LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 10 DE AGOSTO. Salmo 88,89
SALMO 88
Súplica por la liberación de la muerte
Cántico. Salmo para los hijos de Coré. Al músico principal, para cantar sobre Mahalat. Masquil de Hemán ezraíta.
1 Oh Jehová, Dios de mi salvación,
Día y noche clamo delante de ti.
2 Llegue mi oración a tu presencia;
Inclina tu oído a mi clamor.
3 Porque mi alma está hastiada de males,
Y mi vida cercana al Seol.
4 Soy contado entre los que descienden al sepulcro;
Soy como hombre sin fuerza,
5 Abandonado entre los muertos,
Como los pasados a espada que yacen en el sepulcro,
De quienes no te acuerdas ya,
Y que fueron arrebatados de tu mano.
6 Me has puesto en el hoyo profundo,
En tinieblas, en lugares profundos.
7 Sobre mí reposa tu ira,
Y me has afligido con todas tus ondas. Selah
8 Has alejado de mí mis conocidos;
Me has puesto por abominación a ellos;
Encerrado estoy, y no puedo salir.
9 Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción;
Te he llamado, oh Jehová, cada día;
He extendido a ti mis manos.
10 ¿Manifestarás tus maravillas a los muertos?
¿Se levantarán los muertos para alabarte? Selah
11 ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia,
O tu verdad en el Abadón?
12 ¿Serán reconocidas en las tinieblas tus maravillas,
Y tu justicia en la tierra del olvido?
13 Mas yo a ti he clamado, oh Jehová,
Y de mañana mi oración se presentará delante de ti.
14 ¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma?
¿Por qué escondes de mí tu rostro?
15 Yo estoy afligido y menesteroso;
Desde la juventud he llevado tus terrores, he estado medroso.
16 Sobre mí han pasado tus iras,
Y me oprimen tus terrores.
17 Me han rodeado como aguas continuamente;
A una me han cercado.
18 Has alejado de mí al amigo y al compañero,
Y a mis conocidos has puesto en tinieblas.
SALMO 89
Pacto de Dios con David
Masquil de Etán ezraíta.
1 Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente;
De generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca.
2 Porque dije: Para siempre será edificada misericordia;
En los cielos mismos afirmarás tu verdad.
3 Hice pacto con mi escogido;
Juré a David mi siervo, diciendo:
4 Para siempre confirmaré tu descendencia,
Y edificaré tu trono por todas las generaciones. Selah
5 Celebrarán los cielos tus maravillas, oh Jehová,
Tu verdad también en la congregación de los santos.
6 Porque ¿quién en los cielos se igualará a Jehová?
¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los potentados?
7 Dios temible en la gran congregación de los santos,
Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.
8 Oh Jehová, Dios de los ejércitos,
¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová,
Y tu fidelidad te rodea.
9 Tú tienes dominio sobre la braveza del mar;
Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.
10 Tú quebrantaste a Rahab como a herido de muerte;
Con tu brazo poderoso esparciste a tus enemigos.
11 Tuyos son los cielos, tuya también la tierra;
El mundo y su plenitud, tú lo fundaste.
12 El norte y el sur, tú los creaste;
El Tabor y el Hermón cantarán en tu nombre.
13 Tuyo es el brazo potente;
Fuerte es tu mano, exaltada tu diestra.
14 Justicia y juicio son el cimiento de tu trono;
Misericordia y verdad van delante de tu rostro.
15 Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte;
Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro.
16 En tu nombre se alegrará todo el día,
Y en tu justicia será enaltecido.
17 Porque tú eres la gloria de su potencia,
Y por tu buena voluntad acrecentarás nuestro poder.
18 Porque Jehová es nuestro escudo,
Y nuestro rey es el Santo de Israel.
19 Entonces hablaste en visión a tu santo,
Y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso;
He exaltado a un escogido de mi pueblo.
20 Hallé a David mi siervo;
Lo ungí con mi santa unción.
21 Mi mano estará siempre con él,
Mi brazo también lo fortalecerá.
22 No lo sorprenderá el enemigo,
Ni hijo de iniquidad lo quebrantará;
23 Sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos,
Y heriré a los que le aborrecen.
24 Mi verdad y mi misericordia estarán con él,
Y en mi nombre será exaltado su poder.
25 Asimismo pondré su mano sobre el mar,
Y sobre los ríos su diestra.
26 El me clamará: Mi padre eres tú,
Mi Dios, y la roca de mi salvación.
27 Yo también le pondré por primogénito,
El más excelso de los reyes de la tierra.
28 Para siempre le conservaré mi misericordia,
Y mi pacto será firme con él.
29 Pondré su descendencia para siempre,
Y su trono como los días de los cielos.
30 Si dejaren sus hijos mi ley,
Y no anduvieren en mis juicios,
31 Si profanaren mis estatutos,
Y no guardaren mis mandamientos,
32 Entonces castigaré con vara su rebelión,
Y con azotes sus iniquidades.
33 Más no quitaré de él mi misericordia,
Ni falsearé mi verdad.
34 No olvidaré mi pacto,
Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.
35 Una vez he jurado por mi santidad,
Y no mentiré a David.
36 Su descendencia será para siempre,
Y su trono como el sol delante de mí.
37 Como la luna será firme para siempre,
Y como un testigo fiel en el cielo. Selah
38 Mas tú desechaste y menospreciaste a tu ungido,
Y te has airado con él.
39 Rompiste el pacto de tu siervo;
Has profanado su corona hasta la tierra.
40 Aportillaste todos sus vallados;
Has destruido sus fortalezas.
41 Lo saquean todos los que pasan por el camino;
Es oprobio a sus vecinos.
42 Has exaltado la diestra de sus enemigos;
Has alegrado a todos sus adversarios.
43 Embotaste asimismo el filo de su espada,
Y no lo levantaste en la batalla.
44 Hiciste cesar su gloria,
Y echaste su trono por tierra.
45 Has acortado los días de su juventud;
Le has cubierto de afrenta. Selah
46 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Te esconderás para siempre?
¿Arderá tu ira como el fuego?
47 Recuerda cuán breve es mi tiempo;
¿Por qué habrás creado en vano a todo hijo de hombre?
48 ¿Qué hombre vivirá y no verá muerte?
¿Librará su vida del poder del Seol? Selah
49 Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias,
Que juraste a David por tu verdad?
50 Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos;
Oprobio de muchos pueblos, que llevo en mi seno.
51 Porque tus enemigos, oh Jehová, han deshonrado,
Porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido.
52 Bendito sea Jehová para siempre.
Amén, y Amén.
LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 10 DE AGOSTO. Romanos 10
Capítulo 10
1Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. 2Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. 3Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; 4porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.
5Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. 6Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); 7o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). 8Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: 9que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 11Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. 12Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; 13porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
14¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! 16Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? 17Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. 18Pero digo: ¿No han oído? Antes bien,
Por toda la tierra ha salido la voz de ellos,
Y hasta los fines de la tierra sus palabras.
19También digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice:
Yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo;
Con pueblo insensato os provocaré a ira.
20E Isaías dice resueltamente:
Fui hallado de los que no me buscaban;
Me manifesté a los que no preguntaban por mí.
21Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor. Amén. Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 10 DE AGOSTO.
Salmo 88,89
Capítulo 88
88.1ss ¿Ha sentido alguna vez que ha tocado el fondo? El salmista está tan abatido que hasta perdió la esperanza en la vida misma. A pesar de que todo iba de mal en peor, fue capaz de contarle todo a Dios. Este es uno de los pocos salmos que no da respuesta ni esperanza. No piense que siempre debe estar alegre y positivo. La angustia y la depresión requieren de tiempo para sanar. No importa cuán deprimidos nos sintamos, siempre podemos llevar nuestros problemas a Dios y expresarle nuestra angustia.
88.13,14 Cuando el salmista escribió esto, estaba cerca de la muerte, quizás debilitado por una enfermedad o abandonado por amigos. Pero todavía podía orar. Tal vez usted no esté afligido, pero conoce a alguien que sí lo está. Considere la posibilidad de ser un compañero de oración para esa persona. Este salmo puede ser una oración que usted eleve a Dios en beneficio del necesitado.
Capítulo 89
89.1ss Este salmo se escribió para describir el reino glorioso del rey David. Dios prometió que haría de David el rey más poderoso de la tierra y que mantendría a sus descendientes en el trono para siempre (2 Samuel 7.8–16). Debido a la destrucción de Jerusalén y a que sus reyes dejaron de gobernar allí, estos versículos solo se adelantan proféticamente al futuro reino de Jesucristo, el descendiente de David. El versículo 27 es una profecía que concierne a la dinastía eterna de David, que se consumará en el reino futuro de Cristo sobre el mundo (véase Apocalipsis 22.5).
89.5 «En la congregación de los santos» por lo general se refiere a los ángeles. En los atrios del cielo, una miríada de ángeles alaban al Señor. Esta escena es de majestad y esplendor para mostrar que Dios va más allá de las comparaciones. Su poder y pureza lo colocan muy por encima de la naturaleza y de los ángeles. (Si desea más información sobre los ángeles, véanse Deuteronomio 33.2; Lucas 2.13; y Hebreos 12.22.)
89.12 Esto se refiere a los montes Tabor y Hermón. El monte Tabor no es muy alto (650 m), fue escenario de la victoria de Débora en Jueces 4. El monte Hermón (3,000 m) es alto y majestuoso.
89.14,15 El trono de Dios se describe con pilares de justicia y juicio y como servidores la misericordia y la verdad. Esto explica los aspectos fundamentales de cómo Dios trata a la gente. Como embajadores de Dios, debemos tratar a la gente de la misma manera. Asegúrese de que sus acciones derramen justicia, juicio, misericordia y verdad, ya que ninguna acción injusta, sin misericordia ni deshonesta puede provenir de Dios.
89.17, 24 «Nuestro poder» significa nuestro hombre fuerte, nuestra esperanza del Mesías. El versículo 24 vuelve a referirse al poder y aquí el salmista promete tener el poder de Dios para cumplir su voluntad. Sin la ayuda de Dios somos débiles e impotentes, ineptos incluso para la más simple tarea espiritual. Pero cuando estamos llenos del Espíritu de Dios, su poder fluye a través de nosotros y va más allá de nuestras expectativas.
89.34–37 A la luz de la continua desobediencia de Israel en toda la historia, esta es una promesa sorprendente. Dios prometió que los descendientes de David siempre se sentarían en el trono (89.29), pero si el pueblo desobedecía, recibiría el castigo (89.30–32). Y aun así, con su desobediencia y castigo, Dios nunca dejaría de cumplir sus promesas (89.33). Israel sí desobedeció, el mal corrió con desenfreno, la nación se dividió, vino el exilio. Pero a pesar de todo, un remanente del pueblo de Dios permaneció fiel. Siglos después llegó el Mesías, el Rey eterno del linaje de David, tal y como Dios lo prometió. Todo lo que Dios promete, lo cumple. No se retractará de ninguna de las palabras que dice. También nosotros podemos confiar en que Dios nos salvará porque Él lo prometió (Hebreos 6.13–18). Dios es completamente confiable.
COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 10 DE AGOSTO.
Romanos 10
Capítulo 10
10.1 ¿Qué sucederá con los judíos que creen en Dios y no en Cristo? Si creen en el mismo Dios, ¿por qué no van a ser salvos? Si fuera así, Pablo no se hubiera sacrificado tanto por enseñarles acerca de Cristo. Ya que Jesús es la más completa revelación de Dios, sin Jesús nadie puede entender bien a Dios; ya que Dios escogió a Jesús como puente entre Dios y el hombre, no podemos dirigirnos a Dios por otro medio. Los judíos, como cualquier otra persona, pueden hallar la salvación solo a través de Jesucristo (Juan 14.6; Hechos 4.12). Como Pablo, debiéramos anhelar que todos los judíos se salvaran. Debiéramos orar por ellos y con amor anunciarles las buenas nuevas.
10.3-5 En lugar de vivir mediante la fe en Dios, los judíos establecieron costumbres y tradiciones (añadiduras a la Ley de Dios) en su afán de ser aceptos ante Él. Pero los esfuerzos humanos, por sinceros que sean, nunca podrán sustituir la justicia que Dios nos ofrece por la fe. La única forma de ganar la salvación es ser perfectos y esto es imposible. Solo podemos extender nuestras manos vacías y recibirla como regalo.
10.6–8 Pablo adapta el desafío de despedida de Moisés de Deuteronomio 30.11–14 para aplicarlo a Cristo. El Señor hizo posible nuestra salvación haciéndose hombre (viniendo a la tierra) y resucitando (levantándose de entre los muertos). La salvación de Dios está frente a nosotros. Él vendrá a dondequiera que estemos. Lo único que hay que hacer es aceptar su regalo de salvación. Abismo aquí se refiere al sepulcro o Hades, lugar de los muertos.
10.8-12 ¿Alguna vez le han preguntado cómo se hace uno cristiano? Estos versículos le dan la preciosa respuesta: la salvación está en el corazón y en la boca. La gente piensa que debe ser un proceso complicado, pero no es así. Si creemos en nuestro corazón y proclamamos con nuestra boca que Jesús es el Señor resucitado, seremos salvos.
10.14,15 Debemos llevar a otros el gran mensaje de salvación, para que respondan a las buenas nuevas. ¿Cómo sabrán de este mensaje sus seres queridos y vecinos si nadie se lo comunica? ¿Está llamándole Dios a participar en la proclamación de este mensaje para que sea conocido en su comunidad? Piense en una persona que necesita oír las buenas nuevas e idee un plan para lograrlo. Luego póngase en acción en cuanto le sea posible.
10.18-20 Muchos judíos que esperaban al Mesías no quisieron creer en Él cuando vino. Dios le ofreció su salvación a los gentiles («un pueblo que no es pueblo» y «pueblo insensato»). Muchos gentiles, que ni siquiera sabían del Mesías, lo hallaron y creyeron en Él. Algunos religiosos están espiritualmente ciegos, mientras que otros que nunca han ido a una iglesia son a veces los que responden de manera más positiva al mensaje de Dios. Ya que las apariencias son engañosas y no podemos ver el corazón de las personas, cuídese de decir de antemano quién aceptará o no al evangelio. Comentarios de la Biblia del diario vivir. Rv 1960.

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