LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 19 DE FEBRERO. Números 1, 2,
LIBRO CUARTO DE MOISÉS
NÚMEROS
Censo de Israel en Sinaí
1
1Habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, en el tabernáculo de reunión, en el día primero del mes segundo, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo: 2Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por las casas de sus padres, con la cuenta de los nombres, todos los varones por sus cabezas. 3De veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, los contaréis tú y Aarón por sus ejércitos. 4Y estará con vosotros un varón de cada tribu, cada uno jefe de la casa de sus padres. 5Estos son los nombres de los varones que estarán con vosotros: De la tribu de Rubén, Elisur hijo de Sedeur. 6De Simeón, Selumiel hijo de Zurisadai. 7De Judá, Naasón hijo de Aminadab. 8De Isacar, Natanael hijo de Zuar. 9De Zabulón, Eliab hijo de Helón. 10De los hijos de José: de Efraín, Elisama hijo de Amiud; de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur. 11De Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni. 12De Dan, Ahiezer hijo de Amisadai. 13De Aser, Pagiel hijo de Ocrán. 14De Gad, Eliasaf hijo de Deuel. 15De Neftalí, Ahira hijo de Enán. 16Estos eran los nombrados de entre la congregación, príncipes de las tribus de sus padres, capitanes de los millares de Israel.
17Tomaron, pues, Moisés y Aarón a estos varones que fueron designados por sus nombres, 18y reunieron a toda la congregación en el día primero del mes segundo, y fueron agrupados por familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, de veinte años arriba. 19Como Jehová lo había mandado a Moisés, los contó en el desierto de Sinaí.
20De los hijos de Rubén, primogénito de Israel, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, todos los varones de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra; 21los contados de la tribu de Rubén fueron cuarenta y seis mil quinientos.
22De los hijos de Simeón, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, fueron contados conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, todos los varones de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra; 23los contados de la tribu de Simeón fueron cincuenta y nueve mil trescientos.
24De los hijos de Gad, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra; 25los contados de la tribu de Gad fueron cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.
26De los hijos de Judá, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra; 27los contados de la tribu de Judá fueron setenta y cuatro mil seiscientos.
28De los hijos de Isacar, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra; 29los contados de la tribu de Isacar fueron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.
30De los hijos de Zabulón, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de sus nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra; 31los contados de la tribu de Zabulón fueron cincuenta y siete mil cuatrocientos.
32De los hijos de José; de los hijos de Efraín, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra; 33los contados de la tribu de Efraín fueron cuarenta mil quinientos.
34Y de los hijos de Manasés, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra; 35los contados de la tribu de Manasés fueron treinta y dos mil doscientos.
36De los hijos de Benjamín, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra; 37los contados de la tribu de Benjamín fueron treinta y cinco mil cuatrocientos.
38De los hijos de Dan, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra; 39los contados de la tribu de Dan fueron sesenta y dos mil setecientos.
40De los hijos de Aser, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra; 41los contados de la tribu de Aser fueron cuarenta y un mil quinientos.
42De los hijos de Neftalí, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra; 43los contados de la tribu de Neftalí fueron cincuenta y tres mil cuatrocientos.
44Estos fueron los contados, los cuales contaron Moisés y Aarón, con los príncipes de Israel, doce varones, uno por cada casa de sus padres. 45Y todos los contados de los hijos de Israel por las casas de sus padres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra en Israel, 46fueron todos los contados seiscientos tres mil quinientos cincuenta.
Nombramiento de los levitas
47Pero los levitas, según la tribu de sus padres, no fueron contados entre ellos; 48porque habló Jehová a Moisés, diciendo: 49Solamente no contarás la tribu de Leví, ni tomarás la cuenta de ellos entre los hijos de Israel, 50sino que pondrás a los levitas en el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; ellos llevarán el tabernáculo y todos sus enseres, y ellos servirán en él, y acamparán alrededor del tabernáculo. 51Y cuando el tabernáculo haya de trasladarse, los levitas lo desarmarán, y cuando el tabernáculo haya de detenerse, los levitas lo armarán; y el extraño que se acercare morirá. 52Los hijos de Israel acamparán cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, por sus ejércitos; 53pero los levitas acamparán alrededor del tabernáculo del testimonio, para que no haya ira sobre la congregación de los hijos de Israel; y los levitas tendrán la guarda del tabernáculo del testimonio. 54E hicieron los hijos de Israel conforme a todas las cosas que mandó Jehová a Moisés; así lo hicieron.
Campamentos y jefes de las tribus
2
1Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: 2Los hijos de Israel acamparán cada uno junto a su bandera, bajo las enseñas de las casas de sus padres; alrededor del tabernáculo de reunión acamparán. 3Estos acamparán al oriente, al este: la bandera del campamento de Judá, por sus ejércitos; y el jefe de los hijos de Judá, Naasón hijo de Aminadab. 4Su cuerpo de ejército, con sus contados, setenta y cuatro mil seiscientos. 5Junto a él acamparán los de la tribu de Isacar; y el jefe de los hijos de Isacar, Natanael hijo de Zuar. 6Su cuerpo de ejército, con sus contados, cincuenta y cuatro mil cuatrocientos. 7Y la tribu de Zabulón; y el jefe de los hijos de Zabulón, Eliab hijo de Helón. 8Su cuerpo de ejército, con sus contados, cincuenta y siete mil cuatrocientos. 9Todos los contados en el campamento de Judá, ciento ochenta y seis mil cuatrocientos, por sus ejércitos, marcharán delante.
10La bandera del campamento de Rubén estará al sur, por sus ejércitos; y el jefe de los hijos de Rubén, Elisur hijo de Sedeur. 11Su cuerpo de ejército, con sus contados, cuarenta y seis mil quinientos. 12Acamparán junto a él los de la tribu de Simeón; y el jefe de los hijos de Simeón, Selumiel hijo de Zurisadai. 13Su cuerpo de ejército, con sus contados, cincuenta y nueve mil trescientos. 14Y la tribu de Gad; y el jefe de los hijos de Gad, Eliasaf hijo de Reuel. 15Su cuerpo de ejército, con sus contados, cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta. 16Todos los contados en el campamento de Rubén, ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta, por sus ejércitos, marcharán los segundos.
17Luego irá el tabernáculo de reunión, con el campamento de los levitas, en medio de los campamentos en el orden en que acampan; así marchará cada uno junto a su bandera.
18La bandera del campamento de Efraín por sus ejércitos, al occidente; y el jefe de los hijos de Efraín, Elisama hijo de Amiud. 19Su cuerpo de ejército, con sus contados, cuarenta mil quinientos. 20Junto a él estará la tribu de Manasés; y el jefe de los hijos de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur. 21Su cuerpo de ejército, con sus contados, treinta y dos mil doscientos. 22Y la tribu de Benjamín; y el jefe de los hijos de Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni. 23Y su cuerpo de ejército, con sus contados, treinta y cinco mil cuatrocientos. 24Todos los contados en el campamento de Efraín, ciento ocho mil cien, por sus ejércitos, irán los terceros.
25La bandera del campamento de Dan estará al norte, por sus ejércitos; y el jefe de los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Amisadai. 26Su cuerpo de ejército, con sus contados, sesenta y dos mil setecientos. 27Junto a él acamparán los de la tribu de Aser; y el jefe de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrán. 28Su cuerpo de ejército, con sus contados, cuarenta y un mil quinientos. 29Y la tribu de Neftalí; y el jefe de los hijos de Neftalí, Ahira hijo de Enán. 30Su cuerpo de ejército, con sus contados, cincuenta y tres mil cuatrocientos. 31Todos los contados en el campamento de Dan, ciento cincuenta y siete mil seiscientos, irán los últimos tras sus banderas.
32Estos son los contados de los hijos de Israel, según las casas de sus padres; todos los contados por campamentos, por sus ejércitos, seiscientos tres mil quinientos cincuenta. 33Mas los levitas no fueron contados entre los hijos de Israel, como Jehová lo mandó a Moisés.
34E hicieron los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehová mandó a Moisés; así acamparon por sus banderas, y así marcharon cada uno por sus familias, según las casas de sus padres. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 19 DE FEBRERO. MARCOS 3: 1 – 19.
El hombre de la mano seca
(Mt. 12.9–14; Lc. 6.6–11)
3
1Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. 2Y le acechaban para ver si en el día de reposo* le sanaría, a fin de poder acusarle. 3Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. 4Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo* hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. 5Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. 6Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle.
La multitud a la orilla del mar
7Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea, 8de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo cuán grandes cosas hacía, grandes multitudes vinieron a él. 9Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre lista la barca, a causa del gentío, para que no le oprimiesen. 10Porque había sanado a muchos; de manera que por tocarle, cuantos tenían plagas caían sobre él. 11Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. 12Mas él les reprendía mucho para que no le descubriesen.
Elección de los doce apóstoles
(Mt. 10.1–4; Lc. 6.12–16)
13Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. 14Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, 15y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: 16a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; 17a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; 18a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, 19y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa. Amen.Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 19 DE FEBRERO. Números 1, 2
Capítulo 1
1.1 Al abrirse el libro de Números, los israelitas habían estado acampados cerca del monte Sinaí durante más de un año. Allí habían recibido todas las leyes y reglas que están registradas en el libro de Levítico. Habían sido transformados en una nueva nación y habían sido equipados para su tarea. En este momento estaban preparados para avanzar y recibir su tierra. Como preparación, se les dijo a Moisés y a Aarón que contasen a todos los hombres que podían servir en el ejército. Este libro recibe su nombre de este censo, o numeración, del pueblo.
1.1 El tabernáculo de reunión era la estructura más pequeña dentro del tabernáculo mayor. El tabernáculo de reunión contenía el santuario (o Lugar Santo) en una parte, y el Lugar Santísimo con el arca en otra parte. Estas dos partes estaban separadas por una cortina. Dios se revelaba a Moisés en el Lugar Santísimo. A veces el tabernáculo de reunión se refiere al tabernáculo en su totalidad (véase 2.2).
Éxodo 33.7 menciona al «tabernáculo de reunión» como el sitio donde Moisés se encontró con Dios antes de que el tabernáculo fuese construido. Muchos creen que el tabernáculo de reunión en Éxodo cumplía la misma función que el que se describe aquí.
1.2-15 El realizar ese censo requería mucho tiempo y era tedioso, pero no era una tarea inútil o sólo para ocupar el tiempo. Se debían contar los guerreros para determinar la fuerza militar de Israel antes de entrar en la tierra prometida. Además, las tribus debían estar organizadas para determinar la cantidad de tierra que necesitaría cada una de ellas, así como también para proporcionar los registros genealógicos. Sin dicho censo, la tarea de conquistar y organizar la tierra prometida hubiera sido más difícil. Cuando nos encontremos en una encrucijada es importante hacer el inventario de nuestros recursos. Serviremos con mayor efectividad si en lugar de actuar precipitadamente, apartamos tiempo para hacer un «censo» de todo lo que tenemos: posesiones, amistades, condición espiritual, tiempo, metas.
1.20–46 Había 603,550 hombres, sin contar los levitas, las mujeres y los niños, por lo tanto, la población total debía ser superior a los dos millones de israelitas. ¿Cómo pudo provenir una población tan grande de la familia de Jacob que constaba de setenta miembros cuando salieron a Egipto? El registro de Éxodo, dice que los israelitas que descendían de la familia de Jacob se multiplicaron en gran manera. Puesto que permanecieron en Egipto más de cuatrocientos años, tuvieron tiempo suficiente para crecer y formar un gran grupo. Una vez que dejaron Egipto, pudieron sobrevivir en el desierto, gracias a que Dios suministró milagrosamente el alimento y el agua necesarios. Números 22.3 dice que los líderes de Moab estaban aterrorizados por el gran número de israelitas (22.3).
Capítulo 2
2.2 La nación de Israel estaba organizada en tribus por varias razones: (1) Era un medio eficaz de administrar y gobernar un grupo tan grande. (2) Hacía más fácil la división de la tierra prometida. (3) Era parte de su cultura y herencia (la gente no era conocida por su apellido, sino por su familia, clan y tribu). (4) Se podía llevar más fácilmente un registro de las genealogías cuando las tribus estaban juntas. Las genealogías eran la única forma de demostrar que uno era un miembro legítimo del pueblo escogido de Dios. (5) Los viajes eran más eficientes. Todas las personas conocían el estandarte de su tribu (una especie de bandera) y de esta manera permanecían juntos y evitaban perderse.
2.34 ¡Este debió haber sido uno de los campamentos más grandes que el mundo haya visto! Debió haber abarcado casi 31 km para levantar las tiendas de los 600,000 guerreros, sin considerar a las mujeres y a los niños. Moisés seguramente tuvo dificultades para manejar un grupo tan grande. En las primeras etapas del viaje y en el monte Sinaí, el pueblo fue básicamente obediente tanto a Dios como a Moisés. Pero cuando el pueblo abandonó el monte Sinaí, repentinamente comenzó a quejarse, refunfuñar y a desobedecer. Pronto surgieron los problemas y Moisés ya no pudo manejar de manera eficaz a los israelitas. Los libros de Éxodo, Levítico y Números presentan un tremendo contraste entre lo mucho que podemos lograr cuando obedecemos a Dios y cuán poco podemos realizar cuando no lo hacemos.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 19 DE FEBRERO. Marcos 3: 1 – 19.
Capítulo 3
3.2 Ya los líderes judíos se declararon en contra de Jesús. Están celosos de su popularidad, sus milagros y su autoridad al hablar. Valoran tanto su posición en la comunidad y sus oportunidades de ganancia personal que perdieron de vista la meta de todo líder religioso: conducir la gente a Dios. Si alguien debía haber reconocido al Mesías, eran ellos, pero no quisieron hacerlo porque no estaban dispuestos a perder sus apreciadas posiciones ni su poder. Cuando Jesús puso al descubierto sus verdaderas actitudes, automáticamente se transformaron en enemigos del Mesías y empezaron a buscar la forma de que la gente también se volviera en contra suya para detener su creciente popularidad.
3.5 Jesús se enojó al ver la actitud despiadada de los fariseos. Enojarse, en sí mismo, no es malo. Depende de lo que nos hace enojar y lo que hacemos con el enojo. Con mucha frecuencia expresamos nuestro enojo de manera egoísta y perjudicial. Jesús en cambio expresó su enojo corrigiendo un problema: sanó la mano al hombre. Aplique su enojo a buscar soluciones constructivas más que a agravar el problema provocando pena en la gente.
3.6 Los fariseos eran un grupo religioso que con celo seguía la Ley del Antiguo Testamento así como sus tradiciones. Eran respetados en la comunidad, pero odiaban a Jesús porque se enfrentó a sus orgullosas actitudes y a sus poco honorables motivaciones.
Los herodianos eran un partido político judío que esperaba restaurar en el trono la línea de Herodes el Grande. Jesús era una amenaza para ellos porque desafiaba sus ambiciones políticas. Fariseos y herodianos, por lo general enemigos, unieron sus fuerzas en contra de Jesús porque este los desenmascaraba y socavaba su poder y reputación.
3.6 Jesús realizó una buena obra, pero los fariseos lo acusaron de quebrantar la Ley que prohibía brindar atención médica el día de reposo, salvo en casos de vida o muerte. Irónicamente, los fariseos que acusaban a Jesús de quebrantar el día de reposo al sanar a alguien, planeaban un asesinato.
3.7,8 Aunque Jesús era blanco del fuego de los líderes religiosos, seguía ganando popularidad entre el pueblo. Algunos eran curiosos, otros buscaban sanidad, otros evidencias para usarlas en su contra y otros querían saber si en realidad era el Mesías. La mayoría no entendía la verdadera dimensión de lo que ocurría entre ellos. Hoy en día, la gente sigue al Señor por idéntica variedad de razones. ¿Cuál es la razón primordial por la que usted sigue a Jesús?
3.11 Los demonios sabían que Jesús era el Hijo de Dios, pero no querían renunciar a sus malos propósitos. Saber de Jesús o incluso creer que Él es el Hijo de Dios no garantiza la salvación. También hay que desear seguirle y obedecerle (Santiago 2.17).
3.12 Jesús advirtió a los demonios que no divulgaran que era el Mesías, porque no deseaba que alimentaran falsas ideas populares. La inmensa multitud estaba a la espera de un líder político y militar que los libertara del yugo de Roma. La enseñanza recibida decía que el Mesías profetizado en el Antiguo Testamento sería esa clase de hombre. Jesús quería enseñarle al pueblo la clase de Mesías que era, tan distinto al de sus expectativas. Su reino es espiritual. Y comenzaría, no con el derrocamiento de los gobernantes, sino con el derrocamiento del pecado en los corazones de la gente.
3.14 Jesús estaba rodeado de seguidores, de los cuales escogió a los doce que serían sus compañeros da cada día. No los seleccionó en base a su fe, porque era vacilante. Tampoco los escogió por talentos y habilidades que a lo mejor tenían, porque ninguno se destacaba por sus habilidades. Los discípulos representaban una amplia gama de trasfondos y experiencias de la vida, pero al parecer no tenían más potencial de liderazgo que los que no se escogieron. La única característica que tenían todos era su decisión de obedecer y seguir a Jesús. Después de la ascensión fueron llenos con el Espíritu Santo y jugaron papeles determinantes en el crecimiento de la iglesia primitiva. No nos descalifiquemos en nuestro servicio a Cristo por no tener las mejores credenciales. Para ser un buen discípulo sencillamente hay que estar listo a seguir a Jesús con un corazón dispuesto.
3.14, 15 ¿Por qué Jesús escogió doce hombres? El número doce corresponde a las doce tribus de Israel (Mateo 19.28), con lo cual se muestra la continuidad entre el antiguo sistema religioso y el nuevo basado en el mensaje de Jesús. Muchos seguían a Jesús, pero los doce recibieron la preparación más intensa. Podemos ver el impacto de estos hombres en el resto del Nuevo Testamento.
3.18 Los zelotes eran judíos nacionalistas que se oponían a la ocupación romana en Palestina. Comentario de la Comentarios de la Biblia del diario Vivir. RVR 1960.

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