LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 29 DE Marzo. Josué 23, 24
Exhortación de Josué al pueblo
23
1Aconteció, muchos días después que Jehová diera reposo a Israel de todos sus enemigos alrededor, que Josué, siendo ya viejo y avanzado en años, 2llamó a todo Israel, a sus ancianos, sus príncipes, sus jueces y sus oficiales, y les dijo: Yo ya soy viejo y avanzado en años. 3Y vosotros habéis visto todo lo que Jehová vuestro Dios ha hecho con todas estas naciones por vuestra causa; porque Jehová vuestro Dios es quien ha peleado por vosotros. 4He aquí os he repartido por suerte, en herencia para vuestras tribus, estas naciones, así las destruidas como las que quedan, desde el Jordán hasta el Mar Grande, hacia donde se pone el sol. 5Y Jehová vuestro Dios las echará de delante de vosotros, y las arrojará de vuestra presencia; y vosotros poseeréis sus tierras, como Jehová vuestro Dios os ha dicho. 6Esforzaos, pues, mucho en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a diestra ni a siniestra; 7para que no os mezcléis con estas naciones que han quedado con vosotros, ni hagáis mención ni juréis por el nombre de sus dioses, ni los sirváis, ni os inclinéis a ellos. 8Mas a Jehová vuestro Dios seguiréis, como habéis hecho hasta hoy. 9Pues ha arrojado Jehová delante de vosotros grandes y fuertes naciones, y hasta hoy nadie ha podido resistir delante de vuestro rostro. 10Un varón de vosotros perseguirá a mil; porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como él os dijo. 11Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios. 12Porque si os apartareis, y os uniereis a lo que resta de estas naciones que han quedado con vosotros, y si concertareis con ellas matrimonios, mezclándoos con ellas, y ellas con vosotros, 13sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado.
14Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas. 15Pero así como ha venido sobre vosotros toda palabra buena que Jehová vuestro Dios os había dicho, también traerá Jehová sobre vosotros toda palabra mala, hasta destruiros de sobre la buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado, 16si traspasareis el pacto de Jehová vuestro Dios que él os ha mandado, yendo y honrando a dioses ajenos, e inclinándoos a ellos. Entonces la ira de Jehová se encenderá contra vosotros, y pereceréis prontamente de esta buena tierra que él os ha dado.
Discurso de despedida de Josué
24
1Reunió Josué a todas las tribus de Israel en Siquem, y llamó a los ancianos de Israel, sus príncipes, sus jueces y sus oficiales; y se presentaron delante de Dios. 2Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños. 3Y yo tomé a vuestro padre Abraham del otro lado del río, y lo traje por toda la tierra de Canaán, y aumenté su descendencia, y le di Isaac. 4A Isaac di Jacob y Esaú. Y a Esaú di el monte de Seir, para que lo poseyese; pero Jacob y sus hijos descendieron a Egipto. 5Y yo envié a Moisés y a Aarón, y herí a Egipto, conforme a lo que hice en medio de él, y después os saqué. 6Saqué a vuestros padres de Egipto; y cuando llegaron al mar, los egipcios siguieron a vuestros padres hasta el Mar Rojo con carros y caballería. 7Y cuando ellos clamaron a Jehová, él puso oscuridad entre vosotros y los egipcios, e hizo venir sobre ellos el mar, el cual los cubrió; y vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después estuvisteis muchos días en el desierto. 8Yo os introduje en la tierra de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordán, los cuales pelearon contra vosotros; mas yo los entregué en vuestras manos, y poseísteis su tierra, y los destruí de delante de vosotros. 9Después se levantó Balac hijo de Zipor, rey de los moabitas, y peleó contra Israel; y envió a llamar a Balaam hijo de Beor, para que os maldijese. 10Mas yo no quise escuchar a Balaam, por lo cual os bendijo repetidamente, y os libré de sus manos. 11Pasasteis el Jordán, y vinisteis a Jericó, y los moradores de Jericó pelearon contra vosotros: los amorreos, ferezeos, cananeos, heteos, gergeseos, heveos y jebuseos, y yo los entregué en vuestras manos. 12Y envié delante de vosotros tábanos, los cuales los arrojaron de delante de vosotros, esto es, a los dos reyes de los amorreos; no con tu espada, ni con tu arco. 13Y os di la tierra por la cual nada trabajasteis, y las ciudades que no edificasteis, en las cuales moráis; y de las viñas y olivares que no plantasteis, coméis.
14Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. 15Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.
16Entonces el pueblo respondió y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros dioses; 17porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el que ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos. 18Y Jehová arrojó de delante de nosotros a todos los pueblos, y al amorreo que habitaba en la tierra; nosotros, pues, también serviremos a Jehová, porque él es nuestro Dios.
19Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados. 20Si dejareis a Jehová y sirviereis a dioses ajenos, él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después que os ha hecho bien. 21El pueblo entonces dijo a Josué: No, sino que a Jehová serviremos. 22Y Josué respondió al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que habéis elegido a Jehová para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos. 23Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel. 24Y el pueblo respondió a Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos. 25Entonces Josué hizo pacto con el pueblo el mismo día, y les dio estatutos y leyes en Siquem. 26Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la levantó allí debajo de la encina que estaba junto al santuario de Jehová. 27Y dijo Josué a todo el pueblo: He aquí esta piedra nos servirá de testigo, porque ella ha oído todas las palabras que Jehová nos ha hablado; será, pues, testigo contra vosotros, para que no mintáis contra vuestro Dios. 28Y envió Josué al pueblo, cada uno a su posesión.
Muerte de Josué
(Jue. 2.6–10)
29Después de estas cosas murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. 30Y le sepultaron en su heredad en Timnat-sera, que está en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas.
31Y sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel.
Sepultura de los huesos de José en Siquem
32Y enterraron en Siquem los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró de los hijos de Hamor padre de Siquem, por cien piezas de dinero; y fue posesión de los hijos de José.
Muerte de Eleazar
33También murió Eleazar hijo de Aarón, y lo enterraron en el collado de Finees su hijo, que le fue dado en el monte de Efraín. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 29 DE Marzo. Lucas 6: 27 - 49.
El amor hacia los enemigos, y la regla de oro
(Mt. 5.38–48; 7.12)
27Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; 28bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. 29Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. 30A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. 31Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.
32Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. 33Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. 34Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. 35Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. 36Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.
El juzgar a los demás
(Mt. 7.1–5)
37No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. 38Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.
39Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? 40El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro. 41¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 42¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.
Por sus frutos los conoceréis
(Mt. 7.15–20)
43No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. 44Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. 45El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.
Los dos cimientos
(Mt. 7.24–27
46¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? 47Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. 48Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. 49Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa. Amen. Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 29 DE Marzo. Josué 23, 24
Capítulo 23
23.6–13 Josué conocía las debilidades de la nación. Antes de morir, reunió al pueblo y les dio mandamientos para ayudarlos en cuestiones donde era más probable que fallaran: (1) seguir sin desviación todas las instrucciones del libro de la ley de Moisés. (2) No asociarse con las naciones paganas ni adorar sus ídolos. (3) No permitir matrimonios con las naciones paganas. Estas tentaciones se encontraban justamente a su alrededor. Nuestras relaciones pueden ser tentaciones también para nosotros. Es de sabios identificar los puntos débiles en nuestras vidas antes de ceder. Entonces podemos desarrollar estrategias para vencer esos obstáculos antes de que ellos nos venzan a nosotros.
23.8 Josué se estaba muriendo, así que llamó a todos los líderes de la nación para darles sus palabras finales de aliento e instrucción. Todo su mensaje puede ser resumido en este versículo: «Mas a Jehová vuestro Dios seguiréis». Josué había sido un ejemplo viviente de esas palabras y quería que ese fuera su legado. ¿Por qué cosas quiere usted ser recordado? ¿Qué quiere transmitir a sus hijos, amigos y socios? No puede dejarles nada mejor que la recomendación de seguir al Señor y el recuerdo de una persona que lo hizo.
23.12-16 Esta profecía escalofriante, acerca de las consecuencias de permitir matrimonios con las naciones cananeas, con el tiempo se cumplió. Muchas historias en el libro de Jueces demuestran lo que Israel tuvo que sufrir por no seguir a Dios con todo el corazón. Dios le mostró a Israel un amor supremo y gran paciencia, tal como lo hace con los creyentes de hoy. Pero no debemos creer que su paciencia significa aprobación o indiferencia hacia nuestro pecado. Cuidado con desear alcanzar sus propios deseos, porque con el tiempo es posible que los alcance, junto con todas sus consecuencias dolorosas.
Capítulo 24
24.15 La gente tenía que decidir si obedecía a Dios, que había comprobado su fidelidad, o si obedecía a los dioses locales, que solo eran ídolos hechos por los hombres. Es fácil caer en una rebelión silenciosa, siguiendo con nuestra vida a nuestra propia manera. Pero llega el momento en que tenemos que decidir quién o qué nos controlará. La elección es suya ¿Será Dios, su propia personalidad limitada u otro sustituto imperfecto? Una vez que ha decidido ser controlado por el Espíritu de Dios, debe reafirmar esta decisión todos los días.
24.15 Al declararse definitivamente del lado del Señor, Josué de nuevo demostró su calidad de líder espiritual. No importa lo que otros hubieran decidido, Josué tuvo que hacer un compromiso con Dios y estaba dispuesto a dar el ejemplo de vivir de acuerdo con esa decisión. La manera en que vivimos les demuestra a los demás la seriedad de nuestro compromiso para servir a Dios.
24.16–18, 21 Toda la gente de la nación proclamó valientemente que nunca abandonaría al Señor. Pero no cumplieron esa promesa. Muy pronto Dios les acusaría de violar su propio pacto con Él (Jueces 2.2, 3). Hablar es fácil. Es fácil decir que seguiremos a Dios, pero es más importante cumplirlo con nuestras vidas. Sin embargo, la nación siguió a Dios a lo largo de la vida de Josué, lo cual fue un gran tributo a la fe en Dios de Josué y su liderazgo poderoso.
24.23 Josué les mandó a los israelitas a desechar los dioses extranjeros o ídolos. Seguir a Dios exige la destrucción de cualquier cosa que impida nuestra adoración a Él. Nosotros tenemos nuestra propia versión de ídolos en nuestras vidas —avaricia, prioridades equivocadas, celos, prejuicios— que impiden nuestra adoración a Dios. Dios no está satisfecho si simplemente escondemos estos ídolos. Tenemos que eliminarlos totalmente de nuestras vidas.
24.24-26 El pacto entre Israel y Dios era que el pueblo adoraría y obedecía sólo al Señor. El propósito de ellos era convertirse en una nación santa que tendría una influencia para Dios en el resto del mundo. La conquista de Canaán representaba un medio para lograr este propósito, pero Israel se preocupó por la tierra y perdió de vista a su Señor y Dios.
Lo mismo puede suceder en nuestras vidas. Podemos gastar tanto tiempo en los medios que nos olvidamos del fin que perseguimos: glorificar a Dios. Las iglesias también cometen este error. Por ejemplo, la congregación puede invertir todas sus energías en un nuevo edificio y volverse satisfechos de sí mismos o temerosos de dejar que otros grupos lo usen. Si esto sucede, se han concentrado en el edificio y han perdido de vista su propósito: traer a otros a Dios.
24.29–31 El libro de Josué comienza con un nuevo líder que recibe una tarea que parece imposible: poseer la tierra de Canaán. Al seguir a Dios muy de cerca, Josué guió al pueblo por medio de victorias militares y de una obediencia y fidelidad espiritual. En 24.16 leemos que el pueblo estaba seguro de que nunca abandonaría al Señor. La respuesta de toda la nación durante estos largos años es un tributo tanto al liderazgo de Josué como al Dios al cual sirvió con tanta fidelidad.
24.33 Josué y Eleazar habían muerto, pero no antes de exponerle al pueblo los fundamentos de lo que significa tener fe en Dios. Debemos temer y servir sólo al Señor (24.14). Esto se basa en una decisión: de obedecerle a Él en lugar de seguir a otros ídolos (24.15). Somos incapaces, sin embargo, de adorarlo de manera apropiada a causa de nuestra rebelión y pecado (24.19). Al escoger a Dios como Señor entramos en un pacto con Dios (24.25) en el cual Él promete no sólo perdonarnos y amarnos, sino también darnos el poder de su Espíritu para hacer su obra aquí en la tierra. También significa que debemos renunciar a los principios y costumbres de la cultura que nos rodea que se oponen al plan de Dios (24.23). Esto no lo debemos hacer solos sin apoyo, sino por medio de unirnos con otros que poseen nuestra misma fe en Dios. (Véase Deuteronomio 30.15–20 para un mensaje similar de Moisés.)
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 29 DE Marzo. Lucas 6: 27 - 49.
6.27 Los judíos despreciaban a los romanos porque oprimían al pueblo de Dios, pero Jesús les dijo que debían amar a sus enemigos. Esas palabras apartaron a muchos de Cristo. Pero Jesús no hablaba de sentir afecto por los enemigos; hablaba acerca de un acto de la voluntad. Usted no puede «adquirir» este tipo de amor, sino un esfuerzo consciente. Amar a nuestros enemigos significa actuar en busca de sus mejores intereses. Podemos orar por ellos y buscar formas de ayudarlos. Jesús amó a todo el mundo, aunque el mundo estaba en rebelión contra Dios. Él nos pide seguir su ejemplo amando a nuestros enemigos. Brinde a sus enemigos el mismo respeto y derecho que desearía para usted mismo.
6.35 Amor significa acción. Una manera de poner el amor a trabajar es al tomar la iniciativa en satisfacer ciertas necesidades. Esto es fácil de hacer con personas que nos aman, personas en las que confiamos, pero amor significa hacerlo aun con los que no nos caen bien o que se proponen dañarnos. El dinero que demos a otros debe considerarse como un regalo, no un punto de apoyo ni un «yo le debo». Dé pensando que lo hace para Dios.
6.37,38 Un espíritu perdonador demuestra que una persona ha recibido el perdón de Dios. Jesús usa la figura de medir granos en canasta para asegurarse la cantidad total. Si somos críticos antes que compasivos, también recibiremos crítica en recompensa. Si tratamos a otros con generosidad, con gracia y con compasión, sea como sea, estas cualidades volverán a nosotros en mayor medida. Debemos amar a otros, no juzgarlos.
6.39,40 Asegúrese de seguir a los buenos maestros porque no irá más lejos que ellos. Busque líderes que le muestren más acerca de la fe y en cuya dirección pueda confiar.
6.41 Jesús no decía que obviemos las cosas erróneas, sino que no debemos preocuparnos con los pecados de otros al grado que pasemos por alto los nuestros. A menudo racionalizamos nuestros pecados señalando los mismos errores en otros. ¿Qué paja encontró en el ojo de otro que le es más fácil criticar? Recuerde su viga cuando critique y descubra que no tiene que hablar mucho de otros.
6.42 No debemos temer la etiqueta de hipócritas que aún mantenemos en nuestra vida cristiana, al grado que ocultamos nuestra fe y no intentamos crecer. Una persona que trata de hacer algo bueno y que a menudo fracasa no es hipócrita. Tampoco lo es quien actúa en contra de sus sentimientos, a menudo hace falta y es bueno echar a un lado nuestros sentimientos y hacer lo que necesitamos. La fe débil no es hipocresía. Un hipócrita es el que enfatiza más la conducta religiosa para ganar atención, aprobación, aceptación o admiración de otros.
6.45 Jesús nos recuerda que nuestro hablar y acciones revelan nuestra creencia, actitudes y motivaciones verdaderas. Las buenas impresiones que tratamos de dar no duran si nuestros corazones son engañosos. Lo que está en su corazón se reflejará en su vocabulario y conducta.
6.46-49 La obediencia a Dios se compara con la construcción de una casa de sólido base que permanece firme en medio de las tormentas. Cuando la vida está en calma, el fundamento no parece importar. Pero cuando las crisis vienen, se prueba nuestro fundamento. Asegúrese de que su vida esté construida sobre la sólida base de conocimiento y confianza en Jesucristo.
6.49 ¿Por qué las personas edificarían sus casas sin fundamento? Tal vez por querer evitar el arduo trabajo de preparar piedras para el mismo o quizás por ahorrar tiempo. A lo mejor son más atractivas o de un nivel más alto las casas junto a la playa que las que están en el acantilado. También es posible que procuren unirse a los amigos que ya ocupan un lugar en los lugares arenosos. Quizás porque no escucharon que se avecinan fuertes tormentas ni dieron importancia a las advertencias o, por alguna razón, piensan que a ellos no les pasará nada. No importa cuál sea la razón, los constructores sin fundamento no tienen visión y tendrán que sufrir las consecuencias. ¿Cuáles son sus razones cuando se da cuenta que oye pero no obedece?. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.

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