LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 8 DE Abril. Rut 1,2,3,4
RUT
Rut y Noemí
1
1Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos. 2El nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí.
3Y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos, 4los cuales tomaron para sí mujeres moabitas; el nombre de una era Orfa, y el nombre de la otra, Rut; y habitaron allí unos diez años. 5Y murieron también los dos, Mahlón y Quelión, quedando así la mujer desamparada de sus dos hijos y de su marido.
6Entonces se levantó con sus nueras, y regresó de los campos de Moab; porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan. 7Salió, pues, del lugar donde había estado, y con ella sus dos nueras, y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá. 8Y Noemí dijo a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como la habéis hecho con los muertos y conmigo. 9Os conceda Jehová que halléis descanso, cada una en casa de su marido. Luego las besó, y ellas alzaron su voz y lloraron, 10y le dijeron: Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo.
11Y Noemí respondió: Volveos, hijas mías; ¿para qué habéis de ir conmigo? ¿Tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos? 12Volveos, hijas mías, e idos; porque yo ya soy vieja para tener marido. Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta noche estuviese con marido, y aun diese a luz hijos, 13¿habíais vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes? ¿Habíais de quedaros sin casar por amor a ellos? No, hijas mías; que mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha salido contra mí.
14Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella. 15Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella.
16Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 17Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos. 18Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.
19Anduvieron, pues, ellas dos hasta que llegaron a Belén; y aconteció que habiendo entrado en Belén, toda la ciudad se conmovió por causa de ellas, y decían: ¿No es ésta Noemí? 20Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. 21Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?
22Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.
Rut recoge espigas en el campo de Booz
2
1Tenía Noemí un pariente de su marido, hombre rico de la familia de Elimelec, el cual se llamaba Booz.
2Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía.
3Fue, pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec. 4Y he aquí que Booz vino de Belén, y dijo a los segadores: Jehová sea con vosotros. Y ellos respondieron: Jehová te bendiga. 5Y Booz dijo a su criado el mayordomo de los segadores: ¿De quién es esta joven?
6Y el criado, mayordomo de los segadores, respondió y dijo: Es la joven moabita que volvió con Noemí de los campos de Moab; 7y ha dicho: Te ruego que me dejes recoger y juntar tras los segadores entre las gavillas. Entró, pues, y está desde por la mañana hasta ahora, sin descansar ni aun por un momento.
8Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí; y aquí estarás junto a mis criadas. 9Mira bien el campo que sieguen, y síguelas; porque yo he mandado a los criados que no te molesten. Y cuando tengas sed, ve a las vasijas, y bebe del agua que sacan los criados.
10Ella entonces bajando su rostro se inclinó a tierra, y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?
11Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes. 12Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.
13Y ella dijo: Señor mío, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, aunque no soy ni como una de tus criadas.
14Y Booz le dijo a la hora de comer: Ven aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y ella se sentó junto a los segadores, y él le dio del potaje, y comió hasta que se sació, y le sobró. 15Luego se levantó para espigar. Y Booz mandó a sus criados, diciendo: Que recoja también espigas entre las gavillas, y no la avergoncéis; 16y dejaréis también caer para ella algo de los manojos, y lo dejaréis para que lo recoja, y no la reprendáis.
17Espigó, pues, en el campo hasta la noche, y desgranó lo que había recogido, y fue como un efa de cebada. 18Y lo tomó, y se fue a la ciudad; y su suegra vio lo que había recogido. Sacó también luego lo que le había sobrado después de haber quedado saciada, y se lo dio. 19Y le dijo su suegra: ¿Dónde has espigado hoy? ¿y dónde has trabajado? Bendito sea el que te ha reconocido.
Y contó ella a su suegra con quién había trabajado, y dijo: El nombre del varón con quien hoy he trabajado es Booz. 20Y dijo Noemí a su nuera: Sea él bendito de Jehová, pues que no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto. Después le dijo Noemí: Nuestro pariente es aquel varón, y uno de los que pueden redimirnos. 21Y Rut la moabita dijo: Además de esto me ha dicho: Júntate con mis criadas, hasta que hayan acabado toda mi siega. 22Y Noemí respondió a Rut su nuera: Mejor es, hija mía, que salgas con sus criadas, y que no te encuentren en otro campo. 23Estuvo, pues, junto con las criadas de Booz espigando, hasta que se acabó la siega de la cebada y la del trigo; y vivía con su suegra.
Rut y Booz en la era
3
1Después le dijo su suegra Noemí: Hija mía, ¿no he de buscar hogar para ti, para que te vaya bien? 2¿No es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas tú has estado? He aquí que él avienta esta noche la parva de las cebadas. 3Te lavarás, pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era; mas no te darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de beber. 4Y cuando él se acueste, notarás el lugar donde se acuesta, e irás y descubrirás sus pies, y te acostarás allí; y él te dirá lo que hayas de hacer. 5Y ella respondió: Haré todo lo que tú me mandes.
6Descendió, pues, a la era, e hizo todo lo que su suegra le había mandado. 7Y cuando Booz hubo comido y bebido, y su corazón estuvo contento, se retiró a dormir a un lado del montón. Entonces ella vino calladamente, y le descubrió los pies y se acostó. 8Y aconteció que a la medianoche se estremeció aquel hombre, y se volvió; y he aquí, una mujer estaba acostada a sus pies. 9Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano. 10Y él dijo: Bendita seas tú de Jehová, hija mía; has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, no yendo en busca de los jóvenes, sean pobres o ricos. 11Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa. 12Y ahora, aunque es cierto que yo soy pariente cercano, con todo eso hay pariente más cercano que yo. 13Pasa aquí la noche, y cuando sea de día, si él te redimiere, bien, redímate; mas si él no te quisiere redimir, yo te redimiré, vive Jehová. Descansa, pues, hasta la mañana.
14Y después que durmió a sus pies hasta la mañana, se levantó antes que los hombres pudieran reconocerse unos a otros; porque él dijo: No se sepa que vino mujer a la era.
15Después le dijo: Quítate el manto que traes sobre ti, y tenlo. Y teniéndolo ella, él midió seis medidas de cebada, y se las puso encima; y ella se fue a la ciudad.
16Y cuando llegó a donde estaba su suegra, ésta le dijo: ¿Qué hay, hija mía? Y le contó ella todo lo que con aquel varón le había acontecido. 17Y dijo: Estas seis medidas de cebada me dio, diciéndome: A fin de que no vayas a tu suegra con las manos vacías.
18Entonces Noemí dijo: Espérate, hija mía, hasta que sepas cómo se resuelve el asunto; porque aquel hombre no descansará hasta que concluya el asunto hoy.
Booz se casa con Rut
4
1Booz subió a la puerta y se sentó allí; y he aquí pasaba aquel pariente de quien Booz había hablado, y le dijo: Eh, fulano, ven acá y siéntate. Y él vino y se sentó. 2Entonces él tomó a diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo: Sentaos aquí. Y ellos se sentaron. 3Luego dijo al pariente: Noemí, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec. 4Y yo decidí hacértelo saber, y decirte que la compres en presencia de los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si tú quieres redimir, redime; y si no quieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino tú, y yo después de ti. Y él respondió: Yo redimiré.
5Entonces replicó Booz: El mismo día que compres las tierras de mano de Noemí, debes tomar también a Rut la moabita, mujer del difunto, para que restaures el nombre del muerto sobre su posesión. 6Y respondió el pariente: No puedo redimir para mí, no sea que dañe mi heredad. Redime tú, usando de mi derecho, porque yo no podré redimir.
7Había ya desde hacía tiempo esta costumbre en Israel tocante a la redención y al contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero; y esto servía de testimonio en Israel. 8Entonces el pariente dijo a Booz: Tómalo tú. Y se quitó el zapato. 9Y Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy, de que he adquirido de mano de Noemí todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón. 10Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahlón, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois testigos hoy. 11Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los ancianos: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y tú seas ilustre en Efrata, y seas de renombre en Belén. 12Y sea tu casa como la casa de Fares, el que Tamar dio a luz a Judá, por la descendencia que de esa joven te dé Jehová.
13Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su mujer; y se llegó a ella, y Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo. 14Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel; 15el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete hijos. 16Y tomando Noemí el hijo, lo puso en su regazo, y fue su aya. 17Y le dieron nombre las vecinas, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noemí; y lo llamaron Obed. Este es padre de Isaí, padre de David.
18Estas son las generaciones de Fares: Fares engendró a Hezrón, 19Hezrón engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab, 20Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón, 21Salmón engendró a Booz, y Booz engendró a Obed, 22Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 8 DE Abril. Lucas 11: 29 – 54.
(Mt. 12.38–42).
La generación perversa demanda señal
29Y apiñándose las multitudes, comenzó a decir: Esta generación es mala; demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás. 30Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, también lo será el Hijo del Hombre a esta generación. 31La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. 32Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron, y he aquí más que Jonás en este lugar.
La lámpara del cuerpo
(Mt. 6.22–23)
33Nadie pone en oculto la luz encendida, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz. 34La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas. 35Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas. 36Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.
Jesús acusa a fariseos y a intérpretes de la ley
(Mt. 23.1–36; Mr. 12.38–40; Lc. 20.45–47)
37Luego que hubo hablado, le rogó un fariseo que comiese con él; y entrando Jesús en la casa, se sentó a la mesa. 38El fariseo, cuando lo vio, se extrañó de que no se hubiese lavado antes de comer. 39Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad. 40Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de adentro? 41Pero dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo os será limpio.
42Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello. 43¡Ay de vosotros, fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas. 44¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.
45Respondiendo uno de los intérpretes de la ley, le dijo: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros. 46Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros ni aun con un dedo las tocáis. 47¡Ay de vosotros, que edificáis los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros padres! 48De modo que sois testigos y consentidores de los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, y vosotros edificáis sus sepulcros. 49Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán, 50para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo, 51desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación. 52¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.
53Diciéndoles él estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a estrecharle en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas; 54acechándole, y procurando cazar alguna palabra de su boca para acusarle. Amen.Rv
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 8 DE Abril. Rut 1,2,3,4
RUT
Capítulo 1
1.1 La historia de Rut transcurre en algún momento durante el período de los jueces. Aquellos eran días negros para Israel, cuando «cada uno hacía lo que bien le parecía» (Jueces 17.6; 21.25). Pero en medio de esos tiempos oscuros y malos, aun había quienes seguían a Dios. Noemí y Rut son ejemplos hermosos de lealtad, amistad y entrega a Dios y al uno por el otro.
1.1, 2 Moab era la tierra al este del Mar Muerto. Era una de las naciones que oprimieron a Israel durante el período de los jueces (Jueces 3.12ss), así es que había hostilidad entre las dos naciones. La hambruna debió haber sido bastante severa en Israel para que Elimelec decidiera irse de ahí con su familia. Se les llamaba efrateos porque Efrata era el nombre antiguo de Belén. Aun si Israel derrotara a Moab, seguirían las tensiones entre ellos.
1.4, 5 Las relaciones amistosas con los moabitas no se aprobaban (Deuteronomio 23.3–6) aunque quizás no se prohibieron, ya que los moabitas vivían fuera de la tierra prometida. Casarse con un cananeo (y con cualquiera que viviera dentro de las fronteras de la tierra prometida), estaba, sin embargo, contra la Ley de Dios (Deuteronomio 7.1–4). A los moabitas no se les permitía adorar en el tabernáculo porque durante el éxodo de Egipto no les permitieron a los israelitas pasar a través de su tierra.
Como nación escogida de Dios, Israel debió de haber establecido las normas de una vida de alta moral para las otras naciones. Es irónico, pero fue Rut, una moabita, a quien Dios usó como ejemplo de carácter espiritual genuino. Esto muestra cuán estéril era la vida de Israel en esos días.
1.8,9 En el mundo antiguo casi no había nada peor que ser viuda. Las maltrataban o las pasaban por alto. Casi siempre eran personas golpeadas por la pobreza. La Ley de Dios, sin embargo, establecía que el pariente más cercano del esposo fallecido debía cuidar de la viuda; pero Noemí no tenía parientes en Moab y no sabía si existía alguno vivo en Israel.
Aun en esa situación desesperada, Noemí tuvo una actitud desinteresada. Aunque decidió regresar a Israel, animó a Rut y a Orfa para que se quedaran en Moab y comenzaran una nueva vida, aunque eso significara más dolor para ella. Como Noemí, debemos considerar las necesidades de los demás y no solo las nuestras. Según descubrió Noemí, cuando usted actúa desinteresadamente, otros se sentirán animados a seguir su ejemplo.
1.11 El comentario de Noemí aquí («¿tengo yo más hijos en el vientre que puedan ser vuestros maridos?») se refiere al levirato, la obligación del hermano del finado de cuidar su viuda (Deuteronomio 25.5–10). Esta ley evitaba que la viuda quedara en la miseria y proporcionaba una forma para que continuara el nombre del finado esposo.
Noemí, sin embargo, no tenía otros hijos que se casaran con Rut ni con Orfa, así que las animó para que se quedaran en su tierra natal y se volvieran a casar. Orfa estuvo de acuerdo, lo cual era su derecho. Pero Rut estuvo dispuesta a renunciar a la posibilidad de seguridad e hijos para cuidar a Noemí.
1.16 Rut era una moabita, pero eso no le impidió adorar al Dios verdadero, ni tampoco impidió a Dios aceptar su adoración y colmarla de grandes bendiciones. Dios no amaba únicamente a los judíos. Dios eligió a los judíos como instrumento para que el resto del mundo lo conociera. Esto se cumplió cuando Jesús nació como judío. A través de Él, todo el mundo puede conocer a Dios. Hechos 10.34–35 dice que «Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia». Dios acepta a todos los que lo adoran; actúa a través de las personas sin importar raza, sexo o nacionalidad. El libro de Rut es un ejemplo perfecto de la imparcialidad de Dios. Aunque Rut provenía de una raza a menudo despreciada por los israelitas, fue bendecida por su fidelidad. Llegó a ser la bisabuela del rey David y un antepasado directo de Jesús.
1.20,21 Noemí experimentó varias penurias. Abandonó Israel casada y segura; regresó viuda y pobre. Se cambió el nombre para expresar su amargura y el dolor que sentía. Noemí no rechazaba a Dios al manifestar abiertamente su dolor. Sin embargo, tal parece que perdió la visión de los tremendos recursos que tenía en su relación con Rut y con Dios. Cuando enfrente momentos amargos, Dios recibirá con agrado sus oraciones sinceras, pero cuídese de no pasar por alto el amor, la fuerza y los recursos que Él provee en las presentes relaciones. Y no permita que la amargura y la desilusión lo cieguen ante las oportunidades.
1.22 Belén estaba a unos ocho kilómetros al sur de Jerusalén. El pueblo estaba rodeado por exuberantes campos y arboledas de olivos. Sus cosechas eran abundantes.
El regreso de Rut y Noemí a Belén fue sin duda parte del plan de Dios porque en esta aldea nacería David (1 Samuel 16.1) y como lo predijo el profeta Miqueas (Miqueas 5.2), también Jesús nacería allí. Esta acción, fue más que una simple conveniencia para Rut y Noemí. Conducía al cumplimiento de la Escritura.
1.22 Debido a que el clima de Israel es muy moderado, hay dos cosechas cada año, en la primavera y en el otoño. La cosecha de cebada se llevaba a cabo en primavera y fue en ese tiempo de esperanza y de plenitud que Rut y Noemí regresaron a Belén. Belén era una comunidad agrícola y debido a que era época de cosecha, había mucho grano sobrante en los campos. Este grano podía recolectarse o espigarse y luego convertirlo en alimento. (Si desea más información sobre espigar, véase la nota a 2.2.)
Capítulo 2
2.2 Cuando el trigo y la cebada estaban listos para la siega, se contrataban segadores para cortar y atar las espigas en manojos. La Ley israelita establecía que no se segara hasta el último rincón de los campos. Además, cualquier espiga que se cayera debía dejarse para que la gente pobre lo recogiese (a esto se le llamaba espigar) y usara para comer (Levítico 19.9; 23.22; Deuteronomio 24.19). El propósito de esta ley era alimentar a los pobres e impedir que los dueños lo acapararan. Esta ley servía como una especie de programa de bienestar social en Israel. Debido a que era una viuda sin medios para mantenerse sola, Rut fue a los campos a espigar.
2.2,3 Rut hizo suya una tierra extraña. En lugar de depender de Noemí o esperar a que llegara la buena fortuna, tomó la iniciativa. Fue a trabajar. No tuvo miedo de admitir su necesidad ni de trabajar duro para satisfacerla. Cuando Rut salió a los campos, Dios proveyó para ella. Si usted está a la espera de la provisión divina, considere esto: Quizás Él esté esperando que dé el primer paso para demostrar cuán importante es su necesidad.
2.7 La tarea, aunque humilde, agotadora y quizás vil, Rut la llevó a cabo con fidelidad. ¿Cuál es su actitud cuando la tarea que se le encomienda no está a la altura de su verdadero potencial? La tarea que tiene a la mano tal vez sea todo lo que puede hacer, o a lo mejor sea el trabajo que Dios quiere que haga. O, como en el caso de Rut, puede ser una prueba de su carácter que abra nuevas puertas de oportunidad.
2.10-12 La vida de Rut mostró cualidades admirables: trabajaba duro, era amorosa, bondadosa, fiel y valiente. Estas cualidades le permitieron ganar una buena reputación, pero solo porque las ostentó constantemente en todos los aspectos de su vida. A dondequiera que iba o cualquier cosa que hacía, el carácter de Rut era el mismo.
Su reputación se forma por la gente que lo observa en su trabajo, en su ciudad, en su casa, en su iglesia. Una buena reputación surge al vivir siempre con las cualidades en las que cree, sin importar qué tipo de gente o ambiente lo rodee.
2.15,16 Los personajes del libro de Rut son ejemplos clásicos de gente buena en acción. Booz fue más allá del propósito de la ley de la siega al demostrar su bondad y generosidad. No solo permitió que Rut espigara en su campo, sino que además dijo a sus trabajadores que dejaran caer a propósito algo de espigas en el camino. De su abundancia, ayudó al necesitado. ¿Con cuánta frecuencia va usted más allá de los patrones aceptados para ayudar a los necesitados?
2.19, 20 Noemí se sintió amargada (1.20, 21), pero su fe en Dios todavía seguía viva y lo alabó por la amabilidad de Booz hacia Rut. En sus angustias, seguía confiando en Dios y reconociendo su bondad. Podemos sentirnos amargados por alguna situación, pero nunca debemos desesperarnos. Hoy es siempre una nueva oportunidad para experimentar el cuidado de Dios. (Si desea más información sobre el pariente redentor, véase la nota a 3.1–9.)
2.20 Aunque quizás Rut no reconoció siempre la dirección de Dios, Él estaba a su lado en cada paso del camino. Fue a espigar y «precisamente ocurrió» que llegó al campo de Booz que «precisamente resultó» ser un pariente cercano. Esto fue algo más que una simple coincidencia. Mientras realiza sus tareas diarias, Dios obra en su vida en formas que ni siquiera usted nota. No debemos cerrar la puerta a lo que Dios puede hacer. Para el creyente, las cosas no ocurren por suerte ni coincidencia. Tenemos fe en que Dios dirige nuestras vidas para su propósito.
Capítulo 3
3.1–9 Como viudas, Rut y Noemí solo podían esperar tiempos difíciles. (Si desea más información sobre la vida de una viuda, véase la nota a 1.8, 9.) Sin embargo, cuando Noemí escuchó las nuevas acerca de Booz, renovó su esperanza para el futuro (2.20). Típico de su carácter, pensó primero en Rut, animándola a ver si Booz asumía la responsabilidad de «pariente redentor» para ella.
Un redentor era un pariente varón que voluntariamente asumía la responsabilidad de su familia extendida. Cuando el esposo de una mujer fallecía, la Ley (Deuteronomio 25.5–10) establecía que ella podía casarse con un hermano del esposo muerto. Pero Noemí no tenía más hijos. En ese caso, el familiar más cercano al esposo podía ser el pariente redentor y podía casarse con la viuda. El familiar más cercano no tenía que casarse con la viuda. Si elegía no hacerlo, el siguiente pariente más cercano podía ocupar su lugar. Si nadie decidía ayudar a la viuda, esta quizás viviría en la miseria el resto de su vida porque en la sociedad israelita la herencia se transfería al hijo o al pariente varón más cercano, no a la esposa. Para sacar la espina de estas leyes de herencia, estaban las leyes de la siega y de los parientes redentores.
En Jesucristo tenemos un pariente redentor, quien a pesar de ser Dios, vino a la tierra como hombre para salvarnos. Por su muerte en la cruz nos ha redimido del pecado y por lo tanto nos ha comprado para ser su propiedad (1 Pedro 1.18, 19). Esto garantiza nuestra herencia eterna.
3.4 El consejo de Noemí parece extraño, pero no sugería un acto de seducción. En realidad, Noemí instruía a Rut para que actuara de acuerdo con la costumbre y la ley israelitas. Era común que los sirvientes se acostaran al pie de su amo y que incluso compartieran una parte de sus mantas. Rut iba a aplicar esta costumbre a la ley del pariente redentor y por lo tanto le recordaría a Booz la responsabilidad que tenía de buscar a alguien o que él mismo se casara con ella. Era un asunto de familia, nada romántico. Pero más tarde, la historia llegó a ser maravillosamente romántica cuando Rut y Booz desarrollaron un amor desinteresado y un profundo respeto mutuo.
3.5 Como extranjera, Rut pudo haber pensado que el consejo de Noemí era raro. Sin embargo, siguió su consejo porque sabía que Noemí era bondadosa, confiable y llena de integridad moral. Todos conocemos a un padre, a un amigo adulto o pariente que siempre vela por nuestros mejores intereses. Esté dispuesto a escuchar los consejos de los más ancianos y sabios. La experiencia y el conocimiento de tales personas pueden ser valiosos. Imagínese cómo hubiera sido la vida de Rut si hubiera desatendido a su suegra.
3.6 La era consistía en un lugar descubierto donde se trillaban las mieses. Las espigas de trigo se desmenuzaban, ya sea con la mano o mediante bueyes y se separaba el valioso grano (semilla) de la paja inútil (cáscara). El piso era de roca o tierra y se localizaba fuera de la aldea, por lo general en un lugar elevado donde los vientos soplaban y separaban la paja ligera cuando el trigo golpeado se lanzaba al aire (o aventaba). Booz pasó la noche junto a la era por dos razones: (1) evitar el robo, y (2) esperar su turno para trillar el grano. (A menudo, se trillaba en la noche porque el día se ocupaba en la siega.)
3.12 Quizás Rut y Noemí pensaban que Booz era su pariente más cercano. A lo mejor Booz también consideró casarse con Rut porque su respuesta muestra que ya lo había pensado. Debe de haber desechado la idea de casarse con Noemí porque esta quizás era demasiado mayor como para tener más hijos (1.11–12). En la ciudad vivía un hombre que era un pariente aún más cercano que Booz y este hombre tenía el primer derecho de tomar a Rut como esposa. Si decidía que no, Booz podía casarse con ella (3.13).
3.18 Noemí sugirió que Booz cumpliría su promesa de inmediato. Es obvio que él tenía la reputación de cumplir con su palabra y no descansaría hasta finalizar la tarea. Este tipo de gente confiable sobresale en cualquier época o cultura. ¿Lo consideran los demás como alguien que cumple lo que dice? La prioridad más alta en la lista de cualquier persona debe ser cumplir con su palabra y terminar los trabajos. La construcción de una reputación íntegra, sin embargo, debe hacerse ladrillo sobre ladrillo.
Capítulo 4
4.1 Booz sabía que podía encontrar a su pariente en la puerta de la ciudad. Este era el centro de actividad. Nadie podía entrar ni salir sin pasar por esa puerta. Los mercaderes establecían sus tiendas temporales junto a la puerta que servía como «ayuntamiento». Aquí se reunían los funcionarios de la ciudad para negociar. Debido a que había demasiada actividad, era un buen lugar para encontrar testigos (4.2) y para que Booz hiciera su transacción.
4.3 Booz presentó astutamente su caso al pariente. Primero, dio información nueva que aún no se ha mencionado en la historia: Elimelec, el finado esposo de Noemí, todavía tenía cierta propiedad en el área que ahora estaba a la venta. Como su pariente más cercano, este hombre tenía el derecho a comprar primero, lo cual aceptó (Levítico 25.25). Pero luego, Booz dijo que de acuerdo con la Ley, si el pariente compraba la tierra, también tenía que casarse con la viuda (quizás porque Mahlón, el finado esposo de Rut e hijo de Elimelec, heredó la propiedad). Con esta estipulación, el pariente se echó para atrás. No quería complicar la herencia que iba a dejar para sus hijos. A lo mejor tuvo miedo de que si tenía un hijo con Rut, algunos de sus bienes se transferirían de su familia a la familia de Elimelec. Cualquiera que haya sido la razón, el camino estaba despejado para que Booz se casara con Rut.
4.15 El amor de Rut por su suegra se conocía y admiraba en todo el pueblo. Desde el principio hasta el final del libro de Rut, su amabilidad hacia otros se mantiene inalterable.
4.15 Dios convirtió la tragedia de Noemí en grandes bendiciones, aun mayores que «siete hijos» o abundantes herederos. A lo largo de esos tiempos difíciles, Noemí no dejó de confiar en Dios. Y Dios, a su tiempo, la bendijo en gran manera. Aun en nuestro dolor y en la calamidad, Dios puede darnos grandes bendiciones. Sea como Noemí y no le dé la espalda a Dios cuando la tragedia golpea. En lugar de preguntar: «¿Cómo pudo Dios permitir que me sucediera esto?», confíe en Él. Él estará con usted en los tiempos difíciles.
4.16, 17 Para algunos, el libro de Rut no es más que una historia bonita sobre una muchacha que tuvo suerte. Pero en la realidad, toda la serie de hechos narrados en Rut son parte de los preparativos de Dios para el nacimiento del rey David y de Jesús, el Mesías prometido. De la misma manera que Rut no se percató de este gran propósito de su vida, tampoco nosotros sabremos el propósito completo y la importancia de nuestras vidas hasta que miremos atrás desde la perspectiva de la eternidad. Debemos hacer nuestras decisiones teniendo en mente los valores eternos de Dios. Tomar atajos morales y vivir para los placeres inmediatos no es buena forma de avanzar. Gracias a la fiel obediencia de Rut, su vida y legado fueron importantes aun cuando ella no pudo ver el resultado final. Viva fiel a Dios, sabiendo que el valor de su vida se extenderá más allá del tiempo que viva. Las recompensas superarán a cualquier sacrificio que tenga que hacer.
COMENTARIO LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 8 DE Abril. Lucas 11: 29 – 54.
11.29, 30 ¿Cuál fue la señal de Jonás? Dios le pidió a Jonás que predicara el arrepentimiento a los gentiles (no judíos). Jesús confirmó su mensaje. La salvación no es solo para judíos, sino para todos. Mateo 12.40 agrega otra explicación: Jesús moriría y resucitaría al tercer día, igual que Jonás fue rescatado después de permanecer tres días en el vientre del gran pez.
11.29–32 Los crueles guerreros de Nínive, capital de Asiria, se arrepintieron cuando Jonás les predicó y este no tenía interés en ellos. La idólatra reina de Sabá alabó al Dios de Israel cuando oyó hablar de la sabiduría de Salomón y este cometió muchas faltas. En cambio Jesús, el perfecto Hijo de Dios, vino en busca de gente a la cual amó profundamente, pero lo rechazaron. Este pueblo escogido de Dios llegó a ser más culpable de juicio que una nación notoriamente malvada o una poderosa reina pagana. Compárese con Lucas 10.12–15 donde Jesús dice que las perversas ciudades de Sodoma, Tiro y Sidón recibirán un juicio menos severo que las ciudades de Judea y Galilea que rechazaron su mensaje.
11.31,32 Los ninivitas y la reina de Sabá se volvieron a Dios con mucho menos evidencias de las que Jesús daba a sus oyentes y muchas menos de las que poseemos hoy. Tenemos la narración de testigos presenciales de la resurrección de Jesús, el poder continuo del Espíritu Santo derramado en el Pentecostés, fácil acceso a la Biblia y conocimiento de dos mil años sobre cómo Cristo ha venido actuando mediante su Iglesia en la historia. Con todo este conocimiento disponible, nuestra respuesta a Cristo debería ser más completa y sincera.
11.33-36 La luz es Cristo, el ojo representa la comprensión y el discernimiento espiritual. Los malos deseos hacen que el ojo sea menos sensible y empañan la luz de la presencia de Cristo. Si no le es fácil ver la obra de Dios, revise su visión. ¿Hay algún deseo pecaminoso que le impide ver a Cristo?
11.37-39 Este lavado no era por higiene, sino como símbolo de pureza moral. Los fariseos no solo convirtieron esta práctica en un espectáculo público, sino que también ordenaron a todos seguir con esta tradición que en un principio se proyectó solo para los sacerdotes.
11.41 A los fariseos les encantaban pensar que eran puros, pero su mezquindad hacia Dios y los pobres demostró que no eran tan puros como pensaban. ¿Cómo usa usted los recursos que Dios le ha confiado? ¿Es generoso con las necesidades que hay a su alrededor? La generosidad revela mucho acerca de la pureza de su corazón.
11.42 Es fácil racionalizar para no ayudar a otros con la excusa de que ya hemos dado a la iglesia, sin embargo uno que sigue a Jesús debe compartir con los necesitados. Aunque el diezmo es importante para la vida de la iglesia, nuestra compasión no debe detenerse allí. Siempre que podamos, debemos ayudar.
11.42–52 Jesús criticó a los fariseos y los intérpretes de la Ley porque: (1) lavaban sus manos pero no sus corazones, (2) recordaban pagar el diezmo pero olvidaban la justicia, (3) amaban las alabanzas de la gente, (4) hacían imposible las demandas de la religión, (5) no aceptaban la verdad acerca de Jesús, y (6) evitaban que otros creyeran. Se equivocaron al enfocarse en las apariencias y pasar por alto la condición interna de sus corazones. Hacemos lo mismo cuando el motivo de nuestro servicio es el deseo de que lo vean, antes que un corazón puro y amor hacia los demás. Es posible engañar a otros, pero a Dios no. No sea cristiano solo en lo externo. Ponga su vida interna bajo el control de Dios y su vida externa lo reflejará de manera espontánea.
11.44 La Ley del Antiguo Testamento dice que una persona que toca un cadáver se considera inmunda (Números 19.16). Jesús acusó a los fariseos de convertir a otros hombres en inmundos por su podredumbre espiritual. Como cadáveres ocultos en la tierra, corrompían a cada persona que entraba en contacto con ellos.
11.46 Estas «cargas» eran los detalles que los fariseos agregaban a la Ley de Dios. Al mandamiento: «Acuérdate del día de reposo para santificarlo» (Éxodo 20.8), por ejemplo, le agregaron instrucciones relacionadas con la distancia que podía recorrer una persona en el día de reposo, qué clases de nudos atar y qué peso llevar. Sanar a una persona se consideraba obra ilegítima en el día de reposo, en cambio se permitía rescatar al animal atrapado (14.5). No hay que sorprenderse de que Jesús condenara las añadiduras de la Ley.
11.49 A través de la historia, a los profetas de Dios se les persiguió y asesinó. Pero esta generación rechazaba a alguien que era más que un profeta, rechazaba a Dios mismo. Esta referencia no es del Antiguo Testamento. Jesús profetizaba un mensaje de Dios.
11.51 La muerte de Abel se narra en Génesis 4.8. Si desea más información acerca de Abel, véase Génesis 4.8 y su perfil en Génesis 6. La muerte del profeta Zacarías se describe en 2 Crónicas 24.20–22 (el último libro del canon hebreo). ¿Por qué estos pecados se adjudican en contra de esta generación en particular? Porque rechazó a Cristo en la carne, a quien toda su historia y profecía apuntaban.
11.52 ¿Cómo estos intérpretes de la Ley quitaron «la llave de la ciencia»? Mediante las interpretaciones erróneas de las Escrituras y las cosas que añadían lograron que la verdad de Dios fuera difícil de comprender y practicar. Más aún, eran malos ejemplos al defender argumentos que pusieron en lugar de otros. Atrapados en una religión de su manufactura, ya no podían guiar al pueblo hacia Dios. Le cerraron a la gente la puerta del amor de Dios y tiraron lejos la llave.
11.53,54 Los escribas y los fariseos esperaban arrestar a Jesús por blasfemia, herejía y por quebrantar la Ley. Estaban furiosos por lo que Jesús decía de ellos, pero no podían arrestarlo por esto. Tenían que hallar una forma legal para prenderlo. Comentario de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.

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