cuente. Queremos ser eficaces y productivos. Deseamos ver revelado ahora el plan eterno de Dios y que nuestra obra refleje su permanencia. Si nos sentimos insatisfechos con esta vida y todas sus imperfecciones, recuerde que nuestro deseo de ver nuestra obra establecida está delante de Dios. Pero nuestro deseo puede satisfacerse únicamente en la eternidad. Hasta entonces debemos seguir amando y sirviendo a Dios.
Capítulo 91
91.1–6 Dios es nuestra protección, un refugio cuando tenemos miedo. La fe del escritor, en el Dios todopoderoso como protector, lo sacaría airoso de todos los peligros y temores de la vida. Esto debe ser un ejemplo también para nuestra confianza: cambiar todos nuestros temores por la fe en Dios, sin importar qué tipo de temor sea. Para hacerlo debemos «habitar» y «morar» con Él (91.1). Al encomendarnos a su protección y al prometerle nuestra devoción diaria, estaremos seguros.
91.11 Una de las funciones de los ángeles es cuidar a los creyentes (Hebreos 1.14). Aun cuando no hay indicios de que se asigne un ángel a cada creyente, existen ejemplos de ángeles guardianes en la Biblia (1 Reyes 19.5; Daniel 6.22; Mateo 18.10; Lucas 16.22; Hechos 12.7). Los ángeles también pueden ser mensajeros de Dios (Mateo 2.13; Hechos 27.23, 24). No son visibles, excepto en ocasiones especiales (Números 22.31; Lucas 2.9). Satanás citó los versículos 11 y 12 cuando tentó a Jesús (Mateo 4.6; Lucas 4.10, 11). Conforta saber que Dios nos vela aun en tiempos de gran estrés y temor.
Capítulo 92
92.1,2 Durante el feriado de Acción de Gracias, nos centramos en nuestras bendiciones y expresamos nuestra gratitud a Dios por ellas. Pero la gratitud debe estar siempre en nuestros labios. Nunca podemos dar las suficientes gracias a nuestros padres, amigos, líderes y sobre todo a Dios. Cuando la acción de gracias se vuelve una parte integral de su vida, descubrirá que su actitud hacia esta cambiará. Será más positivo, misericordioso, amoroso y humilde.
92.12, 13 Las palmeras se conocen por su larga vida. Florecer como palmeras significa permanecer por encima de las circunstancias y vivir una larga vida. Los cedros del Líbano crecían hasta 34 m de altura por 9 m de circunferencia, por lo tanto eran sólidos, fuertes y firmes. El salmista veía a los creyentes como hombres rectos, fuertes y sólidos ante los vientos de las circunstancias. Todos los que ponen su fe con firmeza en Dios tendrán fortaleza y vitalidad.
92.14 Honrar a Dios no se limita a la gente joven que parece tener fortaleza física y vigor ilimitados. Aun en la vejez, los creyentes piadosos pueden producir frutos espirituales. Hay muchos ancianos fieles que continúan con una perspectiva fresca y que nos pueden enseñar de toda una vida de experiencia de servicio a Dios. Busque a un amigo o pariente anciano para que le cuente acerca de sus experiencias con el Señor y lo desafíe a crecer espiritualmente.
COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 11 DE AGOSTO. Romanos 11: 1- 21.
Capítulo 11
11.1ss En este capítulo Pablo destaca que no todos los judíos rechazaron el mensaje de salvación de Dios. Hay todavía un remanente fiel (11.5). Pablo mismo era judío, los discípulos y los primeros misioneros también lo eran.
11.2 Elías fue un gran profeta reformador que instó al norteño reino de Israel a arrepentirse. Si desea más información acerca de Elías, véase su perfil en 1 Reyes 18.
11.2 Dios escogió a los judíos («su pueblo, al cual desde antes conoció») para que a través de ellos el resto del mundo hallara salvación. Sin embargo, esto no significaba que toda la nación judía sería salva, sino que quienes fueran fieles a Dios (el remanente) se considerarían verdaderos judíos (11.5). Somos salvos a través de la fe en Cristo, no por ser parte de una nación, religión o familia. ¿De qué depende su salvación?
11.6 ¿Piensa que se le hace más fácil a Dios amar a una persona cuando es buena? ¿Piensa allá en lo íntimo que Dios lo escogió porque usted se lo merecía? ¿Cree que la conducta de algunos es tan mala que Dios no puede salvarlos? Si piensa de esta manera no ha entendido bien que la salvación es gratuita. No puede ganarse, ni toda ni en parte; solo puede aceptarse con agradecimiento y alabanza.
11.7 «Los demás fueron endurecidos» porque así los castigó Dios por sus pecados. Fue una confirmación de que eran tercos. Al juzgarlos, Dios les quitó la facultad de ver, oír y arrepentirse; así experimentarían las consecuencias de su rebelión.
11.8–10 Estos versículos describen el castigo de los corazones endurecidos que el profeta Isaías predijo (Isaías 6.9–13). Si la gente no quiere oír las buenas nuevas de Dios, al final no podrán entenderla. Pablo vio que esto sucedió en las sinagogas que visitó en sus viajes misioneros. (El versículo 8 se basa en Deuteronomio 29.4 e Isaías 29.10. Los versículos 9 y 10 son del Salmo 69.22, 23).
11.11ss Pablo soñaba con una iglesia en la que judíos y gentiles se unieran en amor a Dios y en obediencia a Cristo. A la vez que respetaban la Ley de Dios, mirarían solo a Cristo para alcanzar salvación. La raza y el nivel social de la persona sería irrelevante (véase Gálatas 3.28), porque lo importante sería la fe que depositaran en Cristo.
El sueño de Pablo aún no se ha materializado. En su tiempo muchos judíos rechazaron las buenas nuevas. Tenían la mira en su herencia étnica para obtener la salvación y no eran obedientes de corazón como los profetas del Antiguo Testamento y Pablo. Una vez que los gentiles predominaron en la mayoría de las iglesias cristianas, comenzaron a rechazar y a perseguir a los judíos. Es lamentable, pero esta práctica ha continuado a través de los siglos.
Los verdaderos cristianos no deben perseguir a nadie. Los cristianos y los judíos han hecho tanto daño a la causa de Dios a la que dicen servir que parece imposible que el sueño de Pablo se cumpla. Dios escogió a los judíos de la misma manera que a los cristianos, y sigue ocupado en la tarea de unir gentiles y judíos para formar un nuevo Israel, una nueva Jerusalén, gobernada por su Hijo (véase Efesios 2.11–22).
11.13-15 Pablo fue nombrado misionero a los gentiles. Él recuerda esto a los hermanos judíos con la esperanza de que también quieran ser salvos. Los judíos habían sido rechazados, y se estaba brindando a los gentiles la salvación. Pero cuando un judío acepta a Cristo, hay gran regocijo, como si un muerto volviera a la vida.
11.17-24 Al hablar a los cristianos gentiles, Pablo los insta a no sentirse superiores porque Dios hubiera rechazado a algunos judíos. La fe de Abraham se asemeja a la raíz de un árbol productivo y el pueblo judío viene a ser las ramas naturales del árbol. A causa de su infidelidad, los judíos fueron las ramas desgajadas. Los creyentes gentiles se injertaron en el árbol como olivo silvestre y ahora gentiles y judíos comparten la savia basados en la fe en Dios. Ninguno de los dos puede confiar en su herencia cultural en cuanto a la salvación. Comentarios de la Biblia del diario vivir. Rv 1960.

No hay comentarios:
Publicar un comentario