Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 8 DE FEBRERO. Levítico 4, 5, 6, 

Ofrendas por el pecado

4

1Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguna persona pecare por yerro en alguno de los mandamientos de Jehová sobre cosas que no se han de hacer, e hiciere alguna de ellas; 3si el sacerdote ungido pecare según el pecado del pueblo, ofrecerá a Jehová, por su pecado que habrá cometido, un becerro sin defecto para expiación. 4Traerá el becerro a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová, y pondrá su mano sobre la cabeza del becerro, y lo degollará delante de Jehová. 5Y el sacerdote ungido tomará de la sangre del becerro, y la traerá al tabernáculo de reunión; 6y mojará el sacerdote su dedo en la sangre, y rociará de aquella sangre siete veces delante de Jehová, hacia el velo del santuario. 7Y el sacerdote pondrá de esa sangre sobre los cuernos del altar del incienso aromático, que está en el tabernáculo de reunión delante de Jehová; y echará el resto de la sangre del becerro al pie del altar del holocausto, que está a la puerta del tabernáculo de reunión. 8Y tomará del becerro para la expiación toda su grosura, la que cubre los intestinos, y la que está sobre las entrañas, 9los dos riñones, la grosura que está sobre ellos, y la que está sobre los ijares; y con los riñones quitará la grosura de sobre el hígado, 10de la manera que se quita del buey del sacrificio de paz; y el sacerdote la hará arder sobre el altar del holocausto. 11Y la piel del becerro, y toda su carne, con su cabeza, sus piernas, sus intestinos y su estiércol, 12en fin, todo el becerro sacará fuera del campamento a un lugar limpio, donde se echan las cenizas, y lo quemará al fuego sobre la leña; en donde se echan las cenizas será quemado.

13Si toda la congregación de Israel hubiere errado, y el yerro estuviere oculto a los ojos del pueblo, y hubieren hecho algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y fueren culpables; 14luego que llegue a ser conocido el pecado que cometieren, la congregación ofrecerá un becerro por expiación, y lo traerán delante del tabernáculo de reunión. 15Y los ancianos de la congregación pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro delante de Jehová, y en presencia de Jehová degollarán aquel becerro. 16Y el sacerdote ungido meterá de la sangre del becerro en el tabernáculo de reunión, 17y mojará el sacerdote su dedo en la misma sangre, y rociará siete veces delante de Jehová hacia el velo. 18Y de aquella sangre pondrá sobre los cuernos del altar que está delante de Jehová en el tabernáculo de reunión, y derramará el resto de la sangre al pie del altar del holocausto, que está a la puerta del tabernáculo de reunión. 19Y le quitará toda la grosura y la hará arder sobre el altar. 20Y hará de aquel becerro como hizo con el becerro de la expiación; lo mismo hará de él; así hará el sacerdote expiación por ellos, y obtendrán perdón. 21Y sacará el becerro fuera del campamento, y lo quemará como quemó el primer becerro; expiación es por la congregación.

22Cuando pecare un jefe, e hiciere por yerro algo contra alguno de todos los mandamientos de Jehová su Dios sobre cosas que no se han de hacer, y pecare; 23luego que conociere su pecado que cometió, presentará por su ofrenda un macho cabrío sin defecto. 24Y pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío, y lo degollará en el lugar donde se degüella el holocausto, delante de Jehová; es expiación. 25Y con su dedo el sacerdote tomará de la sangre de la expiación, y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará el resto de la sangre al pie del altar del holocausto, 26y quemará toda su grosura sobre el altar, como la grosura del sacrificio de paz; así el sacerdote hará por él la expiación de su pecado, y tendrá perdón.

27Si alguna persona del pueblo pecare por yerro, haciendo algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y delinquiere; 28luego que conociere su pecado que cometió, traerá por su ofrenda una cabra, una cabra sin defecto, por su pecado que cometió. 29Y pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda de la expiación, y la degollará en el lugar del holocausto. 30Luego con su dedo el sacerdote tomará de la sangre, y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará el resto de la sangre al pie del altar. 31Y le quitará toda su grosura, de la manera que fue quitada la grosura del sacrificio de paz; y el sacerdote la hará arder sobre el altar en olor grato a Jehová; así hará el sacerdote expiación por él, y será perdonado.

32Y si por su ofrenda por el pecado trajere cordero, hembra sin defecto traerá. 33Y pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda de expiación, y la degollará por expiación en el lugar donde se degüella el holocausto. 34Después con su dedo el sacerdote tomará de la sangre de la expiación, y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará el resto de la sangre al pie del altar. 35Y le quitará toda su grosura, como fue quitada la grosura del sacrificio de paz, y el sacerdote la hará arder en el altar sobre la ofrenda encendida a Jehová; y le hará el sacerdote expiación de su pecado que habrá cometido, y será perdonado.

5

1Si alguno pecare por haber sido llamado a testificar, y fuere testigo que vio, o supo, y no lo denunciare, él llevará su pecado. 2Asimismo la persona que hubiere tocado cualquiera cosa inmunda, sea cadáver de bestia inmunda, o cadáver de animal inmundo, o cadáver de reptil inmundo, bien que no lo supiere, será inmunda y habrá delinquido. 3O si tocare inmundicia de hombre, cualquiera inmundicia suya con que fuere inmundo, y no lo echare de ver, si después llegare a saberlo, será culpable. 4O si alguno jurare a la ligera con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquiera cosa que el hombre profiere con juramento, y él no lo entendiere; si después lo entiende, será culpable por cualquiera de estas cosas. 5Cuando pecare en alguna de estas cosas, confesará aquello en que pecó, 6y para su expiación traerá a Jehová por su pecado que cometió, una hembra de los rebaños, una cordera o una cabra como ofrenda de expiación; y el sacerdote le hará expiación por su pecado.

7Y si no tuviere lo suficiente para un cordero, traerá a Jehová en expiación por su pecado que cometió, dos tórtolas o dos palominos, el uno para expiación, y el otro para holocausto. 8Y los traerá al sacerdote, el cual ofrecerá primero el que es para expiación; y le arrancará de su cuello la cabeza, mas no la separará por completo. 9Y rociará de la sangre de la expiación sobre la pared del altar; y lo que sobrare de la sangre lo exprimirá al pie del altar; es expiación. 10Y del otro hará holocausto conforme al rito; así el sacerdote hará expiación por el pecado de aquel que lo cometió, y será perdonado.

11Mas si no tuviere lo suficiente para dos tórtolas, o dos palominos, el que pecó traerá como ofrenda la décima parte de un efa de flor de harina para expiación. No pondrá sobre ella aceite, ni sobre ella pondrá incienso, porque es expiación. 12La traerá, pues, al sacerdote, y el sacerdote tomará de ella su puño lleno, para memoria de él, y la hará arder en el altar sobre las ofrendas encendidas a Jehová; es expiación. 13Y hará el sacerdote expiación por él en cuanto al pecado que cometió en alguna de estas cosas, y será perdonado; y el sobrante será del sacerdote, como la ofrenda de vianda.

 Ofrendas expiatorias

14Habló más Jehová a Moisés, diciendo: 15Cuando alguna persona cometiere falta, y pecare por yerro en las cosas santas de Jehová, traerá por su culpa a Jehová un carnero sin defecto de los rebaños, conforme a tu estimación en siclos de plata del siclo del santuario, en ofrenda por el pecado. 16Y pagará lo que hubiere defraudado de las cosas santas, y añadirá a ello la quinta parte, y lo dará al sacerdote; y el sacerdote hará expiación por él con el carnero del sacrificio por el pecado, y será perdonado.

17Finalmente, si una persona pecare, o hiciere alguna de todas aquellas cosas que por mandamiento de Jehová no se han de hacer, aun sin hacerlo a sabiendas, es culpable, y llevará su pecado. 18Traerá, pues, al sacerdote para expiación, según tú lo estimes, un carnero sin defecto de los rebaños; y el sacerdote le hará expiación por el yerro que cometió por ignorancia, y será perdonado. 19Es infracción, y ciertamente delinquió contra Jehová.

6

1Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Cuando una persona pecare e hiciere prevaricación contra Jehová, y negare a su prójimo lo encomendado o dejado en su mano, o bien robare o calumniare a su prójimo, 3o habiendo hallado lo perdido después lo negare, y jurare en falso; en alguna de todas aquellas cosas en que suele pecar el hombre, 4entonces, habiendo pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, o el daño de la calumnia, o el depósito que se le encomendó, o lo perdido que halló, 5o todo aquello sobre que hubiere jurado falsamente; lo restituirá por entero a aquel a quien pertenece, y añadirá a ello la quinta parte, en el día de su expiación. 6Y para expiación de su culpa traerá a Jehová un carnero sin defecto de los rebaños, conforme a tu estimación, y lo dará al sacerdote para la expiación. 7Y el sacerdote hará expiación por él delante de Jehová, y obtendrá perdón de cualquiera de todas las cosas en que suele ofender.

Leyes de los sacrificios

8Habló aún Jehová a Moisés, diciendo:

9Manda a Aarón y a sus hijos, y diles: Esta es la ley del holocausto: el holocausto estará sobre el fuego encendido sobre el altar toda la noche, hasta la mañana; el fuego del altar arderá en él.

10Y el sacerdote se pondrá su vestidura de lino, y vestirá calzoncillos de lino sobre su cuerpo; y cuando el fuego hubiere consumido el holocausto, apartará él las cenizas de sobre el altar, y las pondrá junto al altar.

11Después se quitará sus vestiduras y se pondrá otras ropas, y sacará las cenizas fuera del campamento a un lugar limpio.

12Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz.

13El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.

14Esta es la ley de la ofrenda: La ofrecerán los hijos de Aarón delante de Jehová ante el altar.

15Y tomará de ella un puñado de la flor de harina de la ofrenda, y de su aceite, y todo el incienso que está sobre la ofrenda, y lo hará arder sobre el altar por memorial en olor grato a Jehová.

16Y el sobrante de ella lo comerán Aarón y sus hijos; sin levadura se comerá en lugar santo; en el atrio del tabernáculo de reunión lo comerán.

17No se cocerá con levadura; la he dado a ellos por su porción de mis ofrendas encendidas; es cosa santísima, como el sacrificio por el pecado, y como el sacrificio por la culpa.

18Todos los varones de los hijos de Aarón comerán de ella. Estatuto perpetuo será para vuestras generaciones tocante a las ofrendas encendidas para Jehová; toda cosa que tocare en ellas será santificada.

19Habló también Jehová a Moisés, diciendo:

20Esta es la ofrenda de Aarón y de sus hijos, que ofrecerán a Jehová el día que fueren ungidos: la décima parte de un efa de flor de harina, ofrenda perpetua, la mitad a la mañana y la mitad a la tarde.

21En sartén se preparará con aceite; frita la traerás, y los pedazos cocidos de la ofrenda ofrecerás en olor grato a Jehová.

22Y el sacerdote que en lugar de Aarón fuere ungido de entre sus hijos, hará igual ofrenda. Es estatuto perpetuo de Jehová; toda ella será quemada.

23Toda ofrenda de sacerdote será enteramente quemada; no se comerá.

24Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

25Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: Esta es la ley del sacrificio expiatorio: en el lugar donde se degüella el holocausto, será degollada la ofrenda por el pecado delante de Jehová; es cosa santísima.

26El sacerdote que la ofreciere por el pecado, la comerá; en lugar santo será comida, en el atrio del tabernáculo de reunión.

27Todo lo que tocare su carne, será santificado; y si salpicare su sangre sobre el vestido, lavarás aquello sobre lo cual cayere, en lugar santo.

28Y la vasija de barro en que fuere cocida, será quebrada; y si fuere cocida en vasija de bronce, será fregada y lavada con agua.

29Todo varón de entre los sacerdotes la comerá; es cosa santísima.

30Mas no se comerá ninguna ofrenda de cuya sangre se metiere en el tabernáculo de reunión para hacer expiación en el santuario; al fuego será quemada.



Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 8 DE FEBRERO. Mateo 25: 1 – 30.

Parábola de las diez vírgenes

25

1Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. 2Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. 3Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; 4mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. 5Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. 6Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! 7Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. 8Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. 9Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. 10Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. 11Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! 12Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. 13Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.

 Parábola de los talentos

14Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 15A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 16Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. 17Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. 18Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 20Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 22Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 24Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 26Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. 28Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 30Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Amen. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 8 DE FEBRERO. Levítico 4, 5, 6

Capítulo 4

4.1ss ¿Ha hecho alguna vez algo malo sin darse cuenta sino hasta después? Aun cuando su pecado no haya sido intencional, sigue siendo pecado. Uno de los propósitos de la Ley de Dios era hacer conscientes a los israelitas de sus pecados que no eran intencionales para que no los repitieran y para que pudieran ser perdonados por ellos. Levítico 4 y 5 menciona algunos de estos pecados no intencionales y la forma en la que los israelitas podían ser perdonados por ellos. Mientras lee más de las leyes de Dios, recuerde que fueron dadas para enseñar y guiar al pueblo. Permita que le ayuden a ser más consciente del pecado en su vida.

4.3 La ofrenda por el pecado era para quienes (1) cometieran un pecado sin darse cuenta de ello o (2) cometieran un pecado por negligencia o debilidad y no por una clara rebeldía contra Dios. Se sacrificaban diferentes animales según las diferentes clases de pecado. En la Biblia, la muerte de Jesucristo fue la ofrenda final por el pecado (Hebreos 9.25–28 nos dice por qué).

Capítulo 5

5.4 ¿Alguna vez ha jurado que hará o que no hará algo, y luego se da cuenta de lo tonta que fue su promesa? El pueblo de Dios está llamado a mantener su palabra, aun cuando haga promesas difíciles de cumplir. Jesús advirtió en contra del juramento (en el sentido de hacer votos o promesas) cuando dijo, «Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede» (Mateo 5.37). Nuestra palabra debería ser suficiente. Si sentimos que debemos fortalecerla con un juramento, algo anda mal con nuestra sinceridad. Las únicas promesas que no debemos cumplir son aquellas que nos llevan al pecado. Una persona sabia y controlada evita hacer promesas apresuradas.

5.5 El sistema completo de sacrificios no podía ayudar al pecador a menos que este trajera su ofrenda con una actitud arrepentida y un deseo de confesar su pecado. Actualmente, debido a la muerte de Cristo en la cruz, no tenemos que sacrificar animales. Pero sigue siendo vital que confesemos nuestros pecados, porque la confesión muestra que estamos conscientes de nuestro pecado, de la santidad de Dios, de la humildad que debemos tener ante Él y la disposición de volvernos de ese pecado (Salmo 51.16, 17). Aún la muerte de Jesús será de poco valor para nosotros si no nos arrepentimos y lo seguimos. Es como una vacuna para una enfermedad peligrosa, no ayudará si no entra en el torrente sanguíneo.

5.14-19 La ofrenda por la culpa era la forma de hacerse cargo del pecado que se comete inconscientemente. Era para aquellos que habían pecado de alguna manera contra las «cosas santas» —el tabernáculo o el sacerdocio— tanto como para aquellos que sin intención pecaban contra alguien. En ambos casos, tenía que sacrificarse un carnero sin defecto, más una compensación por su pérdida a aquellos dañados por ese pecado, más un veinte por ciento como multa. Aun cuando la muerte de Cristo ha hecho innecesarias para nosotros hoy día las ofrendas de culpa, todavía necesitamos hacer lo correcto con aquellos a quienes herimos.

Capítulo 6

6.1-7 Aquí descubrimos que el robar es algo más que el solo hecho de quitarle algo a alguien. Encontrar algo y no regresarlo o rehusarse a regresar algo prestado son otras formas de robo. Estos son pecados contra Dios y no sólo contra su vecino, un extraño o grandes negocios. Si usted ha conseguido algo en forma engañosa, entonces confiese su pecado a Dios, discúlpese con el dueño, confiese su pecado a Dios y devuelva las cosas robadas... con interés.

6.12, 13 Mientras que las ofrendas y los sacrificios previos eran realizados por el pueblo, la sección que va de 6.8 a 7.38 trata con el procedimiento sacerdotal. El holocausto era presentado por la mañana y a la caída de la tarde para toda la nación (véase Éxodo 29.38–43). El fuego santo del altar debía mantenerse ardiendo porque Dios lo había iniciado. Esto representaba la presencia eterna de Dios en el sistema sacrificial. Mostraba al pueblo que únicamente a través del bondadoso favor de Dios podían ser aceptables sus sacrificios. El fuego de Dios está presente hoy en día en la vida de cada creyente. Él enciende el fuego cuando el Espíritu Santo entra a vivir en nosotros, y lo cuida a fin de que podamos crecer en gracia al andar con Él. Cuando tenemos conciencia de que Dios vive en nosotros, tenemos la confianza necesaria para acercarnos a Él para recibir perdón y restauración. Podemos llevar a cabo nuestra obra con fuerza y entusiasmo.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 8 DE FEBRERO. Mateo 25: 1 - 30.

Capítulo 25

25.1ss Jesús narró las parábolas siguientes para clarificar aún más lo que significa estar listo para su regreso y cómo vivir hasta que Él venga. En la historia de las diez vírgenes (25.1–13), se nos enseña que cada persona tiene que ocuparse de su condición espiritual. La parábola de los talentos (25.14–30) nos enseña la necesidad de usar bien lo que Dios nos ha confiado. La enseñanza de las ovejas y cabritos (25.31–46) enfatiza la importancia de servir a los que están en necesidad. Ninguna parábola por sí misma describe completamente cómo debemos prepararnos. Pero cada una de ellas pinta una parte del cuadro.

25.1ss Esta parábola tiene que ver con un matrimonio. En la cultura judía, una pareja mantenía su noviazgo por largo tiempo antes de contraer nupcias y la promesa de compromiso era un pacto similar a los votos del matrimonio. En el día de las bodas el novio iba a la casa de la novia para la ceremonia; luego la pareja, formando parte de un gran desfile, regresaba a la casa del novio donde tenía lugar una fiesta que con frecuencia duraba toda una semana. Estas diez vírgenes estaban esperando para desfilar y aguardaban participar en el banquete de bodas. Pero cuando el novio se retrasó, cinco de ellas dejaron que sus lámparas se quedaran sin aceite. Mientras iban a buscar aceite, se les hizo tarde y no pudieron participar en la fiesta.

 Cuando Jesús vuelva para llevar a su pueblo al cielo, debemos estar listos. La preparación espiritual no puede comprarse ni prestarse a último minuto. Nuestra relación con Dios debe ser propia.

25.15 El amo dividió el dinero entre sus siervos de acuerdo a sus capacidades: nadie recibió ni más ni menos dinero del que podía usar. En caso de que no cumpliera con la tarea asignada por su amo, no podría excusarse diciendo que estuvo abrumado. El fracaso solo podría atribuirse a flojera u odio al amo. El dinero, como se emplea aquí, representa cualquier clase de recurso que se nos confía. Dios nos da tiempo, capacidades, dones y otros recursos de acuerdo a nuestras habilidades y espera que los usemos con sabiduría hasta que regrese. Tenemos la obligación de usar bien lo que Dios nos ha dado. La cuestión no es cuánto tenemos, sino qué hacemos con lo que tenemos.

25.21 Jesús volverá, sabemos que es así. ¿Significa esto que debemos abandonar nuestras ocupaciones a fin de servir a Dios? No, quiere decir que debemos usar con diligencia nuestro tiempo, talentos y pertenencias a fin de servir a Dios en todo lo que hagamos. Para algunas personas, significa cambiar de profesión; para la mayoría de nosotros, significa cumplir con nuestro trabajo cotidiano como expresión de nuestro amor a Dios.

25.24-30 Este hombre pensaba solo en sí mismo. Quería evitar riesgos para protegerse de su difícil amo, pero este lo castigó por su egocentrismo. No debemos buscar excusas para no hacer lo que Dios nos llamó a hacer. Si Dios es nuestro Amo, debemos estar dispuestos a obedecerle. Nuestro tiempo, nuestras habilidades y nuestro dinero no nos pertenecen de veras. Somos mayordomos, no propietarios. Cuando descuidamos, despilfarramos o nos aprovechamos de lo que hemos recibido, nos convertimos en rebeldes y merecemos castigo.

25.29,30 Esta parábola describe las consecuencias de dos actitudes en cuanto al regreso de Cristo. El obrero que con diligencia se prepara para la venida del Señor invirtiendo su tiempo y sus talentos para servir a Dios será recompensado. El obrero que no pone el corazón en trabajar en las cosas del Reino va a ser castigado. Dios premia la fidelidad. Los que no tienen frutos para el Reino de Dios no pueden esperar recibir el mismo trato que los que son fieles. Comentario de la Biblia del Diario Vivir. RVR 1960.


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