Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 31 DE Marzo. Jueces 3, 4, 5

Naciones que fueron dejadas para probar a Israel

3

1Estas, pues, son las naciones que dejó Jehová para probar con ellas a Israel, a todos aquellos que no habían conocido todas las guerras de Canaán; 2solamente para que el linaje de los hijos de Israel conociese la guerra, para que la enseñasen a los que antes no la habían conocido: 3los cinco príncipes de los filisteos, todos los cananeos, los sidonios, y los heveos que habitaban en el monte Líbano, desde el monte de Baal-hermón hasta llegar a Hamat. 4Y fueron para probar con ellos a Israel, para saber si obedecerían a los mandamientos de Jehová, que él había dado a sus padres por mano de Moisés. 5Así los hijos de Israel habitaban entre los cananeos, heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. 6Y tomaron de sus hijas por mujeres, y dieron sus hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses.

 Otoniel liberta a Israel de Cusan-risataim

7Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo ante los ojos de Jehová, y olvidaron a Jehová su Dios, y sirvieron a los baales y a las imágenes de Asera. 8Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los vendió en manos de Cusan-risataim rey de Mesopotamia; y sirvieron los hijos de Israel a Cusan-risataim ocho años. 9Entonces clamaron los hijos de Israel a Jehová; y Jehová levantó un libertador a los hijos de Israel y los libró; esto es, a Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb. 10Y el Espíritu de Jehová vino sobre él, y juzgó a Israel, y salió a batalla, y Jehová entregó en su mano a Cusan-risataim rey de Siria, y prevaleció su mano contra Cusan-risataim. 11Y reposó la tierra cuarenta años; y murió Otoniel hijo de Cenaz.

 Aod liberta a Israel de Moab

12Volvieron los hijos de Israel a hacer lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová fortaleció a Eglón rey de Moab contra Israel, por cuanto habían hecho lo malo ante los ojos de Jehová. 13Este juntó consigo a los hijos de Amón y de Amalec, y vino e hirió a Israel, y tomó la ciudad de las palmeras. 14Y sirvieron los hijos de Israel a Eglón rey de los moabitas dieciocho años.

15Y clamaron los hijos de Israel a Jehová; y Jehová les levantó un libertador, a Aod hijo de Gera, benjamita, el cual era zurdo. Y los hijos de Israel enviaron con él un presente a Eglón rey de Moab. 16Y Aod se había hecho un puñal de dos filos, de un codo de largo; y se lo ciñó debajo de sus vestidos a su lado derecho. 17Y entregó el presente a Eglón rey de Moab; y era Eglón hombre muy grueso. 18Y luego que hubo entregado el presente, despidió a la gente que lo había traído. 19Mas él se volvió desde los ídolos que están en Gilgal, y dijo: Rey, una palabra secreta tengo que decirte. El entonces dijo: Calla. Y salieron de delante de él todos los que con él estaban. 20Y se le acercó Aod, estando él sentado solo en su sala de verano. Y Aod dijo: Tengo palabra de Dios para ti. El entonces se levantó de la silla. 21Entonces alargó Aod su mano izquierda, y tomó el puñal de su lado derecho, y se lo metió por el vientre, 22de tal manera que la empuñadura entró también tras la hoja, y la gordura cubrió la hoja, porque no sacó el puñal de su vientre; y salió el estiércol. 23Y salió Aod al corredor, y cerró tras sí las puertas de la sala y las aseguró con el cerrojo.

24Cuando él hubo salido, vinieron los siervos del rey, los cuales viendo las puertas de la sala cerradas, dijeron: Sin duda él cubre sus pies en la sala de verano. 25Y habiendo esperado hasta estar confusos, porque él no abría las puertas de la sala, tomaron la llave y abrieron; y he aquí su señor caído en tierra, muerto.

26Mas entre tanto que ellos se detuvieron, Aod escapó, y pasando los ídolos, se puso a salvo en Seirat. 27Y cuando había entrado, tocó el cuerno en el monte de Efraín, y los hijos de Israel descendieron con él del monte, y él iba delante de ellos. 28Entonces él les dijo: Seguidme, porque Jehová ha entregado a vuestros enemigos los moabitas en vuestras manos. Y descendieron en pos de él, y tomaron los vados del Jordán a Moab, y no dejaron pasar a ninguno. 29Y en aquel tiempo mataron de los moabitas como diez mil hombres, todos valientes y todos hombres de guerra; no escapó ninguno. 30Así fue subyugado Moab aquel día bajo la mano de Israel; y reposó la tierra ochenta años.

 Samgar liberta a Israel de los filisteos

31Después de él fue Samgar hijo de Anat, el cual mató a seiscientos hombres de los filisteos con una aguijada de bueyes; y él también salvó a Israel.

 Débora y Barac derrotan a Sísara

4

1Después de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová. 2Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, el cual reinó en Hazor; y el capitán de su ejército se llamaba Sísara, el cual habitaba en Haroset-goim. 3Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque aquél tenía novecientos carros herrados, y había oprimido con crueldad a los hijos de Israel por veinte años.

4Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidot; 5y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Bet-el, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a juicio. 6Y ella envió a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo: ¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Ve, junta a tu gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón; 7y yo atraeré hacia ti al arroyo de Cisón a Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y lo entregaré en tus manos? 8Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré. 9Ella dijo: Iré contigo; mas no será tuya la gloria de la jornada que emprendes, porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara. Y levantándose Débora, fue con Barac a Cedes. 10Y juntó Barac a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y subió con diez mil hombres a su mando; y Débora subió con él.

11Y Heber ceneo, de los hijos de Hobab suegro de Moisés, se había apartado de los ceneos, y había plantado sus tiendas en el valle de Zaanaim, que está junto a Cedes.

12Vinieron, pues, a Sísara las nuevas de que Barac hijo de Abinoam había subido al monte de Tabor. 13Y reunió Sísara todos sus carros, novecientos carros herrados, con todo el pueblo que con él estaba, desde Haroset-goim hasta el arroyo de Cisón. 14Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él. 15Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara descendió del carro, y huyó a pie. 16Mas Barac siguió los carros y el ejército hasta Haroset-goim, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada, hasta no quedar ni uno.

17Y Sísara huyó a pie a la tienda de Jael mujer de Heber ceneo; porque había paz entre Jabín rey de Hazor y la casa de Heber ceneo. 18Y saliendo Jael a recibir a Sísara, le dijo: Ven, señor mío, ven a mí, no tengas temor. Y él vino a ella a la tienda, y ella le cubrió con una manta. 19Y él le dijo: Te ruego me des de beber un poco de agua, pues tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y le dio de beber, y le volvió a cubrir. 20Y él le dijo: Estate a la puerta de la tienda; y si alguien viniere, y te preguntare, diciendo: ¿Hay aquí alguno? tú responderás que no. 21Pero Jael mujer de Heber tomó una estaca de la tienda, y poniendo un mazo en su mano, se le acercó calladamente y le metió la estaca por las sienes, y la enclavó en la tierra, pues él estaba cargado de sueño y cansado; y así murió. 22Y siguiendo Barac a Sísara, Jael salió a recibirlo, y le dijo: Ven, y te mostraré al varón que tú buscas. Y él entró donde ella estaba, y he aquí Sísara yacía muerto con la estaca por la sien.

23Así abatió Dios aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel. 24Y la mano de los hijos de Israel fue endureciéndose más y más contra Jabín rey de Canaán, hasta que lo destruyeron.

 Cántico de Débora y de Barac

5

1Aquel día cantó Débora con Barac hijo de Abinoam, diciendo:

2 Por haberse puesto al frente los caudillos en Israel,

Por haberse ofrecido voluntariamente el pueblo,

Load a Jehová.

3 Oíd, reyes; escuchad, oh príncipes;

Yo cantaré a Jehová,

Cantaré salmos a Jehová, el Dios de Israel.

4 Cuando saliste de Seir, oh Jehová,

Cuando te marchaste de los campos de Edom,

La tierra tembló, y los cielos destilaron,

Y las nubes gotearon aguas.

5 Los montes temblaron delante de Jehová,

Aquel Sinaí, delante de Jehová Dios de Israel.

6 En los días de Samgar hijo de Anat,

En los días de Jael, quedaron abandonados los caminos,

Y los que andaban por las sendas se apartaban por senderos torcidos.

7 Las aldeas quedaron abandonadas en Israel, habían decaído,

Hasta que yo Débora me levanté,

Me levanté como madre en Israel.

8 Cuando escogían nuevos dioses,

La guerra estaba a las puertas;

¿Se veía escudo o lanza

Entre cuarenta mil en Israel?

9 Mi corazón es para vosotros, jefes de Israel,

Para los que voluntariamente os ofrecisteis entre el pueblo.

Load a Jehová.

10 Vosotros los que cabalgáis en asnas blancas,

Los que presidís en juicio,

Y vosotros los que viajáis, hablad.

11 Lejos del ruido de los arqueros, en los abrevaderos,

Allí repetirán los triunfos de Jehová,

Los triunfos de sus aldeas en Israel;

Entonces marchará hacia las puertas el pueblo de Jehová.

12 Despierta, despierta, Débora;

Despierta, despierta, entona cántico.

Levántate, Barac, y lleva tus cautivos, hijo de Abinoam.

13 Entonces marchó el resto de los nobles;

El pueblo de Jehová marchó por él en contra de los poderosos.

14 De Efraín vinieron los radicados en Amalec,

En pos de ti, Benjamín, entre tus pueblos;

De Maquir descendieron príncipes,

Y de Zabulón los que tenían vara de mando.

15 Caudillos también de Isacar fueron con Débora;

Y como Barac, también Isacar

Se precipitó a pie en el valle.

Entre las familias de Rubén

Hubo grandes resoluciones del corazón.

16 ¿Por qué te quedaste entre los rediles,

Para oír los balidos de los rebaños?

Entre las familias de Rubén

Hubo grandes propósitos del corazón.

17 Galaad se quedó al otro lado del Jordán;

Y Dan, ¿por qué se estuvo junto a las naves?

Se mantuvo Aser a la ribera del mar,

Y se quedó en sus puertos.

18 El pueblo de Zabulón expuso su vida a la muerte,

Y Neftalí en las alturas del campo.

19 Vinieron reyes y pelearon;

Entonces pelearon los reyes de Canaán,

En Taanac, junto a las aguas de Meguido,

Mas no llevaron ganancia alguna de dinero.

20 Desde los cielos pelearon las estrellas;

Desde sus órbitas pelearon contra Sísara.

21 Los barrió el torrente de Cisón,

El antiguo torrente, el torrente de Cisón.

Marcha, oh alma mía, con poder.

22 Entonces resonaron los cascos de los caballos

Por el galopar, por el galopar de sus valientes.

23 Maldecid a Meroz, dijo el ángel de Jehová;

Maldecid severamente a sus moradores,

Porque no vinieron al socorro de Jehová,

Al socorro de Jehová contra los fuertes.

24 Bendita sea entre las mujeres Jael,

Mujer de Heber ceneo;

Sobre las mujeres bendita sea en la tienda.

25 El pidió agua, y ella le dio leche;

En tazón de nobles le presentó crema.

26 Tendió su mano a la estaca,

Y su diestra al mazo de trabajadores,

Y golpeó a Sísara; hirió su cabeza,

Y le horadó, y atravesó sus sienes.

27 Cayó encorvado entre sus pies, quedó tendido;

Entre sus pies cayó encorvado;

Donde se encorvó, allí cayó muerto.

28 La madre de Sísara se asoma a la ventana,

Y por entre las celosías a voces dice:

¿Por qué tarda su carro en venir?

¿Por qué las ruedas de sus carros se detienen?

29 Las más avisadas de sus damas le respondían,

Y aun ella se respondía a sí misma:

30 ¿No han hallado botín, y lo están repartiendo?

A cada uno una doncella, o dos;

Las vestiduras de colores para Sísara,

Las vestiduras bordadas de colores;

La ropa de color bordada de ambos lados, para los jefes de los que tomaron el botín.

31 Así perezcan todos tus enemigos, oh Jehová;

Mas los que te aman, sean como el sol cuando sale en su fuerza.

Y la tierra reposó cuarenta años. Amen


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 31 DE Marzo. Lucas 7: 31 - 50.

Jesús en el hogar de Simón el fariseo

36Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. 37Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; 38y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. 39Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. 40Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. 41Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; 42y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? 43Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. 44Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. 45No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. 46No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. 47Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. 48Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. 49Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? 50Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz. Amen. Rv


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 31 DE Marzo. Jueces 3, 4, 5

Capítulo 3

3.1–4 Sabemos por el capítulo 1 que estas naciones enemigas permanecían aun en la tierra porque los israelitas no habían obedecido a Dios y no las habían expulsado. Ahora Dios permitiría que los enemigos permanecieran para «probar» a los israelitas, es decir, para darles una oportunidad de ejercitar fe y obediencia. Ahora la generación más joven que no había luchado en las grandes batallas de conquista había llegado a la mayoría de edad. Su trabajo era completar la conquista de la tierra. Todavía había muchos obstáculos que superar en su nueva patria. La manera en que manejaran estos obstáculos sería una prueba de su fe.

Quizá Dios haya dejado obstáculos en su vida —gente hostil, situaciones difíciles, problemas desconcertantes— para permitirle que desarrolle fe y obediencia.

3.5–7 Los israelitas descubrieron que las relaciones afectaban su fe. Los hombres y las mujeres de las naciones vecinas eran atractivos para los israelitas. Pronto hubo matrimonios mixtos y los israelitas aceptaron a sus dioses paganos. Esto estaba claramente prohibido por Dios (Éxodo 34.15–17; Deuteronomio 7.1–4). Al aceptar a estos dioses en sus casas, los israelitas comenzaron gradualmente a aceptar las prácticas inmorales asociadas con ellos. La mayoría de los israelitas no tenían la intención de ser idólatras; solo añadieron los ídolos a la adoración a Dios. Pero no tardaron mucho en absorber el culto pagano.

Un peligro similar nos amenaza a nosotros. Queremos ser amigos de aquellos que no conocen a Dios, pero a través de esas amistades podemos llegar a vernos enredados en prácticas nocivas. Las amistades con los no creyentes son importantes, pero debemos aceptar a la gente sin comprometernos o adoptar sus patrones de conducta.

3.7 Baal era el dios más adorado por los cananeos. Casi siempre se lo representaba en forma de toro, simbolizando fuerza y fertilidad y era considerado el dios de la agricultura. Astarot era la consorte femenina de Baal, diosa madre del mar que era adorada mediante dos pilares de madera que se colocaban sustituyendo a árboles sagrados. En tiempos de hambruna, los cananeos creían que Baal estaba enojado con ellos y que retenía la lluvia como castigo. Los arqueólogos han descubierto muchos ídolos de Baal en Israel. Es difícil imaginarnos al pueblo de Israel cambiando la adoración de Dios por la adoración de ídolos de madera, piedra o hierro. Pero nosotros hacemos lo mismo cuando dejamos la adoración de Dios por otras actividades, pasatiempos o prioridades. Nuestros ídolos no están hechos de madera o de piedra, pero son igualmente pecaminosos.

3.9 Otoniel fue el primer juez de Israel. En 1.13 leemos que él se ofreció como voluntario para dirigir un ataque contra una ciudad fortificada. Ahora tuvo que dirigir a la nación de regreso a Dios. Otoniel tenía una rica herencia espiritual. Su tío era Caleb, un hombre de una fe inconmovible en Dios (Números 13.30; 14.24). El liderazgo de Otoniel llevó al pueblo otra vez a Dios y los liberó de la opresión del rey de Aram, Naharaim. Pero después de su muerte, no pasó mucho tiempo para que los israelitas volvieran otra vez al estilo de vida cómodo pero pecaminoso de sus vecinos.

3.10 Esta frase: «Y el Espíritu de Jehová vino sobre él», se dice también de Gedeón, de Jefté, de Sansón y de otros jueces de Israel. Expresa un aumento temporal y espontáneo de fuerza física, espiritual y mental. Este fue un acontecimiento sobrenatural y extraordinario para la tarea especial que tenían en ese momento. El Espíritu Santo se encuentra disponible para todos los creyentes hoy día, pero Él vendrá sobre los creyentes de una manera extraordinaria para realizar tareas especiales. Deberíamos pedirle ayuda al Espíritu Santo en la medida que enfrentamos los problemas cotidianos, así como los grandes desafíos de la vida.

3.12, 13 Los moabitas, amonitas y amalecitas eran tribus nómadas que vivían cerca la una de la otra, al este y sureste de Canaán. Estas tribus eran notables invasores que poseían grandes habilidades militares. Esta fue la primera ocasión en la que naciones fuera de Canaán atacaron a los israelitas en su propia tierra.

3.15 Aod es llamado el libertador. En el sentido más amplio, todos los jueces pueden ser vistos como un antecedente del perfecto Libertador, Cristo Jesús. Así como Aod libró a Israel de sus enemigos, Jesús nos libró del pecado, nuestro más grande enemigo.

3.15–30 Esta es una historia extraña, pero nos enseña que Dios nos puede utilizar tal como nos creó. El ser zurdo en los días de Aod era considerado una desventaja. Muchos de la tribu de Benjamín eran zurdos (véase 20.16). Pero Dios usó la notoria debilidad de Aod para darle la victoria a Israel. Permita que Dios lo utilice así tal como es para llevar a cabo su obra.

3.31 El matar a seiscientos filisteos con una aguijada de bueyes fue toda una hazaña. Una aguijada era una palo largo con un pedazo plano de hierro en un extremo y una punta filosa en el otro. La parte puntiaguda se usaba para dirigir al buey en los tiempos de labranza y el extremo plano se utilizaba para quitar el lodo del arado. Se han descubierto aguijadas antiguas de aproximadamente 2.50 m. En momentos de crisis podían ser fácilmente utilizadas como lanzas, como en el caso de Samgar. Las aguijadas se siguen utilizando en el Medio Oriente para dirigir a los bueyes.

Capítulo 4

4.1 Israel pecó «ante los ojos de Jehová». Nuestros pecados nos dañan tanto a nosotros como a otros, pero todo pecado va finalmente en contra de Dios porque hacemos caso omiso de sus mandamientos y su autoridad sobre nuestras vidas. Cuando David confesó su pecado oró: «Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos» (Salmo 51.4). El reconocer la seriedad del pecado puede ser el primer paso para quitarlo de nuestras vidas.

4.2, 3 Nada más se sabe acerca del rey Jabín. Años antes Josué había derrotado a un rey con ese nombre y quemado hasta la tierra la ciudad de Hazor (Josué 11.1–11). O la ciudad había sido reconstruida ya en esta época, o Jabín esperaba reconstruirla.

Esta es la única vez durante el período de los jueces cuando los enemigos de los israelitas salieron de su propia tierra. Los israelitas no habían expulsado a todos los cananeos y estos se habían reagrupado e intentaban recobrar el poder que habían perdido. Si los israelitas hubieran obedecido a Dios en primer lugar y hubieran expulsado a los cananeos de la tierra, este incidente no habría ocurrido.

4.2, 3 Los carros eran los tanques del mundo antiguo. Hechos de hierro o madera, eran tirados por uno o dos caballos y eran las armas más temidas y poderosas de la época. Algunos de estos carros hasta contaban con cuchillas filosas que salían de las ruedas para mutilar a los soldados indefensos. El ejército cananeo contaba con novecientos carros de hierro. Israel no era tan poderoso como para derrotar un ejército tan invencible. Por lo tanto, Jabín y Sísara no tuvieron problema para oprimir al pueblo, hasta que una mujer fiel llamada Débora clamó a Dios.

4.3 Después de veinte años de circunstancias insoportables, los israelitas finalmente clamaron a Dios por ayuda. Pero Dios debería ser el primero que buscamos cuando nos enfrentamos a problemas o dilemas. Los israelitas decidieron hacer las cosas a su manera y se metieron en problemas. A menudo nosotros hacemos lo mismo. Tratar de controlar nuestras propias vidas sin la ayuda de Dios a menudo nos lleva a dificultades y confusión. Al revés, cuando estamos en contacto diario con Dios estamos menos propensos a crearnos situaciones dolorosas. Esta es una lección que los israelitas nunca aprendieron completamente. Cuando llegan los problemas, Dios quiere que recurramos a Él en primer lugar, buscando su fortaleza y guía.

4.4ss La Biblia registra a varias mujeres que ejercieron posiciones de liderazgo nacional, y Débora fue una mujer excepcional. Obviamente ella era la persona mejor para el puesto, y Dios la escogió a ella para guiar a Israel. Dios puede elegir a cualquiera para guiar a su pueblo, joven o anciano, hombre o mujer. No permita que sus prejuicios sean un obstáculo para los que Dios haya elegido para guiarlo.

4.6-8 ¿Era Barac un cobarde o necesitaba ayuda? No conocemos el carácter de Barac, pero en Débora vemos el carácter de una gran líder, la que se hizo cargo como Dios lo ordenó. Débora dijo a Barac que Dios estaría con él en la batalla, pero eso no fue suficiente para Barac. Él quería que Débora fuera con él. El requerimiento de Barac muestra que su corazón confiaba más en la fuerza humana que en las promesas de Dios. Una persona con una fe real marcha a las órdenes de Dios, aun cuando tenga que hacerlo sola.

4.9 ¿Cómo impuso Débora ese respeto? Ella tenía la responsabilidad de guiar al pueblo en la batalla, pero más que eso, influyó en el pueblo para que viviera para Dios después que terminó la batalla. Su personalidad unía al pueblo e imponía respeto hasta de Barac, un general de ejército. También era una profetisa, cuyo papel principal era animar al pueblo a obedecer a Dios. Aquellos que dirigen no deben olvidar la condición espiritual de aquellos a quienes dirigen. Un verdadero líder se preocupa por las personas, no sólo por el éxito.

4.11 Heber era el esposo de Jael (4.17). Era ceneo, una tribu aliada de Israel por mucho tiempo. Pero por alguna razón, Heber decidió aliarse con Jabín, quizá porque el ejército de Jabín parecía llevar la ventaja. Es probable que haya sido Heber el que le dijo a Sísara que los israelitas estaban acampados cerca del monte Tabor (4.12; véase mapa). A pesar que Heber se unió a Jabín y a sus fuerzas, su esposa Jael no (4.21).

4.18–21 Sísara no pudo estar más complacido cuando Jael le ofreció su tienda como escondite. Primero, porque Jael era la esposa de Heber, un hombre leal a las fuerzas de Sísara (véase la nota a 4.11), él pensó que ciertamente ella era confiable. Segundo, porque nunca se les permitía a los hombres entrar en la tienda de una mujer, nadie pensaría en buscar a Sísara ahí.

Aun cuando Heber era leal a las fuerzas de Sísara, Jael ciertamente no lo era. Debido a que las mujeres de esos días se encargaban de armar las tiendas, no le fue difícil clavar una estaca en la cabeza de Sísara mientras dormía. Así se cumplió la predicción de Débora de que el honor de vencer a Sísara sería de una mujer (4.9).

Capítulo 5

5.1ss La música y los cantos eran una parte apreciada de la cultura de Israel. El capítulo 5 es una canción, posiblemente compuesta por Débora y Barac. Se le puso música a la historia de la gran victoria de Israel registrada en el capítulo 4. Este cántico de victoria fue acompañado por una gran celebración. Proclamaba la grandeza de Dios al darle el crédito por la victoria. Fue una manera excelente de preservar y contar de nuevo la maravillosa historia de generación en generación. (En el cuadro de Éxodo 15 se da una lista de otras canciones de la Biblia).

5.1ss En la victoria, Barac y Débora cantaron alabanzas a Dios. Las canciones de alabanza centran nuestra atención en Dios, nos dan una salida para una celebración espiritual y nos recuerdan la fidelidad de Dios y su carácter. Sea que se encuentre en medio de una gran victoria o en un gran dilema, el cantar alabanzas a Dios puede tener un efecto positivo en su actitud.

5.8 La guerra era el resultado inevitable cuando Israel decidía seguir a dioses falsos. Aunque Dios había dado a Israel instrucciones claras, el pueblo no puso en práctica las palabras de Dios. Sin Dios como centro de su vida nacional, pronto las presiones externas comenzaron a ser más grandes que el poder para resolverlas y fueron presa fácil para sus enemigos. Si usted está permitiendo que un deseo de reconocimiento, ansias de poder o amor al dinero gobiernen su vida, podrá encontrarse sitiado por el enemigo: estrés, ansiedad, enfermedad, fatiga. Ponga a Dios en el centro de su vida y recibirá el poder que necesita para pelear contra ellos y destruirlos

5.15–17 Cuatro tribus —Rubén, Galaad (o Gad o Manasés), Dan y Aser— fueron acusadas de no dar una mano de ayuda en la batalla. No se dan las razones por las cuales se negaron a ayudar a sus compañeros israelitas, pero quizás sean las mismas que los detuvo al principio cuando debían expulsar a los cananeos: (1) falta de fe en la ayuda de Dios, (2) falta de esfuerzo, (3) temor del enemigo y (4) temor de enemistarse con aquellos con los que hacían negocios y por quienes estaban prosperando. Esta desobediencia mostró una falta de entusiasmo hacia los planes de Dios.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 31 DE Marzo. Lucas 7: 31 - 50.

7.36 Un incidente similar ocurrió más tarde en el ministerio de Jesús (véanse Mateo 26.6–13; Marcos 14.3–9; Juan 12.1–11).

7.37 Los vasos de alabastro eran tallados, caros y hermosos.

7.38 A pesar de que no invitaron a la mujer, de algún modo entró en la casa y se arrodilló ante Jesús. En la época de Jesús, se acostumbraba recostarse mientras se comía. Los invitados se recostaban sobre lechos con sus cabezas cerca de la mesa, permitiéndoles apoyarse en un codo y estirar sus pies. La mujer pudo con facilidad ungir los pies del Señor sin tener que acercarse a la mesa.

7.44ss Lucas compara de nuevo a los fariseos con los pecadores y de nuevo estos toman la delantera. Simón cometió varios errores sociales al pasar por alto lavar los pies de Jesús (una cortesía que se extendía a los invitados, ya que con el uso de las sandalias los pies se ensuciaban mucho), ungir su cabeza con aceite y ofrecerle el beso de bienvenida. ¿Pensó quizás que era demasiado bueno como para tratar a Jesús como igual? La mujer pecadora, por contraste, derramó lágrimas y perfume costoso y besó a su Salvador. En esta historia la prostituta es generosa, y no el avaro líder religioso, quien obtiene el perdón de sus pecados. Aunque es la gracia de Dios mediante la fe lo que nos salva y no actos de amor ni de generosidad, los hechos de esta mujer demostraron su verdadera fe, la cual Jesús honró.

7.47 El amor se desborda como reacción natural al perdón y al efecto apropiado de la fe. Pero solo los que reconocen la profundidad de su pecado pueden apreciar todo el perdón de Dios que se les ofrece. Jesús rescata a todos sus seguidores de la muerte eterna, sea que alguna vez fueran malvados en extremo o que fueran convencionalmente buenos. ¿Valora la infinita misericordia de Dios? ¿Está agradecido por su perdón?

7.49,50 Los fariseos pensaban que solo Dios podía perdonar pecados, de manera que se admiraban que este hombre, Jesús, dijera que los pecados de la mujer eran perdonados. No veían a Jesús como Dios. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.


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