Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY  15 DE AGOSTO. 

Salmos 102, 103,104.

SALMO 102

Oración de un afligido

Oración del que sufre, cuando está angustiado, y delante de Jehová derrama su lamento.

1 Jehová, escucha mi oración,

Y llegue a ti mi clamor.

2 No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia;

Inclina a mí tu oído;

Apresúrate a responderme el día que te invocare.

3 Porque mis días se han consumido como humo,

Y mis huesos cual tizón están quemados.

4 Mi corazón está herido, y seco como la hierba,

Por lo cual me olvido de comer mi pan.

5 Por la voz de mi gemido

Mis huesos se han pegado a mi carne.

6 Soy semejante al pelícano del desierto;

Soy como el búho de las soledades;

7 Velo, y soy

Como el pájaro solitario sobre el tejado.

8 Cada día me afrentan mis enemigos;

Los que contra mí se enfurecen, se han conjurado contra mí.

9 Por lo cual yo como ceniza a manera de pan,

Y mi bebida mezclo con lágrimas,

10 A causa de tu enojo y de tu ira;

Pues me alzaste, y me has arrojado.

11 Mis días son como sombra que se va,

Y me he secado como la hierba.

12 Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre,

Y tu memoria de generación en generación.

13 Te levantarás y tendrás misericordia de Sion,

Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado.

14 Porque tus siervos aman sus piedras,

Y del polvo de ella tienen compasión.

15 Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová,

Y todos los reyes de la tierra tu gloria;

16 Por cuanto Jehová habrá edificado a Sion,

Y en su gloria será visto;

17 Habrá considerado la oración de los desvalidos,

Y no habrá desechado el ruego de ellos.

18 Se escribirá esto para la generación venidera;

Y el pueblo que está por nacer alabará a JAH,

19 Porque miró desde lo alto de su santuario;

Jehová miró desde los cielos a la tierra,

20 Para oír el gemido de los presos,

Para soltar a los sentenciados a muerte;

21 Para que publique en Sion el nombre de Jehová,

Y su alabanza en Jerusalén,

22 Cuando los pueblos y los reinos se congreguen

En uno para servir a Jehová.

23 El debilitó mi fuerza en el camino;

Acortó mis días.

24 Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días;

Por generación de generaciones son tus años.

25 Desde el principio tú fundaste la tierra,

Y los cielos son obra de tus manos.

26 Ellos perecerán, mas tú permanecerás;

Y todos ellos como una vestidura se envejecerán;

Como un vestido los mudarás, y serán mudados;

27 Pero tú eres el mismo,

Y tus años no se acabarán.

28 Los hijos de tus siervos habitarán seguros,

Y su descendencia será establecida delante de ti.


SALMO 103

Alabanza por las bendiciones de Dios

Salmo de David.

1 Bendice, alma mía, a Jehová,

Y bendiga todo mi ser su santo nombre.

2 Bendice, alma mía, a Jehová,

Y no olvides ninguno de sus beneficios.

3 El es quien perdona todas tus iniquidades,

El que sana todas tus dolencias;

4 El que rescata del hoyo tu vida,

El que te corona de favores y misericordias;

5 El que sacia de bien tu boca

De modo que te rejuvenezcas como el águila.

6 Jehová es el que hace justicia

Y derecho a todos los que padecen violencia.

7 Sus caminos notificó a Moisés,

Y a los hijos de Israel sus obras.

8 Misericordioso y clemente es Jehová;

Lento para la ira, y grande en misericordia.

9 No contenderá para siempre,

Ni para siempre guardará el enojo.

10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades,

Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.

11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra,

Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.

12 Cuanto está lejos el oriente del occidente,

Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.

13 Como el padre se compadece de los hijos,

Se compadece Jehová de los que le temen.

14 Porque él conoce nuestra condición;

Se acuerda de que somos polvo.

15 El hombre, como la hierba son sus días;

Florece como la flor del campo,

16 Que pasó el viento por ella, y pereció,

Y su lugar no la conocerá más.

17 Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen,

Y su justicia sobre los hijos de los hijos;

18 Sobre los que guardan su pacto,

Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.

19 Jehová estableció en los cielos su trono,

Y su reino domina sobre todos.

20 Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles,

Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra,

Obedeciendo a la voz de su precepto.

21 Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos,

Ministros suyos, que hacéis su voluntad.

22 Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras,

En todos los lugares de su señorío.

Bendice, alma mía, a Jehová.


SALMO 104

Dios cuida de su creación

1 Bendice, alma mía, a Jehová.

Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido;

Te has vestido de gloria y de magnificencia.

2 El que se cubre de luz como de vestidura,

Que extiende los cielos como una cortina,

3 Que establece sus aposentos entre las aguas,

El que pone las nubes por su carroza,

El que anda sobre las alas del viento;

4 El que hace a los vientos sus mensajeros,

Y a las flamas de fuego sus ministros.

5 El fundó la tierra sobre sus cimientos;

No será jamás removida.

6 Con el abismo, como con vestido, la cubriste;

Sobre los montes estaban las aguas.

7 A tu reprensión huyeron;

Al sonido de tu trueno se apresuraron;

8 Subieron los montes, descendieron los valles,

Al lugar que tú les fundaste.

9 Les pusiste término, el cual no traspasarán,

Ni volverán a cubrir la tierra.

10 Tú eres el que envía las fuentes por los arroyos;

Van entre los montes;

11 Dan de beber a todas las bestias del campo;

Mitigan su sed los asnos monteses.

12 A sus orillas habitan las aves de los cielos;

Cantan entre las ramas.

13 El riega los montes desde sus aposentos;

Del fruto de sus obras se sacia la tierra.

14 El hace producir el heno para las bestias,

Y la hierba para el servicio del hombre,

Sacando el pan de la tierra,

15 Y el vino que alegra el corazón del hombre,

El aceite que hace brillar el rostro,

Y el pan que sustenta la vida del hombre.

16 Se llenan de savia los árboles de Jehová,

Los cedros del Líbano que él plantó.

17 Allí anidan las aves;

En las hayas hace su casa la cigüeña.

18 Los montes altos para las cabras monteses;

Las peñas, madrigueras para los conejos.

19 Hizo la luna para los tiempos;

El sol conoce su ocaso.

20 Pones las tinieblas, y es la noche;

En ella corretean todas las bestias de la selva.

21 Los leoncillos rugen tras la presa,

Y para buscar de Dios su comida.

22 Sale el sol, se recogen,

Y se echan en sus cuevas.

23 Sale el hombre a su labor,

Y a su labranza hasta la tarde.

24 ¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová!

Hiciste todas ellas con sabiduría;

La tierra está llena de tus beneficios.

25 He allí el grande y anchuroso mar,

En donde se mueven seres innumerables,

Seres pequeños y grandes.

26 Allí andan las naves;

Allí este leviatán que hiciste para que jugase en él.

27 Todos ellos esperan en ti,

Para que les des su comida a su tiempo.

28 Les das, recogen;

Abres tu mano, se sacian de bien.

29 Escondes tu rostro, se turban;

Les quitas el hálito, dejan de ser,

Y vuelven al polvo.

30 Envías tu Espíritu, son creados,

Y renuevas la faz de la tierra.

31 Sea la gloria de Jehová para siempre;

Alégrese Jehová en sus obras.

32 El mira a la tierra, y ella tiembla;

Toca los montes, y humean.

33 A Jehová cantaré en mi vida;

A mi Dios cantaré salmos mientras viva.

34 Dulce será mi meditación en él;

Yo me regocijaré en Jehová.

35 Sean consumidos de la tierra los pecadores,

Y los impíos dejen de ser.

Bendice, alma mía, a Jehová.

Aleluya. Amén.


LECTURA DE LA PALABRA PARA HOY 15 DE AGOSTO. Romanos 14

Los débiles en la fe

14

1Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. 2Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. 3El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. 4¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.

5Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. 6El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. 7Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. 8Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. 9Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

10Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. 11Porque escrito está:

Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla,

Y toda lengua confesará a Dios.

 12De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

13Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. 14Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es. 15Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. 16No sea, pues, vituperado vuestro bien; 17porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. 18Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres. 19Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. 20No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come. 21Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite. 22¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. 23Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado. Amén. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 15 DE AGOSTO. 

Salmo 103,104.


103.1ss La alabanza de David se centró en los actos gloriosos de Dios. Es fácil quejarse de la vida. Sin embargo, la lista de David nos da muchas cosas por las que debemos alabar a Dios: perdona nuestras iniquidades, sana nuestras dolencias, nos rescata de la muerte, nos corona de favores y misericordias, sacia de bien nuestra boca y nos hace justicia y derecho. Recibimos todas estas cosas sin merecer ninguna de ellas. Por difícil que sea su vida, siempre podrá contar sus bendiciones pasadas, presentes y futuras. Cuando se sienta como si no tuviera nada por lo que alabar a Dios, lea la lista de David.


103.7 La Ley de Dios se dio primero a Moisés y al pueblo de Israel. La Ley de Dios presenta una clara descripción de la naturaleza de Dios y su voluntad. Preparar a su pueblo para servirle y seguir sus caminos era el manual de preparación de Dios. Repase los Diez Mandamientos (Éxodo 20: 3 - 17) y la historia de cómo se dieron y pídale a Dios que le muestre su voluntad y sus caminos a través de ellos.


103.12 El oriente y el occidente nunca se encontrarán. Esta es una ilustración simbólica del perdón de Dios. Cuando perdona nuestro pecado, lo aparta de nosotros y ni siquiera lo recuerda. Ya no necesitaremos recordar el pasado, puesto que Dios perdona y olvida. Tenemos la tendencia a arrastrar el horrible pasado, sin embargo, Dios ha dejado limpia nuestra cuenta. Si vamos a seguir a Dios, debemos imitar su perdón. Cuando perdonamos a otros, también debemos olvidar el pecado. De otra manera, no hemos perdonado de verdad.


103.13,14 Nosotros somos frágiles, pero el cuidado de Dios es eterno. Demasiado a menudo miramos a Dios como Juez y dador de la ley, olvidando su compasión y preocupación por nosotros. Cuando Dios examina nuestras vidas, recuerda nuestra condición humana. Nuestras debilidades nunca deberían usarse como justificación para pecar. Su misericordia toma todo en cuenta. Dios le tratará con compasión, confíe en Él.


103.20–22 Todas las cosas en todo lugar deben alabar al Señor: ¡los ángeles (los poderosos y sus ejércitos celestiales) y sus obras! Alabar a Dios significa recordar todo lo que Él ha hecho por nosotros (103.2), temerlo, obedecer sus mandamientos (103.17, 18) y hacer su voluntad (103.21). ¿Es tu vida una alabanza y adoracion al Señor?


Capítulo 104


104.1ss Este salmo es un resumen poético de cómo Dios creó al mundo, según se narra en Génesis 1. Lo que Dios creó cada día lo menciona el salmista como una razón para alabar a Dios. En el primer día, Dios creó la luz (Salmo 104.1, 2; Génesis 1.3). El segundo día, el cielo y las aguas (Salmo 104.2, 3; Génesis 1.6). El tercer día, la tierra y la vegetación (Salmo 104.6–18; Génesis 1.9–13). El cuarto día, el sol, la luna y las estrellas (Salmo 104.19–23; Génesis 1.14–16). El quinto día los peces y las aves (Salmo 104.25, 26; Génesis 1.20–23). Y el sexto día creó los animales, el hombre y el alimento para sustentarlos (Salmo 104.21–24, 27–30; Génesis 1.24–31). La creación de Dios merece la alabanza de todos los pueblos.

104.5 La tierra está construida sobre los cimientos de Dios. «No será jamás removida» por ningún otro que no sea Dios. Aun cuando un día los cielos y la tierra se destruirán (2 Pedro 3.10), Él creará nuevos cielos y tierra que permanecerán para siempre (Isaías 65.17; Apocalipsis 21.1). El mismo poder que sostiene al mundo ofrece también un fundamento firme para los creyentes.



104.24 La creación está llena de variedades sorprendentes que revelan la rica creatividad, bondad y sabiduría de nuestro Dios amoroso. Cuando observe la naturaleza a su alrededor, agradezca a Dios por su creatividad. Eche un nuevo vistazo a la gente y considere a cada uno como una creación única de Dios, con talentos, habilidades y dones especiales.


104.26 Aquí leviatán significa simplemente una criatura del mar, grande y activa.


104.28–30 El Salmo 105 expresa la soberanía de Dios en la historia. Este salmo habla de su soberanía sobre toda la creación. Dios tiene el poder supremo e ilimitado sobre el universo entero. Crea, preserva, gobierna. Cuando entendemos el poder de Dios, nos damos cuenta de que Él es suficiente para manejar nuestras vidas.

104.29 En la actualidad, muchos son lo bastante arrogantes como para pensar que no necesitan a Dios. Pero cada aliento nuestro depende del Espíritu que ha soplado dentro de nosotros (Génesis 2.7; 3.19; Job 33.4; 34.14, 15; Daniel 5.23). No solo dependemos de Dios para nuestra vida misma, sino que Él además desea lo mejor para nosotros. También debemos desear aprender más acerca de los planes que tiene para nosotros cada día.


COMENTARIO DE LA PALABRA PARA HOY 15 DE AGOSTO. Romanos 14.

Capítulo 14

14.1ss ¿Qué es un débil en la fe? Pablo se refiere a la fe inmadura, la que no ha desarrollado aún músculos que le permitan ponerse en pie en contra de las presiones externas. Por ejemplo, si una persona que adoraba ídolos acepta a Cristo, entenderá a la perfección que el Señor la ha salvado mediante la fe y que los ídolos no tienen poder. Sin embargo, debido a sus relaciones pasadas, quizás le moleste comer carne utilizada en la adoración a los ídolos como parte de un ritual pagano. Si una persona que antes adoraba a Dios en los días solemnes requeridos de los judíos se convierte, sabe muy bien que Cristo la salvó mediante la fe, no por guardar la Ley. A pesar de todo, cuando llegan los días festivos quizás se sienta vacía e infiel si no los dedica a Dios.
Pablo responde con amor a los hermanos débiles. Actúan de acuerdo a sus conciencias, pero sus escrúpulos sinceros no deben convertirse en reglas para la iglesia. Sin duda, algunos asuntos son básicos a la fe y por ellos vale la pena luchar, pero muchos se basan en opiniones individuales y no debieran legalizarse. Alguien ha dicho que un principio general en estos asuntos es este: «En lo esencial, unidad; en lo que no es esencial, libertad; en todo, amor».

14.2 «Comer de todo» quizás se refiera a no tener restricciones dietéticas o tal vez a comer carne ofrecida a los ídolos, mientras que el débil en la fe solo come vegetales y se niega a comer carne sacrificada a los ídolos. Pero, ¿cómo los cristianos pueden terminar comiendo carne ofrecida a los ídolos? El sistema antiguo de sacrificio era el centro de la vida religiosa, social y nacional del mundo romano. Después que se presentaba el sacrificio a un dios en un templo pagano, solo se quemaba una parte de él. Lo que quedaba, a menudo, se enviaba al mercado para la venta. Para los cristianos pudo haber sido muy fácil, aun a sabiendas, comprar dicha carne en el mercado o comerla en la casa de algún amigo. ¿Debiera el cristiano preguntar acerca del origen de esta carne? Algunos pensaron que no había nada malo en comer carne ofrecida a los ídolos, ya que estos no eran dioses verdaderos. Otros con cuidado averiguaban el origen de la carne o simplemente no la usaban, para evitar una conciencia de culpa. El problema era serio sobre todo para los cristianos que alguna vez adoraron ídolos. Para ellos, el recuerdo firme de sus días paganos pudo haber debilitado su nueva fe. Pablo también menciona este tema en 1 Corintios 8.

14.10–12 Cada persona es responsable ante Cristo, no ante otros. Aunque la iglesia no debe transigir en cuanto a las actividades expresamente prohibidas por las Escrituras (adulterio, homosexualidad, homicidio, hurto), tampoco debe crear reglas adicionales ni regulaciones que se consideren al mismo nivel que la Ley de Dios. Muchas veces los cristianos basan sus juicios morales en opiniones, aversiones personales y prejuicios culturales antes que en la Palabra de Dios. Cuando hacen esto, muestran la debilidad de su fe. Piensan que Dios no tiene suficiente poder para guiar a sus hijos. Cuando estemos ante la corte de justicia de Dios (el tribunal de Cristo), no tendremos que preocuparnos de lo que nuestro vecino cristiano haya hecho (véase 2 Corintios 5.10).

14.13 Tanto el fuerte como el débil pueden causar tropiezo en los hermanos. El cristiano fuerte pero insensible puede alardear de su libertad y a propósito molestar la conciencia de otro. El cristiano escrupuloso pero débil puede tratar de imponer a los demás normas y regulaciones piadosas, y causar disensión. Pablo quiere que sus lectores no solo sean fuertes en la fe, sino también sensibles a las necesidades de otros. Al ser fuertes en algunos puntos y débiles en otros, necesitamos constantemente evaluar los efectos de nuestra conducta en los demás.

14.14 En el concilio de Jerusalén (Hechos 15) la iglesia judía en Jerusalén pidió a la iglesia gentil en Antioquía que no comiera carne sacrificada a los ídolos. Pablo asistió al concilio de Jerusalén y aceptó esta petición no porque pensara que esta práctica fuera en sí mala, sino porque podía afectar seriamente a muchos judíos creyentes. Pablo consideró que el asunto no tenía tanta importancia como para dividir la iglesia. Su deseo era promover la unidad.

14.20,21 El pecado no es solo un asunto privado. Todo lo que hacemos afecta a otros y a menudo debemos pensar en esto. Dios nos ha creado como seres interdependientes, no independientes. Los que somos fuertes en la fe, sin orgullo ni altivez, debemos tratar a otros con amor, paciencia y dominio propio.

14.23 Como es lógico, procuramos huir de hacer cosas que las Escrituras prohíben, pero algunas veces la Biblia no dicen nada. Será necesario seguir nuestra conciencia. «Todo lo que no proviene de fe, es pecado» significa que ir en contra de una convicción dejará a una persona con conciencia de culpa o intranquila. Cuando Dios nos muestra que algo es malo para nosotros, debemos evitarlo. Sin embargo, no debemos despreciar a otros cristianos que hacen uso de su libertad en esos aspectos. Comentarios de la Biblia de estudio Diario Vivir.


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