Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 4 DE Abril. Jueces 12,13, 14

12

1Entonces se reunieron los varones de Efraín, y pasaron hacia el norte, y dijeron a Jefté: ¿Por qué fuiste a hacer guerra contra los hijos de Amón, y no nos llamaste para que fuéramos contigo? Nosotros quemaremos tu casa contigo. 2Y Jefté les respondió: Yo y mi pueblo teníamos una gran contienda con los hijos de Amón, y os llamé, y no me defendisteis de su mano. 3Viendo, pues, que no me defendíais, arriesgué mi vida, y pasé contra los hijos de Amón, y Jehová me los entregó; ¿por qué, pues, habéis subido hoy contra mí para pelear conmigo? 4Entonces reunió Jefté a todos los varones de Galaad, y peleó contra Efraín; y los de Galaad derrotaron a Efraín, porque habían dicho: Vosotros sois fugitivos de Efraín, vosotros los galaaditas, en medio de Efraín y de Manasés. 5Y los galaaditas tomaron los vados del Jordán a los de Efraín; y aconteció que cuando decían los fugitivos de Efraín: Quiero pasar, los de Galaad les preguntaban: ¿Eres tú efrateo? Si él respondía: No, 6entonces le decían: Ahora, pues, di Shibolet. Y él decía Sibolet; porque no podía pronunciarlo correctamente. Entonces le echaban mano, y le degollaban junto a los vados del Jordán. Y murieron entonces de los de Efraín cuarenta y dos mil. 7Y Jefté juzgó a Israel seis años; y murió Jefté galaadita, y fue sepultado en una de las ciudades de Galaad.

 Ibzán, Elón y Abdón, jueces de Israel

8Después de él juzgó a Israel Ibzán de Belén, 9el cual tuvo treinta hijos y treinta hijas, las cuales casó fuera, y tomó de fuera treinta hijas para sus hijos; y juzgó a Israel siete años. 10Y murió Ibzán, y fue sepultado en Belén. 11Después de él juzgó a Israel Elón zabulonita, el cual juzgó a Israel diez años. 12Y murió Elón zabulonita, y fue sepultado en Ajalón en la tierra de Zabulón. 13Después de él juzgó a Israel Abdón hijo de Hilel, piratonita. 14Este tuvo cuarenta hijos y treinta nietos, que cabalgaban sobre setenta asnos; y juzgó a Israel ocho años. 15Y murió Abdón hijo de Hilel piratonita, y fue sepultado en Piratón, en la tierra de Efraín, en el monte de Amalec.

 Nacimiento de Sansón

13

1Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de los filisteos por cuarenta años. 2Y había un hombre de Zora, de la tribu de Dan, el cual se llamaba Manoa; y su mujer era estéril, y nunca había tenido hijos. 3A esta mujer apareció el ángel de Jehová, y le dijo: He aquí que tú eres estéril, y nunca has tenido hijos; pero concebirás y darás a luz un hijo. 4Ahora, pues, no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda. 5Pues he aquí que concebirás y darás a luz un hijo; y navaja no pasará sobre su cabeza, porque el niño será nazareo a Dios desde su nacimiento, y él comenzará a salvar a Israel de mano de los filisteos. 6Y la mujer vino y se lo contó a su marido, diciendo: Un varón de Dios vino a mí, cuyo aspecto era como el aspecto de un ángel de Dios, temible en gran manera; y no le pregunté de dónde ni quién era, ni tampoco él me dijo su nombre. 7Y me dijo: He aquí que tú concebirás, y darás a luz un hijo; por tanto, ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda, porque este niño será nazareo a Dios desde su nacimiento hasta el día de su muerte.

8Entonces oró Manoa a Jehová, y dijo: Ah, Señor mío, yo te ruego que aquel varón de Dios que enviaste, vuelva ahora a venir a nosotros, y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer. 9Y Dios oyó la voz de Manoa; y el ángel de Dios volvió otra vez a la mujer, estando ella en el campo; mas su marido Manoa no estaba con ella. 10Y la mujer corrió prontamente a avisarle a su marido, diciéndole: Mira que se me ha aparecido aquel varón que vino a mí el otro día. 11Y se levantó Manoa, y siguió a su mujer; y vino al varón y le dijo: ¿Eres tú aquel varón que habló a la mujer? Y él dijo: Yo soy. 12Entonces Manoa dijo: Cuando tus palabras se cumplan, ¿cómo debe ser la manera de vivir del niño, y qué debemos hacer con él? 13Y el ángel de Jehová respondió a Manoa: La mujer se guardará de todas las cosas que yo le dije. 14No tomará nada que proceda de la vid; no beberá vino ni sidra, y no comerá cosa inmunda; guardará todo lo que le mandé.

15Entonces Manoa dijo al ángel de Jehová: Te ruego nos permitas detenerte, y te prepararemos un cabrito. 16Y el ángel de Jehová respondió a Manoa: Aunque me detengas, no comeré de tu pan; mas si quieres hacer holocausto, ofrécelo a Jehová. Y no sabía Manoa que aquél fuese ángel de Jehová. 17Entonces dijo Manoa al ángel de Jehová: ¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? 18Y el ángel de Jehová respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable? 19Y Manoa tomó un cabrito y una ofrenda, y los ofreció sobre una peña a Jehová; y el ángel hizo milagro ante los ojos de Manoa y de su mujer. 20Porque aconteció que cuando la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel de Jehová subió en la llama del altar ante los ojos de Manoa y de su mujer, los cuales se postraron en tierra.

21Y el ángel de Jehová no volvió a aparecer a Manoa ni a su mujer. Entonces conoció Manoa que era el ángel de Jehová. 22Y dijo Manoa a su mujer: Ciertamente moriremos, porque a Dios hemos visto. 23Y su mujer le respondió: Si Jehová nos quisiera matar, no aceptaría de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría anunciado esto. 24Y la mujer dio a luz un hijo, y le puso por nombre Sansón. Y el niño creció, y Jehová lo bendijo. 25Y el Espíritu de Jehová comenzó a manifestarse en él en los campamentos de Dan, entre Zora y Estaol.

 Sansón y la mujer filistea de Timnat

14

1Descendió Sansón a Timnat, y vio en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos. 2Y subió, y lo declaró a su padre y a su madre, diciendo: Yo he visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer. 3Y su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió a su padre: Tómame ésta por mujer, porque ella me agrada.

4Mas su padre y su madre no sabían que esto venía de Jehová, porque él buscaba ocasión contra los filisteos; pues en aquel tiempo los filisteos dominaban sobre Israel.

5Y Sansón descendió con su padre y con su madre a Timnat; y cuando llegaron a las viñas de Timnat, he aquí un león joven que venía rugiendo hacia él. 6Y el Espíritu de Jehová vino sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en su mano; y no declaró ni a su padre ni a su madre lo que había hecho. 7Descendió, pues, y habló a la mujer; y ella agradó a Sansón. 8Y volviendo después de algunos días para tomarla, se apartó del camino para ver el cuerpo muerto del león; y he aquí que en el cuerpo del león había un enjambre de abejas, y un panal de miel. 9Y tomándolo en sus manos, se fue comiéndolo por el camino; y cuando alcanzó a su padre y a su madre, les dio también a ellos que comiesen; mas no les descubrió que había tomado aquella miel del cuerpo del león.

10Vino, pues, su padre adonde estaba la mujer, y Sansón hizo allí banquete; porque así solían hacer los jóvenes. 11Y aconteció que cuando ellos le vieron, tomaron treinta compañeros para que estuviesen con él. 12Y Sansón les dijo: Yo os propondré ahora un enigma, y si en los siete días del banquete me lo declaráis y descifráis, yo os daré treinta vestidos de lino y treinta vestidos de fiesta. 13Mas si no me lo podéis declarar, entonces vosotros me daréis a mí los treinta vestidos de lino y los vestidos de fiesta. Y ellos respondieron: Propón tu enigma, y lo oiremos. 14Entonces les dijo:

Del devorador salió comida,

Y del fuerte salió dulzura.

Y ellos no pudieron declararle el enigma en tres días.

15Al séptimo día dijeron a la mujer de Sansón: Induce a tu marido a que nos declare este enigma, para que no te quememos a ti y a la casa de tu padre. ¿Nos habéis llamado aquí para despojarnos? 16Y lloró la mujer de Sansón en presencia de él, y dijo: Solamente me aborreces, y no me amas, pues no me declaras el enigma que propusiste a los hijos de mi pueblo. Y él respondió: He aquí que ni a mi padre ni a mi madre lo he declarado, ¿y te lo había de declarar a ti? 17Y ella lloró en presencia de él los siete días que ellos tuvieron banquete; mas al séptimo día él se lo declaró, porque le presionaba; y ella lo declaró a los hijos de su pueblo. 18Al séptimo día, antes que el sol se pusiese, los de la ciudad le dijeron:

¿Qué cosa más dulce que la miel?

¿Y qué cosa más fuerte que el león?

Y él les respondió:

Si no araseis con mi novilla,

Nunca hubierais descubierto mi enigma.

 19Y el Espíritu de Jehová vino sobre él, y descendió a Ascalón y mató a treinta hombres de ellos; y tomando sus despojos, dio las mudas de vestidos a los que habían explicado el enigma; y encendido en enojo se volvió a la casa de su padre. 20Y la mujer de Sansón fue dada a su compañero, al cual él había tratado como su amigo. Amen. 

LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 4  DE Abril. Lucas 9: 37 – 62.

Jesús sana a un muchacho endemoniado

(Mt. 17.14–21; Mr. 9.14–29)

37Al día siguiente, cuando descendieron del monte, una gran multitud les salió al encuentro. 38Y he aquí, un hombre de la multitud clamó diciendo: Maestro, te ruego que veas a mi hijo, pues es el único que tengo; 39y sucede que un espíritu le toma, y de repente da voces, y le sacude con violencia, y le hace echar espuma, y estropeándole, a duras penas se aparta de él. 40Y rogué a tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron. 41Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros, y os he de soportar? Trae acá a tu hijo. 42Y mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo devolvió a su padre. 43Y todos se admiraban de la grandeza de Dios.

 Jesús anuncia otra vez su muerte

(Mt. 17.22–23; Mr. 9.30–32)

Y maravillándose todos de todas las cosas que hacía, dijo a sus discípulos: 44Haced que os penetren bien en los oídos estas palabras; porque acontecerá que el Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres. 45Mas ellos no entendían estas palabras, pues les estaban veladas para que no las entendiesen; y temían preguntarle sobre esas palabras.

 ¿Quién es el mayor?

(Mt. 18.1–5; Mr. 9.33–37)

46Entonces entraron en discusión sobre quién de ellos sería el mayor. 47Y Jesús, percibiendo los pensamientos de sus corazones, tomó a un niño y lo puso junto a sí, 48y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, recibe al que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande.

 El que no es contra nosotros, por nosotros es

(Mr. 9.38–40)

49Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros. 50Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

 Jesús reprende a Jacobo y a Juan

51Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. 52Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. 53Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. 54Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? 55Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; 56porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.

 Los que querían seguir a Jesús

(Mt. 8.18–22)

57Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. 58Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 59Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. 60Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. 61Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. 62Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. Amen. Rv. Feliz día.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 4 DE Abril. Jueces 12,13, 14

Capítulo 12

12.1ss Israel acababa de ganar una gran batalla, pero en lugar de regocijarse, hubo mezquindad y disputas. La tribu de Efraín estaba molesta y tenía celos por no haber sido invitada a unirse a la batalla (a pesar de que Jefté dijo que sí los había invitado). Los insultos de los hombres de Efraín enfurecieron a Jefté, el que reunió a su tropas y mató a cuarenta y dos mil hombres de la tribu de Efraín.

Por lo general, Jefté hablaba antes de actuar, pero esta vez su venganza fue rápida. Israel pagó un precio muy alto por algo que pudo haberse evitado. Los insultos y la envidia no son la respuesta correcta cuando sentimos que se nos deja fuera. Pero vengarse por un insulto es igualmente malo y muy costoso.

12.4–7 Los hombres de la tribu de Efraín causaron dificultades a Jefté de la misma manera que lo habían hecho con Gedeón (8.1–3). Jefté tomó los vados del Jordán, el límite de Efraín, y pudo derrotar a sus coterráneos cuando cruzaban el río. Usó una prueba de pronunciación. Shibolet es una palabra que significa arroyo. Los efrateos pronunciaban la «sh» como «s», así que el ejército de Jefté podía identificarlos fácilmente.

12.8-15 Poco más o menos es lo que se sabe de estos tres jueces o de su importancia. El gran número de hijos y ganado indican la riqueza de estos hombres.

Capítulo 13

13.1 Los filisteos vivían en el lado occidental de Canaán, a lo largo de la costa del Mediterráneo. Desde la época de Sansón hasta la de David, Filistea era la fuerza enemiga más importante en la tierra y una constante amenaza para Israel. Los filisteos eran guerreros crueles; aventajaban a Israel en número, pericia táctica y tecnología. Conocían el secreto de la fabricación de armas de hierro (1 Samuel 13.19–22). Pero nada de eso importaba cuando Dios peleaba por Israel.

13.1ss De nuevo empezó el ciclo de pecado, juicio y arrepentimiento (Jueces 3.8, 9, 14, 15; 4.1–4; 6.1–14; 10.6–11.11). Los israelitas no se habrían vuelto a Dios si el sufrimiento, la opresión y la muerte no los hubiera afectado. Dios no causó este sufrimiento, sino que fue el resultado de que el pueblo hiciera caso omiso a Dios como su juez y gobernante. ¿Qué necesita usted para seguir a Dios? Las advertencias en la Palabra de Dios son claras: si seguimos endureciendo nuestros corazones hacia Dios, esperemos el mismo destino que tuvo Israel.

13.5 Sansón tenía que ser un nazareo. Nazareo era la persona que mediante un voto se apartaba para el servicio a Dios. Los padres de Sansón hicieron el voto por él. A veces, el nazareato era temporal, pero en el caso de Sansón era para toda la vida. Como nazareo, Sansón no podía cortarse el pelo, tocar ningún cadáver ni beber nada que tuviera alcohol.

Aunque Sansón a menudo usó un juicio deficiente y pecó terriblemente, logró mucho cuando determinó consagrarse a Dios. En este sentido era como la nación de Israel. Mientras los israelitas se mantenían separados para Dios, la nación prosperaba. Sin embargo, cayeron en un terrible pecado cuando se olvidaron de Él.

13.5 A la esposa de Manoa se le dijo que su hijo comenzará la liberación de Israel de la opresión filistea. No fue sino hasta los días de David que la oposición filistea se aplastó por completo (2 Samuel 8.1). La parte que tuvo Sansón al someter a los filisteos fue solo el comienzo, no por eso menos importante. Era la tarea que Dios le encargó que hiciera. Sea fiel al seguir a Dios aunque no vea resultados inmediatos, porque quizás usted va a iniciar un trabajo importante que otros terminarán.

13.18 ¿Por qué el ángel mantuvo su nombre en secreto? En esos días se creía que si alguien sabía el nombre de otro, conocería su carácter y la forma de controlarlo. Al no dar a conocer su nombre, el ángel impedía que Manoa lo controlara. Decía, además, que su nombre era un misterio más allá del entendimiento y demasiado maravilloso para imaginarlo. Manoa pidió al ángel una respuesta que no hubiera entendido. A veces preguntamos algo a Dios y no recibimos respuesta. Esto no significa que Dios diga que no. A lo mejor preguntamos algo que va más allá de nuestra capacidad de entendimiento o de aceptación.

13.19 Manoa ofreció una ofrenda vegetal a Dios. Esta ofrenda consistía de flor de harina, aceite e incienso que se quemaba en el altar junto con el holocausto (cabrito). La ofrenda vegetal, descrita en Levítico 2, se ofrecía como un símbolo de honor, respeto y adoración a Dios. Debido a que la comida de los israelitas provenía de Dios, reconocían que le debían sus vidas a Él. Con la ofrenda vegetal Manoa manifestó su deseo de servir a Dios y le demostró su respeto.

13.25 La tribu de Sansón, Dan, continuó su peregrinar en la tierra heredada (18.1), la cual aún no había conquistado (Josué 19.47, 48). Tal vez creció con los anhelos de esta tribu guerrera de poseer un territorio permanente y establecido. Así que sus visitas a los campamentos del ejército de la tribu lo perturbaban y el Espíritu de Dios comenzó a prepararlo para su papel de juez y líder contra los filisteos.

Tal vez haya cosas que inquieten su corazón. A lo mejor es evidencia de los campos donde Dios quiere usarlo. Dios emplea una variedad de medios para desarrollarnos y prepararnos: cualidades heredadas, influencias ambientales y experiencias personales. Como sucedió con Sansón, esta preparación a menudo comienza mucho después de la adultez. Sea sensible a la dirección del Espíritu Santo y a las tareas que Dios le ha preparado. Su pasado puede ser más útil de lo que se imagina.

Capítulo 14

14.3 Por muchas razones, los padres de Sansón se opusieron a su casamiento con la filistea: (1) iba en contra de la Ley de Dios (Éxodo 34.15–17; Deuteronomio 7.1–4). En 3.5–7 encontramos un duro ejemplo de lo que pasó cuando los israelitas se casaron con paganos. (2) Los filisteos eran los más grandes enemigos de los israelitas. Casarse con una odiada filistea sería una desgracia para la familia de Sansón. Pero el padre de Sansón cedió ante la demanda de su hijo y permitió el casamiento, aun cuando tenía el derecho de negarlo.

14.6 «Y el Espíritu de Jehová vino sobre Sansón» se refiere a la extraordinaria fuerza física que el Espíritu del Señor le dio. Al parecer, a Sansón solamente lo afectó en el incremento de su fuerza física.

14.18 «Si no araseis con mi novilla» significa «si no hubieran manipulado a mi esposa». Si no hubieran amenazado a su esposa, no habrían sabido la respuesta de su enigma.

14.19 Sansón empleó impulsivamente y con propósitos egoístas el don especial que Dios le dio. Hoy en día, Dios distribuye habilidades y capacidades en toda la iglesia (1 Corintios 12.1ss). El apóstol Pablo afirma que estos dones se deben utilizar para «la edificación del cuerpo de Cristo» (Efesios 4.12). Emplearlos con propósitos egoístas es robar fuerza a la iglesia, a la comunidad de creyentes. Cuando utilice los dones que Dios le ha dado, asegúrese de ayudar a otros, no solo a usted mismo.


COMENTARIO  LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 4 DE Abril. Lucas 9: 37 – 62.

9.37-39 Cuando los discípulos y Jesús bajaron del monte, pasaron de una experiencia alentadora de la presencia de Dios a una aterradora del mal. La belleza que acababan de contemplar hizo que la fealdad se viera mucho más fea. A medida que su visión espiritual se enriquece y le deja ver y comprender mejor a Dios, le permitirá también ver y comprender mejor al mal. Si no tenemos a Jesús a nuestro lado para llevarnos a lugar seguro, sucumbiremos a los embates del mal.

9.40 ¿Por qué los discípulos no pudieron echar fuera al demonio? Para una posible respuesta, véase Marcos 9.18.

9.45,46 Los discípulos no entendieron las palabras de Jesús acerca de su muerte. Seguían pensando en Jesús como un rey terrenal y les preocupaban los lugares que ocuparían en el Reino. De modo que pasaron por alto sus palabras relacionadas con su muerte y empezaron a discutir acerca de quién sería el más importante.

9.48 ¿Cuánto interés muestra por otros? Esta es una pregunta vital que puede medir con exactitud su grandeza ante los ojos de Dios. ¿Cómo ha mostrado interés por otros, sobre todo por los desamparados, los necesitados, los pobres que no pueden devolver el bien recibido? Su respuesta sincera a esta pregunta le dará una buena idea de su verdadera grandeza.

9.49, 50 Los discípulos estaban celosos. Nueve de ellos no pudieron echar fuera un solo demonio (9.40), pero cuando vieron a un hombre que no era de su grupo echar fuera demonios, le dijeron que no lo siguiera haciendo. Nuestro orgullo se hiere cuando alguien triunfa donde hemos fallado, pero Jesús dijo que no había lugar para ese tipo de celo en la guerra espiritual de su Reino. Tenga la misma actitud de brazos abiertos que tuvo Jesús con cristianos que no eran de su grupo.

9.51 A pesar de que Jesús sabía que enfrentaría persecución y muerte en Jerusalén, siguió adelante sin vacilar. Esa clase de determinación debiera caracterizar nuestras vidas también. Cuando Dios nos traza la línea de acción, debemos seguir adelante sin variar nuestra determinación, sin importar los riesgos potenciales que nos esperen.

9.53 Después que Asiria invadió Israel, el reino del norte, y lo reestableció con su gente (2 Reyes 17.24–41), la mezcla de razas se llegó a conocer como samaritana. La «pura raza» de judíos odiaba esta «mestiza» de samaritanos, en recompensa, estos también odiaban la judía. Surgieron muchas tensiones entre ambos grupos, a tal grado que los viajeros judíos que iban de Galilea a Judea desde el sur, a menudo preferían caminar dando un rodeo para no atravesar el territorio samaritano aunque esto prolongaba mucho más su viaje. Jesús no mantuvo esos prejuicios y envió mensajeros para preparar las cosas en una aldea samaritana. Sin embargo, rehusaron recibir a estos viajeros judíos.

9.54 Cuando los samaritanos rechazaron a Jacobo y Juan, estos no solo quisieron sacudir el polvo de sus pies (9.5). Quisieron venganza al pedir que cayera fuego del cielo sobre la gente, así como Elías hizo con los siervos de un malvado rey de Israel (2 Reyes 1). Cuando otros nos rechazan o se burlan, quizás también sintamos lo mismo. Sin embargo, debemos recordar que el juicio pertenece a Dios y no debemos esperar que Él use su poder para materializar nuestros deseos de venganza.

9.59 Lucas no nos dice si el padre ya había muerto o si tenía una enfermedad terminal. Parece probable que si el padre hubiera muerto, el hijo tendría que cumplir con los servicios fúnebres. Jesús proclamó que el verdadero discipulado demanda acción inmediata. Jesús no enseñó a la gente que abandonara sus responsabilidades familiares, pero a menudo les dio mandamientos a la luz de sus verdaderas motivaciones. Tal vez este hombre no quería seguir a Cristo al instante y usó a su padre como excusa. Hay un costo en seguir a Jesús y cada uno debe estar dispuesto a servir aun cuando requiere sacrificio.

9.62 ¿Qué quiere Jesús de nosotros? Dedicación total, no entrega a medias. No tenemos derecho a elegir entre las ideas de Jesús y seguirle a conveniencia; debemos aceptar la cruz junto con la corona, juicio junto con misericordia. Hay que tener en cuenta el costo y estar dispuestos a abandonar todo lo que nos ha dado seguridad. Enfocados en Jesús, no debemos permitir que nada nos distraiga de la manera de vivir que Él llama buena y verdadera. Comentario de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.


No hay comentarios:

Publicar un comentario