Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 28 DE FEBRERO. Números 23, 24, 25

23

1Y Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros. 2Balac hizo como le dijo Balaam; y ofrecieron Balac y Balaam un becerro y un carnero en cada altar. 3Y Balaam dijo a Balac: Ponte junto a tu holocausto, y yo iré; quizá Jehová me vendrá al encuentro, y cualquiera cosa que me mostrare, te avisaré. Y se fue a un monte descubierto. 4Y vino Dios al encuentro de Balaam, y éste le dijo: Siete altares he ordenado, y en cada altar he ofrecido un becerro y un carnero. 5Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así. 6Y volvió a él, y he aquí estaba él junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab. 7Y él tomó su parábola, y dijo:

De Aram me trajo Balac,

Rey de Moab, de los montes del oriente;

Ven, maldíceme a Jacob,

Y ven, execra a Israel.

8 ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo?

¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado?

9 Porque de la cumbre de las peñas lo veré,

Y desde los collados lo miraré;

He aquí un pueblo que habitará confiado,

Y no será contado entre las naciones.

10 ¿Quién contará el polvo de Jacob,

O el número de la cuarta parte de Israel?

Muera yo la muerte de los rectos,

Y mi postrimería sea como la suya.

11Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones. 12El respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca?

13Y dijo Balac: Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual los veas; solamente los más cercanos verás, y no los verás todos; y desde allí me los maldecirás. 14Y lo llevó al campo de Zofim, a la cumbre de Pisga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar. 15Entonces él dijo a Balac: Ponte aquí junto a tu holocausto, y yo iré a encontrar a Dios allí. 16Y Jehová salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así. 17Y vino a él, y he aquí que él estaba junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab; y le dijo Balac: ¿Qué ha dicho Jehová? 18Entonces él tomó su parábola, y dijo:

Balac, levántate y oye;

Escucha mis palabras, hijo de Zipor:

19 Dios no es hombre, para que mienta,

Ni hijo de hombre para que se arrepienta.

El dijo, ¿y no hará?

Habló, ¿y no lo ejecutará?

20 He aquí, he recibido orden de bendecir;

El dio bendición, y no podré revocarla.

21 No ha notado iniquidad en Jacob,

Ni ha visto perversidad en Israel.

Jehová su Dios está con él,

Y júbilo de rey en él.

22 Dios los ha sacado de Egipto;

Tiene fuerzas como de búfalo.

23 Porque contra Jacob no hay agüero,

Ni adivinación contra Israel.

Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel:

¡Lo que ha hecho Dios!

24 He aquí el pueblo que como león se levantará,

Y como león se erguirá;

No se echará hasta que devore la presa,

Y beba la sangre de los muertos.

25Entonces Balac dijo a Balaam: Ya que no lo maldices, tampoco lo bendigas. 26Balaam respondió y dijo a Balac: ¿No te he dicho que todo lo que Jehová me diga, eso tengo que hacer? 27Y dijo Balac a Balaam: Te ruego que vengas, te llevaré a otro lugar; por ventura parecerá bien a Dios que desde allí me lo maldigas. 28Y Balac llevó a Balaam a la cumbre de Peor, que mira hacia el desierto. 29Entonces Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros. 30Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

24

1Cuando vio Balaam que parecía bien a Jehová que él bendijese a Israel, no fue, como la primera y segunda vez, en busca de agüero, sino que puso su rostro hacia el desierto; 2y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él. 3Entonces tomó su parábola, y dijo:

Dijo Balaam hijo de Beor,

Y dijo el varón de ojos abiertos;

4 Dijo el que oyó los dichos de Dios,

El que vio la visión del Omnipotente;

Caído, pero abiertos los ojos:

5 ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob,

Tus habitaciones, oh Israel!

6 Como arroyos están extendidas,

Como huertos junto al río,

Como áloes plantados por Jehová,

Como cedros junto a las aguas.

7 De sus manos destilarán aguas,

Y su descendencia será en muchas aguas;

Enaltecerá su rey más que Agag,

Y su reino será engrandecido.

8 Dios lo sacó de Egipto;

Tiene fuerzas como de búfalo.

Devorará a las naciones enemigas,

Desmenuzará sus huesos,

Y las traspasará con sus saetas.

9 Se encorvará para echarse como león,

Y como leona; ¿quién lo despertará?

Benditos los que te bendijeren,

Y malditos los que te maldijeren.

 Profecía de Balaam

10Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces. 11Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, mas he aquí que Jehová te ha privado de honra. 12Y Balaam le respondió: ¿No lo declaré yo también a tus mensajeros que me enviaste, diciendo: 13Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio, mas lo que hable Jehová, eso diré yo? 14He aquí, yo me voy ahora a mi pueblo; por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días. 15Y tomó su parábola, y dijo:

Dijo Balaam hijo de Beor,

Dijo el varón de ojos abiertos;

16 Dijo el que oyó los dichos de Jehová,

Y el que sabe la ciencia del Altísimo,

El que vio la visión del Omnipotente;

Caído, pero abiertos los ojos:

17 Lo veré, mas no ahora;

Lo miraré, mas no de cerca;

Saldrá ESTRELLA de Jacob,

Y se levantará cetro de Israel,

Y herirá las sienes de Moab,

Y destruirá a todos los hijos de Set.

18 Será tomada Edom,

Será también tomada Seir por sus enemigos,

E Israel se portará varonilmente.

19 De Jacob saldrá el dominador,

Y destruirá lo que quedare de la ciudad.

20Y viendo a Amalec, tomó su parábola y dijo:

Amalec, cabeza de naciones;

Mas al fin perecerá para siempre.

21Y viendo al ceneo, tomó su parábola y dijo:

Fuerte es tu habitación;

Pon en la peña tu nido;

22 Porque el ceneo será echado,

Cuando Asiria te llevará cautivo.

23Tomó su parábola otra vez, y dijo:

¡Ay! ¿quién vivirá cuando hiciere Dios estas cosas?

24 Vendrán naves de la costa de Quitim,

Y afligirán a Asiria, afligirán también a Heber;

Mas él también perecerá para siempre.

25Entonces se levantó Balaam y se fue, y volvió a su lugar; y también Balac se fue por su camino.

 Israel acude a Baal-peor

25

1Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, 2las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. 3Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. 4Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel. 5Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor.

6Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión. 7Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; 8y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel. 9Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil.

10Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: 11Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha hecho apartar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos; por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel. 12Por tanto diles: He aquí yo establezco mi pacto de paz con él; 13y tendrá él, y su descendencia después de él, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel.

14Y el nombre del varón que fue muerto con la madianita era Zimri hijo de Salu, jefe de una familia de la tribu de Simeón. 15Y el nombre de la mujer madianita muerta era Cozbi hija de Zur, príncipe de pueblos, padre de familia en Madián.

16Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 17Hostigad a los madianitas, y heridlos, 18por cuanto ellos os afligieron a vosotros con sus ardides con que os han engañado en lo tocante a Baal-peor, y en lo tocante a Cozbi hija del príncipe de Madián, su hermana, la cual fue muerta el día de la mortandad por causa de Baal-peor. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 28 DE FEBRERO. Marcos 8: 1 – 21

Alimentación de los cuatro mil

(Mt. 15.32–39)

8

1En aquellos días, como había una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: 2Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; 3y si los enviare en ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos. 4Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto? 5El les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete. 6Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud. 7Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante. 8Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas. 9Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió. 10Y luego entrando en la barca con sus discípulos, vino a la región de Dalmanuta.

 La demanda de una señal

(Mt. 16.1–4; Lc. 12.54–56)

11Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle. 12Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación. 13Y dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera.

 La levadura de los fariseos

(Mt. 16.5–12)

14Habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca. 15Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. 16Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan. 17Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? 18¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis? 19Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce. 20Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete. 21Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis? Amen.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 28 DE FEBRERO. Números 23, 24, 25

Capítulo 23

23.1-3 El número siete era sagrado para muchas naciones y religiones de aquella época. Un «monte descubierto» denota un sitio de mayor elevación sobre la montaña, sin follaje.

23.27 El rey Balac llevó a Balaam a diferentes lugares para tratar de incitarlo a que maldijera a los israelitas. Pensaba que un cambio de escenario podría hacer cambiar de opinión a Balaam. Pero un cambio de lugar no cambia la opinión de Dios. Debemos aprender a enfrentar la fuente del problema. El cambiar de lugar para escapar del problema sólo complica la solución. Los problemas que están arraigados en nosotros no se resuelven con un cambio de escenario. El cambiar geográficamente o de trabajo sólo puede distraernos de la necesidad de experimentar un cambio en nuestro corazón.

Capítulo 24

24.1 Como Balaam era hechicero, buscaba agüeros o señales que lo ayudasen a predecir el futuro. En esta situación, sin embargo, era claro que Dios mismo era quien hablaba, de modo que Balaam no necesitaba otras señales, ni reales ni imaginadas.

24.7 ¿Quién fue Agag? Agag era el título que se le daba al rey de los amalecitas, así como Faraón era el título que se le daba al soberano de Egipto. Saúl, el primer rey de Israel, venció a Agag (1 Samuel 15.8). Balaam había profetizado correctamente la ruina de los viejos enemigos de Israel (Éxodo 17.14–16).

24.11 A pesar de que los motivos de Balaam no eran los correctos, en este momento actuó con integridad. El mensaje de Dios lo había llenado de tal manera que Balaam tuvo que hablar la verdad. Al hacerlo, perdió la recompensa que lo había inducido a hablar. El permanecer fieles a la Palabra de Dios puede costarnos promociones y ventajas a corto plazo. Pero los que eligen a Dios y no al dinero algún día adquirirán la riqueza celestial infinita (Mateo 6.19–21).

24.15–19 La estrella de Jacob se interpreta a menudo como una referencia al Mesías que habría de venir. Fue quizá esta profecía la que convenció a los magos para que viajaran a Israel en busca del niño Jesús (Mateo 2.1, 2). Parece extraño que Dios utilizara a un hechicero como Balaam para predecir la venida del Mesías. Pero esto nos enseña que Dios puede utilizar cualquier cosa o cualquier persona para llevar a cabo sus planes. Al utilizar a un hechicero, Dios no está sugiriendo que la hechicería fuera aceptable. La Biblia la condena en varias ocasiones (Éxodo 22.18; 2 Crónicas 33.6; Apocalipsis 18.23). Sin embargo, muestra que Dios es soberano sobre el bien y el mal.

Capítulo 25

25.1 Este versículo muestra el gran reto al que Israel se tenía que enfrentar. El problema más peligroso para Moisés y Josué no era el ejército armado de Jericó, sino la tentación sutil de formar alianzas con las religiones y culturas paganas de los cananeos.

25.1, 2 La Biblia no menciona cómo los hombres israelitas se involucraron con la inmoralidad sexual. Sabemos que la prostitución sagrada era una práctica común entre las religiones cananeas. Quizás al principio no pensaron en adorar a los ídolos, sino en tener relaciones sexuales. No pasó mucho tiempo sin que comenzaran a asistir a las fiestas locales y a las celebraciones familiares que incluían la adoración de ídolos. Pronto estuvieron metidos de pies y cabeza en las prácticas de la cultura pagana. Su deseo de diversión y placer los llevó a faltar a su compromiso espiritual. ¿Ha aflojado usted las normas para justificar sus deseos?

25.1–3 Esta combinación de pecado sexual e idolatría, como después se supo, fue idea de Balaam (véanse 31.16; Apocalipsis 2.14), el mismo Balaam que acababa de bendecir a Israel y que parecía estar de su lado. Es muy fácil entender por qué los israelitas se desviaron: Balaam parecía decir y hacer lo correcto, al menos lo pareció por un tiempo (22–24). No fue sino hasta que Balaam ocasionó un gran daño en sus vidas personales y en su nación que los israelitas se percataron de que era un hombre lleno de avaricia que utilizaba la hechicería y que estaba profundamente metido en las prácticas de religiones paganas. Debemos tomarnos el cuidado de evaluar tanto las palabras como los hechos de los que dicen ofrecer ayuda espiritual.

25.3 Baal era el dios más popular en Canaán, la tierra a la que Israel estaba a punto de entrar. Representado por un toro, símbolo de fuerza y fertilidad, era el dios de las lluvias y de las cosechas. Los israelitas continuamente se sintieron atraídos a la adoración de Baal, en la que la prostitución jugaba un papel importante, durante los años que estuvieron en Canaán. Ya que Baal era tan popular, su nombre era utilizado comúnmente como nombre genérico de todos los dioses locales.

25.6 La frase «trajo... a sus hermanos» se refería a la habitación interior de la tienda de la persona. Claramente a la mujer la llevaron a su tienda para tener relaciones sexuales. Zimri desestimó a tal punto la ley de Dios que hizo entrar a la mujer al campamento mismo.

25.10, 11 De la historia de Finees se desprende con claridad que cierta ira es adecuada y justificada. Él estaba enojado por su celo de las cosas del Señor. ¿Pero cómo se sabe cuándo nuestra ira es apropiada y cuándo debe reprimirse? Pregúntese esto cuando esté molesto: (1) ¿Por qué estoy enojado? (2) ¿De quién son los derechos que se han violado (míos o de otros)? (3) ¿Se está violando la verdad (un principio de Dios)? Si sólo son nuestros derechos los que están en juego, será más sabio mantener nuestros sentimientos de ira bajo control. Pero si la que está en juego es la verdad, la ira puede ser justificada, a pesar de que la violencia y la venganza son por lo general una forma incorrecta de expresarlo (el caso de Finees fue único). Si pretendemos ser más y más como Dios, el pecado debe molestarnos.

25.12-13 El acto de Finees hizo expiación para la nación de Israel; el castigo divino cesó. Por causa de esto, sus descendientes llegarían a ser los sumos sacerdotes de Israel. Fue así a lo largo de la historia del tabernáculo y del templo.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 28 DE FEBRERO. Marcos 8: 1 – 21

Capítulo 8

8.1ss Este es un milagro distinto al de la alimentación de los cinco mil descrito en el capítulo 6. En aquella ocasión, casi todos eran judíos. Esta vez, Jesús ministraba a una multitud de gentiles en la región de Decápolis. Las obras y el mensaje de Jesús empezaban a tener impacto en un gran número de gentiles. El hecho de que Jesús ministrase con mucha compasión a los no judíos, daba gran confianza al público de Marcos, que era en su mayoría romano.

8.1–3 ¿Alguna vez le ha parecido que Dios ha estado tan ocupado con asuntos más importantes que no le ha sido posible ocuparse de sus necesidades? Así como Jesús se ocupó de aquella gente y su necesidad, Él se ocupa de las nuestras cada día. En otra ocasión Jesús dijo: «No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?[...] vuestro padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas» (Mateo 6.31, 32). ¿Tiene preocupaciones que, según su parecer, no le interesan a Dios? Para Él no hay asunto demasiado grande ni tan pequeño que escape a su interés.

8.11 Los fariseos trataban de explicar los milagros anteriores de Jesús diciendo que fueron obras de la suerte, la coincidencia o el poder de Satanás. Demandaban una señal en el cielo, algo que solo Dios podría hacer. Jesús rechazó tal demanda porque sabía que ni un milagro como ese bastaría para convencerlos. Ya habían resuelto no creer. Los corazones pueden llegar a ser tan duros que ni siquiera los acontecimientos y demostraciones más convincentes los hacen cambiar.

8.15 Marcos menciona la levadura del rey Herodes y de los fariseos, mientras que Mateo habla de «la levadura de los fariseos y de los saduceos». La audiencia de Marcos, en su mayoría de gentiles, tiene que haber oído hablar del rey Herodes, pero no necesariamente de la secta judía conocida como los saduceos. Así, Marcos describe la parte de la declaración de Jesús que muchos de sus lectores podían entender. Cuando Marcos se refiere al rey Herodes, habla de los herodianos, grupo de judíos que respaldaban a dicho rey. Muchos de ellos eran también saduceos.

8.15ss En este pasaje la levadura simboliza lo malo. Como una pequeña cantidad de levadura es suficiente para hacer una hornada de pan, asimismo, los corazones endurecidos de los líderes judíos podían penetrar y contaminar la sociedad entera y lograr que se levantara contra Jesús.

8.17, 18 ¿Cómo es posible que los discípulos después de ser testigos de tantos de los milagros de Jesús, fueron tan lentos en descubrir su verdadera identidad? Lo vieron alimentar a más de cinco mil personas con cinco panes y dos peces (6.35–44), pero vuelven a dudar que pudiera alimentar a otro grupo grande.
Muchas veces somos también terriblemente lentos en comprender. Aunque Cristo nos ha ayudado a salir airosos de tentaciones en el pasado, nos cuesta creer que pueda hacerlo aún en el futuro. ¿Está su corazón demasiado cerrado para recibir todo lo que Dios puede hacer por usted? No sea como los discípulos. Recuerde que Cristo lo ha hecho y tenga fe para creer que lo volverá a hacer. Comentario de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.


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