LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 1 DE Junio 2 Crónicas 4,5,6,
Mobiliario del templo
(1 R. 7.23–51)
4
1Hizo además un altar de bronce de veinte codos de longitud, veinte codos de anchura, y diez codos de altura. 2También hizo un mar de fundición, el cual tenía diez codos de un borde al otro, enteramente redondo; su altura era de cinco codos, y un cordón de treinta codos de largo lo ceñía alrededor. 3Y debajo del mar había figuras de calabazas que lo circundaban, diez en cada codo alrededor; eran dos hileras de calabazas fundidas juntamente con el mar. 4Estaba asentado sobre doce bueyes, tres de los cuales miraban al norte, tres al occidente, tres al sur, y tres al oriente; y el mar descansaba sobre ellos, y las ancas de ellos estaban hacia adentro. 5Y tenía de grueso un palmo menor, y el borde tenía la forma del borde de un cáliz, o de una flor de lis. Y le cabían tres mil batos. 6Hizo también diez fuentes, y puso cinco a la derecha y cinco a la izquierda, para lavar y limpiar en ellas lo que se ofrecía en holocausto; pero el mar era para que los sacerdotes se lavaran en él.
7Hizo asimismo diez candeleros de oro según su forma, los cuales puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda. 8Además hizo diez mesas y las puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda; igualmente hizo cien tazones de oro. 9También hizo el atrio de los sacerdotes, y el gran atrio, y las portadas del atrio, y cubrió de bronce las puertas de ellas. 10Y colocó el mar al lado derecho, hacia el sureste de la casa.
11Hiram también hizo calderos, y palas, y tazones; y acabó Hiram la obra que hacía al rey Salomón para la casa de Dios. 12Dos columnas, y los cordones, los capiteles sobre las cabezas de las dos columnas, y dos redes para cubrir las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas; 13cuatrocientas granadas en las dos redes, dos hileras de granadas en cada red, para que cubriesen las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas. 14Hizo también las basas, sobre las cuales colocó las fuentes; 15un mar, y los doce bueyes debajo de él; 16y calderos, palas y garfios; de bronce muy fino hizo todos sus enseres Hiram-abi al rey Salomón para la casa de Jehová. 17Los fundió el rey en los llanos del Jordán, en tierra arcillosa, entre Sucot y Seredata. 18Y Salomón hizo todos estos enseres en número tan grande, que no pudo saberse el peso del bronce.
19Así hizo Salomón todos los utensilios para la casa de Dios, y el altar de oro, y las mesas sobre las cuales se ponían los panes de la proposición; 20asimismo los candeleros y sus lámparas, de oro puro, para que las encendiesen delante del lugar santísimo conforme a la ordenanza. 21Las flores, lamparillas y tenazas se hicieron de oro, de oro finísimo; 22también las despabiladeras, los lebrillos, las cucharas y los incensarios eran de oro puro. Y de oro también la entrada de la casa, sus puertas interiores para el lugar santísimo, y las puertas de la casa del templo.
5
1Acabada toda la obra que hizo Salomón para la casa de Jehová, metió Salomón las cosas que David su padre había dedicado; y puso la plata, y el oro, y todos los utensilios, en los tesoros de la casa de Dios.
Salomón traslada el arca al templo
(1 R. 8.1–11)
2Entonces Salomón reunió en Jerusalén a los ancianos de Israel y a todos los príncipes de las tribus, los jefes de las familias de los hijos de Israel, para que trajesen el arca del pacto de Jehová de la ciudad de David, que es Sion. 3Y se congregaron con el rey todos los varones de Israel, para la fiesta solemne del mes séptimo. 4Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel, y los levitas tomaron el arca; 5y llevaron el arca, y el tabernáculo de reunión, y todos los utensilios del santuario que estaban en el tabernáculo; los sacerdotes y los levitas los llevaron. 6Y el rey Salomón, y toda la congregación de Israel que se había reunido con él delante del arca, sacrificaron ovejas y bueyes, que por ser tantos no se pudieron contar ni numerar. 7Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines; 8pues los querubines extendían las alas sobre el lugar del arca, y los querubines cubrían por encima así el arca como sus barras. 9E hicieron salir las barras, de modo que se viesen las cabezas de las barras del arca delante del lugar santísimo, mas no se veían desde fuera; y allí están hasta hoy. 10En el arca no había más que las dos tablas que Moisés había puesto en Horeb, con las cuales Jehová había hecho pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto. 11Y cuando los sacerdotes salieron del santuario (porque todos los sacerdotes que se hallaron habían sido santificados, y no guardaban sus turnos; 12y los levitas cantores, todos los de Asaf, los de Hemán y los de Jedutún, juntamente con sus hijos y sus hermanos, vestidos de lino fino, estaban con címbalos y salterios y arpas al oriente del altar; y con ellos ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas), 13cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a una, para alabar y dar gracias a Jehová, y a medida que alzaban la voz con trompetas y címbalos y otros instrumentos de música, y alababan a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, porque su misericordia es para siempre; entonces la casa se llenó de una nube, la casa de Jehová. 14Y no podían los sacerdotes estar allí para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios.
Dedicación del templo
(1 R. 8.12–66)
6
1Entonces dijo Salomón: Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad. 2Yo, pues, he edificado una casa de morada para ti, y una habitación en que mores para siempre. 3Y volviendo el rey su rostro, bendijo a toda la congregación de Israel; y toda la congregación de Israel estaba en pie. 4Y él dijo: Bendito sea Jehová Dios de Israel, quien con su mano ha cumplido lo que prometió con su boca a David mi padre, diciendo: 5Desde el día que saqué a mi pueblo de la tierra de Egipto, ninguna ciudad he elegido de todas las tribus de Israel para edificar casa donde estuviese mi nombre, ni he escogido varón que fuese príncipe sobre mi pueblo Israel. 6Mas a Jerusalén he elegido para que en ella esté mi nombre, y a David he elegido para que esté sobre mi pueblo Israel. 7Y David mi padre tuvo en su corazón edificar casa al nombre de Jehová Dios de Israel. 8Mas Jehová dijo a David mi padre: Respecto a haber tenido en tu corazón deseo de edificar casa a mi nombre, bien has hecho en haber tenido esto en tu corazón. 9Pero tú no edificarás la casa, sino tu hijo que saldrá de tus lomos, él edificará casa a mi nombre. 10Y Jehová ha cumplido su palabra que había dicho, pues me levanté yo en lugar de David mi padre, y me he sentado en el trono de Israel, como Jehová había dicho, y he edificado casa al nombre de Jehová Dios de Israel. 11Y en ella he puesto el arca, en la cual está el pacto de Jehová que celebró con los hijos de Israel.
12Se puso luego Salomón delante del altar de Jehová, en presencia de toda la congregación de Israel, y extendió sus manos. 13Porque Salomón había hecho un estrado de bronce de cinco codos de largo, de cinco codos de ancho y de altura de tres codos, y lo había puesto en medio del atrio; y se puso sobre él, se arrodilló delante de toda la congregación de Israel, y extendió sus manos al cielo, y dijo: 14Jehová Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia con tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón; 15que has guardado a tu siervo David mi padre lo que le prometiste; tú lo dijiste con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como se ve en este día. 16Ahora, pues, Jehová Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le has prometido, diciendo: No faltará de ti varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, andando en mi ley, como tú has andado delante de mí. 17Ahora, pues, oh Jehová Dios de Israel, cúmplase tu palabra que dijiste a tu siervo David.
18Mas ¿es verdad que Dios habitará con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que he edificado? 19Mas tú mirarás a la oración de tu siervo, y a su ruego, oh Jehová Dios mío, para oír el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti. 20Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día y de noche, sobre el lugar del cual dijiste: Mi nombre estará allí; que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar. 21Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada; que oigas y perdones.
22Si alguno pecare contra su prójimo, y se le exigiere juramento, y viniere a jurar ante tu altar en esta casa, 23tú oirás desde los cielos, y actuarás, y juzgarás a tus siervos, dando la paga al impío, haciendo recaer su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo al darle conforme a su justicia.
24Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante del enemigo por haber prevaricado contra ti, y se convirtiere, y confesare tu nombre, y rogare delante de ti en esta casa, 25tú oirás desde los cielos, y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel, y les harás volver a la tierra que diste a ellos y a sus padres.
26Si los cielos se cerraren y no hubiere lluvias, por haber pecado contra ti, si oraren a ti hacia este lugar, y confesaren tu nombre, y se convirtieren de sus pecados, cuando los afligieres, 27tú los oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, y les enseñarás el buen camino para que anden en él, y darás lluvia sobre tu tierra, que diste por heredad a tu pueblo.
28Si hubiere hambre en la tierra, o si hubiere pestilencia, si hubiere tizoncillo o añublo, langosta o pulgón; o si los sitiaren sus enemigos en la tierra en donde moren; cualquiera plaga o enfermedad que sea; 29toda oración y todo ruego que hiciere cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cualquiera que conociere su llaga y su dolor en su corazón, si extendiere sus manos hacia esta casa, 30tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y perdonarás, y darás a cada uno conforme a sus caminos, habiendo conocido su corazón; porque sólo tú conoces el corazón de los hijos de los hombres; 31para que te teman y anden en tus caminos, todos los días que vivieren sobre la faz de la tierra que tú diste a nuestros padres.
32Y también al extranjero que no fuere de tu pueblo Israel, que hubiere venido de lejanas tierras a causa de tu gran nombre y de tu mano poderosa, y de tu brazo extendido, si viniere y orare hacia esta casa, 33tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y harás conforme a todas las cosas por las cuales hubiere clamado a ti el extranjero; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman así como tu pueblo Israel, y sepan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo he edificado.
34Si tu pueblo saliere a la guerra contra sus enemigos por el camino que tú les enviares, y oraren a ti hacia esta ciudad que tú elegiste, hacia la casa que he edificado a tu nombre, 35tú oirás desde los cielos su oración y su ruego, y ampararás su causa.
36Si pecaren contra ti (pues no hay hombre que no peque), y te enojares contra ellos, y los entregares delante de sus enemigos, para que los que los tomaren los lleven cautivos a tierra de enemigos, lejos o cerca, 37y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren llevados cautivos; si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de su cautividad, y dijeren: Pecamos, hemos hecho inicuamente, impíamente hemos hecho; 38si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia la tierra que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que he edificado a tu nombre; 39tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oración y su ruego, y ampararás su causa, y perdonarás a tu pueblo que pecó contra ti. 40Ahora, pues, oh Dios mío, te ruego que estén abiertos tus ojos y atentos tus oídos a la oración en este lugar. 41Oh Jehová Dios, levántate ahora para habitar en tu reposo, tú y el arca de tu poder; oh Jehová Dios, sean vestidos de salvación tus sacerdotes, y tus santos se regocijen en tu bondad. 42Jehová Dios, no rechaces a tu ungido; acuérdate de tus misericordias para con David tu siervo. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 1 DE Junio, Juan 12: 20 – 50.
Unos griegos buscan a Jesús
20Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. 21Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. 22Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. 23Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. 24De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. 25El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. 26Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.
Jesús anuncia su muerte
27Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora. 28Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. 29Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado. 30Respondió Jesús y dijo: No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros. 31Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. 32Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. 33Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir. 34Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre? 35Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. 36Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.
Incredulidad de los judíos
Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos.37Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él; 38para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo:
Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?
39Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías:
40 Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón;
Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón,
Y se conviertan, y yo los sane.
41Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él. 42Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. 43Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
Las palabras de Jesús juzgarán a los hombres
44Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; 45y el que me ve, ve al que me envió. 46Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. 47Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. 49Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. 50Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho. Amen. RVR 1960.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. 2 Crónicas 4,5,6.
2 Crónicas 4
4.6 ¿Por qué todo lo que había en el templo fue construido a una escala tan grande? Los grandes tamaños y números eran necesarios para poder acomodar a las multitudes que lo visitarían para las fiestas, tales como la Pascua (30.13). Los numerosos sacrificios diarios (5.6) requerían muchos sacerdotes y mucho equipo.
4.7 "Según su forma" significa según las especificaciones que Dios había dado. Los artesanos siguieron las mismas cuidadosamente, con resultados espectaculares. Cuando Dios da instrucciones específicas, deben ser seguidas al pie de la letra. Hay momentos para ser creativos y llevar a cabo nuestras propias ideas, pero no cuando estas ideas añaden, alteran o contradicen cualquier instrucción específica que Dios ya nos ha dado en la Biblia. Para lograr mejores resultados en su vida espiritual, busque y siga cuidadosamente las instrucciones de Dios.
4.11-16 Los calderos, palas y tazones son instrumentos para la adoración que no nos son familiares. A pesar de que los artículos que utilizamos para servir en nuestra adoración han cambiado, el propósito de la adoración sigue siendo el mismo: honrar y alabar a Dios. Nunca debemos confundir nuestra adoración a Dios con aquellas cosas que utilizamos para adorarlo.
4.22 Todos estos detalles acerca del templo demostraban el cuidado que Israel le daba a los actos de adoración (véase la nota a 3.1ss). Además, servían como un manual para los lectores originales de 2 Crónicas, aquellos que construirían un templo nuevo en su sitio original (Esdras 3.8-6.15) después de que el templo de Salomón fue destruido por los babilonios (2 Reyes 25).
2 Crónicas 5
5.1ss ¿Por qué se hace tanto énfasis en el templo en el Antiguo Testamento? (1) Era un símbolo de autoridad religiosa. El templo era la forma en la que Dios centralizaba la adoración en Jerusalén para poder asegurar que la creencia correcta se mantuviera intacta a lo largo de las generaciones. (2) Era un símbolo de la santidad de Dios. La hermosa atmósfera del templo inspiraba respeto y temor reverente hacia Dios. Fue el entorno de muchas de las grandes visiones de los profetas. (3) Era un símbolo del pacto de Dios con Israel. El templo mantenía al pueblo con los ojos puestos en la ley de Dios (las tablas de los Diez Mandamientos se guardaban en el templo), y no en las hazañas de los reyes. Era el lugar donde Dios estaba especialmente presente en su pueblo. (4) Era un símbolo de perdón. El diseño del templo, el mobiliario y las prácticas eran grandes lecciones objetivas para todo el pueblo, recordándoles la seriedad del pecado, el castigo en el que incurría el pecador, y su necesidad de perdón. (5) Preparó al pueblo para el Mesías. En el Nuevo Testamento, Cristo dijo que venía a cumplir la ley, no a abolirla. Heb 8:1-2 y 9.11, 12 usan las prácticas del templo para explicar lo que Cristo hizo cuando murió por nosotros. (6) Era un testimonio del esfuerzo y creatividad humanos. Inspiradas por la belleza del carácter de Dios, las personas se dedicaron a alcanzar grandes logros en ingeniería, ciencia y arte, para poder alabarlo. (7) Era un lugar de oración. En el templo, la gente podía pasar tiempo orando a Dios.
5.1-3 La construcción del templo tomó siete años. En 1Ki 6:38 dice que el templo fue terminado en el undécimo año del reinado del rey Salomón (959 a.C), en el mes octavo. Debido a que 5.3 establece que las ceremonias de dedicación se llevaron a cabo en el mes séptimo, debieron haber ocurrido un mes antes u once meses después de terminado el templo.
5.3 "La fiesta solemne del mes séptimo" se refiere a la Fiesta de los Tabernáculos que celebraba la protección de Dios para con Israel cuando este vagó en el desierto. El propósito de estas fiestas anuales era el de renovar el compromiso de Israel con Dios y su confianza en su guía y protección. La fiesta coincidió maravillosamente con la dedicación del templo. A medida que el pueblo recordaba el peregrinaje en el desierto, cuando sus antepasados vivieron en tiendas, aumentaba su agradecimiento por la permanencia de este templo glorioso.
5.9 Bajo la inspiración de Dios, algunos libros de la Biblia fueron recopilados y editados de otras fuentes. Debido a que los dos libros de Crónicas cubren muchos siglos, fueron recopilados de diversas fuentes por una sola persona. La frase, "y allí están hasta hoy" (véase además 1Ki 8:8) fue tomada del material escrito antes del exilio de Judá en 586 a.C. Aun cuando 1 y 2 Crónicas fueron compilados después del exilio, y después de que el templo de Salomón fue destruido, el escritor pensó que era mejor dejar esta frase en la narración.
5.7-12 Los sacerdotes salieron del Lugar Santo, luego de haber colocado el arca en el Lugar Santísimo del templo. El Lugar Santo era el cuarto exterior, donde se guardaban el pan de la presencia, el altar del incienso y el candelabro. Por lo común, el sumo sacerdote sólo podía entrar al Lugar Santísimo una vez al año en el Día de la Expiación. En esta ocasión única, sin embargo, varios sacerdotes tenían que entrar a ese lugar para poder trasladar el arca a su nuevo lugar. Los levitas alabaron a Dios cuando estos sacerdotes salieron del Lugar Santo porque fue entonces cuando supieron que Dios había aceptado el nuevo hogar del arca (5.13).
5.13 El primer servicio en el templo comenzó honrando a Dios y reconociendo su presencia y bondad. De la misma forma, nuestra adoración debe comenzar con un reconocimiento del amor de Dios. Primero alabe a Dios, luego usted estará preparado para presentar sus necesidades ante El. Recordar el amor y la misericordia de Dios le inspirará a adorarlo diariamente. El Salmo 107 es un ejemplo de la forma en la que David recordó el amor protector de Dios.
2 Crónicas 6
6.3 Cuando la gente recibió la bendición de Salomón, permaneció en pie, cuando Salomón oró, él se arrodilló (6.13). Tanto el permanecer de pie como el arrodillarse son actos de reverencia. Los actos de reverencia nos hacen sentir más devotos y permiten que otros vean que estamos honrando a Dios. Cuando usted permanece de pie o se arrodilla en la iglesia o al orar, permita que estas acciones sean más que meras formas tradicionales. Permita que indiquen su amor por Dios.
6.12, 13 Era inusual para un rey arrodillarse delante de otra persona frente a su propio pueblo, ya que el arrodillarse significaba someterse a una autoridad mayor. Salomón demostró su gran amor y respeto por Dios al arrodillarse ante El. Con esta acción manifestaba reconocer a Dios como Rey y autoridad suprema, y alentaba al pueblo a hacer lo mismo.
6.18 Salomón se maravilló de que el templo pudiera contener el poder de Dios y de que El estuviera dispuesto a vivir en la tierra en medio de pecadores. Nosotros nos maravillamos de que Dios, por medio de su Hijo Jesús, habitó entre nosotros en forma de hombre para revelarnos sus propósitos eternos. Al hacerlo, Dios nos estaba alcanzando con amor. Dios quiere que también nosotros lo alcancemos en respuesta y lleguemos a conocerlo. Sólo entonces lo amaremos con todo nuestro corazón. No se maraville simplemente de su poder, tómese el tiempo para conocerlo.
6.19-42 Cuando Salomón guió a su pueblo en oración, pidió a Dios que escuchara las oraciones de su pueblo. Estas se referían a diversas situaciones: (1) crimen (6.22, 23), (2) ataques enemigos (6.24, 25), (3) sequía (6.26, 27), (4) hambruna (6.28-31), (5) la afluencia de extranjeros (6.32, 33), (6) guerra (6.34, 35), (7) pecado (6.36-39). Dios se interesa por cualquier cosa que nos toque enfrentar, aun las circunstancias difíciles que nosotros mismos provocamos. Quiere que nos volvamos a El en oración. Al orar, recuerde que Dios lo escucha. No permita que lo extremo de su situación le haga dudar acerca del interés de Dios por usted. 6.26 ¿Por qué supuso Salomón que la sequía vendría como resultado del pecado? El pecado no es necesariamente la causa directa de los desastres naturales de la actualidad, pero este era un caso especial. Dios había hecho un pacto específico con los israelitas en el que se establecía que la sequía podía ser una consecuencia de sus pecados (Deu 28:20-24). 6.30 ¿Alguna vez se ha sentido lejos de Dios, separado por sentimientos de fracaso y por problemas personales? En su oración, Salomón recalca el hecho de que Dios está dispuesto a escuchar a su pueblo, a perdonar sus pecados y a restaurar su relación con El. Dios espera y escucha nuestras confesiones de culpabilidad y nuestra disposición a obedecerlo. Dios nos oye cuando derramamos nuestras necesidades y problemas ante El y está listo a perdonarnos y a restaurar nuestra comunión con El. No pierda tiempo para experimentar su perdón amoroso.
6.36 "Pues no hay hombre que no peque". La Biblia establece claramente que nadie está exento del pecado, ni siquiera los reyes designados por Dios. El pecado es una condición que todos experimentamos y que todos debemos reconocer, como lo hizo Salomón. Cuando tomamos conciencia de que hemos pecado, rápidamente deberíamos pedirle a Dios que nos perdone y restaure. Sabiendo que tendemos a pecar, deberíamos mantenernos cerca de Dios, buscando su guía y fortaleza. Esta verdad se menciona también en el Psa 14:3, Ecc 7:20 y Rom 3:23.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN N.T. Juan 12: 20 – 50.
Unos griegos buscan a Jesús
12.20, 21 Estos griegos quizás eran convertidos a la fe judía. Es posible que hayan buscado a Felipe porque, a pesar de ser judío, su nombre era griego.
12.23-25 Esta es una bella imagen del sacrificio necesario de Jesús. Si un grano de trigo no cae en la tierra y muere, no se convertirá en una planta que produzca muchos granos más. Jesús debió morir para pagar la pena de nuestro pecado, pero también para mostrar su poder sobre la muerte. Su resurrección prueba que tiene vida eterna. Como Jesús es Dios, puede dar esta misma vida eterna a todo aquel que cree en El.
12.25 Debemos estar tan dedicados a vivir para Cristo que en comparación "aborrezcamos" nuestra vida. Esto no significa que anhelemos morir ni que seamos descuidados ni destructivos con la vida que Dios nos ha dado, sino que estemos dispuestos a morir si con esto glorificamos a Cristo. Debemos renunciar al tirano gobierno de nuestro egoísmo. Echando a un lado nuestra búsqueda de ventaja, seguridad y placer, podremos servir a Dios con amor y libertad. Soltar las riendas de nuestras vidas y transferir el control a Cristo trae vida eterna y gozo genuino.
12.26 Muchos creían que Jesús había venido sólo para los judíos. Pero cuando Jesús dijo: "Si alguno me sirve, sígame", se dirigía también a estos griegos. No importa quiénes sean los buscadores sinceros, Jesús los recibe. Su mensaje es para todos. No permita que las diferencias sociales o raciales se conviertan en barreras para el evangelio. Lleve las buenas nuevas a todas las personas.
12.27 Jesús sabía que le aguardaba la crucifixión y, como era humano, sentía terror. Sabía que debería cargar los pecados del mundo y sabía que eso lo separaría de su Padre. Deseaba liberarse de esa muerte horrible, pero sabía que Dios lo envió al mundo a morir por nuestros pecados, en nuestro lugar. Jesús le dijo no a sus deseos humanos a fin de obedecer y glorificar a su Padre. A pesar de que nunca tendremos que enfrentarnos a una tarea tan difícil y espantosa, también tenemos el llamado a obedecer. Pida lo que pida el Padre, debemos hacer su voluntad y glorificar su nombre.
12.31 El príncipe de este mundo es Satanás, un ángel que se rebeló en contra de Dios. Satanás es real, no simbólico, y siempre está obrando contra Dios y los que le obedecen. Satanás tentó a Eva en el huerto y la persuadió para que pecase; tentó a Jesús en el desierto y no logró persuadirlo para que cayese (Mat 4:1-11). Satanás tiene gran poder, pero la gente puede ser libre de su reino de oscuridad espiritual debido a la victoria de Cristo en la cruz. Satanás es poderoso, pero Jesús es más poderoso. La resurrección de Jesús destruyó el poder mortal de Satanás (Col 1:13-14). Para vencer a Satanás nos hace falta una fiel lealtad a la Palabra de Dios, determinación de mantenernos lejos del pecado y el apoyo de otros creyentes.
12.32-34 La multitud no podía creer lo que decía Jesús con respecto al Mesías. Batían ramas de palmera para un Mesías victorioso que establecería un reino político terrenal que nunca tendría fin. A partir de la lectura de ciertos pasajes, pensaban que el Mesías nunca moriría (Psa 89:35-36; Psa 110:4; Isa 9:7). Otros pasajes, sin embargo, mostraban que sí moriría (Isa 53:5-9). Las palabras de Jesús no concordaban con el concepto que tenían del Mesías. En primer lugar, debía sufrir y morir; después, algún día, establecería su reino eterno. ¿Qué tipo de Mesías o Salvador es el que busca usted? Cuídese de tratar de obligar a Jesús a amoldarse a su patrón. No cabrá jamás.
12.35, 36 Jesús dijo que estaría con ellos en persona por poco tiempo y que debían aprovechar su presencia. Cual luz que brilla en sitio oscuro, El les mostraría por dónde debían andar. Si andaban en su luz, llegarían a ser "hijos de luz", revelando la verdad y señalando a las personas el camino hacia Dios. Como cristianos, debemos ser portadores de la luz de Cristo, permitiendo que su luz brille a través de nosotros. ¿Con cuánta intensidad brilla su luz? ¿Pueden otros ver a Cristo en sus acciones?
12.37, 38 Jesús realizó muchos milagros, pero la mayoría de las personas seguían sin creer en El. Asimismo, muchos hoy en día no creen a pesar de todo lo que hace Dios. No se desanime si al testificar de Cristo no logra que se conviertan a El tantos como desea. A usted le corresponde seguir siendo un testigo fiel. Debe extenderse hacia otros, pero a estos les toca tomar sus propias decisiones.
12.39-41 Los que vivieron en la época de Jesús, al igual que los de la época de Isaías, rehusaron creer a pesar de la evidencia (12.37). Como resultado, Dios endureció sus corazones. ¿Significa eso que Dios impidió a propósito que esta gente creyese en El? No, sencillamente confirmó sus propias decisiones. Después de toda una vida de resistir a Dios, estaban tan aferrados a sus costumbres que ni siquiera intentaban entender el mensaje de Jesús. A personas así les resulta virtualmente imposible acercarse a Dios; sus corazones se han endurecido para siempre. Otros ejemplos de corazones endurecidos debido a la constante obstinación aparecen en Exo 9:12, Rom 1:24-28 y 2Th 2:8-12.
12.42, 43 Junto con los que se negaron a creer, muchos creyeron pero se negaron a reconocerlo. Esto es igualmente malo y Jesús dirigió duras palabras a tales personas (véase Mat 10:32-33). Las personas que no adoptan una firme postura por Jesús es por temor al rechazo o al ridículo. Muchos líderes judíos no reconocían su fe en Jesús porque temían que los expulsaran de la sinagoga (que era su vida) y perder así su posición de prestigio en la comunidad. Pero la alabanza de otros es inconstante y de breve duración. Debiera interesarnos mucho más la aceptación eterna de Dios que la aprobación temporal de otras personas.
12.45 A menudo nos preguntamos cómo será Dios. ¿De qué manera podemos conocer al Creador si no se hace visible? Jesús dijo claramente que quienes lo ven a El ven a Dios, porque El es Dios. Si desea saber cómo es Dios, estudie la persona y las palabras de Jesucristo.
12.48 El propósito de la primera misión de Jesús sobre la tierra no fue juzgar a las personas, sino mostrarles cómo encontrar la salvación y la vida eterna. Cuando vuelva otra vez, uno de sus principales propósitos será juzgar a las personas según la vida que llevaron en la tierra. Las palabras de Cristo que no quisimos aceptar y obedecer serán las que nos condenarán. En el día del juicio, quienes aceptaron a Jesús y vivieron según su voluntad serán levantados para vivir eternamente (1Co 15:51-57; 1Th 4:15-18; Rev 21:1-8), y quienes lo rechazaron y vivieron según su antojo deberán enfrentarse al castigo eterno (Rev 20:11-15). Decida ahora de qué lado estará, porque las consecuencias de su decisión perduran para siempre. GRANDES EXPECTATIVAS Dondequiera que iba, Jesús excedía las expectativas de la gente. ¿Qué se esperaba y Qué hizo Jesús? Mar 2:1-12 Un hombre buscaba sanidad Jesús también perdonó sus pecados Luk 5:1-11 Los discípulos esperaban un día común de pesca Encontraron al Salvador Luk 7:11-17 Una viuda resignada a enterrar a su hijo muerto Jesús devolvió la vida de su hijo Mat 12:38-45 Los líderes religiosos querían un milagro Jesús les ofreció al Creador de milagros Mar 5:25-34 Una mujer que deseaba sanidad tocó a Jesús Jesús la ayudó a ver que su fe la sanó Joh
6:1-15 Los discípulos pensaban que debían despedir a la multitud porque no había comida Jesús usó unos pocos alimentos para dar de comer a miles, ¡y sobró! Un tema presente a través de los Evangelios Las multitudes buscaban un líder político que estableciese un nuevo reino que los librase del control de Roma Jesús les ofreció un reino eterno espiritual que los librase del control del pecado Joh 13:1-20 Los discípulos querían comer la Pascua con Jesús, su Maestro Jesús lavó sus pies mostrándoles que también era siervo de ellos Joh 11:53; Joh 19:30; Joh 20:1-29 Los líderes religiosos querían que Jesús muriera y lo lograron ¡Pero Jesús resucitó de entre los muertos! Comentario de la Biblia del Diario Vivir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario