Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 11 DE Marzo. Deuteronomio 14, 15, 16

14

1Hijos sois de Jehová vuestro Dios; no os sajaréis, ni os raparéis a causa de muerto. 2Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la tierra.

 Animales limpios e inmundos

(Lv. 11.1–47)

3Nada abominable comerás. 4Estos son los animales que podréis comer: el buey, la oveja, la cabra, 5el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice, el antílope y el carnero montés. 6Y todo animal de pezuñas, que tiene hendidura de dos uñas, y que rumiare entre los animales, ese podréis comer. 7Pero estos no comeréis, entre los que rumian o entre los que tienen pezuña hendida: camello, liebre y conejo; porque rumian, mas no tienen pezuña hendida, serán inmundos; 8ni cerdo, porque tiene pezuña hendida, mas no rumia; os será inmundo. De la carne de éstos no comeréis, ni tocaréis sus cuerpos muertos.

9De todo lo que está en el agua, de estos podréis comer: todo lo que tiene aleta y escama. 10Mas todo lo que no tiene aleta y escama, no comeréis; inmundo será.

11Toda ave limpia podréis comer. 12Y estas son de las que no podréis comer: el águila, el quebrantahuesos, el azor, 13el gallinazo, el milano según su especie, 14todo cuervo según su especie, 15el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gavilán según sus especies, 16el búho, el ibis, el calamón, 17el pelícano, el buitre, el somormujo, 18la cigüeña, la garza según su especie, la abubilla y el murciélago. 19Todo insecto alado será inmundo; no se comerá. 20Toda ave limpia podréis comer.

21Ninguna cosa mortecina comeréis; al extranjero que está en tus poblaciones la darás, y él podrá comerla; o véndela a un extranjero, porque tú eres pueblo santo a Jehová tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

 La ley del diezmo

22Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. 23Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días. 24Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere, 25entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; 26y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia. 27Y no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo.

28Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. 29Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren.

 El año de remisión

15

1Cada siete años harás remisión. 2Y esta es la manera de la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión de Jehová. 3Del extranjero demandarás el reintegro; pero lo que tu hermano tuviere tuyo, lo perdonará tu mano, 4para que así no haya en medio de ti mendigo; porque Jehová te bendecirá con abundancia en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la tomes en posesión, 5si escuchares fielmente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy. 6Ya que Jehová tu Dios te habrá bendecido, como te ha dicho, prestarás entonces a muchas naciones, mas tú no tomarás prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti no tendrán dominio.

 Préstamos a los pobres

7Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre, 8sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite. 9Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso, diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión, y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por pecado. 10Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo que emprendas. 11Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra.

 Leyes sobre los esclavos

(Ex. 21.1–11)

12Si se vendiere a ti tu hermano hebreo o hebrea, y te hubiere servido seis años, al séptimo le despedirás libre. 13Y cuando lo despidieres libre, no le enviarás con las manos vacías. 14Le abastecerás liberalmente de tus ovejas, de tu era y de tu lagar; le darás de aquello en que Jehová te hubiere bendecido. 15Y te acordarás de que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te rescató; por tanto yo te mando esto hoy. 16Si él te dijere: No te dejaré; porque te ama a ti y a tu casa, y porque le va bien contigo; 17entonces tomarás una lesna, y horadarás su oreja contra la puerta, y será tu siervo para siempre; así también harás a tu criada. 18No te parezca duro cuando le enviares libre, pues por la mitad del costo de un jornalero te sirvió seis años; y Jehová tu Dios te bendecirá en todo cuanto hicieres.

 Consagración de los primogénitos machos

19Consagrarás a Jehová tu Dios todo primogénito macho de tus vacas y de tus ovejas; no te servirás del primogénito de tus vacas, ni trasquilarás el primogénito de tus ovejas. 20Delante de Jehová tu Dios los comerás cada año, tú y tu familia, en el lugar que Jehová escogiere. 21Y si hubiere en él defecto, si fuere ciego, o cojo, o hubiere en él cualquier falta, no lo sacrificarás a Jehová tu Dios. 22En tus poblaciones lo comerás; el inmundo lo mismo que el limpio comerán de él, como de una gacela o de un ciervo. 23Solamente que no comas su sangre; sobre la tierra la derramarás como agua.

 Fiestas anuales

(Ex. 23.14–17; 34.18–24)

16

1Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto, de noche. 2Y sacrificarás la pascua a Jehová tu Dios, de las ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehová escogiere para que habite allí su nombre. 3No comerás con ella pan con levadura; siete días comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción, porque aprisa saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de tu vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto. 4Y no se verá levadura contigo en todo tu territorio por siete días; y de la carne que matares en la tarde del primer día, no quedará hasta la mañana. 5No podrás sacrificar la pascua en cualquiera de las ciudades que Jehová tu Dios te da; 6sino en el lugar que Jehová tu Dios escogiere para que habite allí su nombre, sacrificarás la pascua por la tarde a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto. 7Y la asarás y comerás en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido; y por la mañana regresarás y volverás a tu habitación. 8Seis días comerás pan sin levadura, y el séptimo día será fiesta solemne a Jehová tu Dios; no trabajarás en él.

9Siete semanas contarás; desde que comenzare a meterse la hoz en las mieses comenzarás a contar las siete semanas. 10Y harás la fiesta solemne de las semanas a Jehová tu Dios; de la abundancia voluntaria de tu mano será lo que dieres, según Jehová tu Dios te hubiere bendecido. 11Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habitare en tus ciudades, y el extranjero, el huérfano y la viuda que estuvieren en medio de ti, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner allí su nombre. 12Y acuérdate de que fuiste siervo en Egipto; por tanto, guardarás y cumplirás estos estatutos.

13La fiesta solemne de los tabernáculos harás por siete días, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu lagar. 14Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones. 15Siete días celebrarás fiesta solemne a Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque te habrá bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre.

16Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías; 17cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado.

 Administración de la justicia

18Jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio. 19No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. 20La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da.

21No plantarás ningún árbol para Asera cerca del altar de Jehová tu Dios, que tú te habrás hecho, 22ni te levantarás estatua, lo cual aborrece Jehová tu Dios. Amen. Rv.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 11 DE Marzo.. Marcos 13: 24 – 37

La venida del Hijo del Hombre

(Mt. 24.29–35, 42–44; Lc. 21.25–36)

24Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, 25y las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas. 26Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria. 27Y entonces enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.

28De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 29Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. 30De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 31El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

32Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. 33Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. 34Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase. 35Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; 36para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. 37Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad. Amen. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 11 DE Marzo. Deuteronomio 14, 15, 16

Capítulo 14

14.1 Las acciones descritas aquí se refieren a un culto a los muertos. Hoy día, muchas otras religiones cuentan con algún tipo de servicio a los muertos. Pero el cristianismo y el judaísmo se diferencian mucho de otras religiones porque se centran en el servicio a Dios en esta vida. No permita que el interés o la preocupación por los muertos lo distraiga de las tareas que tiene Dios para usted mientras aún está con vida.

14.3–21 ¿Por qué se le prohibió a Israel comer ciertos alimentos? Existen varias razones: (1) los animales depredadores comen la sangre de otros animales y los que se alimentan de carroña comen animales muertos. Dado que el pueblo no podía comer sangre o animales que encontrara muertos, tampoco podía comer animales que hicieran estas cosas. (2) En la cultura israelita, a algunos animales se les asociaba con algo negativo, como sucede igualmente hoy con los murciélagos, las víboras y las arañas. Algunos pueden haber sido usados en prácticas religiosas paganas (Isaías 66.17). Para los israelitas, los animales impuros representaban el pecado o hábitos insalubres. (3) Quizá se hayan establecido algunas restricciones sólo para recordarles a los israelitas que ellos eran un pueblo diferente y separado, comprometido con Dios. A pesar de que ya no tenemos que seguir esas leyes acerca de la comida (Hechos 10.9–16), podemos seguir aprendiendo de ellas la lección de que la santidad debe llevarse en todas las partes de la vida. No podemos circunscribir la santidad sólo a la parte espiritual de nuestra vida, sino que debemos además ser santos en la parte práctica de la vida diaria. Las prácticas de salud, las finanzas, el aprovechamiento del tiempo libre, todo nos proporciona la oportunidad de llevar una vida santa en la vida cotidiana.

14.21 La prohibición de cocer el cabrito en la leche de su madre posiblemente haya sido porque tal práctica reflejaba un rito cananeo de fertilidad. O quizás sencillamente porque los israelitas no debían tomar lo que tenía como fin promover vida y usarlo para matar o destruir vida. Este mandamiento se da también en Éxodo 23.19.

14.22, 23 La Biblia aclara perfectamente el propósito del diezmo: poner a Dios en primer lugar en nuestras vidas. Debemos dar a Dios lo primero y lo mejor de lo que ganemos. Por ejemplo, lo primero que hacemos con nuestro dinero revela lo que más valoramos. Darle inmediatamente a Dios la primera parte de nuestra paga centra nuestra atención en Él. Además nos recuerda que todo lo que poseemos le pertenece a Él. El hábito de diezmar con regularidad puede mantener a Dios en primer lugar en nuestra lista de prioridades y nos da una perspectiva adecuada en todo lo demás que tenemos.

14.28, 29 La Biblia sustenta un sistema organizado para ayudar a los pobres. Dios dijo a su pueblo que usara su diezmo cada tercer año para los desvalidos, hambrientos o pobres. Estas normas tenían el propósito de prevenir que la ciudad se hundiera en una pobreza y opresión abrumadoras. Era responsabilidad de todos cuidar de los menos afortunados. Las familias debían ayudar a otros miembros de la familia y los pueblos debían ayudar a los miembros de su comunidad. Las leyes nacionales protegían los derechos de los pobres, pero ayudar al pobre también era una parte activa de la vida religiosa. Dios espera que los creyentes ayuden a los necesitados y debemos usar lo que Dios nos ha dado para ayudar a aquellos menos afortunados. Mire más allá de su ofrenda regular y piense en varias formas en las que usted puede auxiliar a los necesitados. Esto le ayudará a mostrar su respeto a Dios como Creador de todas las personas, manifestar la bondad de Dios con los demás y llevarlos a Él. Es una manera práctica y esencial para hacer que la fe trabaje en nuestra vida diaria.

Capítulo 15

15.7-11 Dios mandó a los israelitas que ayudaran a los pobres que había entre ellos cuando llegaran a la tierra prometida. Esta era una parte importante de la toma de posesión de la tierra. Muchas personas han llegado a la conclusión de que la gente es pobre por su propia culpa. Esta clase de razonamiento hace que fácilmente cerremos nuestros corazones y manos hacia ellos. Pero no debemos inventar razones para no ayudar al pobre. Debemos responder a sus necesidades sin importar qué o quién fue responsable de su condición. ¿Quiénes son los pobres de su comunidad? ¿Cómo puede su iglesia ayudarlos? Si su iglesia no tiene un programa para identificar a los pobres y ayudarlos a satisfacer sus necesidades ¿por qué no colabora en la implementación de uno? ¿Cómo puede ayudar a alguien en necesidad?

15.12-15 Los israelitas debían liberar a los esclavos después de seis años, mandarlos con suficiente comida para que así estuvieran bien provistos hasta que sus necesidades pudieran satisfacerse por otros medios. Este acto humanitario reconoce que Dios creó a cada persona con valor y dignidad. Además recordaba a los israelitas que ellos, también, habían sido alguna vez esclavos en Egipto y que su libertad actual era un regalo de Dios. Actualmente no tenemos esclavos, pero las instrucciones de Dios aún son aplicables a nosotros: debemos asegurarnos de tratar a nuestros empleados con respeto y justicia económica.

Capítulo 16

16.16, 17 Todo hombre tenía que viajar tres veces al año al santuario ubicado en la ciudad designada como la capital religiosa de Israel. En estas fiestas, se exhortaba a que cada participante diera lo que pudiera en proporción a lo que Dios le había dado. Dios no pretende que le demos más de lo que podemos, pero seremos bendecidos al dar con alegría. Para algunos de nosotros, el diez por ciento puede ser una carga. Para muchos de nosotros, es demasiado poco. Vea lo que tiene y luego dé en la proporción en la que le ha sido dado.

16.18-20 Estos versículos anticipaban un gran problema que los israelitas enfrentarían al llegar a la tierra prometida. Si bien tenían a Josué como su líder nacional, no pudieron terminar de elegir otros líderes espirituales que guiaran a las tribus, los distritos y las ciudades con justicia y sabiduría divinas. Debido a que no designaron jueces sabios y administradores santos, la rebelión y la injusticia infestaron sus comunidades. Es responsabilidad seria designar o escoger cuidadosamente funcionarios que sean sabios y justos. En su esfera de influencia (casa, iglesia, escuela, trabajo) ¿está garantizando de que prevalezcan la justicia y la santidad? Como Israel lo llegaría a descubrir, si fracasamos en escoger líderes que sustenten la justicia, la nación puede verse en serias dificultades.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 11 DE Marzo. Marcos 13: 24 – 37

13.31 En los días de Jesús el mundo parecía muy estable y seguro. Daba la sensación de estabilidad. En la actualidad, muchos temen la destrucción nuclear. Jesús nos dice, sin embargo, que si bien podemos estar seguros que la tierra pasará, la verdad de sus palabras jamás se cambiará ni abolirá. Dios y su Palabra proveen la única estabilidad en este mundo inestable. ¡Cuán miopes somos al gastar tanto de nuestro tiempo aprendiendo cosas de este mundo temporal y acumulando sus posesiones, mientras descuidamos la Biblia y sus verdades eternas!

13.32 Cuando Jesús dijo que ni siquiera Él conocía el tiempo del fin, afirmaba su humanidad. Por supuesto, Dios el Padre conoce los tiempos y Jesús y el Padre son uno; pero cuando Jesús tomó forma de hombre, voluntariamente desistió del uso ilimitado de sus atributos divinos.
El énfasis de este versículo no está en que Jesús perdió la capacidad de conocer los acontecimientos, sino en el hecho que nadie los conoce. Es un secreto de Dios el Padre. Cristo vendrá cuando Él quiera. Nadie puede predecir por las Escrituras ni la ciencia el día exacto cuando Cristo volverá. La enseñanza de Jesús es que se necesita preparación, no cálculo.

13.33,34 Una boda, el nacimiento de un bebé, alcanzar una carrera, dar conferencias, comprar una casa, requieren meses de planeamiento. ¿Le da usted la misma importancia a la preparación para la venida de Cristo? Este es el acontecimiento más importante en nuestras vidas. Sus resultados serán eternos. No debemos seguir posponiendo esta preparación porque no sabemos cuándo ocurrirá. La única forma de prepararnos es estudiando la Palabra de Dios y viviendo cada día según sus instrucciones. Solo así estaremos preparados.

13.35–37 Todo el capítulo trece de Marcos nos dice cómo vivir mientras esperamos la venida de Cristo: (1) No nos dejemos confundir por declaraciones confusas ni interpretaciones vanas de lo que ocurrirá (13.5, 6). (2) No debemos temer hablar a otros de Cristo, no debe importarnos lo que puedan decirnos ni hacernos (13.9–11). (3) Debemos soportar por fe y no sorprendernos de las persecuciones (13.13). (4) Debemos estar moralmente alertas y obedientes a los mandamientos para vivir fundados en la Palabra de Dios. Este capítulo no se escribió para promover discusiones, sino para estimularnos a vivir de una manera recta para Dios en un mundo donde Él casi no se tiene en cuenta. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.


No hay comentarios:

Publicar un comentario