LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 27 DE AGOSTO. Salmo 132,133,134,135,
SALMO 132
Plegaria por bendición sobre el santuario
Cántico gradual.
1 Acuérdate, oh Jehová, de David,
Y de toda su aflicción;
2 De cómo juró a Jehová,
Y prometió al Fuerte de Jacob:
3 No entraré en la morada de mi casa,
Ni subiré sobre el lecho de mi estrado;
4 No daré sueño a mis ojos,
Ni a mis párpados adormecimiento,
5 Hasta que halle lugar para Jehová,
Morada para el Fuerte de Jacob.
6 He aquí en Efrata lo oímos;
Lo hallamos en los campos del bosque.
7 Entraremos en su tabernáculo;
Nos postraremos ante el estrado de sus pies.
8 Levántate, oh Jehová, al lugar de tu reposo,
Tú y el arca de tu poder.
9 Tus sacerdotes se vistan de justicia,
Y se regocijen tus santos.
10 Por amor de David tu siervo
No vuelvas de tu ungido el rostro.
11 En verdad juró Jehová a David,
Y no se retractará de ello:
De tu descendencia pondré sobre tu trono.
12 Si tus hijos guardaren mi pacto,
Y mi testimonio que yo les enseñaré,
Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
13 Porque Jehová ha elegido a Sion;
La quiso por habitación para sí.
14 Este es para siempre el lugar de mi reposo;
Aquí habitaré, porque la he querido.
15 Bendeciré abundantemente su provisión;
A sus pobres saciaré de pan.
16 Asimismo vestiré de salvación a sus sacerdotes,
Y sus santos darán voces de júbilo.
17 Allí haré retoñar el poder de David;
He dispuesto lámpara a mi ungido.
18 A sus enemigos vestiré de confusión,
Mas sobre él florecerá su corona.
SALMO 133
La bienaventuranza del amor fraternal
Cántico gradual; de David.
1 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es
Habitar los hermanos juntos en armonía!
2 Es como el buen óleo sobre la cabeza,
El cual desciende sobre la barba,
La barba de Aarón,
Y baja hasta el borde de sus vestiduras;
3 Como el rocío de Hermón,
Que desciende sobre los montes de Sion;
Porque allí envía Jehová bendición,
Y vida eterna.
SALMO 134
Exhortación a los guardas del templo
Cántico gradual.
1 Mirad, bendecid a Jehová,
Vosotros todos los siervos de Jehová,
Los que en la casa de Jehová estáis por las noches.
2 Alzad vuestras manos al santuario,
Y bendecid a Jehová.
3 Desde Sion te bendiga Jehová,
El cual ha hecho los cielos y la tierra.
SALMO 135
La grandeza del Señor y la vanidad de los ídolos
Aleluya.
1 Alabad el nombre de Jehová;
Alabadle, siervos de Jehová;
2 Los que estáis en la casa de Jehová,
En los atrios de la casa de nuestro Dios.
3 Alabad a JAH, porque él es bueno;
Cantad salmos a su nombre, porque él es benigno.
4 Porque JAH ha escogido a Jacob para sí,
A Israel por posesión suya.
5 Porque yo sé que Jehová es grande,
Y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.
6 Todo lo que Jehová quiere, lo hace,
En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.
7 Hace subir las nubes de los extremos de la tierra;
Hace los relámpagos para la lluvia;
Saca de sus depósitos los vientos.
8 El es quien hizo morir a los primogénitos de Egipto,
Desde el hombre hasta la bestia.
9 Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto,
Contra Faraón, y contra todos sus siervos.
10 Destruyó a muchas naciones,
Y mató a reyes poderosos;
11 A Sehón rey amorreo,
A Og rey de Basán,
Y a todos los reyes de Canaán.
12 Y dio la tierra de ellos en heredad,
En heredad a Israel su pueblo.
13 Oh Jehová, eterno es tu nombre;
Tu memoria, oh Jehová, de generación en generación.
14 Porque Jehová juzgará a su pueblo,
Y se compadecerá de sus siervos.
15 Los ídolos de las naciones son plata y oro,
Obra de manos de hombres.
16 Tienen boca, y no hablan;
Tienen ojos, y no ven;
17 Tienen orejas, y no oyen;
Tampoco hay aliento en sus bocas.
18 Semejantes a ellos son los que los hacen,
Y todos los que en ellos confían.
19 Casa de Israel, bendecid a Jehová;
Casa de Aarón, bendecid a Jehová;
20 Casa de Leví, bendecid a Jehová;
Los que teméis a Jehová, bendecid a Jehová.
21 Desde Sion sea bendecido Jehová,
Quien mora en Jerusalén.
Aleluya. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 27 DE AGOSTO. 1Corintios 8
Lo sacrificado a los ídolos
8
1En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica. 2Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo. 3Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él.
4Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. 5Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), 6para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.
7Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina. 8Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos. 9Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. 10Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? 11Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. 12De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. 13Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano. Amen. Rv
COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 27 DE AGOSTO. Salmo 132,133,134,135,
Capítulo 132
132.2–5 Esto se refiere al deseo de David de construir el templo. Cuando David subió al trono, construyó un hermoso palacio, pero le preocupaba que el arca del pacto, símbolo de la presencia de Dios entre su pueblo (Éxodo 25.10–22), permaneciera en una tienda (2 Samuel 6.17; 7.1–17). Esto le preocupó tanto, que no pudo dormir hasta que enmendó la situación. Comenzó a planear el templo en el que se alojaría el arca. Debemos vivir lo bastante cerca de Dios para que no descansemos hasta que se cumpla su voluntad a través de nosotros.
132.11, 12 Esta promesa de que los descendientes de David se sentarían en el trono para siempre se encuentra en 2 Samuel 7.8–29. Esta promesa tenía dos partes: (1) los descendientes de David gobernarían perpetuamente sobre Israel mientras siguieran a Dios, y (2) la línea real de David nunca terminaría. La primera parte era condicional. En la medida que los reyes obedecieran a Dios («guardaren mi pacto, y mi testimonio que yo les enseñaré»), su dinastía continuaría. La segunda parte de la promesa era incondicional y se cumplió en Jesucristo, un descendiente de David, que reinará para siempre.
132.17, 18 «Haré retoñar el poder de David» se refiere a uno de sus poderosos descendientes. Salomón, el hijo de David, fue en efecto un rey glorioso (1 Reyes 3.10–14). Sin embargo, estos versículos miran más allá, hasta otro descendiente de David, Jesús el Mesías (Mateo 1.17). El poder, la majestad y la gloria del Mesías durarán para siempre.
Capítulo 133
133.1–3 David declaró que la armonía es deliciosa y buena. Es lamentable, pero la armonía no predomina en las iglesias como debería. Las personas están en desacuerdo y causan división por asuntos sin importancia. Algunos parecen deleitarse en provocar tensiones al desacreditar a otros. La armonía es importante porque: (1) hace que la iglesia sea un ejemplo positivo ante el mundo y ayuda a atraer a otros; (2) nos ayuda a cooperar como un cuerpo de creyentes según el propósito de Dios, dándonos un anticipo del cielo; (3) renueva y revitaliza los ministerios para que haya menos tensión que mine nuestra energía.
Vivir en armonía no significa que debamos estar de acuerdo en todo; habrá tantas opiniones como notas en un acorde musical. Pero estamos de acuerdo en nuestro propósito en la vida: trabajar juntos para Dios. Nuestra expresión externa de unidad debe revelar nuestra unidad interna de propósito.
133.2 Moisés utilizó un aceite costoso para ungir a Aarón como el primer sumo sacerdote de Israel (Éxodo 29.7) y para dedicar a todos los sacerdotes al servicio de Dios. La unidad de la hermandad, al igual que el aceite de la unción, muestra nuestra dedicación a servir a Dios con todo nuestro corazón.
133.3 El monte Hermón es la montaña más alta de Palestina, está localizado al noreste del mar de Galilea.
Capítulo 134
134.1–3 Este salmo habla acerca de un grupo pequeño: los levitas que servían en el templo como guardas («los que en la casa de Jehová estáis por las noches»). Como el último de los «salmos graduales» (Salmos 120–134), los adoradores llegaron al monte donde estaba situado el templo y veían a los guardas que lo protegían de día y de noche. Veían el trabajo de los vigilantes como un acto de alabanza a Dios, pues se hacía con reverencia y responsabilidad. Lleve a cabo su trabajo o tarea en la iglesia como un acto de alabanza y hágalo reverenciando a Dios. Hónrelo mediante la calidad de su trabajo y la actitud de servicio con que lo hace.
134.3 Sion es otro nombre para Jerusalén.
Capítulo 135
135.4 El hecho de que los descendientes de Jacob (Israel) eran pueblo escogido, refleja el mandato de Dios a la nación en Deuteronomio 7.6–8 y en el sermón de Pedro a la iglesia en 1 Pedro 2.9. Dios nos atesora. Da amor y misericordia a todos los que en Él creen.
135.15-18 Los adoradores de ídolos eran tan ciegos e insensibles como los ídolos mismos. No veían ni oían lo que Dios decía. En maneras sutiles e imperceptibles nos volvemos como los dioses que adoramos. Sin embargo, también es cierto que si el verdadero Dios es su Dios, usted se irá pareciendo más a Él a medida que lo adore. ¿Cuáles son sus metas? ¿Qué tiene prioridad en su vida? Decida cuidadosamente, debido a que usted adquirirá las características de lo que usted adore.
COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 27 DE AGOSTO. 1Corintios 8
Capítulo 8
8.1 Carne comprada en el mercado era como ofrecerla simbólicamente a un ídolo en uno de los muchos templos paganos. Los animales eran traídos al templo, muertos delante de un ídolo, como parte de una ceremonia religiosa pagana, se comía en una fiesta en el templo del ídolo o se los entregaba a un carnicero para su comercialización. Los creyentes se preguntaban si al comer dicha carne estaban, en alguna manera, participando en la adoración de ídolos paganos.
8.1–3 El amor es más importante que el conocimiento. El conocimiento hace que nos sintamos bien y que creamos que somos importantes, pero uno fácilmente puede desarrollar soberbia, actitud de «sabelotodo». Muchas personas con opiniones firmes no están dispuestas a oír y aprender de Dios y de otros. Pablo dice que el conocimiento de Dios, aquel que se necesita para edificar la iglesia se puede obtener sólo amándolo a Él (véase Santiago 3.17, 18). Y podemos conocer y ser conocidos por Dios, sólo cuando nos parecemos a Él al mostrar amor (1 Juan 4.7, 8).
8.4-9 Pablo dirigió estas palabras a creyentes que no habían sido incomodados por haber comido carne ofrecida a los ídolos. Aunque estos no eran reales y el ritual de la ofrenda pagana no tenía sentido, el comer carne de ese tipo ofendía a los cristianos de conciencias más sensibles. Pablo dice, por esto, que si un hermano más débil o menos maduro pudiera interpretar erróneamente sus acciones, ellos debieran, por consideración, evitar comer carne ofrecida a los ídolos.
8.10–13 La libertad cristiana no significa que todo es permitido. Significa que nuestra salvación no está determinada por el legalismo, buenas obras o normas, sino por el regalo de Dios (Efesios 2.8, 9). La libertad cristiana, por lo tanto, está atada inseparablemente a la responsabilidad cristiana. Los nuevos creyentes, con frecuencia, son muy sensibles a lo que es o no correcto, a lo que debieran o no hacer. Algunas acciones pudieran ser perfectamente correctas para nosotros, pero podrían herir al hermano o a la hermana que todavía es nuevo en la fe y que apenas está aprendiendo acerca de lo que es la vida cristiana. Debemos tener cuidado con no ofender al cristiano recién convertido o sensible o, por nuestro ejemplo, inducirlo a que peque. Cuando amamos a otros, nuestra libertad para hacer ciertas cosas no debiera ser más importante que fortalecer la fe de un hermano o hermana en Cristo. Comentarios de la Biblia del Diario Vivir.

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