Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 1 DE Abril. Jueces 6, 7

Llamamiento de Gedeón

6

1Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años. 2Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados. 3Pues sucedía que cuando Israel había sembrado, subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los atacaban. 4Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos. 5Porque subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas en grande multitud como langostas; ellos y sus camellos eran innumerables; así venían a la tierra para devastarla. 6De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová.

7Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová, a causa de los madianitas, 8Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. 9Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra; 10y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz.

11Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. 12Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. 13Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. 14Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo? 15Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre. 16Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre. 17Y él respondió: Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo. 18Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas.

19Y entrando Gedeón, preparó un cabrito, y panes sin levadura de un efa de harina; y puso la carne en un canastillo, y el caldo en una olla, y sacándolo se lo presentó debajo de aquella encina. 20Entonces el ángel de Dios le dijo: Toma la carne y los panes sin levadura, y ponlos sobre esta peña, y vierte el caldo. Y él lo hizo así. 21Y extendiendo el ángel de Jehová el báculo que tenía en su mano, tocó con la punta la carne y los panes sin levadura; y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura. Y el ángel de Jehová desapareció de su vista. 22Viendo entonces Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara. 23Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás. 24Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-salom; el cual permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas.

25Aconteció que la misma noche le dijo Jehová: Toma un toro del hato de tu padre, el segundo toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él; 26y edifica altar a Jehová tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifícalo en holocausto con la madera de la imagen de Asera que habrás cortado. 27Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus siervos, e hizo como Jehová le dijo. Mas temiendo hacerlo de día, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, lo hizo de noche.

28Por la mañana, cuando los de la ciudad se levantaron, he aquí que el altar de Baal estaba derribado, y cortada la imagen de Asera que estaba junto a él, y el segundo toro había sido ofrecido en holocausto sobre el altar edificado. 29Y se dijeron unos a otros: ¿Quién ha hecho esto? Y buscando e inquiriendo, les dijeron: Gedeón hijo de Joás lo ha hecho. Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Joás: 30Saca a tu hijo para que muera, porque ha derribado el altar de Baal y ha cortado la imagen de Asera que estaba junto a él. 31Y Joás respondió a todos los que estaban junto a él: ¿Contenderéis vosotros por Baal? ¿Defenderéis su causa? Cualquiera que contienda por él, que muera esta mañana. Si es un dios, contienda por sí mismo con el que derribó su altar. 32Aquel día Gedeón fue llamado Jerobaal, esto es: Contienda Baal contra él, por cuanto derribó su altar.

33Pero todos los madianitas y amalecitas y los del oriente se juntaron a una, y pasando acamparon en el valle de Jezreel. 34Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, y cuando éste tocó el cuerno, los abiezeritas se reunieron con él. 35Y envió mensajeros por todo Manasés, y ellos también se juntaron con él; asimismo envió mensajeros a Aser, a Zabulón y a Neftalí, los cuales salieron a encontrarles.

36Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, 37he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho. 38Y aconteció así, pues cuando se levantó de mañana, exprimió el vellón y sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua. 39Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aún hablare esta vez; solamente probaré ahora otra vez con el vellón. Te ruego que solamente el vellón quede seco, y el rocío sobre la tierra. 40Y aquella noche lo hizo Dios así; sólo el vellón quedó seco, y en toda la tierra hubo rocío.

 Gedeón derrota a los madianitas

7

1Levantándose, pues, de mañana Jerobaal, el cual es Gedeón, y todo el pueblo que estaba con él, acamparon junto a la fuente de Harod; y tenía el campamento de los madianitas al norte, más allá del collado de More, en el valle.

2Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. 3Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil.

4Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá. 5Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber. 6Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas. 7Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno a su lugar. 8Y habiendo tomado provisiones para el pueblo, y sus trompetas, envió a todos los israelitas cada uno a su tienda, y retuvo a aquellos trescientos hombres; y tenía el campamento de Madián abajo en el valle.

9Aconteció que aquella noche Jehová le dijo: Levántate, y desciende al campamento; porque yo lo he entregado en tus manos. 10Y si tienes temor de descender, baja tú con Fura tu criado al campamento, 11y oirás lo que hablan; y entonces tus manos se esforzarán, y descenderás al campamento. Y él descendió con Fura su criado hasta los puestos avanzados de la gente armada que estaba en el campamento. 12Y los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente estaban tendidos en el valle como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar en multitud. 13Cuando llegó Gedeón, he aquí que un hombre estaba contando a su compañero un sueño, diciendo: He aquí yo soñé un sueño: Veía un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madián, y llegó a la tienda, y la golpeó de tal manera que cayó, y la trastornó de arriba abajo, y la tienda cayó. 14Y su compañero respondió y dijo: Esto no es otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento.

15Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación, adoró; y vuelto al campamento de Israel, dijo: Levantaos, porque Jehová ha entregado el campamento de Madián en vuestras manos. 16Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, dio a todos ellos trompetas en sus manos, y cántaros vacíos con teas ardiendo dentro de los cántaros. 17Y les dijo: Miradme a mí, y haced como hago yo; he aquí que cuando yo llegue al extremo del campamento, haréis vosotros como hago yo. 18Yo tocaré la trompeta, y todos los que estarán conmigo; y vosotros tocaréis entonces las trompetas alrededor de todo el campamento, y diréis: ¡Por Jehová y por Gedeón! 19Llegaron, pues, Gedeón y los cien hombres que llevaba consigo, al extremo del campamento, al principio de la guardia de la medianoche, cuando acababan de renovar los centinelas; y tocaron las trompetas, y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos. 20Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón! 21Y se estuvieron firmes cada uno en su puesto en derredor del campamento; entonces todo el ejército echó a correr dando gritos y huyendo. 22Y los trescientos tocaban las trompetas; y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento. Y el ejército huyó hasta Bet-sita, en dirección de Zerera, y hasta la frontera de Abel-mehola en Tabat. 23Y juntándose los de Israel, de Neftalí, de Aser y de todo Manasés, siguieron a los madianitas.

24Gedeón también envió mensajeros por todo el monte de Efraín, diciendo: Descended al encuentro de los madianitas, y tomad los vados de Bet-bara y del Jordán antes que ellos lleguen. Y juntos todos los hombres de Efraín, tomaron los vados de Bet-bara y del Jordán. 25Y tomaron a dos príncipes de los madianitas, Oreb y Zeeb; y mataron a Oreb en la peña de Oreb, y a Zeeb lo mataron en el lagar de Zeeb; y después que siguieron a los madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb a Gedeón al otro lado del Jordán. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 1 DE Abril. Lucas 8: 1 – 21.

Mujeres que sirven a Jesús

8

1Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, 2y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, 3Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.

 Parábola del sembrador

(Mt. 13.1–15, 18–23; Mr. 4.1–20)

4Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola: 5El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. 6Otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. 7Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron. 8Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno. Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que tiene oídos para oír, oiga.

9Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Qué significa esta parábola? 10Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. 11Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. 12Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. 13Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. 14La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. 15Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.

 Nada oculto que no haya de ser manifestado

(Mr. 4.21–25)

16Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entran vean la luz. 17Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz. 18Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitará.

 La madre y los hermanos de Jesús

(Mt. 12.46–50; Mr. 3.31–35)

19Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él; pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud. 20Y se le avisó, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. 21Él entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen. Amen. Rv


ESTUDIO Y COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 1 DE Abril. Jueces 6, 7

Capítulo 6

6.2 Los madianitas eran gente del desierto que descendían de la segunda esposa de Abraham, Cetura (Génesis 25.1, 2). De esta relación surgió una nación que siempre estuvo en conflicto con Israel. Años antes los israelitas, cuando todavía peregrinaban en el desierto, lucharon contra los madianitas y casi los destruyeron completamente (Números 31.1–20). Debido a que no los aniquilaron totalmente, la tribu volvió a poblarse. Aquí estaban de nuevo oprimiendo a Israel.

6.6 Una vez más Israel tocó fondo antes de volverse a Dios. ¡Cuánto sufrimiento se hubieran evitado si hubieran confiado en Dios! Volverse a Dios no debe ser nuestro último recurso, sino que deberíamos buscar su ayuda todos los días. Esto no quiere decir que siempre la vida va a ser fácil. Tendremos dificultades, pero Dios nos dará la fuerza para enfrentarlas. No espere hasta estar en el extremo de la cuerda. En cada situación clame primero a Dios.

6.11 El Antiguo Testamento registra varias apariciones del ángel de Jehová: Génesis 16.7; 22.11; 31.11. Éxodo 3.2; 14.19; Jueces 2.1; 13.3; Zacarías 3.1–6. No se sabe si es el mismo ángel el que apareció en cada caso. El ángel que se menciona aquí parece estar separado de Dios en un lugar (6.12) pero como el mismo Dios en otro lugar (6.14). Esto ha llevado a que muchos crean que el ángel fue una aparición especial de Jesucristo previa a su misión en la tierra como lo registra el Nuevo Testamento. Además es posible que como mensajero especial de Dios, el ángel tuviera autoridad para hablar por Dios. En cualquiera de los casos, Dios envió a un mensajero especial para transmitir un mensaje importante a Gedeón.

6.11 La trilla era el proceso de separar los granos de trigo de la capa inservible llamada barcia. Esto se hacía normalmente en un área grande, a menudo en una colina, donde el viento podía llevarse la barcia ligera cuando el granjero lanzaba al aire el trigo golpeado. Sin embargo, si Gedeón hubiera hecho esto, hubiera sido un blanco fácil para las bandas de asaltantes que invadían la tierra. Por lo tanto, se vio forzado a trillar su trigo en un lagar, un hoyo que probablemente se encontraba oculto y en el que no se sospecharía que guardaba la cosecha un granjero.

6.13 Gedeón preguntó a Dios acerca de los problemas a los que se enfrentaban él y su nación y acerca de la aparente falta de ayuda por parte de Él. Lo que él no sabía era que el pueblo había traído calamidades sobre sí cuando decidió desobedecer y rechazar a Dios. Cuán fácil es pasar por alto nuestras responsabilidades y culpar a Dios y a los demás por nuestros problemas. Desafortunadamente, esto no resuelve nuestra situación. No nos acerca a Dios, sino que nos lleva al borde de la rebelión y la reincidencia.

Cuando surgen los problemas, el primer lugar donde debemos mirar es dentro de nosotros. Nuestra primera acción debería ser la confesión a Dios de los pecados que hayan podido crear los problemas.

6.14-16 «¡Ciertamente yo estaré contigo!» le dijo Dios a Gedeón, y prometió darle la fuerza que necesitaba para vencer la oposición. A pesar de este llamado claro y de la promesa de fortalecerlo, Gedeón puso varias excusas. Vio sólo sus limitaciones y debilidades. No le fue posible ver cómo Dios podría trabajar por medio de él.

Como Gedeón, hemos sido llamados para servir a Dios en formas específicas. Aun cuando Dios nos promete las herramientas y fuerzas que necesitamos, a menudo también ponemos excusas. Pero recordarle a Dios nuestras limitaciones solo implica que Él no sabe todo acerca de nosotros o que ha cometido un error al evaluar nuestro carácter. No desperdicie el tiempo dando excusas, mejor aprovéchelo haciendo lo que Dios quiere.

6.22, 23 ¿Por qué sintió Gedeón miedo al ver un ángel? Los israelitas creían que nadie podía ver a Dios y vivir (véanse las palabras de Dios a Moisés en Éxodo 33.20). Evidentemente, Gedeón pensó que esto también se aplicaba a los ángeles.

6.25–30 Después de que Dios llamó a Gedeón para que fuera el libertador de Israel, inmediatamente le pidió que destruyera el altar del dios Baal, un hecho que probaría la fe de Gedeón y su compromiso. La religión cananea era sumamente política, así que un ataque a un dios por lo general se consideraba como un ataque al gobierno local que apoyaba a ese dios. Si era sorprendido, Gedeón se enfrentaría a graves problemas sociales y probablemente a un ataque físico. (Para más información sobre Baal y Asera, 

Gedeón asumió un gran riesgo al seguir la suprema ley de Dios que específicamente prohíbe la idolatría (Éxodo 20.1–5). Después de saber lo que Gedeón había hecho, el pueblo quiso matarlo. Muchos de ellos eran compatriotas israelitas. Esto muestra cuán inmoral había llegado a ser el pueblo de Dios. Dios dijo en Deuteronomio 13.6–11 que los idólatras debían ser apedreados hasta la muerte, pero estos israelitas querían apedrear a Gedeón por destruir un ídolo y por adorar a Dios! Cuando usted comienza a hacer algo para Dios, posiblemente sea criticado por quienes deberían apoyarlo.

6.33 Los ejércitos de Madián y Amalec acamparon en el valle de Jezreel, el centro agrícola del área. Quienquiera que controlara la tierra rica y fértil del valle, controlaba al pueblo que vivía en él y lo rodeaba. Debido a sus vastos recursos, muchas de las principales rutas de comercio convergían en el paso que llevaba hasta el valle. Esto hizo que el valle de Jezreel fuera el sitio de muchas batallas. Los hombres de Gedeón atacaron a los ejércitos enemigos desde las colinas, y la única ruta de escape era a través del paso hacia el río Jordán. Esta es la razón de que Gedeón urgiera a algunas de sus tropas para que tomaran el control de los vados del río (7.24).

6.37–39 ¿Estaba Gedeón probando a Dios, o simplemente le estaba pidiendo más valor? En cualquiera de los casos, aunque su motivo era correcto (obedecer a Dios y derrotar al enemigo), su método era menos que ideal. Gedeón parece haber sabido que sus peticiones desagradarían a Dios (6.39). Además, él exigió dos milagros (6.37, 39) aún después de ser testigo del milagroso fuego de la peña (6.21). Es verdad que para tomar buenas decisiones necesitamos hechos. Gedeón tenía todos los hechos, pero aún así dudaba. Se tardó en obedecer a Dios porque quería todavía más pruebas.

Demandar señales adicionales era un indicio de incredulidad. A menudo, el temor nos hace que esperemos más confirmación cuando deberíamos entrar en acción. Las señales visibles no son necesarias si solamente están confirmando lo que ya sabemos que es verdad.

Actualmente el medio más importante por el que nos guía Dios es su Palabra, la Biblia. A diferencia de Gedeón, tenemos la Palabra de Dios completa y revelada. Si usted quiere tener más dirección de Dios, no pida señales; estudie la Biblia (2 Timoteo 3.16, 17).

6.39 Después de ver el milagro del vellón húmedo, ¿por qué pidió Gedeón otro milagro? Quizá pensó que el resultado de la primera prueba podía haber sucedido en forma natural. Un vellón grande de lana podía retener humedad mucho tiempo después de que el sol hubiera secado la tierra que lo rodeaba. El «colocar vellones» es un método deficiente para tomar decisiones. Aquellos que lo hacen ponen limitaciones a Dios. Le piden que llene sus expectativas. Los resultados de tales experimentos quedan por lo común inconclusos y por ende nos hacen más desconfiados acerca de nuestras decisiones. No permita que un «vellón» se vuelva un sustituto para la sabiduría de Dios que proviene a través del estudio de la Biblia y de la oración.

Capítulo 7

7.2 La autosuficiencia es un enemigo cuando nos hace creer que siempre podemos hacer lo que se necesita con nuestras propias fuerzas. Para evitar esta actitud entre los soldados de Gedeón, Dios redujo su número que era de 32,000 a 300. Con un ejército tan pequeño, no podía caber alguna duda de que cualquier victoria provendría de Dios. Los hombres no podrían llevarse la gloria. Como Gedeón, debemos reconocer el peligro de pelear con nuestras propias fuerzas. Sólo podemos confiar en la victoria si depositamos nuestra confianza en Dios y no en nosotros mismos.

7.10, 11 Al enfrentarse a probabilidades abrumadoras, Gedeón tuvo miedo. Dios comprendió su temor, pero no lo relevó de su tarea. En lugar de ello, le permitió que se deslizara al campamento enemigo y escuchara una conversación que le daría valor (7.12–15). ¿Está usted enfrentado una batalla? Dios puede darle el valor que necesita para cualquiera situación. Y no se alarme por la manera en la que Él lo ayude. Como Gedeón, debe escuchar a Dios y prepararse para dar el primer paso. Sólo después de que comience a obedecer a Dios encontrará el valor para seguir adelante.

7.12 Los madianitas eran bandoleros de a camello que se dedicaban al pillaje y se componían de cinco familias ligadas a Abraham a través de Madián, el hijo de la segunda esposa de Abraham, Cetura. Habitaban las regiones del desierto desde el Mar Muerto hasta el Mar Rojo.

7.13 Un soldado enemigo soñó con una gran rebanada de pan de cebada que caía en el campo. La cebada tenía solo la mitad del valor que el trigo y el pan hecho de cebada se consideraba inferior. De la misma manera, el pequeño grupo de israelitas era considerado inferior a las vastas fuerzas de Madián y Amalec. Pero Dios haría que los débiles israelitas parecieran invencibles.

7.19 La noche se dividía equitativamente en tres guardias. El principio de la segunda guardia debe de haber sido alrededor de las 10:00 p.m. Muchos en el campamento deberían estar aun despiertos.

7.21 El ejército de Gedeón simplemente observó cómo el ejército de Madián se llenaba de pánico, confusión y huía desordenadamente. Ningún hombre tuvo que sacar su espada para derrotar al enemigo. El pequeño ejército de Gedeón nunca hubiera podido lograr semejante victoria con sus propias fuerzas. Dios quería demostrar a Israel que la victoria dependía no de la fuerza o del número, sino de la obediencia y el compromiso con Él.


COMENTARIO  LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 1 DE Abril. Lucas 8: 1 – 21.

Capítulo 8

8.2,3 Jesús dignificó a las mujeres de la degradación y servidumbre, al compañerismo y servicio. En la cultura judía se suponía que los rabinos no enseñaran a las mujeres. Al permitir que estas mujeres viajaran con Él, Jesús demostraba que todas las personas son iguales ante Dios. Estas mujeres apoyaban el ministerio de Jesús con su dinero. Tenían una gran deuda con Él porque había echado demonios de algunas y sanado a otras.

8.2,3 Aquí tenemos un vistazo de varias personas que estaban detrás del escenario en el ministerio de Jesús. A menudo, el ministerio de los que están en primer plano lo sustentan quienes realizan un trabajo menos visible, pero igualmente esencial. Brinde sus recursos a Dios, sin importar si está o no en el centro de la escena.

8.4 A menudo, Jesús comunicó verdades espirituales a través de parábolas, historias cortas o descripciones que parten de una situación familiar y le dan una aplicación espiritual. Al unir lo conocido con lo desconocido y forzar a los oidores a pensar, las parábolas pueden señalar verdades espirituales. Una parábola lleva a los oyentes a descubrir solo la verdad y la encubre de quienes tienen prejuicios para verla. En la lectura de las parábolas de Jesús debemos tener cuidado de no extraer demasiadas cosas de ellas. En su mayoría, tienen un solo tema y significado.

8.5 ¿Por qué permitiría un sembrador que la semilla cayera en el camino, entre espinos o entre rocas? Esta no es la figura de un agricultor irresponsable que esparce la semilla indiscriminadamente. El agricultor usa el método en el que se emplea la mano (voleo) para sembrar en un gran terreno, tirando puñados a medida que recorre el campo. Su meta es lograr que el mayor porcentaje de semillas eche raíz en el buen terreno, pero hay pérdida inevitable cuando algo cae en lugares menos productivos. El hecho de que parte de la semilla no produzca no es culpa del fiel agricultor ni de la semilla, los resultados dependen de la condición del terreno en el que la semilla cae. Nuestra responsabilidad es esparcir la semilla (mensaje de Dios) y no debemos desalentarnos cuando algunos de nuestros esfuerzos fallan. Recuerde, no toda semilla cae en buen terreno.

8.10 ¿Por qué las personas no entendieron las palabras de Jesús? Tal vez porque esperaban un líder militar y sus palabras no encajaban en sus ideas preconcebidas. A lo mejor temían la presión de los líderes religiosos, de manera que no se atrevían a ahondar en las palabras de Jesús. Dios dijo a Isaías que la gente oiría sus palabras y vería milagros portentosos y aun así no comprenderían sus palabras (Isaías 6.9). Lo mismo le sucedió a Jesús. La parábola del sembrador es una figura apropiada de la reacción de la gente al resto de sus enseñanzas.

8.11-15 Los del «camino», como muchos líderes religiosos, se negaron a creer en el mensaje de Dios. Los de sobre la «piedra», como las multitudes que seguían a Jesús, confiaban en Dios pero no hacían nada para probarlo. Los que están «entre espinos», como la gente dominada por el materialismo, no le dan cabida a Dios. Los de «buena tierra», en contraste a los otros grupos, le sigue sin tener en cuenta el costo. ¿Qué tipo de terreno es usted?

8.16-17 Cuando la luz de la verdad acerca de Jesús nos ilumina, tenemos la responsabilidad de brillar con la luz que ayuda a otros. Nuestro testimonio debe ser público, no encubierto. No debemos guardarnos los beneficios, debemos compartirlos con otros. A fin de ayudar, debemos estar bien ubicados. Busque oportunidades para estar en el lugar donde los inconversos necesitan ayuda.

8.18 Poner por obra la Palabra de Dios nos ayuda a crecer. Este es un principio físico, mental y espiritual de la vida. Por ejemplo, cuando un músculo se ejercita, crece fuerte; pero uno que no se ejercita crece débil y flácido. Si usted no crece, será débil. Es imposible permanecer así por mucho tiempo. ¿Qué hace con lo que Dios le ha dado?

8.21 Los verdaderos familiares de Jesús son los que escuchan y obedecen sus palabras. Escuchar sin obedecer no es suficiente. Como Jesús amó a su madre (véase Juan 19.25–27), así Él nos ama. Él nos ofrece una íntima relación familiar con Él. Comentario de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.


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