LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 29 DE AGOSTO. Salmo 139,140,141,
SALMO 139
Omnipresencia y omnisciencia de Dios
Al músico principal. Salmo de David.
1 Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.
2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme;
Has entendido desde lejos mis pensamientos.
3 Has escudriñado mi andar y mi reposo,
Y todos mis caminos te son conocidos.
4 Pues aún no está la palabra en mi lengua,
Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.
5 Detrás y delante me rodeaste,
Y sobre mí pusiste tu mano.
6 Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí;
Alto es, no lo puedo comprender.
7 ¿A dónde me iré de tu Espíritu?
¿Y a dónde huiré de tu presencia?
8 Si subiere a los cielos, allí estás tú;
Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.
9 Si tomare las alas del alba
Y habitare en el extremo del mar,
10 Aun allí me guiará tu mano,
Y me asirá tu diestra.
11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán;
Aun la noche resplandecerá alrededor de mí.
12 Aun las tinieblas no encubren de ti,
Y la noche resplandece como el día;
Lo mismo te son las tinieblas que la luz.
13 Porque tú formaste mis entrañas;
Tú me hiciste en el vientre de mi madre.
14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado,
Y mi alma lo sabe muy bien.
15 No fue encubierto de ti mi cuerpo,
Bien que en oculto fui formado,
Y entretejido en lo más profundo de la tierra.
16 Mi embrión vieron tus ojos,
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
Que fueron luego formadas,
Sin faltar una de ellas.
17 ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!
¡Cuán grande es la suma de ellos!
18 Si los enumero, se multiplican más que la arena;
Despierto, y aún estoy contigo.
19 De cierto, oh Dios, harás morir al impío;
Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios.
20 Porque blasfemias dicen ellos contra ti;
Tus enemigos toman en vano tu nombre.
21 ¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen,
Y me enardezco contra tus enemigos?
22 Los aborrezco por completo;
Los tengo por enemigos.
23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
24 Y ve si hay en mí camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno.
SALMO 140
Súplica de protección contra los perseguidores
Al músico principal. Salmo de David.
1 Líbrame, oh Jehová, del hombre malo;
Guárdame de hombres violentos,
2 Los cuales maquinan males en el corazón,
Cada día urden contiendas.
3 Aguzaron su lengua como la serpiente;
Veneno de áspid hay debajo de sus labios. Selah
4 Guárdame, oh Jehová, de manos del impío;
Líbrame de hombres injuriosos,
Que han pensado trastornar mis pasos.
5 Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios;
Han tendido red junto a la senda;
Me han puesto lazos. Selah
6 He dicho a Jehová: Dios mío eres tú;
Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.
7 Jehová Señor, potente salvador mío,
Tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla.
8 No concedas, oh Jehová, al impío sus deseos;
No saques adelante su pensamiento, para que no se ensoberbezca.
Selah
9 En cuanto a los que por todas partes me rodean,
La maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.
10 Caerán sobre ellos brasas;
Serán echados en el fuego,
En abismos profundos de donde no salgan.
11 El hombre deslenguado no será firme en la tierra;
El mal cazará al hombre injusto para derribarle.
12 Yo sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido,
Y el derecho de los necesitados.
13 Ciertamente los justos alabarán tu nombre;
Los rectos morarán en tu presencia.
SALMO 141
Oración a fin de ser guardado del mal
Salmo de David.
1 Jehová, a ti he clamado; apresúrate a mí;
Escucha mi voz cuando te invocare.
2 Suba mi oración delante de ti como el incienso,
El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.
3 Pon guarda a mi boca, oh Jehová;
Guarda la puerta de mis labios.
4 No dejes que se incline mi corazón a cosa mala,
A hacer obras impías
Con los que hacen iniquidad;
Y no coma yo de sus deleites.
5 Que el justo me castigue, será un favor,
Y que me reprenda será un excelente bálsamo
Que no me herirá la cabeza;
Pero mi oración será continuamente contra las maldades de aquéllos.
6 Serán despeñados sus jueces,
Y oirán mis palabras, que son verdaderas.
7 Como quien hiende y rompe la tierra,
Son esparcidos nuestros huesos a la boca del Seol.
8 Por tanto, a ti, oh Jehová, Señor, miran mis ojos;
En ti he confiado; no desampares mi alma.
9 Guárdame de los lazos que me han tendido,
Y de las trampas de los que hacen iniquidad.
10 Caigan los impíos a una en sus redes,
Mientras yo pasaré adelante.
LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 29 DE AGOSTO.1Corintios 10: 1-13.
Amonestaciones contra la idolatría
1Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; 2y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, 3y todos comieron el mismo alimento espiritual, 4y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. 5Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto.
6Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. 7Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. 8Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. 9Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. 10Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. 11Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. 12Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 13No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. Amen. Rv
COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 29 DE AGOSTO. Salmo 139,140,141.
Capítulo 139
139.1–5 Algunas veces no consentimos en que la gente nos llegue a conocer por completo porque tememos que descubran algo nuestro que no les guste. No obstante, Dios ya conoce todo acerca de nosotros y aun el número de los cabellos que tenemos en la cabeza (Mateo 10.30). Está con nosotros en cada situación, en cada prueba, nos protege, ama, dirige. Nos conoce y ama a plenitud.
139.7 Dios es omnipresente, está en todas partes. Debido a que es así, usted nunca se podrá apartar de su Espíritu. Estas son buenas nuevas para los que conocen y aman a Dios pues no importa lo que hagamos ni a dónde vayamos, nunca estaremos lejos de la presencia consoladora de Dios (véase Romanos 8.35–39).
139.13-15 El carácter de Dios está dentro de la creación de cada persona. Cuando crea que no vale nada o hasta comience a odiarse, recuerde que el Espíritu de Dios está listo y dispuesto a trabajar en usted para hacer que su carácter sea todo lo que Dios desea. Debemos tener tanto respeto por nosotros mismos como lo tiene nuestro Hacedor.
139.21–24 El odio que David sentía por sus enemigos provenía de su celo por Dios. David veía a sus enemigos como enemigos de Dios, así que su odio era un deseo por la justicia de Dios y no por venganza personal. ¿Es bueno enojarse con alguien que odia a Dios? Sí, pero debemos recordar que Dios es el que los enfrentará, no nosotros. Si en verdad amamos a Dios, nos sentiremos profundamente heridos si alguien lo odia. David pidió a Dios que examinara su corazón y prestara atención y señalara si existía algún motivo malo que pudiera estar detrás de sus fuertes palabras. Pero si bien buscamos justicia en contra del mal, también debemos orar para que los enemigos de Dios se vuelvan a Él antes que los juzgue (véase Mateo 5.44).
139.23,24 David pidió a Dios que examinara si había un pecado en él y lo señalara hasta el punto de analizar sus pensamientos. Esto es cirugía exploratoria de pecado. ¿Cómo reconoceremos el pecado a menos de que Dios nos lo señale? Entonces, cuando Dios nos lo muestre, podemos arrepentirnos y ser perdonados. Haga de este versículo su oración. Si le pide a Dios que analice sus pensamientos y le revele el pecado que hay en su vida, andará por el «camino eterno».
Capítulo 140
140.12 ¿A quién se pueden dirigir los necesitados cuando los persiguen? No tienen el dinero necesario para obtener ayuda profesional, quizás no son capaces de defenderse. Sin embargo, siempre hay alguien que está de su parte: el Señor estará junto a ellos y al final les hará justicia. Esto debe consolarnos a todos. No importa cuál sea la situación, el Señor está con nosotros. Pero esta verdad también nos debe hacer un llamado a la responsabilidad. Como pueblo de Dios, tenemos que defender los derechos de los indefensos.
Capítulo 141
141.3 Santiago escribió que «la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas» (Santiago 3.5). El promedio es que una persona abre su boca alrededor de setecientas veces al día para hablar. David pidió sabiamente a Dios que lo guardara de hablar algo malo, incluso en ocasiones cuando sufría persecución. Jesús mismo guardó silencio ante sus acusadores (Mateo 26.63). Al conocer el poder de la lengua, haremos bien con pedir a Dios que nos cuide de lo que decimos para que así nuestras palabras honren su nombre.
141.4 David pidió a Dios que guardara su corazón. Acciones malvadas comienzan con deseos malvados. No basta con pedirle a Dios que lo aleje de la tentación, que lo haga más fuerte ni que cambie sus circunstancias. Debe pedirle que lo cambie desde adentro, al nivel de sus deseos.
141.5 David dice que la reprensión del justo es un favor. A nadie le gusta realmente la crítica, pero todos se pueden beneficiar de ella cuando la hacen con sabiduría y se recibe con humildad. David sugirió la forma de aceptar la crítica: (1) no la rechace, (2) considérela un favor, y (3) mantenga su boca cerrada (no se defienda). La puesta en práctica de estas sugerencias ayudan a controlar la forma de reaccionar ante la crítica y a convertirla en productiva en vez de destructiva, sin importar la intención original.
COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 29 DE AGOSTO. 1Corintios 10: 1-13.
Capítulo 10
10.1–5 Las nubes y el mar mencionados aquí hacen referencia al escape del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, cuando Dios los guió a través de una nube y los trajo de la esclavitud a través del Mar Rojo (Éxodo 14). El alimento y la comida espiritual son la milagrosa provisión que Dios les dio mientras peregrinaban por el desierto (Éxodo 15; 16).
10.7–10 El incidente mencionado en 10.7 se refiere a cuando los israelitas hicieron el becerro de oro y lo adoraron en el desierto (Éxodo 32). El incidente en 10.8 es la mención de Números 25.1–9 cuando los israelitas adoraron a Baal-peor y se involucraron en inmoralidad sexual con mujeres moabitas. La referencia en 10.9 es a la queja y fastidio de los israelitas por su alimentación (Números 21.5, 6). Pusieron al Señor a prueba, para ver cuán lejos podían ir. En 10.10, Pablo se refiere a cuando el pueblo se quejó contra Moisés y Aarón y les sobrevino las plagas (Números 14.2, 36; 16.41–50). El exterminio del ángel se refiere a Éxodo 12.23.
10.11 Las presiones de hoy hacen que con facilidad olvidemos o pasemos por alto las lecciones del pasado. Pero las advertencias de Pablo nos invitan a recordar las lecciones que los israelitas aprendieron acerca de Dios, de modo que evitemos repetir sus errores. La clave para recordarlos es estudiar la Biblia con regularidad al grado que estas lecciones lleguen a convertirse en advertencias continuas de cómo quiere Dios que vivamos. ¡No necesitamos repetir sus errores!
10.13 En una cultura llena de depravación moral y presiones, Pablo dio a los corintios palabras de aliento firmes acerca de la tentación. Dijo: (1) deseos errados y tentaciones son comunes a todos, de manera que no piense que le sucede sólo a usted, (2) otros han resistido las tentaciones y usted también lo puede hacer, (3) toda tentación puede ser resistida porque Dios le ayudará a que así sea. Dios le ayuda a resistir la tentación ayudándole a: (1) reconocer a aquellas personas y situaciones que le originan problema, (2) apartarse de todo aquello que usted sabe que es erróneo, (3) escoger sólo lo que es correcto, (4) orar pidiendo la ayuda de Dios, y (5) buscar la compañía de aquellos que aman a Dios y que serán de ayuda en tiempos de tentación. Huir de la tentación es el primer paso hacia la victoria. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir. Rv 1960.

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