LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 15 DE Abril. 1 Samuel 17, 18
David mata a Goliat
17
1Los filisteos juntaron sus ejércitos para la guerra, y se congregaron en Soco, que es de Judá, y acamparon entre Soco y Azeca, en Efes-damim. 2También Saúl y los hombres de Israel se juntaron, y acamparon en el valle de Ela, y se pusieron en orden de batalla contra los filisteos. 3Y los filisteos estaban sobre un monte a un lado, e Israel estaba sobre otro monte al otro lado, y el valle entre ellos. 4Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo. 5Y traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce. 6Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros. 7El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él. 8Y se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué os habéis puesto en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mí. 9Si él pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere más que él, y lo venciere, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis. 10Y añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo. 11Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo.
12Y David era hijo de aquel hombre efrateo de Belén de Judá, cuyo nombre era Isaí, el cual tenía ocho hijos; y en el tiempo de Saúl este hombre era viejo y de gran edad entre los hombres. 13Y los tres hijos mayores de Isaí habían ido para seguir a Saúl a la guerra, y los nombres de sus tres hijos que habían ido a la guerra eran: Eliab el primogénito, el segundo Abinadab, y el tercero Sama; 14y David era el menor. Siguieron, pues, los tres mayores a Saúl. 15Pero David había ido y vuelto, dejando a Saúl, para apacentar las ovejas de su padre en Belén. 16Venía, pues, aquel filisteo por la mañana y por la tarde, y así lo hizo durante cuarenta días.
17Y dijo Isaí a David su hijo: Toma ahora para tus hermanos un efa de este grano tostado, y estos diez panes, y llévalo pronto al campamento a tus hermanos. 18Y estos diez quesos de leche los llevarás al jefe de los mil; y mira si tus hermanos están buenos, y toma prendas de ellos.
19Y Saúl y ellos y todos los de Israel estaban en el valle de Ela, peleando contra los filisteos. 20Se levantó, pues, David de mañana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, se fue con su carga como Isaí le había mandado; y llegó al campamento cuando el ejército salía en orden de batalla, y daba el grito de combate. 21Y se pusieron en orden de batalla Israel y los filisteos, ejército frente a ejército. 22Entonces David dejó su carga en mano del que guardaba el bagaje, y corrió al ejército; y cuando llegó, preguntó por sus hermanos, si estaban bien. 23Mientras él hablaba con ellos, he aquí que aquel paladín que se ponía en medio de los dos campamentos, que se llamaba Goliat, el filisteo de Gat, salió de entre las filas de los filisteos y habló las mismas palabras, y las oyó David.
24Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor. 25Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? El se adelanta para provocar a Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel. 26Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? 27Y el pueblo le respondió las mismas palabras, diciendo: Así se hará al hombre que le venciere.
28Y oyéndole hablar Eliab su hermano mayor con aquellos hombres, se encendió en ira contra David y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido. 29David respondió: ¿Qué he hecho yo ahora? ¿No es esto mero hablar? 30Y apartándose de él hacia otros, preguntó de igual manera; y le dio el pueblo la misma respuesta de antes.
31Fueron oídas las palabras que David había dicho, y las refirieron delante de Saúl; y él lo hizo venir. 32Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo. 33Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. 34David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, 35salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. 36Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. 37Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo. 38Y Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza. 39Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas. 40Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo.
41Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él. 42Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer. 43Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses. 44Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo. 45Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 46Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. 47Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.
48Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo. 49Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra.
50Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano. 51Entonces corrió David y se puso sobre el filisteo; y tomando la espada de él y sacándola de su vaina, lo acabó de matar, y le cortó con ella la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladín muerto, huyeron. 52Levantándose luego los de Israel y los de Judá, gritaron, y siguieron a los filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrón. Y cayeron los heridos de los filisteos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrón. 53Y volvieron los hijos de Israel de seguir tras los filisteos, y saquearon su campamento. 54Y David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén, pero las armas de él las puso en su tienda.
55Y cuando Saúl vio a David que salía a encontrarse con el filisteo, dijo a Abner general del ejército: Abner, ¿de quién es hijo ese joven? Y Abner respondió: 56Vive tu alma, oh rey, que no lo sé. Y el rey dijo: Pregunta de quién es hijo ese joven. 57Y cuando David volvía de matar al filisteo, Abner lo tomó y lo llevó delante de Saúl, teniendo David la cabeza del filisteo en su mano. 58Y le dijo Saúl: Muchacho, ¿de quién eres hijo? Y David respondió: Yo soy hijo de tu siervo Isaí de Belén.
1 SAMUEL 18
PACTO DE JONATÁN Y DAVID
1 Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo. 2 Y Saúl le tomó aquel día, y no le dejó volver a casa de su padre. 3 E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo. 4 Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte. 5 Y salía David a dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba prudentemente. Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl.
SAÚL TIENE CELOS DE DAVID
6 Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. 7 Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles. 8 Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. 9 Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David. 10 Aconteció al otro día, que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días; y tenía Saúl la lanza en la mano. 11 Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero David lo evadió dos veces. 12 Mas Saúl estaba temeroso de David, por cuanto Jehová estaba con él, y se había apartado de Saúl; 13 por lo cual Saúl lo alejó de sí, y le hizo jefe de mil; y salía y entraba delante del pueblo. 14 Y David se conducía prudentemente en todos sus asuntos, y Jehová estaba con él. 15 Y viendo Saúl que se portaba tan prudentemente, tenía temor de él. 16 Mas todo Israel y Judá amaba a David, porque él salía y entraba delante de ellos. 17 Entonces dijo Saúl a David: He aquí, yo te daré Merab mi hija mayor por mujer, con tal que me seas hombre valiente, y pelees las batallas de Jehová. Mas Saúl decía: No será mi mano contra él, sino que será contra él la mano de los filisteos. 18 Pero David respondió a Saúl: ¿Quién soy yo, o qué es mi vida, o la familia de mi padre en Israel, para que yo sea yerno del rey? 19 Y llegado el tiempo en que Merab hija de Saúl se había de dar a David, fue dada por mujer a Adriel meholatita. 20 Pero Mical la otra hija de Saúl amaba a David; y fue dicho a Saúl, y le pareció bien a sus ojos. 21 Y Saúl dijo: Yo se la daré, para que le sea por lazo, y para que la mano de los filisteos sea contra él. Dijo, pues, Saúl a David por segunda vez: Tú serás mi yerno hoy. 22 Y mandó Saúl a sus siervos: Hablad en secreto a David, diciéndole: He aquí el rey te ama, y todos sus siervos te quieren bien; sé, pues, yerno del rey. 23 Los criados de Saúl hablaron estas palabras a los oídos de David. Y David dijo: ¿Os parece a vosotros que es poco ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre y de ninguna estima? 24 Y los criados de Saúl le dieron la respuesta, diciendo: Tales palabras ha dicho David. 25 Y Saúl dijo: Decid así a David: El rey no desea la dote, sino cien prepucios de filisteos, para que sea tomada venganza de los enemigos del rey. Pero Saúl pensaba hacer caer a David en manos de los filisteos. 26 Cuando sus siervos declararon a David estas palabras, pareció bien la cosa a los ojos de David, para ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliese, 27 se levantó David y se fue con su gente, y mató a doscientos hombres de los filisteos; y trajo David los prepucios de ellos y los entregó todos al rey, a fin de hacerse yerno del rey. Y Saúl le dio su hija Mical por mujer. 28 Pero Saúl, viendo y considerando que Jehová estaba con David, y que su hija Mical lo amaba, 29 tuvo más temor de David; y fue Saúl enemigo de David todos los días. 30 Y salieron a campaña los príncipes de los filisteos; y cada vez que salían, David tenía más éxito que todos los siervos de Saúl, por lo cual se hizo de mucha estima su nombre. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 15 DE Abril. Lucas 15: 1 – 10
Parábola de la oveja perdida
(Mt. 18.10–14)
15
1Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, 2y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.
3Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: 4¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? 5Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; 6y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. 7Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.
Parábola de la moneda perdida
8¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? 9Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. 10Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. Amen. Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 15 DE Abril. 1 Samuel 17, 18
Capítulo 17
17.4–7 En los días del éxodo, la mayoría de los israelitas habían temido entrar a la tierra prometida por los gigantes que vivían allí (Números 13.32, 33). El rey Og de Basán necesitaba una cama de unos 4 m de largo (Deuteronomio 3.11). Ahora Goliat, de 2.70 m de alto, ridiculizaba a los soldados israelitas, y parecía invencible ante ellos. Saúl, el más alto de los israelitas, pudo haber estado preocupado porque él era obviamente el rival más adecuado para Goliat. A los ojos de Dios, sin embargo, Goliat no era diferente de los demás.
17.9 A veces un ejército evadía una batalla muy costosa al enfrentar a su guerrero más fuerte, contra el guerrero más fuerte de su enemigo. Esto evitaba un gran derramamiento de sangre, porque el ganador de la pelea era considerado el ganador de la batalla. Goliat tenía una ventaja definitiva sobre David desde del punto de vista humano. Pero Goliat no se daba cuenta de que al pelear con David, también tenía que pelear con Dios.
17.16 ¿Por qué sucedería esto de manera continuada por cuarenta días, sin que un bando atacara al otro? Estaban acampados a los lados opuestos de un valle de empinadas paredes. Quienquiera se apresurara a descender al valle y subir a los escarpados peñascos estaría en desventaja al principio de la batalla y probablemente sufriría grandes pérdidas. Cada lado estaba esperando que el otro atacara primero.
17.26 Lo que una perspectiva diferente puede hacer. Muchos de los que observaban veían a un gigante. Sin embargo, David vio a un mortal que desafiaba al Dios todopoderoso. Sabía que no estaría solo cuando enfrentara a Goliat: Dios pelearía con él. Vio su situación desde el punto de vista de Dios. Mirar las circunstancias imposibles desde el punto de vista de Dios nos ayuda a poner en su correcta perspectiva los problemas gigantes. Una vez que los identificamos podremos pelear mejor.
17.28-32 La crítica no pudo detener a David. Mientras que el resto del ejército permanecía paralizado, David reconoció la importancia de actuar. Con Dios peleando por él no había razón para esperar. Puede ser que la gente trate de desalentarlo con comentarios negativos o burlas, pero usted debe continuar haciendo lo que sabe que es correcto. Al hacerlo, estará complaciendo a Dios, cuya opinión es la que más importa.
17.55–58 A pesar de que David había tocado muchas veces el arpa frente a Saúl, la pregunta que hizo Saúl a Abner parece mostrar que no conocía a David muy bien. Tal vez, como se había pensado que David se casara con la hija de Saúl si tenía éxito (17.25), Saúl quería conocer más acerca de su familia. O posiblemente la inestable condición mental de Saúl (16.14) pudo haber impedido que reconociera a David.
Capítulo 18
18.1–4 Cuando David y Jonatán se encontraron, se hicieron amigos muy íntimos de inmediato. Su amistad es una de las más profundas e íntimas que ha registrado la Biblia porque ellos: (1) basaron su amistad en un compromiso con Dios, no sólo entre ellos; (2) no permitieron que nada se interpusiera entre ellos, ni su carrera ni los problemas familiares; (3) se unieron más cuando su amistad fue probada; y (4) pudieron permanecer amigos hasta el final.
Jonatán, el príncipe de Israel, se dio cuenta más tarde de que David, y no él, sería rey (23.17). Pero eso no debilitó su amor por David. Jonatán prefería perder el trono de Israel que a su mejor amigo.
18.8 El aprecio que Saúl sentía por David se transformó en celos cuando el pueblo comenzó a aplaudir las hazañas de David. En un ataque de celos, Saúl intentó asesinar a David arrojándole su lanza (18.11, 12).
Los celos no parecen ser un pecado grande, pero en realidad pueden muy bien ser un paso hacia el asesinato. Comienza con resentimiento hacia el rival; apunta a desear que la otra persona desaparezca; por último se manifiesta en que la persona busca dañar al rival con palabras o con hechos. No permita que los celos prosperen en su vida.
18.11, 12 Saúl trató de matar a David porque estaba celoso de su popularidad. Aun así, David continuó protegiendo y reconfortando a Saúl. Quizás algunas personas hayan estado celosas de usted y aun lo hayan atacado en alguna manera. Quizás se hayan sentido intimidados por las cosas buenas suyas, las cuales los hacen conscientes de sus propios defectos. Sería natural pagarles con la misma moneda o eludirlos por completo. Una mejor reacción sería hacerse amigos de ellos (Mateo 5.43, 44) y pedirle a Dios la fortaleza para continuar amándolos, así como David continuó amando a Saúl.
18.15–18 Mientras que la popularidad hizo que Saúl se volviese orgulloso y arrogante, David permaneció humilde (18.23), aun cuando la nación entera lo celebraba. A pesar de que David tuvo éxito en casi todo lo que emprendió y se hizo famoso en toda la tierra, no quiso valerse de su popularidad para sacar ventaja contra Saúl. No permita que la popularidad distorsione la percepción que tiene de su propia importancia. Resulta comparativamente fácil ser humilde cuando uno no está en el centro del escenario pero, ¿cómo reacciona usted ante la alabanza y la honra?
COMENTARIO LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 15 DE Abril. Lucas 15: 1 - 10
Capítulo 15
15.2 ¿Por qué los fariseos y los escribas se molestaban cuando Jesús se relacionaba con estas personas? Los líderes religiosos se cuidaban mucho en mantenerse «limpios» conforme a la Ley del Antiguo Testamento. Incluso iban más allá de la Ley en cuidarse de cierta gente, situaciones y en el ritual de purificación. En contraste, Jesús tomó el concepto de «limpieza» sin darle mucha trascendencia. Se arriesgó a contaminarse al tocar leprosos y al no lavarse como los fariseos habían establecido y mostró total desdén por las sanciones que se aplicaban por relacionarse con cierta clase de personas. Vino para ofrecer salvación a los pecadores, a mostrar que Dios los ama. Jesús no se alteró con las acusaciones que le hicieron. En cambio, siguió en busca de quienes lo necesitaban sin importarle su pecaminosidad y el efecto que podría causar en su reputación. ¿Qué cosas le mantienen alejado de la gente necesitada de Cristo?
15.3-6 Parece absurdo que el pastor deje las noventa y nueve ovejas para buscar una sola. Pero sabía que las noventa y nueve estaban seguras en el redil, mientras que la perdida estaba en peligro. Debido a que cada oveja tiene un alto precio, el pastor sabe que vale la pena buscar la perdida con diligencia. El amor de Dios por cada persona es tan grande que busca la seguridad de cada una y se regocija cuando la «encuentra». Jesús se relacionó con los pecadores porque Él iba al encuentro de la oveja perdida, pecadores considerados sin esperanza, para darles las buenas nuevas del Reino de Dios. Antes que usted creyera, Dios lo buscó y su amor sigue buscando a los perdidos.
15.8-10 Las mujeres palestinas recibían diez monedas de plata como regalo matrimonial. Estas monedas tenían un valor sentimental semejante al anillo de bodas y perder una era muy desesperante. Así como la alegría que significaría para una mujer hallar la moneda o el anillo extraviado, también los ángeles se regocijan cuando un pecador se arrepiente. Cada individuo es precioso para Dios. Se aflige por cada perdido y se regocija cuando encuentra y lleva al Reino a alguno de sus hijos. Quizás tendríamos más gozo en nuestras iglesias si testificamos del amor de Jesús y nos preocupamos por el perdido. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.
Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 15 DE Abril. Lucas 15: 1 – 10
Parábola de la oveja perdida
(Mt. 18.10–14)
15
1Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, 2y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come.
3Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: 4¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? 5Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; 6y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. 7Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.
Parábola de la moneda perdida
8¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? 9Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. 10Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. Amen. Rv.
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 15 DE Abril. 1 Samuel 17, 18
Capítulo 17
17.4–7 En los días del éxodo, la mayoría de los israelitas habían temido entrar a la tierra prometida por los gigantes que vivían allí (Números 13.32, 33). El rey Og de Basán necesitaba una cama de unos 4 m de largo (Deuteronomio 3.11). Ahora Goliat, de 2.70 m de alto, ridiculizaba a los soldados israelitas, y parecía invencible ante ellos. Saúl, el más alto de los israelitas, pudo haber estado preocupado porque él era obviamente el rival más adecuado para Goliat. A los ojos de Dios, sin embargo, Goliat no era diferente de los demás.
17.9 A veces un ejército evadía una batalla muy costosa al enfrentar a su guerrero más fuerte, contra el guerrero más fuerte de su enemigo. Esto evitaba un gran derramamiento de sangre, porque el ganador de la pelea era considerado el ganador de la batalla. Goliat tenía una ventaja definitiva sobre David desde del punto de vista humano. Pero Goliat no se daba cuenta de que al pelear con David, también tenía que pelear con Dios.
17.16 ¿Por qué sucedería esto de manera continuada por cuarenta días, sin que un bando atacara al otro? Estaban acampados a los lados opuestos de un valle de empinadas paredes. Quienquiera se apresurara a descender al valle y subir a los escarpados peñascos estaría en desventaja al principio de la batalla y probablemente sufriría grandes pérdidas. Cada lado estaba esperando que el otro atacara primero.
17.26 Lo que una perspectiva diferente puede hacer. Muchos de los que observaban veían a un gigante. Sin embargo, David vio a un mortal que desafiaba al Dios todopoderoso. Sabía que no estaría solo cuando enfrentara a Goliat: Dios pelearía con él. Vio su situación desde el punto de vista de Dios. Mirar las circunstancias imposibles desde el punto de vista de Dios nos ayuda a poner en su correcta perspectiva los problemas gigantes. Una vez que los identificamos podremos pelear mejor.
17.28-32 La crítica no pudo detener a David. Mientras que el resto del ejército permanecía paralizado, David reconoció la importancia de actuar. Con Dios peleando por él no había razón para esperar. Puede ser que la gente trate de desalentarlo con comentarios negativos o burlas, pero usted debe continuar haciendo lo que sabe que es correcto. Al hacerlo, estará complaciendo a Dios, cuya opinión es la que más importa.
17.55–58 A pesar de que David había tocado muchas veces el arpa frente a Saúl, la pregunta que hizo Saúl a Abner parece mostrar que no conocía a David muy bien. Tal vez, como se había pensado que David se casara con la hija de Saúl si tenía éxito (17.25), Saúl quería conocer más acerca de su familia. O posiblemente la inestable condición mental de Saúl (16.14) pudo haber impedido que reconociera a David.
Capítulo 18
18.1–4 Cuando David y Jonatán se encontraron, se hicieron amigos muy íntimos de inmediato. Su amistad es una de las más profundas e íntimas que ha registrado la Biblia porque ellos: (1) basaron su amistad en un compromiso con Dios, no sólo entre ellos; (2) no permitieron que nada se interpusiera entre ellos, ni su carrera ni los problemas familiares; (3) se unieron más cuando su amistad fue probada; y (4) pudieron permanecer amigos hasta el final.
Jonatán, el príncipe de Israel, se dio cuenta más tarde de que David, y no él, sería rey (23.17). Pero eso no debilitó su amor por David. Jonatán prefería perder el trono de Israel que a su mejor amigo.
18.8 El aprecio que Saúl sentía por David se transformó en celos cuando el pueblo comenzó a aplaudir las hazañas de David. En un ataque de celos, Saúl intentó asesinar a David arrojándole su lanza (18.11, 12).
Los celos no parecen ser un pecado grande, pero en realidad pueden muy bien ser un paso hacia el asesinato. Comienza con resentimiento hacia el rival; apunta a desear que la otra persona desaparezca; por último se manifiesta en que la persona busca dañar al rival con palabras o con hechos. No permita que los celos prosperen en su vida.
18.11, 12 Saúl trató de matar a David porque estaba celoso de su popularidad. Aun así, David continuó protegiendo y reconfortando a Saúl. Quizás algunas personas hayan estado celosas de usted y aun lo hayan atacado en alguna manera. Quizás se hayan sentido intimidados por las cosas buenas suyas, las cuales los hacen conscientes de sus propios defectos. Sería natural pagarles con la misma moneda o eludirlos por completo. Una mejor reacción sería hacerse amigos de ellos (Mateo 5.43, 44) y pedirle a Dios la fortaleza para continuar amándolos, así como David continuó amando a Saúl.
18.15–18 Mientras que la popularidad hizo que Saúl se volviese orgulloso y arrogante, David permaneció humilde (18.23), aun cuando la nación entera lo celebraba. A pesar de que David tuvo éxito en casi todo lo que emprendió y se hizo famoso en toda la tierra, no quiso valerse de su popularidad para sacar ventaja contra Saúl. No permita que la popularidad distorsione la percepción que tiene de su propia importancia. Resulta comparativamente fácil ser humilde cuando uno no está en el centro del escenario pero, ¿cómo reacciona usted ante la alabanza y la honra?
COMENTARIO LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 15 DE Abril. Lucas 15: 1 - 10
Capítulo 15
15.2 ¿Por qué los fariseos y los escribas se molestaban cuando Jesús se relacionaba con estas personas? Los líderes religiosos se cuidaban mucho en mantenerse «limpios» conforme a la Ley del Antiguo Testamento. Incluso iban más allá de la Ley en cuidarse de cierta gente, situaciones y en el ritual de purificación. En contraste, Jesús tomó el concepto de «limpieza» sin darle mucha trascendencia. Se arriesgó a contaminarse al tocar leprosos y al no lavarse como los fariseos habían establecido y mostró total desdén por las sanciones que se aplicaban por relacionarse con cierta clase de personas. Vino para ofrecer salvación a los pecadores, a mostrar que Dios los ama. Jesús no se alteró con las acusaciones que le hicieron. En cambio, siguió en busca de quienes lo necesitaban sin importarle su pecaminosidad y el efecto que podría causar en su reputación. ¿Qué cosas le mantienen alejado de la gente necesitada de Cristo?
15.3-6 Parece absurdo que el pastor deje las noventa y nueve ovejas para buscar una sola. Pero sabía que las noventa y nueve estaban seguras en el redil, mientras que la perdida estaba en peligro. Debido a que cada oveja tiene un alto precio, el pastor sabe que vale la pena buscar la perdida con diligencia. El amor de Dios por cada persona es tan grande que busca la seguridad de cada una y se regocija cuando la «encuentra». Jesús se relacionó con los pecadores porque Él iba al encuentro de la oveja perdida, pecadores considerados sin esperanza, para darles las buenas nuevas del Reino de Dios. Antes que usted creyera, Dios lo buscó y su amor sigue buscando a los perdidos.
15.8-10 Las mujeres palestinas recibían diez monedas de plata como regalo matrimonial. Estas monedas tenían un valor sentimental semejante al anillo de bodas y perder una era muy desesperante. Así como la alegría que significaría para una mujer hallar la moneda o el anillo extraviado, también los ángeles se regocijan cuando un pecador se arrepiente. Cada individuo es precioso para Dios. Se aflige por cada perdido y se regocija cuando encuentra y lleva al Reino a alguno de sus hijos. Quizás tendríamos más gozo en nuestras iglesias si testificamos del amor de Jesús y nos preocupamos por el perdido. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.

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