Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 5 DE Abril. Jueces 15, 16, 17

15

1Aconteció después de algún tiempo, que en los días de la siega del trigo Sansón visitó a su mujer con un cabrito, diciendo: Entraré a mi mujer en el aposento. Mas el padre de ella no lo dejó entrar. 2Y dijo el padre de ella: Me persuadí de que la aborrecías, y la di a tu compañero. Mas su hermana menor, ¿no es más hermosa que ella? Tómala, pues, en su lugar. 3Entonces le dijo Sansón: Sin culpa seré esta vez respecto de los filisteos, si mal les hiciere. 4Y fue Sansón y cazó trescientas zorras, y tomó teas, y juntó cola con cola, y puso una tea entre cada dos colas. 5Después, encendiendo las teas, soltó las zorras en los sembrados de los filisteos, y quemó las mieses amontonadas y en pie, viñas y olivares. 6Y dijeron los filisteos: ¿Quién hizo esto? Y les contestaron: Sansón, el yerno del timnateo, porque le quitó su mujer y la dio a su compañero. Y vinieron los filisteos y la quemaron a ella y a su padre. 7Entonces Sansón les dijo: Ya que así habéis hecho, juro que me vengaré de vosotros, y después desistiré. 8Y los hirió cadera y muslo con gran mortandad; y descendió y habitó en la cueva de la peña de Etam.

 Sansón derrota a los filisteos en Lehi

9Entonces los filisteos subieron y acamparon en Judá, y se extendieron por Lehi. 10Y los varones de Judá les dijeron: ¿Por qué habéis subido contra nosotros? Y ellos respondieron: A prender a Sansón hemos subido, para hacerle como él nos ha hecho. 11Y vinieron tres mil hombres de Judá a la cueva de la peña de Etam, y dijeron a Sansón: ¿No sabes tú que los filisteos dominan sobre nosotros? ¿Por qué nos has hecho esto? Y él les respondió: Yo les he hecho como ellos me hicieron. 12Ellos entonces le dijeron: Nosotros hemos venido para prenderte y entregarte en mano de los filisteos. Y Sansón les respondió: Juradme que vosotros no me mataréis. 13Y ellos le respondieron, diciendo: No; solamente te prenderemos, y te entregaremos en sus manos; mas no te mataremos. Entonces le ataron con dos cuerdas nuevas, y le hicieron venir de la peña.

14Y así que vino hasta Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero el Espíritu de Jehová vino sobre él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos. 15Y hallando una quijada de asno fresca aún, extendió la mano y la tomó, y mató con ella a mil hombres. 16Entonces Sansón dijo:

Con la quijada de un asno, un montón, dos montones;

Con la quijada de un asno maté a mil hombres.

 17Y acabando de hablar, arrojó de su mano la quijada, y llamó a aquel lugar Ramat-lehi.

18Y teniendo gran sed, clamó luego a Jehová, y dijo: Tú has dado esta grande salvación por mano de tu siervo; ¿y moriré yo ahora de sed, y caeré en mano de los incircuncisos? 19Entonces abrió Dios la cuenca que hay en Lehi; y salió de allí agua, y él bebió, y recobró su espíritu, y se reanimó. Por esto llamó el nombre de aquel lugar, En-hacore, el cual está en Lehi, hasta hoy. 20Y juzgó a Israel en los días de los filisteos veinte años.

 Sansón en Gaza

16

1Fue Sansón a Gaza, y vio allí a una mujer ramera, y se llegó a ella. 2Y fue dicho a los de Gaza: Sansón ha venido acá. Y lo rodearon, y acecharon toda aquella noche a la puerta de la ciudad; y estuvieron callados toda aquella noche, diciendo: Hasta la luz de la mañana; entonces lo mataremos. 3Mas Sansón durmió hasta la medianoche; y a la medianoche se levantó, y tomando las puertas de la ciudad con sus dos pilares y su cerrojo, se las echó al hombro, y se fue y las subió a la cumbre del monte que está delante de Hebrón.

 Sansón y Dalila

4Después de esto aconteció que se enamoró de una mujer en el valle de Sorec, la cual se llamaba Dalila. 5Y vinieron a ella los príncipes de los filisteos, y le dijeron: Engáñale e infórmate en qué consiste su gran fuerza, y cómo lo podríamos vencer, para que lo atemos y lo dominemos; y cada uno de nosotros te dará mil cien siclos de plata. 6Y Dalila dijo a Sansón: Yo te ruego que me declares en qué consiste tu gran fuerza, y cómo podrás ser atado para ser dominado. 7Y le respondió Sansón: Si me ataren con siete mimbres verdes que aún no estén enjutos, entonces me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres. 8Y los príncipes de los filisteos le trajeron siete mimbres verdes que aún no estaban enjutos, y ella le ató con ellos. 9Y ella tenía hombres en acecho en el aposento. Entonces ella le dijo: ¡Sansón, los filisteos contra ti! Y él rompió los mimbres, como se rompe una cuerda de estopa cuando toca el fuego; y no se supo el secreto de su fuerza.

10Entonces Dalila dijo a Sansón: He aquí tú me has engañado, y me has dicho mentiras; descúbreme, pues, ahora, te ruego, cómo podrás ser atado. 11Y él le dijo: Si me ataren fuertemente con cuerdas nuevas que no se hayan usado, yo me debilitaré, y seré como cualquiera de los hombres. 12Y Dalila tomó cuerdas nuevas, y le ató con ellas, y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y los espías estaban en el aposento. Mas él las rompió de sus brazos como un hilo.

13Y Dalila dijo a Sansón: Hasta ahora me engañas, y tratas conmigo con mentiras. Descúbreme, pues, ahora, cómo podrás ser atado. El entonces le dijo: Si tejieres siete guedejas de mi cabeza con la tela y las asegurares con la estaca. 14Y ella las aseguró con la estaca, y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Mas despertando él de su sueño, arrancó la estaca del telar con la tela.

15Y ella le dijo: ¿Cómo dices: Yo te amo, cuando tu corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces, y no me has descubierto aún en qué consiste tu gran fuerza. 16Y aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia. 17Le descubrió, pues, todo su corazón, y le dijo: Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y me debilitaré y seré como todos los hombres.

18Viendo Dalila que él le había descubierto todo su corazón, envió a llamar a los principales de los filisteos, diciendo: Venid esta vez, porque él me ha descubierto todo su corazón. Y los principales de los filisteos vinieron a ella, trayendo en su mano el dinero. 19Y ella hizo que él se durmiese sobre sus rodillas, y llamó a un hombre, quien le rapó las siete guedejas de su cabeza; y ella comenzó a afligirlo, pues su fuerza se apartó de él. 20Y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él. 21Mas los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas para que moliese en la cárcel. 22Y el cabello de su cabeza comenzó a crecer, después que fue rapado.

 Muerte de Sansón

23Entonces los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio a Dagón su dios y para alegrarse; y dijeron: Nuestro dios entregó en nuestras manos a Sansón nuestro enemigo. 24Y viéndolo el pueblo, alabaron a su dios, diciendo: Nuestro dios entregó en nuestras manos a nuestro enemigo, y al destruidor de nuestra tierra, el cual había dado muerte a muchos de nosotros. 25Y aconteció que cuando sintieron alegría en su corazón, dijeron: Llamad a Sansón, para que nos divierta. Y llamaron a Sansón de la cárcel, y sirvió de juguete delante de ellos; y lo pusieron entre las columnas. 26Entonces Sansón dijo al joven que le guiaba de la mano: Acércame, y hazme palpar las columnas sobre las que descansa la casa, para que me apoye sobre ellas. 27Y la casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos los principales de los filisteos estaban allí; y en el piso alto había como tres mil hombres y mujeres, que estaban mirando el escarnio de Sansón.

28Entonces clamó Sansón a Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos. 29Asió luego Sansón las dos columnas de en medio, sobre las que descansaba la casa, y echó todo su peso sobre ellas, su mano derecha sobre una y su mano izquierda sobre la otra. 30Y dijo Sansón: Muera yo con los filisteos. Entonces se inclinó con toda su fuerza, y cayó la casa sobre los principales, y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y los que mató al morir fueron muchos más que los que había matado durante su vida. 31Y descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y le tomaron, y le llevaron, y le sepultaron entre Zora y Estaol, en el sepulcro de su padre Manoa. Y él juzgó a Israel veinte años. Amen.

Jueces 17

1 Hubo un hombre del monte de Efraín, que se llamaba Micaía, 2 el cual dijo a su madre: Los mil cien siclos de plata que te fueron hurtados, acerca de los cuales maldijiste, y de los cuales me hablaste, he aquí el dinero está en mi poder; yo lo tomé. Entonces la madre dijo: Bendito seas de Jehová, hijo mío. 3 Y él devolvió los mil cien siclos de plata a su madre; y su madre dijo: En verdad he dedicado el dinero a Jehová por mi hijo, para hacer una imagen de talla y una de fundición; ahora, pues, yo te lo devuelvo. 4 Mas él devolvió el dinero a su madre, y tomó su madre doscientos siclos de plata y los dio al fundidor, quien hizo de ellos una imagen de talla y una de fundición, la cual fue puesta en la casa de Micaía. 5 Y este hombre Micaía tuvo casa de dioses, e hizo efod y terafines, y consagró a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote. 6 En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía. 7 Y había un joven de Belén de Judá, de la tribu de Judá, el cual era levita, y forastero allí. 8 Este hombre partió de la ciudad de Belén de Judá para ir a vivir donde pudiera encontrar lugar; y llegando en su camino al monte de Efraín, vino a casa de Micaía. 9 Y Micaía le dijo: ¿De dónde vienes? Y el levita le respondió: Soy de Belén de Judá, y voy a vivir donde pueda encontrar lugar. 10 Entonces Micaía le dijo: Quédate en mi casa, y serás para mí padre y sacerdote; y yo te daré diez siclos de plata por año, vestidos y comida. Y el levita se quedó. 11 Agradó, pues, al levita morar con aquel hombre, y fue para él como uno de sus hijos. 12 Y Micaía consagró al levita, y aquel joven le servía de sacerdote, y permaneció en casa de Micaía. 13 Y Micaía dijo: Ahora sé que Jehová me prosperará, porque tengo un levita por sacerdote.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 5 DE Abril. Lucas 10: 1 – 24

Misión de los setenta

10

1Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir. 2Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. 3Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos. 4No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; y a nadie saludéis por el camino. 5En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa. 6Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. 7Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. 8En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante; 9y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. 10Mas en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, saliendo por sus calles, decid: 11Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado a vosotros. 12Y os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma, que para aquella ciudad.

 Ayes sobre las ciudades impenitentes

(Mt. 11.20–24)

13¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! que si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que sentadas en cilicio y ceniza, se habrían arrepentido. 14Por tanto, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón, que para vosotras. 15Y tú, Capernaum, que hasta los cielos eres levantada, hasta el Hades serás abatida.

16El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió.

 Regreso de los setenta

17Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. 18Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 19He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. 20Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

 Jesús se regocija

(Mt. 11.25–27; 13.16–17)

21En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. 22Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

23Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; 24porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. Amen. Rv Feliz día.



COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 5 DE Abril. Jueces 15, 16, 17

Capítulo 15

15.1ss La respuesta que da Sansón en 15.11 nos relata la historia de este capítulo: «Yo les he hecho como ellos me hicieron». La venganza es un monstruo incontrolable. Cada acto vengativo trae otro. Es un bumerán que no puede lanzarse sin que el lanzador pague el precio. El ciclo de la venganza solo lo puede detener el perdón.

15.14–17 La fuerza de Jehová vino a Sansón, pero este en su arrogancia solo vio su propia fuerza. «Con la quijada de un asno maté a mil hombres» dijo, y luego pidió a Dios que lo refrescara por sus hazañas (15.16–18). La arrogancia logra que nos atribuyamos la gloria por las cosas que hicimos exclusivamente con el poder de Dios.

15.18 Sansón estaba exhausto tanto física como emocionalmente. Después de una gran victoria personal, su actitud pronto decayó hasta la autocompasión: «¿Y moriré yo ahora de sed?» Desde el punto de vista emocional, somos más vulnerables después de un gran esfuerzo o cuando nos enfrentamos a necesidades físicas reales. A las grandes hazañas siempre le sigue una severa depresión, así que no se sorprenda si usted se siente consumido después de una victoria personal.

Durante estos momentos de vulnerabilidad, evada la tentación de pensar que Dios le debe algo por sus esfuerzos. Fue su fuerza la que le dio la victoria. Concéntrese en mantener sus actitudes, acciones y palabras enfocadas en Dios y no en usted.

15.20 Al parecer, a Sansón le propusieron la judicatura de Israel después de esta victoria sobre los filisteos.

Capítulo 16

16.5 A los filisteos no los gobernaba un solo líder, sino cinco. Cada uno de ellos gobernaba desde una ciudad diferente: Asdod, Ascalón, Ecrón, Gat o Gaza. Cada una de estas ciudades era un centro de comercio e intercambio. Dado el carácter de Dalila, no sorprende que traicionara a Sansón cuando estos hombres ricos y poderosos le hicieron una visita personal.

16.15 A Sansón lo traicionaron porque quería creer en las mentiras de Dalila. Aunque podía estrangular a un león, no pudo controlar su abrasadora lujuria y ver a Dalila como lo que era en verdad. ¿Cómo puede evitar que su deseo de amor y de placer sexual lo engañen? (1) Antes de que llegue la pasión, debe decidir a qué clase de persona amará. Determine si el carácter y la fe de esa persona en Dios es tan deseable como su apariencia física. (2) Ya que la mayor parte del tiempo que pasará con su cónyuge no incluirá el sexo, la personalidad del mismo, el temperamento y el compromiso para resolver problemas deberán ser tan gratificantes como sus besos. (3) Sea paciente. El segundo vistazo a menudo revela lo que yace detrás de una apariencia agradable y un toque atento.

16.16, 17 Dalila siguió preguntándole a Sansón acerca del secreto de su fuerza hasta que finalmente él se cansó de escuchar sus quejas y se rindió. Esta era la segunda vez que Sansón se dejaba vencer por la persistencia (14.17). Qué excusa más lamentable para su desobediencia. No permita que nadie, sin importar cuán persuasivo o atractivo sea, lo convenza para hacer el mal.

16.19 Dalila era una mujer engañadora con miel en sus labios y veneno en su corazón. Fría y calculadora, jugó con Sansón pretendiendo amarlo mientras buscaba un beneficio personal. ¿Cómo pudo Sansón ser tan tonto? Cuatro veces Dalila se aprovechó de él. Si no se dio cuenta de lo que sucedía después de la primera o de la segunda experiencia, ¡sin duda debió comprender la situación en la cuarta vez! Pensamos que Sansón es un tonto; sin embargo, ¿cuántas veces permitimos que nos engañen con lisonjas y nos rendimos ante la tentación y las creencias erróneas? Evite caer presa del engaño al pedir a Dios que lo ayude a distinguir entre lo verdadero y lo falso.

16.21 Sansón, el poderoso guerrero, se convirtió en esclavo. En vez de matarlo, los filisteos prefirieron humillarlo sacándole los ojos y haciéndolo moler el grano. Sansón ahora tenía todo el tiempo para preguntarse si los encantos de Dalila justificaban pasar el resto de su vida en la humillación.

Aunque Dios no abandonó a Sansón por completo (16.28–30), permitió que prevaleciera la voluntad de Sansón, y las consecuencias de su decisión sobrevinieron naturalmente. Podemos optar por andar cerca de Dios o ir por nuestro propio camino, sin embargo, nuestra elección tendrá consecuencias. Sansón no eligió su captura, pero sí quedarse con Dalila y no pudo escapar de las consecuencias de su decisión.

16.21 Ciego y sin fuerzas, a Sansón lo llevaron a Gaza donde pasaría el resto de su corta vida. Gaza era una de las cinco ciudades capitales de los filisteos. Conocida por sus muchos pozos, era una parada importante a lo largo de la gran ruta de caravanas que conectaba con Egipto hacia el sur y con Siria hacia el norte. Tal vez los filisteos mostraron a Sansón como presa a todos los dignatarios que pasaban por allí.

Es irónico, pero en Gaza Sansón demostró anteriormente su gran fuerza al arrancar las puertas de la ciudad (16.1–3). Ahora era un ejemplo de debilidad.

16.23,24 Dagón era el dios más importante de los filisteos, el dios del grano y de la cosecha. Habían muchos templos construidos en su honor y ahí la adoración incluía el sacrificio humano. Los templos eran además los centros locales de entretenimiento. Del mismo modo que la gente hoy en día acude a los teatros, los filisteos llenaban los templos locales. Se sentaban en el techo plano del templo y miraban hacia el patio que quedaba abajo. Lo que comúnmente presenciaban era la tortura y la humillación de los prisioneros.

Debido al control que los filisteos ejercían sobre los israelitas, pensaban que su dios era más fuerte. Pero cuando se colocó el arca de Dios ante Dagón en un templo similar, el ídolo cayó y se hizo pedazos (1 Samuel 5.1–7). La fuerza de Dios va más allá de números o del poder físico.

16.28-30 A pesar del pasado de Sansón, Dios escuchó y contestó su oración destruyendo el templo pagano y a sus adoradores. Dios todavía lo amaba. Estaba dispuesto a escuchar la oración de confesión y de arrepentimiento de Sansón y a utilizarlo en este momento final. Uno de los efectos del pecado en nuestra vida es quitarnos el deseo de orar. Pero un comportamiento moral perfecto no es un requisito para orar. No permita que los sentimientos de culpabilidad a causa del pecado lo aparten de su único medio de restauración. No importa cuánto tiempo haya estado lejos de Dios, Él está listo para escucharlo y restaurar la relación. Todas las situaciones de la vida pueden salvarse si está dispuesto a volverse otra vez a Él. Si Dios pudo seguir trabajando en la situación de Sansón, sin duda puede hacer algo valioso en la suya.

Capítulo 17

17.2 Micaía y su madre parecían ser buenos y morales y quizá hayan deseado sinceramente adorar a Dios, pero lo desobedecieron al seguir sus propios deseos en vez de hacer lo que Él quería. La actitud que prevalecía en los tiempos de Micaía era esta: «Cada uno hacía lo que bien le parecía» (17.6). Esto es notablemente similar a las actitudes que prevalecen en la actualidad. Pero Dios nos ha dado normas. No ha dejado nuestra conducta a criterios ni a opiniones. Podemos evitar conformarnos con las actitudes bajas que prevalecen en nuestra sociedad al tomar en serio los mandamientos de Dios y al aplicarlos a nuestras vidas. La independencia y la confianza en uno mismo son cualidades positivas, pero solo dentro del marco de las normas de Dios.

17.6 Hoy, como en los días de Micaía, todos parecen poner en primer lugar sus propios intereses. El tiempo no ha cambiado la naturaleza humana. La mayoría de la gente continúa rechazando el estilo de vida bueno que pide Dios. La gente en los tiempos de Micaía sustituyó la verdadera adoración a Dios con una versión de adoración casera. Como resultado, la justicia pronto se reemplazó con el mal y el caos. Pasar por alto las instrucciones de Dios nos puede llevar a la confusión y a la destrucción. Cualquiera que no se someta a Él terminará haciendo lo que en ese momento le parezca bueno. Esta tendencia está presente en todos. Para saber lo que es bueno y tener la fortaleza para hacerlo, necesitamos acercarnos a Dios y a su Palabra.

17.7–12 Al parecer, los israelitas dejaron de apoyar a los sacerdotes y a los levitas con sus diezmos, porque una gran parte del pueblo ya no adoraba a Dios. Quizás el joven levita de esta historia dejó su casa en Belén debido a que el dinero que recibió del pueblo allá no era suficiente para vivir. La decadencia moral de Israel afectaba aun a los sacerdotes y levitas. Este hombre aceptó dinero (17.10, 11), ídolos (18.20) y el cargo (17.12) en contravención con las leyes de Dios. Mientras que Micaía muestra la ruina religiosa de los israelitas, este sacerdote ilustra la ruina religiosa de los sacerdotes y levitas.


COMENTARIO  LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 5 DE Abril. Lucas 10: 1 – 24

Capítulo 10

10.1,2 Más de doce personas seguían a Jesús. Ahora designa un grupo de setenta [setenta y dos en otros manuscritos] para preparar algunas ciudades que Él visitaría más tarde. Estos discípulos no poseían calificaciones únicas. No eran los más educados, ni los más capaces, ni los de más alto nivel social que otros seguidores de Jesús. Lo que los capacitó para su misión fue su conocimiento del poder de Jesús y su visión para llegar a toda la gente. Es importante que usted dedique sus talentos al Reino de Dios, pero más importante aún es tener una experiencia personal de su poder y una visión clara de lo que Él quiere que hagamos.

10.2 Jesús envió treinta y cinco parejas para alcanzar las multitudes. No intentarían cumplir su tarea sin ayuda. En cambio, pedirían a Dios que enviara más obreros. Al llevar a cabo la obra de evangelización, sin duda querrá empezar de inmediato alcanzar a las personas inconversas. Esta historia sugiere un acercamiento diferente: empiece por movilizar personas para orar. Y antes de orar por los inconversos, ore que otras personas interesadas se le unan para alcanzarlos.
10.2 En el servicio cristiano, no hay desempleo. Dios tiene trabajo más que suficiente para cada uno. No se siente atrás para mirar lo que otros hacen, busque la manera de tomar parte en la cosecha.

10.3 Jesús dice que enviaba a sus discípulos «como corderos en medio de lobos». Debían tener mucho cuidado, sin duda enfrentarían oposición. A nosotros también nos han enviado al mundo como corderos en medio de lobos. Esté alerta y recuerde que no enfrentaremos al enemigo con agresión, sino con amor y amabilidad. Una misión peligrosa demanda entrega sincera.

10.7 La orientación de Jesús de quedarse en una sola casa evitaba ciertos problemas. Cambiarla podría ofender a las familias que los recibieron antes. Las familias empezarían a competir para contar con la presencia de los discípulos y algunos podrían pensar que no eran lo bastante buenos para oír su mensaje. Si los discípulos despreciaban en apariencia la hospitalidad ofrecida, a lo mejor los habitantes no aceptarían a Jesús cuando llegara después. Además, al estar en un solo lugar, los discípulos no tenían que preocuparse por conseguir un lugar cómodo. Podrían alojarse y realizar la tarea encomendada.
10.7 Jesús les dijo que aceptaran la hospitalidad cortésmente porque su tarea los calificaba para ello. A los ministros del evangelio se les debe sostener y nuestra responsabilidad es que tengan todo lo necesario. Hay varias formas de apoyar los esfuerzos de quienes sirven a Dios en la iglesia. Primera, vele para que tengan un salario adecuado. Segunda, vele para que tengan apoyo emocional y planee un tiempo para expresar su aprecio por algo que hayan hecho. Tercera, anímelos con sorpresas ocasionales que los estimule a seguir adelante. Nuestros ministros merecen saber que lo hacemos con gusto y con generosidad.

10.8,9 Jesús dio dos normas a los discípulos para el viaje. Debían comer lo que les pusieran delante, o sea, aceptarían la hospitalidad sin críticas, y sanarían los enfermos. Gracias a ello, la gente estaría dispuesta a oír el evangelio.

10.12 Sodoma era una ciudad perversa que Dios destruyó por su pecaminosidad extrema (Génesis 19). El nombre de la ciudad se usa a menudo como símbolo de perversidad e inmoralidad. Sodoma sufrirá en el día del juicio, pero las ciudades que vieron y rechazaron al Mesías sufrirán mucho más.

10.13 Corazín fue una ciudad cerca del mar de Galilea, tal vez a tres kilómetros al norte de Capernaum. Tiro y Sidón fueron ciudades que Dios destruyó en castigo a su maldad (véase Ezequiel 26–28).

10.15 Capernaum era la base de Jesús para su ministerio galileo. La ciudad era un cruce de caminos importantes que usaban los viajeros y el ejército romano, y un mensaje que se daba en Capernaum se extendería a lugares mucho más distantes. Sin embargo, mucha gente de allí no entendió los milagros de Jesús ni dio crédito a sus enseñanzas. La ciudad se incluía entre las que se juzgarían por rechazar a Jesús.

10.17-20 Los discípulos vieron grandes resultados al ministrar en el nombre y con la autoridad de Jesús. Estaban muy contentos con las victorias obtenidas al testificar y Jesús se gozó con ellos. Sin embargo, los hizo reflexionar al recordarles que había una victoria mucho más importante: que sus nombres estén escritos en el cielo. Este honor era mucho más importante que cualquier otro logro. A medida que vemos las maravillas de Dios que obran en nosotros y por medio de nosotros, no debemos perder de vista que hay una maravilla mayor, nuestra ciudadanía celestial.

10.18, 19 Quizás Jesús miró hacia adelante, a su victoria sobre Satanás en la cruz. Juan 12.31, 32 indica que la muerte de Cristo juzgaría y derrotaría a Satanás. Por otro lado, Jesús quizás alertó a sus discípulos en contra del orgullo. A lo mejor se refería a Isaías 14.12–17, donde comienza diciendo: «¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!» Muchos intérpretes identifican este versículo con Satanás y explican que su orgullo lo condujo a todo lo malo que vemos en la tierra hoy. A sus discípulos, que les impactó el poder sobre los espíritus malignos («serpientes y escorpiones»), Jesús les dio esta clase de advertencia: «Lo vuestro es el tipo de orgullo que hizo caer a Satanás. ¡Cuídense!»

10.21 Jesús agradeció a Dios que la verdad espiritual fuera para todos, no solo para un grupo selecto. Al parecer muchos premios de la vida van hacia los inteligentes, los ricos, los bien parecidos o los poderosos, pero el Reino de Dios está al alcance de todos, sin distinción, sin importar la posición ni la habilidad. No llegamos a Jesús mediante la fuerza ni la inteligencia, sino por confiar como un niño. Jesús no está en contra de los que buscan erudición; se opone al orgullo espiritual (ser sabio a sus propios ojos). Unámonos a Jesús en agradecimiento a Dios de que todos tenemos igual acceso a Él. Confíe en la gracia de Dios para su ciudadanía en el Reino y no en las aptitudes personales.

10.22 La misión de Cristo fue revelar a Dios el Padre a la gente. Su Palabra trajo a la tierra ideas complicadas. Explicó el amor de Dios mediante parábolas, enseñanzas y, sobre todo, con su vida. Al examinar las acciones, principios y actitudes de Jesús, comprendemos a Dios con más claridad.

10.23,24 Los discípulos tenían una oportunidad maravillosa: ser testigos presenciales de Cristo, el Hijo de Dios. No obstante, durante varios meses no lo apreciaron como era debido, ni en verdad lo escucharon ni le obedecieron. También nosotros tenemos un lugar privilegiado con dos mil años de historia de la Iglesia, acceso a la Biblia en cientos de idiomas y versiones, muchos pastores y predicadores excelentes. Sin embargo, con cuánta frecuencia no les damos importancia, olvidando esas grandes bendiciones recibidas. Recuerde, con el privilegio viene la responsabilidad. Debido a que tenemos la ventaja de conocer mucho acerca de Cristo, debemos tener más cuidado al seguirle.

10.24 Los hombres de Dios del Antiguo Testamento, como el rey David y el profeta Isaías, dijeron muchas profecías inspiradas por Dios que Jesús cumplió. Se preguntaban, como Pedro escribiera más tarde, el posible significado de estas profecías y cuándo se cumplirían (1 Pedro 1.10–13). En palabras de Jesús, «desearon ver lo que vosotros veis»: la llegada del Reino de Dios. Biblia del diario vivir. RVR 1960.


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