LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 29 DE Abril. 2 Samuel 21, 22
21
1Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultó a Jehová, y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas. 2Entonces el rey llamó a los gabaonitas, y les habló. (Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del resto de los amorreos, a los cuales los hijos de Israel habían hecho juramento; pero Saúl había procurado matarlos en su celo por los hijos de Israel y de Judá.) 3Dijo, pues, David a los gabaonitas: ¿Qué haré por vosotros, o qué satisfacción os daré, para que bendigáis la heredad de Jehová? 4Y los gabaonitas le respondieron: No tenemos nosotros querella sobre plata ni sobre oro con Saúl y con su casa; ni queremos que muera hombre de Israel. Y él les dijo: Lo que vosotros dijereis, haré. 5Ellos respondieron al rey: De aquel hombre que nos destruyó, y que maquinó contra nosotros para exterminarnos sin dejar nada de nosotros en todo el territorio de Israel, 6dénsenos siete varones de sus hijos, para que los ahorquemos delante de Jehová en Gabaa de Saúl, el escogido de Jehová. Y el rey dijo: Yo los daré.
7Y perdonó el rey a Mefi-boset hijo de Jonatán, hijo de Saúl, por el juramento de Jehová que hubo entre ellos, entre David y Jonatán hijo de Saúl. 8Pero tomó el rey a dos hijos de Rizpa hija de Aja, los cuales ella había tenido de Saúl, Armoni y Mefi-boset, y a cinco hijos de Mical hija de Saúl, los cuales ella había tenido de Adriel hijo de Barzilai meholatita, 9y los entregó en manos de los gabaonitas, y ellos los ahorcaron en el monte delante de Jehová; y así murieron juntos aquellos siete, los cuales fueron muertos en los primeros días de la siega, al comenzar la siega de la cebada.
10Entonces Rizpa hija de Aja tomó una tela de cilicio y la tendió para sí sobre el peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; y no dejó que ninguna ave del cielo se posase sobre ellos de día, ni fieras del campo de noche. 11Y fue dicho a David lo que hacía Rizpa hija de Aja, concubina de Saúl. 12Entonces David fue y tomó los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo, de los hombres de Jabes de Galaad, que los habían hurtado de la plaza de Bet-sán, donde los habían colgado los filisteos, cuando los filisteos mataron a Saúl en Gilboa; 13e hizo llevar de allí los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo; y recogieron también los huesos de los ahorcados. 14Y sepultaron los huesos de Saúl y los de su hijo Jonatán en tierra de Benjamín, en Zela, en el sepulcro de Cis su padre; e hicieron todo lo que el rey había mandado. Y Dios fue propicio a la tierra después de esto.
Abisai libra a David del gigante
15Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos; y David se cansó. 16E Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David; 17mas Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel.
Los hombres de David matan a los gigantes
(1 Cr. 20.4–8)
18Otra segunda guerra hubo después en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai husatita mató a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes. 19Hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaare-oregim de Belén, mató a Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar. 20Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes. 21Este desafió a Israel, y lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David. 22Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.
Cántico de liberación de David
(Sal. 18 título, 1–50)
22
1Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl. 2Dijo:
Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador;
3 Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio;
Salvador mío; de violencia me libraste.
4 Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado,
Y seré salvo de mis enemigos.
5 Me rodearon ondas de muerte,
Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
6 Ligaduras del Seol me rodearon;
Tendieron sobre mí lazos de muerte.
7 En mi angustia invoqué a Jehová,
Y clamé a mi Dios;
El oyó mi voz desde su templo,
Y mi clamor llegó a sus oídos.
8 La tierra fue conmovida, y tembló,
Y se conmovieron los cimientos de los cielos;
Se estremecieron, porque se indignó él.
9 Humo subió de su nariz,
Y de su boca fuego consumidor;
Carbones fueron por él encendidos.
10 E inclinó los cielos, y descendió;
Y había tinieblas debajo de sus pies.
11 Y cabalgó sobre un querubín, y voló;
Voló sobre las alas del viento.
12 Puso tinieblas por su escondedero alrededor de sí;
Oscuridad de aguas y densas nubes.
13 Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes.
14 Y tronó desde los cielos Jehová,
Y el Altísimo dio su voz;
15 Envió sus saetas, y los dispersó;
Y lanzó relámpagos, y los destruyó.
16 Entonces aparecieron los torrentes de las aguas,
Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo;
A la reprensión de Jehová,
Por el soplo del aliento de su nariz.
17 Envió desde lo alto y me tomó;
Me sacó de las muchas aguas.
18 Me libró de poderoso enemigo,
Y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.
19 Me asaltaron en el día de mi quebranto;
Mas Jehová fue mi apoyo,
20 Y me sacó a lugar espacioso;
Me libró, porque se agradó de mí.
21 Jehová me ha premiado conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.
22 Porque yo he guardado los caminos de Jehová,
Y no me aparté impíamente de mi Dios.
23 Pues todos sus decretos estuvieron delante de mí,
Y no me he apartado de sus estatutos.
24 Fui recto para con él,
Y me he guardado de mi maldad;
25 Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.
26 Con el misericordioso te mostrarás misericordioso,
Y recto para con el hombre íntegro.
27 Limpio te mostrarás para con el limpio,
Y rígido serás para con el perverso.
28 Porque tú salvas al pueblo afligido,
Mas tus ojos están sobre los altivos para abatirlos.
29 Tú eres mi lámpara, oh Jehová;
Mi Dios alumbrará mis tinieblas.
30 Contigo desbarataré ejércitos,
Y con mi Dios asaltaré muros.
31 En cuanto a Dios, perfecto es su camino,
Y acrisolada la palabra de Jehová.
Escudo es a todos los que en él esperan.
32 Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová?
¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?
33 Dios es el que me ciñe de fuerza,
Y quien despeja mi camino;
34 Quien hace mis pies como de ciervas,
Y me hace estar firme sobre mis alturas;
35 Quien adiestra mis manos para la batalla,
De manera que se doble el arco de bronce con mis brazos.
36 Me diste asimismo el escudo de tu salvación,
Y tu benignidad me ha engrandecido.
37 Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí,
Y mis pies no han resbalado.
38 Perseguiré a mis enemigos, y los destruiré,
Y no volveré hasta acabarlos.
39 Los consumiré y los heriré, de modo que no se levanten;
Caerán debajo de mis pies.
40 Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea;
Has humillado a mis enemigos debajo de mí,
41 Y has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,
Para que yo destruyese a los que me aborrecen.
42 Clamaron, y no hubo quien los salvase;
Aun a Jehová, más no les oyó.
43 Como polvo de la tierra los molí;
Como lodo de las calles los pisé y los trituré.
44 Me has librado de las contiendas del pueblo;
Me guardaste para que fuese cabeza de naciones;
Pueblo que yo no conocía me servirá.
45 Los hijos de extraños se someterán a mí;
Al oír de mí, me obedecerán.
46 Los extraños se debilitarán,
Y saldrán temblando de sus encierros.
47 Viva Jehová, y bendita sea mi roca,
Y engrandecido sea el Dios de mi salvación.
48 El Dios que venga mis agravios,
Y sujeta pueblos debajo de mí;
49 El que me libra de enemigos,
Y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí;
Me libraste del varón violento.
50 Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová,
Y cantaré a tu nombre.
51 El salva gloriosamente a su rey,
Y usa de misericordia para con su ungido,
A David y a su descendencia para siempre. Amen.
LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 29 DE Abril. Lucas 22: 1 - 30
22
1Estaba cerca la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua. 2Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo matarle; porque temían al pueblo.
3Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce; 4y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría. 5Ellos se alegraron, y convinieron en darle dinero. 6Y él se comprometió, y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo.
Institución de la Cena del Señor
(Mt. 26.17–29; Mr. 14.12–25; Jn. 13.21–30; 1 Co. 11.23–26)
7Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua. 8Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, preparadnos la pascua para que la comamos. 9Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos? 10Él les dijo: He aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare, 11y decid al padre de familia de esa casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? 12Entonces él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad allí. 13Fueron, pues, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.
14Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles. 15Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! 16Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios. 17Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; 18porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga. 19Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. 20De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama. 21Mas he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa. 22A la verdad el Hijo del Hombre va, según lo que está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado! 23Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí, quién de ellos sería el que había de hacer esto.
La grandeza en el servicio
24Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor. 25Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; 26mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve. 27Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve.
28Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas. 29Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, 30para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel. Amen. Rv
COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T. PARA HOY 29 DE Abril. 2 Samuel 21, 22
Capítulo 21
21.1 Los agricultores dependían totalmente de la primavera y de las lluvias para sus cosechas. Si las lluvias se detenían o llegaban en mal momento, o si las plantas se infectaban de insectos, podía ser drástica la escasez de alimentos en el año siguiente. La agricultura de esa época dependía completamente de las condiciones naturales. No había métodos de irrigación, ni fertilizantes, ni pesticidas. Incluso variaciones moderadas en la lluvia o en la actividad de los insectos podían destruir un cultivo entero.
21.1ss Los siguientes cuatro capítulos son un apéndice del libro. Los sucesos descritos no están en orden cronológico. Hablan de las proezas de David en diversos momentos de su reinado.
21.1–14 Aunque la Biblia no registra el acto de venganza de Saúl contra los gabaonitas, fue aparentemente un crimen grave que lo hizo culpable de su sangre. Aun así, ¿por qué fueron asesinados los hijos de Saúl por los asesinatos que cometió su padre? En muchas culturas del Cercano Este, incluyendo la de Israel, una familia completa era declarada culpable por el crimen del padre ya que se consideraba que la familia es una unidad indisoluble. Saúl quebrantó el voto que los israelitas hicieron con los gabaonitas (Josué 9.16–20). Esta fue una ofensa grave contra la ley de Dios (Números 30.1, 2). O David seguía la costumbre de tratar la familia como una unidad, o los hijos de Saúl serían culpables de ayudar a su padre a matar a los gabaonitas.
21.9, 10 La cosecha de cebada era a fines de abril y principios de mayo. La cebada era similar al trigo pero menos apropiada para hacer el pan. Rizpa custodió los cuerpos de los hombres durante toda la estación de cosecha que duró desde abril hasta octubre.
21.16–18 Para mayor información acerca de Goliat y los gigantes, véase 1 Samuel 17.4–7.
Capítulo 22
22.1ss David era un gran músico que tocaba su arpa para el rey Saúl (1 Samuel 16.23), instituyó los programas de música en el templo (1 Crónicas 25), y escribió más salmos que ningún otro. El escribir una canción como esta no era usual en David. Este himno real de gratitud es casi idéntico al Salmo 18. (Para más información sobre otras canciones en la Biblia, véase el cuadro en Éxodo 15.)
22.3 Según otras traducciones de la Biblia, David llama a Dios «el cuerno de mi salvación», refiriéndose a la fuerza y a la protección defensiva que tienen los animales en sus cuernos. Dios había ayudado a David a vencer a sus enemigos, y lo había rescatado de sus adversarios.
22.11 Querubín era un ángel poderoso.
22.22–24 David no estaba diciendo que nunca había pecado. El Salmo 51 nos muestra su tremenda angustia por el pecado con Urías y Betsabé. Pero David sabía de la fidelidad de Dios y estaba escribiendo este himno desde la perspectiva de Él. Sabía que Dios lo había limpiado otra vez: «más blanco que la nieve», (Salmo 51.7) con un «corazón limpio» (Salmo 51.10). Por medio de la muerte y resurrección de Jesucristo, también nosotros somos limpios y perfectos. Dios sustituye nuestro pecado con su pureza, y Dios no ve ya más nuestro pecado.
22.27 «Rígido serás para con el perverso» significa que para aquellos que pecan, Dios es un juez que los castigará por sus pecados. Dios destruirá a aquellos que son perversos.
COMENTARIO LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T. PARA HOY 29 DE Abril. Lucas 22: 1 - 30
Capítulo 22
22.1 Todos los judíos varones mayores de doce años de edad debían ir a Jerusalén para la Fiesta de la Pascua, a la cual le seguía la Fiesta de los Panes sin Levadura. Para estas festividades, judíos de todas partes del Imperio Romano convergían en Jerusalén para celebrar uno de los acontecimientos más importantes de su historia. Si desea más información acerca de la Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura, véase la primera nota a Marcos 14.1.
22.3 La parte de Satanás en la traición de Jesús no quita en absoluto la responsabilidad de Judas. Desilusionado porque Jesús hablaba de morir antes que establecer su Reino, Judas pudo tratar de manipular al Maestro, procurando que usara su poder para probar que era el Mesías. O a lo mejor, Judas no entendió en qué consistía la misión de Jesús, tampoco creía que era el escogido de Dios. (Si desea más información acerca de Judas, véase su perfil en Marcos 14.) Sin importar lo que Judas pensaba, Satanás supuso que la muerte de Jesús daría por terminada la misión y detendría el plan de Dios. Como Judas, Satanás no sabía que la muerte de Jesús era la parte más importante en el plan de Dios.
22.7,8 La comida de la Pascua incluía cordero, porque cuando los judíos se preparaban para salir de Egipto, Dios les dijo que debían matar uno, usar su sangre para pintar los dinteles de sus casas y preparar la carne para comerla. Pedro y Juan tuvieron que comprar y preparar el cordero así como también el pan sin levadura, aderezo, vino y otros alimentos ceremoniales.
22.10 Comúnmente las mujeres, no los hombres, iban al pozo y llevaban el agua a la casa. Este hombre quizás estaba entre el gentío.
22.14-18 La Pascua conmemoraba la huida de Israel de Egipto cuando la sangre de un cordero, puesta en los dinteles de las puertas, salvó de la muerte a sus primogénitos. Este acto simbolizaba la obra de Jesús en la cruz. Como el Cordero de Dios sin mancha, derramaría su sangre a fin de salvar a los suyos del juicio y la muerte por el pecado.
22.17,20 Lucas menciona dos copas de vino, mientras que Mateo y Marcos se refieren solo a una. En la cena tradicional de Pascua, el vino se sirve cuatro veces. Cristo hizo alusión a su cuerpo y a su sangre cuando ofreció la cuarta y última copa.
22.17–20 Los cristianos difieren en su interpretación del significado de la conmemoración de la cena del Señor. Hay tres puntos de vista principales: (1) el pan y el vino llegan a ser el cuerpo y la sangre de Cristo; (2) el pan y el vino permanecen invariables, Cristo está espiritualmente presente y a través de ellos por la fe; (3) el pan y el vino, que permanecen invariables, son el recuerdo del sacrificio de Cristo. No importa cuál punto de vista prefiera, todos los cristianos están de acuerdo en que la santa cena conmemora la muerte de Cristo en la cruz por nuestros pecados y señala la venida del Rey en gloria. Cuando participamos, mostramos nuestra profunda gratitud de su obra a nuestro favor y nuestra fe se hace más sólida.
22.19 Jesús le dijo a sus discípulos que partieran el pan y lo comieran «en memoria de mí». Quería que recordaran su sacrificio, la base del perdón de los pecados y también su amistad que podían seguir gozando a través de la obra del Espíritu Santo. Aunque el significado exacto de la Comunión se ha debatido fuertemente a lo largo de la historia de la Iglesia, los cristianos siguen comiendo el pan y bebiendo el vino en memoria de su Señor y Salvador Jesucristo. No renuncie a participar de la cena del Señor, deje que le recuerde lo que Cristo hizo por usted.
22.20 En tiempos del Antiguo Testamento, Dios aceptaba perdonar los pecados si traían animales al sacerdote para que los sacrificara. Cuando se estableció este sistema sacrificial, el acuerdo entre Dios y el hombre se selló con la sangre de animales (Éxodo 24.8). Sin embargo, la sangre de animales no tiene la virtud de limpiar pecados (solo Dios puede perdonar pecados), el sacrificio de animales se repetía cada día y cada año. Jesús instituyó un «nuevo pacto» o acuerdo entre el hombre y Dios. Bajo este nuevo pacto, Jesús moriría en lugar de los pecadores. Como en el caso de la sangre de los animales, su sangre (porque Él es Dios) limpiaría los pecados de todo aquel que depositara su fe en Él. Y su sacrificio nunca se repetiría pues sería aceptable por toda la eternidad (Hebreos 9.23–28). Los profetas vieron este nuevo pacto futuro que cumpliría el antiguo pacto sacrificial (Jeremías 31.31–34), y Juan el Bautista llamó a Jesús el «Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Juan 1.29).
22.21 De los relatos de Marcos y Juan concluimos que este amigo es Judas Iscariote. Aunque los demás discípulos se confundieron con las palabras de Jesús, Judas sabía lo que significaban.
22.24 El acontecimiento más importante en la historia estaba a punto de ocurrir, ¡y los discípulos discutían acerca de su prestigio en el Reino! Mirando en retrospectiva podemos decir: «No era el momento para discutir el nivel social». Sin embargo, los discípulos enredados en sus preocupaciones particulares, no percibieron lo que Jesús trataba de decirles acerca de su muerte y resurrección próximos. ¿Cuáles son sus preocupaciones predominantes hoy? Veinte años atrás, ¿parecerían esas preocupaciones mezquinas e inapropiadas? Deje de mirarse y busque las señales del Reino de Dios que en cualquier momento irrumpirá en la historia humana por segunda vez.
22.24-27 El sistema de liderazgo del mundo es muy diferente al que rige en el Reino de Dios. A menudo, los líderes terrenales son egoístas y arrogantes a medida que escalan hacia la cumbre. (Algunos reyes en tiempos antiguos se autonombraban «benefactores».) Pero entre los cristianos, líder es aquel que sirve mejor. Hay estilos diferentes de liderazgo, algunos dirigen mediante la oratoria pública, otros mediante la administración, los restantes a través de las relaciones, pero todos de igual forma necesitan un corazón de siervo. Pregunte a quienes usted sirve cómo puede hacerlo mejor. Comentario de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.

No hay comentarios:
Publicar un comentario