LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 20 DE Marzo. Josué 1, 2, 3
JOSUÉ
Preparativos para la conquista
1
1Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: 2Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. 3Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. 4Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. 5Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. 6Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. 7Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. 8Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. 9Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
10Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo: 11Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión.
12También habló Josué a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manasés, diciendo: 13Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Jehová, os mandó diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra. 14Vuestras mujeres, vuestros niños y vuestros ganados quedarán en la tierra que Moisés os ha dado a este lado del Jordán; mas vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaréis armados delante de vuestros hermanos, y les ayudaréis, 15hasta tanto que Jehová haya dado reposo a vuestros hermanos como a vosotros, y que ellos también posean la tierra que Jehová vuestro Dios les da; y después volveréis vosotros a la tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Jehová os ha dado, a este lado del Jordán hacia donde nace el sol; y entraréis en posesión de ella. 16Entonces respondieron a Josué, diciendo: Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos mandes. 17De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés. 18Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas valiente.
Josué envía espías a Jericó
2
1Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí. 2Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra. 3Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra. 4Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran. 5Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis. 6Mas ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado. 7Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados; y la puerta fue cerrada después que salieron los perseguidores.
8Antes que ellos se durmiesen, ella subió al terrado, y les dijo: 9Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros. 10Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido. 11Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. 12Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal segura; 13y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas, y a todo lo que es suyo; y que libraréis nuestras vidas de la muerte. 14Ellos le respondieron: Nuestra vida responderá por la vuestra, si no denunciareis este asunto nuestro; y cuando Jehová nos haya dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad.
15Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana; porque su casa estaba en el muro de la ciudad, y ella vivía en el muro. 16Y les dijo: Marchaos al monte, para que los que fueron tras vosotros no os encuentren; y estad escondidos allí tres días, hasta que los que os siguen hayan vuelto; y después os iréis por vuestro camino. 17Y ellos le dijeron: Nosotros quedaremos libres de este juramento con que nos has juramentado. 18He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos descolgaste; y reunirás en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre. 19Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su sangre será sobre su cabeza, y nosotros sin culpa. Mas cualquiera que se estuviere en casa contigo, su sangre será sobre nuestra cabeza, si mano le tocare. 20Y si tú denunciares este nuestro asunto, nosotros quedaremos libres de este tu juramento con que nos has juramentado. 21Ella respondió: Sea así como habéis dicho. Luego los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón de grana a la ventana.
22Y caminando ellos, llegaron al monte y estuvieron allí tres días, hasta que volvieron los que los perseguían; y los que los persiguieron buscaron por todo el camino, pero no los hallaron. 23Entonces volvieron los dos hombres; descendieron del monte, y pasaron, y vinieron a Josué hijo de Nun, y le contaron todas las cosas que les habían acontecido. 24Y dijeron a Josué: Jehová ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los moradores del país desmayan delante de nosotros.
El paso del Jordán
3
1Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y reposaron allí antes de pasarlo. 2Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento, 3y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella, 4a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino. Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella. 5Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros. 6Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo.
7Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo. 8Tú, pues, mandarás a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: Cuando hayáis entrado hasta el borde del agua del Jordán, pararéis en el Jordán. 9Y Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos, y escuchad las palabras de Jehová vuestro Dios. 10Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo. 11He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán. 12Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu. 13Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón.
14Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto, 15cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega), 16las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó. 17Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 20 DE Marzo. Lucas 1: 57 – 80
Nacimiento de Juan el Bautista
57Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo. 58Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella. 59Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías; 60pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan. 61Le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre. 62Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería llamar. 63Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. 64Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios. 65Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas. 66Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.
Profecía de Zacarías
67Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:
68 Bendito el Señor Dios de Israel,
Que ha visitado y redimido a su pueblo,
69 Y nos levantó un poderoso Salvador
En la casa de David su siervo,
70 Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio;
71 Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72 Para hacer misericordia con nuestros padres,
Y acordarse de su santo pacto;
73 Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre,
Que nos había de conceder
74 Que, librados de nuestros enemigos,
Sin temor le serviríamos
75 En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.
76 Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado;
Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos;
77 Para dar conocimiento de salvación a su pueblo,
Para perdón de sus pecados,
78 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
Con que nos visitó desde lo alto la aurora,
79 Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte;
Para encaminar nuestros pies por camino de paz.
80Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel. Amen. Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 20 DE Marzo. Josué 1, 2, 3
JOSUE
Capítulo 1
1.1 Al comenzar el libro de Josué, los israelitas se encuentran acampados a la orilla oriental del Jordán, a la misma entrada de la tierra prometida y ya habían completado el período de duelo por Moisés, que acababa de morir (Deuteronomio 34.7, 8). Treinta y nueve años antes (después de pasar un año en el monte Sinaí recibiendo la ley de Dios), los israelitas tuvieron una oportunidad de entrar a la tierra prometida, pero no confiaron en que Dios les daría la victoria. Por lo tanto, Dios no les permitió entrar a la tierra, sino que los hizo vagar por el desierto hasta que muriera aquella generación desobediente.
Durante su peregrinación en el desierto, los israelitas obedecieron las leyes de Dios. Además enseñaron a la nueva generación a obedecer las leyes de Dios, a fin de que pudieran entrar en la tierra prometida (Canaán). A medida que los hijos crecían, con frecuencia les recordaban que la fe y la obediencia a Dios traían victoria, mientras que la incredulidad y la desobediencia producían tragedia. Cuando el último de la generación mayor y los de la nueva generación fueron adultos, los israelitas se prepararon para pasar el río y poseer la tierra prometida, anhelada por tanto tiempo.
1.1–5 Josué fue el sucesor de Moisés como líder de Israel. ¿Cuáles fueron sus cualidades para convertirse en líder de la nación? (1) Dios lo nombró (Números 27.18–23). (2) Era uno de los únicos dos testigos oculares de las plagas de Egipto y el éxodo que quedaban con vida. (3) Había sido ayudante de Moisés por cuarenta años. (4) De los doce espías, sólo él y Caleb demostraron una confianza plena en que Dios les ayudaría a conquistar la tierra.
1.2 Como Josué había ayudado a Moisés muchos años, estaba bien preparado para ser líder de la nación. Los cambios de líderes son comunes en muchas organizaciones. En esos casos, es esencial una transición fluida para establecer una nueva administración. Esto no sucede a menos que los nuevos líderes sean bien entrenados. Si usted ocupa actualmente una posición de líder, comience a preparar a otra persona para tomar su lugar. Así, cuando usted se vaya o reciba una promoción, las operaciones podrán seguir normalmente. Si usted desea ser líder, aprenda de otros líderes para estar preparado para dirigir cuando llegue la oportunidad.
1.5 El nuevo trabajo de Josué consistió en llevar a más de dos millones de personas a una nueva tierra extraña y conquistarla. ¡Qué gran reto, aun para un hombre del calibre de Josué! Cada trabajo nuevo es un reto. Sin Dios puede causar temor. Con Dios puede ser una gran aventura. Así como Dios estuvo con Josué, Él está con nosotros cuando enfrentamos nuevos retos. Quizás no vamos a conquistar naciones, pero todos los días encontramos situaciones complejas, personas difíciles y tentaciones. Sin embargo, Dios promete que nunca nos abandonará ni dejará de ayudarnos, no importa cómo nos sintamos. Si pedimos la dirección de Dios como lo hizo Josué, también podemos ganar muchas de las batallas de la vida.
1.6–8 Muchas personas piensan que la prosperidad y el éxito provienen de tener poder, contactos personales y un inexorable deseo de avanzar. Pero la estrategia para el éxito que Dios le enseñó a Josué contradice tales criterios. Le dijo a Josué que para prosperar debía (1) ser fuerte y valiente porque la tarea que le esperaba no era fácil, (2) obedecer la ley de Dios, (3) constantemente leer y estudiar el libro de la ley: la Palabra de Dios. Para tener éxito, siga los consejos que Dios le dio a Josué. Es posible que no triunfe según las normas del mundo, pero triunfará a los ojos de Dios, y la opinión del Señor dura para siempre.
1.12-15 Durante el año anterior, las tribus de Rubén y Gad y la media tribu de Manasés le habían pedido a Moisés que los dejara poblar una región al este de la tierra prometida. La región tenía excelentes tierras para pastorear sus grandes ganados. Moisés accedió a darles las tierras con una condición: que ayudaran a las demás tribus a entrar en la tierra prometida y conquistarla. Sólo después de que la tierra fuera conquistada podrían regresar a sus hogares. Había llegado el momento de que estas tres tribus cumplieran lo que habían acordado.
1.13 Dios le estaba dando descanso al pueblo. Esto era buenas noticias para este pueblo que había estado en movimiento toda su vida. A las personas que no poseían tierra se les daría una porción, para que pudieran establecerse y tener «reposo».
1.16 Si todos hubieran tratado de conquistar la tierra prometida a su propia manera, hubiera resultado todo un caos. Para poder completar la tarea enorme de conquistar la tierra, tuvieron que estar de acuerdo con el plan del líder y estar dispuestos a apoyarlo y obedecerlo. Si vamos a completar las tareas que Dios nos ha encomendado, tenemos que estar plenamente de acuerdo con su plan, prometer obedecerlo y convertir sus principios en acción. Estar de acuerdo con el plan de Dios significa conocerlo (según las Escrituras) y ponerlo en acción en nuestra vida diaria.
1.18 Cuando Dios comisionó a Josué, le dijo tres veces que fuera fuerte y valiente (véase 1.6, 7, 9). Aquí, Josué recibió la misma clase de aliento por medio del pueblo. Aparentemente tomó el mensaje de Dios en serio, y encontró en su relación con Dios la fortaleza y valentía que necesitaba. La próxima vez que tenga miedo de hacer lo que es correcto, recuerde que en Dios hallará fortaleza y valentía a su disposición.
Capítulo 2
2.1 ¿Por qué Josué envió espías? Hasta donde él sabía, estarían atacando una ciudad altamente fortificada utilizando tácticas de guerra convencionales. Necesitaba información estratégica acerca de la ciudad para la batalla que se avecinaba. Pero también sabía que esto podría originar críticas por parte de los demás líderes. La última vez que se enviaron espías, el informe que presentaron al volver causó tremendos problemas (véase Números 13.1–14.4). Por un lado no quería avanzar sin información, y por otro, no deseaba causarle al pueblo tropiezo ni dudas acerca de su sabiduría y capacidad para dirigir la nación.
2.1 ¿Por qué se quedaron los espías en la casa de Rahab la prostituta? (1) Era un buen lugar para recopilar información sin despertar sospechas. (2) La casa de Rahab tenía un lugar ideal para un escape rápido, porque estaba construida en el mismo muro de la ciudad (2.15). (3) Dios dirigió a los espías a la casa de Rahab porque sabía que su corazón estaba abierto hacia Él y que sería un instrumento útil para la victoria sobre Jericó. Dios muchas veces utiliza a personas con una fe sencilla para lograr sus grandes propósitos, no importa qué clase de pasado hayan tenido ni cuán insignificante parezcan. Rahab no permitió que su pasado le impidiera desarrollar el nuevo papel que Dios tenía para ella.
2.4, 5 ¿Era justificable que Rahab mintiera para salvar la vida de los espías? A pesar de que la Biblia no habla de manera negativa acerca de su mentira, dice claramente que la mentira es pecado. Hebreos 11.31, sin embargo, habla de la fe que tuvo Rahab en Dios. No se menciona su mentira. Se han ofrecido varias explicaciones: (1) Dios perdonó la mentira de Rahab a causa de su fe. (2) Rahab simplemente estaba engañando al enemigo, una costumbre normal y aceptable en tiempos de guerra. (3) Ya que Rahab no era judía, no se podía esperar que guardara los principios morales de la Ley de Dios. (4) Rahab violó un principio menor (decir la verdad) para mantener un principio mayor (proteger al pueblo de Dios).
Pudo haberse encontrado otra manera de salvar la vida de los espías israelitas. Pero bajo la presión del momento, Rahab tuvo que escoger. La mayoría de nosotros nos veremos frente a dilemas en un momento u otro. Podemos sentir que no hay ninguna solución perfecta a nuestro problema. Afortunadamente, Dios no exige que nuestro juicio sea perfecto siempre. Simplemente nos pide que confiemos en Él y que hagamos lo mejor que podamos. Rahab lo hizo así y recibió elogios por su fe.
2.6 El lino lo cosechaban en los campos y lo apilaban sobre los techos para que se secara. Luego lo hilaban y utilizaban para hacer telas. El lino llega a tener una altura de aproximadamente un metro. Apilado en la azotea, constituyó un escondite excelente para los espías.
2.8-13 Muchos supondrían que Rahab —pagana, cananea y prostituta— nunca se interesaría en Dios. Sin embargo, Rahab estuvo dispuesta a arriesgar todo lo que tenía por un Dios que apenas conocía. No debemos juzgar el posible interés en Dios de una persona en base a sus antecedentes, estilo de vida o apariencia. No debemos dejar que nada impida que hablemos a otros del Dios en que creemos.
2.11 Rahab reconoció algo que muchos de los israelitas no habían reconocido: ¡que el Dios del cielo no es un dios cualquiera! Él es todopoderoso. El pueblo de Jericó estaba atemorizado porque había tenido noticias del poder extraordinario de Dios al derrotar ejércitos al otro lado del Jordán. Hoy podemos adorar a ese mismo Dios poderoso que hace milagros. Dios posee poder suficiente para derrotar a ejércitos poderosos y malvados, como lo hizo en Jericó. También tiene poder suficiente para salvarnos de una muerte segura, como lo hizo con Rahab.
2.15 En los tiempos de Josué acostumbraban construir casas en los muros de una ciudad. Muchas ciudades tenían dos muros con una separación en medio de unos 4 a 5 metros. Las casas eran construidas sobre troncos de madera colocados a través de las partes superiores de los dos muros. Es posible que Rahab viviera en una casa de este tipo, con una ventana que miraba al otro lado del muro.
Capítulo 3
3.2–4 El arca del pacto era el tesoro más sagrado de Israel. Era símbolo de la presencia y el poder de Dios. El arca era una caja rectangular dorada, con dos querubines (ángeles) frente a frente sobre la tapa. Dentro del arca estaban las tablas de los Diez Mandamientos que Moisés había recibido de Dios, un recipiente con maná (el pan que Dios envió milagrosamente desde el cielo durante el peregrinaje en el desierto), y la vara de Aarón (símbolo de autoridad del sumo sacerdote). De acuerdo con la ley de Dios, sólo los levitas podían transportar el arca. El arca fue construida al mismo tiempo que el tabernáculo (Éxodo 37.1–9) y colocado en el Lugar Santísimo del santuario.
3.5 Antes de entrar a la tierra prometida, los israelitas debían santificarse, hacer una ceremonia de purificación. Esto se hacía muchas veces antes de hacer un sacrificio o, como en este caso, antes de presenciar un gran acto de Dios. La ley de Dios declaraba que muchas cosas podían hacer que una persona se volviera inmunda: ingerir ciertos alimentos (Levítico 11), el parto (Levítico 12), la enfermedad (Levítico 13, 14), tocar un cadáver (Números 19.11–22). Dios se valió de estas diferentes señales externas de inmundicia para ilustrar la inmundicia interna del hombre como resultado del pecado. La ceremonia de purificación ilustraba la importancia de acercarnos a Dios con un corazón puro. Como los israelitas, al acercarnos a Dios debemos resolver el problema del pecado en nuestra vida.
3.9 Poco antes de pasar a la tierra prometida, Josué reunió a la gente para oír las palabras del Señor. La gente estaba muy emocionada. Sin duda querían entrar de inmediato, pero Josué les obligó a detenerse y escuchar. Vivimos en una época de mucha agitación donde todo el mundo corre simplemente para mantenerse al día. Es fácil estar tan absortos en nuestro trabajo, que nos creamos demasiado ocupados para lo que Dios dice que es lo más importante: sacar tiempo para oírlo a Él. Antes de planear sus actividades del día, concéntrese en lo que Dios quiere de todas ellas. Saber lo que Dios dice antes de comenzar apresuradamente el día podría ayudarle a evitar errores tontos.
3.10 ¿Por qué ayudó Dios a los israelitas a arrojar a aquellas naciones de su tierra natal? Dios había castigado primero a Israel por su desobediencia; ahora le llegaba el turno a las otras naciones. Génesis 15.13–16 dice que los pueblos de Canaán eran malvados y merecían ser castigados por sus múltiples pecados. Israel debía ser instrumento de ese castigo. Más importante todavía, Israel, como nación santa, no podía vivir entre personas malas e idólatras. Hacerlo significaría dar entrada al pecado en sus propias vidas. La única manera de evitar que Israel fuera infectada por las malas religiones era echar de la tierra a los que las practicaban. Israel, sin embargo, no echó fuera a todos como Dios les había mandado. No pasó mucho tiempo antes de que Israel adoptara las prácticas perversas de los cananeos.
3.13,14 Los israelitas estaban ansiosos por entrar en la tierra prometida, conquistar naciones y vivir en paz. Pero primero tenían que cruzar las aguas del Jordán que estaban a punto de desbordarse. Dios les dio instrucciones precisas: primero, los sacerdotes tenían que meterse al agua. ¿Qué si hubieran tenido miedo de dar el primer paso? Muchas veces Dios no proporciona ninguna solución a nuestro problema hasta que confiemos en Él y avancemos con lo que sabemos que debemos hacer. ¿Cuáles son los ríos u obstáculos en su vida? En obediencia a Dios, tome ese primer paso dentro del agua.
3.13–17 Dios dividió las aguas del Mar Rojo para sacarlos de Egipto (Éxodo 14), y después dividió el Jordán para que entraran en Canaán. Estos milagros demostraron a Israel que Dios cumple sus promesas. La presencia de Dios entre su pueblo y su fidelidad hacia ellos hicieron posible que terminaran toda la trayectoria de Egipto a la tierra prometida. Él estaba con ellos al final de su peregrinaje al igual que en el principio.
3.15,16 Los israelitas cruzaron el río Jordán en la primavera, cuando se estaba desbordando. Dios escogió el tiempo en que el río estaba al nivel más alto para demostrar su poder dividiendo las aguas para que toda la nación pudiera pasar en seco. Algunos dicen que Dios utilizó un acontecimiento natural (como un deslizamiento de tierra) para detener las aguas del Jordán. Otros dicen que lo hizo por medio de un acto sobrenatural. En todo caso, Dios demostró su gran poder a través de un milagro en el tiempo y el espacio permitiendo que su pueblo cruzara el río en seco. Este testimonio del poder sobrenatural de Dios sirvió para aumentar la esperanza de los israelitas en Dios y darles una gran reputación con sus enemigos, aunque estos últimos eran más numerosos que ellos.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 20 DE Marzo. Lucas 1: 57 – 80
1.59 La ceremonia de circuncisión era un acontecimiento importante en la familia de un niño judío. Dios lo instituyó cuando comenzó a formar su nación santa (Génesis 17.4–14) y lo reafirmó mediante Moisés (Levítico 12.1–3). Todavía se practica hoy en los hogares judíos. Es un día de alegría cuando amigos y miembros de la familia celebran el advenimiento de un bebé que llega a ser parte del pacto de Dios con Israel.
1.59 La línea familiar y los nombres eran importantes para los judíos. La gente supuso con naturalidad que la criatura quizás no recibiría el nombre de Zacarías, pero al menos uno de la familia. Por eso se sorprendieron de que Elisabet y Zacarías desearan ponerle el nombre de Juan, como el ángel les dijo (véase 1.13).
1.62 Los familiares de Zacarías le hablaron mediante gestos porque al parecer estaba totalmente sordo, así como mudo, y no oyó lo que su esposa le dijo.
1.67-79 Zacarías alabó a Dios con sus primeras palabras después de meses de silencio. En un cántico a menudo llamado el Benedictus según las primeras palabras en la traducción latina del pasaje, Zacarías profetizó la venida de un Salvador que redimiría a su pueblo y predijo que su hijo Juan prepararía el camino del Mesías. Todas las profecías del Antiguo Testamento se concretaban. ¡Con razón Zacarías alabó a Dios! El Mesías vendría a su tiempo y escogieron a Juan para preparar el camino.
1.71 Los judíos esperaban con ansiedad al Mesías, pero pensaban que vendría para salvarlos del poder del Imperio Romano. Aguardaban a un Salvador militar y no a un Mesías de paz que venciera el pecado.
1.72, 73 La promesa de Dios a Abraham fue bendecir a todas las naciones a través de él (véase Génesis 12.3). Esto se cumpliría mediante el Mesías, descendiente de Abraham.
1.76 Zacarías evocó cientos de años de la obra soberana de Dios en la historia, comenzando con Abraham y continuando por la eternidad. Luego, en un contraste tierno, personaliza la historia. Se escogió a su hijo para cumplir un rol especial en el drama de las edades. A pesar de poseer poderes ilimitados, Dios decidió obrar mediante humanos frágiles que empiezan como bebés. No minimice lo que Dios puede hacer a través de quienes confían en Él.
1.80 ¿Por qué Juan vivió en el desierto? Los profetas buscaban la soledad del desierto para mejorar su crecimiento espiritual y enfocar su mensaje en Dios. Al estar en el desierto, Juan mostró su separación de los poderes económicos y políticos de modo que pudo dirigir su mensaje en su contra. También muestra su separación de los líderes religiosos hipócritas de su día. Su mensaje era diferente al de ellos y su vida lo probaba. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.

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