LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 27 DE Marzo. Josué 19, 20
19
1La segunda suerte tocó a Simeón, para la tribu de los hijos de Simeón conforme a sus familias; y su heredad fue en medio de la heredad de los hijos de Judá. 2Y tuvieron en su heredad a Beerseba, Seba, Molada, 3Hazar-sual, Bala, Ezem, 4Eltolad, Betul, Horma, 5Siclag, Bet-marcabot, Hazar-susa, 6Bet-lebaot y Saruhén; trece ciudades con sus aldeas; 7Aín, Rimón, Eter y Asán; cuatro ciudades con sus aldeas; 8y todas las aldeas que estaban alrededor de estas ciudades hasta Baalat-beer, que es Ramat del Neguev. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Simeón conforme a sus familias. 9De la suerte de los hijos de Judá fue sacada la heredad de los hijos de Simeón, por cuanto la parte de los hijos de Judá era excesiva para ellos; así que los hijos de Simeón tuvieron su heredad en medio de la de Judá.
10La tercera suerte tocó a los hijos de Zabulón conforme a sus familias; y el territorio de su heredad fue hasta Sarid. 11Y su límite sube hacia el occidente a Marala, y llega hasta Dabeset, y de allí hasta el arroyo que está delante de Jocneam; 12y gira de Sarid hacia el oriente, hacia donde nace el sol, hasta el límite de Quislot-tabor, sale a Daberat, y sube a Jafía. 13Pasando de allí hacia el lado oriental a Gat-hefer y a Ita-cazín, sale a Rimón rodeando a Nea. 14Luego, al norte, el límite gira hacia Hanatón, viniendo a salir al valle de Jefte-el; 15y abarca Catat, Naalal, Simrón, Idala y Belén; doce ciudades con sus aldeas. 16Esta es la heredad de los hijos de Zabulón conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
17La cuarta suerte correspondió a Isacar, a los hijos de Isacar conforme a sus familias. 18Y fue su territorio Jezreel, Quesulot, Sunem, 19Hafaraim, Sihón, Anaharat, 20Rabit, Quisión, Abez, 21Remet, En-ganim, En-hada y Bet-pases. 22Y llega este límite hasta Tabor, Sahazima y Bet-semes, y termina en el Jordán; dieciséis ciudades con sus aldeas. 23Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Isacar conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
24La quinta suerte correspondió a la tribu de los hijos de Aser conforme a sus familias. 25Y su territorio abarcó Helcat, Halí, Betén, Acsaf, 26Alamelec, Amad y Miseal; y llega hasta Carmelo al occidente, y a Sihorlibnat. 27Después da vuelta hacia el oriente a Bet-dagón y llega a Zabulón, al valle de Jefte-el al norte, a Bet-emec y a Neiel, y sale a Cabul al norte. 28Y abarca a Hebrón, Rehob, Hamón y Caná, hasta la gran Sidón. 29De allí este límite tuerce hacia Ramá, y hasta la ciudad fortificada de Tiro, y gira hacia Hosa, y sale al mar desde el territorio de Aczib. 30Abarca también Uma, Afec y Rehob; veintidós ciudades con sus aldeas. 31Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Aser conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
32La sexta suerte correspondió a los hijos de Neftalí conforme a sus familias. 33Y abarcó su territorio desde Helef, Alón-saananim, Adami-neceb y Jabneel, hasta Lacum, y sale al Jordán. 34Y giraba el límite hacia el occidente a Aznot-tabor, y de allí pasaba a Hucoc, y llegaba hasta Zabulón al sur, y al occidente confinaba con Aser, y con Judá por el Jordán hacia donde nace el sol. 35Y las ciudades fortificadas son Sidim, Zer, Hamat, Racat, Cineret, 36Adama, Ramá, Hazor, 37Cedes, Edrei, En-hazor, 38Irón, Migdal-el, Horem, Bet-anat y Bet-semes; diecinueve ciudades con sus aldeas. 39Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Neftalí conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
40La séptima suerte correspondió a la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias. 41Y fue el territorio de su heredad, Zora, Estaol, Ir-semes, 42Saalabín, Ajalón, Jetla, 43Elón, Timnat, Ecrón, 44Elteque, Gibetón, Baalat, 45Jehúd, Bene-berac, Gat-rimón, 46Mejarcón y Racón, con el territorio que está delante de Jope. 47Y les faltó territorio a los hijos de Dan; y subieron los hijos de Dan y combatieron a Lesem, y tomándola la hirieron a filo de espada, y tomaron posesión de ella y habitaron en ella; y llamaron a Lesem, Dan, del nombre de Dan su padre. 48Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
49Y después que acabaron de repartir la tierra en heredad por sus territorios, dieron los hijos de Israel heredad a Josué hijo de Nun en medio de ellos; 50según la palabra de Jehová, le dieron la ciudad que él pidió, Timnat-sera, en el monte de Efraín; y él reedificó la ciudad y habitó en ella.
51Estas son las heredades que el sacerdote Eleazar, y Josué hijo de Nun, y los cabezas de los padres, entregaron por suerte en posesión a las tribus de los hijos de Israel en Silo, delante de Jehová, a la entrada del tabernáculo de reunión; y acabaron de repartir la tierra.
Josué señala ciudades de refugio
20
1Habló Jehová a Josué, diciendo:__ 2Habla a los hijos de Israel y diles: Señalaos las ciudades de refugio, de las cuales yo os hablé por medio de Moisés, 3para que se acoja allí el homicida que matare a alguno por accidente y no a sabiendas; y os servirán de refugio contra el vengador de la sangre. 4Y el que se acogiere a alguna de aquellas ciudades, se presentará a la puerta de la ciudad, y expondrá sus razones en oídos de los ancianos de aquella ciudad; y ellos le recibirán consigo dentro de la ciudad, y le darán lugar para que habite con ellos. 5Si el vengador de la sangre le siguiere, no entregarán en su mano al homicida, por cuanto hirió a su prójimo por accidente, y no tuvo con él ninguna enemistad antes. 6Y quedará en aquella ciudad hasta que comparezca en juicio delante de la congregación, y hasta la muerte del que fuere sumo sacerdote en aquel tiempo; entonces el homicida podrá volver a su ciudad y a su casa y a la ciudad de donde huyó.
7Entonces señalaron a Cedes en Galilea, en el monte de Neftalí, Siquem en el monte de Efraín, y Quiriat-arba (que es Hebrón) en el monte de Judá. 8Y al otro lado del Jordán al oriente de Jericó, señalaron a Beser en el desierto, en la llanura de la tribu de Rubén, Ramot en Galaad de la tribu de Gad, y Golán en Basán de la tribu de Manasés. 9Estas fueron las ciudades señaladas para todos los hijos de Israel, y para el extranjero que morase entre ellos, para que se acogiese a ellas cualquiera que hiriese a alguno por accidente, a fin de que no muriese por mano del vengador de la sangre, hasta que compareciese delante de la congregación. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 27 DE Marzo. Lucas 5: 17 - 39.
Jesús sana a un paralítico
(Mt. 9.1–8; Mr. 2.1–12)
17Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar. 18Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. 19Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús. 20Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. 21Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? 22Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones? 23¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? 24Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. 25Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios. 26Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas.
Llamamiento de Leví
(Mt. 9.9–13; Mr. 2.13–17)
27Después de estas cosas salió, y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. 28Y dejándolo todo, se levantó y le siguió.
29Y Leví le hizo gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos. 30Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? 31Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. 32No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.
La pregunta sobre el ayuno
(Mt. 9.14–17; Mr. 2.18–22)
33Entonces ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben? 34Él les dijo: ¿Podéis acaso hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos? 35Mas vendrán días cuando el esposo les será quitado; entonces, en aquellos días ayunarán. 36Les dijo también una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. 37Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. 38Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan. 39Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor. Amen. Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 27 DE Marzo. Josué 19, 20
Capítulo 19
19.47,48 La tribu de Dan halló muy difícil conquistar algunas partes de la tierra, así que escogieron emigrar a Lesem, ya que entendían que allí la victoria sería más fácil. Cualquiera puede confiar en Dios cuando las cosas parecen fáciles. Es cuando todo parece imposible que viene la prueba de nuestra fe y valor. Confíe en que Dios es lo suficientemente grande para enfrentar las situaciones más difíciles de su vida.
19.49 Había varias buenas razones para establecer estas fronteras bien definidas en vez de convertir la tierra prometida en una sola nación sin divisiones: (1) Las fronteras daban a cada tribu la posesión de una región, fomentando lealtad y unidad que fortalecerían a cada tribu. (2) Las fronteras delineaban zonas de responsabilidad y privilegio que ayudarían a cada tribu a desarrollarse y madurar. (3) Las fronteras reducían los conflictos que podían haber surgido si todo el mundo hubiera querido vivir en las regiones más deseables. (4) Las fronteras cumplieron la promesa dada mucho tiempo atrás (desde la época de Jacob) de lo que heredaría cada tribu (Génesis 48.21, 22).
Capítulo 20
20.6 Una nueva nación, ubicada en un nuevo territorio, necesitaba un nuevo gobierno. Muchos años atrás Dios le había dicho a Moisés cómo debía funcionar este gobierno. Una de las cosas que Dios quería que hicieran al entrar a la tierra prometida era designar ciertas ciudades como «ciudades de refugio». Estas debían estar esparcidas en todo el territorio. Su propósito era prevenir la injusticia, sobre todo en los casos de venganza. Por ejemplo, si una persona accidentalmente mataba a otra persona, podía huir a la ciudad de refugio en donde estaría segura hasta que pudiera tener un justo juicio. Los levitas estaban a cargo de las ciudades de refugio. Debían asegurar el cumplimiento de los principios de Dios de justicia e imparcialidad. (Para más información sobre las ciudades de refugio,
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 27 DE Marzo. Lucas 5: 17 - 39.
5.17 Los líderes religiosos pasaron mucho tiempo en definiciones y discusiones acerca del vasto sistema de la tradición religiosa acumulada por más de cuatrocientos años desde el regreso de los judíos del exilio. Es más, les preocupaban tanto estas tradiciones hechas por el hombre, que perdían de vista las Escrituras. Ahora estos líderes se sentían amenazados porque Jesús desafió su sinceridad y la gente que lo seguía.
5.18,19 En los tiempos bíblicos las casas se construían de piedra, con techos planos de barro mezclado con paja. Escaleras exteriores conducían al techo. Estos hombres llevaron a su amigo por las escaleras al techo para luego sacar el barro y la paja mezclados a fin de bajarlo hasta donde estaba Jesús.
5.18-20 No fue la fe del hombre enfermo lo que impresionó a Jesús, sino la fe de sus amigos. Jesús respondió a la fe de ellos y sanó al hombre. Para bien o para mal, nuestra fe influye en otros. No podemos hacer de otra persona un cristiano, pero sí podemos hacer mucho con palabras, acciones y amor, a fin de darle la oportunidad de decidir. Busque situaciones que motiven a sus amigos a vivir la vida cristiana.
5.21 Cuando Jesús le dijo al paralítico que sus pecados eran perdonados, los líderes judíos lo acusaron de blasfemia, al decir ser Dios o hacer cosas que solo Él puede hacer. En la Ley judía la blasfemia se castigaba con la muerte (Levítico 24.16). Al señalar como blasfemia el derecho de Jesús de perdonar pecados, los líderes religiosos no entendieron que Él es Dios y que tiene poder para sanar el cuerpo y el alma. El perdón de pecados fue una señal de la llegada de la etapa mesiánica (Isaías 40.2; Joel 2.32; Miqueas 7.18, 19; Zacarías 13.1).
5.27 Si desea más información acerca de Leví (Mateo), discípulo y escritor del Evangelio de Mateo, véase su perfil en Mateo 9.
5.28,29 Leví respondió como Jesús quiere que lo hagan todos sus discípulos; siguió a su Señor de inmediato e invitó a sus amigos a que hicieran lo mismo. Leví dejó el negocio de cobrador de impuestos que era lucrativo, pero quizás deshonesto, para seguir a Jesús. Luego organizó una recepción para sus colegas y otros notorios «pecadores» para que tuvieran la oportunidad de entrevistarse con Jesús. Leví, que dejó tras sí una fortuna material a fin de ganar una espiritual, estaba orgulloso de asociarse con Jesús.
5.30-32 Los fariseos cubrieron su pecado con respetabilidad. Se presentaban en público con apariencia de buenos, al hacer buenas acciones y señalar los pecados de otros. Jesús decidió invertir su tiempo, no con estos líderes religiosos justos, según ellos, sino con gente consciente de su pecado y que no era lo bastante buena para Dios. Para llegar a Dios, usted debe arrepentirse; y para hacerlo, debe reconocer su pecado.
5.35 Jesús sabía que su muerte se acercaba. Después de ello, el ayuno era apropiado. A pesar de que Él era totalmente humano, sabía que era Dios y cuál era su misión: morir por los pecados del mundo.
5.36-39 Los «odres» eran pieles de cabra que se unían en sus bordes para formar bolsas herméticas. El vino nuevo crece con el tiempo y era necesario ponerlo en un odre nuevo, en uno flexible. Una piel usada, más rígida, podría reventar y desparramarse el vino. Como los odres viejos, los fariseos se mostraron endurecidos para aceptar a Jesús, quien no se ajustaba a sus tradiciones ni reglas. El cristianismo demanda nuevos enfoques, tradiciones, estructuras. Nuestros programas de iglesia y ministerios no deben estructurarse tanto que no den lugar al toque fresco del Espíritu Santo, a un nuevo método o a una nueva idea. Nosotros, también, debemos tener cuidado que nuestros corazones no se cierren y nos impidan aceptar la renovación que Cristo trae consigo. Necesitamos mantener nuestros corazones sumisos a fin de aceptar el mensaje de Jesús que cambia vidas. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.

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