Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 9 DE Julio. Job 40, 41, 42

40

1Además respondió Jehová a Job, y dijo:

2 ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?

El que disputa con Dios, responda a esto.

3Entonces respondió Job a Jehová, y dijo:

4 He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé?

Mi mano pongo sobre mi boca.

5 Una vez hablé, mas no responderé;

Aun dos veces, mas no volveré a hablar.

 Manifestaciones del poder de Dios

6Respondió Jehová a Job desde el torbellino, y dijo:

7 Cíñete ahora como varón tus lomos;

Yo te preguntaré, y tú me responderás.

8 ¿Invalidarás tú también mi juicio?

¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?

9 ¿Tienes tú un brazo como el de Dios?

¿Y truenas con voz como la suya?

10 Adórnate ahora de majestad y de alteza,

Y vístete de honra y de hermosura.

11 Derrama el ardor de tu ira;

Mira a todo altivo, y abátelo.

12 Mira a todo soberbio, y humíllalo,

Y quebranta a los impíos en su sitio.

13 Encúbrelos a todos en el polvo,

Encierra sus rostros en la oscuridad;

14 Y yo también te confesaré

Que podrá salvarte tu diestra.

15 He aquí ahora behemot, el cual hice como a ti;

Hierba come como buey.

16 He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos,

Y su vigor en los músculos de su vientre.

17 Su cola mueve como un cedro,

Y los nervios de sus muslos están entretejidos.

18 Sus huesos son fuertes como bronce,

Y sus miembros como barras de hierro.

19 El es el principio de los caminos de Dios;

El que lo hizo, puede hacer que su espada a él se acerque.

20 Ciertamente los montes producen hierba para él;

Y toda bestia del campo retoza allá.

21 Se echará debajo de las sombras,

En lo oculto de las cañas y de los lugares húmedos.

22 Los árboles sombríos lo cubren con su sombra;

Los sauces del arroyo lo rodean.

23 He aquí, sale de madre el río, pero él no se inmuta;

Tranquilo está, aunque todo un Jordán se estrelle contra su boca.

24 ¿Lo tomará alguno cuando está vigilante,

Y horadará su nariz?

41

1 ¿Sacarás tú al leviatán con anzuelo,

O con cuerda que le eches en su lengua?

2 ¿Pondrás tú soga en sus narices,

Y horadarás con garfio su quijada?

3 ¿Multiplicará él ruegos para contigo?

¿Te hablará él lisonjas?

4 ¿Hará pacto contigo

Para que lo tomes por siervo perpetuo?

5 ¿Jugarás con él como con pájaro,

O lo atarás para tus niñas?

6 ¿Harán de él banquete los compañeros?

¿Lo repartirán entre los mercaderes?

7 ¿Cortarás tú con cuchillo su piel,

O con arpón de pescadores su cabeza?

8 Pon tu mano sobre él;

Te acordarás de la batalla, y nunca más volverás.

9 He aquí que la esperanza acerca de él será burlada,

Porque aun a su sola vista se desmayarán.

10 Nadie hay tan osado que lo despierte;

¿Quién, pues, podrá estar delante de mí?

11 ¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya?

Todo lo que hay debajo del cielo es mío.

12 No guardaré silencio sobre sus miembros,

Ni sobre sus fuerzas y la gracia de su disposición.

13 ¿Quién descubrirá la delantera de su vestidura?

¿Quién se acercará a él con su freno doble?

14 ¿Quién abrirá las puertas de su rostro?

Las hileras de sus dientes espantan.

15 La gloria de su vestido son escudos fuertes,

Cerrados entre sí estrechamente.

16 El uno se junta con el otro,

Que viento no entra entre ellos.

17 Pegado está el uno con el otro;

Están trabados entre sí, que no se pueden apartar.

18 Con sus estornudos enciende lumbre,

Y sus ojos son como los párpados del alba.

19 De su boca salen hachones de fuego;

Centellas de fuego proceden.

20 De sus narices sale humo,

Como de una olla o caldero que hierve.

21 Su aliento enciende los carbones,

Y de su boca sale llama.

22 En su cerviz está la fuerza,

Y delante de él se esparce el desaliento.

23 Las partes más flojas de su carne están endurecidas;

Están en él firmes, y no se mueven.

24 Su corazón es firme como una piedra,

Y fuerte como la muela de abajo.

25 De su grandeza tienen temor los fuertes,

Y a causa de su desfallecimiento hacen por purificarse.

26 Cuando alguno lo alcanzare,

Ni espada, ni lanza, ni dardo, ni coselete durará.

27 Estima como paja el hierro,

Y el bronce como leño podrido.

28 Saeta no le hace huir;

Las piedras de honda le son como paja.

29 Tiene toda arma por hojarasca,

Y del blandir de la jabalina se burla.

30 Por debajo tiene agudas conchas;

Imprime su agudez en el suelo.

31 Hace hervir como una olla el mar profundo,

Y lo vuelve como una olla de ungüento.

32 En pos de sí hace resplandecer la senda,

Que parece que el abismo es cano.

33 No hay sobre la tierra quien se le parezca;

Animal hecho exento de temor.

34 Menosprecia toda cosa alta;

Es rey sobre todos los soberbios.

 Confesión y justificación de Job

42

1Respondió Job a Jehová, y dijo:

2 Yo conozco que todo lo puedes,

Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.

3 ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento?

Por tanto, yo hablaba lo que no entendía;

Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.

4 Oye, te ruego, y hablaré;

Te preguntaré, y tú me enseñarás.

5 De oídas te había oído;

Mas ahora mis ojos te ven.

6 Por tanto me aborrezco,

Y me arrepiento en polvo y ceniza.

7Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job. 8Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job. 9Fueron, pues, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita, e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová aceptó la oración de Job.

 Restauración de la prosperidad de Job

10Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. 11Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él, y le consolaron de todo aquel mal que Jehová había traído sobre él; y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro. 12Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas, 13y tuvo siete hijos y tres hijas. 14Llamó el nombre de la primera, Jemima, el de la segunda, Cesia, y el de la tercera, Keren-hapuc. 15Y no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra; y les dio su padre herencia entre sus hermanos. 16Después de esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. 17Y murió Job viejo y lleno de días. Amen.


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 9 DE Julio. Hechos 15: 22 – 41

22Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos; 23y escribir por conducto de ellos: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia, salud. 24Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley, 25nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo, 26hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo. 27Así que enviamos a Judas y a Silas, los cuales también de palabra os harán saber lo mismo. 28Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: 29que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.

30Así, pues, los que fueron enviados descendieron a Antioquía, y reuniendo a la congregación, entregaron la carta; 31habiendo leído la cual, se regocijaron por la consolación. 32Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras. 33Y pasando algún tiempo allí, fueron despedidos en paz por los hermanos, para volver a aquellos que los habían enviado. 34Mas a Silas le pareció bien el quedarse allí. 35Y Pablo y Bernabé continuaron en Antioquía, enseñando la palabra del Señor y anunciando el evangelio con otros muchos.

 Pablo se separa de Bernabé, y comienza su segundo viaje misionero

36Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están. 37Y Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos; 38pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra. 39Y hubo tal desacuerdo entre ellos, que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre, 40y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor, 41y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias. Amen. Rv 1960.



COMENTARIOS EN EL LIBRO DE JOB

42.10, 11 ¿Hubiera cambiado el mensaje de Job si Dios no lo hubiera restaurado a sus bendiciones anteriores? No. Dios sigue siendo soberano. Jesús dijo que cualquiera que renunciare a algo por el Reino de Dios sería recompensado (Lucas 18.29, 30). Nuestra restauración puede o no ser igual a la de Job, que fue tanto espiritual como material. Nuestra restauración completa puede no ser en esta vida, pero sucederá. Dios nos ama y es justo. No sólo restaurará lo que hemos perdido injustamente, sino que nos dará más de lo que podamos imaginar cuando vivamos con Él eternamente. Tómese fuertemente de su fe a lo largo de sus pruebas, y también será recompensado por Dios, si no ahora, en el Cielo.


42.17 La pregunta principal del libro de Job no tiene vencimiento: «¿Por qué los creyentes experimentan problemas y sufrimientos?» A través de un largo debate, los amigos de Job, supuestamente sabios, no pudieron contestar esta pregunta. En lugar de eso cometieron un error serio por lo que Dios los reprendió. Pensaron que los problemas surgían por el pecado de las personas. Vemos el mismo error hoy en día en aquellos que aseveran que la enfermedad y la falta de bendiciones materiales son señales de pecados no confesados y de falta de fe. Aunque normalmente (pero no siempre) seguir a Dios conduce a una vida más feliz, y que rebelarse contra Dios normalmente (pero no siempre) conduce a una vida infeliz, Dios está en control. En nuestro mundo invadido por el pecado, calamidades y sufrimientos pueden venir a los buenos y a los malos por igual.

Esto no quiere decir que Dios sea indiferente, despreocupado, injusto y poco poderoso para protegernos. Las cosas malas suceden porque vivimos en un mundo caído, un mundo en el que tanto creyentes como inconversos son golpeados por las consecuencias trágicas del pecado. Dios permite el mal por un tiempo, aunque a menudo lo convierte en bien para nosotros (Romanos 8.28). Quizá no tengamos respuestas de por qué Dios permite el mal, pero podemos estar seguros de que es Todopoderoso y sabe lo que está haciendo. La próxima vez que se enfrente a pruebas y dilemas, véalas como oportunidades para buscar la fortaleza de Dios. Encontrará a un Dios que sólo desea mostrarle su amor y compasión. Si puede confiar en Él en su dolor, confusión y soledad, tendrá la victoria y eliminará la duda, uno de los más grandes obstáculos de Satanás en su vida. Si Dios es su cimiento, nada lo apartará de su amor.


COMENTARIOS EN EL NUEVO TESTAMENTO.

15.22 El apostolado no era un oficio de la iglesia, sino una posición y función basadas en ciertos dones. Los ancianos se elegían para administrar la iglesia. En esta reunión, los apóstoles se sometieron a las decisiones de un anciano: Jacobo, hermano de Jesús.


15.22 Silas acompañaría más tarde a Pablo en su segundo viaje misionero en lugar de Bernabé, quien visitó diferentes ciudades con Juan Marcos.


15.23–29 Esta carta respondía a sus inquietudes y llevó gran alegría para los cristianos gentiles en Antioquía (15.31). Hermosamente escrita, apelaba a la dirección del Espíritu Santo y explicaba lo que debía hacerse en cuanto los lectores supieran su contenido. Es de mucha ayuda cuando los creyentes aprenden a ser cuidadosos, no solo en lo que dicen, sino también en la forma que lo dicen. Debemos cuidar el contenido, pero cuidemos también de no perder nuestra audiencia por nuestro tono de voz o nuestras actitudes.


15.31 El debate sobre la circuncisión pudo haber dividido la iglesia pero Pablo, Bernabé y los judíos de Antioquía tomaron la decisión correcta: aceptaron el consejo de los apóstoles y de la Palabra de Dios. Nuestras diferencias debieran resolverse de la misma forma, buscando consejo sabio y defendiendo lo que se decida. No permita que los desacuerdos lo aparten de otros creyentes. El apoyo de la tercera parte de los asistentes es positivo para resolver problemas y mantener la unidad.


15.37–39 Pablo y Bernabé tuvieron un serio desacuerdo sobre Marcos. Pablo no quería llevarlo porque los había abandonado (13.13). Esta discrepancia originó que dos grandes predicadores encabezaran dos equipos, abriendo dos campos misioneros en lugar de uno. Dios obra aun en medio de conflictos y desacuerdos. Más tarde Marcos, llegó a ser muy útil en el ministerio de Pablo (Colosenses 4.10). Los cristianos no siempre están de acuerdo, pero los problemas pueden resolverse al aceptar que discrepamos y permitir que Dios cumpla su voluntad.


15.40 En su segundo viaje misionero, Pablo llevó a Silas como compañero, aproximadamente tres años después de finalizar el primero. Visitaron varias de las ciudades que recorrieron en el primero y algunas más. Este viaje sentó las bases para el inicio de la obra en Grecia.


15.40 Silas participó en el concilio de Jerusalén y fue una de las dos personas elegidas para representar a la iglesia en Jerusalén para llevar la carta y la decisión a Antioquía (15.22). Pablo, de la iglesia de Antioquía, escogió a Silas, de la iglesia de Jerusalén, y viajaron juntos a difundir las buenas nuevas. Este equipo reveló la unidad de la iglesia después de tomada la decisión en Jerusalén. Amen, Comentarios de la Biblia mi andar diario con el Señor. Rv 1960.




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