Jaime Anacona Cuellar

 LECTURA DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 25 DE Marzo. Josué 14, 15

Canaán repartida por suerte

14

1Esto, pues, es lo que los hijos de Israel tomaron por heredad en la tierra de Canaán, lo cual les repartieron el sacerdote Eleazar, Josué hijo de Nun, y los cabezas de los padres de las tribus de los hijos de Israel. 2Por suerte se les dio su heredad, como Jehová había mandado a Moisés que se diera a las nueve tribus y a la media tribu. 3Porque a las dos tribus y a la media tribu les había dado Moisés heredad al otro lado del Jordán; mas a los levitas no les dio heredad entre ellos. 4Porque los hijos de José fueron dos tribus, Manasés y Efraín; y no dieron parte a los levitas en la tierra sino ciudades en que morasen, con los ejidos de ellas para sus ganados y rebaños. 5De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel en el repartimiento de la tierra.

 Caleb recibe Hebrón

6Y los hijos de Judá vinieron a Josué en Gilgal; y Caleb, hijo de Jefone cenezeo, le dijo: Tú sabes lo que Jehová dijo a Moisés, varón de Dios, en Cades-barnea, tocante a mí y a ti. 7Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón. 8Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios. 9Entonces Moisés juró diciendo: Ciertamente la tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios. 10Ahora bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años. 11Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. 12Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho.

13Josué entonces le bendijo, y dio a Caleb hijo de Jefone a Hebrón por heredad. 14Por tanto, Hebrón vino a ser heredad de Caleb hijo de Jefone cenezeo, hasta hoy, por cuanto había seguido cumplidamente a Jehová Dios de Israel. 15Mas el nombre de Hebrón fue antes Quiriat-arba; porque Arba fue un hombre grande entre los anaceos. Y la tierra descansó de la guerra.

 El territorio de Judá

15

1La parte que tocó en suerte a la tribu de los hijos de Judá, conforme a sus familias, llegaba hasta la frontera de Edom, teniendo el desierto de Zin al sur como extremo meridional. 2Y su límite por el lado del sur fue desde la costa del Mar Salado, desde la bahía que mira hacia el sur; 3y salía hacia el sur de la subida de Acrabim, pasando hasta Zin; y subiendo por el sur hasta Cades-barnea, pasaba a Hezrón, y subiendo por Adar daba vuelta a Carca. 4De allí pasaba a Asmón, y salía al arroyo de Egipto, y terminaba en el mar. Este, pues, os será el límite del sur. 5El límite oriental es el Mar Salado hasta la desembocadura del Jordán. Y el límite del lado del norte, desde la bahía del mar en la desembocadura del Jordán; 6y sube este límite por Bet-hogla, y pasa al norte de Bet-arabá, y de aquí sube a la piedra de Bohán hijo de Rubén. 7Luego sube a Debir desde el valle de Acor; y al norte mira sobre Gilgal, que está enfrente de la subida de Adumín, que está al sur del arroyo; y pasa hasta las aguas de En-semes, y sale a la fuente de Rogel. 8Y sube este límite por el valle del hijo de Hinom al lado sur del jebuseo, que es Jerusalén. Luego sube por la cumbre del monte que está enfrente del valle de Hinom hacia el occidente, el cual está al extremo del valle de Refaim, por el lado del norte. 9Y rodea este límite desde la cumbre del monte hasta la fuente de las aguas de Neftoa, y sale a las ciudades del monte de Efrón, rodeando luego a Baala, que es Quiriat-jearim. 10Después gira este límite desde Baala hacia el occidente al monte de Seir; y pasa al lado del monte de Jearim hacia el norte, el cual es Quesalón, y desciende a Bet-semes, y pasa a Timna. 11Sale luego al lado de Ecrón hacia el norte; y rodea a Sicrón, y pasa por el monte de Baala, y sale a Jabneel y termina en el mar. 12El límite del occidente es el Mar Grande. Este fue el límite de los hijos de Judá, por todo el contorno, conforme a sus familias.

 Caleb conquista Hebrón y Debir

(Jue. 1.10–15)

13Mas a Caleb hijo de Jefone dio su parte entre los hijos de Judá, conforme al mandamiento de Jehová a Josué; la ciudad de Quiriat-arba padre de Anac, que es Hebrón. 14Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac, a Sesai, Ahimán y Talmai, hijos de Anac. 15De aquí subió contra los que moraban en Debir; y el nombre de Debir era antes Quiriat-sefer. 16Y dijo Caleb: Al que atacare a Quiriat-sefer, y la tomare, yo le daré mi hija Acsa por mujer. 17Y la tomó Otoniel, hijo de Cenaz hermano de Caleb; y él le dio su hija Acsa por mujer. 18Y aconteció que cuando la llevaba, él la persuadió que pidiese a su padre tierras para labrar. Ella entonces se bajó del asno. Y Caleb le dijo: ¿Qué tienes? 19Y ella respondió: Concédeme un don; puesto que me has dado tierra del Neguev, dame también fuentes de aguas. El entonces le dio las fuentes de arriba, y las de abajo.

 Las ciudades de Judá

20Esta, pues, es la heredad de la tribu de los hijos de Judá por sus familias. 21Y fueron las ciudades de la tribu de los hijos de Judá en el extremo sur, hacia la frontera de Edom: Cabseel, Edar, Jagur, 22Cina, Dimona, Adada, 23Cedes, Hazor, Itnán, 24Zif, Telem, Bealot, 25Hazor-hadata, Queriot, Hezrón (que es Hazor), 26Amam, Sema, Molada, 27Hazar-gada, Hesmón, Bet-pelet, 28Hazar-sual, Beerseba, Bizotia, 29Baala, Iim, Esem, 30Eltolad, Quesil, Horma, 31Siclag, Madmana, Sansana, 32Lebaot, Silhim, Aín y Rimón; por todas veintinueve ciudades con sus aldeas.

33En las llanuras, Estaol, Zora, Asena, 34Zanoa, En-ganim, Tapúa, Enam, 35Jarmut, Adulam, Soco, Azeca, 36Saaraim, Aditaim, Gedera y Gederotaim; catorce ciudades con sus aldeas.

37Zenán, Hadasa, Migdal-gad, 38Dileán, Mizpa, Jocteel, 39Laquis, Boscat, Eglón, 40Cabón, Lahmam, Quitlis, 41Gederot, Bet-dagón, Naama y Maceda; dieciséis ciudades con sus aldeas.

42Libna, Eter, Asán, 43Jifta, Asena, Nezib, 44Keila, Aczib y Maresa; nueve ciudades con sus aldeas.

45Ecrón con sus villas y sus aldeas. 46Desde Ecrón hasta el mar, todas las que están cerca de Asdod con sus aldeas.

47Asdod con sus villas y sus aldeas; Gaza con sus villas y sus aldeas hasta el río de Egipto, y el Mar Grande con sus costas.

48Y en las montañas, Samir, Jatir, Soco, 49Dana, Quiriat-sana (que es Debir); 50Anab, Estemoa, Anim, 51Gosén, Holón y Gilo; once ciudades con sus aldeas.

52Arab, Duma, Esán, 53Janum, Bet-tapúa, Afeca, 54Humta, Quiriat-arba (la cual es Hebrón) y Sior; nueve ciudades con sus aldeas.

55Maón, Carmel, Zif, Juta, 56Jezreel, Jocdeam, Zanoa, 57Caín, Gabaa y Timna; diez ciudades con sus aldeas.

58Halhul, Bet-sur, Gedor, 59Maarat, Bet-anot y Eltecón; seis ciudades con sus aldeas.

60Quiriat-baal (que es Quiriat-jearim) y Rabá; dos ciudades con sus aldeas.

61En el desierto, Bet-arabá, Midín, Secaca, 62Nibsán, la Ciudad de la Sal y En-gadi; seis ciudades con sus aldeas.

63Mas a los jebuseos que habitaban en Jerusalén, los hijos de Judá no pudieron arrojarlos; y ha quedado el jebuseo en Jerusalén con los hijos de Judá hasta hoy. Amen. 


LECTURA DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 25 DE Marzo. Lucas 4: 38 - 44.

Jesús sana a la suegra de Pedro

(Mt. 8.14–15; Mr. 1.29–31)

38Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga, y entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía una gran fiebre; y le rogaron por ella. 39E inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les servía.

 Muchos sanados al ponerse el sol

(Mt. 8.16–17; Mr. 1.32–34)

40Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. 41También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo.

 Jesús recorre Galilea predicando

(Mr. 1.35–39)

42Cuando ya era de día, salió y se fue a un lugar desierto; y la gente le buscaba, y llegando a donde estaba, le detenían para que no se fuera de ellos. 43Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado. 44Y predicaba en las sinagogas de Galilea. Amen. Rv.


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL A.T.  PARA HOY 25 DE Marzo. Josué 14, 15

Capítulo 14

14.5 La tierra se repartió exactamente como Dios le había mandado a Moisés años atrás. Josué no cambió ni una palabra. Siguió las indicaciones de Dios al pie de la letra. Muchas veces creemos que basta con casi obedecer, y eso puede tener consecuencias en nuestra vida espiritual. Por ejemplo, es posible obedecer la Palabra de Dios en lo que estamos de acuerdo, pero no hacerle caso cuando las demandas parecen demasiado duras. Pero Dios está buscando líderes que sigan sus instrucciones al pie de la letra.

14.6–12 Caleb fue fiel desde un principio. Como miembro del grupo de espías que primero inspeccionó la tierra prometida (Números 13.30–33), vio grandes ciudades y gigantes, pero sabía que Dios ayudaría al pueblo a conquistar la tierra. A causa de su fe, Dios le prometió una tierra para él personalmente (Números 14.24; Deuteronomio 1.34–36). Cuarenta y cinco años más tarde la recibió. Su fe seguía firme. Aunque todavía había gigantes en la tierra, sabía que el Señor le ayudaría a conquistarlos. Como Caleb, debemos ser fieles a Dios, no sólo al principio de nuestro camino con Él, sino también a lo largo de nuestra vida. Nunca debemos dormirnos sobre nuestros laureles o aciertos del pasado.

14.15 Los anaceos fueron una raza de gigantes que habitaron la tierra antes de que Josué la conquistara.

Capítulo 15

15.4 Nótese que estos límites y esta descripción de la tierra prometida eran bien específicos. Dios le había dicho a Israel con exactitud qué hacer y también había suplido perfectamente sus necesidades. No tenían excusa para la desobediencia.

15.16–19 Otoniel se convirtió en el primer juez de Israel después de la muerte de Josué (Jueces 1.13; 3.9–11). Jugó un papel importante en la reforma de Israel al ahuyentar a un enemigo opresivo y hacer retornar la paz a la tierra. Así que el legado de fidelidad de Caleb pasó a la próxima generación.

15.19 Acsa pidió a Caleb fuentes de aguas ya que su tierra estaba en el sur y era muy árida. Probablemente Caleb accedió a su pedido como un regalo de bodas (véase 15.17).


COMENTARIO DE LA PALABRA EN EL N.T.  PARA HOY 25 DE Marzo. Lucas 4: 38 - 44.

4.39 Jesús sanó a la suegra de Simón (Pedro) completamente, al grado que no solo la fiebre la dejó, sino que también cobró energías y de inmediato se levantó y atendió las necesidades de otros. ¡Qué actitud más hermosa de servicio demostró! Dios nos da salud para servir a otros.

4.40 La gente vino a Jesús hasta «ponerse el sol» porque era día de reposo (4.31), su día de descanso. El día de reposo duraba desde la puesta del sol del viernes hasta la puesta del sol del sábado. La gente no quería quebrantar la Ley que prohibía viajar en el día de reposo, de manera que esperaba hasta que pasaran las horas sabáticas para ir a Jesús. Luego, como destaca Lucas el médico, iban a Jesús con diversas enfermedades y Él los sanaba.

4.41 ¿Por qué Jesús no quiso que los demonios revelaran quién era? (1) Ordenó a los demonios que callasen para mostrar su autoridad sobre ellos. (2) Quería que sus oyentes creyeran que era el Mesías por sus palabras y no por los demonios. (3) Revelaría su identidad a su debido tiempo, en el tiempo de Dios, y no iba a permitir que Satanás lo obligara con sus planes malignos. Los demonios lo llamaron Jesús «el Santo de Dios» (4.34) o «el Hijo de Dios» (4.41) porque sabían que era el Cristo. Pero Jesús iba a mostrarse como el siervo sufriente antes de llegar a ser el gran Rey. La pronta revelación como Rey hubiera causado alboroto en las multitudes con expectativas erróneas de lo que Él vino a hacer.

4.42 Jesús tenía que levantarse muy temprano a fin de tener un tiempo a solas. Si Él necesitó soledad para orar y descansar, ¿cuánto más nosotros? No permita que las muchas ocupaciones de la vida le lleven a un frenesí de actividades que le impidan tener su devocional a solas con Dios. No importa cuánto tenga que hacer, debe tener siempre un tiempo para orar.

4.43 ¡El Reino de Dios es buenas nuevas! Desde el tiempo de la cautividad en Babilonia, los judíos esperaban la venida del Mesías prometido. El Reino de Dios era buenas nuevas para ellos porque significaba el fin de su espera. ¡También lo es para nosotros porque denota libertad de la esclavitud del pecado y del egoísmo! El Reino de Dios está aquí y ahora, porque el Espíritu Santo vive en los corazones de los creyentes. También está en el futuro, porque Jesús volverá para reinar sobre un reino perfecto donde no existirán ni el pecado ni la maldad. Comentarios de la Biblia del diario vivir. RVR 1960.


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