Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 2 DE Julio. Job 23,24,25 

Job desea abogar su causa delante de Dios

23

1Respondió Job, y dijo:

2 Hoy también hablaré con amargura;

Porque es más grave mi llaga que mi gemido.

3 ¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios!

Yo iría hasta su silla.

4 Expondría mi causa delante de él,

Y llenaría mi boca de argumentos.

5 Yo sabría lo que él me respondiese,

Y entendería lo que me dijera.

6 ¿Contendería conmigo con grandeza de fuerza?

No; antes él me atendería.

7 Allí el justo razonaría con él;

Y yo escaparía para siempre de mi juez.

8 He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré;

Y al occidente, y no lo percibiré;

9 Si muestra su poder al norte, yo no lo veré;

Al sur se esconderá, y no lo veré.

10 Mas él conoce mi camino;

Me probará, y saldré como oro.

11 Mis pies han seguido sus pisadas;

Guardé su camino, y no me aparté.

12 Del mandamiento de sus labios nunca me separé;

Guardé las palabras de su boca más que mi comida.

13 Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar?

Su alma deseó, e hizo.

14 El, pues, acabará lo que ha determinado de mí;

Y muchas cosas como estas hay en él.

15 Por lo cual yo me espanto en su presencia;

Cuando lo considero, tiemblo a causa de él.

16 Dios ha enervado mi corazón,

Y me ha turbado el Omnipotente.

17 ¿Por qué no fui yo cortado delante de las tinieblas,

Ni fue cubierto con oscuridad mi rostro?

 Job se queja de que Dios es indiferente ante la maldad

24

1 Puesto que no son ocultos los tiempos al Todopoderoso,

¿Por qué los que le conocen no ven sus días?

2 Traspasan los linderos,

Roban los ganados, y los apacientan.

3 Se llevan el asno de los huérfanos,

Y toman en prenda el buey de la viuda.

4 Hacen apartar del camino a los menesterosos,

Y todos los pobres de la tierra se esconden.

5 He aquí, como asnos monteses en el desierto,

Salen a su obra madrugando para robar;

El desierto es mantenimiento de sus hijos.

6 En el campo siegan su pasto,

Y los impíos vendimian la viña ajena.

7 Al desnudo hacen dormir sin ropa,

Sin tener cobertura contra el frío.

8 Con las lluvias de los montes se mojan,

Y abrazan las peñas por falta de abrigo.

9 Quitan el pecho a los huérfanos,

Y de sobre el pobre toman la prenda.

10 Al desnudo hacen andar sin vestido,

Y a los hambrientos quitan las gavillas.

11 Dentro de sus paredes exprimen el aceite,

Pisan los lagares, y mueren de sed.

12 Desde la ciudad gimen los moribundos,

Y claman las almas de los heridos de muerte,

Pero Dios no atiende su oración.

13 Ellos son los que, rebeldes a la luz,

Nunca conocieron sus caminos,

Ni estuvieron en sus veredas.

14 A la luz se levanta el matador; mata al pobre y al necesitado,

Y de noche es como ladrón.

15 El ojo del adúltero está aguardando la noche,

Diciendo: No me verá nadie;

Y esconde su rostro.

16 En las tinieblas minan las casas

Que de día para sí señalaron;

No conocen la luz.

17 Porque la mañana es para todos ellos como sombra de muerte;

Si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman.

18 Huyen ligeros como corriente de aguas;

Su porción es maldita en la tierra;

No andarán por el camino de las viñas.

19 La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve;

Así también el Seol a los pecadores.

20 Los olvidará el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura;

Nunca más habrá de ellos memoria,

Y como un árbol los impíos serán quebrantados.

21 A la mujer estéril, que no concebía, afligió,

Y a la viuda nunca hizo bien.

22 Pero a los fuertes adelantó con su poder;

Una vez que se levante, ninguno está seguro de la vida.

23 El les da seguridad y confianza;

Sus ojos están sobre los caminos de ellos.

24 Fueron exaltados un poco, mas desaparecen,

Y son abatidos como todos los demás;

Serán encerrados, y cortados como cabezas de espigas.

25 Y si no, ¿quién me desmentirá ahora,

O reducirá a nada mis palabras?

 Bildad niega que el hombre pueda ser justificado delante de Dios

25

1Respondió Bildad suhita, y dijo:

2 El señorío y el temor están con él;

El hace paz en sus alturas.

3 ¿Tienen sus ejércitos número?

¿Sobre quién no está su luz?

4 ¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios?

¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?

5 He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente,

Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos;

6 ¿Cuánto menos el hombre, que es un gusano,

Y el hijo de hombre, también gusano? Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 2 DE Julio. Hechos 10: 24 - 48.

24Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. 25Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. 26Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre. 27Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido. 28Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; 29por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?

30Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, 31y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. 32Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará. 33Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado.

34Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia. 36Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos. 37Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: 38cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. 39Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. 40A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; 41no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos. 42Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. 43De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

44Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. 45Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. 46Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. 47Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? 48Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días. Amen. Rr 1960.


COMENTARIOS.

JOB 23,24,25.


Capítulo 23


23.1–24.25 Job continuó su réplica, diciendo que su sufrimiento sería más soportable si supiera el porqué del mismo. Si hubiera algún pecado por el cual necesitara arrepentirse, ¡lo hubiera hecho! Sabía que los malos habrían de ser castigados; sabía que Dios lo reivindicaría si él lo decidía. De todos los ejemplos de maldad en el mundo, su gran deseo era que Dios limpiara su nombre, probara su rectitud y explicara por qué había sido elegido para recibir todas estas calamidades. Job trataba de hacer que sus amigos vieran que las preguntas acerca de Dios, de la vida y de la justicia no son tan simples como ellos suponían.


23.10 En el capítulo 22, Elifaz había tratado de condenar a Job al identificar algún pecado secreto que pudiera haber cometido. Aquí Job declara su confianza en su propia integridad y en la justicia de Dios. Siempre tenemos la posibilidad de tener pecados escondidos en nuestra vida, pecados que ni siquiera conocemos, especialmente cuando los estándares de Dios son tan altos y nuestro desempeño tan imperfecto. Si somos verdaderos creyentes, todos nuestros pecados nos son perdonados debido a lo que Cristo hizo en la cruz a nuestro favor (Romanos 5.1; 8.1). La Biblia también nos enseña que aun si nuestro corazón nos condena, Dios es más grande que nuestros corazones (1 Juan 3.20). Su perdón y su limpieza son suficientes; invalidan las dudas que perturban nuestra mente. El Espíritu Santo en nosotros es nuestra prueba de que somos perdonados ante los ojos de Dios a pesar de que nos sintamos culpables. Si nosotros, al igual que Job, estamos buscando verdaderamente a Dios, podemos enfrentarnos a las acusaciones de otros así como a nuestras propias dudas. Si Dios nos ha perdonado y nos ha aceptado, verdaderamente hemos sido perdonados.


Capítulo 24


24.18-21 Repentinamente, Job parecía estar discutiendo del lado de sus amigos. Por tal motivo, algunos comentaristas piensan que fue uno de los amigos de Job que dijo esas palabras. Pero no debemos esperar que Job presentara un argumento lógico. Se sentía confundido. No estaba discutiendo que, en cada caso, Dios recompensara al malvado y castigara al recto. Simplemente estaba aseverando que, en esta situación, un hombre recto estaba sufriendo.


Capítulo 25


25.1ss La respuesta final de Bildad era débil. Evadió los ejemplos de Job acerca de la prosperidad del malvado. En vez de tratar de refutarlo, Bildad lo acusó de soberbio debido a que estaba proclamando que su sufrimiento no era resultado del pecado. Job nunca dijo que no tuviera pecados, sino solamente que su pecado no podría haber causado el problema presente.

25.6 Es importante entender que Bildad, no Dios, estaba llamando al hombre un gusano. Los seres humanos han sido creados a la imagen de Dios (Génesis 1.26, 27). Salmos 8.5 dice que el hombre es «poco menor que los ángeles». Bildad pudo haber usado simplemente una descripción poética para comparar nuestro valor con el valor y el poder de Dios. Para ir a Dios no necesitamos arrastrarnos como gusanos. Podemos acercarnos con plena confianza (Hebreos 4.16).


HECHOS 10:24 -48

10.22–25 Estos son algunos de los privilegios que acompañan a nuestra vida nueva en Cristo: (1) tenemos acceso personal a Dios por medio de Cristo y podemos acercarnos a Él sin un sistema complicado (10.22); (2) podemos crecer en la fe, vencer las dudas y los interrogantes y profundizar nuestra relación con Dios (10.23); (3) podemos disfrutar del estímulo de los demás (10.24); (4) podemos adorar juntos (10.25).


10.25 El no asistir a las reuniones cristianas es perder el estímulo y la ayuda de otros cristianos. Nos reunimos para anunciar nuestra fe y fortalecernos los unos a los otros en el Señor. Al acercarnos al fin de los tiempos y al estar próximo el «día» en que Cristo volverá, afrontaremos problemas espirituales, tribulaciones e incluso persecución. Fuerzas anticristianas crecerán en intensidad. Las dificultades nunca debieran ser excusas para no congregarnos. En cambio, a medida que surgen las dificultades, debemos hacer un mayor esfuerzo por ser fieles en la asistencia.


10.26 Cuando deliberadamente se rechaza la oferta de salvación de Cristo, se rechaza el don más precioso de Dios. Se pasa por alto la dirección del Espíritu Santo, la de quien nos comunica el amor salvador de Dios. Esta advertencia se le hizo a los cristianos judíos que se sentían tentados a rechazar a Cristo por el judaísmo, pero es pertinente para cualquiera que rechaza a Cristo por otra religión o que, habiendo entendido la obra expiatoria de Cristo, con toda intención le da la espalda (véanse también Números 15.30, 31 y Marcos 3.28–30). El asunto es que no hay otro sacrificio aceptable por el pecado aparte de la muerte de Cristo en la cruz. Si alguien a propósito rechaza el sacrificio de Cristo luego de haber entendido con claridad la enseñanza del evangelio, no tiene esperanza alguna de salvación porque Dios no ha provisto otro nombre bajo el cielo por el cual podamos ser salvos (véase Hechos 4.12).

10.31 Este juicio es para los que han rechazado la misericordia de Dios. Para los que aceptan el amor de Cristo y reciben su salvación, el juicio venidero no es motivo de preocupación. Al haber sido salvos mediante su gracia, no tienen nada que temer (véase 1 Juan 4.18).

10.32–36 Hebreos anima a los creyentes a perseverar en su fe y conducta cristiana en medio de la persecución y de las presiones. Por lo general no pensamos que el sufrimiento sea bueno para nosotros, pero puede edificar nuestro carácter y nuestra paciencia. Durante tiempos de grandes pruebas, podemos sentir la presencia de Dios con claridad y encontrar ayuda de creyentes que nunca hubiéramos pensado que nos ayudarían. El saber que Jesucristo está con nosotros en nuestro sufrimiento, y el esperar su próximo regreso para poner fin a todo dolor, nos ayuda a crecer en nuestra fe y en nuestra relación con Él (véase Romanos 5.3–5).

10.35–38 El escritor anima a sus lectores a no abandonar la fe en tiempos de persecución, sino a demostrar mediante la paciencia que esa fe es verdadera. La fe significa depender de lo que Cristo ha hecho por nosotros en el pasado, pero también significa esperar lo que hará en nuestro favor en el presente y en el futuro (véanse Romanos 8.12–25; Gálatas 3.10–13). Comentarios de la Biblia del Diario Vivir.


No hay comentarios:

Publicar un comentario